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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
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LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


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domingo, 2 de agosto de 2009

UNA REALIDAD A EVANGELIZAR


Publicado en: NOTICIAS OBRERAS:
Tema de la quincena. Núm. 1.484-1.487 [16-7-09 / 15-9-09]
Comisión Permanente de la HOAC
Resumen del documento de trabajo de la
XII Asamblea General de la HOAC.




En la preparación de nuestra XII Asamblea General, los militantes de la HOAC hemos dialogado y compartido los rasgos fundamentales del contexto social y eclesial en el que vivimos, aquellos que nos parece hemos de tener especialmente en cuenta en nuestra manera de vivir y de actuar en el mundo obrero y del trabajo. Ofrecemos en este Tema Complementario una síntesis del documento compartido por la HOAC. Teniendo en cuenta estos rasgos de la realidad social y eclesial, hemos compartido los retos a los que creemos hemos de intentar dar respuesta hoy y de cara al futuro. En la Asamblea General concretaremos las propuestas de vida y acción que nos ayuden a caminar en esa dirección.

Consideramos que los rasgos fundamentales de la realidad social y eclesial que hemos de tener especialmente presentes son los siguientes:


1º.- JUSTICIA, EMPOBRECIDOS Y MUNDO OBRERO

En nuestra sociedad no existe una clara conciencia del escándalo que representa la pobreza en nuestro mundo. Por lo general, sabemos que existen pobres, incluso muchos, pero no somos realmente conscientes de lo que este hecho significa. Vivimos en un mundo con recursos económicos, científicos, técnicos…, más que sobrados para que todas las personas pudiéramos vivir con lo suficiente para tener una existencia digna y, sin embargo, esto está muy lejos de ser así. Y no existe una conciencia social generalizada de que se trata de un radical problema de injusticia. Injusticia en el conjunto del planeta e injusticia en cada uno de los países, incluidos los ricos, donde también abundan los empobrecidos.


En sociedades ricas como la nuestra incluso podríamos decir que existe una notable indiferencia social ante ese hecho de la pobreza. Vivimos como si no existiera. Incluso los pobres molestan e incomodan. Predomina la convicción social de que el crecimiento económico resolverá por sí mismo las necesidades de la sociedad y no nos damos cuenta de que un enorme crecimiento económico como el de las últimas décadas no ha representado nada para resolver el problema de la pobreza. De hecho, falta en el conjunto de nuestra sociedad una real conciencia de lo que significa la existencia de una multitud de empobrecidos en nuestro mundo, de la radical injusticia y falta de humanidad que esto representa, y de la relación que existe entre el enriquecimiento de unos y el empobrecimiento de otros en nuestro mundo globalizado.


Así, socialmente, el objetivo de buscar justicia para todos, que sólo puede construirse en la medida en que se busca expresamente y cuando orienta las actuaciones sociales y personales, se ha ido debilitando cada vez más y ha sido sustituido por el objetivo del bienestar asentado sobre un crecimiento económico permanente, y por la búsqueda de la afirmación de derechos individuales de todo tipo, con muy escasa conciencia de las responsabilidades hacia los demás, especialmente hacia los empobrecidos, y hacia el bien común. Por eso mismo tampoco somos realmente conscientes de lo que representa el problema ecológico para las futuras generaciones ni lo entendemos como el problema de justicia que es.


Este debilitamiento o pérdida de la perspectiva de la justicia no significa que no existan personas y organizaciones que luchan con toda generosidad, solidaridad y entrega por y con los empobrecidos. Lo que significa es que socialmente no se cuestionan las causas de ese empobrecimiento, se da por bueno el sistema social y la forma de vida que lo genera y lo sostiene. Con ello se hace mucho más difícil acabar con él, ir más allá de combatir sus manifestaciones más extremas e, incluso, verlo como el problema social que es.


Algo parecido a lo que ha pasado con la justicia ha ocurrido con el mundo obrero. En otro tiempo existía una, al menos, relativa conciencia social de la estrecha relación entre mundo obrero y empobrecidos, entre la forma en que se organiza el trabajo, las condiciones laborales, y la dependencia y pobreza de muchos trabajadores. Por eso lo que ocurría en el mundo obrero se consideraba muy importante socialmente. Hoy no es así. Esa conciencia social ha desaparecido, incluso en el seno del mundo obrero y del trabajo.


La conciencia social que hoy predomina no ve en absoluto la relación entre trabajo y empobrecimiento, y no percibe tampoco la situación del mundo obrero como un problema social importante. Es más, tiende a considerar los problemas del mundo obrero y del trabajo como algo superado, más bien propio del pasado. Un ejemplo de esta carencia de conciencia social sobre los problemas del mundo obrero es lo que está ocurriendo con los accidentes laborales. Un problema tan extraordinariamente grave, con tantos muertos, inválidos y familias destrozadas cada año, apenas tiene lugar en la conciencia social, es como si no existiera. Seguramente porque se percibe más como una fatalidad, algo inevitable, que como lo que es, una realidad vinculada a las condiciones laborales. Lo mismo ocurre con otras muchas situaciones del mundo obrero.


Es conciencia social generalizada que lo que ocurre en el mundo obrero y del trabajo es lo normal y que es necesario aceptarlo como lo que hay. Para corregir las situaciones más desfavorables a los trabajadores ya están la acción de los gobiernos y de los sindicatos. Más allá de esto no se cuestionan las causas de una situación laboral que se considera la normal para el mundo de hoy. Entre los propios trabajadores, aún cuando existe una situación de malestar, lo más extendido es la resignación ante lo que hay.


Estos dos problemas, el debilitamiento de la justicia y de la conciencia de la importancia de la situación del mundo obrero, están estrechamente relacionados. En nuestra opinión son dos manifestaciones del hecho de que el capitalismo se ha hecho dueño y señor de la vida social.


2º.- EL CAPITALISMO SE HA ENSEÑOREADO DE LA VIDA SOCIAL

Desde nuestro punto de vista, un elemento esencial del actual contexto social es que el capitalismo ha logrado dominar en gran medida la vida social, extendiendo su lógica individualista y economicista al conjunto de la vida social y colonizando cada vez más esferas de la vida de las personas.


El capitalismo es una forma de entender y organizar la economía, un sistema económico. Pero, por su propia naturaleza, para poder funcionar necesita ser mucho más que eso. Necesita el crecimiento continuo y sin límites de la economía para generar beneficios económicos siempre crecientes. Porque el lucro particular es su motor (en la creencia de que lo que mueve al ser humano y dinamiza la vida social es la búsqueda por cada uno de su propio interés, el egoísmo individual). Y para ello necesita estar constantemente eliminando los obstáculos que se opongan a la competencia entre unos y otros en la búsqueda permanente del mayor beneficio económico posible. Por eso el capitalismo tiende a convertirlo todo en mercancías de las que se puede obtener un beneficio (las cosas, pero también el trabajo, las relaciones, la naturaleza…). Y su pretensión permanente es situar la lógica economicista del beneficio en el centro de la vida social, haciendo que todo gire a su alrededor y no permitiendo que la rentabilidad económica sea subordinada a otros fines sociales, la justicia por ejemplo.


«El capitalismo ha logrado dominar en gran medida la vida social, extendiendo su lógica individualista y economicista al conjunto de la vida social y colonizando cada vez más esferas de la vida de las personas»

Esa es la lógica que ha caracterizado al capitalismo desde sus orígenes hasta hoy. Pero como esa lógica de convertirlo todo en mercancía es destructiva para la vida (porque hay realidades que cuando se convierten en mercancías se destruyen, como es el caso del trabajo y de la naturaleza), los seres humanos se han resistido socialmente a esa extensión de la lógica economicista. El resultado de esa resistencia ha sido la conquista de espacios de no mercantilización de la vida social, para que las personas no se vieran a merced de la lógica de la competencia por el beneficio. Estos diques de contención de la marea de la lógica economicista han sido los derechos laborales, sociales, políticos…, de las personas, y los servicios públicos, las prestaciones sociales, la regulación de la economía por el Estado, etc. Pero esos derechos, prestaciones, regulación…, se convierten para la lógica economicista en costes que es necesario reducir para que no limiten el crecimiento de los beneficios económicos privados. Y, por eso, la lógica economicista busca formas de reducirlos lo más posible. De hecho, es la tendencia que ha predominado en las últimas décadas de la mano del neoliberalismo: para incrementar los beneficios económicos particulares se han debilitado esos diques de contención de la lógica economicista. Es lo que se expresa habitualmente con palabras como «liberalizar» o «flexibilizar» la economía, pero que en realidad significa su desregulación, la eliminación de normas, regulaciones, límites… Esta desregulación tiene como consecuencia la desestructuración de la vida de las personas y su subordinación a los intereses económicos.


Esta desestructuración de la vida de las personas incide tanto en su dimensión personal como en su dimensión social. Así, por ejemplo, cada vez resulta más difícil organizarse y mantener una participación activa en la vida social. Cuando no lo dificulta la falta de conciencia ante la realidad, lo dificulta la falta de tiempo y disponibilidad provocados por la aceleración de los ritmos de vida, las largas jornadas laborales, la inestabilidad en el trabajo, la flexibilidad impuesta, la dispersión geográfica y familiar, la alta exigencia de hoy para la educación de los niños y la atención a los mayores… Un sistema social que desestructura la vida de las personas hasta el punto de dificultar tanto sus posibilidades de actividad social, política y eclesial, es un sistema tremendamente empobrecedor y deshumanizador.


3º.- SUFRIMIENTO Y DESHUMANIZACIÓN EN EL MUNDO OBRERO Y DEL TRABAJO

A pesar de que en la conciencia social generalizada se considera poco relevante lo que ocurre en el mundo obrero y del trabajo, este dominio de la vida social por el sistema de producción y consumo está generando situaciones de un gran sufrimiento y deshumanización en amplios sectores del mundo obrero y del trabajo, y configurando un modelo de vida social en el que se extienden la explotación de las personas, la inseguridad social, la dependencia, el empobrecimiento y la deshumanización.


Esta situación tiene diversas manifestaciones:

a) El modelo de la estabilidad laboral con un cierto grado de seguridad vital de los trabajadores y sus familias y con un cierto reconocimiento práctico de derechos laborales, está siendo sustituido por el modelo de la flexibilidad y la precariedad laboral que genera inseguridad en el empleo y debilita radicalmente el ejercicio de los derechos en el trabajo. A medida que se extiende y consolida el modelo de la flexibilidad y la precariedad laboral, las condiciones de trabajo se van degradando para cada vez más trabajadores y se acentúa la explotación, la dependencia y la inseguridad laboral. Es un modelo laboral que convierte a las personas en instrumentos al servicio de la mayor rentabilidad de la producción, adaptándolas a la fuerza a los requerimientos de la rentabilidad económica.


b) Pero este modelo de la flexibilidad y precariedad laboral no sólo genera inseguridad y dependencia en el trabajo, también genera inseguridad y dependencia vital. Por una parte, porque la inseguridad en el empleo (por tanto en los medios de subsistencia) genera en sí misma, inseguridad vital y se convierte en un mecanismo que facilita la aceptación de cualquier tipo de trabajo. Por otra, porque el tiempo productivo invade cada vez más espacios del tiempo de vida, del tiempo personal, familiar, social…, desestructurando la vida de las personas y dificultando poder vivir humanamente. Dicho de otra manera: el sistema de producción y consumo configura la vida de las personas de forma que resulte funcional para su pretensión de producir y consumir para generar rentabilidad económica. Moldea la vida de las personas estructurándola desde la producción y el consumo, genera forzosamente una forma de vida que adapta y somete a la persona a las exigencias de la economía, mutilando y atrofiando las dimensiones de la vida humana que no son funcionales a la producción y el consumo.


«Un sistema social que desestructura la vida de las personas hasta el punto de dificultar tanto sus posibilidades de actividad social, política y eclesial, es un sistema tremendamente empobrecedor y deshumanizador»

c) Junto a los dos aspectos anteriores, el sistema de producción y consumo genera también otra realidad que, en nuestra opinión, resulta decisiva: una forma de sentir, pensar y actuar (una cultura) que se ha convertido en hegemónica y que orienta la vida de las personas en la dirección que el sistema de producción y consumo necesita para su funcionamiento, hace deseable la forma de vida que necesita para funcionar. Se ha ido imponiendo como lo normal, lo natural y lo deseable una orientación de la vida humana centrada en el ser productor y consumidor. Lo cual está provocando un radical empobrecimiento de las personas y dificultando seriamente la posibilidad misma de ser persona. En la medida en que la vida de las personas se configura desde los presupuestos y desde la cultura que genera el sistema de producción y consumo, se nos hace mucho más difícil vivir como personas. Y cuando esto ocurre se hace también más difícil luchar contra la explotación, la injusticia y el empobrecimiento que niegan la dignidad del ser humano.


