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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


¡Bienvenido/bienvenida! al "blog" de la HOAC diocesana de Cádiz y Ceuta.


jueves, 29 de enero de 2026

ORAR EN EL MUNDO OBRERO «4º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO» (01 de febrero de 2026)
● CICLO “A”


4º Domingo del T.O.

29 enero 2026 | Por 

Él abre los ojos a los ciegos, cura a los leprosos, resucita a los muertos y anuncia la buena noticia a los pobres; Dios se acerca, Dios los ama (cf. Lc 7,22).

Esto explica por qué Él proclama: «¡Felices ustedes, los pobres, porque el reino de Dios les pertenece!» (Lc 6,20).

En efecto, Dios muestra predilección hacia los pobres, a ellos se dirige la palabra de esperanza y de liberación del Señor y, por eso, aun en la condición de pobreza o debilidad, ya ninguno debe sentirse abandonado.

Y la Iglesia, si quiere ser de Cristo, debe ser la Iglesia de las Bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres, un lugar en el que los pobres tienen un sitio privilegiado (cf. St 2,2-4) (Papa León DT 21).



Del Evangelio de
san Mateo 5,1-12a:

«Felices los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos».


Hoy, más que nunca, necesitamos cristianos y cristianas de las bienaventuranzas; una Iglesia de las bienaventuranzas que esté presente en este mundo, sin escondernos en sacristías, una Iglesia en salida misionera, como dice el papa Francisco: «La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan» (EG 24), una Iglesia que está en las fronteras, unos cristianos y cristianas que queremos ser como Jesús en el monte: una buena noticia para aquellas personas, las que Él llama felices, para aquellas que queremos tener la Dicha de Dios y le pedimos diariamente que nos conceda ese don.




En tiempos de vuelta a una religiosidad intimista, emotiva, individualista y estética, donde lo comunitario solo sirve para resaltar mi individualidad… lo que el papa Francisco propone como camino de santidad para el hombre y la mujer de hoy tiene que ver con la vivencia de las Bienaventuranzas como las vivió Jesús y la solidaridad con las personas últimas porque en ellas le reconocemos a Él presente en nuestra historia concreta.

Ser feliz sí es algo que está de moda,
y ¿ser santo o santa?


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«ORAR CON LA IGLESIA»

[Oraciones de y para la semana]

«CUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO»
Del
01 al 07 de febrero de 2026.
● CICLO “A”

https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy.html




«62º ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL VENERABLE GUILLERMO ROVIROSA Y EL 42º ANIVERSARIO DE D.TOMÁS MALAGÓN». VIGILIA DE ORACIÓN Y DE ACCIÓN DE GRACIAS: Viernes, 27 de febrero de 2026, a las 6:00 de la tarde. En PUERTO REAL. Parroquia de San Sebastián. Calle Ancha, 56.



Como cada 27 de febrero, fecha de los fallecimientos del Venerable Guillermo Rovirosa, primer militante e impulsor de la HOAC, y de D. Tomás Malagón, sacerdote clave en el desarrollo de este movimiento especializado de Acción Católica para la Pastoral Obrera, celebraremos en su recuerdo una:

VIGILIA DE ORACIÓN Y
DE ACCIÓN DE GRACIAS

CON MOTIVO DEL «62º ANIVERSARIO DE
LA MUERTE DEL VENERABLE GUILLERMO ROVIROSA Y EL 42º ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE
D. TOMÁS MALAGÓN»

Queridos amigos y amigas:

Recibe un saludo muy cordial de la HOAC diocesana, que tiene el gusto de invitarle a la VIGILIA DE ORACIÓN Y DE ACCIÓN DE GRACIAS, con motivo del «62º Aniversario de la muerte de Guillermo Rovirosa y el 42º de la de D. Tomás Malagón»

Y que tendrá lugar (D.m.) el próximo:

DÍA: Viernes, 27 de febrero de 2026.
LUGAR: PUERTO REAL. Parroquia de San Sebastián

Calle Ancha, 56.

Hora de comienzo: 6:00 de la tarde (18:00h.)

Vigilia de Oración y de Acción de Gracias
en la Capilla del Sagrario.


Agradeciéndole su atención.

Reciba nuestro abrazo en Cristo obrero y pobre.

¡Asiste y participa con la HOAC!

LA COMISIÓN DIOCESANA DE LA HOAC
Diócesis de Cádiz y Ceuta





Dichosa la persona que, con vida intachable,

camina en la voluntad del Señor;

dichosa la que, guardando sus preceptos,

lo busca de todo corazón.

