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sábado, 23 de mayo de 2026

DISCURSO DEL PAPA LEÓN XIV EN BAMENDA CAMERÚN: «SEPULCRO BLANQUEADO POR FUERA, PERO POR DENTRO LLENO DE CORRUPCIÓN Y PODREDUMBRE», por José Manuel Carrascosa Freire.




Discurso del Papa León XIV
en Bamenda Camerún
«Sepulcro blanqueado por fuera,
pero por dentro
lleno de corrupción y podredumbre».




Hoy comienzo el día escuchando las noticias con unas palabras de Donald Trump, en la que menciona que su palabra preferida es: “aranceles”, después de Biblia y de Dios. Ante esto le tengo que decir: “sepulcro blanqueado por fuera, pero por dentro lleno de corrupción y podredumbre” Es que habla de dios, pero no es el mismo Dios en que creemos la mayoría de los cristianos, que es el Dios de Abraham, el Dios de Jacob el Dios de Isaac, el Dios de Jesús. El suyo es el dios Mamón, el dios de la riqueza y del poder. Algo muy diferente a lo representa el Papa León XIV y, si no, veamos algo que dice León XIV en Bemenda Camerún:


Discurso de León XIV en Camerún:


“Es una alegría para mí estar entre ustedes en esta región tan atormentada. Y tal como acaban de demostrar sus testimonios que ha azotado, todo el dolor que os ha azotado a su comunidad hace que hoy sea aún más que evidente esta certeza: ¡Dios nunca nos ha abandonado! ¡En Él, en su Paz, siempre podemos volver a empezar!



El arzobispo de Bemenda Camerún Monseñor Andrew Nkea Fuanya recordo la profecía que esclama:

¡”Que hermosos son sobre la montaña los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz!” (Is 52,7). Así saludaba mi presencia entre ustedes, pero yo ahora quisiera responder: ¡Qué hermosos son también los pies que dan ustedes cubierto del polvo de esta tierra ensangrentada toda, pero fertil; de esta tierra ultrajada, ¡pero rica en vegetación y en sus frutos! Son los pies que los han traído hasta aquí y que, a pesar de las pruebas y los obstáculos, los han mantenido en los caminos del bien. Les doy las gracias, porque ¡es cierto! Estoy aquí para anunciar la paz, pero descubro rápidamente de que son ustedes los que me anuncian a mí y al mundo entero. De hecho, como acaba de recordar uno de ustedes, la crisis que ha sacudido estas regiones de Camerún ha acercado más que nunca a las comunidades cristianas y musulmanas, a tal punto to que sus líderes religiosos se han unido y han fundado un Movimiento por la Paz, a través del cual tratan de mediar entre las partes en conflicto.


¡En cuántos lugares de la tierra desearía que sucediera lo mismo! ¡Bienaventurados los que trabajan por la paz! En cambio, ¡ay de quienes doblegar las religiones y el mismo nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos y políticos, arrastrando lo que es santo hacia lo más sucio y tenebroso! Si, queridos hermanos y hermanas, ustedes que tienen hambre y sed de justicia, ustedes los pobres, los misericordioso, los mansos y los de corazón puro, ustedes que han lloramos,¡ustedes son la luz del mundo!

(cf.Mt 5,3-14)


Bamenda, ¡hoy eres la ciudad puesta en lo alto del, monte, espléndida a los ojos de todos!


Hermanas y hermanos, sean por mucho tiempo la sal que da sabor a esta tierra la sal que da sabor a esta tierra, ¡no pierda su sabor a esta tierra, ¡no pierda su sabor tampoco en los años venideros! Atesoren lo que ha unido y lo que han compartido en la hora del llanto. Sean aceite que se derrama sobre las heridas humanas.


En este sentido, quiero expresar mi gratitud a todas aquellas personas, en particular, a las mujeres, laicas y religiosas, que atienden a las personas traumatizada por la violencia. Es una labor inmensa, invisible, cotidiana y, como ha recordado la Hna. Carine, expuesta al peligro. Los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que menudo no basta una vida para reconstruir. Disimulan no ver que se necesitan miles de millones de dolares para matar y devastar, y que no se encuentran los recursos necesarios para sanar, educar y levantar. Quienes saquean los recursos de la tierra que les pertenece, suelen invertir gran parte de las ganancias en armas, en un espiral de desestabilizacion y muerte sin fin.


Esto es un mundo al revés, una distorsión de la creación de Dios que toda conciencia recta debe denunciar y repudiar, eligiendo una vuelta en “U”-la conversión- que conduce en la dirección opuesta, por el camino sostenible y rico en fraternidad humana. El mundo está siendo destruido por unos pocos dominadores y se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios. Son la descendencia de Abraham, tan incontable como las estrellas en el cielo y los granos de arenas en la playa del mar. Mirémonos a los ojos: ¡ya somos este pueblo inmenso! No hay que inventar la paz, hay que acogerlo, asumiendo al prójimo como nuestro hermano y como nuestra hermana.


Nadie elige a sus hermanos y hermanas: ¡sólo tenemos que aceptarnos unos a otros! Somos una sola familia y habitamos la misma casa, este maravilloso planeta que las culturas antiguas han cuidado durante milenios.1



El santo Padre pronunció un alegato contra la guerra, precisamente en esta “región atormentada” y en esta tierra realidad ensangrentada, pero fertil; de esta tierra ultrajada, pero rica en vegetacion y generosa en frutos.


El Papa Francisco escribió en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium algo que vino a mi mente al escuchar las palabras que ustedes decían. El escribió: «La misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme. Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (n. 273).


Queridos hermanos y hermanas de Bamenda, estos son mis sentimientos mientras estoy hoy entre ustedes. ¡Trabajemos juntos por la paz! «Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar. Allí aparece la enfermera de alma, el docente de alma, el político de alma, esos que han decidido a fondo ser con los demás y para los demás» (ibíd.). Así nos exhortó mi querido Predecesor a caminar juntos, cada uno en su propia vocación, ampliando los límites de nuestras comunidades, con la determinación de quien parte de su labor local para llegar al amor al prójimo, sea quien sea y dondequiera que esté. ¡Es la revolución silenciosa de la que ustedes son testigos! Como ha dicho el Imán, demos gracias a Dios porque esta crisis no ha degenerado en una guerra religiosa, y porque seguimos intentando todos amarnos los unos a los otros. ¡Sigamos adelante sin cansarnos, con valentía y, sobre todo, juntos, siempre juntos!


Caminemos juntos, en el amor, buscando siempre la paz.


Queridos hermanos y hermanas:


¡Hoy el Señor nos ha elegido a todos como trabajadores que traen la paz a esta tierra! Oremos todos al Señor, para que la paz reine verdaderamente entre nosotros, y que, al liberar estas palomas blancas —símbolo de paz—, la paz de Dios esté sobre todos nosotros, sobre esta tierra, y nos mantenga a todos unidos en su paz.

¡Alabado sea el Señor!



León XIV da un paso más en la línea del pontificado del Papa Francisco, señala a los gobiernos como el de EE.UU. y fabricantes de armas como los causantes de crímenes de las guerras que nos azotan. El todo poderoso Trump entre otros recibe lo que cosecha. Un estado unidence de Chicago, forjado en tierras de gran pobreza, exclusión, donde la frontera que Perú sufre en contraste con los EE.UU de América pone en su sitio al brabucon de Trump: el lugar de los impíos, de los sin Dios, de los genocidas.


José Manuel Carrascosa Freire





José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


domingo, 1 de febrero de 2026

«SOLIDARIDAD CON LOS OBREROS EN LA IGLESIA EN LAS ACTUALES CIRCUNSTANCIAS DEL MUNDO OBRERO»




«Una doble fidelidad, fidelidad a Jesús en su Iglesia y fidelidad al mundo obrero en las condiciones de trabajo actuales y la pobreza que sufren los trabajadores».



Al Concilio Vaticano II también tuvo un importante influjo previo, desde el pensamiento no católico que enriquecieron la perspectiva del mismo. En concreto fueron decisiva la obra de teólogos protestantes y de la ortodoxia rusa, que enriquecieron la teología católica. Un ejemplo de ello lo tenemos en:


“En el siglo XIX, Vladimir Soloviov propuso la 'teanochia': (Conjugación de lo divino y lo humano) como un principio de unidad de toda la realidad… Su pensamiento tuvo influencia en los pensadores y teólogos de la diáspora rusa que secundaron de teología toda Europa… desde el centro San Sergio de París: Nokolai Berdiaev, Sergei Bulgakov, Paul Eudokimov… estos autores presentan una concepción del hombre que tiene a Cristo como arquetipo. La centralidad de la encarnación se traduce en los autores rusos en una peculiar comprensión de la comunión católica de la Iglesia, contenida en el concepto de sobornost (Necesidad de cooperación entre las personas sobre la base de que los grupos opuestos se centrarán en lo común entre ellos). “Las nociones conciliares de comunión y de colegialidad no quedan lejos de esta perspectiva" (Francisco A. Castro Pérez. "La luz del Verbo encarnado")



Se dieron oposiciones a que la encarnación formara parte del misterio de salvación, bien es cierto que la carne está enferma por el pecado, y que fue preciso que esta fuera asumida y sanada, para volver a ser lo que fue en su primer origen, y como cauce de nuestro futuro horizonte: la Resurrección. De manera que, trascender la debilidad de la carne para una vida según el Espíritu, es vocación humana y que se realiza porque esta carne ha sido asumida, sanada, elevada…por Jesucristo.


“Cristo Jesús fue enviado al mundo como verdadero mediador entre Dios y los hombres y por ser Dios habita Él corporalmente con toda la plenitud de la divinidad (Col. 2,4) según la naturaleza humana, nuevo Adán, lleno de gracia y verdad (Jn. 1,14) es constituido cabeza de la humanidad renovada. Así, pues, el Hijo de Dios sigue los caminos de la Encarnación verdadera, para hacer a los hombres y mujeres partícipes de la naturaleza divina; se hizo pobre para que nosotros fuésemos ricos por su pobreza" (2 Corintio 8,9)



La carne de este modo salvada por la Encarnación, se convierte en lugar y mediación de vida nueva, la Encarnación es también misterio de salvación para la humanidad. Así que cuando decimos: ‘...el Verbo se hizo carne...’, concierne a cada ser humano cuales quiera que sean sus circunstancias, pues nuestra humanidad se ha convertido, ya para siempre en apelación y cauce para el encuentro y la comunión con Dios.


“Mientras tanto al ser con creadores del mundo, con el trabajo humano nos seguimos haciendo, una actividad ésta que sólo puede proceder del hombre y que revierte en el mismo hombre, ello nos lleva a saber que con en el trabajo se hace extensivo el amor del que fuimos creados, el no amar es quedarse en la muerte, es no existir, por ello para el cristiano el trabajo es amor es justicia para la humanidad pues permite que se distribuya universalmente los bienes que se obtienen de la naturaleza y esta distribución es un derecho prioritario sobre los demás derechos. Nosotros estamos obligados mediante el trabajo a construir relaciones de comunión con los otros trabajadores, también podemos en la actual situación de gran desempleo en colaborar animando en la creación de “empresas incubadoras social”, es decir, empresas que den acogida a trabajadores en situación de exclusión social empresas éstas que cumplan los criterios de modelar las personas hacia su dignidad a través del trabajo, un criterio muy diferente al de la “organización social del cangrejo ermitaño, sistema este que utiliza muchas empresas. Los objetivos de esta organización del cangrejo ermitaño”, como su propio nombre indica es apropiarse de una casa, una persona… que cuando se le queda pequeña la abandona y ocupa otra vivienda, otra persona…, los medios que utiliza para ello son: individualización a través de que los trabajadores se conviertan en empresarios de sí mismo, desde ésta se tiene relaciones de empresario a empresario, con ello ya se hace innecesario los sindicatos, la negociación colectiva, la protección social al trabajador pues todo ello es un estorbo para conseguir el máximo beneficio posible. El lastre cero”, esto supone que los trabajadores que interesan son aquellos que no tienen carga de ningún tipo, ni personal, familiar, social... el trabajador ha de estar siempre disponible. Por último, se busca el “consumidor perfecto” al que sólo le interesa consumir más y más y que para ello a de producir más y más para poder seguir consumiendo, esto es un obstáculo para la justicia y la dignidad del trabajador y está en antagonismo con el estado del bienestar, con el Estado y contra los pobres.