La situación de empobrecimiento y vulnerabilidad afecta de modo particularmente negativo: a los jóvenes, a las mujeres; y a los trabajadores inmigrantes, que en su inmensa mayoría padecen los peores efectos del modelo de la flexibilidad y la precariedad laboral, muchas veces con las peores condiciones de trabajo, a lo que se añade la vulnerabilidad que representa el hecho de que suelen ser considerados como mano de obra barata antes que como personas, y también la vulnerabilidad que supone su condición de «extranjeros».


4º.- UNA RADICAL DEFORMACIÓN DE LA POLÍTICA

Los tres aspectos de la realidad social que hemos considerado hasta aquí no se han producido por generación espontánea. Son el resultado de todo un conjunto de decisiones, de acciones y omisiones, de relaciones sociales… En definitiva, son una construcción política.


El dominio de la vida social por la lógica economicista del sistema de producción y consumo ha ido configurando una muy determinada manera de orientar la política, un modelo político acorde con esa hegemonía social de la producción y el consumo. Este es un elemento muy importante del contexto social en el que vivimos, pues representa, por una parte, un obstáculo importante para combatir la situación de explotación, dependencia y empobrecimiento de las personas; y, por otra, un poderoso mecanismo de deshumanización, porque supone una atrofia o mutilación de la capacidad humanizadora de la acción política, como dimensión constitutiva de la existencia humana e instrumento para construir relaciones sociales humanas.


El modelo político dominante en nuestra sociedad se caracteriza, entre otras cosas, por la subordinación y sometimiento de la acción política a la lógica economicista. En buena medida, la orientación predominante de la política es, en lugar de la búsqueda de construir justicia en las relaciones sociales, la búsqueda de la adaptación de las personas y de la vida social a las exigencias de la producción y el consumo. Más que como instrumento para modificar las relaciones sociales que dificultan la vida digna de todas las personas, la política se orienta desde la perspectiva de la gestión de una situación dada que se considera inmutable e incuestionable.


Se produce así un divorcio cada vez mayor entre la vida cotidiana de las personas y la perspectiva que predomina en la actividad política. Son como dos mundos paralelos. La mayoría de los problemas sociales no se perciben como problemas políticos. No se considera vida política lo que ocurre en la realidad cotidiana del trabajo, del barrio, de la escuela, etc. Espacios en los que, por lo demás, las formas predominantes de vida, las condiciones del trabajo y la cultura dominante favorecen cada vez más una menor participación y sentimiento de responsabilidad.


Es muy importante el hecho de que la mayoría de los problemas sociales no se perciban como problemas políticos. Lo que eso significa es que en la conciencia común se perciben cada vez más como lo normal y natural. Es lo que hay. Además, de hecho, la mayoría de los problemas de la vida cotidiana de las personas y muchas de las situaciones que antes hemos señalado al referirnos al mundo obrero y del trabajo ocupan un lugar muy secundario o simplemente no están en la agenda política.


Lo que queremos subrayar especialmente es que este modelo político dominante es un poderoso mecanismo de deshumanización, porque lo que hace es atrofiar la dimensión política de la existencia humana, mutilando la capacidad de las personas de vivir la responsabilidad de los unos hacia los otros en la vida social, que es camino de humanización. Además, la despolitización de los problemas sociales y la crisis de la participación social que este modelo político impulsa, dificultan enormemente construir relaciones sociales humanas: la búsqueda de la justicia para los empobrecidos se debilita mucho desde esta manera de vivir la política.


El dominio que el capitalismo ejerce sobre la vida social y la manera de orientar la política que predomina en nuestra sociedad, están suponiendo un profundo proceso de destrucción de la sociabilidad humana, un cada vez mayor predominio de lo individual sobre lo comunitario, y una notable pérdida del sentido comunitario de la lucha por la justicia y del valor de las organizaciones para esta lucha. Esto tiene muchas consecuencias para el desprestigio de lo público puesto al servicio de las personas y de finalidades colectivas, para la vocación del ser humano a la comunión, para la valoración de las organizaciones sociales como un bien de la sociedad, y para la conciencia de la responsabilidad que tenemos los unos hacia los otros, hacia la vida social y hacia el bien común, todo lo cual ha provocado una desmovilización de las personas ante los problemas que sufrimos. Esta dinámica nos está configurando cada vez más como sujetos con escasa conciencia de nuestra responsabilidad social, a la vez que sitúa a los empobrecidos en una posición de mayor debilidad, vulnerabilidad e indefensión.


En ese sentido, el desafío de ayudar a descubrir el valor de lo comunitario para la realización de nuestra humanidad nos parece que resulta fundamental hoy y de cara al futuro.


Esto último tiene una especial importancia, pues las organizaciones sociales, también las del mundo obrero, se ven profundamente afectadas y debilitadas por esta situación, precisamente en un momento en que las organizaciones son más necesarias que nunca para luchar contra el empobrecimiento, la injusticia y la deshumanización. Por eso, hoy es fundamental colaborar a recuperar el papel de las organizaciones sociales y centrar su trabajo en el servicio a los sectores más débiles y empobrecidos del mundo obrero y del trabajo.


5º.- UNA CULTURA QUE DEFORMA Y DESORIENTA NUESTRA HUMANIDAD

Siendo tan radical la deshumanización que genera lo que hasta aquí hemos apuntado, en nuestra opinión lo más radicalmente deshumanizador es la cultura de matriz economicista que domina nuestra sociedad. Porque es lo que más deforma y desorienta nuestra humanidad.


La cultura es un hecho social propio del ser humano. Contiene muchos elementos, pero lo central en toda cultura es la forma de sentir, pensar y actuar (la forma de vivir y comportarse) que genera y extiende hasta lograr que se considere normal y natural para el ser humano. En cierta forma podemos decir que la cultura responde a la pregunta: ¿Qué es lo que nos hace ser personas y realizar nuestra humanidad? La cultura es un hecho social, pero no es un hecho externo al ser humano si no que lo impregna y lo configura. Es creación de la acción del ser humano en sociedad, pero es a la vez el ambiente en el que vivimos, como el aire que respiramos y en el que nos desarrollamos. Por eso la cultura es decisiva para la humanización: en la medida en que la cultura que domina en una sociedad orienta nuestra vida en un sentido humanizador, nos facilita crecer como personas; y en la medida en que lo hace en un sentido deshumanizador, dificulta ese crecimiento.


Decimos «facilita» y «dificulta», porque la cultura no determina la libertad y responsabilidad personal, pero sí influye en ella, porque es la que establece la normalidad en una sociedad. Así, tanta importancia tiene prestar atención al hecho de que las personas somos sujetos de la cultura, constructores de cultura, que con nuestra libertad podemos orientar nuestra vida personal y la vida social en uno u otro sentido, como al hecho de que la cultura que domina en una sociedad puede ayudarnos a la realización de nuestra humanidad o hacerla más difícil al promover la tendencia al pecado (a la deshumanización) que existe en nosotros. Porque, igual que puede empujarnos a «sacar lo mejor de nosotros mismos», también puede «sacar lo peor», nuestro individualismo, egoísmo, deseo de dominio…


Por esa misma razón la cultura es tan importante en la evangelización. Pablo VI decía que en gran medida evangelizar es evangelizar la cultura. Es decir, sumergirse en la realidad concreta de la vida de las personas para transformar la cultura de manera que la forma de sentir, pensar y actuar se asemeje lo más posible a la forma de sentir, pensar y actuar que Jesucristo nos muestra como la más humana, la que mejor realiza nuestra humanidad. Y por eso mismo, Juan Pablo II, siguiendo la reflexión del Concilio Vaticano II, insiste en que el Evangelio necesita hacerse cultura para poder vivirse plenamente, necesita traducirse en una forma de sentir, pensar y actuar en la vida personal y social.


«El Evangelio necesita hacerse cultura para poder vivirse plenamente, necesita traducirse en una forma de sentir, pensar y actuar en la vida personal y social»

La cultura que genera el sistema de producción y consumo es, ante todo, una manera de orientar la vida del ser humano, una propuesta práctica del tipo de persona que debemos ser. En este sentido, se ha dicho con razón que el peor daño que ha causado el capitalismo al ser humano es que ha puesto en el corazón de las personas y en el centro de la vida social aquello que Jesús quiso quitar del corazón del hombre y de las relaciones sociales para que pudiéramos vivir humanamente. Esta antropología, que se ha convertido en cultura hegemónica en nuestra sociedad, se ha caracterizado acertadamente como la del ganar, gastar y gozar.


Las dos características más centrales de esta cultura dominante en nuestra sociedad son el individualismo y el hedonismo.


El individualismo, que supone una profunda deformación del valor de la individualidad y de la autonomía del sujeto. No somos una pieza más de un engranaje social, somos seres singulares que podemos asumir y vivir nuestra autonomía de sujetos y responsables de nuestra vida y de la vida de los demás. La cultura moderna ha subrayado este valor. Pero la cultura economicista lo que ha hecho es deformarlo al extender la convicción social de que lo normal y natural es la búsqueda por encima de todo del propio interés individual. Así, se ha ido extendiendo cada vez más la convicción social de que lo propio del ser humano es comportarse como un individuo que compite con los demás para buscar su propio interés.


El hedonismo, que supone una deformación del deseo del ser humano de ser feliz y disfrutar de la vida, porque sustituye este sano deseo por la consideración de lo que nos gusta como criterio de lo humano, de lo que es bueno para el ser humano. Igual que el individualismo es el imperio del propio interés, el hedonismo lo es del propio gusto.


La expresión mayor de este hedonismo en nuestra sociedad es el consumismo, que quizá es lo que caracteriza mejor la cultura dominante en nuestra sociedad. El consumo siempre creciente es una necesidad ineludible del sistema de producción capitalista. Por eso necesita generar una forma de vida consumista que se convierte en promesa de felicidad para las personas.


El consumo sin límites representa problemas sociales y medioambientales muy importantes. Pero, además, genera otra realidad fundamental desde un punto de vista cultural: necesita convertir a las personas en individuos consumidores. Para ello, lo que hace es, a través del poderoso sistema publicitario, sustituir las necesidades de las personas (que son limitadas) por los deseos sin límites. Pero, ese hacernos sujetos deseantes que responden a sus deseos sin límites y siempre cambiantes (por eso se ha dicho que en realidad lo que el consumismo fabrica es el capricho como norma de comportamiento) a través del consumo de productos y sensaciones, sólo es posible si adoptamos la personalidad de consumidores. Eso es lo más característico de la forma de sentir, pensar y actuar consumista: nos va moldeando como individuos que nos situamos ante todo como consumidores, para los que todo es elegible, desechable, intercambiable…


El dominio cultural de este individualismo y hedonismo consumista tiene repercusiones muy importantes para los humanismos, para la ética y para la vivencia de la fe. Sobre todo, porque supone una forma de sentir, pensar y actuar socialmente aceptada y considerada como la normal, en la que el propio interés, conveniencia y gusto se convierten en norma. Por eso, la cultura dominante en nuestra sociedad se caracteriza también por el subjetivismo y el relativismo, que son una deformación de nuestra humanidad y sobre cuya base se debilitan profundamente las relaciones sociales.


Subjetivismo y relativismo son una deformación del valor de la libertad y la autonomía personal, por la cual cada uno personaliza lo que es vivir humanamente y se hace cargo de su existencia. Porque convierten la libertad en la ausencia de límites al propio interés, conveniencia o gusto. Porque tienden a situarnos ante los otros como competidores, como un obstáculo para nuestra libertad, más que como lo que en realidad son: los necesitamos para realizar nuestra humanidad, son aquellos con quienes podemos construir nuestra humanidad. Por eso, el relativismo y el subjetivismo debilitan profundamente la vida social, porque socavan las bases comunes de la convivencia. Y en ese mismo sentido, la competencia permanente, la supremacía del más fuerte…, hacen que las relaciones de violencia estén muy presentes en nuestras vidas y en nuestros ambientes sociales.


Esta extensión del subjetivismo y del relativismo, vinculados al individualismo y al hedonismo crea grandes problemas a los planteamientos éticos, a los humanismos y a la fe cristiana. Porque se perciben frecuentemente como una limitación a la libertad individual, al proponer unas normas, valores, criterios…, objetivos, según los cuales construimos humanamente nuestra vida y a los que debemos someter nuestro criterio, conveniencia o gusto individual. Por eso, el subjetivismo y el relativismo son también tan negativos para reconocer, personal y socialmente, el lugar que corresponde a la situación de los empobrecidos y a la lucha por la justicia, porque nos dificultan sentirnos afectados por el dolor y el sufrimiento de los empobrecidos.