(Salmo118)


AMBIENTACIÓN

Hoy hace 62 años de la muerte de Guillermo Rovirosa. La Hermandad obrera de Acción Católica (la HOAC) nos convoca en este día para dar gracias a Dios por la vida y testimonio de este apóstol de los obreros. Rovirosa experimenta el amor de Dios de una forma profunda, le transforma, le llena de entusiasmo y, esa experiencia la pone al servicio de sus hermanos los trabajadores y trabajadoras. La manera concreta como realizó esa entrega fue poniendo en marcha e impulsando la HOAC, como Movimiento de Acción Católica, especializado en la evangelización del mundo obrero.


No vivimos buenos tiempos para el mundo obrero y del trabajo: el aumento escandaloso de la desigualdad, la precariedad laborar y el empobrecimiento, el crecimiento cada vez mayor de la vulnerabilidad de las personas y sus familias, problemas de vivienda, recortes de prestaciones sociales, los accidentes laborales, el descuido de la madre tierra, etc., han empujado y siguen empujando a muchas personas y familias obreras hacia el sufrimiento, la inseguridad, la incertidumbre de la gente joven, la exclusión y empobrecimiento.


Suenan como dichas para este momento las palabras de Guillermo Rovirosa: “Dios nos habla a través de las dificultades, nos dice que no es momento de apatías ni tibiezas, es hora de conversión y de vivir con radicalidad y autenticidad nuestro compromiso de evangelización. Es hora de llevar la Buena Noticia al mundo obrero; le pertenece”


¿A quién enviaré? Preguntaba Dios a Isaías (6,1-2a.3-8), aquí estamos Señor, para servirte “hoy más que nunca” –como diría Rovirosa– en el mundo obrero.




Breve reseña histórica de Guillermo Rovirosa

(si se considera necesaria)


El 27 de febrero de 2026 se celebra el 62 Aniversario de la muerte de Guillermo Rovirosa, acaecida en Madrid el año 1964. En el año 1946 Guillermo Rovirosa y Albet recibió el encargo expreso de los Obispos españoles de poner en marcha la HOAC, como Movimiento de Acción Católica, especializado en la evangelización del mundo obrero.


Fue su promotor y primer militante, nacido en Vilanova i La Geltrú (Barcelona) el 4 de agosto de 1897. Muere su madre cuanto tenía 18 años y rompe con el cristianismo y se convierte en un buscador de sentido. Al tiempo que comienza los estudios en la Escuela de Directores de Industrias Eléctricas de Barcelona. Vive un tiempo de desorientación y de búsqueda de la verdad en las filosofías y corrientes religiosas del momento. En 1922 se casa con Catalina Canals y poco después, en 1929, se trasladan a París.


Unas palabras oídas casualmente al Cardenal de París le hacen caer en la cuenta de que ha rechazado a Jesucristo sin conocerle realmente. Por amor a la verdad emprende un proceso de información sobre la figura de Jesús que culmina con su conversión a la fe cristiana en la Navidad de 1933, con la lectura de San Agustín, “fue el descubrimiento de la humildad, la pobreza y el sacrificio encarnados en la vida de Jesucristo y fundamento de su mensaje de Amor, lo que me hizo ver la originalidad del cristianismo con relación a las otras religiones. Comprendí entonces que ese mensaje no podía ser «pensado» ni dado por un hombre”. Esto le cautivó. “El día de Navidad de 1933, a las 6 de la mañana, yo hice mi verdadera Primera Comunión, y cada día desde entonces miro mi comunión diaria como la continuación de aquella que fue mis primicias de Comunión Eterna”. Tenía 36 años.


Se queda a trabajar en Madrid. Allí le sorprende la guerra civil. Organiza una “capilla clandestina” en su casa. Entra en contacto con la Doctrina Social de la Iglesia. Es elegido presidente del Comité obrero de su empresa, por lo que terminada la guerra es condenado a 12 años de cárcel, de los que cumple uno.


A finales de 1940 se incorpora a la Acción Católica. En mayo de 1946 los Obispos españoles le encargan la tarea de organizar y poner en marcha la HOAC, como Movimiento obrero especializado para obreros adultos. Dejará su trabajo (tiene 49 años) para dedicarse por entero al apostolado en el mundo del trabajo, viviendo como un obrero pobre.


Para realizar su tarea viaja incansablemente por toda España, organiza Cursillos, hace posible el semanario obrero “¡TÚ!”, dirige el “Boletín de la HOAC”, visita la mayoría de los Seminarios, cuida especialmente la formación de militantes. Su palabra honda y directa conmueve siempre, reclamando la vivencia genuina del Evangelio, la valoración del trabajo y la dignidad del obrero.


En 1957 la jerarquía lo aparta de la dirección de la HOAC. Rovirosa lo asume con inmensa paz y, en adelante, tras un accidente en que pierde un pie, hace largas estancias en Montserrat. Es este un tiempo muy fecundo, de profundización espiritual, de avance en su pensamiento y de permanente colaboración apostólica.


El 27 de febrero de 1964 muere en Madrid.


