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jueves, 2 de noviembre de 2023

CONTRA EL GENOCIDIO QUE ISRAEL ESTÁ COMETIENDO CONTRA EL PUEBLO PALESTINO.

Fuente: REDES CRISTIANAS

Queremos unir nuestra voz a la de tantos y tantos colectivos ciudadanos y de cristianos que estos días vienen denunciando el genocidio que Israel está cometiendo contra el pueblo palestino.

Rechazamos enérgicamente los actos violentos que Hamás cometió el pasado 7 de octubre  contra ciudadanos israelíes,  que provocaron la muerte de  varios  centenares de ellos, así como el secuestro de más de 200 personas.

Pero la respuesta que está dando Israel nos parece absolutamente desproporcionada, pues ya ha matado a más de 8000 palestinos, la mitad de ellos niños y jóvenes y, al haber cortado la luz, el agua, el combustible, las medicinas y los alimentos, está condenando a más de 2.200.000 personas al exterminio. Israel además no está actuando contra los dirigentes de Hamás sino contra la población civil, al bombardear sistemática e intensamente edificios, escuelas, hospitales, mezquitas, mercados etc.

La ONU ha condenado los atentados de Hamás, pero hace ver que éso no surge de la nada, pues Palestina lleva más  de 56 años sufriendo humillaciones, controles, usurpación de territorios y desalojos  forzosos de viviendas, hasta ir viendo como el territorio palestino se va reduciendo, se les van poniendo controles para poder desplazarse y la vida se vuelve imposible para ellos.

Deseamos como cristianos que la Paz se implemente en la región y para ello es necesario que se cumplan las resoluciones de la ONU en las que se pide la creación de los dos estados: el palestino y el israelí.

Dios es Amor y creemos que la guerra nunca es solución a los problemas. Nosotros optamos por la paz y no por la guerra y nos comprometemos a seguir apoyando todas las movilizaciones que se organicen en nuestra zona para pedir el fin de la violencia.

Con el Papa Francisco, y creemos que con gran parte de la humanidad, anhelamos fervientemente la Paz en la región, que haya un alto el fuego inmediato, el  establecimiento urgente de corredores humanitarios que garantice la entrada de ayuda suficiente para la población en productos básicos: luz, agua, alimentos, medicinas, la atención hospitalaria…Pedimos  el fin del bloqueo a Palestina  así como la constante ocupación de tierras con el fin de ir haciendo desaparecer por completo su territorio. Y que se establezcan cauces permanentes de diálogo para que se vayan poniendo las bases de una paz estable y duradera en la zona.

SÍ A LA PAZ

NO A LA GUERRA

Grupo Cristiano de Reflexión- Acción de la Bahía de Cádiz

Cádiz, 1 de Noviembre de 2023


COMUNICADO DE LA ASOCIACIÓN DE TEÓLOGOS Y TEÓLOGAS JUAN XXIII
Fuente: REDES CRISTIANAS

“Así dice el Señor: Practicad el derecho y la justicia. Liberad al oprimido de la mano del opresor. No oprimáis al emigrante, al huérfano y a la viuda. No seáis violentos, ni derraméis sangre inocente en este lugar” (Jeremías 22,3)

Lamentamos y condenamos la pérdida de vidas israelíes y el secuestro de más de doscientas personas por la acción terrorista de Hamás del pasado 7 de octubre. Condenamos igualmente los bombardeos que Israel está realizando en la Franja de Gaza y que ya han matado, hasta la fecha, alrededor de 8.000 personas palestinas, incluidos más de tres mil niños y niñas, y ha desplazado a más de un millón de personas.

Coincidimos con el secretario general de la ONU en que la acción violenta de Hamás tiene su origen en más de medio siglo de ocupación y colonización opresoras de Israel en la Franja de Gaza, considerada la mayor cárcel a cielo abierto del mundo.

Algunos hechos

Human RightsWatch ha confirmado que Israel ha utilizado un arma química prohibida, el fósforo blanco, en zonas civiles de la Franja de Gaza, provocando graves quemaduras e incendios incontrolables.

Condenamos el bombardeo del Hospital Árabe Al-Ahli en Gaza, que mató a 472 personas palestinas. Hasta la fecha, la Organización Mundial de la Salud ha documentado 86 ataques contra trabajadores de la salud, 27 centros de salud, incluidos 17 hospitales, que han sido bombardeados, así como escuelas de la ONU donde los palestinos se refugian por seguridad.

