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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


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jueves, 13 de julio de 2023

ORAR EN EL MUNDO OBRERO «XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO» (16 DE JULIO DE 2023)
CICLO “A”


15º Domingo del Tiempo Ordinario (16 julio)

13 JULIO 2023 | POR 

Queridas hermanas y hermanos:

Acoger la Palabra es entrar
en el Misterio del Reino,
en el misterio de los tiempos
y los procesos vitales
que Dios hace
nacer en nosotros,
es cultivar la paciencia
de reconocer
que Dios es quien hace
crecer y dar fruto.

Es reconocer que,
en la medida en que
nos hacemos tierra
capaz de acoger
la semilla de la Palabra,
podemos transformar también
nuestra vida en semilla
llamada a sembrarse y dar fruto.

¡Hasta mañana en el altar!

Fernando Carlos Díaz Abajo
Consiliario General HOAC, y

M.ª Ángeles Bayo Valderrama
Responsable de Organización
y Vida comunitaria.



Del evangelio según
san Mateo 13,1-23.

«Salió el sembrador
a sembrar…».

En estos tiempos
de rapidación
y búsqueda de
la productividad
y los resultados
no podemos olvidar
que la semilla necesita
un proceso de crecimiento,
asociado al cuidado,
al tiempo,
y que nuestra misión
si quiere ser eficaz,
necesita ser profunda,
paciente,
perseverante,
y confiada.

No se trata
del número.

Tan buena
es la cosecha
del ciento,
del sesenta o
del treinta por uno.

Podemos comprender así
que nuestra misión
es sembrarnos, gratuitamente,
sabiendo que es a Dios
a quien le corresponde
dar crecimiento
a lo que sembramos.

Si bien esta misión nos reclama
una entrega generosa,
sería un error entenderla
como una heroica tarea personal,
ya que la obra es ante todo de Él,
más allá de lo que podamos
descubrir y entender.

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«ORAR CON LA IGLESIA»

15ª Semana del Tiempo Ordinario (Ciclo ‘A’)
Del 16 al 22 de julio de 2023.


Domingo 15º del Tiempo Ordinario.
Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo.
16 de julio de 2023.

En la primera lectura se compara la lluvia, que hace germinar la tierra, con la palabra que sale de la boca de Dios, que cumplirá su deseo y llevará a cabo su encargo.  Esa Palabra no es otra que Jesucristo; y esa Palabra es la que se siembra mediante la predicación (Ev).  ¿La escuchamos sin atención y no hacemos por entenderla?, ¿la entendemos y profundizamos y somos constantes en cumplirla?, ¿la escuchamos, pero ante cualquier dificultad dejamos de cumplirla?, ¿la escuchamos, pero los afanes de la vida, la preocupación por el dinero, nos llevan a olvidarla?.  A medida que vivamos el mensaje evangélico iremos caminando hacia la manifestación plena de la libertad gloriosa de los hijos de Dios (2 Lect).


- Isaías 55,10-11:
 La lluvia hace germinar la tierra.

- Salmo 64: R./ La semilla cayó en tierra buena, y dio fruto.

- Romanos 8,18-23: La creación expectante está aguardando la plena manifestación
de los hijos de Dios.

Del Evangelio de san Mateo 13,1-23.
“Salió el sembrador a sembrar”.

Jesús les habló mucho rato en parábolas: -"Salió el sembrador a sembrar.  Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.  Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.  Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron.  El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta.  El que tenga oídos que oiga".

COMENTARIO

Una parte de esa semilla no llega a dar fruto.  Pero la mayoría de la semilla sembrada produce una magnífica cosecha.  La llegada del Reino será imparable y el resultado final será maravilloso y desbordante.  A pesar de que hay varios tipos de oyentes en los que la semilla se va a perder, la parábola nos ofrece un verdadero mensaje de esperanza ya que dará abundante cosecha porque va a ser acogida con fe y alegría entre los "pobres", los "pequeños", los "pecadores".  La parábola de hoy nos lleva a la reflexión personal sobre nuestra actitud para con la Palabra de Dios ofrecida como semilla: cómo la acogemos, qué clase de tierra somos, cómo la tratamos, cómo la cuidamos, cómo la defendemos.