De ahí que la cultura dominante en nuestra sociedad fomente un secularismo práctico, que es una deformación del valor de la secularización, entendida como la capacidad de las personas de construir nuestra vida personal y social sin recurrir a ninguna divinización de la realidad (ya sea a través de una fe religiosa o de una ideología), que la convierte en algo inamovible e inmutable. El individualismo-hedonismo y el subjetivismo-relativismo son un poderoso mecanismo de secularismo, porque orientan la existencia en un sentido en el que se hace muy difícil vivir desde Jesucristo. Quien construye su vida desde el propio interés, gusto y conveniencia y se convierte a sí mismo en criterio de vida no puede construir su vida desde la confianza en Dios. Pero, de la misma forma, hace muy difícil vivir desde un humanismo consecuente, que reconozca prácticamente la importancia decisiva de los demás en nuestra existencia.


Además, el dominio social de esta cultura es una gran dificultad para combatir la injusticia y el empobrecimiento, que tanto abundan en nuestra sociedad y en nuestro mundo obrero.


Por lo que está en juego en la construcción de nuestra humanidad y en la lucha por la justicia y la solidaridad con los empobrecidos, es tan importante colaborar a construir una cultura humanizadora en nuestros ambientes sociales y, particularmente, colaborar a reconstruir una cultura y una conciencia obrera humanizadora y liberadora en el seno del mundo obrero y del trabajo.


6º.- UNA IGLESIA QUE NO ESTAMOS SABIENDO RESPONDER A ESTA SITUACIÓN

Nuestra Iglesia está teniendo grandes dificultades para dar una respuesta evangelizadora en este contexto social. En nuestra opinión ello es debido tanto a la propia influencia del contexto social, especialmente de la cultura dominante, en la vida de la Iglesia, como a algunos errores e incoherencias por parte de nuestra Iglesia. En ocasiones la misma manera de situarnos la Iglesia agrava las dificultades para la Evangelización.


Problemas como:

a) Una vivencia más individual que comunitaria de la fe.


b) Unas comunidades parroquiales con un escaso o inexistente dinamismo misionero y muy marcadas por el clericalismo.


c) Un laicado muy poco organizado, formado y escasamente presente en la realidad de la vida social y con grandes dificultades (entre otras cosas por falta de cauces adecuados de acompañamiento eclesial) para encarnar formas de vida cristianas en medio de la realidad social. Y, consecuentemente, un escaso testimonio comunitario de otra forma de vida distinta a la dominante en nuestra sociedad.


d) Una falta de real corresponsabilidad y protagonismo de los laicos en la vida de la Iglesia, muy marcada por la desconfianza hacia los seglares y por la debilidad, cuando no retroceso, de los cauces de corresponsabilidad y diálogo al interior de nuestra Iglesia.


e) Una falta de reconocimiento real y efectivo del papel de la mujer en nuestra Iglesia: las mujeres siguen teniendo en nuestra Iglesia un papel secundario y frecuentemente subordinado, que no se corresponde ni con su dignidad ni con su mayoritaria presencia en las comunidades eclesiales.


f) Una muy escasa conciencia social y política, que se sigue percibiendo por muchos cristianos como algo ajeno a la fe de la Iglesia.


g) Una importante dificultad para el diálogo con nuestra sociedad, sabiendo descubrir, asumir y promover los aspectos positivos que hay en ella, buscando mostrar y transformar lo que es deshumanizador, y ofreciendo la Buena Noticia de Jesucristo como la propuesta de humanización que es.


Por otra parte, nuestros obispos están especialmente preocupados, nos parece que con razón, por el problema de la cultura. Especialmente por lo que tiene la cultura dominante en nuestra sociedad de materialismo, subjetivismo, relativismo y secularismo. Subrayan insistentemente la deshumanización que esto representa y el problema de la influencia del secularismo dentro de la Iglesia. Con ello creemos que hacen un buen servicio a la sociedad y a la Iglesia.


Ahora bien, en nuestra opinión, se cometen con frecuencia algunos errores que dificultan la misión evangelizadora de la Iglesia:

a) Predomina una visión parcial del problema de la cultura. Porque se desvinculan del problema de los empobrecidos y la injusticia que sufren, del problema de las formas de vida y las dificultades que nuestro sistema social nos crea para vivir como personas y de la cultura que domina nuestra sociedad. Nosotros creemos que esas tres dimensiones no se pueden separar porque forman parte de una misma realidad. Desvincularlas lleva, nos parece, a una respuesta equivocada a lo que necesita el contexto social en el que vivimos:


Se pone el acento en la necesidad de la asimilación y difusión de las creencias cristianas como forma de responder a la cultura secularista y su influencia al interior de la Iglesia y, junto a ello, se propone el ejercicio de la caridad personal y social. Sin negar en absoluto la importancia de la personalización y difusión de las creencias cristianas, entendemos que el acento hay que ponerlo en la forma de vida, en la que ocupa un lugar central la solidaridad con los empobrecidos y la lucha por la justicia. La forma de vida no es un derivado de las creencias, sino su contenido fundamental.


«El acento hay que ponerlo en la forma de vida, en la que ocupa un lugar central la solidaridad con los empobrecidos y la lucha por la justicia.La forma de vida no es un derivado de las creencias,sino su contenido fundamental»

b) Lo anterior lleva a agravar un problema crónico en nuestra Iglesia: la inoperancia de la Doctrina Social de la Iglesia.


c) Pero, sobre todo, lleva con frecuencia a un alejamiento de la realidad de la vida cotidiana de las personas. En la práctica, las situaciones cotidianas de la vida laboral, familiar, del barrio, del conjunto de la sociedad…, parece que no tengan demasiada importancia para amplios sectores de nuestra Iglesia, cuando deberían ser lo más importante, para ayudar a vivirlas humanamente. Es muy llamativa en este sentido la permanente insistencia en algunos temas y el clamoroso silencio en otros, especialmente en los relativos a los problemas de justicia para los empobrecidos y a los de la vida cotidiana de la mayoría de las personas.


d) Pero, más aún, lleva en ocasiones a una confusión de lo que podríamos llamar el «sujeto» del secularismo. A veces da la impresión de que para algunos sectores de la Iglesia el secularismo está producido por la actuación de unos grupos ideológicos que tienen la voluntad de construir la vida social de espaldas a Dios y que la tarea de la Iglesia consiste en combatir a esos grupos. Nosotros creemos que, aún siendo verdad que existen grupos sociales secularistas, el problema real está en otro sitio: lo que produce secularismo es el sistema social en el que vivimos. Ese es el problema importante que hay que afrontar, y que comporta lo que hemos señalado en los puntos anteriores. Antes nos hemos referido a la renuncia que se ha producido en el conjunto de nuestra sociedad a modificar las raíces de nuestro sistema social y cómo esto ha generado la extensión de un modelo político que ha sustituido la lucha por la justicia para los empobrecidos por la adaptación de las personas a las exigencias del sistema de producción y consumo, por el reconocimiento de un conjunto de derechos individuales (que, ciertamente, en algunos casos suponen un avance social), y por la promoción de la libertad entendida como ampliación de la capacidad de elegir, cambiar, desechar…, y la eliminación de límites para hacer el propio interés, gusto o conveniencia. En torno a esto último se ha generado una dicotomía social entre «progresistas» y «conservadores» más aparente que real. Nuestra Iglesia ha entrado frecuentemente en esta misma dinámica, apareciendo casi siempre situada del lado del conservadurismo, lo cual ha reforzado aún más la imagen que fabrica la cultura dominante en nuestra sociedad de que la Iglesia es un obstáculo para la libertad. En nuestra opinión, es un gran error para la Iglesia entrar en esta dinámica y situarse de esta forma para combatir el secularismo. La forma de afrontarlo ha de ser, por fidelidad al Evangelio de Jesucristo, la solidaridad con los empobrecidos y la lucha por la justicia.


Esta manera, en nuestra opinión errónea, de afrontar el problema de la cultura está reforzando al interior de la Iglesia algunos efectos negativos del contexto social en el que vivimos, en un doble sentido:

a) Al igual que ocurre en la sociedad, está debilitando en nuestra Iglesia la lucha por la justicia. No cabe ninguna duda de que desde la Iglesia, a través de formas muy diversas, se vive la cercanía y el servicio a los empobrecidos. Pero, salvando el valor que este trabajo tiene siempre, en gran parte de la pastoral de la Iglesia está ocurriendo lo mismo que en la sociedad: se están dejando de lado el origen de la desigualdad y la injusticia y las causas del empobrecimiento. El problema es que así se hace mucho más difícil combatir el empobrecimiento y se produce una separación entre amor y justicia, que tiene nefastas consecuencias para la evangelización.


b) Al igual que ocurre en la sociedad, de forma muy mayoritaria en nuestra Iglesia no se comprende la importancia de lo que ocurre en el mundo obrero y del trabajo. No se comprende su estrecha relación con el empobrecimiento de muchas personas y con la deshumanización de la vida social. Por eso tampoco se ve la importancia de la Pastoral Obrera.


Por último, hay aspectos del contexto eclesial que nos parece importante destacar, porque no facilitan nada poder construir una respuesta evangelizadora adecuada al actual contexto social.


La actitud defensiva que con frecuencia adoptamos en la Iglesia frente a una sociedad que considera generalmente lo que plantea la Iglesia más como un estorbo, como un obstáculo para la libertad, que como otra cosa. Sobre todo, cuando esta actitud defensiva lleva a posturas condenatorias y poco comprensivas con las personas y las instituciones. Situarnos en otra actitud mucho más dialogante y positiva en las realidades de la vida cotidiana de las personas, lo cual no significa en absoluto renunciar a plantear con claridad la propuesta del Evangelio, es hoy un reto fundamental para la Iglesia. En este mismo sentido, es necesario superar las dificultades que algunos sectores eclesiales tienen para situarse de forma positiva en una sociedad democrática, pluralista y laica.


Especialmente preocupante en este sentido nos parece la dificultad que hoy existe en nuestra Iglesia para el diálogo, pues este hecho resulta muy negativo para una realidad esencial en la vida y misión de la Iglesia: ser signo de comunión en medio de la humanidad. En un doble sentido:

a) La dificultad que existe para un diálogo sincero y profundo en nuestra Iglesia, que nos permita avanzar en vivir la comunión desde la diversidad y en la búsqueda de cuáles son las respuestas pastorales hoy más adecuadas.


b) La dificultad que existe para un diálogo sincero con la sociedad que contribuya a la construcción de una laicidad positiva desde el reconocimiento y la valoración de la pluralidad para construir una convivencia en común, aportando también las propuestas del cristianismo a esa construcción de la convivencia en común desde la diversidad.


A pesar de estas dificultades, incoherencias y limitaciones, hemos de reconocer y dar gracias a Dios por tantas realidades eclesiales que son un ejemplo de encarnación en la realidad de los empobrecidos, de acogida y entrega solidaria a los empobrecidos, de denuncia de la injusticia y de trabajo por construir relaciones sociales más humanas. Así como por aquellas que están promoviendo y animando dinámicas nuevas en nuestra Iglesia, para que crezcamos en fidelidad al Evangelio, en la defensa de la dignidad de las personas, especialmente de los empobrecidos, y en ofrecer un testimonio de fraternidad. En este sentido, nos sentimos especialmente agradecidos por el trabajo que, con todas nuestras limitaciones e incoherencias, venimos intentando realizar el conjunto de los movimientos de Acción Católica y desde la tarea de la Pastoral Obrera. ■


«Hemos de reconocer y dar gracias a Dios por tantas realidades eclesiales que son un ejemplo de encarnación en la realidad de los empobrecidos, de acogida y entrega solidaria»

Publicado en NOTICIAS OBRERAS:
Tema de la quincena,
Núm. 1.484-1.487 [16-7-09 / 15-9-09]

sábado, 1 de agosto de 2009

Los parados atraen a los políticos tras anunciar la huelga de hambre

Los 20 encerrados se mostraron indignados con las administraciones que todavía no le habían escuchado y les trasladarán sus propuestas por escrito el lunes


Fuente: DIARIO DE CÁDIZ - Emilio López / 01.08.2009


Los parados encerrados en el convento de Santo Domingo, que el pasado jueves anunciaron que el próximo día 10 iniciarán una huelga de hambre si antes no consiguen un puesto de trabajo, recibieron ayer la visita de representante del Ayuntamiento, la Diputación, la Junta de Andalucía y el Gobierno central, con los que se comprometieron a presentarle sus propuestas para crear empleo en la ciudad.


Daniel Castiñeira, uno de los portavoces de la Plataforma de Parados de Cádiz, declaró que los primeros en visitarlos fueron el delegado de Gobernación, Gabriel Almagro, junto con el de Empleo, Juan Bouza, a los que demandaron que convocaran también a las demás administraciones.


