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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


¡Bienvenido/bienvenida! al "blog" de la HOAC diocesana de Cádiz y Ceuta.


jueves, 13 de junio de 2019

ORAR EN EL MUNDO OBRERO: «DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD» CICLO “C” (16 DE JUNIO DE 2019)


Santísima Trinidad (16 junio 2019)

13 JUNIO 2019 | POR 
Queridas hermanas y hermanos,

Esta semana el Orar nos sitúa
ante el misterio de la Trinidad,
y en lo que significa para
las personas creyentes
la certeza de que
somos imagen de Dios,
del Dios Trinidad,
del Dios comunión.

Celebramos la Trinidad
cuando descubrimos
con gozo que ella es
la fuente de nuestra vida
y cuando nos sentimos llamados
desde lo más radical de nuestro ser,
a vivir la comunión en todos
los ámbitos de nuestra vida.

Nuestro Consiliario
lo presenta así:

“El Misterio de Dios
no es oscuridad,
o nebulosa,
sino hondura
de amor y vida.

Dios es comunión
interpersonal,
comunicación
gozosa de vida.

Dios es comunión
de personas,
vida compartida,
amor comunitario.

Está en las raíces mismas
de nuestra vida y nuestro ser.

No hay más verdad
sobre nuestra vida
que Dios en ella.

En Él vivimos,
nos movemos,
existimos.

Creer en la Trinidad
es creer que el origen,
el modelo,
el destino último
de toda la vida
es el amor trinitario,
la comunión de vida,
bienes y acción.”

Un abrazo en Cristo Obrero y
¡Hasta mañana en el altar!


Mª Carmen Perea
Responsable de Organización
y Vida comunitaria



San Juan 16,12-15:
«El Espíritu de la verdad os guiará
hasta la verdad plena».
 

Mi proyecto de vida
me ayuda a vivir
la vida trinitaria
de modo especial
en el equipo,
a construir en el equipo
la triple comunión.

Para ello tengo que
concretar pasos
y compromisos.

Tengo que dejarme
guiar por el Espíritu.

Para crecer en
esa vida trinitaria
en mi equipo,

¿A dónde
me empuja
el Espíritu?

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miércoles, 12 de junio de 2019

VIII INFORME FOESSA | Más desvinculación, más vulneración y menos protección

VIII INFORME FOESSA | Más desvinculación, más vulneración y menos protección

12 JUNIO 2019 | POR 
Los datos del VIII INFORME FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, presentado hoy en Madrid, confirman que la nuestra es “una sociedad desvinculada, en la que cada vez es más difícil hacernos cargo de los que se quedan atrás”, donde son más las personas en situación de vulnerabilidad, entre otros factores, por la mala calidad del empleo.
El VIII Informe FOESSA da cuenta de la salida de la Gran Recesión y de los “modos” que hemos empleado. Un modelo  de salida que nos ha dividido en tres grandes núcleos. La sociedad estancada (cerca del 20%), que ya se encontraba así antes de la crisis y que continúa hoy en el mismo lugar. La sociedad insegura (cerca del 30%), que cuando mira a la anterior se ve cerca pero distinta. Y por fin la sociedad soberbia (cerca del 50%), la que consume, dirige y apenas empatiza, que es dueña de su destino y condiciona el de los demás.