El 8 de julio de 2003 se abre, por iniciativa de la HOAC, su proceso de canonización en la Archidiócesis de Madrid. Tras la lectura por parte del Vicepostulador (D. Alfonso Gil) de la solicitud de apertura del proceso y de una breve semblanza de Guillermo Rovirosa, el Arzobispo de Madrid, Cardenal Rouco Varela, hace leer el decreto por el que se determina la instrucción de esta causa en su fase diocesana. Dicho proceso, está terminado en lo referente a las declaraciones de testigos sobre su persona y muy avanzado en la etapa denominada el “proceso histórico”. En este momento estamos en la recta final de lo que sería el reconocimiento como Venerable.


Un hombre humilde y servicial (Testimonio de Ovidio)

“Un hombre de una edad indefinida (para mí), vestido con un traje de mahón azul, una pata de madera, muy limpio y decente; supuse que sería un recogido por caridad en la Casa al que le encargaban el cuidado de la estufa. ¡Qué buen servicio nos hizo a todos!, pues hacía un frío que pelaba. Al segundo o tercer día de Cursillo, cuando todos creíamos (yo al menos) que nos estábamos convirtiendo en los únicos sindicalistas del mundo (¡pobres!), en un momento de acaloramiento en la discusión intervino él, disculpándose por la intervención para luego decirnos unas palabras que a mí se me quedaron grabadas para siempre: «En estas cosas hay que ir sin prisa, pero sin pausa; las pausas suponen retroceso y las prisas suelen llevar al fracaso… El objetivo del Cursillo no es preparar dirigentes, sino servidores». Pregunté quién era y me dijeron que Rovirosa. Debí ponerme colorado por la falta de consideración…”




Breve reseña histórica de D. TOMÁS MALAGÓN

(si se considera necesaria)




Nació en 1917 en Valenzuela de Calatrava (Ciudad Real), en el seno de una familia rural y católica. A los 12 años ingresa en el seminario de Ciudad Real y en 1933 continúa sus estudios eclesiásticos en la universidad Pontifica de Comillas, en Santander. Con 19 años había terminado la filosofía, cuando estalla la Guerra Civil. Es movilizado por el ejército republicano y destinado al frente de las Alpujarras (Granada). Su importante capacitación intelectual y algunos cursos especializados recibidos, hace que se le encarguen las funciones de profesor de oficiales y suboficiales y jefe de transmisiones.


En el frente tiene una serie de experiencias que van a marcar el resto de su vida: conoce a numerosos militantes obreros anarquistas, comunistas y socialistas, cuyos ideales humanos le impresionan; por otro lado, tiene acceso de primera mano a las obras de Marx, Engels, Lenin… A partir de aquí una fuerte convulsión se genera en su interior y una fuerte interrogante le interpela ¿Por qué estos militantes obreros no conocen a Cristo? ¿Por qué existe esta separación tan radical entre militancia obrera y fe cristiana? Esta idea no le abandonará ya y va a orientar buena parte de su labor teológica y pastoral.


Terminada la guerra civil, continúa sus estudios de teología en Comillas. En 1943 es ordenado sacerdote, siendo rector del seminario de Ciudad Real, profesor de teología, y canónigo de la catedral. Su nombre pronto es conocido dada su preparación. En 1944 funda en Ciudad Real la hermandad Ferroviaria de Acción católica.


En 1953 tras la muerte del primer consiliario de HOAC, D. Eugenio Merino, Guillermo Rovirosa le propone hacerse cargo de la consiliaría general de la HOAC, cosa que rehúsa en un principio, pero que luego le hace modificar dicha decisión y esto le dice a Rovirosa: “Soy un consiliario hoacista con todas sus consecuencias, que pide a Dios sentir cada vez mayor horror al aburguesamiento sacerdotal... Si la HOAC necesita un santo, yo le aseguro que a mí me falta mucho...” y continuará siendo consiliario hasta 1964 volcándose sobre todo en la elaboración y reestructuración de los planes de formación y cursillos. En sus últimos años interviene en la gestación y desarrollo de la Editorial ZYX, promovida por militantes de la HOAC.


La amistad y trabajo conjunto con Rovirosa lo marcó profundamente de tal modo que sería difícil entender a Malagón y su obra sin considerar lo que Rovirosa, los militantes y la misión hoacista significó para él. Se llegó a decir de ellos “un alma en dos cuerpos”.


Como teólogo su pensamiento siempre partía de la necesidad de diálogo entre fe y cultura, y buena parte de sus desarrollos y elaboraciones teológicas intentan responder a los problemas que la asimilación y vivencia de la fe suponían para el mundo obrero y la cultura del momento. Tenía una gran capacidad para sistematizar el pensamiento teológico y jugó un papel importante en toda la formación de los y las militantes de la HOAC.


