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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


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sábado, 10 de julio de 2021

DOMINGO DECIMOQUINTO DEL TIEMPO ORDINARIO (11 de julio de 2021), por Antonio Troya Magallanes




DOMINGO DECIMOQUINTO DEL TIEMPO ORDINARIO (11 de julio de 2021)



Introducción: Que se vea que somos representantes de Jesús.

Jesús envía a los doce, que ha elegido como representantes de Él en el mundo, y los provee de los mismos poderes que Él mismo tiene: curar enfermos y expulsar demonios. Pero también les exige que, al ser una representación suya, vayan equipados de una forma semejante: «Les encargó que llevasen para el camino un bastón y nada más, pero ni pan ni alforjas, ni dinero suelto en la faja». Así caminaba Jesús, así daba testimonio de lo de arriba, renunciando a lo que este mundo valora como importante y necesario. No se puede ser de arriba y de abajo al mismo tiempo: hay que renunciar a los bienes de aquí abajo para anunciar como únicamente importante los del más allá. Quizás a través de la historia nos hemos ido olvidando de esto y tal vez por eso no hemos presentado adecuadamente al que nos envía y no hemos conseguido mayores frutos. Hay ahora una clara tendencia a volver al principio: que tenga éxito y que el éxito se cuente con multitud de personas que abracen la fe que nos trajo Jesús de Nazaret.


1. Cómo se va realizando en el mundo la enseñanza de Jesús.

Lo que sí les concede es que se sientan huéspedes en las casas donde sean acogidos y que compartan la vida de la familia, así van creando la comunidad que predican: una comunidad en la que todos se sientan unidos y estén cada uno al servicio del otro. No son apóstoles que predican una doctrina desde las alturas, sino compañeros de camino que no sólo con su palabra, sino también con su vida enseñan a caminar. Con los poderes recibidos de Cristo echaban muchos demonios y curaban a muchos enfermos: así daban testimonio de que Dios estaba por dar su salvación a este mundo y por liberarnos del mal. Así anunciaban el Reino que Jesús intentaba implantar en este mundo, dominado por el mal.


2. El mensaje que predican los apóstoles de Jesús.

Lo que tienen que predicar está muy bien resumido en el salmo que hemos recitado. En primer lugar, la misericordia y la salvación. Dios no es el ogro que está esperando que uno falle para darle el golpe; al contrario, está dispuesto a volver la vista al pecado para derramar misericordiosamente el perdón sobre el pecador que lo solicita: se nos muestra no como un juez, sino como un Padre. Es un Dios que anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos; Es un Dios que persuade de que la salvación está ya cerca de sus fieles porque la gloria –el Mesías Salvador que Él ha enviado– habita ya en nuestra tierra. Por eso, la fidelidad –que es la obediencia de Jesús hasta la muerte– y la justicia –que es el Dios justo que mira desde el cielo– se encuentran y Dios mira con amor al mundo porque El Mesías que nos ha enviado va a entregar su vida para la remisión de nuestros pecados, presentando así al Padre un pueblo digno de Él. Por eso la justicia marchará ciertamente ante Él, pero ¡la salvación seguirá sus pasos!. Qué idea de Dios tan distinta de la que tenía aquel pueblo que ofrecía continuamente sacrificios de expiación para hacer propicio a Dios a quienes se habían alejado de Él por el pecado. Jesús ofrece un sacrificio único que borra todos los pecados del mundo y lo hace agradable al Dios justo. Es como si una lluvia abundante cayera sobre la tierra y esta tierra, antes estéril pudiera ahora dar abundante fruto.


Conclusión: El sacramento que actualiza la redención.

Y ahora vamos a hacer presente en el altar no sólo al que, enviado por Dios, da vida al mundo, sino también el ofrecimiento que hace de sí mismo en la cruz para que el Padre mire con amor y misericordia a los pecadores y abra sus corazones a la esperanza de un mundo mejor aquí en la tierra y una eternidad en comunión con el Padre y su Hijo Jesucristo más allá de esta vida terrena.