ORACIÓN

Siembra Señor tu palabra en mi vida; ayúdame a acogerla para que en mí de fruto; no dejes que la falta de tiempo se coma la semilla sembrada en mi corazón.  No permitas que la superficialidad reine en mi vida y haga estéril la semilla del reino.  Que la dureza y las exigencias del trabajo diario no sequen la raíz del evangelio sembrado en mi alma.  Que las circunstancias de la vida no ahoguen la planta, ni detengan el crecimiento en mí, de tu palabra salvadora.


Lunes de la 15º del Tiempo Ordinario.
Santas Justa y Rufina, vírgenes y mártires.
San Alejo, el hombre de Dios,
peregrino.
17 de julio de 2023.

Del Evangelio de san Mateo 10,34-11,1.
“No he venido a sembrar paz, sino espada”.

Dijo Jesús: -“El que quiera a su padre o a su madre más que a Mí, no es digno de Mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a Mí, no es digno de Mí; y el que no coge su cruz y me sigue, no es digno de Mí.  El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por Mí, la encontrará.  El que os recibe a vosotros, me recibe a Mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado.  El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro”.

COMENTARIO

Lo primero en la vida cristiana no es la cruz o la renuncia.  Lo primero es siempre Cristo.  Pero meditar, asimilar y transmitir íntegro el mensaje de Cristo requiere no silenciar la cruz en la vida del cristiano.  La cruz de Cristo; la autorrenuncia cristiana no son pasividad fatalista ni droga para el dolor, o la persecución, sino actividad fecunda del amor.  Todo trabajo y esfuerzo realizado en favor de Cristo y del discípulo; todo servicio prestado al hermano, recibirá su recompensa.

ORACIÓN

Te entrego Señor la vida de mis ojos, para que Tu mirada inunde de LUZ a los hombres; te entrego mi lengua, para que todos puedan oír tu Evangelio.  Te entrego mis oídos, para que escuches el llanto de los que sufren y la risa de los niños.  Te entrego mis manos, para que sanes a los enfermos y acaricies a todos los seres; te entrego mis pies, para que camines por el mundo.  Te ofrezco mis esfuerzos por suscitar sentimientos de alegría, y armonía para que todos los hombres se acerquen a Ti Señor.  Amén.


Martes de la 15ª Semana T. Ordinario.
San Arsenio el grande, monje y místico anacoreta.
San Arnulfo de Metz, eremita y obispo.
San Federico de Utrecht,
obispo.
18 de julio de 2023.

Del Evangelio de san Mateo 11,20-24.

“El día del juicio les será más llevadero a Tiro,
a Sidón y a Sodoma que a vosotras”.

Se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: -"¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida!.  Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.  Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras".

COMENTARIO

A la dureza de corazón corresponderá en justicia un tratamiento más duro en el día de la cuenta.  Rechazar a Dios es más grave que ignorarle.  Y también: Al que más se le da hay derecho a exigirle más.  La voluntad salvífica de Dios es universal.  A todos ha llamado a un orden superior asequible mediante la comunicación espiritual.  A cada uno, en algún momento de su vida, de alguna manera, se ofrece Dios a sí mismo.  La apertura a esta oferta es la fe.

ORACIÓN

Señor Jesús que me llamas a la conversión, para purificar mi vida, para crecer en tu amor, para vivir la misericordia.  Ayúdame Señor a comprender que convertirme es arrancar el corazón de piedra y comprender las miserias de los hermanos/as, convertirme es volver la mirada hacia Ti para encontrar Salvación.  Convertirme es ver los signos de Dios en mi vida y decir creo.  Conviérteme Señor, para que siempre tenga la alegría de vivir como hijo tuyo.  Conviérteme Señor, para que siempre tenga la alegría de vivir como hijo tuyo.


Miércoles de la 15ª Semana T. Ordinario.
Santa Áurea de Córdoba, virgen y mártir.
19 de julio de 2023.

Del Evangelio de san Mateo 11,25-27.
“Has escondido estas cosas a los sabios,
y se las has revelado a la gente sencilla”.

Jesús exclamó: -"Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla.  Sí, Padre, así te ha parecido mejor.  Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".