Su andadura no estuvo exenta de momentos de dolor y amargura. Dirá de él Elías Yanes “le tocó la cruz propia de los que abren caminos nuevos cuya orientación casi nadie comprende y pocos comparte…”. Unas veces las incomprensiones vinieron de la jerarquía eclesiástica, otras veces de sus amigos, de grupos y sectores cuya militancia cristiana él había despertado y promovido. En 1964 es apartado de la Conciliaría General por considerarlo temporalista marxista y desviado teológico, a pesar de llevar 20 años trabajando en la línea que el concilio vaticano II va a legitimar y promover: la renovación de la iglesia y la apertura al mundo en una actitud misionera.


Luego en el período postconciliar, muchos lo acusaron de conservador y pietista, por insistir en las señas de identidad cristiana en un momento en el que el afán de identidad con las realidades del mundo hacía que quedaran difusos los fundamentos de la fe.


Con humildad aceptó esta cruz, sin parar de trabajar por la promoción de laicado obrero y en otros campos del apostolado seglar. Vive entregado a la misión de formar militantes cristianos que compagina con sus clases en diversos centros y facultades. Promueve también la experiencia pedagógica, colabora con al FRATER y el Movimiento Cultural Cristiano, participa en numerosas revistas, publicaciones, elabora e imparte cursos y conferencias por toda España a sacerdotes, religiosos y religiosas.


El 27 de febrero de 1984, en el 20º aniversario de la muerte de Rovirosa, después de un día de convivencia con la comisión permanente de la HOAC y como consecuencia de un infarto muere en la casa de los consiliarios de Madrid.


La pobreza de don Tomás. (Testimonio de Alfonso)

Cada mañana llegaba con el “Ya” debajo del brazo. Para muchos el “Ya” era un periódico carca. Él comentaba que compraba éste y no otro porque decía las mismas mentiras que los demás, pero tenía mejor información religiosa y reproducía literalmente las encíclicas y muchas intervenciones del papa. Por aquel tiempo era director del Instituto Superior de Cultura Religiosa, un organismo de la Acción Católica, desde el que seguía trabajando por la formación de laicos y sacerdotes.


Un buen día, el administrador de la HOAC nos dijo: ¿Os habéis dado cuenta de que don Tomás hace tiempo que viene sin periódico, que ha dejado de comprar el Ya? Ninguno habíamos reparado en aquel hecho.


Después de mucho indagar nos enteramos de que lo habían cesado de su cargo de Director y con ello le habían privado de los únicos ingresos que percibía. No compraba el periódico porque no tenía dinero. De sus labios no salió ni un reproche, ni un comentario, ni una queja. Aquel hecho lo viví cuando empezaba a plantearme cuál era mi confianza en Dios y mi fidelidad a la Iglesia, lo que él me estaba enseñando casi sin darse cuenta. Una vez más su vida fue una lección magistral.


Que Dios le siga bendiciendo y que nos ayude a seguir recorriendo los caminos que nos enseñó, los que él recorrió, los caminos del Señor.





https://youtu.be/wDtJqdldcS8

martes, 27 de enero de 2026

«SI TRABAJAMOS Y ESPERAMOS, SOBREVIVIREMOS», por José Antonio Hernández Guerrero.




«Si trabajamos y esperamos, sobreviviremos».




Conscientes de que, a veces, vivimos situaciones límites, debemos seguir trabajando para abrir puertas a la esperanza de una vida más humana. Nos vendría bien recordar cómo, tras atravesar sendas angustiosas y luchar contra enemigos de la salud física y mental, aprendimos lecciones que nos han hecho más fuertes. Sin caer en ingenuos optimismos, podemos buscar fórmulas para evitar que la desolación nos tiña con los colores lúgubres.


Si buscamos, encontraremos acicates que nos ayuden a interpretar los signos de esperanza en medio de este oscuro paisaje. Si las sombras y los nubarrones resaltan las luces de los días soleados, la correcta interpretación de los errores nos ayuda a descubrir el germen vital que late en el fondo de nuestra existencia individual y colectiva.


Para hacer este pronóstico, no me apoyo en ideologías, en teorías filosóficas ni en consideraciones psicológicas sino en la observación de la Naturaleza. Los marineros saben que, tras la tempestad, llega la calma; los labradores conocen que al invierno le sigue la primavera y el verano; los psicólogos nos explican que la esperanza es la receta para evitar la depresión, los fieles de las diferentes creencias se consuelan con la vida futura y los cristianos fundamentan sus vidas en su fe en la resurrección de Jesús de Nazaret. En esta ocasión, me conformo con recordar una frase que me repite una persona respetada y querida: “Siempre que hemos sufrido algún contratiempo, han surgido beneficios”.