El factor empleo
A pesar de la reducción progresiva del desempleo, es una realidad persistente y ahora menos protegida, lo que, junto con la precariedad, manifestada en temporalidad, parcialidad e itinerarios cíclicos que alternan períodos cortos de empleo con otros de desempleo, generan trabajadores pobres y excluidos, y limitan las posibilidades de integración de muchos colectivos, advierte el estudio de FOESSA. 
“La precariedad laboral se ha convertido ya en una forma de vida de forma estructural en nuestra sociedad”, denuncia el informe que también señala que la desigualdad en el mercado de trabajo está imponiendo el discurso de que el éxito final reside en la consideración del empleo como un privilegio y no como un derecho. Es, además, un privilegio con respecto a los demás”.
Los datos aportados por la Fundación en relación a la exclusión relacionada con el empleo son:
-El 14% de las personas que trabajan están en exclusión social.
-Uno de cada tres contratos temporales dura menos de siete días.
-El 15,1% de los hogares sufre inestabilidad laboral grave (son hogares en los que la persona principal ha pasado por 6 o más contratos, o por 3 o más empresas, o ha estado 3 o más meses en desempleo durante el último año).
-Aunque se ha conseguido reducir la exclusión por el empleo en un 42%, sin embargo 1 de cada 4 personas activas del conjunto de la población se encuentran en situación de exclusión del empleo. Si miramos solamente a las personas en exclusión social, serían 1 de cada 2.
-El 20% de las personas en hogares con al menos una persona desempleada no ha realizado ninguna formación ocupacional en el último año.
-Una característica que nos diferencia de otros países de nuestro entorno y de un tamaño y desarrollo similar es que en la exclusión social en España va de la mano la mezcla de baja calidad en el empleo y costes elevados de la vivienda. El 37% de los excluidos del empleo lo están también en la vivienda.



Exclusión social
El número de personas en exclusión social en España es de 8,5 millones, el 18,4% de la población, lo que supone 1,2 de millones más que en 2007 (antes de la crisis), lo que da pie a los autores del informe a afirmar que “son el rostro de la sociedad estancada, un nutrido grupo de personas para quienes “el ascensor de la movilidad social no funciona y no es capaz de subir siquiera a la primera planta”.
Especialmente difícil es la vida para un grupo vulnerable que acumulan tantos problemas cotidianos que les impide tener un proyecto vital mínimamente estructurado: son 4,1 millones de personas en situación de exclusión social severa. Son los ciudadanos sobre los que se ceba la desigualdad y la precariedad en sus diferentes formas: vivienda insegura e inadecuada, desempleo persistente, precariedad laboral extrema e invisibilidad para los partidos políticos.
Además, dentro de este grupo en exclusión social severa existe un grupo de expulsados, que suman 1,8 millones de personas (600.000 en 2007), en unas circunstancias que demandan una intervención urgente, profunda e intensa en recursos para garantizarles su acceso a una vida mínimamente digna.
La investigación trae, sin embargo, una buena noticia, que está protagonizada por esa sociedad integrada que representan aquellas personas que no tienen dificultades para su supervivencia, que llevan una vida digna en términos materiales y que se ha recuperado a los mismos niveles de antes de la Gran Recesión. Son el 48,4% de la población.
En el VIII Informe FOESSA se identifican tres bloques principales de riesgos sociales, que afectan con más fuerza a la sociedad insegura y a la sociedad estancada: la degradación de la democracia, el aumento de la desigualdad y la crisis de cuidados asociada a la evolución demográfica.



Retos sociales
Para poder enfrentarnos al futuro, perder el miedo y fortalecer los mecanismos de inclusión de la ciudadanía en nuestra sociedad, los autores del informe plantean un conjunto de grandes conversaciones cívicas que adecuen definitivamente nuestra forma de convivencia ante este proceso de mutación social que se denomina la sociedad desvinculada:
1. Crear un nuevo escenario con responsabilidades compartidas, de dialogar en torno a la creación de un sector público compuesto por el espacio de trabajo conjunto de las Administraciones públicas, las entidades no lucrativas y las empresas sociales, con las iniciativas ciudadanas y profesionales.
2. Reflexionar sobre si queremos garantizar el acceso a la supervivencia de las personas a través de mecanismos de prestaciones y rentas condicionadas o mediante fórmulas de rentas garantizadas. Es decir, responder al reto de cuánta es la carga que queremos poner sobre los hombros de los pobres para poder ayudarles. Y respondernos, incluso, si a veces ser pobre es un delito.
3. Conseguir que las personas, inmersas en un mundo que promueve el individualismo, accedan a convertirse en una comunidad para facilitar el acceso de terceros. La pregunta está en cómo hacer que la ciudadanía colabore, lo que no se consigue ni a golpe de decreto ni por presión.
En el VIII Informe FOESSA se apunta que es imprescindible un liderazgo social, que, aunque a pequeña escala, puede generar movilización ciudadana y aportar proyectos que pueden ser replicados o repensados en otros lugares. Se trata de una construcción de abajo a arriba, que pueda revertir la senda de desconfianza y aislamiento que las estructuras están promoviendo.
@Guillermo__2004: “Vivimos en una sociedad desvinculada, en la que cada vez es más difícil hacernos cargo de los que se quedan atrás, y por ello necesitamos revincularnos, y la construcción de comunidad tendrá un papel esencial”.