COMENTARIO

Sólo Jesús conoce al Padre y sólo Él puede darle a conocer.  Por otra parte, para conocer a Jesús es necesaria una iluminación del Padre.  Los beneficiarios de tal revelación no suelen ser los sabios.  La revelación se promete a los sencillos.  El corazón humilde, puede ser introducido gratuitamente en el misterio de Dios.  Dios no suele actuar como los hombres-mujeres.  Entre los hombres-mujeres prevalecen los fuertes, los débiles son eliminados.  Pero Dios a los autosuficientes se les oculta, a los sencillos se les revela.

ORACIÓN

Hoy queremos alabarte Señor porque te revelas a los sencillos.  Queremos expresarte nuestra ilusión y nuestra alegría porque tu Espíritu nos anima y guía, tus manos nos alzan y nos sostienen y en tu regazo encontramos ternura y descanso y con Jesús llenos de gozo te alabamos.  Queremos vivir este día con la paz de quien se siente querido y vivir la tensión de responder pobremente a tu amor.  Dame Señor un corazón y una vida sencilla.  Gracias Señor por darme un corazón y una vida sencilla.


Jueves de la 15ª Semana T. Ordinario.
San Apolinar de Rávena, obispo y confesor.
20 de julio de 2023.

Del Evangelio de san Mateo 11,28-30.
“Soy manso y humilde de corazón”.

Jesús exclamó: -"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.  Cargad con mí yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso.  Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera".

COMENTARIO

Jesús asumió la responsabilidad de hacer un mundo más habitable y humano.  En consecuencia se dirigió primero a los débiles, porque son los débiles los que más sienten el peso de la ley de la vida.  Llama a los que apenas nada pueden hacer por sí mismos, a los hombres y mujeres de bien que luchan contra el mal, a los que no tienen voz para protestar y tienen que soportarlo todo: “Yo os aliviaré”.  No promete eliminar el peso inherente al ser humano.  Promete aligerarlo convirtiendo los imperativos morales de la ley fría y dura en exigencias de la que da el amor.  El yugo de Jesús es suave para el que ama; duro sólo para quien no tiene amor.  La desesperación y desaliento suelen ser gestos solitarios en quienes no tienen un corazón amigo.  La amistad del Hijo de Dios se ofrece a todos y todas, en especial a los que más lo necesitan.  La llamada encuentra eco en el corazón doliente.

ORACIÓN

Señor, Dios bueno que cuidas y velas por mi cada día, que alumbras con tu luz mis caminos.  Que das fuerza y animo al débil y cansado.  Que acompañas y hablas de amor al que se siente solo/a.  Que das de beber de la fuente de alegría al que se encuentra triste.  Voy a Ti para que Tu seas mi descanso, mi consuelo, mi alivio.  Permíteme contemplar el bello amanecer escuchar el canto de alabanza de toda la naturaleza; sentir tu amor misericordioso a través de mis hermanos/as; gustar y saborear Tu Presencia.  Permíteme que me recueste en tus brazos.  Permíteme Señor un poco de descanso en tus brazos.


Viernes de la 15ª Semana T. Ordinario.
San Lorenzo de Brindis, presbítero y doctor de la Iglesia.
21 de julio de 2023.

Del Evangelio de san Mateo 12,1-8.
“El Hijo del hombre es señor del sábado”.

Un sábado de aquéllos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas.  Los fariseos, al verlo, le dijeron: -"Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado".  Les replicó: -"Si comprendierais lo que significa ‘quiero misericordia y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa.  Porque el Hijo del hombre es señor del sábado".

COMENTARIO

Desgranar espigas para comer se considera un trabajo “servil” de los prohibidos en día de sábado.  El descanso sabático tenía entre otras la finalidad de liberar al hombre-mujer de la esclavitud del trabajo para permitirle dedicar un tiempo a Dios.  Pero la sacralidad del sábado se hace rígida, si se encarcela al espíritu entre los barrotes de la casuística absurda.  Esto es lo que sucedía entre los judíos de los tiempos de Jesús.  Ahora bien, el hombre-mujer y el domingo enmarcan el mismo problema en la sociedad actual.  Hoy está el domingo el “día del Señor” como un signo de humanización del hombre-mujer.