Para evitar el desánimo, junto a los malos tragos deberíamos situar los datos positivos y estimular nuestra capacidad para aprender de los errores. Reconociendo el declive que el individualismo ha introducido en las relaciones humanas, este deseo de mejorar nos permitirá compartir el sentido positivo de la vida, generar vínculos y recuperar el diálogo con los diferentes. Sólo así mantendremos la posibilidad del amor y el reencuentro del hilo que las re-hilvane y que proporcione unidad, armonía y sentido a nuestras vidas.


Fíjense cómo, durante la pandemia, hablábamos más con los vecinos, recuperábamos amigos y dimos mayor importancia a la salud, la familia, la amistad, el silencio, la lectura, la conversación, la sobriedad, el cariño o a la generosidad. Quizás sea verdad que “de grandes males, grandes bienes”. Esta contradicción entre la existencia del mal, la bondad y la capacidad de supervivencia del ser humano, plantea la urgencia de recuperar algunos valores que habíamos menospreciado y recobrar la “capacidad de sorpresa” y las ganas de soñar y de ilusionarnos.




José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Nos suele enviar también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.

PARA VER OTROS ARTÍCULOS DE JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ GUERRERO, PULSAR »AQUÍ«


jueves, 22 de enero de 2026

ORAR EN EL MUNDO OBRERO «3er DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO» (25 de enero de 2026)
● CICLO “A”


3er Domingo del T.O.

22 enero 2026 | Por 

La propuesta es el Reino de Dios (cf. Lc 4, 43); se trata de amar a Dios que reina en el mundo.

En la medida en que Él logre reinar entre nosotros [y nosotras], la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos.

Entonces, tanto el anuncio como la experiencia cristiana tienden a provocar consecuencias sociales. Buscamos su reino: «Buscad ante todo el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás vendrá por añadidura» (Mt 6, 33).

El proyecto de Jesús es instaurar el reino de su Padre; Él pide a sus discípulos: «¡Proclamad que está llegando el Reino de los cielos!» (Mt 10,7).

Papa Francisco, EG 180



«El Señor es mi luz
y mi salvación».

(Salmo 26)


Del Evangelio de
san Mateo 4,12-23:

«Se estableció
en Cafarnaúm.
Así se cumplió lo que
había dicho Isaías».


El seguimiento de Jesús, vivir la fe como seguidores o seguidoras de Jesús, requiere el «nosotros y nosotras», porque en Jesús irrumpe una propuesta de fraternidad que quiere ser alternativa para el mundo, y eso es el reino.

No hacemos grupo para aguantar la tempestad que nos puede agredir desde fuera, o porque muchas veces caminamos en dirección contraria de lo que va la gente; necesitamos el grupo para fortalecer la identidad, para ser y resguardarnos de la incomprensión del mundo o, como diría el papa Francisco, para la «autopreservación», el «nosotras y nosotros» es una propuesta de vida para el mundo, es el «vengan y vean», otro mundo es posible, hay otras formas de relacionarnos…

Y tenemos que seguir diciendo: «conviértanse, el reino ha llegado».



Hoy «más que nunca» necesitamos pequeños grupos, comunidades, movimientos en la Iglesia que construyan, den visibilidad a experiencias alternativas que sean capaces de vivir los valores del Evangelio, ser buena noticia.

Este es nuestro reto.

Dice el papa Francisco en la Fratelli tutti (99):

«Que todos [y todas] puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis: “En esto reconocerán que sois mis discípulos, en el amor que os tengáis unos a otros” (Jn 13,35)».


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«ORAR CON LA IGLESIA»

[Oraciones de y para la semana]

«TERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO»
Del
25 al 31 de enero de 2026.
● CICLO “A”

https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy.html




martes, 20 de enero de 2026

NI MÁS NI MENOS: «UNA INVITACIÓN PARA INTERPRETAR Y VALORAR LOS MENSAJES POLÍTICOS», por José Antonio Hernández Guerrero.




Ni más ni menos: «Una invitación para interpretar y valorar los mensajes políticos».



Con la expresión coloquial –“ni más o menos"- que utilizamos para referirnos con “exactitud” a una idea o a un dato, Fernando Savater explica la necesidad y a la obligación de interpretar y de valorar las palabras y las decisiones de los políticos y cómo es imprescindible que apliquemos principios, criterios y pautas racionales, y, sobre todo, que evitemos los prejuicios ideológicos impulsados por reacciones emocionales hondamente arraigadas. El problema aumenta cuando los medios de comunicación están “descaradamente” apoyados y orientados por una determinada opción y cuando “prioritariamente” tratan de acreditar o desacreditar alguna corriente ideológica.


A los lectores nos advierte la necesidad de cotejar más de un periódico y comparar sus explicaciones con el fin de identificar los juicios más convincentes sobre la solución de los problemas importantes de la actualidad. Las dificultades aumentan cuando los debates de los políticos o de los críticos se conciben como batallas en las que los contendientes se expresan con agresividad guerrera cuyo objetivo principal es desacreditar y destruir al adversario.