https://www.revistaecclesia.com/el-informe-foessa-caritas-senala-que-hay-mas-pobres-en-espana-que-hace-diez-anos/


lunes, 10 de junio de 2019

LA HORA DE LOS MAYORES, por José Antonio Hernández Guerrero




En Japón y en Australia son escuchados
y respetados por los más jóvenes
hace milenios.




Tengo la impresión de que, en contra de la opinión generalizada, el futuro, más que de los jóvenes, puede ser de los mayores. Si, como revelan las estadísticas, el número de los nacimientos desciende, mientras que la cantidad media de vida de los ancianos aumenta -la esperanza media de vida es ahora de aproximadamente 79 años para los hombres y de 83 años para las mujeres-, es posible que, por ejemplo, en el resultado de las elecciones políticas influyan cada vez más los ciudadanos de edad avanzada. Éstos son, además, quienes disponen de más tiempo para, por ejemplo, leer los periódicos, hablar con los amigos y acompañar a los nietos. En ocasiones, sobre todo en épocas de crisis económicas, algunos ayudan, con sus exiguas pensiones, al resto de la familia. Otro dato complementario puede ser el aumento progresivo de mayores en los cursos que las universidades organizan para ellos, igual que ocurre con los conciertos de música clásica y con las visitas a exposiciones de arte.


El hecho comprobado es que, en la familia, en la sociedad, en las iglesias y en la política, está aumentando la presencia y el influjo de los ancianos. Ayer mismo me decía un amigo que ha comprobado cómo "en varias casas hay más abuelos que nietos". El hecho de que el papel de los ancianos en la sociedad, en la cultura, en la economía e incluso en la religión haya cambiado me inclina a pensar que los responsables de organismos públicos e, incluso, de empresas privadas deberían extraer sus conclusiones a la hora de valorar la importancia de la contribución de nuestros mayores a la sociedad y organizar sus estrategias de información y sus programas de actividades teniendo en cuenta que, en la práctica, los principales destinatarios de sus mensajes son los mayores.


Entiendo que es urgente dirigir una mirada más positiva sobre el papel de nuestros mayores en la sociedad y empezar a pensar en unas soluciones constructivas hacía un futuro mejor para ellos y para todos nosotros. Creo que se han de explorar los papeles activos que han de desarrollar con el fin de diseñar el camino hacia una sociedad más inclusiva en la que las personas mayores cumplan una función que va más allá ser cuidadores de sus nietos. Es posible que, poco a poco, estemos caminando hacia una sociedad donde las experiencias de nuestros mayores sean más valoradas, al igual que ocurre, por ejemplo, en Japón o en Australia, donde son escuchados y respetados por los más jóvenes desde hace milenios.


Les confieso que éstas son algunas de las conclusiones a las que hemos llegado los mayores que periódicamente nos reunimos para conversar, más que sobre el pasado o sobre el presente, sobre ese futuro que hemos de construir entre todos. Estamos convencidos de que, en este mundo tan complejo, no sobra ninguno de nosotros e, incluso, nos atrevemos a pensar que, quizás, las mujeres y los hombres que han sido alcaldes, concejales, diputados, rectores, decanos, profesores, médicos, entrenadores, futbolistas, abogados, directores de periódicos, periodistas, sindicalistas, carpinteros, comerciantes, albañiles, mecánicos o, simplemente, ciudadanos, pueden aportar algunos de los resultados de sus aciertos y, sobre todo, de sus errores. A lo mejor no nos vendría mal que, en los periódicos nos reservaran un rinconcito para hablar de nuestras cosas.