Todo ello obliga a asumir la misión y una doble fidelidad: una Cristo en su Iglesia; y la otra al mundo obrero en las condiciones actuales y hacerlo desde unas claves: Vidas frente a ideas, tener un compromiso social y que este compromiso se dé en las grietas de la fragmentación del trabajo, y los trabajadores. Además, es necesario que se dé una pedagogía del trabajo, que este se viva como vocación. Se requiere también propuestas alternativas como incorporar la sociedad civil a la lucha por la dignidad del trabajo y de los trabajadores; incorporar la sociedad a la responsabilidad económica; fomentar la comunión entre las PYMES. Sacar adelante iniciativas de acogida, de ayuda, de acompañamiento…; entrelazar a las personas para empoderarlas” ...
(Alfonso Alcaide. De una ponencia: (“El trabajo desde la comunión y el amor”)

José Manuel Carrascosa Freire





José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


viernes, 16 de enero de 2026

«ANALIZAR LAS MENTIRAS BULOS Y OTRAS FORMAS DE DESINFORMAR Y MANIPULAR LA REALIDAD QUE VIVIMOS»,
por José Manuel Carrascosa Freire.




«Analizar las mentiras bulos y otras formas de desinformar y manipular la realidad que vivimos».



Últimamente hemos leído como determinados miembros políticos o religiosos mostraban su intención de inmiscuirse en asuntos religioso o político, algunos lo hacían vertiendo mentiras o bulos sobre algunos de esas entidades, incluso se daba a conocer el término que se empleaba para alguno de ellos es: “Cristo fascista”, o si es su contrario: “bolivarianos” antiguamente se les llamaban “filocomunista”.


La intromisión de la política en la religión o de la religión en la política no es nuevo. Esto se denominó “Alianza del trono y el altar”, el primero de ellos fue Constantino I, que a fin de controlar los grandes territorios que había conquistado se alió y abrazó a la Iglesia cristiana de su época.


También durante la revolución francesa se le arrebató a la iglesia tierras y propiedades que había adquirido además los sacerdotes franceses tenían que recibir su aprobación del Papa Pío VI y rechazo la constitución civil del clero de manera que, los sacerdotes que juraron la constitución fueron llamados “clero constitucional” y los que no lo aceptaron el “clero refractario” que tuvieron que huir para no ser ejecutados.


Más tarde, tras terminar la guerra civil española el cardenal Isidro Gomá y Tomás, definió la guerra civil española como: una lucha de los sin Dios contra España y contra la religión católica y en una Eucaristía Franco le entregó su espada de general a Gomá y Franco fue coronado como si fuera un emperador de la antigüedad. La Iglesia católica obtuvo por eso muchos privilegios de la dictadura franquista.


Ante este dueto “Trono-Altar” la democracia española fue eliminando determinados privilegios, aunque determinados grupos quieren imponer su religión e ideología y consideran la guerra civil como “una cruzada” contra el comunismo y el ateísmo. Por lo que se hace necesario profundizar en el conocimiento de la teología política y la teología política critica por parte de creyentes implicados en las situaciones de compromiso con el pueblo en las distintas tas situaciones que acontece.


A continuación expongo un resumen de teología política y está misma desde una perspectiva crítica:



Teología política.


La teología política es el estudio de cómo conceptos, narrativas y símbolos religiosos se transfieren y se usan en la esfera política, analizando la relación entre fe y poder, la legitimación de Estados y soberanos (como en las alianzas "trono y altar"), y la interpretación de la secularización moderna.


Impulsada por pensadores como Carl Schmitt, (filósofo, teórico político, jurista alemán y activista nazi), busca entender la política a través de categorías teológicas y la teología desde su dimensión política, explorando cómo lo sagrado fundamenta lo secular y viceversa, y reflexionando sobre el origen del Estado y la soberanía.


Origen y significado: El concepto moderno fue acuñado por Carl Schmitt para mostrar analogías entre teología y política, especialmente en la soberanía y el estado de excepción.


Transferencia de conceptos: Examina cómo ideas, como creación, pecado, salvación o Apocalipsis se reinterpretan en la política (por ejemplo, el soberano como figura salvadora).


Secularización: Cuestiona la idea de que la modernidad, es un mero abandono de la religión, proponiendo que los conceptos políticos modernos son "teologías secularizadas" (ej. el Estado moderno como sustituto de la Iglesia).


Aplicaciones Históricas: Alianzas Iglesia-Estado, teocracias, justificación de monarquías. contemporáneas: Reflexión sobre el poder, la legitimidad, los fundamentos de la sociedad y la crítica a discursos opresivos desde la fe.


Otras figuras relevantes: Jacob Taubes: sociólogo de la religión austriaco, especialista en judaísmo. Ernst Kantorowicz: historiador medievalista, Henry de Lubac: Cardenal jesuita francés uno de los teólogos más influyente. Influyó en la teología del Vaticano II y en cierta medida, Baruch Spinoza, filósofo neerlandés de origen sefardí, Enrique Dussel, filosofía y teología de la liberación, argentino (con perspectivas críticas).


¿Para qué sirve? Para Comprender el poder: Permite ver las raíces religiosas de estructuras políticas y sociales. Analizar la modernidad, Ofrece herramientas para entender la secularización no como un fin, sino como una transformación ética y política: Ayuda a pensar la dimensión ética de la política y los fundamentos de la vida social, aunque también puede ser criticada por justificar opresiones.


Teología política critica. En parte va más allá que la simple teología política cuestionando activamente las estructura del poder. Esta es un campo que examina la relación de lo religioso y lo político, analizando como conceptos, narrativas y estructuras teológicas influyen o se incrustan en el poder y la sociedad, buscando desmitificar y desideologizar la fe para recuperar la historicidad y la relatividad de la política, criticando visiones que confunden lo sagrado con lo secular… Su objetivo es entender como conceptos teológicos informan la política y viceversa, para luego desmantelar usos ideológicos y construir una esfera política más autónoma y justa.


Sus puntos clave son: La relación Iglesia Estado. La crítica a la secularización. La desmitificación y la desideologización.


La Función crítica: desmitificar y desideologizar los conceptos religiosos para entender su impacto político real para evitar que la teología sirva ciegamente a los intereses políticos. Entender la secularización no como una negación de lo religioso sino como una liberación de la política de un fundamentalismo, permitiendo la verdadera autonomía y disputa política.


Crítica al secularismo: Combatir la idea de una fe privatizada y una política secularizada que ignora las implicaciones sociales y políticas del mensaje cristiano.


Raíz en la modernidad: Surge la tensión moderna entre lo religioso y lo político, analizando como conceptos teológicos (como la soberanía) se secularizan en la teoría política.


¿Qué busca? desacralizar la política. Mostrar que el Reino de Dios no es un proyecto político mundano, sino que fundamenta una crítica a todas las formas de poder terrenal.


Reconciliar fe y compromiso: encontrar un espacio donde la fe impulse una acción política radical y liberadora sin confundirse en ideologías ni regímenes.


José Manuel Carrascosa Freire




José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


jueves, 8 de enero de 2026

«FASCISMO CRISTIANO», por José Manuel Carrascosa Freire.




«Fascismo cristiano».



“El fascismo cristiano es una ideología política de extrema derecha que denota la intersección entre el fascismo y el cristianismo, que abarca los aspectos fascistas, totalitarios e imperialistas de las iglesias cristianas. A veces se lo denomina "cristofascismo", un neologismo acuñado por la teóloga protestante de la liberación Dorothee Sölle en 1970. Alemani. (Interpretación de Sölle.).


Sus ideas fueron influenciadas por la Teología de la liberación de América Latina, así como por el filósofo alemán de ascendencia judía Ernst Bloch. En su libro Más allá de la mera obediencia. Sobre la ética cristiana para el futuro, acuñó el término “cristofascismo”, combinando los conceptos de cristianismo y fascismo. También contribuyó a difundir la teología feminista.


Según sus propias declaraciones, sus creencias se formaron por la conciencia de vivir después de Auschwitz. En un discurso ante el Consejo Mundial de Iglesias en Vancouver en 1983, hizo la siguiente declaración:

"Te hablo como una mujer que proviene de uno de los países más ricos del mundo; un país con una historia sangrienta y que apesta a gas... El mundo en el que vivo es rico, especialmente en muerte y en formas perfeccionadas de matar".


Consideraba que la sociedad dominante no les ofrece a sus hijos más que arena de consumo. Describió los países occidentales como centros de cultura desolados, en agudo contraste con un Tercer Mundo sometido a un Auschwitz permanente.


Reflexionó muy críticamente sobre la doctrina de la omnipotencia de Dios y creía que el trabajo de Dios en este mundo depende de nuestras acciones, que Dios no tiene otras manos que las nuestras. Sus reflexiones sobre Dios han inspirado a las personas a reflexionar sobre Dios por sí mismas. Representó una teología política caracterizada por una mundanidad radical y una desmitologización de la Biblia.


Para Sölle, la condición del hombre se caracteriza por una (dependencia) radical “Angewiesenheit” (dependencia) causa del pecado y la contingencia. Cristo, por otro lado, habría sido "dependiente", en una dependencia voluntaria asumida y no impuesta. Concibe a Cristo como mediador entre Dios y el hombre, lugar de espera, que representa al hombre ante Dios y a Dios entre los hombres. Cristo no busca tener a Dios para sí mismo. Por el contrario, es por medio de Cristo que Dios levanta a todos los esclavos. Sölle puso a Cristo en la cruz en el centro de su reflexión.


En su libro Gegenwind (Viento en contra), publicado en 1995) escribió:

"La reflexión teológica sin consecuencias políticas es igual a la hipocresía. Cada oración teológica también debe ser política ".




José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


miércoles, 3 de diciembre de 2025

«VOLVER A SITUAR LA DIGNIDAD DEL TRABAJO Y DEL TRABAJADOR EN EL FOCO DE LA JUSTICIA», por José Manuel Carrascosa Freire.




«Volver a situar la dignidad del trabajo y del trabajador en el foco de la justicia».



La justicia es también una categoría religiosa. De la administración de la justicia depende la vida del pobre. San Pablo establece una relación muy fuerte entre la justicia y los textos sagrados:


“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para corregir y para educar en la justicia; así el hombre de Dios se encuentra perfecto y preparado para todas las buena”[2 Timoteo 3,16]


Jesús, el enviado para cumplir toda justicia (Mt 3,15), viene a ofrecer a cada persona una relación nueva con la justicia de Dios, así se le ve en los Evangelios mostrarse atento con los que sufren, condenando la suficiencia de los ricos, ... ¡Hay de vosotros los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! [Lc 6,24]



Denuncia la actitud religiosa que pretende rendir culto a Dios mientras que las obligaciones de justicia no son respetadas:


“¡Hay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia, la fe ¡hay que hacer esto sin descuidar aquello” [Mt 23,23]



La justicia es de las cosas que peor funciona para los pobres, y eso es normal porque en cualquier parte del mundo está desarrollada, promulgada, regida por los hombres y siempre persigue defender a los sujetos por su posición social, que es la que influye en los gobiernos y jueces, por ello, los pobres jamás recibirán justicia humana, de ahí que los profetas prefieran la justicia que viene de Dios a los sacrificios rituales. La misión del profeta es iluminar la realidad de todos los profetas concretos que castigan a los pobres, y los trabajadores, los pobres tienen la capacidad de desenmascarar las mentiras del sistema, que, entre otras cosas, los ricos son los que crean fundamentos jurídicos que favorecen la expansión de su capital. Traicionar a los pobres es traicionar a Dios a partir de este principio se puede organizar el mensaje profético en torno a dos ejes; primero, la denuncia, segundo la denuncia y el anuncio. El profeta es quien denuncia a quienes acumulan tesoros robados, los ricos pueden robar porque las autoridades se lo permiten. Y éstas lo permiten porque están dominadas por el afán de lucro. Por eso denuncian a las autoridades que tuercen el derecho para garantizar su prosperidad a base de injusticias”4[Elio Estanislau Gasda Noticias Obreras 211].