Fernando Savater analiza el lenguaje y las propuestas políticas que, autodenominadas progresistas, carecen de contenidos y de expresiones realmente democráticas. Denuncia las falsedades, amenazas o propuestas de los gobernantes que “sacan a los monstruos feroces que atacan las murallas de la democracia para motivar a los electores más ingenuos”, y solicita que los políticos sean reflexivos, razonables y respetuosos entre ellos y con los demás ciudadanos. A nosotros, los lectores, nos pide que tratemos de interpretar y valorar los contenidos de sus propuestas y hasta de sus formas de agresivas de exponerlas.


Los “problemas humanos” y el “bienestar público” sólo se pueden solucionar mediante la comunicación y la colaboración a través del diálogo. Tengamos en cuenta que las complejas cuestiones políticas, jurídicas y morales buscan la felicidad humana individual y social.


[Fernando Savater
Ni más ni menos
Barcelona, Ariel, 2025].


José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.
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lunes, 19 de enero de 2026

COMUNICADO DE LA HOAC ANTE EL TRÁGICO ACCIDENTE FERROVIARIO EN ADAMUZ (CÓRDOBA)

Comunicado de la HOAC ante el trágico accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba)

19 enero 2026 | Por 

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) expresa su más profundo pésame y su cercanía a las familias y a todas las personas afectadas por el trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba).

Nos unimos al dolor de quienes han perdido a sus seres queridos, muchas de ellas familias trabajadoras.

En medio de tanto sufrimiento, reconocemos también los signos de esperanza que brotan de la solidaridad. Dios se ha hecho presente, una vez más, en el gesto sencillo y valiente de un pueblo que ha sabido cuidar a quienes más lo necesitaban. Como ha relatado el párroco de San Andrés Apóstol, Rafael Prados: “La gente del pueblo trajo mantas, comida, agua, calefactores, leche y café caliente, por si tenían que pasar la noche aquí”.

La HOAC se solidariza con las víctimas, sus familias y con todas las personas trabajadoras que están en las labores de emergencia y acompañamiento.

Elevamos nuestra oración para que encuentren consuelo, fortaleza y apoyo en esta hora de dolor, y renovamos nuestro compromiso de seguir cuidando la vida y la dignidad de quienes trabajan y de quienes sufren.

 






La Diócesis de Cádiz y Ceuta se une en oración
por las víctimas de los accidentes ferroviarios
de Adamuz y Gelida


La Catedral de Cádiz acogió en la tarde del 27 de enero una Misa funeral por el eterno descanso de las víctimas de los accidentes ferroviarios ocurridos en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona). La celebración reunió a numerosos fieles y a representantes de la comunidad diocesana, que quisieron unirse en oración y solidaridad ante esta tragedia.

La Eucaristía estuvo presidida por el Administrador Apostólico de la diócesis, Mons. Ramón Valdivia Jiménez, y contó con la presencia de un destacado número de autoridades civiles, militares y académicas. Durante la homilía, el prelado invitó a dirigir la mirada a Dios “Señor de la vida y vencedor de la muerte”, para que el dolor y el sinsentido provocados por la muerte inesperada puedan transformarse en esperanza.

Mons. Valdivia subrayó la dificultad de encontrar palabras de consuelo en momentos como este y apeló al silencio, la prudencia y el acompañamiento cercano ante el sufrimiento. En este contexto señaló que, ante la Cruz, “no caben discursos, solo mirar, amar y acompañar”, como hizo la Virgen María. Asimismo, afirmó que cada una de las víctimas forma parte de un misterio que sobrepasa al ser humano y que Cristo quiere acoger con el amor de su entrega.

Durante la celebración se tuvo también un recuerdo especial por Álvaro García Jiménez, ceutí, capitán del Tercio “Duque De Alba”, fallecido el pasado 18 de enero, en el trágico accidente ferroviario sucedido en Adamuz, y por las personas y profesionales que intervinieron en las labores de rescate, atención y socorro tras el accidente, reconociendo públicamente su generosidad, entrega y servicio en medio de la tragedia.

En otro momento de su intervención, el Administrador Apostólico evocó la noche del accidente en Adamuz, marcada por el silencio y el dolor, pero también por la solidaridad de un pueblo que abrió sus casas y su esperanza a los heridos. En este sentido, pidió que el sufrimiento no quede anclado en la oscuridad, sino que pueda abrirse a la luz de Cristo y a la esperanza de la vida eterna.

La Misa concluyó con una oración por las familias y amigos de las víctimas, por la pronta recuperación de los heridos y por el valor de la vida humana, confiando a todos al amor misericordioso de Dios.



¿Dónde estaba Dios en el accidente de tren de Adamuz? El Obispo de Córdoba responde

Mons. Jesús Fernández, Obispo de Córdoba (España), durante la homilía del funeral por el accidente de tren en Adamuz. | Crédito: Diócesis de Córdoba.