Publicado en: DIARIO DE CÁDIZ


José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.



LA VIDA DE FE NOS ABRE POSIBILIDADES PARA VIVIR EL INSTANTE Y PARA RESUCITAR UNA Y OTRA VEZ, por José Antonio Hernández Guerrero




La vida de fe nos abre posibilidades
para vivir el instante y para resucitar
una y otra vez.




Aunque no dudo de que el don de la fe proporciona una serie de beneficios sobrenaturales en esta y en la otra vida, a mi juicio, es oportuno que se expliquen y apliquen los bienes humanos con los que esta virtud esencial enriquece toda la vida individual y comunitaria. En mi opinión, el análisis de los múltiples efectos humanos que, en el curso de la existencia temporal genera la fe es importante -imprescindible- para la oración personal, para la acción pastoral e, incluso, para las diferentes tareas catequéticas y evangelizadoras de los creyentes. Esta elemental reflexión me ha servido de criterio para leer con atención y para valorar de una manera positiva esta obra que explica, clara y hondamente, la intensidad de la vida de fe y la plenitud de la tarea comunitaria de Luigi Giussani (1922-2005), sacerdote milanés, fundador del movimiento eclesial Comunión y Liberación.


Las reflexiones ofrecidas en los Ejercicios Espirituales que el autor dirigió a los miembros de esta Fraternidad entre los años 1985 y 1987 nos proporcionan su interpretación de la aventura humana como un trayecto que, a pesar de su fugacidad, gracias a la fe, puede ser regenerado de manera continua y que, no obstante su precariedad, puede crecer y renovarse, florecer y dar frutos porque la vida de fe nos abre múltiples posibilidades para vivir el instante y para resucitar una y otra vez. Tras el reconocimiento sincero de la experiencia de “la primera verdad”, nuestra nada –“ya que, incluso cronológicamente “yo no existía y ahora existo”, a partir del encuentro con Jesús, la fe nos rescata de ese sentido de la nada, nos redime del mal generando el deseo, a veces desesperado de cambio. Ese es –debe ser- el comienzo de un proceso de crecimiento tras superar el “vacío de la oscuridad” que desemboca en una súplica, en la oración y en el compromiso de emprender las tareas de cambiar el corazón, el modo de concebir, evaluar y sentir, crecer entregándonos al servicio y al perdón de los demás.


Tras esta meditaciones podemos concluir que la fe nos estimula para que vivamos humanamente sin conformarnos con alargar la vida añadiendo minutos a los minutos sino trabajando para construir el edificio de una existencia digna, de un yo más completo y de un nosotros más hermanados, llenando nuestro tiempo de valores y nuestro espacio de alicientes plenos y gratificantes. Y es que, efectivamente, el presente es la convergencia de las experiencias acumuladas y de las aspiraciones adecuadamente jerarquizadas. Para el hombre de fe no es cierto que el pasado ya no existe ni que el futuro aún no ha llegado. El pasado deja unas semillas que germinan y que fructifican en el presente, unas heridas que hemos de curar, unas cicatrices que configuran nuestro rostro y nuestro espíritu, unos bienes patrimoniales que hemos de administrar y, a veces, unas deudas que hemos de saldar.



José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.