El trabajo es una realidad que ha sido tratada por las ciencias sociales y la filosofía. Esta actividad social y económica tan significativa, asimismo, ha sido estudiada por la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) con los Papas, por ejemplo, Juan Pablo II en su encíclica Laborem Exercens (LE) que considera al trabajo como clave de la cuestión social (LE 3). En esta DSI, desde la antropología bíblica y la teología de la Creación se muestra al ser humano que, con su actividad del trabajo, crea y transforma la realidad. La persona que trabaja se manifiesta como colaboradora en la creación, como con el Creador en su trabajo y actividad transformadora, con el Dios Creador.


“El hombre es la imagen de Dios, entre otros motivos por el mandato recibido de su Creador… En la realización de este mandato, el hombre, todo ser humano, refleja la acción misma del Creador del universo”


"Se puede ver así la trascendencia e importancia que adquiere el trabajo en la fe bíblica y católica. Ya que “en la palabra de la divina Revelación está inscrita muy profundamente esta verdad fundamental, que el hombre, creado a imagen de Dios, mediante su trabajo participa en la obra del Creador, y según la medida de sus propias posibilidades, en cierto sentido, continúa desarrollándola y la completa, avanzando cada vez más en el descubrimiento de los recursos y de los valores encerrados en todo lo creado” (LE 25). En esta trascendencia y dignidad del trabajo, para los Papas como Juan Pablo II y la DSI la clave es el trabajo subjetivo, el trabajo vivo que realiza el ser humano. La persona expresa y realiza su vida con el trabajo. Por tanto, el sujeto y la persona del trabajo, está antes que el trabajo objetivo y que el capital (LE 6). El trabajador tiene la prioridad sobre el producto del trabajo y la mercancía que no puede convertirse en un fetiche e ídolo, al falso dios, al que sacrificar la vida de la persona y la dignidad del trabajo tal como sucede también como transmite el Papa Francisco que crítica y denuncia el fetichismo del dinero, la dictadura de la economía con el mercado-capital como idolatrías que niegan al ser humano y a Dios (EG 55). Como sigue enseñando Juan Pablo II, “ante la realidad actual, en cuya estructura se encuentran profundamente insertos tantos conflictos, causados por el hombre, y en la que los medios técnicos —fruto del trabajo humano— juegan un papel primordial (piénsese aquí en la perspectiva de un cataclismo mundial en la eventualidad de una guerra nuclear con posibilidades destructoras casi inimaginables) se debe ante todo recordar un principio enseñado siempre por la Iglesia. Es el principio de la prioridad del “trabajo” frente al “capital”. [Juan Pablo II. “Laborem exercens” 12]



Es el humanismo integral y personalismo de la DSI con Juan Pablo II (LE 15) que afirma el valor y principio fundamental del trabajo, la vida y dignidad de persona trabajadora, que está antes que el capital (LE 12); en contra de la esencia perversa del capitalismo que antepone el capital al trabajo, que niega la vida y dignidad del trabajador, del ser humano. Como de forma magistral lo analiza y enseña Juan Pablo II.


“En todos los casos de este género, en cada situación social de este tipo se da una confusión, e incluso una inversión del orden establecido desde el comienzo con las palabras del libro del Génesis: el hombre es considerado como un instrumento de producción, mientras él, él solo, independientemente del trabajo que realiza— debería ser tratado como sujeto eficiente y su verdadero artífice y creador. Precisamente tal inversión de orden, prescindiendo del programa y de la denominación según la cual se realiza, merecería el nombre de “capitalismo” en el sentido indicado más adelante con mayor amplitud” L.E. 7



Se observa pues, las claves teológicas, antropológicas y éticas que, inspiradas en la fe como es la DSI, orientan esta trascendencia y dignidad del trabajo. Lo que permite un diálogo crítico y ético con otras filosofías o teorías (ciencias) sociales que han tratado dicha cuestión de forma similar. Con sus carencias o límites y errores, como las valora la DSI, junto a análisis interesantes y ciertos. En este sentido, Benedicto XVI afirma que:


"Hacía falta el salto revolucionario. Karl Marx recogió esta llamada del momento y, con vigor de lenguaje y pensamiento, trató de encauzar este nuevo y, como él pensaba, definitivo gran paso de la historia hacia la salvación…Con precisión puntual, aunque de modo unilateral y parcial, Marx ha descrito la situación de su tiempo y ha ilustrado con gran capacidad analítica los caminos hacia la revolución… Su promesa, gracias a la agudeza de sus análisis y a la clara indicación de los instrumentos para el cambio radical, fascinó y fascina todavía hoy de nuevo…Como se observa hay puntos similares…Pero con su victoria se puso de manifiesto también el error fundamental de Marx. Él indicó con exactitud cómo lograr el cambio total de la situación. Pero no nos dijo cómo se debería proceder después…”



"Y es que justo, es decir, conforme a la esencia misma del problema; es decir, intrínsecamente verdadero y a su vez moralmente legítimo, puede ser aquel sistema de trabajo que en su raíz supera la antinomia entre trabajo y el capital, tratando de estructurarse según el principio expuesto más arriba de la sustancial y efectiva prioridad del trabajo, de la subjetividad del trabajo humano y de su participación eficiente en todo el proceso de producción, y esto independientemente de la naturaleza de las prestaciones realizadas por el trabajador» (LE 13). De ahí que, como nos sigue enseñado Juan Pablo II, lo moral sea luchar contra el sistema capitalista (CA 35), ya que es el que domina actualmente y que el Papa no acepta como vencedor ni como alternativa (CA 35). El capitalismo es inhumano: impone las cosas sobre las personas y margina a los pobres, como sigue subrayando Juan Pablo II (CA 34). De esta forma, frente al capitalismo, la DSI transmite que el destino universal de los bienes está por encima de la propiedad privada, que es para todos y tiene un carácter social. Tal como nos muestra el Vaticano II (GS 69) y Juan Pablo II (LE 14). De ahí que una clave esencial de la cuestión social y del trabajo es un salario digno, justo para las personas con sus familias (LE 19). El trabajo, la realización y dignidad del trabajador tiene la prioridad sobre el capital, el beneficio y los medios de producción (LE 13). Estos medios de producción con la empresa deben ser socializados, todos los trabajadores deber ser protagonistas, gestores y dueños de la empresa con los medios de producción en una economía social y cooperativa”6[Dr. Agustín Ortega Cabrera, 2017]


El capitalismo trae un problema teológico de fondo: su fuerte tendencia a la idolatría. Una de las causas de la precariedad cotidiana, con sus nefastas consecuencias, está en la relación que tenemos con el dinero, en aceptar su dominio sobre nosotros y sobre nuestras sociedades. La antigua adoración del becerro de oro (Ex 32,1-35) encuentra una nueva versión en el fetichismo del dinero y en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La absolutización del capital no deja de ser una auto divinización que sacrifica vidas humanas.

José Manuel Carrascosa Freire
Diciembre 2025




José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


miércoles, 22 de octubre de 2025

«EL ENTUSIASMO», por José Manuel Carrascosa Freire.




«El entusiasmo».



En algún momento el entusiasmo murió. La asistencia disminuyó, las ofrendas fueron más escasas, los sermones perdieron el fervor, las Biblias fueron cerradas, los miembros dejaron de evangelizar, los jóvenes se marcharon, los ancianos murieron… En algún lugar del camino al cielo se desviaron del sendero.


Es posible revertir este proceso. Dios puede usar a alguien entusiasta —frecuentemente un predicador, otras veces un miembro dedicado— que está dispuesto a “avivar el fuego”. Otros vendrán a ver el fuego -y también sentirán el calor-. Nos gusta el espíritu de los constructores de la catedral en Sevilla, España, en 1401: “¡Construyamos aquí una iglesia tan grande que aquellos que vengan después de nosotros piensen que estuvimos locos por haber soñado en esto!”.


Si vamos a construir grandes iglesias (no edificaciones) para el Señor en nuestras comunidades, necesitamos un poco de esa clase de “sueño loco”. Ralph Waldo Emerson dijo, “Todos los movimientos grandes e imponentes en los anales del mundo son el triunfo del entusiasmo. Nunca se logró algo grande sin esto”.


Se elogió esta característica a través de las iglesias de Cristo en el primer siglo. Pablo usó el celo macedónico para incentivar a otras iglesias a cumplir sus responsabilidades. El gran celo de Epafrodito por las congregaciones en Colosas, Laodicea e Hierápolis impresionó a Pablo (Colosenses 4,13). La carencia de entusiasmo originaba criticismo. Cuando los laodicenses se enfriaron, estuvieron en peligro de ser enviados al lugar caliente


Estar entusiasmado por algo es sentir un fuego ardiente dentro. Y que ese fuego te haga vibrar, y sentirte vivo.


Estar entusiasmado es celebrar la vida como un milagro, vivir cada segundo participando al máximo.


Estar entusiasmado no significa ignorar los problemas. No se puede navegar haciendo como si las olas o las tormentas no existieran. Lo que has de hacer es construir tu embarcación de manera que cuando lleguen las olas y las tormentas no la vuelquen, porque está hecha para navegar en todas las condiciones posibles…


Estar entusiasmado no es dejar de mirar el lado sombrío de las cosas, es escoger el lado luminoso de las cosas para detener la mirada. La mirada puede pasar por muchos lados, pero al final se acaba deteniendo en uno, y ese lado, puede ser el negativo o el positivo. Tu atención obtiene lo que surge del lugar donde se para. Si detienes tu atención en lo negativo obtendrás negatividad y si lo detienes en lo positivo obtendrás sensaciones positivas.


Estar entusiasmado es estar dispuesto a hacer lo que sea necesario para sentir la vida brillar a tu alrededor. Estar dispuesto a mejorar, a luchar contra los hábitos inadecuados, a convertir en diarios los hábitos que escoges para ti.


Estar entusiasmado es darte cuenta de que hay gente que lo está pasando mal, e intentar ayudarles para que se sientan mejor. Y no solo en lo material, sino en intentar que se den cuenta de que el sufrimiento siempre nace en el fondo de uno mismo.


Estar entusiasmado es saber que en ocasiones las cosas serán difíciles. Y tendrás dudas o vendrán momentos en los que sentirás zozobra. Pero tener la fe de saber que serás capaz de superarlos y volver a ser quien quieres ser.


Estar entusiasmado es saber que estás poniendo todo de tu parte para caminar por el camino adecuado. Y que no existe una meta definitiva, porque nunca seremos perfectos. Que llegarás cerca, lejos o muy lejos, pero que en realidad lo que verdaderamente importa es que tu camino es el camino correcto, el camino que has deseado siempre recorrer. Y que mientras recorres ese camino te sientes muy bien.


Estar entusiasmado no requiere tener una ideología o una filosofía concreta. No exige abandonar el mundo, irse a vivir a un monasterio. El entusiasmo no sirve de nada si no está dentro del mundo, sino se puede hacer compatible con vivir con los demás, con hacer con las cosas que haces normalmente.


Estar entusiasmado es querer llegar al momento en que se acabe la vida sintiendo que has vivido, que, si al nacer tenías tinta en la pluma, toda esa tinta la has usado en escribir una vida que mereciera la pena.


Estar entusiasmado es saber que a veces no conseguirás lo que quieres, que a veces te equivocarás, que a veces otros se equivocarán contigo, y que comprenderás que el error es parte de la vida. De tu vida y de la vida de los demás.


