«Las palabras nos delatan».
Es imprescindible aprender a mirarnos desde los ojos de las personas que nos importan; ellas son nuestros mejores espejos para descubrir nuestros juicios y prejuicios, nuestras ideas y opiniones sobre la vida. Escuchar atentamente a los otros es un ejercicio de imaginación y de empatía necesario para analizar nuestras actitudes y comportamientos espontáneos, y para advertir el daño de algunas expresiones automáticas y nocivas. Me refiero especialmente a los comentarios racistas, sexistas y clasistas.
Recuerdo, por ejemplo, cómo la Biología rechaza la validez del concepto de «raza» y no acepta que exista una desigualdad de capacidades intelectuales inscritas en los genes. Los análisis demuestran que “biológicamente” es un concepto vacío, inválido para clasificar a las poblaciones humanas, y que los rasgos corporales -color de piel, pelo, forma de la cara, etc.- no sirven para considerarlos inferiores intelectual y humanamente.
Las teorías biológicas sobre rasgos orgánicos que diferencian a los varones y a las mujeres también nos explican que no determinan, por ejemplo, el papel dependiente, pasivo y sumiso asignado por algunos varones a las mujeres. Desde el punto de vista sociológico ellas nos demuestran permanentemente cómo, si disfrutan de oportunidades, son tan competentes o más que los hombres.
Los exámenes antropológicos sobre las clases sociales visibilizan que las diferencias se basan en las oportunidades de las que gozan algunos miembros de la sociedad. La experiencia pone de manifiesto que son las circunstancias temporales y sociales las hacen que unas personas den la impresión de que están más dotadas que otras.
Estoy convencido de que además de examinar nuestras actitudes y comportamientos, también deberíamos evitar frases que se nos escapan como, por ejemplo, “Trabaja como un negro”, “Me ha engañado como a un chino”, “Va hecho un gitano”, “Está haciendo el indio” o “Habla como un moro”. Creo que, además, deberíamos denunciar a quienes, con sus maneras de actuar, de vivir, de convivir y de mirar desde arriba o desde lejos, desprecian a quienes, simplemente, piensan, hablan y actúan de formas diferentes.
Recuerdo, por ejemplo, cómo la Biología rechaza la validez del concepto de «raza» y no acepta que exista una desigualdad de capacidades intelectuales inscritas en los genes. Los análisis demuestran que “biológicamente” es un concepto vacío, inválido para clasificar a las poblaciones humanas, y que los rasgos corporales -color de piel, pelo, forma de la cara, etc.- no sirven para considerarlos inferiores intelectual y humanamente.
Las teorías biológicas sobre rasgos orgánicos que diferencian a los varones y a las mujeres también nos explican que no determinan, por ejemplo, el papel dependiente, pasivo y sumiso asignado por algunos varones a las mujeres. Desde el punto de vista sociológico ellas nos demuestran permanentemente cómo, si disfrutan de oportunidades, son tan competentes o más que los hombres.
Los exámenes antropológicos sobre las clases sociales visibilizan que las diferencias se basan en las oportunidades de las que gozan algunos miembros de la sociedad. La experiencia pone de manifiesto que son las circunstancias temporales y sociales las hacen que unas personas den la impresión de que están más dotadas que otras.
Estoy convencido de que además de examinar nuestras actitudes y comportamientos, también deberíamos evitar frases que se nos escapan como, por ejemplo, “Trabaja como un negro”, “Me ha engañado como a un chino”, “Va hecho un gitano”, “Está haciendo el indio” o “Habla como un moro”. Creo que, además, deberíamos denunciar a quienes, con sus maneras de actuar, de vivir, de convivir y de mirar desde arriba o desde lejos, desprecian a quienes, simplemente, piensan, hablan y actúan de formas diferentes.
José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Nos suele enviar también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.
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