Más tarde, junto con los dos representantes de la Junta de Andalucía citados, acudieron el subdelegado del Gobierno, Sebastián Saucedo; el vicepresidente de la Diputación, Federico Pérez Peralta, así como la alcaldesa Teófila Martínez y el concejal delegado de Fomento, Bruno García, que días atrás cumplimentaron los perfiles de cada uno de los parados para ofertarlos a empresas.


Según el portavoz, los encerrados les mostraron su indignación por no haber escuchado antes sus reivindicaciones y le plantearon sus propuestas, que les enviarán por escrito a cada una de las administraciones citadas a partir del próximo lunes, para convocar una nueva reunión en la que abordarlas.


Por otra parte, el colectivo de parados manifestó que no abandonarán el encierro en el claustro conventual de Santo Domingo ni retirarán la convocatoria para iniciar una huelga de hambre el próximo día 10 sin antes encontrar una salida a su actual situación laboral.



Bouza se compromete a ayudar a los parados
encerrados en Santo Domingo



01.08.09 - N. A. "LA VOZ DIGITAL" - CÁDIZ


La alcaldesa Teófila Martínez aprovechó ayer la asistencia al Ayuntamiento de Cádiz del delegado provincial de Empleo, Juan Bouza; del delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía; Gabriel Almagro; del vicepresidente segundo de la Diputación Provincial, Federico Pérez Peralta, y del subdelegado del Gobierno, Sebastián Saucedo, para organizar una improvisada reunión con los parados que se encontraban a las puertas del Consistorio protestando por su situación.


Este encuentro fortuito tuvo mejores resultados de lo previsto y el propio delegado provincial de Empleo se comprometió a colaborar con este grupo de ciudadanos y ofrecer la ayuda del Servicio Andaluz de Empleo para configurar los currículums que le permitan estudiar una posible colocación.


Asimismo, tomó en consideración la propuesta de los trabajadores para poner en marcha nuevas políticas activas de empleo. Durante los próximos días, el colectivo presentará por escrito sus demandas al delegado y mantendrán reuniones para intentar buscar alguna solución a sus problemas.


Precisamente ayer, la alcaldesa Teófila Martínez aseguró que la mediación del Ayuntamiento había permitido que tres de los parados fuesen colocados en empresas, mientras que otros tres también recibieron ofertas de trabajo, aunque en esta ocasión fueron rechazadas porque los ciudadanos consideraban insuficiente los cinco meses de contrato que se les ofrecía.


De este modo, parece que las soluciones a este colectivo que lleva ya casi un mes encerrado en el convento de Santo Domingo comienzan a ser una realidad y no sólo promesas. En los próximos días podría haber incluso desenlace y la finalización de un encierro por necesidad.







UGT apoyará al colectivo de encerrados en Santo Domingo “si nos lo pide”

Noticia publicada en Andalucía Información el martes 21 de julio de 2009




Fuente: CÁDIZ INFORMACIÓN - 21/07 - Paco López





La Unión General de Trabajadores de Cádiz aseguró ayer que el sindicato no tendría ningún problema en apoyar las reclamaciones del colectivo de parados de la construcción que se encuentra encerrado en el patio del convento de Santo Domingo, siempre y cuando “nos soliciten esa ayuda”. “Nosotros no podemos actuar si no nos lo piden antes”, apuntaron desde el sindicato.


Desde el sindicato, se puso como ejemplo de ese apoyo, la solicitud de ayuda que reclamó un colectivo de desempleados de Barbate, y el inmediato traslado del secretario general de UGT Cádiz, Pedro Custodio, a dicho municipio para participar en una marcha hacia el Ayuntamiento y reunirse con el alcalde.


UGT sale así al paso de las críticas vertidas por los encerrados, quienes aseguraban que no habían recibido, durante el tiempo que llevan de protesta y encierro, ninguna ayuda ni apoyo de los sindicatos gaditanos.


Por su parte, el sindicato CCOO no ha querido pronunciarse ni sobre el encierro que mantiene el colectivo, ni sobre su reunión con la alcaldesa, ni con la propuesta que los encerrados entregaron a Teófila Martínez.


Quien sigue dando pasos en apoyo del colectivo de encerrados es el Ayuntamiento, a través del Instituto de Fomento, ya que después de que la alcaldesa gaditana y los concejales de Fomento y Vivienda se reunieran con los parados y se comprometieran a elaborar sus perfiles profesionales para tenerlos a disposición de las empresas que los demanden.


Este compromiso municipal se mejoró ayer notablemente después de que el Ayuntamiento accediese a trasladar un equipo de técnicos, capitaneado por el responsable del área de Fomento, Bruno García, al patio del convento donde se protagoniza el encierro, después de que varios integrantes del colectivo se mostraran reticentes a abandonar el encierro para trasladarse al Consistorio.


Se trata de una medida parecida a la que adoptó el Servicio Andaluz de Empleo con los trabajadores de Delphi, trasladando a la factoría a varios equipos de técnicos para apuntarlos al paro.


A lo largo del día de hoy, el equipo de técnicos de Fomento culminará los perfiles de los encerrados y seguirá con los que se encuentran fuera apoyando la protesta.


● Quince días “enclaustrados” en el convento

El colectivo de desempleados de la construcción, que el pasado 8 de julio decidió radicalizar sus protestas en demanda de un empleo estable, encerrándose en el patio del convento de Santo Domingo, cumple hoy dos semanas recluido, sin que hasta el momento hayan recibido noticia alguna ni de la Junta de Andalucía, ni del Estado, como apuntaba ayer, Daniel, uno de los portavoces del colectivo. “Reconocemos el trabajo que está llevando a cabo el Ayuntamiento, pero echamos en falta que la Junta se implique, llevamos dos semanas aquí y no parece que importemos a las administraciones”, apunta Daniel.


“Esto no está siendo fácil para ninguno de nosotros, la fatiga, el cansancio y el pesimismo que tenemos, ya ha empezado a hacer mella en la salud de alguno de los compañeros y queremos una solución”, dijo.




viernes, 31 de julio de 2009

José Comblin: Cincuenta años animando comunidades cristianas en América Latina

Fuente: ADITAL
Autor: Antonio Duato *


CONVERSACIONES CON...
José Comblin


José Comblin pertenece a esa generación que se alimentó ya antes del Concilio de la nueva teología y sobre todo de la nueva actitud pastoral. Los movimientos de Acción Católica especializada a partir del análisis de la realidad, la teología renovada de Congar, De Lubac y Rahner, la sociología religiosa de Boulard y Le Bras… El ambiente clerical de su primera parroquia en Bélgica como coadjutor le resultó insoportable y pronto levantó el vuelo… Hoy, a sus 85 años, es un testigo cualificado de la historia de la Iglesia latinoamericana en estos últimos cincuenta años.


-Antonio Duato: ¿Por qué dejaste tan pronto tu patria para enraizarte en América Latina?

-José Comblin: Salí de Bélgica en 1958, cinco años después de haber hecho la petición a mi arzobispo cardenal Van Roey. Estaba convencido de que el proceso de secularización en Europa era irreversible y no quería asistir a esa lenta decadencia de la Iglesia en Europa, sobre todo con la convicción de que ese proceso era el resultado de errores gigantescos de la jerarquía católica que nunca había entendido la evolución del continente, porque quería defender sus privilegios de la cristiandad medieval. Sucedió que el mismo Pío XII abrió la puerta para América Latina. Llegué a Brasil para descubrir. Vi que había una evolución diferente. La JOC me hizo recordar que era belga. Los jocistas vinieron a buscarme en Campinas, pensando que era un amigo de Cardijn por ser belga él también. Me pidieron que fuera su consiliario, porque ningún sacerdote quería serlo. Pronto me di cuenta de que una revolución se estaba gestando en América Latina: desde 1960.


-A.D.: Fuiste testigo del nacimiento de una nueva Iglesia en Latinoamérica antes del Vaticano II. ¿Cómo empezaron esos cambios en algunos obispos que después fueron tan influyentes?

-J.C.: En 1960 se inició en Brasil un proceso revolucionario que interrumpió el golpe militar de 1964. Poco a poco la mayoría de la Iglesia entró en la oposición al golpe militar participando en la preparación de una sociedad diferente. Vaticano II dio apoyo a una política social más acentuada. En la historia de América Latina, de 1960 a 1985 fue una época gloriosa para la Iglesia (hasta 1990 en América Central). Dom Helder Camara fue uno de los líderes de la Iglesia en esa época. Su gran conversión fue en 1955. Había sido un brillante sacerdote en su diócesis natal de Fortaleza y en Río de Janeiro. Fue obispo auxiliar de Río, director de toda la educación católica, asesor nacional de la Acción Católica, miembro del Consejo federal de educación. Había fundado la Conferencia episcopal con la colaboración de Montini en el Vaticano. Fue el organizador del Congreso Eucarístico internacional de Río de Janeiro en 1955. Después del Congreso, el cardenal Gerlier, de Lyon, fue a despedirse y le dijo que le felicitaba por el triunfo del Congreso. Pero le dijo que durante la misa final los obispos tenían ante sus ojos el triste espectáculo de las favelas. Le preguntó por qué la ciudad de Río toleraba ese espectáculo. Sugirió a Dom Helder que hiciera algo en esa materia. Dom Helder le tomó las manos y le dijo: "Hoy mismo mi vida cambia". Su vida cambió. Desde entonces se dedicó al problema de los pobres y de las favelas. Hasta tal punto que, después de algunos años, el cardenal de Río ya no lo soportó y pidió al nuncio que lo sacara de Río de Janeiro.


-A.D.: Pero fue en tiempos del Concilio cuando esos cambios cuajaron en un movimiento de renovación que llevaría a Medellín y creo que tú puedes dar testimonio de cómo cambiaron la actitud pastoral de muchos obispos por esos años.

-J.C.: Durante el Concilio un grupo de obispos latinoamericanos percibió que el Concilio no trataba de los problemas propios de América Latina. Don Manuel Larraín y Dom Helder Camara estaban al frente de ese movimiento. Formaron el proyecto de una conferencia del CELAM para aplicar el Concilio con una complementación. La intención era aplicar el Concilio más allá del Concilio. Los temas ya estaban presentes en el Pacto de las Catacumbas. Unos 40 obispos del mundo entero, muchos de ellos latinoamericanos, se comprometieron a aplicar un programa de reforma de la vida episcopal en sus diócesis. Fue el 16 de noviembre de 1965 en la catacumba de Santa Domitila.

Decidieron mudar de vida y vivir una vida pobre en su residencia, su alimentación, su transporte. En su pastoral decidieron dar prioridad a los pobres. Esto proporcionó los temas principales de la Conferencia de Medellín, pues don Manuel Larraín había convencido al Papa Pablo VI, quien aceptó convocarla con gran entusiasmo. De hecho la Conferencia de Medellín en 1968 respondió plenamente a los proyectos del Pacto de las Catacumbas. Por supuesto Medellín no correspondía a lo que pensaban la mayoría de los obispos de América Latina. Era el programa de una vanguardia. Medellín suscitó una oposición muy fuerte en una Curia romana que Pablo VI no lograba orientar.

La Curia decidió apagar el espíritu de Medellín. Escogieron a Alfonso López Trujillo para realizar su proyecto. Alfonso López fue hecho obispo, secretario del episcopado colombiano y secretario general del CELAM por voluntad de la Curia. Desde el CELAM Alfonso López hizo todo lo que pudo para destruir Medellín. No lo logró en Puebla, pero sí con la ayuda de la Curia consiguió crear en América Latina un episcopado nuevo radicalmente indiferente a Medellín. Alfonso López fue hecho presidente del CELAM y, después, cardenal. La generación de Medellín fue reemplazada por obispos totalmente diferentes.



-A.D.: ¿Podrías enumerar algunos nombres de obispos de la generación de Medellín?