[Luigi Giussani
La conveniencia humana de la fe
Edición a cargo de Julián Carrón
Madrid, Encuentro, 2019]



ACTUALIDAD DE LA DIÓCESIS http://www.obispadocadizyceuta.es/category/actualidad-diocesis/


jueves, 6 de junio de 2019

ORAR EN EL MUNDO OBRERO: «DOMINGO DE PENTECOSTÉS» “DÍA DE LA ACCIÓN CATÓLICA Y DEL APOSTOLADO SEGLAR” CICLO “C”
(09 DE JUNIO DE 2019)


Pentecostés (9 de junio de 2019)

05 JUNIO 2019 | POR 
Querida familia,

Cada cristiano somos
otro Jesús que como Él
hemos recibido
su misma misión del Padre,
la misión de construir
una nueva y fraterna humanidad,
con la ayuda del Espíritu.
Nuestro consiliario general
presenta así el
Orar en el Mundo Obrero:

“El próximo domingo es
el día de la Acción Católica,
y del Apostolado Seglar.

Es nuestro día.

Se nos recuerda en la liturgia
que Dios cuenta con
cada uno de nosotros,
y que esta Iglesia es,
sobre todo, una Iglesia laical,
una Iglesia de bautizados
que viven la vida nueva
del Espíritu.

Una Iglesia de convocados
-por y en el amor-
a la fe y la comunidad,
para ser enviados.

Somos misión,
para realizar
el proyecto
de Dios con Él.

Para eso nos elige Jesús,
y para eso nos da su Espíritu.

Nuestra vida es una misión.

A realizarla, pues.”

Un abrazo en Cristo Obrero y
¡Hasta mañana en el altar!


Mª Carmen Perea
Responsable de Organización
y Vida comunitaria



San Juan 20,19-23:
«Como el Padre me ha enviado,
así también os envío yo».
 

Mi proyecto de vida será de vida plena
en la medida que acojo en él
las llamadas del Espíritu.

¿Qué necesito incorporar
a mi proyecto de vida,
o cambiar, para acoger en él
esas llamadas del Espíritu?

Desde la oración, lo concreto.

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martes, 4 de junio de 2019

DÍA DE LA ACCIÓN CATÓLICA Y DEL APOSTOLADO SEGLAR 2019 «SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS» DOMINGO, 09 DE JUNIO DE 2019 «SOMOS MISIÓN»


Día de la Acción Católica y
del Apostolado Seglar 2019

El 9 de junio, solemnidad de Pentecostés, se celebra el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar con el lema, “Somos misión“. La Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (CEAS) es la encargada de elaborar los materiales para divulgar y preparar la jornada.

Los obispos de la CEAS recuerdan en su mensaje para este Día que la solemnidad de Pentecostés es “una de las más importantes en el calendario de la Iglesia, puesto que actualizamos el cumplimiento de la promesa de Cristo a los apóstoles de que el Padre enviaría al Espíritu Santo para guiarlos en la misión evangelizadora”. “En este contexto -continúan- celebramos el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar subrayando que cada fiel laico, animado por la fuerza del Espíritu Santo, está llamado a descubrir, en medio del Pueblo de Dios, que es una misión”.



“Somos misión” 9 de junio de 2019
(Solemnidad de Pentecostés)





Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar 2019: “Somos misión”

04 JUNIO 2019 | POR 

El 9 de junio, solemnidad de Pentecostés, se celebra el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar con el lema, “Somos misión“. Los obispos de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (CEAS) recuerdan que en la solemnidad de Pentecostés “actualizamos el cumplimiento de la promesa de Cristo a los apóstoles de que el Padre enviaría al Espíritu Santo para guiarlos en la misión evangelizadora”.
En su mensaje, los obispos recuerdan que la vocación y misión son dos caras de la misma moneda, a partir del encuentro personal con el amor de Jesús e invitan, una vez más, a los laicos a ser protagonistas, corresponsables y partícipes de la misión salvífica de la Iglesia. Además, como misterio de comunión que es la Iglesia, y en línea con el magisterio del papa Francisco, animan a caminar hacia la sinodalidad.
También renuevan el llamamiento a que los laicos, por sus condición personal, al estar más en contacto, inmersos en las realidades temporales, sigan siendo de un modo particular, Iglesia en medio del mundo y a vivir el sueño misionero de llegar a todas las personas y a todos los ambientes.
Concluyen los obispos de la CEAS invitando a los laicos y a sus organizaciones a participar en el próximo Congreso “Pueblo de Dios en salida” que se celebrará en febrero de 2020.

