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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


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sábado, 2 de enero de 2021

ORAR EN EL MUNDO OBRERO «2º DOMINGO DE NAVIDAD» (03 DE ENERO DE 2021) CICLO “B”


2º Domingo de Navidad (3 enero 2021)

02 ENERO 2021 | POR 

Querida hermana y hermano:

Nuestra historia
es una historia
habitada por Dios.

Nuestra casa
y familia,
nuestro barrio,
nuestro trabajo,
nuestra Iglesia,
esta HOAC,
nuestras asociaciones
e instituciones,
nuestra precariedad,
holgura, o desempleo.

Nuestros dolores
y nuestras esperanzas.

Solo hay que
afinar los sentidos
para percibir
esa presencia
que seguimos
celebrando.

Haz silencio, escucha,
acoge y acuna la vida
que te rodea.

¿Qué música
ha resonado
esta semana,
estos días,
en tu vida?

¿Qué palabras
has encarnado
en tu vida?

Hasta mañana en el altar.

¡¡Feliz Año Nuevo 2021
en Esperanza!!

¡A cuidarse para cuidar!

Fernando Carlos Díaz Abajo
Consiliario General HOAC, y

Mª Ángeles Bayo Valderrama
Responsable de Organización
y Vida comunitaria.



San Juan 1,1-18.-
«La Palabra se hizo carne
y habitó entre nosotros».

Accede a más oraciones aquí.
https://www.hoac.es/que-hacemos/espiritualidad/orar-desde-el-mundo-obrero/

También en Issuu
https://issuu.com/hoac/docs

https://www.hoac.es/2021/01/02/2o-domingo-de-navidad/

 

https://www.hoac.es/wp-content/uploads/2020/12/2o-Domingo-de-Navidad.pdf

 

https://issuu.com/hoac/docs/2__domingo_de_navidad_cc562ac2df1333

 

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«ORAR CON LA IGLESIA»

TIEMPO DE NAVIDAD (Ciclo ‘B’) II Semana de Navidad
Del 03 al 09 de enero de 2021.


  

II Domingo después de Navidad
03
de enero de 2021.


El segundo domingo de Navidad nos ofrece la posibilidad de seguir contemplando el acontecimiento del Verbo hecho hombre; de hecho, se proclama el mismo evangelio que el día de Navidad.  Además, las lecturas nos ofrecen la contemplación de la Sabiduría de Dios personificada en Jesucristo, que pone su tienda en medio de su pueblo (1 lect.) y nos recuerdan que, gracias a la encarnación y nacimiento del Señor, todos podemos ser hijos de Dios (2 lect.).

 

Del Evangelio de san Juan 1,1-18.

“La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.  En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres.  La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.  La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre.  Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció.  Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.  Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.  Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.  Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: Gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

COMENTARIO

Hoy, también, necesitamos alguien en quien confiar; una luz para caminar; una esperanza para nuestros anhelos.  Por eso se nos ofrece la Palabra de Dios hecha carne: Como modelo para nuestras vidas; luz para nuestro caminar; y meta para nuestra esperanza.  Ahora, al terminar los días de Navidad, se nos vuelve a recordar que: El mundo vive en discordias y guerras, que abundan los sufrimientos, las muertes, los secuestros, los atropellos, que los hombres se hacen unos a otros.  Y nosotros, "los suyos", también a veces preferimos la tiniebla a la luz, las discordias a la fraternidad, la guerra a la paz, el pecado a la gracia...  Las fiestas de navidad se acaban, pero no debemos olvidar la realidad de estas fiestas: Que Jesús nace como Palabra, como Redentor y como Luz de salvación.

ORACIÓN

En este primer domingo del año quiero recibirte Señor como luz, como vida, como palabra de salvación.  Quiero recibirte Señor Jesús para poder ser hijo de Dios.  En ti Señor no hay tinieblas; quien te contempla queda envuelto por tu luz.  Tú eres la vida, el manantial de toda transparencia.  Enseñamos a verte tal como eres y báñanos en la claridad de tu gracia; entonces viviremos en comunión contigo y en el deseo de amarnos unos a otros en este mundo nuevo que Tú has creado para que perdure por los siglos de los siglos.  Bendícenos Señor en este día y santifícanos con tu gracia para que te alabemos en este nuevo año y por los siglos sin fin.  Quiero recibirte Señor como luz, como vida, como palabra de salvación. 


Lunes antes de Epifanía
04
de enero de 2021.


Del Evangelio de san Juan 1,35-42.

“Hemos encontrado al Mesías”

Estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: -“Este es el Cordero de Dios”.  Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús; Él se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: -“¿Qué buscáis?”.  Ellos le contestaron: -“Rabí ¿dónde vives?”.  Él les dijo: -“Venid y lo veréis”.  Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con Él aquel día; serían las cuatro de la tarde.