Estar entusiasmado es mirar a la vida sonriendo, y decirte cada mañana “estoy encantado de estar aquí”. Celebrar el sol que te acaricia y la lluvia que limpia el cielo.


El seguimiento de Jesús arranca de un encuentro personal con Él. Un encuentro que se hace experiencia, vivencia, intercambio de vidas. Un encuentro donde Jesús entra en la vida y la conmueve, la conmociona. Un encuentro marcado por la fascinación, el desconcierto, la seducción. Un encuentro donde Jesús es Alguien vivo, presente, actual, interesado por mi vida, capaz de cambiarla. Encontrarse con Jesús supone abrir los ojos a su persona entrañable y abrir el corazón a su Evangelio, Buena Nueva. Sin experiencia fuerte de encuentro con Jesús es imposible seguirle. Porque este encuentro revoluciona la vida, la hace entrar en otro proyecto, la introduce en otro mundo de valores. El encuentro con Jesús es posible desde la fe. Una fe que es acercamiento, identificación, transformación. Una fe que lleva a hacer, de dos vidas, una; que lleva a la experiencia de que es Jesús quien vive en mí. Una fe que me lleva a fiarme, a lanzarme con los ojos cerrados, a abandonarme. Una fe que me hace salir de mí, romper mis barreras, destruir mis seguridades, olvidar mis miedos, cimentarme sobre la Roca. Una fe que entra en el juego del amor y que responde con un amor sin cálculos. Una fe que se alegra de corazón por haber encontrado a Jesús, se goza con su presencia, descubre las grandezas del corazón de Dios en Jesús, se entusiasma con todo lo suyo. Una fe que cae rendida ante Jesús como el Señor y le adora. Una fe que le reconoce como el Todo de la vida. En palabras de santa Teresa de Jesús: “Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta”.


La fe es adhesión a Alguien y no a algo. Así lo entendieron los primeros discípulos en el encuentro con Jesús. Les impresionó su vida. Les entusiasmó su persona. Y le siguieron a Él. Y poco a poco asumiendo su doctrina, su programa de vida, su camino, su Evangelio. El encuentro con Jesús marcó sus vidas. Les puso en movimiento, con rapidez, sin esperar a entender las cosas. Se pusieron a seguirle “ya”. Juan y Andrés recuerdan la hora del encuentro. Mateo deja su trabajo en el momento mismo del encuentro con Jesús. Pedro se siente pequeño, aturdido, desconcertado ante Jesús en la barca. Los hijos de Zebedeo dejan las redes y a su padre en el mismo instante. Natanael se queda asombrado. Pablo es deslumbrado. Los encuentros de Jesús llevan esa experiencia de Pablo al afirmar que todo lo estimó basura comparado con el amor a Jesús y su seguimiento. Porque la llamada que Jesús les hizo en el encuentro es apremiante, es exigente, es con autoridad. Hay una fuerza interior en Jesús que atrae sin razones. Hay una fuerza en su mirada que arrastra y no se le puede resistir. Hay una convicción en su voz, una capacidad de comunicación que la sientes dentro su palabra escuchada. Conocer a Jesús es entrar en la experiencia de su vida". (Allen Webters. “En busca del entusiasmo” global org.)


José Manuel Carrascosa Freire




José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


lunes, 6 de octubre de 2025

«LAS BIENAVENTURANZAS», por José Manuel Carrascosa Freire.




«Las Bienaventuranzas».



Sobre las Bienaventuranzas se han escrito muchas aportaciones de entendidos teólogos. Yo personalmente y sin menospreciar a nadie, me quedo con una que realizó el teólogo español José Antonio Pagola, pues por su magnífica aportación las hace comprensibles, incluso posibles. Esta es la aportación que realiza Pagola:


"Quién se acercan una y otra vez a las bienaventuranzas de Jesús advierten que su contenido es inagotable. Siempre tienen resonancias nuevas. Siempre encontramos en ellas una luz diferente para el momento que estamos viviendo. Así resuenan hoy en mi las palabras de Jesús. Felices los pobres de espíritu, los que saben vivir con poco. Tendrán menos problemas, estarán más atentos a los necesitados y vivirán con más libertad. El día que lo entendamos seremos más humanos".


“Felices los mansos, los que vacían su corazón de violencia y agresividad. Son un regalo para nuestro mundo violento. Cuando todos lo hagamos, podremos convivir en verdadera paz.


Felices los que lloran al ver sufrir a otros. Son gente buena. Con ellos se puede construir un mundo más fraterno y solidario.


Felices los misericordiosos, los que saben perdonar en lo hondo de su corazón. Solo Dios conoce su lucha interior y su grandeza. Ellos son los que mejor nos pueden acercar a la reconciliación.


Felices los que mantienen su corazón limpio de odios, engaños, intereses ambiguos. Se puede confiar en ellos para construir el futuro.


Felices los que trabajan por la paz con paciencia y con fe. Sin desalentar abren los obstáculos y dificultades, y buscando siempre el bien de todos. Los necesitamos para reconstruir la convivencia.


Felices los que son insultados, perseguidos y calumniados por seguir fielmente la trayectoria de Jesús. Su sufrimiento no se perderá inútilmente.


Deformaríamos, sin embargo, el sentido de estas bienaventuranzas si no añadiéramos algo que subraya en cada una de ellas. Con bellas expresiones Jesús pone ante sus ojos a Dios como garante último de la dicha humana. Quienes vivan inspirados en este programa de vida, un día “serán consolados”, “quedarán saciados de justicia”, “alcanzarán misericordia”, “verán a Dios” y disfrutaran eternamente en su reino.”
(José A. Pagola, “Las Bienaventuranzas”)

José Manuel Carrascosa Freire




José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


lunes, 22 de septiembre de 2025

«EL JESÚS HISTÓRICO UN JUDÍO MARGINAL»,
por José Manuel Carrascosa Freire.




«El Jesús histórico un judío marginal».



«¿Qué sucedió a lo largo de la historia para que la reflexión cristológica de la cruz quedará sustraída de la misma historia, ocultándose la vida de Jesús? Que el “Jesús histórico” quedó reducido a un símbolo de nuestra redención, un símbolo del precio a pagar para aplacar la ira de Dios.


La cruz no puede estar reducida a un símbolo de reparación o expiación del hombre pecador con Dios, sino como un acontecimiento histórico, como consecuencia del conflicto por la acción y la predicación de Jesús frente a los poderes de su tiempo. Fue el resultado de la lucha de Jesús frente a los opresores. Un acontecimiento de nuestra historia en conexión con la vida de Jesús desde que se encarnó en un hombre y pobre obrero, en un mundo de pecado contra el Dios de Jesús»
1


Luego, los únicos culpables de su muerte fueron los poderosos de la religión y políticos de su tiempo, porque lo consideraron blasfemo y subversivo siendo intolerable para ellos su forma de hablar y actuar. Eso le llevo a la muerte en cruz, no la ira de Dios Padre como castigo por nuestros pecados. No se podría entender que un Dios que tanto amó a los hombres se vengará de nosotros entregando a su Hijo a la muerte de mano de los hombres. El misterio de la cruz, ha sido durante mucho tiempo deformado para beneficio de los poderes de todas las épocas, que veían la vinculación de la muerte de Jesús por la lucha contra la injusticia de los poderosos.


En el mundo hoy existe un número incalculable de crucificados sociales como lo fue Jesús, su muerte no ha evitado la muerte de los hombres, muchas personas no creen en el crucificado, tampoco que los crucificados de la actualidad nos puedan hablar de Dios, ni que estos nos puedan evangelizar, ¿quién puede creer en un Dios que yase inerte en la cruz? Es mejor creer en ese dios todo poderoso que resuelve todos los problemas, (el dios dinero) sin embargo, la justicia y la verdad complica mucho la vida y preferimos callar, mirar para otro lado. Los crucificados y abandonados de la época de Jesús, los pecadores, leprosos, ciegos, tullidos, viudas…, hoy, son los pobres, personas excluidas, emigrantes, ancianos sin atender, niños mal alimentados, drogadictos, desempleados, trabajadores precarios, los que no tienen ni quien los defiendan, los que solo tienen puesta su confianza en Dios.


La Pasión y Muerte de Jesús que es causa y principio de salvación del mundo está ausente en nuestra sociedad. Sin embargo, los crucificados de hoy son cómo una posibilidad de salvación, de conversión de esperanza de perdón, ante una realidad que está oculta ante tanto mirar a otro lado en la sociedad, en la política, en la religiosidad popular. Nuestra misión es seguir a Jesús, abrir la esperanza a la resurrección que está ligada a bajar de la cruz a los crucificados del mundo, acudir a ese sufrimiento de hermanos nuestros como el que tiene un tesoro escondido. Tenemos que integrar en la cruz la experiencia de un Dios que se deja conmover por el sufrimiento humano.


“La cruz del cristiano trae persecución, trae desprecio de los que no aman a Dios, trae lucha con el enemigo espiritual que no quiere perder las almas que ahora tiene bajo su poder, a los que quiere llevar a la muerte eterna del infierno; pero también trae gozo por las almas que se salva y que compensa con crece la persecución, trae afecto fraternal y amor a Dios desde los hermanos que se han salvado por la fe en la cruz, que también compensa con creces todo el desprecio de otros, y trae Victoria, el Reino de Dios en las almas y en la eternidad, porque el Reino de Dios está entre nosotros". 2


“…Como resultado de la obra salvífica de Cristo, el hombre existe sobre la tierra con la esperanza de la vida y de la santidad eterna. Y aunque la Victoria sobre el pecado y la muerte, conseguida por Cristo con su cruz y resurrección no suprime los sufrimientos temporales de la vida humana, sin embargo, sobre toda esa dimensión y cada sufrimiento está la victoria que proyecta una luz nueva, que es la luz de la salvación. Es la luz del Evangelio, es decir, de la Buena Nueva…” Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito hijo".


Esta verdad cambia radicalmente el cuadro de la historia del hombre y su situación terrena. A pesar del pecado que se ha enraizado en esta historia como herencia original, como “pecado del mundo" y como suma de los pecados personales, Dios Padre ha amado a su Hijo unigénito, es decir, lo ama de manera duradera; y luego, precisamente por este amor que supera todo, Él “entrega" este Hijo, a fin de que toque las raíces mismas del mal humano y así se aproxime de manera salvífica al mundo entero del sufrimiento, del que el hombre es partícipe". 3



La respuesta de Dios al sufrimiento de la humanidad está en el rostro del crucificado. El mismo Dios padece solidariamente el sufrimiento de los hombres. Un Dios crucificado pone en crisis todas nuestras imágenes de Dios. El crucificado no tiene tantos rostros que la humanidad ha atribuido a la divinidad. En la cruz no hay poder, belleza, fuerza, sabiduría, majestad. En la cruz o se termina la fe en Dios o se comprende de una forma totalmente nueva, En la cruz se revela el verdadero poder del amor de Dios. El amor de Dios es infinito, perdona siempre, salva desde el fracaso, encerrado desde la impotencia, suscita vida desde la muerte y recibe al hombre cuando éste comete en su Dios el mayor pecado…El silencio de Dios ante nuestro dolor no es silencio de alguien lejano e indiferente. Es el silencio de un Dios que sufre con nosotros y habita desde dentro de nuestro dolor".4 

José Manuel Carrascosa Freire
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1. Julio Louis. “Jesús de Nazaret el Cristo liberador". Ed. HOAC, Pág.128.

2.
Carlos Padilla. “La Cruz”

3. Juan Pablo II. Carta apostólica, “Salvifici doloris", 15
(Sobre el sentido cristiano del sufrimiento humano), 1.984.

4.
Carlos García de Andoin. “ El anuncio explícito de Jesucristo” ed. HOAC




José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


sábado, 19 de abril de 2025

«PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS DE NAZARET» (Sexta Parte), por José Manuel Carrascosa Freire.




«Pasión y muerte de Jesús de Nazaret» (VI Parte).