ORACIÓN

No permitas Señor que busque la salvación en normas y leyes, sino en Ti Señor.  Libertad sí, concédeme libertad para ser persona, no un esclavo, libertad para no verme atado por el dinero o el orgullo, por el placer o la fama.  Señor ayúdame a vivir en libertad.  Libre para decir te quiero.  Líbrame de miedos, a perder la salud, al futuro, al que dirán...  Pero sobre todo Señor concédeme libertad de Espíritu, para sentirme a tu lado con la libertad de un hijo.  Señor líbrame de la esclavitud del pecado.


SANTA MARÍA MAGDALENA.
Sábado de la 15ª Semana T. Ordinario.
22 de julio de 2022.

Fiesta de santa María Magdalena, que, liberada por el Señor de siete demonios, se convirtió en su discípula, siguiéndole hasta el monte Calvario, y en la mañana de Pascua mereció ser la primera en ver al Salvador retornado de la muerte y llevar a los otros discípulos el anuncio de la resurrección (elog. del Martirologio Romano).

- Cantar 3,1-4a: Encontré al amor de mi alma.
- Salmo 62: R./ Mi alma está sedienta de ti, mi Dios.

Del Evangelio de san Juan 20,1-2.11-18.
“Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?”.

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.  Jesús le dice: -“Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?”.  Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: -“Señor, si tú te lo has llevado a mi señor, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré”.  Jesús le dice: -“¡María!”.  Ella se vuelve y le dice: -“¡Maestro!”.  Jesús le dice: -“Suéltame, que todavía no he subido al Padre.  Anda, ve a mis hermanos y diles: Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”.

COMENTARIO

María Magdalena reconoce a Jesús cuando Éste pronuncia su nombre: “María”.  Es la experiencia personal de la fe.  Nuestro encuentro con el Señor sucede en niveles de fe, en la Eucaristía y en la oración.  Es una experiencia que, a veces, tiene lugar por la convicción de haber sido perdonados y curados.  Otras por la cruz del dolor.  Otras, en la búsqueda junto al sepulcro y en la duda ante la ausencia y el silencio.  Otras en la alegría de un encuentro misterioso y profundo con el Resucitado.  Es una vivencia personal que cambia la vida, da sentido a lo que hacemos y nos empuja a actuar.

ORACIÓN

Señor pronuncia mi nombre para que te reconozca cercano en mi vida.  Dame la fuerza de tu Espíritu para acompañarte siempre; al pie de la cruz y más allá de la muerte como lo hizo María Magdalena.  Que te encuentre hoy resucitado para vivir de acuerdo con el Evangelio, para vivir anunciando la buena noticia de la resurrección.  Ayúdame a sentir tu cercanía; y que mi encuentro contigo suscite un nuevo estilo de vida, centrado en el que murió y resucitó por mí.  Amén.


LECTURA DE LA PALABRA
EN CLIMA DE ORACIÓN

1.      Hago silencio, exterior e interior.

Estoy en la presencia del Señor:

Contemplo a Dios que me quiere, me acoge, me escucha, me habla.

2.      Petición:

«Humildemente te pido, a ti, Señor, que eres la luz verdadera y la fuente misma de toda luz, que, meditando fielmente tu Palabra, viva siempre en tu claridad.  Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor».

3.      Palabra de Dios:

Leo tranquila y detenidamente el texto evangélico para hoy, en comunión con toda la Iglesia.  Me fijo bien en todos los detalles.

4.      Ante la Palabra leída:

Ø  ¿Qué dice este texto? (Lectura honda: circunstancias, actitudes…).

Ø  ¿Qué me dice a mí, personalmente? (Meditación).

Ø  Desde esto, ¿qué te digo yo ahora, Señor? (Oración).

Ø  ¡Quiero identificarme contigo, Señor!.  ¿Qué hacer?.

(Contemplación, iluminación de mi vida concreta).

5.      Oración:

Hay una oración-reflexión propia de cada día, como inicio de respuesta al texto evangélico.  Al final puede añadirse la siguiente:

«Gracias, Señor, por tu presencia y tu cercanía en este rato de oración; y por la luz y la fuerza que me has dado.  Ayúdame a vivir según tu voluntad y sirviendo siempre a mis hermanos/as. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor».