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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


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martes, 19 de diciembre de 2023

ORAR EN EL MUNDO OBRERO «CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO » (24 DE DICIEMBRE DE 2023)
● CICLO “B”

4º Domingo de Adviento. Navidad (24 diciembre)

19 DICIEMBRE 2023 | POR 

Nos recuerda María
que los cristianos
y cristianas,
que tú y que yo,
hacemos posible
hacer visible
al Dios de Jesús;
que aceptar
su proyecto,
que aceptar
el Reino de Dios
como Misión,
como proyecto de vida
es hacer a Dios
transparente
en nuestra
historia.



Del evangelio según
san Lucas 1,26-38:

«Concebirás en tu vientre
y darás a luz un hijo».

Dios siempre está eligiendo
donde nadie espera
que lo haga.

El enviado de Dios, el ángel,
se dirige a una joven, virgen,
en situación peculiar,
desposada pero no casada,
en tierra de nadie,
ni de su familia ni de su esposo…
una mujer sencilla,
que representa al pueblo humilde,
sin relieve social alguno, pero fiel.

Elige un lugar
y una doncella
donde nadie iría
para un proyecto
tan importante.

Nos recuerda María que
los cristianos y cristianas,
que tú y que yo, hacemos posible
hacer visible al Dios de Jesús;
que aceptar su proyecto,
que aceptar el Reino de Dios
como Misión,
como proyecto de vida
es hacer a Dios transparente
en nuestra historia.

Dejar a Dios que anide
en nuestras entrañas
es dar la posibilidad de que
sus sueños de Padre,
para esta historia nuestra,
sean una Buena Noticia
sobre todo para quienes
están alejados,
o son víctimas
de las injusticias
de este mundo…

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«ORAR CON LA IGLESIA»

TIEMPO DE ADVIENTO Y NAVIDAD (Ciclo ‘B’)
Del 24 al 30 de diciembre de 2023.


Domingo, 4º Semana de Adviento.
Santa Tarsila, virgen.
24 de diciembre de 2023.

Es Dios quien toma la iniciativa, y a esto respondemos cantando con el Salmo su misericordia eterna.  El nacimiento de Jesús es el fruto de un encuentro único de Dios con nuestra humanidad a través de María.  A Jesús solo Dios nos lo podía dar.  Y así Dios se hace hombre en la humanidad más pobre para intervenir como creador, de modo que María pueda concebir un hijo sin haber conocido a ningún hombre.  En María hay un vacío puro y generoso que Dios puede llenar con su presencia, de manera que la Palabra de Dios se pueda hacer carne.  Por eso María es tan importante para nosotros, pues a ella podemos mirar y en ella nos podemos mirar.

- 2ª Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16. El reino de David se mantendrá siempre firme
ante el Señor.

- Salmo 88. R./ Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

- Romanos 16,25-27. El misterio mantenido en secreto durante siglos eternos
ha sido manifestado ahora.

Del Evangelio según san Lucas 1,26-38.
“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo”
.

El ángel, Gabriel enviado por Dios, le dijo a María: -"Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.  No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios.  Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le podrás por nombre Jesús.  El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios".  María contestó: -"Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra".

COMENTARIO

La primera palabra de parte de Dios a los hombres-mujeres, cuando el Salvador se acerca al mundo, es una invitación a la alegría.  Es lo que escucha María: -“Alégrate”.  La presencia de Dios es siempre portadora de alegría y de paz; de ahí la invitación del ángel: -“Tranquilízate”.  -“El Señor está contigo”, fórmula con la que se asegura la ayuda permanente de Dios para que lleve a cabo una misión humanamente imposible.  La encarnación es fruto de la fuerza del Espíritu y de la disponibilidad de María.

ORACIÓN

Dios de la Vida, Creador del Universo, que nos has concedido el espacio y el tiempo para vivir y desarrollar la Vida, para ser felices y hacer felices a los demás; al recordar la Encarnación de Jesucristo tu Hijo en las entrañas de la Virgen María, te pedimos que sepamos escuchar tu mensaje de alegría y de paz y que siempre estemos dispuestos a cumplir tu voluntad.  Que la fuerza de tu Espíritu y nuestra disponibilidad hagan que Cristo el Señor nazca en nuestro corazón. Amén.


TIEMPO DE NAVIDAD (Ciclo ‘B’)
Octava de Navidad: Nochebuena y Navidad
25 de diciembre de 2023 (Lunes).

 

NOCHEBUENA

En la lectura de Isaías se anuncia el nacimiento de un niño que se presenta como signo de luz y paz en medio de la oscuridad de la violencia y de la guerra.  Es el contraste entre la paz impuesta por Augusto y la paz que traerá este niño nacido pobre en Belén.  Esta paz de Dios no viene impuesta por ejércitos, sino que es anunciada por los ángeles, los mensajeros celestes, que anuncian el nacimiento a gente pobre y humilde.  Esta gloria divina que produce este canto de alabanza celestial es el germen de la verdadera paz.  Nos unimos a este canto celestial deseando «una vida sobria, justa y piadosa».  Jesús es nuestra paz y la fuente de nuestra alegría.  Él es nuestra esperanza.

Del Evangelio según san Lucas 2,1-14.
“Hoy os ha nacido un Salvador”.

Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio…  También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta.  Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.  En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.  Apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad».

COMENTARIO

La liturgia de esta noche nos presenta las coordenadas histórico-teológicas del nacimiento de Jesús y el cumplimiento de las promesas.  Un triple anuncio: El profeta Isaías anuncia el nacimiento de un niño que es consejero y príncipe de la paz.  La noticia suscita un cántico de alegría (Is 9,1-3.5-6).  El ángel del Señor anuncia a los pastores el nacimiento del Salvador y un coro angélico canta: "Gloria a Dios en el cielo..." (Lc 2,1-14).  Pablo anuncia y explica el significado de la manifestación de la gracia de Dios y exhorta a los cristianos a hacer el bien (Tit 2,11-14).

ORACIÓN

En esta noche santa te queremos dar gracias por tanto amor.  Gracias por nuestra familia y por nuestro hogar.  Gracias por las personas que trabajan con nosotros.  Bendícenos en este día tan especial en el que esperamos el Nacimiento de tu Hijo.  Ayúdanos a preparar nuestros corazones para recibir al Niño Jesús con amor, con alegría y esperanza.  Estamos aquí reunidos para adorarlo y darle gracias por venir a nuestro mundo a llenar nuestras vidas.  Hoy al contemplar el pesebre recordamos especialmente a las familias que no tienen techo, alimento y comodidad.  Te pedimos por ellas para que la Virgen y San José les ayuden a encontrar un cálido hogar.


NAVIDAD

Este gran himno inspirado que nos presenta el Evangelio nos habla del verdadero origen de Jesús.  Él es la manifestación del reinado de Dios que llega a los confines de la tierra.  Es el «Verbo», la palabra de Dios que actúa, que salva.  De él proviene todo y por eso él es la verdadera tienda del encuentro que acampó entre nosotros, es el templo de Dios en nuestro mundo.  Y podemos entrar en este templo para conocernos mejor.  Somos hijos a través del Hijo que se ha hecho uno de nosotros, de nuestra carne.  Jesús es así nuestro hermano mayor que está desde siempre junto al Padre y nos tiene junto a él en su designio de amor.

Del Evangelio según san Juan 1,1-18.
“La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”.

En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.  En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres.  Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.  Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.  Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.  Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

COMENTARIO

El Salvador nace en Belén.  Y la Palabra de Dios nos invita a vivir con gozo este acontecimiento.  El Salvador de la humanidad será, simplemente, un niño, hijo de la joven María y del carpintero José.  Pero será el Hijo de Dios que traerá consigo la paz para los hombres de buena voluntad.  El evangelista san Juan afirma que quienes le reciben son hijos de Dios.  Hoy podemos cantar con razón: Gloria a Dios en las alturas porque hay más paz en muchos corazones.

ORACIÓN

Te diré mi amor, rey mío, con una mirada suave, te lo diré contemplando tu cuerpo nacido entre pajas, te lo diré adorando tu carne; te lo diré con mis besos, te lo diré con el amor de tu Madre y con la fe más profunda de que soy capaz: bendito seas porque has venido en esta carne; bendito seas.  Bendito seas por venir a poner paz en tanta guerra, calor donde hay tanto frío, bendito seas por venir a plantar el cielo en la tierra.  Bendito seas niño Dios por venir a salvarme bendito seas mi redentor.  Por tu nacimiento Jesús: Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.


SAN ESTEBAN, PROTOMÁRTIR,
Octava de Navidad (2º Día).
26 de diciembre de 2023 (Martes).

Fiesta de san Esteban, protomártir, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, que fue el primero de los siete diáconos que los apóstoles eligieron como cooperadores de su ministerio, y también fue el primero de los discípulos del Señor que en Jerusalén derramó su sangre, dando testimonio de Cristo Jesús al afirmar que veía al Señor sentado en la gloria a la derecha del Padre, al ser lapidado mientras oraba por los perseguidores (elog. del Martirologio Romano).

Del Evangelio según san Mateo 10,17-22.
“No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre”.

Dijo Jesús a sus apóstoles: -“No os fieis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles.  Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

COMENTARIO

En el evangelio hemos leído palabras que nos hablan de entregar, acusar, odiar, perseguir.  Parece que este porvenir, que Cristo predice a sus seguidores, suena mal al lado de los villancicos, que nos hablan de paz y de alegría.  La fidelidad a Cristo, una fidelidad constante, puede traernos esas consecuencias.  Así le ocurrió a san Esteban, el primer creyente que murió mártir por declarar que Jesucristo era Dios.  Tenemos que estar dispuestos a aceptarlas y saber que el Espíritu Santo nos asistirá de un modo especial y que "el que persevere hasta el final, se salvará".  Saber esto es también un motivo de fiesta y de alegría.

ORACIÓN

Señor Jesucristo, nacido en Belén, que concediste a tu primer mártir Esteban seguir tu ejemplo.  Concédenos que, como él, sepamos perdonar a nuestros enemigos, y rogar por los que nos maltratan.  Tú, glorioso mártir San Esteban que por proclamar tu amor a Cristo en la tierra te fuiste a acompañarlo a Él en el cielo.  Haz que seamos muchos, muchísimos los que con nuestras palabras y buenas obras nos declaremos amigos y seguidores de Jesús en esta vida y seamos sus compañeros en el gozo eterno del Paraíso.  Amén.


San Juan, Apóstol y Evangelista.
Octava de Navidad (3er. Día).
27 de diciembre de 2023 (Miércoles).

Fiesta de san Juan, apóstol y evangelista, hijo de Zebedeo, que junto con su hermano Santiago y con Pedro fue testigo de la transfiguración y de la pasión del Señor, y al pie de la cruz recibió de Él a María como madre.  En su evangelio y en otros escritos se muestra como teólogo, habiendo contemplado la gloria del Verbo encarnado y anunciando lo que vio (elog. del Martirologio Romano).

Del Evangelio de san Juan 20,1a.2-8.
El otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó
primero al sepulcro
”.

El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: -"Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto".  Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro.  Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.  Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

COMENTARIO

Juan nos ayuda a profundizar en el misterio de la Navidad y a la vez relaciona estrechamente a ese Niño recién nacido con el Cristo que nos salva a través de su entrega pascual y su resurrección.  Juan condensa la teología del Nacimiento de Cristo: La Palabra que era Dios, se ha hecho hombre… y, el amor de Dios se nos ha manifestado para que tengamos comunión de vida con Él, y la alegría sea plena.  Juan es testigo presencial de la muerte de Cristo, es también testigo del sepulcro vacío.  Leer este pasaje en plena celebración navideña nos ayuda a entender todo el misterio de Cristo.  Navidad no es sólo la entrañable escena del Niño, que nace adorado por pastores y magos.  Ese Niño es el que con su muerte pascual nos conseguirá la salvación y la vida.  La Navidad, cuando se profundiza, nos lleva hasta la pascua.

ORACIÓN

Jesucristo testificado como Hijo de Dios por Juan evangelista te adoramos y te bendecimos, porque Tú eres el Hijo del hombre; te glorificamos porque Tú eres el Hijo de Dios nacido de María la virgen.  Que tu nacimiento nos lleve a la Pascua eterna, a la resurrección.  Que tu nacimiento nos dé fuerza para encontrar la alegría y la paz más allá de la muerte.  Que te veamos como hombre y como Dios y que viéndote creamos en Ti.  Que tu nacimiento sea en mí germen de vida nueva y resurrección.  Que tu nacimiento sea en mí germen de vida nueva y resurrección.


Los Santos Inocentes, mártires,
Octava de Navidad (4º Día).
28 de diciembre de 2023 (Jueves).

Fiesta de los Santos Inocentes, mártires, niños que fueron ejecutados en Belén de Judea por el impío rey Herodes, para que pereciera con ellos el niño Jesús, a quien habían adorado los Magos.  Fueron honrados como mártires desde los primeros siglos de la Iglesia, primicia de todos los que habían de derramar su sangre por Dios y el Cordero (elog. del Martirologio Romano).

Del Evangelio de san Mateo 2,13-18.
Herodes mandó matar a todos los niños en Belén”.

Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos.  Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: -"Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven".

COMENTARIO

Hoy la Navidad se tiñe de rojo.  Al testimonio de Esteban y de Juan, hoy se añade el de los niños inocentes de Belén.  Es la oposición de las tinieblas contra la luz, de la maldad contra el bien.  El amor de Dios se ha manifestado en la Navidad.  Pero el mal existe, y el desamor de los hombres-mujeres ocasiona a lo largo de la historia escenas como ésta y peores.  El sacrificio de estos niños inocentes y las lágrimas de sus madres se convierten en símbolo de tantas personas que han sido injustamente tratadas por la maldad humana y han sufrido y siguen sufriendo sin ninguna culpa.  Como los niños de Belén, también nosotros debemos dar testimonio de Dios con las obras y la vida, más que con palabras bonitas.

ORACIÓN

Señor no más sangre inocente, no más sufrimiento de los inocentes, no más muertes inocentes.  No permitas Señor que sigamos haciéndonos los distraídos ante tanto sufrimiento de gente inocente.  Abre nuestros corazones para ver tu rostro en el rostro de tantos niños, de tantos inocentes…  Escucha Señor el grito de tantas víctimas inocentes, víctimas de la injusticia, del egoísmo, de la soberbia.  Que tanto sufrimiento inocente lo sepamos escuchar Señor, y que tú lo transformes en sufrimiento redentor porque eres el redentor nacido en esta carne mortal.  No permitas Señor que sigamos haciéndonos los distraídos ante tanto sufrimiento de gente inocente.


Octava de Navidad (5º Día).
Santo Tomás Becket, obispo y mártir,

29 de diciembre de 2023 (Viernes).

Del Evangelio de san Lucas 2,22-35.
“Luz para alumbrar a las naciones”.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres; Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: -"Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.  Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel".

COMENTARIO

Simeón dice que Jesús producirá efectos diferentes: Luz para unos y ceguera para otros.  Será un signo desigual.  De su aceptación o rechazo nacerán dos maneras de entender la vida, dos comportamientos diferentes.  No optar por Él equivale a negarle; y seguirle es aceptarle con todas las consecuencias.  Simeón contemplando al Niño interpreta el pasado, el presente y el futuro.  Ese Niño es signo de contradicción, pero es siempre es luz para los hombres-mujeres.

ORACIÓN

Tu Señor, enciende una luz nueva en el mundo para guiar a todos los pueblos.  Guíanos Señor, abre nuestros ojos, para que podamos caminar en la claridad de tu hijo Jesucristo.  Virgen madre que conoces los sufrimientos y las esperanzas de la Iglesia y del mundo ayuda a tus hijos en las pruebas cotidianas que la vida reserva a cada uno, y que las tinieblas del pecado no prevalezcan sobre la luz.  Que podamos presentarnos ante Ti purificados y limpios y que tu luz salvadora ilumine todas nuestras vidas.  Que mis ojos Señor iluminados por la fe vean a tu Salvador.


Octava de Navidad (6º Día).
Santa Judit,
30 de diciembre de 2023 (Sábado).

Del Evangelio de san Lucas 2,36-40.
“Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén”.

Ana era una mujer muy anciana; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones.  Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.  Y cuando los padres de Jesús cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.  El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

COMENTARIO

La alegría que le produjo a Ana reconocer al Salvador en brazos de Simeón, le hizo prorrumpir en una fervorosa acción de gracias y hablar de Jesucristo "a todos los que esperaban la liberación de Israel".  Nuestro gozo de encontrarnos con Cristo debe producir en nosotros esos mismos sentimientos: agradecimiento a Dios y comunicar a otros nuestra fe.  El mundo necesita de hombres y mujeres que anuncien la llegada del Reino de Dios.

ORACIÓN

Señor Jesús, visita mi casa, mi familia: Tú que eres el Salvador; habla con cada uno de nosotros; fortalécenos en tu amor, danos tu alegría y tu esperanza, ayúdanos a ser fíeles sirviendo a Dios cada día.  Que tu nacimiento nos ilusione de nuevo y nos renueve, que nos levante la mirada más allá de nosotros mismos; que nos haga ver lo bueno que hay en los demás; que nos dé perspectiva de futuro siempre abierto por el corazón del Padre Dios.


LECTURA DE LA PALABRA
EN CLIMA DE ORACIÓN

1.      Hago silencio, exterior e interior.

Estoy en la presencia del Señor:

Contemplo a Dios que me quiere, me acoge, me escucha, me habla.

2.      Petición:

«Humildemente te pido, a ti, Señor, que eres la luz verdadera y la fuente misma de toda luz, que, meditando fielmente tu Palabra, viva siempre en tu claridad.  Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor».

3.      Palabra de Dios:

Leo tranquila y detenidamente el texto evangélico para hoy, en comunión con toda la Iglesia.  Me fijo bien en todos los detalles.

4.      Ante la Palabra leída:

Ø  ¿Qué dice este texto? (Lectura honda: circunstancias, actitudes…).

Ø  ¿Qué me dice a mí personalmente? (Meditación).

Ø  Desde esto, ¿qué te digo yo ahora, Señor? (Oración).

Ø  ¡Quiero identificarme contigo, Señor!.  ¿Qué hacer?.

(Contemplación, iluminación de mi vida concreta).

5.      Oración:

Hay una oración-reflexión propia de cada día, como inicio de respuesta al texto evangélico.  Al final puede añadirse la siguiente:

«Gracias, Señor, por tu presencia y tu cercanía en este rato de oración; y por la luz y la fuerza que me has dado.  Ayúdame a vivir según tu voluntad y sirviendo siempre a mis hermanos/as. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor».



«UNA NUEVA NAVIDAD EN LOS POBRES», por José Manuel Carrascosa Freire.




«Una nueva Navidad en los pobres».



Ahora que se acerca la Navidad he leído este texto reducido de un trabajo de Jon Sobrino que nos habla de un documento poco conocido “El Pacto de las catatumbas”, él mismo nos habla de lo escasa que era la preocupación por los pobres, durante los trabajos del Concilio Vaticano II, por parte de bastantes miembros del episcopado que asistieron al mismo.


Aunque también aquellos otros obispos que percibieron lo que el Papa Juan XXIII les trasmitía y que con valentía y compromiso propusieron a sus compañeros obispos: el compromiso por los pobres y la justicia necesaria hacia ellos, como respuesta a la llamada de Jesús de Nazaret.


Más la mayor cantidad de obispos que no siguieron la llamada del “Pacto de las Catatumbas”, me hace ver, lo que sucedería tras la celebración del Concilio Vaticano II, un progresivo alineamiento de los objetivos que pretendía el Concilio, los pobres no estaba prioritariamente en la Iglesia, salvo en la Iglesia de Iberoamérica con su “teología de la liberación”, en que incluso se trató de impedir su desarrollo por papas, como fueron Juan Pablo II y Benedicto XVI, y que, sólo gracias al Papa Francisco se trata de volver a lo que el Vaticano II trató de abrir la Iglesia al mundo y a los pobres cómo Francisco así lo anuncio cuando fue elegido papa “una Iglesia pobre y para los pobres” .

José Manuel Carrascosa Freire.
Pacto de las catacumbas. El impacto del pacto de las catacumbas en la Iglesia de hoy. Jon Sobrino, sj. Universidad Centroamericana. San Salvador.


“Poco antes del Concilio volvió a surgir con fuerza lo que en mi opinión es el problema histórico fundamental de una Iglesia que se remite a Jesús de Nazaret y que, en fe, confesamos como su cuerpo en la historia. Este problema fundamental es la relación de la Iglesia con los pobres reales, los que no dan la vida por supuesto, ni la seguridad, ni la dignidad.


Lo que acabamos de decir no es rutinario. Ni es una manera de defender la teología de la liberación, ni de apoyar al Papa Francisco, ni de recordar al pobre de Asís. Es central en nuestra fe. Jesús de Nazaret anunció la buena noticia a los pobres, y, escandalosamente, únicamente a los pobres. Y además los defendió y se enfrentó a los empobrecedores. Y por ello murió una muerte de esclavos, vil y muy cruel: fue crucificado.


En otro pasaje de los orígenes del cristianismo, no muy recordado pero muy importante, Pablo se defiende de los judeocristianos, que sospecharon mucho de él y nunca le dejaron en paz, con este argumento contundente: “en la reunión de Jerusalén solo nos pusieron una condición: que no olvidásemos a los pobres de Jerusalén”. Pablo lo cumplió a rajatabla, dio vueltas por el imperio recogiendo limosnas y volvió a Jerusalén, corriendo allí grandes peligros, para entregar las limosnas para aliviar a los pobres.


Desde sus orígenes en Jesús y en las comunidades de Pablo es esencial para la Iglesia hacer de los pobres reales una realidad central. Si los ignora, no es la Iglesia de Jesús.


1. Juan XXIII y el Concilio. “La Iglesia de los pobres”. 1962.

Un grupo de obispos retomaron el tema fundamental de la Iglesia y los pobres. Firmaron un pacto, no muy conocido, pero que estos días vuelve a salir a la luz. Fue un acontecimiento extraordinario, nada normal. Con este pacto quisieron apoyar al Papa Juan XXIII, y animarse unos a otros.


En efecto, poco antes de la inauguración del Vaticano II Juan XXIII había dicho en un radiomensaje, sosegada pero incisivamente, estas sorprendentes palabras:

“Para los países subdesarrollados la Iglesia se presenta como es y cómo quiere ser, como Iglesia de todos y, en particular, como la Iglesia de los pobres” ([1] 11 de septiembre, 1962).


Ya existían ideas e impulsos novedosos en esa dirección: los sacerdotes obreros en Francia con el apoyo del cardenal Suhard, voces del tercer mundo como la de Dom Helder Cámara en Brasil y la de monseñor Georges Mercier de los misioneros de África. Y es importante recordar que estos grupos también propugnaban una ruptura con la civilización del capitalismo con el que la Iglesia católica se había avenido a pactar.


Comenzado el concilio, otros obispos iban en la misma dirección. El cardenal Gerlier, arzobispo de Lyon, en una reunión en el colegio belga el 26 de octubre de 1962 habló del deber de la iglesia de adaptarse con la mayor sensibilidad posible al sufrimiento de muchísima gente. Refiriéndose a las tareas del concilio dijo:

“Si no examinamos y estudiamos esto, todo lo demás corre el riesgo de no valer para nada. Es indispensable que a esta Iglesia, que no quiere ser rica, la despojemos de todos los signos de riqueza. Es necesario que la Iglesia se presente como lo que es: la madre de los pobres, preocupada sobre todo por dar a sus hijos el pan del cuerpo y del alma” ([2] Citado en Giuseppe Alberigo, Historia del Concilio Vaticano II, edición española publicada por Peeters/Sígueme, 2002, pp. 197s.).


Y añadió las palabras citadas de Juan XXIII.


Sin embargo, el 6 de diciembre, dos meses después de comenzado el concilio, el cardenal Lercaro dijo con cierto patetismo:

“[Tras] dos meses de fatigas y de búsqueda verdaderamente generosa, humilde, libre y fraterna… todos sentimos que al Concilio le ha faltado hasta ahora algo”.


Y también él prosiguió con las palabras de Juan XXIII: “Si es la Iglesia de todos, hoy es especialmente ‘la Iglesia de los pobres” . Ese día un periodista comentó que “el gran momento de la sesión de hoy se ha vivido.


Durante la intervención del cardenal Lercaro. Se podía cortar el silencio con un cuchillo. Al término del discurso de Lercaro la asamblea conciliar estalló en aplausos .


Pero la Iglesia de los pobres no prosperó. Es una notoria laguna en el concilio, con importantes excepciones como la de Mons. Charles Marie Himmer, obispo de Tournai, quien dijo lapidariamente “primus locus in ecclesia pauperibus reservandus est”. Es importante reconocerlo. Y en mi opinión no hace ningún bien ignorarlo aduciendo textos por muy importantes que sean por otros capítulos. Uno de ellos es el de LG 8. La Iglesia debe “recorrer los mismos caminos de Cristo, quien realizó la obra de la redención en pobreza y persecución”. Debe imitar y seguir a Cristo, quien se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo (Fil 2, 6-7) y quien por nosotros siendo rico se hizo pobre (2Cor, 8-9), y por ello la Iglesia “no fue instituida para buscar la gloria humana, sino para proclamar la humildad y la abnegación, también con su propio ejemplo”. La Iglesia abraza a todos los afligidos por la debilidad, pues “Cristo fue enviado a evangelizar a los pobres y levantar a los oprimidos (Lc 4,18)”. Finalmente, el texto hace una importante afirmación sobre el lugar en que se puede encontrar a Cristo en la historia:

“la Iglesia reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su fundador pobre y paciente”. Y sobre lo que hay que hacer con ellos: “se esfuerza en remediar sus necesidades y procura servir en ellos a Cristo“ (LG 8).