El territorio palestino ocupado de Gaza se enfrenta a un “asedio total” con ataques intencionados contra infraestructuras civiles, como hospitales y escuelas, lo que constituye crímenes de guerra según el derecho internacional. Israel también está bloqueando alimentos, agua, combustible y medicinas a una población cautiva de 2,3 millones de palestinos, la mitad de los cuales son niños.

En el territorio palestino ocupado de Cisjordania, Israel ha impuesto un bloqueo total. El ejército israelí está atacando a los palestinos que protestan contra el genocidio en la Franja de Gaza con fuerza militar letal y está proporcionando miles de armas a los colonos israelíes dentro de Cisjordania, que están agrediendo y matando a palestinos.

Son ya 75 años de brutal ocupación militar de Palestina y 16 años de bloqueo militar a Gaza. El último año, el gobierno israelí ha girado hacia la extrema derecha y ha intensificado la violencia en los territorios ocupados. El pueblo palestino se enfrenta a expulsiones violentas, demoliciones de viviendas y asesinatos incluso de niños y niñas.

Grupos de judíos radicales han atacado mezquitas e iglesias cristianas, sobre todo en Jerusalén, insultando a sus líderes mientras oraban, incluso en presencia de las fuerzas de seguridad israelíes.

Nuestra postura

Condenamos la actitud del gobierno de Estados Unidos y la hipocresía de la mayoría de los gobiernos de la Unión Europea, que tan solo han condenado el acto terrorista de Hamás y justifican la respuesta defensiva de Israel, pero callan ante el genocidio israelí en Gaza y Cisjordania.

Nos solidarizamos con los palestinos y judíos que protestan por el bombardeo israelí sobre Gaza y abogan por la paz y la justicia en la región, al tiempo que condenamos las acciones llevadas a cabo por varios gobiernos que han impedido las manifestaciones de protestas por tamaños crímenes y arrestado a manifestantes pacíficos.

No puede haber paz sin justicia. Es un imperativo moral que la comunidad global esté unida con los oprimidos y por la paz que nace de la justicia.

Nuestras Demandas

Alto el fuego inmediato y negociación

Fin al bloqueo ilegal de la Franja de Gaza.

Poner fin al apartheid y la ocupación de Cisjordania mediante los asentamientos judíos de los territorios ocupados.

Exigimos el retorno y compensación a los refugiados palestinos.

Hacemos un llamado a la comunidad internacional para que respete las resoluciones de la ONU: un Estado palestino libre y soberano junto con un Estado de Israel Y a la Comunidad Europea para que adopte una actitud más firme en favor el pueblo palestino.

Pedimos el alto al racismo, la islamofobia y el antisemitismo

Condenamos la violencia porque genera una espiral de odio y muerte y defendemos la no violencia activa, siguiendo el mensaje de Jesús de Nazaret. El Dios de los cristianos es el mismo Dios de judíos y musulmanes. Es un Dios de Amor y de Vida. En su nombre suplicamos y exigimos que cese esta guerra y las causas que la han generado.

Nos unimos en oración a todas las confesiones religiosas que trabajan por la paz.

27 de octubre de 2023


No en nuestro nombre
Fuente: REDES CRISTIANAS

Comunicado de la Comunidad Santo Tomás de Aquino.

Genocidio en Gaza y Palestina.

Brutalidad de unos hechos.

Cuando oímos el 7 de octubre la masacre perpetrada por Hamás en Israel (más de 1.300 personas muertas, muchas heridas y 229 rehenes), a pesar de no entender nada sobre las circunstancias de esta barbarie, se nos congeló la sangre en las venas. Una brutalidad de tal calibre, por más que 56 años de sufrimiento y humillación la expliquen, nunca será justificable. Éticamente es siempre condenable.

Y cuando oímos la reacción indiscriminada de Israel contra la población sitiada de la Franja de Gaza, la voz se nos pegó en la garganta. La catástrofe humanitaria que está causando Israel entre los 2,3 millones de personas, mayormente jóvenes y niños, no puede ser nunca la respuesta que un Estado de derecho debe dar en ningún supuesto. Se trata de un genocidio que nos devuelve a la edad de piedra. Ni siquiera se alcanza equidad de la Ley de Talión que perseguía la proporcionalidad entre el crimen y el castigo. Se trata, más bien, de la venganza de un Gobierno prepotente, amoral y sin escrúpulos que pretende ocultar bajo la brutalidad de esta violencia su propia debilidad interna.