-J.C.: ¡Se podrían decir tantas cosas de cómo fueron esas verdaderas conversiones episcopales a partir del testimonio de sus curas y comunidades! Sólo voy a evocar algunos de esos obispos verdaderos pastores de su pueblo:

    Leónidas Proaño, de Riobamba (Ecuador);
    Samuel Ruiz, de San Cristóbal de Las Casas (México);
    Sergio Méndez Arceo, de Cuernavaca (México);
    Óscar Romero, de San Salvador (El Salvador);
    Geraldo Valencia, de Buenaventura (Colombia);
    José Dammert, de Cajamarca (Perú);
    los obispos del Sur Andino (Perú);
    Santiago Benítez, de Asunción (Paraguay);
    Ramón Bogarin, de San Juan Baptista de las Misiones (Paraguay);
    Gutiérrez Granier, de La Paz (Bolivia);
    Enrique Alvear, de San Felipe (Chile);
    Fernando Ariztía, de Copiapó (Chile);
    Enrique Angelelli, de La Rioja (Argentina);
    Ponce de León, de San Nicolás (Argentina);
    Jerónimo Podestá, de Avellaneda (Argentina);
    Jaime de Nevares (Argentina);
    Luiz Baccino, de San José de Mayo (Uruguay);
    Carlos Parteli, de Montevideo (Uruguay);
    Marcos Mac Grath, de Panamá (Panamá);
    Antonio Fragoso, de Crateús (Brasil);
    José Tavora, de Aracaju (Brasil);
    Cándido Padin, de Baurú (Brasil);
    José Maria Pires, de João Pessoa (Brasil);
    Luciano Mendes, de Almeida de Mariana (Brasil);
Y los cardenales:
    Aloísio Lorscheider, de Fortaleza (Brasil);
    Paulo Evaristo Arns, de São Paulo (Brasil);
    J.Landazzuri Ricketts, de Lima (Perú) y
    Raúl Silva Enríquez, de Santiago (Chile).

-A.D.: Pero la renovación no vino sólo de los obispos, sino de las comunidades cristianas de base (CEBs). ¿Cómo viviste ese florecimiento?

-J.C.: Las primeras CEBs aparecieron ya en los años 50 en Panamá y en Brasil (Barrio Pirambu en Fortaleza-Brasil y São Paulo de Potengi-Brasil). El Concilio las apoyó y conocieron una gran expansión después de Medellín. Eran una verdadera promoción de los laicos ya que hacían de ellos los protagonistas de las comunidades cristianas. Sin embargo no entraron en el derecho canónico y sus ministerios no fueron reconocidos oficialmente. Esta laguna les fue muy perjudicial, porque no encontraron defensa canónica cuando el clero se apartó de ellas. Las CEBs fueron también una promoción de los pobres. De hecho se desarrollaron casi exclusivamente en medio de los pobres dándoles visibilidad en la Iglesia, pues en las parroquias los pobres nunca aparecían, salvo como objeto de la caridad, pero nunca como sujetos activos. Las CEBs se desarrollaron sobretodo en Brasil, Chile, Perú, algunas diócesis de Ecuador, Bolivia, Paraguay y algunas diócesis de América Central sobre-todo en Guatemala, algunas pocas diócesis de México o Argentina. En Brasil siempre fueron reconocidas como parte esencial de los planes de pastoral del episcopado.


-A.D.: Sin embargo, también fueron atacadas…

-J.C.: Fueron duramente atacadas desde Roma, sobre todo por el nuevo CELAM dirigido por Alfonso López. Fueron denunciadas como una Iglesia paralela. Esta acusación fue asumida por el Papa Juan Pablo II en Puebla. La denuncia provenía de los sectores burgueses de la Iglesia que querían una Iglesia que fuera de su propiedad. En varios países esa acusación fue adoptada por el episcopado y el clero: en Venezuela, en Colombia y en grandes regiones de Argentina y México, y sectores de las Iglesias en los otros países. Hubo otra acusación que se expandió en poco tiempo. Fueron acusadas de ser comunidades marxistas y de que a través de ellas el marxismo se estaba apoderando de la Iglesia en América Latina. En realidad, en algunos lugares cuando los marxistas eran perseguidos por los regímenes militares, algunos escondieron su condición de marxistas y encontraron un espacio social en comunidades eclesiales. En aquel tiempo la Iglesia era el único espacio en el que se podía todavía hablar con un poco de libertad. Pero nunca la comunidad se transformó en grupo marxista. La acusación era falsa, pero en América Latina cualquier conversación sobre problemas sociales ya es comunismo. Cualquier persona de cualquier partido o ideología que hablase de problemas sociales era un comunista. En las comunidades eclesiales de base sí se hablaba de problemas sociales. En ese sentido, en las CEBs había muchos comunistas, la conferencia episcopal de Brasil era comunista, lo que se dijo muchas veces, y obispos como Helder Camara eran peligrosos comunistas. Todas esas denuncias tuvieron consecuencias: en varios países las CEBs todavía son vistas como comunistas.

Las CEBs han sufrido otro mal: en general, la nueva generación de sacerdotes no acepta las CEBs. No acepta la promoción de los laicos. Quiere a los laicos como servidores disciplinados ligados a la parroquia. Obligaron las comunidades a integrarse en la pastoral de la parroquia sin ninguna autonomía o iniciativa. Desde entonces, muchas comunidades se dedican a los sacramentos o actividades de devoción. Algunas pocas subsisten en donde hay todavía un párroco de edad avanzada.



-A.D.: Cuarenta años separan la conferencia de Medellín de la de Aparecida. ¿Qué es lo que continúa y lo que ha cambiado de uno a otro hito eclesial?

-J.C.: Los obispos de Aparecida no conocieron Medellín. No tuvieron esa experiencia. La conocieron por lo que se dice. Algunos habrán leído una parte del documento de Medellín. Pero quisieron manifestar su voluntad de continuidad. Afirman que quieren ser continuadores de Medellín y Puebla. Pero hay una gran diferencia entre los obispos de entonces y los obispos de ahora. Los que prepararon y orientaron la Conferencia de Medellín habían optado por una vida pobre y una opción pastoral de prioridad a los pobres. En Medellín buscaron una confirmación de sus opciones. Cuando los obispos de Aparecida hablan de opción por los pobres, no saben lo que dicen porque no lo han experimentado en su vida, salvo una pequeña minoría. Al revés, la mayoría tiene la experiencia de una Iglesia retraída, encerrada en sí misma y con poca preocupación real por los problemas sociales y la liberación de los pobres. Han dejado de pensar en los pobres como víctimas de una inmensa injusticia social. Los pobres son los necesitados que nos piden la caridad. Por eso piensan que se ha de dar importancia a la ayuda a los pobres. Inconscientemente el clero ha asumido la posición de los nuevos dueños del poder y de la propiedad en esta era de la globalización. Medellín sabía que existía una situación de conflicto entre los dominadores y los dominados. Actualmente ya no hay dominadores y dominados: hay los que están más desarrollados y los que lo están menos. El desarrollo debe dar solución a la diferencia. Por eso la prioridad de Aparecida no es la liberación de los oprimidos. Es la misión, o sea, la difusión y el crecimiento de la Iglesia católica.


-A.D.: ¿Por qué la misión?

-J.C.: El documento no lo dice explícitamente. Pero hay en el episcopado un comienzo de inquietud por la rápida expansión de las Iglesias pentecostales y neopentecostales. La consecuencia es una fuerte disminución del número de los que se declaran católicos. Habría que frenar o invertir esa evolución, sobre todo dando más resistencia a los católicos que permanecen fieles. Aparecida convoca a todos los católicos para una gran misión. Toda la Iglesia tiene que cambiar de rumbo y hacerse misionera. Sin embargo, esta llamada a una conversión total de la Iglesia supone una visión muy voluntarista de la historia. Supone que la voluntad de los individuos hará que todas las instituciones de la Iglesia sean misioneras. Instituciones que nunca han sido misioneras porque no fueron establecidas para ser misioneras, en adelante van a ser misioneras porque los obispos así lo quieren: las diócesis, las parroquias, los sacramentos y el culto, las escuelas católicas, los colegios católicos y las universidades católicas van a ser misioneras. Las obras católicas van a ser misioneras porque así lo quieren sus miembros. Semejante milagro sociológico nunca sucedió en la historia. Una sociedad cambia, cuando aparecen en ella nuevas instituciones con hombres y mujeres nuevos. Las instituciones antiguas no cambian sus objetivos ni toda su dinámica. Por eso la reacción al documento de Aparecida ha sido insignificante hasta ahora. La Iglesia pierde peso en el mundo de los pobres.

Hasta ahora no se ha manifestado ningún fenómeno de nueva orientación de las instituciones eclesiásticas hacia los pobres. El pontificado de Juan Pablo II no orientó la Iglesia en ese sentido. Ha aumentando la separación entre la Iglesia y el mundo, reforzando todas las señales de identificación de la Iglesia y encerrándola en su tradición cultural: catecismo más tradicional, derecho canónico sin cambio real, insistencia en la moral tradicional en la familia, lucha contra el comunismo como prioridad social, promoción de los llamados nuevos movimientos que son todos burgueses, con mentalidad burguesa introducida en toda la pastoral. Habría que cambiar todas esas prioridades. Ahora bien, el clero es mucho más clerical que antes, los seminarios preparan para el clericalismo, el control de la Curia romana intimida a los obispos y al clero. Se necesitaría en la cumbre romana y en toda la jerarquía un cambio semejante al que se produjo en el Vaticano II.



-A.D.: ¿Y qué ha tenido que ver en todo este proceso la Teología de la Liberación?

-J.C.: La teología de la liberación ha muerto, proclamó Juan Pablo II. Ella nació alrededor de la Conferencia de Medellín hacia el final de la década de los 60. Nació con una generación de teólogos formados en el norte de Europa: Francia, Bélgica, Alemania... y no en Roma. Esos teólogos estaban impregnados por la teología de Vaticano II. Habían cortado los contactos con la teología neoescolástica que se enseñaba todavía en los seminarios y las facultades de teología del continente. No eran profesores académicos. Estaban trabajando más bien en movimientos sociales, en la pastoral universitaria o social, sobre todo en el mundo de los pobres. De ahí una connaturalidad con Medellín. La teología de la liberación partió de una práctica social en medio de los pobres.

Las circunstancias históricas la favorecían. Era una época revolucionaria en América Latina. La revolución cubana había tenido repercusiones muy fuertes en todos los países. En el mundo entero se daba la descolonización, la rebelión de los estudiantes, la contestación de todas las instituciones sociales y el despertar de las mujeres que entraban en la vida social y pública. La lucha por la justicia estaba al orden del día. El mundo hacía el descubrimiento de la dominación y de la lucha de todos los pobre, víctimas de la dominación, en vistas a su liberación. La misma palabra "liberación" triunfaba. La audacia de la nueva generación de teólogos latinoamericanos sorprendió a los teólogos de Europa, pero ella logró imponerse y fue reconocida. Esa teología de la liberación ofrecía a los cristianos una posibilidad de estar presentes en las luchas de los pueblos latinoamericanos.



-A.D.: También tuvo sus detractores…

-J.C.: La política de los Estados Unidos y las clases poderosas de América Latina en seguida percibieron el peligro. La teología de la liberación todavía no estaba constituida y ya se encontró con una oposición feroz. Fue denunciada como marxista y comunista. Fue identificada con el movimiento Cristianos por el socialismo que nació en Chile durante el gobierno de Allende.

Las acusaciones se multiplicaban y llegaron a Roma. El mismo cardenal Ratzinger se dejó impresionar y publicó la famosa Instrucción de 1984 que era una condenación muy severa. La nueva generación de teólogos no se dejó intimidar y lanzó un programa de publicaciones. Pero las campañas de difamación limitaron poco a poco el espacio de su libertad. Era prohibida en la Argentina, en Colombia, en Venezuela y en muchas diócesis de todos los países. Siempre pudo contar con el apoyo de los obispos de Medellín. Pero las nuevas generaciones de obispos y sacerdotes no conocían la teología de la liberación. Sólo sabían que era un asunto peligroso. Ya no se enviaron sacerdotes o seminaristas para estudiar en Europa del Norte: miles fueron enviados a Roma y regresaron con una teología diferente. El control de la Curia romana sobre la enseñanza de la teología cerró todas las puertas de las instituciones católicas a la teología de la liberación. Los teólogos de la generación de Medellín perseveran y publican. Falta la generación siguiente.

Desde los años 80 se desarrollaron teologías más contextuales: teología feminista, teología afro-americana, teología indígena... Trajeron nuevos puntos de vista. También aparecieron contactos con teólogos africanos y asiáticos que a veces adoptaron la perspectiva latino-americana, aunque en cada continente la liberación tenga significados propios. Existe una teología del Tercer Mundo; sin embargo hay una diferencia. La teología latinoamericana de la liberación tiene fundamentos bíblicos muy fuertes y por eso tiene valor universal. No es una teología contextual. Tiene valor para toda la Iglesia en todos los continentes; es un mensaje para la totalidad de la Iglesia, un mensaje que ya era de los Padres de los siglos IV y V, y reapareció muchas veces en los siglos de la cristiandad sin nunca llegar a ser mayoritaria. Puesto que los retos de Medellín todavía subsisten, podemos aguardar la aparición de una nueva generación de teólogos de la liberación. El problema es cómo liberarse del monopolio intelectual de Roma.



-A.D.: ¿Cómo ves las nuevas esperanzas que algunos tienen de que América Latina en los próximos años vaya encontrando el camino de una cooperación económica y cultural que la libere de la secular dependencia de otros imperios?