******
Mensaje de los obispos
La solemnidad de Pentecostés es una de las más importantes en el calendario de la Iglesia, puesto que actualizamos el cumplimiento de la promesa de Cristo a los apóstoles de que el Padre enviaría al Espíritu Santo para guiarlos en la misión evangelizadora. En este contexto celebramos el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar subrayando que cada fiel laico, animado por la fuerza del Espíritu Santo, está llamado a descubrir, en medio del Pueblo de Dios, que es una misión. Ya lo dice el papa Francisco:
«La misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar, no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme. Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo (EG, n. 273)».
Cuando uno afirma «yo soy una misión», podemos decir que la Misión está dentro de la expresión “yo soy”. La pregunta «¿quién soy yo?» se responde con una más amplia: «quién soy yo para los demás», pues el ser humano, por Jesucristo, llega a su plenitud en la entrega gratuita, en la salida de sí para darse en la misión: ser misionero. Así podemos afirmar que vocación y misión son dos caras de la misma moneda.
La invitación del papa a sentirnos «misión en esta tierra», siguiendo la línea marcada por el Concilio Vaticano II (LG, n. 31), tiene su fundamento en nuestro bautismo. No es un apéndice o adorno, sino que es nuestra vocación. La motivación principal para realizar la misión evangelizadora se halla en el encuentro personal con el amor de Jesús. El papa Francisco afirma, en este sentido, que «no se puede perseverar en una evangelización fervorosa si uno no sigue convencido, por experiencia propia, de que no es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con Él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra, no es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en Él, que no poder hacerlo… El verdadero misionero, que nunca deja de ser discípulo, sabe que Jesús camina con él, habla con él, respira con él, trabaja con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera» (EG, n. 266).
Como laicos estáis llamados a ser discípulos misioneros de Cristo en la Iglesia y en el mundo, «bautizados y enviados». Sí, ¡bautizados y enviados! En cuanto a vuestra dimensión eclesial, es muy importante que os sintáis protagonistas, corresponsables y partícipes de la misión salvífica de la Iglesia (LG, n. 33). Los laicos sois Iglesia, en cuanto que, por el bautismo, os incorporáis a Cristo, participando de su triple función, y a su Cuerpo, la Iglesia.
Vuestro ser Iglesia pone de manifiesto que la Iglesia es un misterio de comunión, donde la diversidad de miembros está en función de la complementariedad y la unidad.
Para ir construyendo la comunión en la Iglesia, os invitamos a que, en la línea del magisterio del papa Francisco, desarrolléis un talante nuevo, de caminar juntos, que se denomina sinodalidad. «La puesta en acción de una Iglesia sinodal es el presupuesto indispensable para un nuevo impulso misionero que involucre a todo el Pueblo de Dios» (DF, n. 118).
Para poder crecer en sinodalidad es necesario que todos nos sintamos partícipes, corresponsables en la misión de la Iglesia. Que aprendamos a trabajar no por oficinas aisladas, sino por proyectos, que son los que nos ayudan a ir creciendo en búsqueda de objetivos y logros comunes.
Desde la sinodalidad os tenéis que sentir invitados a ser misioneros también en el interior de la Iglesia, participando activamente en tareas intraeclesiales, que son muy importantes: catequesis, liturgia, Cáritas, asistencia a la misa dominical… Además, este nuevo estilo evangelizador, marcado por la sinodalidad, evita que caigamos en la tentación del clericalismo, que es un mal demasiado frecuente en los sacerdotes y también en los laicos.