13.- La Resurrección.

“El primer día de la semana, al rayar el Alba, las mujeres volvieron al sepulcro con los aromas que habían preparado, y encontraron la piedra del sepulcro corrida a un lado. Entraron, pero no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Estaban aún perplejas cuando dos hombres se presentaron ante ellas con vestidos deslumbrantes. Llenas de miedo hicieron una profunda reverencia. Ellos les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recordad lo que os dijo cuando estaba en Galilea. Que el Hijo del hombre debía ser entregado en manos de pecadores, que iban a crucificarlo y que resucitaría al tercer día.


Ellas se acordaron de esas palabras y, al volver del sepulcro lo anunciaron todo esto a los once y a todos los demás. Fueron María Magdalena, Juana, María la de Santiago y las demás mujeres que estaban con ellas…, pero estos pensaron que se trataba de un delirio, y no la creyeron. Pedro, sin embargo, se levantó y fue corriendo al sepulcro. Al asomarse, sólo vio los lienzos, y regresó a casa admirado por lo sucedido" (Lucas 1,12)


La posición de los lienzos con que se había cubierto el cuerpo de Cristo parece que tiene que ver con una tradición judía referida a las comidas de los señores y que cuando éste se sentaba a la mesa los criados se apartaban de la vista del señor hasta que terminaba la comida, entonces, el señor cogía la servilleta se limpiaba las manos y la barba, arrojando la servilleta arrugada como señal de que ya había terminado la comida y que los criados ya podían recoger la mesa, yendo los criados hacia la mesa, antes no. Esto podría indicar lo de las sabanas que cubrían el cuerpo tiradas sobre el suelo. Sin embargo, cuando el señor aún no había terminado de comer y que volvería más tarde, se levantaba y doblaba bien la servilleta poniéndola sobre la mesa. Referido al sudario puesto bien doblado sobre la piedra, podría significar: "volveré". Este detalle de doblar bien la servilleta es lo se hace tras la Eucaristía, en que se dobla bien el corporal tras limpiarse la patena y el cáliz, cubriéndose estos con el mismo.


¿El cuerpo de Jesús fue robado? Esta circunstancia históricamente es improbable. Se dan una serie de hechos que demuestran que no fue así: no pudieron robarlo los que lo mataron, estos habían pagado a la guardia para que custodiaran el sepulcro para impedirlo, aunque producida la resurrección para desprestigiar este suceso de la resurrección de Jesús difundiendo que los discípulos de Jesús robaron su cuerpo; no, no lo robaron sus discípulos, ¿con el estado se animó, miedo, sufrimiento, angustia iban ellos a robar el cuerpo y anunciar una falsedad? Además, eso iba en contra de las enseñanzas de Jesús; tampoco lo robaron unos ladrones, ¿para qué lo iban hacer y se iban a poner a desmortajar el cuerpo con el riesgo de que los guardias lo sorprendieran? Lo lógico hubiera sido, cargar con el cuerpo y marcharse de allí rápidamente, recordemos que los lienzos del cuerpo se quedaron allí en el sepulcro. Por lo tanto, el cuerpo de Jesús salió del sepulcro por sus propios pies, es decir vivo.


También hay un detalle muy importante y es que con las apariciones ante las mujeres como primeros testigos de su resurrección es que Jesús nuevamente rompía todos los esquemas preestablecidos por la Ley y las costumbres judías como es presentarse a unas mujeres, las cuales eran lo último de la sociedad judía.


En el Evangelio de Juan se apunta algún detalle más:

"El primer día de la semana María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quién tanto quería Jesús, y le dijo: se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo ha puesto. Salieron Pedro y el otro discípulo como este corría más que Pedro se adelantó y llegó primero al sepulcro y asomándose, vio las vendas en el suelo, pero no entró. Llegó también Pedro detrás de él y entró en el sepulcro vio las vendas en el suelo y el sudario con el que habían cubierto la cabeza no por el suelo, sino sobre la piedra bien doblado".



14.- María Magdalena.

María de Magdala fue una joven de un pueblo de pescadores de Galilea. Ella tenía el oficio de partera por lo que era marginada que, cuando se entera que un tal Jesús predica por aquella zona va a escucharlo, convirtiéndose en seguidora suya. La Resurrección de Jesús resalta el papel de ésta, por ser una de las mujeres que contó que el maestro no estaba en el sepulcro. Pero antes ya realizaba labores de ayuda en la intendencia de Jesús y de sus discípulos en la predicación en Galilea.


Los Evangelios de Marcos, Mateo y Juan, la sitúan en el lugar de la crucifixión junto con María la madre de Jesús, el apóstol Juan y otras mujeres. La identidad de María Magdalena como María de Betania y la “mujer quién fue una pecadora", fue establecida por el Papa Gregorio I en el año 591. Tras la resurrección de Jesús, María Magdalena continuó difundiendo la palabra junto a otros apóstoles. Según la tradición oriental, Magdalena acompañó a Juan a Éfeso, donde murió y fue enterrada.


María Magdalena es un personaje bíblico fascinante que la iglesia católica de los primeros años del cristianismo estigmatizó como prostituta arrepentida sin serlo, a pesar de que no había prueba sobre ello, esto quizá debido a los celos de los apóstoles, no olvidemos el rol que a las mujeres se le había concedido, tanto en la tradición como en la religión. Estaban marginadas, sus vidas nada valía más que para casarse y dar hijos a su esposo, pero a Magdalena no se le conocía esposo, a pesar de qué tenía una buena posición económica que le permitió ayudar a Jesús y a los apóstoles en la misión por Israel. Pero esa sociedad patriarcal no iba a permitir la carismática espiritual como lideresa que la distinguiese de los apóstoles masculinos.


Tras la muerte de Jesús de Nazaret los apóstoles se encontraban desorientados y tristes, pero María Magdalena los serena. En el evangelio apócrifo de María Magdalena datado entre el año 30-180 d.C. Pedro le dice a María Magdalena: “hermana, nosotros sabemos que El Salvador te apreciaba más que a las demás mujeres. Danos cuenta de las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces y nosotros no hemos escuchado. María responde: lo que está escondido para vosotros os lo anunciare…” Pedro y Andrés que no creyeron que tuviese una visión de Jesús se enfadaron con ella y Mateo salió en defensa de ella, diciéndole a Pedro: (Sánchez Tostado. “María Magdalena, la mujer que pudo cambiar la historia”)

“Pedro, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo discutiendo contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si El Salvador la hizo digna, ¿Quién eres tú para rechazarla?


“Bien es cierto que El Salvador la conoce perfectamente; por esto la amó más que a nosotros. Más bien, pues, avergoncémonos y revistémonos del hombre perfecto partamos tal como nos lo ordenó y prediquemos el Evangelio, sin establecer otro precepto ni otra ley fuera de lo que nos dijo Él”


“El relato de Juan contiene elementos históricos… que va mostrando cómo la comunidad de los discípulos fue tomando conciencia de la Resurrección del maestro. En este proceso de toma de conciencia parece que la primacía estuvo en las mujeres, en especial en María Magdalena, que fue llamada apóstol de los apóstoles en la antigüedad.


Los textos apuntan que es la Magdalena quien comenzó a tomar conciencia de la existencia de un misterio en la muerte de Jesús y guio a los apóstoles para que también tomaran conciencia de ese misterio. Las figuras de Pedro y de Juan, tienen un carácter altamente simbólico. Juan representa a la iglesia carismática, Pedro a la iglesia institucional. En el orden experimental es la de Juan la que tiene primacía (es la que más corre, es quien llega antes al sepulcro y de quien se afirma, ve y cree), en el orden social es Pedro quien tiene la primacía, por ello, deja Juan que entre primero al sepulcro, parece que es una muestra de reconocimiento y respeto social de su primacía institucional. Ambas dimensiones son necesarias en la iglesia, los carismáticos que mantienen viva la experiencia y los que ejercen la labor institucional necesaria para poder percibir y transmitir el mensaje de generación en generación en medio de una sociedad hostil. Cuando la institución persigue a los carismáticos pierden la visión y enferma, cuando los carismáticos no respeta la labor de la institución, pierden la humildad y enferman de individualismo”
1 (José A. Sánchez Mosquera).


Esta posición de la Iglesia sobre María Magdalena ha cambiado en la actualidad, sin embargo aún no se acepta su evangelio apócrifo por el liderazgo que tenía entre los apóstoles, muchos años de infundio sobre quien fue tan amada por Cristo, y llegó el momento en que se reconoce en ella el papel tan importante que tuvo la mujer en el seguimiento de Jesús de Nazaret en aquellos primeros años del cristianismo y que, a pesar del patriarcado en la Iglesia, cómo fruta ya madura fue aceptada María Magdalena en la Iglesia como Santa. El papa Francisco, elevó la celebración litúrgica de Santa María Magdalena a la categoría de fiesta, equiparándola a la de los apóstoles. Esto significa que la memoria de María Magdalena, que se celebra el 22 de julio, ahora tiene el mismo nivel de importancia que la de los apóstoles. Además, el Papa Francisco la denominó "apóstol de los apóstoles", un título que ya le había sido dado por Tomás de Aquino en el siglo XIII. 


Algo excepcional, como una gran explosión, aconteció tras el aparente fracaso absoluto por la muerte en la cruz de Jesús. Pensemos que con la muerte el alma abandona el cuerpo, consecuentemente al resucitar Jesús el alma de Éste vuelve a Él, puesto que Jesús procedía del Padre, durante estos tres días estaría con el Padre. Creo que solo así sería posible entender que Jesús descendió a los infiernos, cómo podemos leer en el Credo de los Apóstoles. Entiendo que el infierno se refiere al lugar que esperan las almas de los justos. Entre ellos: Abraham, Isaac, Jacob, etc. También se encontrarían su padre, José el carpintero, el cual durante toda su vida lo alimentó, cuidó, educó como persona, como trabajador, en la fe del pueblo judío. Bien merecido lo tenía José estar con su hijo en el Reino de los cielos.



15.- Los discípulos abandonan Jerusalén o se han escondido.

Los discípulos, algunos ya se habían dispersados, otros volvieron a sus casas, como le pasó a los de Emaús, otros se quedaron en Jerusalén junto a María la Madre de Jesús y también las otras mujeres. El tercer día es el que culmina la reflexión tras la que se levantan los reunidos, cómo sucedió al 3° día de la Creación en el cual de la tierra brotó la hierba:

“Brotó de la tierra vegetales: plantas con semillas de su especie y árboles frutales que dan frutos con semillas de su especie. Y vio Dios que era bueno” (Gén 1,1).


Jesús ya, durante su vida pública anunció su muerte, como también su Resurrección, ello lo encontramos en (Mc 9,31-32) después de la confesión de Pedro en Cesárea de Filipo, un tiempo en que Jesús comenzó a enseñar a sus discípulos.

“les decía que el Hijo del Hombre habría de sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y los escribas, que él sería matado y que resultaría al tercer día”.


Lo hizo otra vez, mientras cruzaba Galilea, tras la curación del epiléptico endemoniado.

“Enseñaba a sus discípulos, y les decía: ‘El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres, y le mataran; más muerto Él, resucitará al tercer día"


El tercer anuncio lo hace cuando iba camino de Jerusalén:

“Miren que subimos a Jerusalén y el Hijo del Hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de Él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán y al tercer día resucitara”. (Mt 10,33-34)


En Juan lo podemos ver en (Jn 2,19-22), cuando se dirige a los judíos diciéndoles refiriéndose a su cuerpo:

“El templo sería derruido y reconstruido en tres días”.


También en el mismo Evangelio cuando le dice a Marta:

“Yo soy la Resurrección, el que cree en Mí, aunque muera vivirá, y todo el que cree en Mí, no morirá eternamente".