Este castigo colectivo que Israel está llevando a cabo en la Franja de Gaza y Cisjordania cuenta ya con 8.000 muertos, de los que más de 3.000 son niños y niñas. “Toda la armonía del mundo, confiesa Iván Karamazov, protagonista de la inmortal novela de Fiódor Dostoyevski, no vale las lágrimas de un solo niño”. Si los tanques que ahora pasean orgullosos por el Norte y Centro de Gaza tuvieran alma y pudieran pensar, ¿qué sentirían ante la fragilidad de esa población atemorizada y desarmada?.

Entre tanto, los intentos para frenar esta locura están fracasando. La ONU, sometida a la humillación de los vetos, se ha mostrado incapaz de imponer el “cese el fuego”; y la UE, aherrojada entre tantos intereses domésticos, tampoco ha podido ir más allá de aconsejar “pausas humanitarias” para poder introducir “flujos de ayuda”. Unos flujos de alimentos, agua potable y fuentes de energía que la misma ONU ha calificado de “simples migajas”.

Israel, antes víctima del holocausto y ahora verdugo.

¡Qué frágil resulta la memoria cuando dominan otros intereses bastardos!  Israel se sabe, y se reconoce a sí mismo, actor real en la política de EEUU y gendarme implacable de los intereses del Imperio en todo el Oriente Medio. Conoce perfectamente que la UE, bajo el complejo de un oscuro comportamiento con este pueblo en el pasado, nada importante va a hacer contra el que es hoy protegido del imperio.  Por todo esto, Israel considera campo libre para que un gobierno sionista, ultraconservador y corrupto, campe a sus anchas hasta reducir a escombros y borrar del mapa la Franja de Gaza y el mismo pueblo palestino.

Un grito ensordecedor que brota desde la entraña de la humanidad.

Pero no todo el mundo piensa así, ni está dispuesto a justificar este genocidio. Las calles y principales avenidas de las ciudades de los cinco continentes se están llenando de gente que rechaza abierta y pacíficamente la ocupación, el destrozo y el derramamiento de sangre en Palestina.

En los gritos de protesta y condena de estas multitudes siguen resonando expresiones con que los mismos profetas de este pueblo condenaron parte de su historia pasada: “no te es lícito aplastar al inocente”; “no quieras repetir hoy en Palestina el infanticidio que Herodes te causó en los albores de esta era”; “deberías tener muy presente, para que no vuelvan como un boomerang sobre ti, los muchos destierros y holocaustos que has sufrido en tu larga historia”.

Dos gestos hacia el posible entendimiento y la paz.

Ante la locura de esta guerra y la frecuente incapacidad funcional de la sociedad civil para detener este “ciclo de venganza, de odio y de derramamiento de sangre”, se nos ocurren dos gestos posibles por si, a la larga, pudieran encontrar alguna salida a este conflicto:

De una parte, reconocer y apoyar los movimientos y colectivos judeo-palestinos que están trabajando denodadamente por el entendimiento y la paz entre ambos pueblos. Son muchos y solo su existencia es ya un baluarte contra la estupidez y banalidad de parte de la especie humana. Por su repercusión mundial, queremos citar solo los dos siguientes: el movimiento pacifista de Las Mujeres de Negro y la Orquesta West-Easten Divan, creada y dirigida por Daniel Barenboim y el escritor Edward Said.

De otra parte, siguiendo a un profeta, nacido en esas tierras y de su misma entraña, sabemos muy bien que la guerra no es solución para ningún conflicto. Que la violencia engendra violencia. Y que el sufrimiento del pueblo palestino no justifica ni los ataques de Hamás ni el genocidio colectivo y de manual que Israel está haciendo en Gaza.

La solución viene por el acercamiento y el respeto, la acogida y la negociación. Ni siquiera la justicia de proporcionalidad y equidistancia es suficiente. La paz supone algo más. “Haz a los demás, todo lo que quieras que te hagan a ti”. Esta Regla de Oro de la sabiduría humana, fundamenta la ética de Jesús de Nazaret, recogida en el Evangelio.

Desde estas dos sencillas propuestas, pedimos y exigimos a la Comunidad Internacional que cese el genocidio, que se abran las fronteras y se negocien políticamente estructuras de respeto y buena vecindad entre ambos pueblos. Porque estamos convencidos/as de que no habrá solución a este conflicto, mientras no haya esperanza para el pueblo palestino.