Los laicos, por vuestra condición personal, al estar más en contacto, inmersos en las realidades temporales, estáis llamados, de un modo particular, a ser Iglesia en medio del mundo.
El papa Francisco, cuando habla de la Iglesia en salida, subraya que se necesita un laicado en salida, que se arriesgue, que se ensucie las manos, que no tenga miedo a equivocarse y que mire siempre hacia adelante, hacia el futuro con alegría y esperanza.
En un momento histórico donde avanza a pasos agigantados el fenómeno de la secularización, la apatía y la indiferencia religiosa, estáis llamados a que vivir el sueño misionero de llegar a todas las personas (niños, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos) y a todos los ambientes (familia, trabajo, educación, compromiso socio-caritativo, ocio y tiempo libre…).
Es necesario, como afirma el papa Francisco, que descubramos la importancia de vivir la santidad encarnada en el contexto actual, «con sus riesgos, desafíos y oportunidades» (GE, n. 2). Que toda la Iglesia, y de un modo particular los laicos, que sois la inmensa mayoría del Pueblo de Dios, os sintáis invitados a ser santos en la vida cotidiana, porque ahí está la misión. «Me gusta ver la santidad en el pueblo paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo… Esa es muchas veces la santidad de la puerta de al lado, de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresión, la clase media de la santidad» (GE, n. 7).
Se trata, en definitiva, de que entendamos toda nuestra vida, que está animada por el Espíritu Santo y cuya meta es la santidad, como una misión. «Cada santo es una misión; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia un aspecto del Evangelio» (GE, n. 19).
En relación a esto, el papa Francisco nos dice a cada uno: «tú también necesitas concebir la totalidad de tu vida como una misión. Inténtalo, escuchando a Dios en la oración y reconociendo los signos que él te da. Pregúntale siempre al Espíritu qué espera Jesús de ti en cada momento de tu existencia y en cada opción que debas tomar, para discernir el lugar que eso ocupa en tu propia misión. Y permítele que forje en ti ese misterio personal que refleje a Jesucristo en el mundo de hoy» (GE, n. 23). Siguiendo el ejemplo de los santos, que nos descubren los amplios horizontes de Dios, os invito a preguntaros en todo momento: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?».
Nos estamos preparando para celebrar un Congreso de Laicos, los días 14-16 de febrero de 2020, en Madrid. Este Congreso, que lleva por lema «Pueblo de Dios en salida», pretende escuchar al laicado y reflexionar sobre la dimensión misionera de nuestra fe cristiana, tomando como pilares fundamentales la vocación, la comunión (sinodalidad) y la misión.
Animamos a todas las diócesis, especialmente al laicado, a título personal, grupal, a los que participan en la misa dominical, los que realizan servicios eclesiales; y hoy muy especialmente a los que forman parte de la Acción Católica, de los Movimientos y Asociaciones, a que se impliquen en el proceso sinodal que supone esta experiencia del Congreso, de cara a una mayor revitalización de los laicos, como miembros del Pueblo de Dios, que desea estar en continua actitud de salida para iluminar con la luz del Evangelio las periferias de nuestra sociedad.
Por último, agradecemos el trabajo de las Delegaciones de Apostolado Seglar de nuestras Iglesias diocesanas en su tarea de coordinación del Apostolado Seglar asociado y en la de promoción de la participación de los seglares en los Consejos Pastorales Parroquiales para llevar más eficazmente el Evangelio de Jesucristo a todos los rincones de nuestro mundo.
Que la Virgen María, Reina de los Apóstoles, y el Espíritu Santo, sigan animando al laicado en su compromiso de ser “una misión” en la Iglesia y en el mundo.
 Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (CEAS)




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lunes, 3 de junio de 2019

UNA APREMIANTE INVITACIÓN PARA QUE NOS TOMEMOS EN SERIO LA VIDA, por José Antonio Hernández Guerrero




Una apremiante invitación para que
nos tomemos en serio la vida




Es posible que la grata impresión que me ha causado la lectura de este libro se deba a la belleza de su prosa transparente, modulada por la exquisita sensibilidad literaria del autor, por la autenticidad de su voz pronunciada tras la dolorosa experiencia de una cruel enfermedad o por la hondura de su fe alimentada por la permanente conversación con Jesús. Confieso que he disfrutado intensamente con esa prueba de sincera amistad que me ha brindado Alejandro Fernández Barrajón, sacerdote mercedario, al confiarme, en un tono de entrañable confidencia, las claves íntimas de su bien estar, de su bien hacer y, sobre todo, de su bien ser. Reconozco, además, que este género literario de “confesión” es uno de los cauces más eficaces para generar la sintonía emocional -la simpatía- y, por lo tanto, la comunicación pedagógica. Pero me apresuro a declarar que, sin duda alguna, los principales valores de este libro residen, a mi juicio, en los importantes mensajes que transmite y en los saludables estímulos que genera.


Sí, la clave explícita de una vocación vivida con sencillez y, al mismo tiempo, de una manera sublime, se evidencia en la sinceridad con la que Alejandro -que entre otros ministerios, ejerció la misión de Presidente de la Confer- se confiesa y nos descubre las amplias dimensiones de su calidad humana y la hondura de su entrega religiosa precisamente al contarnos la grandeza de su fragilidad y la fortaleza que le ha proporcionado su grave enfermedad.


Eficazmente aleccionador es, a mi juicio, el denominador común de sus análisis de las sucesivas crisis individuales, sociales y eclesiales. Como él afirma textualmente, “Cuando hay crisis, brota la creatividad, la iniciativa, la búsqueda, y se avivan los tiempos más bulliciosos y apasionados. En medio de la crisis estoy vivo. Las crisis no son las causas de nuestros fracasos, sino nuestra terquedad por vivirlas con creatividad y esperanza” (p. 27).


Y es que Alejandro parte del supuesto esperanzado de que en estos momentos está naciendo una nueva manera -más auténtica y más evangélica- de ser y de sentirnos Iglesia como pueblo de Dios. A lo largo de todo el libro nos explica con claridad y con lucidez cómo la vida religiosa, con esta nueva manera de estar, de ser y de actuar, cerca de la gente y “despojada de vestiduras -ataduras- políticas e ideológicas, favorece su renovación permanente y el trabajo serio por “la justicia, por la paz y por la integridad de la creación”. Si es cierto que se han perdido aquellas “filactelias y brocados de la autosuficiencia, del estado perfección, de los privilegios, del poder y del prestigio”, también es verdad que la vida consagrada de hoy está volviendo con mucha decisión por la senda más directa a Jesucristo y al Evangelio.


Reconoce cómo estamos mejorando cuando nos sentimos compañeros de Jesús en los caminos de Jerusalén a Jericó -los caminos de la vida-, y cuando hacemos un alto en la casa familiar de Betania: el lugar de la amistad, del diálogo y de la fiesta. Por eso él confiesa que le gustaría purificar esa imagen sagrada de una Iglesia alejada, sobre todo, de los jóvenes. ¿Cómo? Transitando por los caminos en los que nos esperan los pobres, los enfermos, los presos y los ancianos. Y es que él piensa -¿sueña?- con una Iglesia que sea un espacio libre para pensar y para decir, en la que respiremos la atmósfera limpia de la misericordia y en la que trabajemos “no sólo los varones, sino las personas”.


Estos agudos análisis de la situación actual y estas oportunas reflexiones sobre el “presente privilegiado” que vivimos, sobre el valor de “algunos recuerdos verdaderamente vitales, sobre la dictadura de las ideologías, la cárcel del ego, la hermana muerte, la felicidad, el misterio del sufrimiento, la soledad, la humildad, el amor o sobre la fraternidad como tarea constituyen una serie de principios, de criterios y de pautas válidos para que realicemos un examen hondo de conciencia sobre el momento decisivo que vivimos y una invitación apremiante para que nos tomemos en serio la vida”. Gracias, amigo Alejandro.



José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.


[Alejandro Fernández Barrajón
El paso detenido.
Reflexiones de un caminante
Madrid, PPC, 2019]



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