El texto es magnífico, pero no aborda el ser pobre de la Iglesia en sus diversos ámbitos de realidad, ni lo que los pobres hacen por la Iglesia, ni el destino de persecución que le sobreviene por defender a los pobres, con la radicalidad con que le sobrevino a Jesús.


El segundo texto es el más citado.

“Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias… sobre todo de los pobres y de cuantos sufren son gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo” (GS 1).


Es otro texto magnífico. Expresa lo que la Iglesia debe tener muy presente al estar en el mundo y ante el mundo, e implica en qué dirección ético-histórica debe moverse su misión. En el texto, sin embargo, no se dice cómo los pobres reales configuran a la Iglesia real en su identidad de Iglesia ni cómo la hacen ser sacramento de Jesús en la totalidad de sus dimensiones, ni cómo ellos son principios de salvación para la humanidad y para la Iglesia.


2. El pacto de las catacumbas. “Una Iglesia servidora y pobre”. 1965

En el Concilio varios obispos captaron pronto que para la mayoría de la asamblea una Iglesia volcada ella misma hacia los pobres en pobreza y sin poder no era asunto central. Los tiempos no estaban para eso. El grupo compartía la inspiración de Juan XXIII, y se reunió confidencialmente y con regularidad en Domus Mariae Domus Mariae a las afueras de Roma, evitando conscientemente dar la impresión de querer dar una lección a sus hermanos en el aula. Pensaron a fondo cómo debía ser la pobreza de la Iglesia. Y pocos días antes de la clausura del Concilio, el 16 de noviembre de 1965 cerca de 40 obispos celebraron una eucaristía en las catacumbas de santa Domitila .


Fue presidida por Monseñor Himmer, quien pronunció la homilía. Los obispos pidieron “ser fieles al espíritu de Jesús”, y al terminar la celebración firmaron lo que llamaron “pacto de las catacumbas: una Iglesia servidora y pobre” . El pacto era, objetivamente, un reto a los “hermanos en el episcopado” a llevar una vida de pobreza y a ser una Iglesia servidora y pobre. Y subjetivamente era una forma de animarse los firmantes, unos a otros, a cumplir una tarea nada fácil. Los signatarios, latinoamericanos, de otros lugares del mundo pobre, y también de países del primer mundo7, se comprometían a vivir ellos mismos en pobreza, a rechazar todos los símbolos o privilegios de poder y a colocar a los pobres en el centro de su ministerio pastoral.


Así comienza el texto:

“Nosotros, obispos, reunidos en el Concilio Vaticano II, conscientes de las deficiencias de nuestra vida de pobreza según el evangelio; motivados los unos por los otros en una iniciativa en la que cada uno de nosotros ha evitado el sobresalir y la presunción […] con humildad y con conciencia de nuestra flaqueza, pero también con toda la determinación y toda la fuerza que Dios nos quiere dar como gracia suya, nos comprometemos a lo que sigue”.


El texto es magnífico, y varias cosas llaman poderosamente la atención.

Es importante recalcar este hecho. Hubo varios obispos latinoamericanos.

Los firmantes del pacto:

Brasil:
Dom Antônio Fragoso (Crateús-CE),

Don Francisco Mesquita Filho Austregésilo (Afogados da Ingazeira – PE),

Dom João Batista da Mota e Albuquerque, arzobispo de Vitória, ES,

P. Luiz Gonzaga Fernandes, que había de ser consagrado obispo auxiliar de Vitória

Dom Jorge Marcos de Oliveira (Santo André-SP),

Dom Helder Camara, obispo de Recife

Dom Henrique Golland Trindade, OFM, arzobispo de Botucatu, SP,

Dom José Maria Pires, arzobispo de Paraíba, PB.

Colombia:
Mons. Tulio Botero Salazar, arzobispo de Medellín

Mons. Antonio Medina Medina, obispo auxiliar de Medellín

Mons. Anibal Muñoz Duque, Obispo de Nueva Pamplona,

Mons. Raúl Zambrano de Facatativá

Mons. Angelo Cuniberti, vicario apostólico de Florencia.