COMENTARIO

"Seguir a Jesús significa vivir con Él, compartir con Él, conocer la voz de Jesús y seguirla en medio de las voces con que nos rodea el mundo.  Es confiarse a la palabra de Dios, colocarla por encima de la ley del dinero y del pan y vivir según ella".  "Se quedaron con él".  Fue un seguimiento total, una entrega sin condiciones.  Vieron en Jesús a una persona que reclamaba la entrega de sus vidas y que en palabras de Juan bautista es el cordero de Dios.  Aquel pequeño grupo es ya la Iglesia.  Cristo vive en la Iglesia.  Es allí donde hay que encontrarle y seguirle.

ORACIÓN

Yo me consagro a ti, Señor.  Aquí tienes mi boca para hablar las palabras que Tú quieres que hable; tienes mis pies para llevarme a donde Tú quieres que vaya; tienes mi mente para que piense lo que Tú deseas que piense.  Te ofrezco mi corazón para que Tú ames en mí a todos los hombres con los cuales me encuentre hoy.  Es así como deseo seguirte Señor y quiero ver en Ti al cordero de Dios que quita el pecado del mundo.  Porque a Ti te busco, a ti Señor.  Quiero quedarme contigo y habitar donde Tú habitas.  A ti te busco, a ti Señor.  Quiero quedarme contigo. 


Martes antes de Epifanía
05
de enero de 2021.

Del Evangelio de san Juan 1,43-51.

“Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”

Jesús encuentra a Felipe y le dice: -“Sígueme”.  Felipe encuentra a Natanael y le dice: -“Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret”.  Natanael le replicó: -“¿De Nazaret puede salir algo bueno?”  Felipe le contestó: -“Ven y verás”.  Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: -“Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”.

COMENTARIO

Este evangelio nos describe la vocación de Natanael.  La primera noticia que tiene de Cristo, la recibe con escepticismo.  No concibe que el Mesías viva en un pueblo tan pequeño como Nazaret.  Tampoco habría entendido que, al nacer, hubiera tenido por cuna un pesebre.  Sin embargo, vence sus prejuicios y cuando Felipe le dice: -"Ven y verás", se pone en camino hacia el Señor.  El proceso de la fe va progresando con el trato personal de Jesucristo.  Así ocurrirá con nosotros.  Cuanto más tratemos a Jesucristo en la oración, mayor será nuestra fe.

ORACIÓN

Señor Jesús, oímos tu palabra que nos dice como a Natanael: -“sígueme”, pero como él somos escépticos.  Haznos dóciles, acogedores de tus planes, abiertos a lo imprevisible, cercanos a tu corazón.  La indiferencia que nos aprieta sabemos, Señor, que no es impedimento para continuar tras tus huellas, para seguirte cuando estamos desbordados.  Señor, ayúdanos en la fragilidad, sal a nuestro encuentro, para vivir en Ti cuando el sinsentido aprieta, sabiendo que eres Tú el sentido de nuestra vida. 


Epifanía del Señor.
Miércoles, 06 de enero de 2021.


 

Solemnidad de la Epifanía del Señor, en la que se recuerdan tres manifestaciones del gran Dios y Señor nuestro Jesucristo: en Belén, Jesús niño, al ser adorado por los magos; en el Jordán, bautizado por Juan, al ser ungido por el Espíritu Santo y llamado Hijo por Dios Padre; y en Caná de Galilea, donde manifestó su gloria transformando el agua en vino en unas bodas (elog. del Martirologio Romano).

 

 

En este día celebramos la manifestación de Jesucristo como Salvador de todo el mundo y no solo del pueblo judío.  Esto ya fue profetizado en el Antiguo Testamento: «Se postrarán ante ti todos los pueblos de la tierra» (cf. 1 lect. y sal. resp.).  Y se cumplió con la venida de los Magos de Oriente, que adoraron al niño en brazos de María, su madre.  Así, «ahora ha sido revelado que los gentiles son coherederos» (2 lect.).  Cristo es luz de las gentes y, a través de la Iglesia, sigue iluminando a todos los hombres con su claridad, mediante el don de la fe que debemos seguir extendiendo, evangelizando por todo el mundo.


Del Evangelio
de san Mateo 2,1-12.

“Venimos de Oriente para adorar al Rey”

Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes.  Unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: -"¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?  Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él.  De pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.  Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría.  Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

COMENTARIO

La fe cristiana es, descubrimiento de la bondad de Dios, experiencia agradecida de que sólo Dios salva.  El gesto de los Magos ante el Niño de Belén expresa la actitud primera de todo creyente ante Dios: “Adorarlo”.  Adorar es, agradecer el don recibido y reconocer el misterio de amor que nos supera, nos envuelve y se nos da gratis.  Ante un Dios del que sabemos que es amor, no cabe sino la adoración, el gozo y la acción de gracias.  Si en algún momento vives tal frustración, que ya ni siquiera eres capaz de orar, debes tener, al menos, la certeza de que siempre hay una estrella que brilla en el horizonte.