En la Revelación divina se nos dice que con la Resurrección de Jesús queda afectada la Creación entera, tanto en lo material, como en lo humano, con una participación en la libertad de la gloria de los hijos de Dios:

“La Creación entera gime y sufre con dolores de parto hasta el momento presente. Y no solo ella, sino que nosotros que tenemos ya las primicias del Espíritu, también gemimos en nuestro interior aguardando la adopción de hijos, la redención de nuestro cuerpo". (Romano 8,22-23)


Si con Cristo se alcanza el Nuevo Adán, también en Cristo se recapitula toda la Creación.


Muchos aún se preguntan por qué la pobreza es el símbolo supremo de todos los sufrimientos (el hambre, los embargos, los desahucios, la indigencia, la exclusión), pues todos ellos son consecuencias de la pobreza. Esto es símbolo de la acción del hombre y de sus estructuras de pecado, un sufrimiento no provocado por la naturaleza, y por lo que tanto clamamos al cielo ante la falta de Dios a nuestros pesares. Sin embargo, los sufrimientos producidos por los hombres rara vez damos respuestas con nuestra acción, sino que reclamamos que Dios actúe. El porqué del hambre, el COVID 19, provocando este último la paralización, el terror de la mayor parte del mundo, sintiéndonos indefensos y sin comprender por qué nos sucede esta fatalidad, mientras otras fatalidades que se producen en otros continentes de manera constante y, que parece no existir en nuestras conciencias.


Pero Jesús que murió por vivir como había vivido, fue resucitado por Dios como prueba de justicia para todos los que esta les fue arrebatada. La Resurrección es también prueba de perdón, pues, a pesar de nuestras maldades Dios no nos abandona, ya, desde que Él se arrepintió de haber creado al hombre:

Dijo Dios:
“exterminaré de la superficie de la tierra al hombre que he creado hombres y animales, reptiles y aves del cielo, todo lo exterminaré, pues me pesa haberlo hecho".
(Génesis 6,7)


Más tarde se arrepintió de ello y se reconcilió con nosotros por la Resurrección de su Hijo, esta señal nos muestra que las injusticias que recibimos o realizamos no tienen la última palabra. La resurrección es la reivindicación de las víctimas.


La fe cristiana se nos muestra como la causa de los hombres y mujeres, de los derechos de las personas. Las personas más conscientes de la humanidad se plantean en muchas ocasiones que, por mucho que hagamos por un mundo mejor, lo habremos hecho a costa de los que se quedaron en el camino y que ellos no verán. ¿Se les hace justicia con ello? Para todos ellos es también la reivindicación para resarcirse de las injusticias con la Resurrección.


El cristianismo tuvo que predicar la Resurrección en el mundo judío coetáneo con Jesús, con sus innumerables leyes religiosa, en el imperio romano politeísta, en la cultura helenista con la filosofía platónica. Y, también tiene que predicar la Resurrección de Jesús en el mundo actual, con su cultura racionalista, teniendo presente qué, en todas estas culturas no se acepta que el cuerpo sea cárcel del alma.


“Y al tercer día resucitó”. ALELUYA ALELUYA.
FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN




José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


viernes, 18 de abril de 2025

«PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS DE NAZARET» (Quinta Parte), por José Manuel Carrascosa Freire.




«Pasión y muerte de Jesús de Nazaret» (V Parte).



9.- El entierro de Jesús.

Nosotros solemos entender que en el entierro de una persona está el difunto rodeado de sus amigos, su familia y otras personas que lloran su muerte. En el caso de Jesús de Nazaret no fue así, aunque se presenta su muerte de cuatro formas de cada uno de los evangelistas. Pero antes de ver lo que nos dicen los Evangelistas veamos como era la costumbre de los que le mataron los romanos y judíos. Los romanos no eran crueles en la aplicación de sus leyes, no solían castigar innecesariamente a las familias del condenado a muerte y solían entregar a sus familiares el cadáver del condenado para que fueran sepultados. Pero, en los casos que el condenado lo fuera por razones políticas, dejaban el cadáver expuesto y sin enterrar, para que las aves y animales salvajes se lo comieran. Luego, si Jesús se había proclamado Rey de los judíos, por lo tanto era un caso político, entonces ¿por qué Pilato entregó su cadáver a José de Arimatea para que fuera enterrado dignamente por sus familiares, pero en los Evangelio nada se dice que se entregará a su familia, o que no se presentarán ninguno? En lo referente a los judíos, según la Ley de Moisés (Dt 21,22-23) y como nos cuenta Flavio Josefo que dice:  "que ningún cadáver debía ser expuesto durante la noche, sino que debían ser enterrado ese mismo día para no contaminar la tierra".


Entrando ya en lo que nos dice (Marcos 15,42-47) José de Arimatea era un miembro respetable del Consejo. Pudiera parecer que José de Arimatea fuera seguidor de Jesús, pero no, este miembro del Sanedrín era un claro contrario a Jesús. Pero Marcos dice: esperaba también el Reino de Dios, sin embargo, las predicaciones del Reino de Dios solo se las enseñó a sus discípulos (Mc 4,10-12). Además todos los judíos esperaban el Reino de Dios. Parece ser que la razón que ese judío piadoso José de Arimatea quiso sepultar a Jesús, era para el cumplimiento de la Ley de Dios en el Deuteronomio, José de Arimatea que había comprado una sábana para descolgar el cuerpo de Jesús, que era la misma con la que envolvió el cuerpo, un acto este elemental para que el cadáver no permaneciera insepulto en la Pascua.


Sabemos que los judíos hacían distinción entre el enterramiento de una persona honorable, que incluían una serie se ritos: lavado del cadáver, lo ungían con aceite, perfumen y mirra, lo vestía con cuidado, y peinaban, cerraban sus ojos y cubrían su cabeza con un velo y lo acaban al mentón con un sudario. La otra clase de sepultura, la que se utilizaban para delincuentes, pecadores y los que morían de manera índole, eran echado en fosas comunes, pero mezclados, para más adelante sus huesos fueran entregado a sus familia ¿pero que tipo de sepultura recibió Jesús, porque según la costumbre judía Jesús no recibiría una sepultura honrosa, quizá por eso según nos cuenta en (Mc. 16,1), el Domingo de Pascua las mujeres fueron a la tumba para ungir con perfumen el cuerpo de Jesús. Por qué razón las mujeres no participaron en el entierro de Jesús, ellas solo miraban desde lejos donde José ponía el cuerpo de Jesús, quizá porque al no ser seguidor de Jesús sino miembro del Sanedrín, fariseo.


En el libro de los (Hch.13, 27-29) leemos: “Aquí también se dice que los que mataron a Jesús fueron los que lo enterraron”.


Diez años más tarde Mateo escribió su Evangelio y sobre José de Arimatea algo contrario a lo que escribió sobre él, que este era discípulo de Jesús y que este era rico, es difícil a Jesús con discípulo rico, cuando Jesús predicaba el abandono de la riqueza para entrar en el Reino de Dios. Es probable que en la comunidad de Mateo había gente muy rica.


Sobre José de Arimatea, Mateo dice que la tumba de Jesús era más digna, que José no bajó a Jesús del madero, sino que lo bajaron los soldados y se lo entregaron a José, sobre la sábana que no envolvió a Jesús, sino que lo cubrió. En Mateo dice que la sepultura era suya y era nueva, sin usar. ¿Cómo un hombre rico tendría su tumba en las inmediaciones de un lugar en el que se ejecutaban a los criminales?


El Evangelista Lucas, también tiene su versión, (Lucas 23,50-53) describe a José de Arimatea como un hombre bueno y justo. Pero cómo puede un hombre justo y bueno cuando condenó injustamente a Jesús. El Evangelista trata de salvar la figura de José diciendo que él no estaba de acuerdo, cuando un momento antes escribía que todo el Sanedrín habían condenado a Jesús 1 (Lucas 22,70-71)



10.- Fenómenos extraordinarios tras la muerte de Jesús.

Así en Mateo, Marcos y Lucas mencionan las tinieblas que cubrieron la Tierra desde las doce de la noche hasta las tres de la tarde, inmediatamente antes de la muerte, Lucas este hecho lo interpreta como un eclipse de sol. Mateos sorprende pues, añade otros fenómenos que ninguno de los otros Evangelistas mencionan: un temblor de tierra, rajarse las rocas, las tumbas que se abren, los muertos que resucitan que van a Jerusalén apareciéndose a muchos. Por último en el Evangelio de Juan el único gesto que menciona es cuando finalmente fallece Jesús y que dijo: “reclinado la cabeza, entregó el Espíritu” (Juan 19,30).


De todos estos fenómenos narrados sobre la muerte de Jesús, Mateo menciona seis de ellos, en dos de ellos Marcos y Lucas también los menciona y Juan incorpora otro nuevo. ¿Cómo pues, interpretar estos fenómenos? Está claro que cada evangelista pasa por su particular prisma la redacción simbológica y teológica de la muerte de Jesús en función del público a quienes se dirige. Sí vemos en lo que nos cuenta Mateo, vemos que en el fenómeno de “La tierra en tinieblas”, nos traslada al Éxodo en que el Señor mandó a Moisés: “extiende tu mano sobre el cielo, y se extenderá sobre Egipto una oscuridad palpable”. Estos tres días marcaron el comienzo de la liberación de los israelitas de Egipto. Las tinieblas al mediodía nos traslada al libro del profeta Amós, que ante la corrupción social de injusticias sobre el pueblo en uno de sus oráculos, lo culmina diciendo: “Aquel día -oráculo del Señor- haré ponerse el sol al medio día y en pleno día oscurece la tierra” (Amós 8,9) es pues, el A.T, la fuente en que vive Mateo. De manera que muestra a sus oyentes que esto se produce en clave de juicio y liberación. Parece acertado que Mateo era de procedencia judeo cristiano de habla griega, con formación rabínica.


La tierra tiembla, otro de los fenómenos naturales, nos traslada al libro del Éxodo, cuando Moisés recibió las tablas de la Ley:


“Al tercer día por la mañana hubo truenos y relámpagos y una nube espesa en el monte, mientras el toque de trompeta crecía en intensidad…y toda la montaña temblaba” (Ex 19,18). También el (Salmo 97,4) dice: “Sus relámpagos deslumbran el orbe y viéndolos la tierra se estremece”.



Las rocas se rajan. Éste fenómeno sólo tiene un lejano paralelismo en el A.T. y es en (Zacarías 14,1-21) donde el profeta anuncia que:


“el día de Yahvé no está lejos… Cuando esto suceda las piedras se partirán por medio, de levante a poniente, especialmente las del Monte de los Olivos…” (Zacarias 14,4)



Las tumbas se abren. Mateo cuando Jesús muere nos dice que muchos cuerpos de los santos que habían muerto, resucitaron. Semejante fenómeno es conocido en el profeta Ezequiel en tierras de Babilonia durante el destierro y les dice al pueblo judío: “Yo voy a abrir vuestros sepulcros, os voy a sacar de vuestros sepulcros, pueblo mío,…”. En un texto similar de Daniel: “Muchos de los que duermen en el polvo despertarán: unos para vida, otros para ignominia perpetua” (Daniel 12,2).



11.- El velo del Templo se rasga.

"Y he aquí, que el velo del templo se rasgó de arriba abajo, y la tierra tembló y las rocas se partieron y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que habían dormido resucitaron" (Mateo 27,32-55).



El templo de Jerusalén era el centro de la vida religiosa judía. En Hebreos 9,1-9, se nos dice que en el templo había un velo que separaba el lugar Santísimo terrenal donde moraba la presencia de Dios del resto de templo donde moraban los hombres. Esto significa que el hombre estaba separado de Dios por el pecado. Solo el sumo sacerdote podía pasar tras el velo una vez año para entrar a la presencia de Dios para hacer expiación por los pecados del pueblo.


El velo tenía dieciocho metros de altura y un espesor de diez centímetros. El hecho de que el velo se rasgase tras la muerte de Jesús simboliza que el sacrificio era razón suficiente para la expiación de los pecados de los hombres, ahora pues, ya no existe razón para la separación del templo entre Dios y los hombres, para todos los tiempos y para judíos y gentiles.


