
El museo infinito: «La habilidad para despertar interrogantes y generar sensaciones y emociones».
Es posible que algunos -quizás muchos- de los que empiecen a leer esta novela, no sean capaces de abandonarla hasta llegar a su última línea. La habilidad con la que Javier Ramírez cuenta la Historia del Arte, el ritmo trepidante que imprime a las visitas que con él hacemos a los museos del mundo entero y la tensión que mantenemos tratando de deducir, sospechar y formular hipótesis nos obligan a que sigamos leyendo hasta el final de la obra.
Apoyado en la historia del cuadro Salvator Mundi, atribuido a Leonardo da Vinci, que estuvo en Cádiz en el siglo XVIII, cuyo propietario, Sebastián Martínez y Pérez, fue un coleccionista de arte que además llegó a ser tesorero del rey Carlos IV, nos hace experimentar emoción y ansiedad acompañando las peripecias que el gaditano Alejandro Vega junto a la Nora Lenz, investigadora alemana, tratan de interpretar los enigmas relacionados con el arte y los secretos ocultos en el trasiego de los cambios de residencia de las obras artísticas más importantes.
A mi juicio, lo más característico y valioso de esta obra es la habilidad con la que Javier Ramírez nos despierta sucesivos interrogantes que generan sensaciones y emociones, su acierto al mantener un ritmo creciente y su tino para dibujar imágenes intensamente expresivas. Las investigaciones, las revelaciones y las intrigas, además de atraparnos invitándonos a imaginar opuestos desenlaces, ponen de manifiesto la pericia del autor para sacar partido a hechos históricos, y, sobre todo, su agilidad narrativa que, apoyada en datos históricos, nos mantiene en una permanente tensión y nos alimenta irreprimibles deseos de seguir leyendo.
Las diferentes ciudades descritas mediante originales metáforas –como, por ejemplo, el Palazzo Filomarino, “animal salvaje que lo observaba en silencio”, Londres “como un gigante que se despierta”, o los ríos de Nueva Zelanda, “como cuchillas”- nos proporcionan inesperadas interpretaciones de unos hechos que mantienen la tensión, alimentan las ganas de bucear en el misterio hasta que comprobamos que el misterio –o el enigma punto de partida- se resuelve de manera coherente porque el autor nos proporciona explicaciones que encajan todas las pistas y nos responden a las inquietantes preguntas que nos han surgido en el curso de la narración.
Apoyado en la historia del cuadro Salvator Mundi, atribuido a Leonardo da Vinci, que estuvo en Cádiz en el siglo XVIII, cuyo propietario, Sebastián Martínez y Pérez, fue un coleccionista de arte que además llegó a ser tesorero del rey Carlos IV, nos hace experimentar emoción y ansiedad acompañando las peripecias que el gaditano Alejandro Vega junto a la Nora Lenz, investigadora alemana, tratan de interpretar los enigmas relacionados con el arte y los secretos ocultos en el trasiego de los cambios de residencia de las obras artísticas más importantes.
A mi juicio, lo más característico y valioso de esta obra es la habilidad con la que Javier Ramírez nos despierta sucesivos interrogantes que generan sensaciones y emociones, su acierto al mantener un ritmo creciente y su tino para dibujar imágenes intensamente expresivas. Las investigaciones, las revelaciones y las intrigas, además de atraparnos invitándonos a imaginar opuestos desenlaces, ponen de manifiesto la pericia del autor para sacar partido a hechos históricos, y, sobre todo, su agilidad narrativa que, apoyada en datos históricos, nos mantiene en una permanente tensión y nos alimenta irreprimibles deseos de seguir leyendo.
Las diferentes ciudades descritas mediante originales metáforas –como, por ejemplo, el Palazzo Filomarino, “animal salvaje que lo observaba en silencio”, Londres “como un gigante que se despierta”, o los ríos de Nueva Zelanda, “como cuchillas”- nos proporcionan inesperadas interpretaciones de unos hechos que mantienen la tensión, alimentan las ganas de bucear en el misterio hasta que comprobamos que el misterio –o el enigma punto de partida- se resuelve de manera coherente porque el autor nos proporciona explicaciones que encajan todas las pistas y nos responden a las inquietantes preguntas que nos han surgido en el curso de la narración.
[El museo infinito
Javier Ramírez
Sevilla, Caligrama Editorial, 2026].
José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.
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