ORACIÓN

Te pido Señor por los niños, para que vivan con ilusión, con alegría, con juguetes.  Que nunca les falte una estrella que les guíe por el camino de la salvación.  Que los adultos recuperemos nuestra alma de niño y que todos juntos sepamos adorarte Señor.  Adorarte en la humanidad de cada persona, en la debilidad de cada persona; adorarte sobre todo en tu Hijo Jesús hecho hombre por salvarnos.  A todos Señor guíanos con tu luz, que tu presencia nos llene de inmensa alegría, y que hoy sepa ofrecerte Señor mis regalos: Una sonrisa, un corazón paciente, una fe fiel, un corazón cercano a los hermanos.  Te pido Señor por los niños, para que vivan con ilusión, con alegría, con juguetes.  A todos Señor guíanos con tu luz. 


Jueves después de Epifanía.
07 de enero de 2021.

 



Del Evangelio de san Mateo 4,12-17.23-25.

“Está cerca el reino de los cielos”

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea.  Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago.  Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: -"El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló".  Jesús comenzó a predicar: -"Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos".  Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.

COMENTARIO

Jesús empieza la predicación por esta tierra marginada, encrucijada de pueblos diferentes por origen, religión y cultura.  Su ocupación consistía en ir, desplazarse allá donde la humanidad doliente más le necesitaba: Le traían toda clase de enfermos y Él los curaba.  Desde tus enfermedades y dolencias, desde tus debilidades interiores y exteriores; pide al Señor la gracia de recibir su luz para dar un paso más hacia Él.  Y haz el esfuerzo de convertirte al Señor, es la primera petición que él te hace.  ¿Le responderás convirtiéndote?

ORACIÓN

Conviérteme a tu luz Señor, ayúdame a dar el paso fundar mi vida en tu poder y en tu bondad para que Tú seas el manantial interior que me haga comenzar cada día de nuevo con esperanza.  Que mi mente y mi corazón se vuelvan a Ti Señor, para que deje de habitar en tinieblas y sombras de muerte.  Señor misericordioso, dame luz para conocer tu palabra que alimenta, que fortalece, que libera, que salva.  Dame fortaleza en las debilidades y constancia en la conversión.  Conviérteme a tu luz Señor. 


Viernes después de Epifanía,
08 de enero de 2021.

Del Evangelio de san Marcos 6,34-44.

“Al multiplicar los panes Jesús se manifiesta como profeta”

Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.  Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: -"Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer".  Él les replicó: -"Dadles vosotros de comer".  Después tomando Él los cinco panes que tenían y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran.  Y repartió entre todos los dos peces.

COMENTARIO

Jesús se compadece y alimenta al pueblo con pan y enseñanzas.  Entre los alimentados unos le seguían por el pan material, otros creyendo en Él.  Hay, pues, una religión-utilidad y una religión-amor.  La religión de amor pide nuestra colaboración  ¿Qué puedes presentar tú al Señor para que lo transforme y multiplique a favor de los necesitados?, debes, sí, preguntártelo.  Aliméntate cada día con la doctrina del evangelio con el pan de la eucaristía, sin olvidarte de regalar al Señor lo que tienes para que Él lo transforme y multiplique en beneficio de todos.

ORACIÓN

Alimenta mi vida interior Señor con el pan de tu palabra, con el cuerpo de Cristo.  Aliméntame para dar sentido a lo que hago, para que mi vida no esté vacía, para robustecer mi fe y mi confianza en ti Señor.  Que sepa ver lo que tengo y sea generoso para compartirlo; que vea que tengo casa y vestido, familia y bienes materiales, cualidades y bondad; fe y esperanza en un futuro mejor.  Tengo Señor unas monedas, unos minutos, una palabra, una mirada cercana.  Sé que es poco Señor, pero Tú harás el milagro de transformarlo. 


Sábado después de Epifanía
09 de enero de 2021.

Del Evangelio de san Marcos 6,45-52.

“Lo vieron andar sobre el mar”

Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago y Jesús solo en tierra.  Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo.  Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al vedo se habían sobresaltado.  Pero Él les dirige en seguida la palabra y les dice: -“Ánimo, soy yo, tengáis miedo”.  Entró en la barca con ellos y amainó el viento.

COMENTARIO

Los discípulos son testigos de cómo Jesús camina sobre las aguas, sube a su barca y domina las fuerzas cósmicas haciendo amainar el recio viento del lago.  En nuestra vida también pasamos a veces por el miedo que experimentaron aquella noche los discípulos.  A nuestra barca particular, y también a la barca de la Iglesia, le vienen a veces vientos fuertes en contra, y tenemos miedo de zozobrar.  Como para aquellos apóstoles, la paz y la serenidad nos vendrán de que admitamos a Jesús junto a nosotros, en la barca.  Y podremos oír que nos dice: -«Ánimo, soy yo, no tengáis miedo».

ORACIÓN

Bendito, glorificado y santificado seas Padre, por la mirada de tu Hijo, reflejo insondable de tu amor.  Bendito seas Jesús por tu palabra que me dice: -“Animo soy yo no tengas miedo”.  Con fe confieso que Tú eres el Hijo de Dios y quiero pedirte Señor por los que te han seguido y permanecen fieles; por los que nos sentimos asustados ante las fuerzas del mal.  Te pido por los que tienen dudas de fe y se hunden, por los que viven asustados ante la fragilidad de la Iglesia.  Señor dinos de nuevo: -«Ánimo, soy yo, no tengáis miedo».