-J.C.: No podemos saber el futuro. Podemos solamente conocer algo del presente, aunque en forma siempre parcial y localizada. De él pueden salir varias posibilidades. En este momento la globalización está en declive. La crisis en los Estados Unidos ha destruido la fe en el mercado como solución universal de la economía.

El mismo gobierno norteamericano he tenido que tomar medidas francamente socialistas como la nacionalización de grandes empresas privadas. El Estado resucita en los Estados Unidos para salvar el país. Siguiendo el mismo camino, los Estados nacionales resucitan también en las naciones que son parte del Imperio. La ideología neoliberal está desacreditada y en cada país surgen políticos y economistas que buscan otros caminos. Siempre el Estado ocupa un lugar central. El Estado interviene en el mercado. En América Latina las élites son colonialistas, como siempre. Quieren el Imperio porque el Imperio les garantiza sus privilegios. Ya no pueden contar con las Fuerzas Armadas desacreditadas después de la caída de los regímenes militares. Su apoyo está en el Imperio de los Estados Unidos. Van a tratar de salvarlo por lo menos en su país. Pero ya no logran impedir el surgimiento de movimientos populares, conducidos por líderes populares que, en cierta manera, pero con diferencias sensibles, retoman la tradición de los líderes populistas tan característicos de la historia latinoamericana. El Estado nació en Venezuela, Bolivia, Ecuador. Tiene algunas manifestaciones, aunque limitadas por el poder de las élites, en Argentina y Brasil. Hay movimientos que están creciendo en Paraguay, Perú, México, El Salvador, Guatemala, Nicaragua (?).

En América Latina los partidos políticos siempre han sido débiles porque todos se dejan atrapar por las élites. Mantienen un espectáculo: una democracia formal, pero la democracia se detiene en la puerta de las élites. La única excepción podría ser Chile, aunque la historia reciente permita dudas: las élites dominan todos los partidos representados en el Congreso chileno. El populismo es la forma de democracia de América Latina porque es el único sistema en el que las masas populares pueden hacer oír su voz. No sabemos el destino de los nuevos gobiernos latinoamericanos. No sabemos si lograrán formar una unión verdadera para compensar la fuerza del Imperio. No sabemos si los Estados Unidos van a recuperarse rápidamente de tal modo que reconquisten el control de todo su imperio. El porvenir económico parece más determinado. Está sucediendo que la evolución económica del mundo sigue el modelo propuesto por las agencias norteamericanas: la industria para China, la comunicación para India, la agricultura para América Latina. Se trata de la monocultura para producir caña de azúcar, soja o eucalipto para el papel. Son todos productos para la exportación. Es lo que se está instalando en América Latina. Las élites son felices porque esa evolución no pone en peligro su dominio sobre los países y mantiene el estado colonial que siempre les favoreció.

No es probable que se pueda cambiar esa evolución. Hasta gobiernos populistas tendrán que doblegarse.



-A.D.: ¿Y el futuro de la Iglesia en Latinoamérica?

-J.C.: El futuro de la Iglesia Católica tampoco está determinado. La jerarquía ha descubierto el avance de los movimientos pentecostales o neopentecostales protestantes. No sabemos hasta cuándo o hasta dónde esos movimientos podrán crecer más. Su crecimiento ha sido favorecido porque la Iglesia católica ha abandonado las masas populares urbanas hechas de inmigrantes expulsados del campo. La llamada a la misión hecha en la Conferencia episcopal de Aparecida en 2007, puede recuperar una parte de las masas populares si el clero está decidido a cambiar de rumbo. Puede ser que movimientos carismáticos católicos sean capaces de proporcionar a las masas populares un mensaje semejante al mensaje de los pentecostales protestantes.

No lo sabemos todavía. De todos modos la Iglesia católica será siempre un monumento nacional defendido por las élites nacionales que la miran cono un aliado poderoso. La Iglesia siempre será monumento nacional como en Inglaterra o en Suecia. No habrá anticlericalismo como en Europa. Las élites que controlan todos los medios de comunicación, la TV, la radio o los periódicos no lo permitirán. La Iglesia católica siempre tendrá fuertes instituciones de enseñanza y de salud. Siempre tendrá una fuerte presencia del Opus Dei en la política y en el gobierno. Siempre habrá una minoría de católicos sobre todo laicos fieles al espíritu de Medellín. Sólo saldrán de su condición de minoría si hubiera una revolución en Roma, lo que es sumamente improbable.


-A.D.: Efectivamente, la Iglesia católica parece estar viviendo un proceso de contrarreforma que la aleja del alma de los pueblos. Pero tú sigues siendo un hombre de esperanza, sin dejar de ser realista. ¿En qué signos se apoya tu esperanza?

-J.C.: Los intentos de vuelta a la Contrarreforma están en la lógica de la estrategia romana. Los observadores creen que el Papa es perfectamente lúcido. El Papa sabe muy bien que la secularización invade todos los países de la antigua cristiandad. Sabe que esa evolución es irreversible. Por eso sabe que la Iglesia será reducida a una pequeña minoría. Esta minoría estará en ruptura con la cultura dominante. Para poder resistir à la penetración de la cultura dominante, los católicos tendrán que permanecer en una ortodoxia rigurosa: fidelidad radical al magisterio, observancia perfecta de la moral católica tradicional, sumisión total a la institución en todos los niveles. Son las normas de cualquier minoría que quiere permanecer. Sin embargo la Curia cree que podrá salvar una gran parte del poder político y económico de la Iglesia gracias a instituciones con fuerte presencia en el mundo político y económico. En América Latina la situación no es tan alarmante por diversas razones. En primer lugar, la práctica sacramental siempre ha sido muy débil dadas las condiciones de dispersión de la población en territorios inmensos. El fenómeno de la debilidad de la práctica era bastante general salvo en el departamento de Antioquía, en Colombia, y en los Estados mexicanos de Jalisco, Michoacán y Puebla.

Otra razón es que ya no hay anticlericalismo. En la segunda mitad del siglo XIX y al comienzo del siglo XX hubo un anticlericalismo dirigido por la masonería que reunía a los pocos intelectuales y a la clase política dirigente del tiempo. Ese movimiento no ha sido aceptado por las élites tradicionales y se apagó casi completamente. La masonería funcionaba sobre todo como club de clases privilegiadas, lo que fue substituido por los Rotary Club o Lions Club y otros clubes de los Estados Unidos. Estos no tienen ningún conflicto con la religión, al revés.

Una tercera razón es que en América Latina, la herencia de Medellín no está totalmente perdida. Claro está que la Iglesia de hoy es muy diferente de la Iglesia de entonces. Predominan los nuevos movimientos de los años 40 de Europa, el movimiento carismático y un nuevo clero que tiene nostalgia de los tiempos anteriores a Vaticano II. Sin embargo, la Conferencia episcopal de Aparecida (2007) afirma que quiere estar en continuidad con Medellín y Puebla; renueva el compromiso con los pobres y defiende las comunidades eclesiales de base por lo menos en algunos países. Es verdad que en la práctica el mensaje es muy diferente, pero permanece el prestigio de aquellos tiempos y el recuerdo de los grandes obispos que prepararon e hicieron Medellín. Existe la conciencia de que esa época fue la que fundó de alguna manera un catolicismo autóctono en América Latina y hay una minoría que permanece fiel y mantiene el mensaje. Nuevas circunstancias pueden darle una nueva actualidad. A largo plazo la nostalgia de la Contrarreforma va a disminuir. Un día reaparecerá la preocupación por el mundo y el lugar del cristianismo en el mundo. La esperanza de poder rehacer la cristiandad que fue la orientación de Roma desde la Revolución francesa, va a tener que ceder de nuevo y algo del espíritu de Juan XXIII va a reaparecer. La nueva sociedad que predomina en Occidente y se expande por el mundo entero no va a desaparecer. Un día los cristianos reconocerán que es inútil esperar la muerte de esta sociedad. La Iglesia va a tener que reconocer sus valores y entrar en diálogo.



[Publicado en IGLESIA VIVA - Nº 235, julio-sept. 2008 pp. 71-82
© Asociación Iglesia Viva - ISSN. 0210-1114].



* Teólogo y Editor de IGLESIA VIVA

Los parados de Santo Domingo anuncian una huelga de hambre

Fuente: DIARIO DE CÁDIZ


Unos veinte tienen previsto iniciarla el lunes día 10 de agosto al no haber obtenido respuesta alguna de las administraciones sobre su situación de desempleo

Emilio López / Actualizado 31.07.2009 - 08:53

El grupo de parados que desde el pasado día 8 de julio permanecen encerrados en el claustro del convento de Santo Domingo han decidido iniciar el próximo lunes día 10 de agosto una huelga de hambre como nueva reivindicación ante la situación desesperada en la que se encuentran al no recibir respuesta alguna de las administraciones.


Daniel Castiñeira, uno de los portavoces de la Plataforma de Parados Gaditanos, manifestó que espera no tener que llegar a tomar esa decisión, que compromete además su salud, pero que ya han pasado muchos días desde que el pasado 1 de junio comenzaran a reivindicar un puesto de trabajo y después de 38 días manifestándose ante el Ayuntamiento decidieran iniciar un encierro en el convento de Santo Domingo.


Su intención es que se tenga en cuenta la necesidad de trabajo que tienen los encerrados, actualmente 20, al igual que los que se siguen manifestando diariamente ante el Consistorio y otros cientos de gaditanos, para lo que proponen que desde las administraciones se cree una empresa para el mantenimiento urbano y la rehabilitación de la ciudad, consciente de que la misma debe de prepararse para conmemorar en 2012 el bicentenario de la Constitución.


Castiñeira afirma que dos de los encerrados han abandonado el santuario de la Patrona, ya que han aceptado sendas ofertas de trabajo para más de seis meses, mientras que otros han optado por declinarlas ya que no superaban ninguna los tres meses, añadiendo a ese respecto que es algo que cada uno debe de decidir de manera individual y que la solución no está en contratos de tres meses para silenciarlos.


Asimismo alude a que el pasado día 18 recibieron la visita de la alcaldesa Teófila Martínez, a la que propusieron que convocara una reunión en la que estuvieran presentes el propio Ayuntamiento, la Junta de Andalucía , el Gobierno central y la plataforma de parados, tema sobre el que no han tenido hasta ahora noticia alguna.


El portavoz de los encerrados reconoce que el encierro les está pasando factura, psíquica y física, por una parte porque también sus familias lo están padeciendo, y por otra por dormir tantos días en el suelo y a cielo abierto.


Por otra parte, destaca la convivencia que reina entre los encerrados, con lógicos momentos de tensión, y las pruebas de solidaridad que vienen recibiendo desde personas anónimas a restaurantes, pasando por establecimientos de alimentación, cofradías, peñas o Cáritas Diocesana, así como sus propias familias.


Además de la alcaldesa los encerados han sido visitados por el obispo diocesano Antonio Ceballos, así como por el presidente del Consejo de Cofradías, Martín José García. Ni la Junta de Andalucía, ni partidos políticos, ni sindicatos los han visitado en el claustro conventual.


Por otra parte, cada mañana un pequeño grupo de parados se manifiestan varias horas ante el Ayuntamiento, portando pancartas con sus reivindicaciones, además de hacer sonar unos silbatos.


La mayoría de los parados proceden del sector de la construcción, posiblemente el que más se ha visto afectado por la crisis de la construcción en la capital gaditana, lo que ha provocado su situación actual.


Subdelegación se descuelga de la reunión con los parados

Fuente: Viva Cádiz 29/07 · 21:26 · Paco López


El subdelegado del Gobierno en Cádiz, Sebastián Saucedo, no estará finalmente en la reunión prevista con el colectivo de encerrados en el convento de Santo Domingo, según adelantaron ayer a INFORMACIÓN fuentes de la propia Subdelegación.


En un principio, la presencia del representante del Gobierno de la nación en Cádiz había sido confirmada por el delegado provincial de Gobernación de la Junta de Andalucía, Gabriel Almagro, asegurando que la reunión, que había sido planteada por la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, a instancias del colectivo de encerrados, estaba organizada y sólo pendiente de que la Subdelegación organizase su agenda para asistir al encuentro.


Desde la Administración del Estado se recuerda que Saucedo “ya se reunió con los parados de la construcción antes de que se encerrasen, y si lo que quieren, como habían planteado, es participar en las obras que se están desarrollando en la capital a través de los planes E o Proteja, el Gobierno ya ha hecho lo que tenía que hacer, que es librar los fondos necesarios para garantizar la viabilidad de los proyectos presentados por el Ayuntamiento”.


La propia Subdelegación asegura que “no tiene objeto” su presencia en esa reunión ya que “todo lo que el Gobierno podía hacer ya lo ha hecho”.


Sin embargo, los trabajadores encerrados consideran que “todas las administraciones tienen que estar en la reunión porque se trata de un problema que afecta a todas las administraciones implicadas y a nosotros”.


reunión a corto plazo

En ese sentido, Daniel, uno de los portavoces de los encerrados en Santo Domingo, considera que “la celebración de la reunión debe llevarse a cabo en un plazo corto. Antes de que finalice la semana próxima, porque llevamos ya 22 días encerrados aquí de manera pacífica buscando y esperando una solución y no vamos a permitir que se nos tome el pelo dejándonos aquí olvidados”.


“Todavía no hemos decidido qué tipo de medidas de presión vamos a adoptar si esa reunión se retrasa, pero no descartamos ninguna, ya que vamos a por todas. Llevamos aquí encerrados muchos días y no tenemos intención de que nuestro esfuerzo se quede en nada”, apunta.


Quien sí ha confirmado su participación en la reunión, aunque no necesariamente acompañado por la alcaldesa de Cádiz, es el delegado provincial del Gobierno de la Junta, Gabriel Almagro, aunque se asegura desde la Junta que el encuentro no se llevará a cabo en una fecha predeterminada, sino que acudirá al patio del convento, “en cuanto tenga oportunidad”. Además, Martínez ya se ha empezado a reunir con las empresas que tienen adjudicados algunos de los proyectos del Plan E y que están a punto de empezar a contratar a su personal


Por otra parte, a lo largo del día de hoy está prevista una nueva visita del Obispo de Cádiz y Ceuta, Antonio Ceballos a los encerrados, a quienes ya mostró su en su primera visita.


lunes, 27 de julio de 2009

SOLIDARIDAD DEL «CAT» CON LOS COMPAÑEROS ENCERRADOS EN STO. DOMINGO EN CÁDIZ


COLECTIVO AUTONOMO DE TRABAJADORES

NAVANTIA BAHIA DE CADIZ




SOLIDARIDAD CON LOS PARADOS ENCERRADOS EN CADIZ


En relación al encierro que están llevando a cabo un grupo de parados de Cádiz, desde el Sindicato CAT queremos manifestar lo siguiente:


1º) Denunciamos la política económica y social a donde nos está llevando un mundo cada vez más globalizado, que prima la riqueza individual de unos pocos en detrimento de un sector de la población cada vez más pobre.


2º) Exigimos de la Administración Central, Autonómica y Municipal, la puesta en marcha de medidas que faciliten el acceso al empleo de la población a través de políticas que garanticen de manera estable las condiciones de vida de las familias y ciudadanos.


3º) No sirven declaraciones institucionales y hablar de derechos constitucionales, si no tienen su repercusión en la práctica del día a día. Mientras tanto se apoyan políticas y medidas para sacar de la crisis a quienes la han creado.


4º) Expresamos nuestra solidaridad con los encerrados y apoyamos sin ningún tipo de reservas, todas sus reivindicaciones y su lucha por la consecución de un puesto de trabajo y la defensa de un salario digno.


Colectivo Autónomo de Trabajadores (CAT)
Bahía de Cádiz 22-7-2009





Nota de la administración de este "blog": Los compañeros del Sindicato CAT, nos han hecho llegar este comunicado que hemos publicado, en un correo electrónico en el que también nos cuentan la visita realizada por ellos el pasado miércoles 22 de julio a los parados encerrados en la Iglesia de Santo Domingo de Cádiz y nos informan de lo siguiente:



Resumen del encuentro:

La visita de ayer a los parados encerrados en Santo Domingo, la realizamos dos compañeros de Puerto Real en nombre de nuestro Sindicato a nivel general.


Como podéis comprender la situación es muy delicada, puesto que llevan manifestándose desde el 1 de Junio a nivel municipal, con la exigencia de un puesto de trabajo, ya que las obras que se están realizando por cuenta del Ayuntamiento, las cubre una Empresa que lleva diez años trabajando para el ayuntamiento y eso crea una cierta estabilidad laboral.


Sin embargo la mano de obra de dicha empresa se cubre casi en su totalidad con trabajadores de fuera Todos los días llegan dos autobuses llenos con la gente.


Y comprendiendo que todos tenemos derecho a un trabajo, no es de recibo que se ignore a los parados locales.


Le hemos animado a que no están solos, además de contarle nuestras experiencias en las diferentes luchas que nosotros hemos mantenido.


Nos hemos puesto a su disposición por si necesitan alguna cosa. De manutención y demás economía no necesitan, lo agradecen.


Le hemos propuesto que si quieren le podemos dar charlas informativas y formativas de lo que quieran. Los relajaría de las tensiones que se pasan después de 16 días encerrados. Han acogido esta propuesta con gran interés.


En definitiva agradecen nuestra visita y solidaridad y posteriormente que por la prensa sabremos de ello además de que van a elaborar un boletín sobre su encierro, nos avisarán para repartir por la empresa.

Cádiz a 23 de Julio de 2009


viernes, 24 de julio de 2009

LA «CEOE» EN EL DIÁLOGO SOCIAL Y LAS COTIZACIONES SOCIALES

Fuente: EL PAÍS

Zapatero zanja el diálogo social por la "irresponsabilidad" de Díaz Ferrán


El presidente anuncia que no habrá más reuniones y critica la "propuesta para el fin" de la CEOE. -El Ejecutivo aprobará por decreto la ayuda a los parados


ELPAÍS.com - Madrid - 24/07/2009


El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha acusado hoy al presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, de romper las negociaciones sobre el diálogo social con sus últimas peticiones, "una propuesta para el fin del diálogo que es casi una enmienda a la totalidad" de las negociaciones, ha criticado. Por ello, ante la imposibilidad de un acuerdo, ha anunciado que el Gobierno aprobará el próximo 13 de agosto por decreto ley la ayuda de 420 euros por seis meses a los parados que hayan agotado su prestación, tal y como reivindican los sindicatos. "Hay que hacerlo y lo vamos a hacer", ha apostillado antes de reprochar que la patronal no ha tenido "voluntad de responsabilizarse con la situación", según informa Andreu Manresa.


Durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros el presidente ha sido muy duro y tajante en sus críticas contra la cúpula de la organización, centrando sus ataques en su presidente. Tras elevarse ayer por la noche el grado de enfrentamiento entre las partes por el replanteamiento de las negociaciones de la patronal, Zapatero hoy no ha dejado margen para la duda y ha mostrado su sorpresa y decepción por el hecho de que Díaz Ferrán no apoyara una propuesta -la del Ejecutivo- "que no pedía ningún sacrificio a las partes".


Además, ha declarado que su petición de rebajar las cotizaciones cinco puntos, que tendría un coste de 15.000 millones de euros, pondría "en cuestión el equilibrio de la Seguridad Social y las pensiones". En su opinión, "nadie puede defender razonablemente -la rebaja de cinco puntos- a no ser que se quiera hacer daño al sistema". Sus últimas propuestas, ha resaltado Zapatero poniendo énfasis, además de en el recorte, en la petición de la CEOE de "recortar derechos" como la tutela judicial de los despidos o devolver la gestión de las abstenciones al ámbito privado, es "ir a la España de hace muchos años atrás".


Por este motivo y pese a que defendido que "muchos empresarios desean ese acuerdo", el presidente ha concluido que el Gobierno "no puede esperar" para dar su apoyo a los parados que necesitan ayuda y ya que "resulta evidente que con la actitud de Díaz Ferrán no se va a llegar a un pacto, es de prever que no se produzcan nuevas reuniones". Tras la rueda de prensa, Zapatero se ha reunido en el mismo Palacio de la Almudania donde se ha celebrado el Consejo con los hoteleros mallorquines antes de ir a comer al Club Náutico de Palma.


Acusaciones de los sindicatos

Los intereses políticos de la presidencia de la CEOE están "arruinando" el diálogo social, habían advertido antes de la intervención de Zapatero los secretarios generales de UGT y CC OO, Cándido Méndez y Ignacio Fernández Toxo. En la cadena SER, ambos dirigentes han centrado sus críticas también en Díaz Ferrán, al que ha acusado de dejarse llevar por "antiguas aspiraciones" en la mesa de negociación en la que participan Gobierno, sindicatos y patronal.


"Se trabaja, no en términos de interlocución social, sino que hay detrás un cálculo muy fuerte de interés político", ha afirmado Méndez. El líder sindical se ha mostrado tajante en su rechazo al giro que ha experimentado la posición de la CEOE y que ayer "dejó por escrito" en su propuesta. El documento -con la que la patronal
regresaba al inicio de la negociación con puntos como la reapertura del debate sobre la reforma laboral, una rebaja excesiva de las cotizaciones sociales y desvincular de la contratación las subvenciones a pymes- es "una apuesta por ahondar en los efectos de la crisis", ha sentenciado el secretario general de UGT coincidiendo con Fernández Toxo.


La sombra de la reunión que Díaz Ferrán mantuvo con el presidente del PP, Mariano Rajoy, planea sobre
el fracaso de la cena que el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, mantuvo el miércoles con los actores sociales, según los sindicatos. Para Fernández Toxo, se trata de una "coincidencia" que el endurecimiento de la postura de la patronal se escenificara en la mesa de negociación después del encuentro.


Los puntos introducidos en la última propuesta de la CEOE se alejan de las orientaciones de la negociación económica, según los representantes sindicales. La CEOE "ha dado el salto de interlocutor social a lobby de presión", ha dicho Méndez para explicar por qué la nueva postura de la patronal "no tiene nada que ver con el compromiso que adquirió el presidente".


"Reformas, no dinero"

La patronal quiere acuerdo, pero mantiene en el horizonte la reforma laboral. "La CEOE está por no levantarse de la mesa, por llegar a acuerdos y porque esto se solucione lo antes posible", ha expresado el vicepresidente de la agrupación de empresarios, Arturo Fernández. Este acuerdo, según Fernández, debe permitir consensuar una solución antes de que el Gobierno decida "legislar".


El también vicepresidente de la patronal, Santiago García Vigón, ha defendido la postura de los representantes de los empresarios de los ataques de los sindicatos, a los que ha acusado de mentir al acusar a la CEOE de pedir el despido libre. Según Vigón, los empresarios piden "reformas, no dinero".


Esta tarde representantes del Ejecutivo mantendrán una reunión con la patronal y los sindicatos en la que se espera que los empresarios justifiquen el endurecimiento de su postura. A la espera de los resultados del encuentro, Campa aclaró que "no tiene sentido pensar en calendarios y alternativas".



Más información en: EL PAÍS



Fuente: "Blog" de Fernando Moreno Bernal

La CEOE en el diálogo social por Fernando Moreno a partir de las reflexiones de Juan Torres.


¿Qué defiende realmente la CEOE en el proceso de diálogo social?


La patronal reivindica constantemente la rebaja de las cotizaciones sociales y una nueva reforma laboral para eliminar la dualidad del mercado laboral, producto de sus reivindicaciones en los últimos veinte años, y los economistas más cercanos a las tesis liberales tratan de demostrar que las cotizaciones sociales son un factor negativo para el empleo y, en general, para la actividad económica y que es imprescindible una nueva reforma laboral.


Lo que necesita la economía española es crear condiciones que incentiven un uso diferente de los recursos, y entre ellos el del trabajo, que no esté dirigido solo a ahorrarse costes sino a ganar mercados de otra forma, a ser más productivos y a obtener beneficios sin tener que empobrecer a los propietarios de esos recursos productivos. Sobre todo, cuando la retribución de uno de ellos, el factor trabajo, es a la postre la que garantiza que se pueda vender una gran parte de lo que se produce.


Como no se hace se sigue hablando en España de las cotizaciones sociales y el empleo como un impuesto sobre el trabajo que pagan las empresas, como un simple coste que hay que reducir para que la forma actual de competir que predomina en las empresas españolas salga adelante.


Y ahí aparece otro de los juegos de manos que utilizan quienes defienden estas posiciones: como en España las cotizaciones son muy elevadas y nuestro IVA está aún por debajo de la media europea, lo que debemos hacer es reducir las cotizaciones y subir si acaso un poco el IVA, para que así no se resientan del todo los ingresos del estado.


Las cotizaciones sociales no son un impuesto: ¡son salario! No un salario directo como el que a final de mes reciben los trabajadores pero sí una renta que les proporciona ingresos diferidos (cuando se destinan a financiar las pensiones) o indirectos (si financian la sanidad, el desempleo, etc.)


Cuando la patronal reclama reducir las cotizaciones sociales pide reducir los salarios de los trabajadores para obtener más beneficios. Y cuando solicita subir el IVA para compensar la pérdida de ingresos públicos, lo que se está proponiendo es, primero, que los trabajadores ganen menos y, segundo, que además sean ellos en su gran mayoría los que asuman la compensación en los ingresos a través del impuesto indirecto vinculado al consumo que realizan. Que ganen doblemente menos.


¿Creemos que lo que hoy conviene a la economía española es que los trabajadores ganen menos y los propietarios del capital más?


La patronal debería hablar claro y tratar de convencernos de que lo mejor es que el modo en que ha crecido nuestra economía siga así siempre y, por supuesto, que nos demuestre que eso es posible sin producir daños ambientales irreversibles, conflictos sociales e incluso la quiebra de millones de pequeñas y medianas empresas que lo que en realidad necesitan es demanda efectiva que no puede venir, en su mayor proporción, más que de salarios directos, indirectos y diferidos suficientes.


La CEOE, que no todo el empresariado español, está haciendo un ejercicio de irresponsabilidad histórica al actuar con tanta falta de ética por el interés general. Limitarse a tratar de ahorrarse salarios mediante la reducción de las cotizaciones sociales y aumentar su poder arbitrario sobre sus empleados/as no es solamente algo que perjudique a estos. Es una estrategia suicida para la inmensa mayoría de las empresas, y están defendiendo una demanda que debilita a la seguridad social.


La CEOE no solo se pone enfrente de los sindicatos, o del gobierno como quieren hacer creer. Se está situando enfrente de las pequeñas y medianas empresas y de las empresas de economía social, y de toda la sociedad manteniendo una postura radical que lo único que busca es aumentar los privilegios de los más ricos para ganar más y para quitarse de encima los impuestos que contribuyen al sostenimiento de la sociedad, una estrategia que en ningún otro país ha dado resultados que no sean los de empobrecer a todos y frenar la modernización de la economía.


¿Ha llegado el momento de firmar un acuerdo de diálogo social sin la CEOE? ¿Ha llegado el momento de firmar un acuerdo institucional con la economía social de ámbito español similar al firmado en Andalucía?


Fernando Moreno Bernal

Cádiz, a 24 de Julio de 2009



LAS COTIZACIONES SOCIALES


Fuente: Fundación Sistema y Web de Juan Torres López


El proceso de diálogo social que se está llevando a cabo ha vuelto a poner en el centro del debate a las cotizaciones sociales pero, una vez más, se hace de forma bastante desenfocada y por eso creo que es más importante que nunca tener algunas ideas claras al respecto.


La patronal reivindica constantemente su rebaja y los economistas más cercanos a las tesis liberales tratan de demostrar que las cotizaciones sociales son un factor negativo para el empleo y, en general, para la actividad económica.


No es fácil poder demostrar taxativamente la relación entre cotizaciones sociales y niveles de empleo (salvo quizá en el caso de segmentos específicos del mercado de trabajo) porque en la determinación de los niveles de empleo y paro siempre influyen un conjunto de factores adicionales que no es fácil conjugar en los modelos lineales y elaborados sobre postulados bastante rígidos que se emplean en el análisis económico.


Pero tampoco hace falta utilizar modelos muy sofisticados para demostrar lo evidente: cuanto más caro sea el factor trabajo, más retardatarias serán a la hora de emplearlo las empresas que solo puedan competir mediante costes reducidos. Lo contrario de lo que ocurre con las empresas innovadoras y que se pueden permitir soportar costes más elevados porque son capaces de competir a través de vías distintas a la de utilizar factores baratos y poco productivos para tratar de vender lo que producen a precio más bajo.


La conclusión, por tanto, será elemental: a las empresas españolas que apuestan por esta última estrategia para penetrar en los mercados (o para obtener beneficios extraordinarios), es cierto que las cotizaciones elevadas le supondrán rémoras importantes. Como las suponen también costes más elevados de energía, de transporte o de cualquier otro tipo. Si a las empresas que no tienen capacidad de competir innovando, mejorando su calidad u ofreciendo productos más atractivos a la demanda, le suben las cotizaciones, tendrán más dificultades y si se las bajan, más ventajas para conseguir beneficios. Es elemental.


Pero la pregunta es si lo que necesita la economía española es incentivar ese tipo de comportamiento empresarial o si, por el contrario, lo que hay que hacer es crear condiciones que incentiven un uso diferente de los recursos, y entre ellos el del trabajo, que no esté dirigido solo a ahorrarse costes sino a ganar mercados de otra forma, a ser más productivos y a obtener beneficios sin tener que empobrecer a los propietarios de esos recursos productivos. Sobre todo, cuando la retribución de uno de ellos, el factor trabajo, es a la postre la que garantiza que se pueda vender una gran parte de lo que se produce.


Como no se hace este último planteamiento, se sigue hablando en España de las cotizaciones sociales como un impuesto sobre el trabajo que pagan las empresas, como un simple coste que hay que reducir para que la carpetovetónica forma de competir que predomina en las empresas españolas salga adelante.


Y, puestos a considerarlo como un impuesto, la cuestión se traduce entonces en determinar si es el mejor tipo impositivo o si debe ser sustituido por otro. Es ahí cuando aparece otro de los juegos de manos que utilizan quienes defienden estas posiciones: como en España las cotizaciones son muy elevadas y nuestro IVA está aún por debajo de la media europea, lo que debemos hacer es reducir las cotizaciones y subir si acaso un poco el IVA, para que así no se resientan del todo los ingresos del Estado.


¡Menuda trampa! Veamos. Las cotizaciones sociales no son un impuesto: ¡son salario! No un salario directo como el que a final de mes reciben los trabajadores pero sí una renta que les proporciona ingresos diferidos (cuando se destinan a financiar las pensiones) o indirectos (si financian la sanidad, el desempleo, etc.).


Por tanto, lo que hay que tener claro cuando la patronal reclama reducir las cotizaciones sociales es que lo que pide es sencillamente reducir los salarios de los trabajadores para obtener más beneficios. No digo que no sea lógico o legítimo sino que es eso lo que significa su demanda.


Y cuando se dice que lo que se debe hacer es reducir las cotizaciones compensando con subidas del IVA la pérdida de ingresos públicos, lo que se está proponiendo es, primero, que los trabajadores ganen menos y, segundo, que además sean ellos en su gran mayoría los que asuman la compensación en los ingresos a través del impuesto indirecto vinculado al consumo que realizan. Por así decirlo, que ganen doblemente menos.


Otro juego de manos consiste en comparar las cotizaciones sociales y el IVA españoles con los europeos y no tener en cuenta el nivel general de imposición o el gasto público y social que no solo condicionan el bienestar de los ciudadanos directamente sino también indirectamente en la medida en que son los factores que pueden contribuir a crear una dotación de capital social que permita innovar y competir de otro modo.


¿Por qué se fijan sólo en que las cotizaciones sociales españolas son muy altas y no hablan de que el impuesto sobre la renta de las personas físicas se ha convertido en uno sobre el trabajo por cuenta ajena, de la imposición sobre el patrimonio, de la inversión en I+D+i, en educación o en cualquiera de los demás componentes del gasto social?


La razón es fácil. Las grandes empresas españolas, y sobre todo las que controlan las organizaciones patronales, están contentas con la situación actual en la que pueden disponer o desprenderse fácilmente de trabajo barato y poco cualificado (el 70% del total), generar altísimos niveles de costes externos sin tener que hacerse cargo de ellos y disfrutar cada vez de mejores condiciones para negociar y moverse en los mercados. Tienen márgenes elevadísimos gracias a ello y al poder de mercado que les proporciona una administración demasiadas veces cómplice o pasiva, y tributan menos que en otros lugares. Se conforman con ello pero están imponiendo al conjunto de las empresas y a la economía y la sociedad en general un modelo productivo insostenible.


Así que aquí lo que hay que hacer es hablar claro. ¿Creemos que lo que hoy conviene a la economía española es que los trabajadores ganen menos y los propietarios del capital más?


La patronal debería hablar claro y tratar de convencernos de que lo mejor es que el modo en que ha crecido nuestra economía siga así siempre y, por supuesto, que nos demuestre que eso es posible sin producir daños ambientales irreversibles, conflictos sociales e incluso la quiebra de millones de pequeñas y medianas empresas que lo que en realidad necesitan es demanda efectiva que no puede venir, en su mayor proporción, más que de salarios directos, indirectos y diferidos suficientes.


La patronal está haciendo un ejercicio de irresponsabilidad histórica al actuar con tanta ceguera o con tanta falta de escrúpulos. Limitarse a tratar de ahorrarse salarios mediante la reducción de las cotizaciones sociales no es solamente algo que perjudique a los trabajadores. Es una estrategia suicida para la inmensa mayoría de las empresas porque solo conviene a las que tienen un poder de mercado que no estará nunca al alcance de todas. Además, están defendiendo una demanda que debilita a la seguridad social, que es lo que busca el lobby bancario para favorecer así el negocio privado, incluso por la vía radical del establecimiento de un sistema de capitalización privado. Así la patronal le hace también el peor de los favores a millones de pequeños y medios empresarios.


La patronal no solo se pone enfrente de los sindicatos, o del gobierno como quieren hacer creer. Se está situando enfrente de toda las sociedad manteniendo una postura ciega y radical que lo único que busca es aumentar los privilegios de los más ricos para ganar más y para quitarse de encima los impuestos que contribuyen al sostenimiento de la sociedad, una estrategia que en ningún otro país ha dado resultados que no sean los de empobrecer a todos y frenar la modernización de la economía.


Juan Torres




ESPIRITUAL Y SOLIDARIA EXPERIENCIA HUMANA ABIERTA EN CADA EUCARISTÍA

Fuente: ECLESALIA, 24/07/09
Autor: BORIS VÁSQUEZ CARBONELL, coach humanista,
borisvasquezc@gmail.com MÉRIDA.


El domingo 12 de julio estuve celebrando la Cena del Señor con mis vecinos de Mérida y el párroco mencionó la importancia de no dar vacaciones a Dios por ser verano y aprovechar para encontrarnos más profundamente con Él.


Consideré que sería una buena ocasión para revisar mi experiencia eucarística y observar si mi vida diaria estaba siendo tocada por la Presencia del Único.


Algunas veces he vivido el sacramento de un modo excesivamente mental (pensar que estoy con Dios e imaginarme creyente) o sentimental (me siento bien en-Iglesia, entonces, ya vivo la experiencia de fe) sin integrar todas las dimensiones humanas. Incluso, con un matiz individualista creyéndolo existencial y sincero.


Esta revisión de fe tiene como base lecturas antiguas de las que no recuerdo los títulos sumado a pequeñas reflexiones personales. Intenta recoger la importancia humana de los diversos momentos litúrgicos y plantearlos como una lista de cotejo para ayudar en la toma de conciencia del crecimiento espiritual y solidario.



¿Tenemos estas experiencias en cada Eucaristía?


1. Rito de entrada: Ser recibido


Dios nos recibe con los brazos abiertos, como el inmigrante que regresa a casa después de largos años y es abrazado por su familia que le ama o el hijo que estudió una beca en el exterior y regresa para ser abrazado por sus amigos de toda la vida.


2. Ser perdonado: Reconstruir la vida

No sólo sientes un peso menos ni más clara tu conciencia: Toda la vida es liberada. Como cuando estabas enfermo y luego vuelves a experimentar la salud o cuando no podías hablar porque había mucho recelo en el centro de trabajo y te encuentras con quienes puedes ser tú mismo otra vez. Es volver a ser joven, pero más maduro y más lleno de fuerzas.


3. Evangelio: Recibir Buenas Noticias

No es escuchar un texto para reflexionarlo, es evocar lo mejor del Paso de Dios entre nosotros y dar vuelta mi vida entera para tener otra perspectiva, otra energía, una nueva actitud: renovación completa. Es más que un aplauso en pie, un agradecimiento mirando a los ojos o un ascenso inesperado pero tiene ese sabor.


4. Plegaria Eucarística: Aceptación de quien soy

Es Cristo que se ofrece, es el Padre que acepta, es el Espíritu que nos une al Misterio. Somos ofrecidos como lo mejor que Cristo tiene y aceptados como lo mejor que el Padre tiene. Nada se deja de lado, todo se hace bueno. Con esta confianza asumimos la vida entera siendo hijos, con historia y significado.


5. Rito de Paz: Sentirme acompañado

Creo, siento y me comprometo a dejar que la paz sea una realidad en los que van a misa y los que no. En mi interior existe armonía, satisfacción y por eso quiero compartir al autor de toda paz.


6. Comunión: Comer juntos

Comemos con los amigos y con los que queremos que lo sean. Comida y destino van de la mano. No deseamos la soledad ni la masa sino espacios donde ser feliz sea lo normal y natural.Si no tenemos estas experiencias, bien podrían animar un plan de vida. La decisión siempre será personal pero las consecuencias, comunitarias.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos,
indicando su procedencia).