El velo simboliza a Jesús al que con la lanzada en su costado se abrió a la entrada a la presencia, al Dios que Él era a todos los hombres sin mediación de ningún tipo, ni de sacerdotes ni de hombres. Ya no era necesario el velo, se rompieron todas las barreras levantadas y en todos los templos, que, a los hombres por sus pecados habían levantados y así poder acercarnos confiadamente a Él como único templo vivo.


Jesucristo nos libera desde ahora y nos conduce a la liberación futura total, invitándonos a asumir su propio destino de crucificado. Su resurrección no anula la cruz, aunque, eso sí, la sitúa en un nuevo horizonte de esperanza, apuntando hacia la liberación total y plena. No podemos caminar por el falso atajo: solo siguiendo a Jesús -que supone tomar la cruz que general el pecado que se opone al Reino de justicia y fraternidad- podemos caminar por el sendero por él ha abierto y esperar con autenticidad la resurrección final, ésta, para nosotros, como para Jesús, no es promesa que pueda cumplirse al margen de la conflictividad de la historia, es decir, al margen de la tarea liberadora realizada en esa conflictividad. Desde ahí, y solo desde ahí, con la esperanza crucificada pero activa, sin los riesgos e la evasión, experimentando ya nuestra vida liberada cuando somos capaces de perderla en la lucha por la liberación de los pobres de la tierra, podemos confesar que Jesucristo es verdaderamente liberador y que con su venida final el último enemigo, la muerte, será vencida de manera definitiva.


Este maravilloso amor de Cristo fue el que hizo posible que el apóstol Pablo viviera una vida derramada hacia los otros, como lo hizo. Cuando miramos a Cristo no podemos olvidar que era el Santo de Dios, pero cuando pensamos en el apóstol Pablo sabemos que él se llamaba a sí mismo “el primero de los pecadores” y podemos ver de qué forma el amor de Cristo puede dar poder incluso a uno que era “el primero de los pecadores”. Es imposible estimularnos para llegar a este amor. Podemos decir lo malo que somos; confesar que nos aborrecemos, y con todo, seguir siendo tan egoísta como siempre. ¿Cómo viene esta nueva vida de modo tan real? Vivimos insertos en la sociedad actual con unos problemas que son los de nuestro tiempo, al igual que Moisés se los encontró en la sociedad egipcia de los faraones, con el trabajo esclavista que tanto degradada la vida de los judíos, o, a Jesús en su tiempo, con el dominio de los romanos con sus políticas y leyes que estaban desangrando al pueblo judío en su economía, en su libertad…, también a los hombres y mujeres de la edad media con su trabajo como siervos de los señores feudales, y, en el periodo de León XIII, durante la Revolución Industrial con el capitalismo en el que los obreros estaban encadenados a las máquinas durante horas sin poder defenderse.


Hoy tenemos que asumir el grave deterioro contra la vida de las personas, cuya raíz se encuentra en la disolución de lo humano en beneficio del mercantilismo con toda una estrategia que lleva formándose hace décadas. Ante ello se ha de recuperar lo humano, tenemos que poner en el centro de toda la actividad política, económica, social, cultural…a la persona. Hemos visto en párrafos anteriores como el ejercicio político, económico del poder en Egipto por los faraones y en Judea por los romanos en connivencia con la religión que rompía con los Planes de Dios sobre la Creación, esta no fue realizada para el uso y abuso de minorías que se apoderaban de las riquezas que la tierra daba para todos los hombres y mujeres. Esta usurpación de los bienes constituye el gran pecado del hombre contra Dios.


Es necesario desarrollar una analogía de la crucifixión. Se puede decir, que cuando la muerte propia no es sólo consecuencia de las limitaciones biológicas, ni del desgaste de la propia vida, sino de cuando es consecuencia de la entrega por amor a los otros y a los pobres, y producto de la injusticia, entonces se da una analogía entre esa vida y esa muerte y la vida y la muerte de Jesús. Entonces, y solo entonces desde el punto de vida cristiano, se podrá decir la “esperanza de la resurrección”…




José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


jueves, 17 de abril de 2025

«PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS DE NAZARET» (Cuarta Parte), por José Manuel Carrascosa Freire.




«Pasión y muerte de Jesús de Nazaret» (IV Parte).



7.- La crucifixión de Jesús.

Tal como describen en los Evangelios, era habitual que los reos de muerte fueran flagelados previamente por los soldados romanos o del Sanedrín en las instalaciones que servían para prisión, aunque también lo hacía en el trayecto hacia el lugar de la ejecución. Los romanos utilizaban tres grados de dureza en la flagelación con látigo, así la más dura era para los reos de muerte. Luego le cargaban el travesaño a la espalda y les hacían llevarlo hasta el lugar de la ejecución, donde el madero vertical estaba clavado de forma fija, esperando al condenado. El hombre era tumbado en el suelo boca arriba y sus brazos se clavaban al travesaño (no en las palmas de las manos, pues los clavos desgarrarían las manos fácilmente, por eso se hacía por debajo de las muñecas entre los dos huesos del cúbito y el radio). Luego se subía el travesaño al madero vertical, con ello el reo estaba en posición vertical, sus pies se apoyan en un listón de madera que servía de asiento. Luego le subían los pies y le clavaban los talones al madero. Así colgado todo el cuerpo quedaba con el peso de todo su cuerpo sobre los brazos y los clavos iban desgarrando la carne de los antebrazos hasta que los huesos de las muñecas frenaban el descenso, y, comenzaba una agonía que duraba horas hasta que fallecía por asfixia entre terribles dolores.


En los condenados a morir en la cruz se solía poner por encima de sus cabezas un cartel donde se escribían los delitos del reo. En el caso de Jesús su delito era: INRI: “Jesús de Nazaret Rey de los judíos”


Esta fue la perspectiva de la muerte de Jesús y como conocedor que era de la crueldad de los romanos, de los sacerdotes y de los fariseos, pues dada su edad e itinerante misión por toda Judea probablemente había visto algunas ejecuciones de este tipo. Pero este conocimiento no le hizo desistir de la búsqueda de la justicia, del amor a los empobrecidos y a los más débiles, hacerlos partícipe a todos del Reino de Dios, aún sabiendo cuáles iban a ser las consecuencias para su vida: la muerte en cruz.


Pero, ¿por qué tenía que ser así? Él era el Hijo de Dios, Él podría haber resuelto de otra manera la instauración del Reino, además, sus discípulos se sintieron como defraudados, todos unos sueños de libertad y justicia quedaron rotos, estos huyeron despavoridos para evitar el mismo castigo, se escondieron sintiéndose fracasados. Sin embargo, nuevamente los Planes de Dios no coincidía con los de los hombres, y, muy lejos del sentimiento de fracaso, Dios siguió operando en la historia de la humanidad, y la cruz que lo alzaba sobre la tierra la transformó en su trono y siguió mostrando su gran amor para con los hombres.

“Cuando lo hubieron crucificado le dieron a beber vinagre mezclado con hiel, pero al probarlo no quiso beberlo” (Mt.27, 33). (esta es una mezcla de vinagre que los soldados romanos utilizaban como bebida. No se sabe la intención para ello, si era para reanimarlo, o para acelerar su muerte)

“Junto a Jesús habían crucificado a otros dos bandidos, uno a su izquierda y otro a su derecha”1 (Mateo 27)


Tradicionalmente se dice que eran dos ladrones, uno el bueno, el otro el malo. Esto es inexacto, a los ladrones no se les crucificada, estos eran bandidos, rebeldes, disidentes al imperio romano y al poder religioso, probablemente fueran zelotes. Pero he aquí que en este drama de la vida de Jesús y la de los bandidos surgiría la primera persona que alcanzaría la salvación eterna, Dimas el ladrón.


“¿No eres tú el Cristo? Sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros. Pero el otro tomando la palabra le reprende diciendo: ¿ni tú que estás sufriendo el mismo suplicio, temes a Dios? Y nosotros justamente, porque recibimos el digno castigo de nuestras obras, pero éste ningún mal ha hecho. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando entre en tu Reino. Y Jesús le dijo: en verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso”.



Guillermo Rovirosa primer militante de la HOAC sobre este momento de la Pasión de Cristo escribió: “El primer santo, Dimas el ladrón”:


“…Dimas acepto a Jesús como su Dios sin haberle visto milagros, ni prodigios, ni saber que resucitaría; conociéndole, en cambio, en la situaciones más oprobiosa y en el estado más abierto y de la humillación lo ganó Jesús con tanta ventaja que jamás nadie se lo podrá disputar.

…Solamente Dimas no necesitó de la fe para ver a Cristo en el otro, porque el otro era Cristo abatido en persona. Tenía bastante con mirar para ver. Y el Espíritu del Amor lo invadía por momento. Con la vista puesta en Jesús, veía como la luz de aquellos ojos se extendía a todo su rostro… Después vio… una doble corriente que iba de Jesús a él y le inundaba una paz, un gozo…, junto con toda corriente que iba de él a Jesús en la que había todas las maldades y pecados que había almacenado durante su vida azarosa… Fue cuando al otro miserable, que no tenía nada más que para sí mismo”.

“Dimas no tenía ojos ni pensamiento nada más que para Aquel. Cada mirada de Jesús era una avalancha de felicidad que le caía encima, al mismo tiempo que le venía a la memoria toda su vida pasada, tan ruin y miserable. El Cristocentrismo iba desplazando con marcha rápida el egocentrismo. Por momento Cristo se iba convirtiendo en TODO para él.

¡Aquella mirada! ¿Qué había en aquella mirada? Dios no hubiera podido explicarlo, ni nadie, pero vio una luz nunca vista. El bautizado acepta su mala inclinación que le llevaba referir lo todo a sí mismo, para referir lo todo, y Él mismo, a Cristo. Entonces todo se le transforma en don de Dios, incluso los mismos pecados que le servirán para humillarse y estar más cerca de Jesús
2 (Guillermo Rovirosa. “Dimas el ladrón” Obras Completas volumen 6)




8.- Las últimas siete palabras de Jesús en la cruz.

Sobre las últimas palabras que Jesús pronuncia en la cruz antes de su muerte recoge la predicación más importante, una auténtica síntesis del Evangelio, ahí se recoge resumido el carácter de Jesús y el plan divino para con los hombres. En el Evangelio de Marcos que recoge el aspecto más humano y radical de Jesús de Nazaret, esto se recoge en las dos primeras y en la séptima palabra, a partir de aquí los otros evangelistas incorporan las otras cuatro: Juan la tercera, quinta y sexta, Mateo y Marco incorporan la cuarta palabra, Juan desarrolla las quinta y la sexta junto con las palabras que le dijo Jesús a Dimas:

“Hoy estarás conmigo en el paraíso”,

Jesús pronunció otras frases verdaderamente importantes que ponían en el centro del momento de Jesús a su Padre, a Dios, al igual que durante su peregrinar por Israel, su Padre estaba siempre presente en cuanto hacia y decía. Estas siete frases o palabras son mencionadas en los cuatros Evangelios, aunque fue Lucas el que mejor expresa la humanidad y la radicalidad de Jesús, en esa línea van las dos primeras palabras: las que le dirigió a Dimas:

“Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23,43).


También la petición de perdón a todos los que participaron en su muerte en cruz:

“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34).


Sí todo lo que estaba pasando en esos momentos eran por el perdón de nuestros pecados, no podía Jesús morir sin dar testimonio, de ahí que pronunció una petición de perdón. El mundo no conocía el perdón. Sé implacable con tus enemigos decían los romanos, el perdonar es de cobarde, “ojo por ojo, diente por diente”, la ley del talión era la que se practicaba. Pero Jesús que es amor le confirió al perdón la máxima expresión del amor.


“¡Madre, ahí tienes a tu hijo!, ¡Hijo, ahí tienes a tu Madre!”
(Jn 19,2627).

María estaba allí junto a la cruz de su Hijo, viendo todo el dolor que éste sentía tratando ella de consolar a su Hijo, pero también soportando tan terrible dolor, con Jesús ella ya lo perdía todo, pero Jesús la hace nuevamente Madre, en ese discípulo suyo, Juan, y también de toda la humanidad. Jesús, lejos de estar centrado en su dolor, piensa en la situación de abandono y de pobreza en que quedaba su madre. No olvidemos el único rol que en la tradición y la ley judía: “ser esposa y ser madre", ya a María nada le quedaba, al concederle Jesús en adopción un hijo a su madre le vuelve a dar una vida digna con un hijo. Más tardes Jesús parece que le recrimina al Padre lo que le está sucediendo:

“Padre, Padre ¿por qué me has abandonado?”
(Mt 27,46; Mc 15,34)

Pero en modo alguno era así, posiblemente Jesús estaba orando el (Salmo 22,1), escrito unos mil años antes que Jesús por el Rey David:

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de día; y no responde, y de noche, y no hará para mí reposo. Pero Tú eres Santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. En Ti esperaron nuestros padres; Esperaron y Tú los libraste. Clamaron a Ti, y fueron librados; Confiaron en Ti, y no fueron avergonzados. Más yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová, líbrelo Él; Sálvale, puesto que en Él se complacía…”



Es tremendo este Salmo, es extenso, pero que recomiendo a todos, para poder visualizar algo, de cuanto sufrimiento, entrega y amor por los hombres que sintió Jesús de Nazaret en su primera mitad, que lejos del lamento que este Salmo describe, en su segunda mitad, se muestra su confianza, su obediencia, y su total disponibilidad al Padre. Veamos también esta segunda mitad:


“Sí, Tú del vientre me sacaste, me diste confianza a los pechos de mi madre; a Ti fui entregado cuando salí del seno desde el vientre de mi madre eres Tú mi Dios. ¡No andes lejos de mi, que la angustia está cerca, no hay para mí socorro!...

….¡Anunciare tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré!: Los que a Yahveh tenéis, dadle alabanza, raza toda de Jacob, glorificarle, tenerle, raza toda de Israel. Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le oculto su rostro, más cuando le invocaba le escuchó. De ti viene mi alabanza en la gran asamblea, mis votos cumpliré ante los que le temen. Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le alabarán: ¡viva por siempre vuestro corazón! Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra, ante Él se postrarán todas las familias de las gentes. Que es de Yahveh el imperio, del Señor de las naciones. Ante Él se postrarán todos los poderosos de la tierra, ante Él se doblaran cuantos bajan al polvo. Y para aquel que ya no viva. Le servirán su descendencia: ella hablará del Señor a la edad venidera, contará su justicia al pueblo por nacer: esto hizo Él”.



“Tengo sed” (Juan 19, 28)

Uno de los tormentos de los crucificados era la sed. La deshidratación debida a la pérdida de sangre, esta es una sed física, cómo cualquier enfermo o moribundo pidió agua.


“Todo está cumplido” (Juan 19,30),

Jesús vino al mundo para cumplir la voluntad de su Padre, Éste le había dicho lo que tenía que hacer y lo hizo, anunciar a los hombres la pobreza y nació entre los pobres. Le dijo que anunciara el trabajo y vivió toda su vida trabajando. Le dijo su Padre que anunciara Reino de Dios y murió anunciando ese Reino de Amor. Una vida la suya plena e intensa que ya rinde a su Padre: esto se interpreta, no como una derrota su agonía, sino la victoria por haber concluido su misión entre los hombres: “manifestar el amor de Dios por los hombres”, “la liberación que trajo para todos”, “la inauguración del Reino de Dios”


“Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu” (Lucas 23,46).

Sus últimas palabras: Él que no tenía pecado, que había gritado ¿por qué me has abandonado? No tiene miedo, Él sabe que le espera el Amor de su Padre. La muerte se encuentra en lo más profundo del ser humano, el saber que ese punto final, el fin de la existencia personal ha hecho estremecer a todas las personas a lo largo de la vida, el no ser, está siempre presente en nuestro pensamiento. Sin embargo, muchas personas viven peor que si hubiesen muertos, una vida que ya no es suya porque están condenadas a un sufrimiento tal que la crucifixión les es preferible.3 (“Estudio bíblico sobre las últimas palabras de Jesús en la cruz”)


“¿Qué sucedió a lo largo de la historia para que la reflexión cristológica de la cruz quedará sustraída de la misma historia, ocultándose la vida de Jesús? Que el Jesús histórico quedó reducido a un símbolo de nuestra redención, un símbolo del precio a pagar para aplacar la ira de Dios.


La cruz no puede estar reducida a un símbolo de reparación o expiación del hombre pecador con Dios, sino como un acontecimiento histórico, como consecuencia del conflicto por la acción y la predicación de Jesús frente a los poderes de su tiempo. Fue el resultado de la lucha de Jesús frente a los opresores. Un acontecimiento de nuestra historia en conexión con la vida de Jesús desde que se encarnó en un hombre y pobre obrero, en un mundo de pecado contra el Dios de Jesús”4 (Julio Louis. “Jesús de Nazaret el Cristo liberador". Ed. HOAC, Pág.128.)


Luego, los únicos culpables de su muerte fueron los poderosos de la religión y políticos de su tiempo, porque lo consideraron blasfemo y subversivo siendo intolerable para ellos su forma de hablar y actuar. Eso lo llevó a la muerte en cruz, no la ira de Dios Padre como castigo por nuestros pecados. No se podría entender que un Dios que tanto amó a los hombres se vengará de nosotros entregando a su Hijo a la muerte de mano de los hombres. El misterio de la cruz, ha sido durante mucho tiempo deformado para beneficio de los poderes de todas las épocas, que veían la vinculación de la muerte de Jesús por la lucha contra la injusticia de los poderosos.


En el mundo hoy existe un número incalculable de crucificados sociales como lo fue Jesús, su muerte no ha evitado la muerte de los hombres, muchas personas no creen en el crucificado, tampoco que los crucificados de la actualidad nos puedan hablar de Dios, ni que estos nos puedan evangelizar, ¿Quién puede creer en un Dios que yace inerte en la cruz? Es mejor creer en ese dios todo poderoso que resuelve todos los problemas, (el dios dinero) sin embargo la justicia y la verdad complica mucho la vida y preferimos callar, mirar para otro lado. Los crucificados y abandonados de la época de Jesús, los pecadores, leprosos, ciegos, tullidos, viudas…, hoy, son los pobres, personas excluidas, emigrantes, ancianos sin atender, niños mal alimentados, drogadictos, desempleados, trabajadores precarios, los que no tienen ni quien los defiendan, los que solo tienen puesta su confianza en Dios. La Pasión y Muerte de Jesús que es causa y principio de salvación del mundo está ausente en nuestra sociedad. Sin embargo, los crucificados de hoy son cómo una posibilidad de salvación, de conversión de esperanza de perdón, ante una realidad que está oculta ante tanto mirar a otro lado en la sociedad, en la política, en la religiosidad popular. Nuestra misión es seguir a Jesús, abrir la esperanza a la resurrección que está ligada a bajar de la cruz a los crucificados del mundo, acudir a ese sufrimiento de hermanos nuestros como el que tiene un tesoro escondido. Tenemos que integrar en la cruz la experiencia de un Dios que se deja conmover por el sufrimiento humano.


“La cruz es el principio y fin del sacerdocio cristiano. La cruz es morir al yo, la cruz es el Señor y ellos. A ningún discípulo de Cristo se le escapa que hay cosas cruciales, la del Señor y la nuestra. La cruz del cristiano, cómo la cruz de Cristo, es una forma de vida. El centro de la cruz de Cristo es el amor del Padre por nosotros, entregando a su Hijo, y el amor del Hijo entregándose por nosotros por amor al Padre y a nosotros. El centro de la cruz del cristiano es, como no podía ser de otro modo, por su origen el amor al Señor quien nos amó hasta la muerte, y muerte de cruz, y es el amor al prójimo, porque este es el mensaje que salvará las almas de los que a él se entregan por la fe en su cruz, para, la eternidad.

La Pasión de Cristo por nosotros y su gran amor le llevaron a entregar su vida para volverla a tomar, sentándose a la diestra del Padre. Esa pasión que cambia nuestros corazones, nos lleva a la transformación espiritual que hace que nuestro corazón y nuestra alma se enamoren de él. Un horno de fuego espiritual es lo que prende en el alma del cristiano; un horno que lentamente va dando forma al nacido de nuevo en todo su ser, espíritu, cuerpo y alma, hasta convertirlo en templo de Dios vivo”.5 (1° Tesalonicences 5,23)

"Creció delante de él como rebrote tierno, como raíz de tierra seca, no tiene aspecto hermoso ni majestad para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos. fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción; y como de uno de quienes los hombres esconden el rostro, fue despreciado, y no lo estimamos.

Todos nosotros no descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el Señor hizo que cayera sobre él la iniquidad de todos nosotros". 6 (Isaías 53,2-6)

“La cruz del cristiano trae persecución, trae desprecio de los que no aman a Dios, trae lucha con el enemigo espiritual que no quiere perder las almas que ahora tiene bajo su poder, a los que quiere llevar a la muerte eterna del infierno; pero también trae gozo por las almas que se salva y que compensa con crece la persecución, trae afecto fraternal y amor a Dios desde los hermanos que se han salvado por la fe en la cruz, que también compensa con creces todo el desprecio de otros, y trae Victoria, el Reino de Dios en las almas y en la eternidad, porque el Reino de Dios está entre nosotros".7 (Carlos Padilla. “La Cruz”)

“…Como resultado de la obra salvífica de Cristo, el hombre existe sobre la tierra con la esperanza de la vida y de la santidad eterna. Y aunque la Victoria sobre el pecado y la muerte, conseguida por Cristo con su cruz y resurrección no suprime los sufrimientos temporales de la vida humana, sin embargo, sobre toda esa dimensión y cada sufrimiento está la victoria que proyecta una luz nueva, que es la luz de la salvación. Es la luz del Evangelio, es decir, de la Buena Nueva…” Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito hijo".

Esta verdad cambia radicalmente el cuadro de la historia del hombre y su situación terrena. A pesar del pecado que se ha enraizado en esta historia como herencia original, como “pecado del mundo" y como suma de los pecados personales, Dios Padre ha amado a su Hijo unigénito, es decir, lo ama de manera duradera; y luego, precisamente por este amor que supera todo, Él “entrega" este Hijo, a fin de que toque las raíces mismas del mal humano y así se aproxime de manera salvífica al mundo entero del sufrimiento, del que el hombre es partícipe".8 (Juan Pablo II. Carta apostólica, “Salvifici doloris", 15 [Sobre el sentido cristiano del sufrimiento humano], 1.984).


La respuesta de Dios al sufrimiento de la humanidad está en el rostro del crucificado. El mismo Dios padece solidariamente el sufrimiento de los hombres. Un Dios crucificado pone en crisis todas nuestras imágenes de Dios. El crucificado no tiene tantos rostros que la humanidad ha atribuido a la divinidad. En la cruz no hay poder, belleza, fuerza, sabiduría, majestad. En la cruz o se termina la fe en Dios o se comprende de una forma totalmente nueva, En la cruz se revela el verdadero poder del amor de Dios. El amor de Dios es infinito, perdona siempre, salva desde el fracaso, encerrado desde la impotencia, suscita vida desde la muerte y recibe al hombre cuando éste comete en su Dios el mayor pecado…El silencio de Dios ante nuestro dolor no es silencio de alguien lejano e indiferente. Es el silencio de un Dios que sufre con nosotros y habita desde dentro de nuestro dolor".9 (Carlos García de Andoin. “El anuncio explícito de Jesucristo” Ed. HOAC)


"Después del medio día la región quedó sumida en tinieblas. hacia las tres de la tarde gritó Jesús con voz potente: Elí, Elí, ¿lema sabactani? (Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?) y Jesús entregó su Espíritu".




José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».