Antonio Troya Magallanes, nace en San Fernando (Cádiz), el 28 de diciembre del año 1927, un cura al que a muchos nos ha alegrado conocer y a los que a muchos nos ha dejado una gran huella de humanidad. Fiel defensor del Concilio Vaticano II, su labor pastoral y su compromiso evangélico y social chocó con una sociedad autoritaria y caciquil.


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Antonio Troya Magallanes, su perfil como sacerdote a través de sus homilías:
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/6299157.pdf

Antonio Troya Magallanes, nombrado “hijo adoptivo de Puerto Real”:
https://www.puertorealhoy.es/antonio-troya-maruja-mey-seran-nombrados-nuevos-hijos-adoptivos-puerto-real

Antonio Troya Magallanes, perfil sacerdotal (Pág. 23), por JAHG:
http://www.obispadocadizyceuta.es/wp-content/uploads/2003/07/BOO2541-Julio-Agosto-2003.pdf

211 TRABAJADORES HAN MUERTO EN ACCIDENTE LABORAL DE ENERO A ABRIL DE ESTE AÑO 2021

211 trabajadores han muerto en accidente laboral de enero a abril de este año 2021
Los accidentes en el trabajo se han cobrado la vida de 211 personas entre enero y abril de este año 2021. Otras 353.146 sufrieron un accidente de trabajo o padecieron una enfermedad laboral.

Los fallecimientos de trabajadores experimentaron un descenso del 8,7% (20 muertes menos) respecto a los cuatro primeros del año anterior, mientras que las bajas laborales aumentaron un 16,9%, según los datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

La proliferación de la COVID-19, junto a la temporalidad y rotación de los puestos, el exceso de carga de trabajo y el miedo al contagio, está detrás del aumento de accidentes laborales en el sector sanitario y social (más del 60%). Sin que los sectores donde habitualmente se registran mayor accidentalidad hayan experimentado mejoras comparativas.

Durante la jornada de trabajo han fallecido 176 personas, son ocho menos respecto al dato de abril de 2020 (-4,3%). 35 fallecimientos fueron in itinere, 12 menos que en abril de 2020 (-25,5%), debido a la reducción de los desplazamientos ya que muchas personas siguen en teletrabajo. La primera causa de muerte en el trabajo fueron los infartos y derrames cerebrales (67 accidentes), seguida de los accidentes de tráfico (29 muertes).

A más actividad, más siniestralidad

El incremento en el número de accidentes con baja, así como la mayor incidencia de los accidentes durante la jornada laboral, se explica por la reanudación de la actividad empresarial, parcialmente paralizada en abril de 2020. De hecho, aquellos sectores que tradicionalmente presentan tasas de incidencias más alta encabezan de nuevo la estadística. Pero es que en el sector servicios han muerto casi 100 trabajadores, lo que estaría relacionado con las precarias condiciones de trabajo.

En cuanto, al impacto de la COVID-19 los datos muestran que 5.314 personas enfermaron por coronavirus, cinco con resultado mortal y diez con pronóstico grave. El sector socio-sanitario ha registrado un aumento del 53,9% en el índice de incidencia de los accidentes con baja ocurridos durante la jornada laboral. Además, los accidentes laborales se incrementaron un 60,4%.

Los sindicatos insisten en la necesidad de derogar las reformas laborales, que cronifican la precariedad y la indefensión de los trabajadores ante la falta de medidas de prevención y seguridad, así como un pacto social para acordar un plan de choque contra los riesgos psicosociales, primera causa de muerte de los trabajadores en sus puestos de trabajo. 



EL TRABAJO ES PARA LA VIDA
¡NI UNA MUERTE MÁS!


«...Y que los obreros muertos en el campo de honor
del trabajo y de la lucha, descansen en paz».