Argentina:
Mons. Alberto Devoto de la diócesis de Goya

Mons. Vicente Faustino Zazpe de la diócesis de Rafaela

Mons. Juan José Iriarte de Reconquista

Mons. Enrique Angelelli, obispo auxiliar de Córdoba

Otros países de América Latina:
Mons. Alfredo Viola, obispo de Salto (Uruguay) y su auxiliar,

Mons. Marcelo Mendiharat, obispo auxiliar de Salto (Uruguay)

Mons. Manuel Larraín de Talca en Chile,

Mons. Gregorio McGrath Marco de Panamá (Diócesis de Santiago de Veraguas),

Mons. Leonidas Proaño en Riobamba, Ecuador

Francia:
Mons Guy Marie Riobé, obispo de Orleans,

Mons Gérard Huyghe, obispo de Arras,

Mons. Adrien Gand, obispo auxiliar de Lille

Otros países de Europa:
Mons. Charles Marie Himmer, obispo de Tournai, Bélgica,

Mons. Rafael González Moralejo, obispo auxiliar de Valencia, España,

Mons. Julius Angerhausen, obispo auxiliar de Essen, Alemania…

Mons. Luigi Betazzi, obispo auxiliar de Bolonia.

África:
Dom Bernard Yago, arzobispo de Abidjan, Costa de Marfil

Mons. José Blomjous, obispo de Mwanza, en Tanzania

Mons. Georges Mercier, obispo de Laghouat en el Sahara, África

Asia y América del Norte:
Mons. Hakim, obispo melquita de Nazaret,

Mons. Haddad, obispo melquita, auxiliar de Beirut, Líbano

Mons. Gérard Marie Coderre, obispo de Saint Jean de Quebec, Canadá,

Mons. Charles Joseph de Melckebeke, de origen un belga, obispo de Ningxia, China.

Estos datos han sido facilitados por José Oscar Beozzo.
La primera palabra del texto es de absoluta importancia: “nosotros”. Hablan, pues, obispos, pero no hablan doctrinalmente ni siquiera solo pastoralmente como obispos, sino –cosa rara– hablan personal y existencialmente. No hablan a otros ni de otros, sino hablan a sí mismos y de sí mismos. Y por la naturaleza del asunto, de lo que ellos hagan dependerá en buena medida que el pacto comience a ser fructífero o no.


Firmar ese pacto supone una sacudida importante para ellos y una llamada a su propia conversión. Tienen que pedir al Señor fuerza y energía para ellos mismos para actuar como Jesús. Desean que ese nuevo modo de vivir ellos como obispos anime a todos los demás, pero sin delegar en otros la exigencia de vivir en pobreza y servicio.


Enumeran su compromiso en 13 puntos, se obligan a sí mismos a su cumplimiento y lo hacen con palabras claras para que el texto no se evapore en palabras generales. Así se comprometen a vivir ellos mismos la pobreza real de las mayorías y a sufrir los menosprecios que ocasiona la pobreza real. Y lo deciden, no por razones ascéticas, sino para incorporar e introducir la pobreza real de la humanidad al interior de la Iglesia (nn.1-5). Exigen evitar favoritismos hacia los ricos (n. 6), y luchar en favor de la justicia y la caridad (n. 9). Animan a que los gobernantes pongan en práctica leyes, estructuras e instituciones en favor de la justicia, la igualdad, el desarrollo armónico (n.10). Hacia el final constatan el hecho de que en el mundo existen “mayorías en miseria física, cultural y moral, dos tercios de la humanidad”. Y recalcan el discurso de Pablo VI en Naciones Unidas, exigiendo estructuras económicas “que no fabriquen naciones pobres en un mundo cada vez más rico” (n.11). Si se me permite dar ya un salto de cincuenta años, estas palabras de aquellos obispos son de absoluta actualidad para que sean escuchadas y puestas en práctica por Naciones Unidas, Estados Unidos, la OEA, la Comunidad Europea…


El texto del pacto termina con el compromiso a compartir con todos los seres humanos y ser acogedores de todos ellos (n.12), y a dar a conocer el pacto a sus diocesanos, pidiendo su comprensión, colaboración y oraciones.


El pacto de las catacumbas ha sido raíz de reflexiones y textos posteriores. Pero no hay que olvidar que exige a los obispos –a todos– una decisión existencial a ponerlo en práctica personalmente”.



José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».