El Obispo de Córdoba (España), Mons. Jesús Fernández, presidió en Adamuz una Misa funeral por los fallecidos en el accidente de tren y afirmó que “Dios estaba allí” a través de todos quienes acudieron a atender a los afectados. 

Durante la homilía, el prelado instó a todos a abrir “nuestros oídos y nuestros corazones a la palabra de Dios que nos acerca al que, siendo el Sol que nace de lo alto, siendo luz, sostiene nuestra esperanza”.  

Aunque subrayó que “la misericordia de Dios no termina y no se acaba su compasión”, el obispo no fue ajeno a las preguntas que suscita una tragedia como el accidente de tren sucedido el domingo 18 de enero en el que fallecieron 45 personas: "¿Cómo Dios permitió esto? ¿Dónde estaba Dios? ¿Qué hacer para recuperar la esperanza?"

Mons. Fernández animó en un primer momento a “hacer un esfuerzo por apartar nuestros pensamientos de la dirección de lo trágico” y dirigirlos a Dios.  

“Él no nos ha ahorrado a nadie pasar este trago amargo de muerte y dolor, ni siquiera a su propio Hijo Jesucristo. También él tenía una madre que lloró la muerte más injusta y dolorosa”, constató el prelado, antes de apuntar que Cristo “sabía que la vida es más fuerte que la muerte”.  

Respecto de la pregunta acerca de la presencia de Dios en mitad de la tragedia, Mons. Fernández consideró que la cuestión “parte de un presupuesto erróneo” que consiste en “creer que el Dios que estableció un mundo regido por sus propias leyes ha de contradecirlas continuamente para asumir la limitación de la naturaleza y del propio ser humano”.

Sin embargo, añadió, la pregunta “tiene tal calado que da lugar a otra respuesta”, contenida en la parábola del buen samaritano.  

“A la pregunta inicial, dolorida y hasta escéptica, podemos responder que sí, que Dios estaba allí, que la oscuridad fue vencida por la luz en los mismos vagones accidentados”, expresó el prelado.  

Su presencia se hizo patente “porque muchos lo invocaron al ver el inminente peligro. Y, estamos seguros, a 45 se los llevó en paz, a otros les curó sus heridas y los trasladó a la posada, en este caso, al hospital”

Asimismo, el Señor estaba en los “buenos samaritanos” llegados de Adamuz y otras localidades cercanas y que “rescataron a los heridos de los vagones, ofrecieron los primeros auxilios, los trasladaron, organizaron el operativo”

También en los hospitales, donde “se vistió de blanco para poner en marcha los quirófanos” o en los lugares habilitados en Adamuz y Córdoba “donde los familiares, invadidos por una tristeza y una ansiedad indescriptibles, esperaban noticias y rezaban a Dios para que todo terminara bien”.  

“Dios estaba allí, en los servicios de emergencia, en los médicos, en los psicólogos, en los sacerdotes, en las fuerzas y cuerpos de seguridad, en los responsables políticos”, añadió el Obispo de Córdoba.

Los sacerdotes no pudieron administrar los sacramentos en el accidente 

Antes de entrar en la parroquia de Adamuz, donde tuvo lugar el funeral, Mons. Fernández fue preguntado por el hecho de que se hubiera impedido a varios sacerdotes acceder en el primer momento tras el accidente para ofrecer el auxilio espiritual.  

Mons. Jesús Fernández achacó esta circunstancia a que “fue un momento de tanta confusión al que no estamos acostumbrados, tampoco las autoridades, y quizás no se midió o se tuvo en cuenta esto, porque pensaban que los muertos ya están todos muertos, y que los vivos que se les puede hacer algo por ellos”.  



“Dios estaba allí,
en los mismos vagones
accidentados”

El obispo de Córdoba ha presidido la misa esta mañana (domingo, 25 de enero) en Adamuz, en la Caseta Municipal, donde se han concentrado más de setecientas personas

Adamuz vuelve a tener en el centro de su corazón a las 45 personas que perdieron la vida en el trágico accidente de tren ocurrido hace justo una semana, así como sus familiares, al celebrar la misa funeral por las víctimas en esta mañana de domingo, en la Caseta Municipal de la localidad.

El obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, ha presidido la santa misa ante más de setecientas personas y en la que, de manera excepcional, ha estado la imagen de la Virgen del Sol, patrona de Adamuz en el altar. Junto a él, el obispo emérito de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, y el párroco de la localidad, Rafael Prados, han concelebrado la Eucaristía junto a un buen número de sacerdotes, autoridades civiles, militares y académicas, además de personas que vivieron en primera persona el accidente, también voluntarios y efectivos de Protección Civil que prestaron un servicio en la noche del 18 de enero y días posteriores. Guardia Civil y Policía Local de Adamuz han estado representadas en esta misa para  rezar por los fallecidos y sus familiares.

El Obispo ha recordado esa noche “oscura y trágica” en la que varios cientos de personas emprendieron un viaje en direcciones opuestas. “Cuarenta y cinco de ellas, nunca llegaron al destino buscado. Su trágica muerte llenó de dolor a sus familias y de consternación a toda España. Otras resultaron heridas de distinta gravedad. La preocupación por su recuperación, continúa. Abramos ahora nuestros oídos y nuestros corazones a la Palabra de Dios que nos acerca al que es la luz: Jesucristo, nuestro Señor”, ha comenzado diciendo en su homilía recordando así a las personas que han visto truncadas sus vidas tras el accidente ferroviario.

Monseñor Jesús Fernández ha aludido al autor del Libro de las Lamentaciones cuando expresa su dolor con palabras trágicas: “Me han arrancado la paz, se me acabaron las fuerzas y mi esperanza en el Señor” y se muestra incapaz de olvidar lo sucedido hasta que decide echar mano de algo que tiene en la memoria y le da esperanza: “que la misericordia de Dios no termina y no se acaba su compasión”. Al hilo de esto, el prelado ha manifestado cómo el domingo pasado “se apagaron las luces de los dos trenes y las vidas de cuarenta y cinco hermanos nuestros”. “Hemos escuchado el lamento de sus familias y allegados. También su corazón se vio privado de la paz y sus labios llegaron a dar por agotada la esperanza. Incluso la fe de algunos se tambaleó brotando más preguntas que respuestas: ¿Cómo Dios permitió esto? ¿Dónde estaba Dios? ¿Cómo siendo una persona tan buena le pudo pasar lo que le pasó?”, ha expresado el Obispo recordando a tantas familias y al pueblo de Adamuz que quedó sumido en la tristeza.

“Aunque nos resulta imposible vivir plenamente el gran dolor causado por el trágico accidente, tampoco somos capaces de apartar de nuestra mente y de nuestro corazón la impresión de tristeza y perplejidad que nos embargan”, ha dicho el prelado planteando la siguiente pregunta: ¿Qué hacer, pues, para recuperar la esperanza? El pastor de la Diócesis ha instado a los fieles a hacer un esfuerzo por apartar nuestros pensamientos de la dirección de lo trágico para recordar, “para volver a pasar por el corazón los regalos que nos fueron proporcionando, no sólo a su familia, sino a todos, en su condición de abuelos, padres y madres, hijos, nietos, vecinos, feligreses”. “Recordemos sobre todo su generosidad, su apertura social, su fe y piedad y volvamos nuestro pensamiento a Dios”, ha aclamado.

“Él no nos ha ahorrado a nadie pasar este trago amargo de muerte y dolor, ni siquiera a su propio Hijo Jesucristo, pero no olvidemos que el amor de Dios Padre hacia nosotros fue tan grande que nos entregó a su propio Hijo al que no le ahorró la muerte con el fin de que “no se pierda ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna”, ha subrayado.

Lo acontecido hace una semana en Adamuz ha planteado a muchos preguntar: ¿Dónde estaba Dios cuando esto sucedió? El Obispo ha respondido que a la pregunta inicial “dolorida y hasta escéptica, podemos responder que sí, que Dios estaba allí, en los mismos vagones accidentados. Estaba allí porque muchos lo invocaron al ver el inminente peligro. Y, estamos seguros, a cuarenta y cinco se los llevó en paz, a otros les curó sus heridas y los trasladó a la posada, es decir, al hospital. Se sirvió para ello de buenos samaritanos, alguno muy joven, llegados de Adamuz, de Villafranca y de otros lugares, buenos samaritanos que rescataron a los heridos de los vagones, ofrecieron los primeros auxilios, los trasladaron, organizaron el operativo…”. Recordando que Dios estaba también allí, en los hospitales, en el hogar de jubilados de Adamuz y en el Centro cívico de poniente en Córdoba, ha concluido pidiendo a todos llenarse de fe y esperanza “para levantarnos y seguir caminando”.

Visita a la zona cero

Tras la celebración eucarística, el Obispo y el alcalde de Adamuz, Rafael Ángel Moreno, han depositado una corona en la zona cero del accidente junto al párroco y una representación de la Guardia Civil.

De esta forma, la diócesis de Córdoba ha querido recordar y rendir un sentido homenaje a las víctimas del trágico suceso, así como a todas aquellas personas que han estado al frente para atender, ayudar y colaborar en todo lo que ha sido necesario estos días.

 Fuente: https://www.diocesisdecordoba.es/noticias/dios-estaba-alli-en-los-mismos-vagones-accidentados

A continuación, pueden ver la Misa especial desde Adamuz en homenaje a las víctimas del accidente ferroviario: