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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


¡Bienvenido/bienvenida! al "blog" de la HOAC diocesana de Cádiz y Ceuta.


viernes, 24 de abril de 2015

«LA FIESTA DEL 1 DE MAYO, DÍA DEL TRABAJO»


Estimado/a amigo/a:
Recibe un saludo muy cordial del Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera de Cádiz y Ceuta. Tenemos el gusto de invitaros a la celebración de la Eucaristía del 1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores y Festividad de San José Obrero . Este año celebrado bajo el lema "La Parroquia, Semilla de Esperanza en el Mundo Obrero" nos reuniremos en Cádiz, en la Parroquia de Nuestra Señora de Loreto, el viernes 1 de Mayo a las 19'00 presididos por nuestro Obispo, Don Rafael para celebrar juntos la Eucaristía.

Os ajunto Carta de Invitación, Cartel y un Comunicado elaborado por el Departamento de Pastoral Obrera de la CEE.

Un saludo afectuoso,  


Eugenio Díaz Melero
 Director del Secretariado Diocesano
          de Pastoral Obrera


Teléfono 956 41 65 89 Móvil 696 55 10 00



«LA PARROQUIA,
SEMILLA DE ESPERANZA
EN EL MUNDO OBRERO»


Celebración Eucarística:

Preside:
D. Rafael Zornoza Boy
Obispo de Cádiz y Ceuta

Día 1 de Mayo
a las 19:00 horas.

Parroquia de Ntra. Sra. de Loreto Cádiz.





“LA PARROQUIA, SEMILLA DE ESPERANZA EN EL MUNDO OBRERO”

 

A todos los sacerdotes, congregaciones de religiosos/as, comunidades parroquiales, grupos y movimientos laicales, delegaciones y secretariados diocesanos.

 

Queridos hermanos y hermanas os invitamos a celebrar juntos la festividad del 1º de Mayo; Día Internacional de los Trabajadores y Fiesta de San José Obrero.

Desde el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera os invitamos un año más a que lo celebremos en torno a la mesa de la eucaristía, en la que se hace presente la vida de los trabajadores y la de aquellos que no tienen trabajo acogidos todos por Jesucristo que entrega su vida para darnos vida.

 

 Como nos recuerda D. Antonio Algora, Obispo Responsable de la Pastoral Obrera de la CEE: “Tristemente, tenemos que seguir reconociendo la existencia de injusticias que afectan directamente a los hombres y mujeres del mundo del trabajo y a sus familias, deshumanizando la vida, precarizando el trabajo y la existencia, dificultando la vida familiar y los proyectos personales: el desempleo, la precariedad, la desregulación de las condiciones de trabajo, las inhumanas condiciones de trabajo en algunos sectores productivos, la falta de reconocimiento efectivo de derechos laborales que son expresión de los derechos humanos, y de la sagrada dignidad de la persona; se sigue anteponiendo el beneficio a la dignidad del trabajo humano”.

 

La situación de todas estas personas y familias han de tener una presencia especial en nuestras Parroquias. Se nos llama a ser Parroquias abiertas, acogedoras, que sepan acompañar las situaciones de dolor y sufrimiento que se vive por parte de tantas personas y que vemos continuamente en nuestros, barrios, ciudades y pueblos. Se nos llama a ser parroquias encarnadas en la realidad de nuestros barrios para ser así Semilla de Esperanza en el Mundo Obrero.

 

            Celebraremos la Eucaristía el viernes 1 de mayo a las 19:00 h en la Parroquia de Nuestra Señora de Loreto en Cádiz.

 

Invitamos a todos los sacerdotes que tengan posibilidad, a que concelebren la Eucaristía, y a todos los miembros de la comunidad diocesana que puedan desplazarse, a que participen en esta celebración diocesana. Animamos igualmente a las parroquias que puedan, a colaborar y facilitar el traslado de las personas interesadas.

 

Si necesitáis contactar con el Secretariado, podéis poneros en contacto al teléfono  696 55 10 00 o por correo electrónico a pobreracadiz@gmail.com. A vuestra disposición y un fuerte abrazo en Cristo Obrero,      

 

Eugenio Díaz Melero
Director del Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera


Departamento de Pastoral Obrera

Comisión Episcopal de Apostolado Seglar

 

 

Nota para la festividad del 1º de mayo,
San José Obrero.


Por un trabajo decente, por un domingo libre de trabajo


En la celebración del 1º de mayo, San José Obrero, fiesta cristiana del trabajo, se nos ofrece un año más la ocasión de recordar lo que celebramos y de seguir empeñando nuestras fuerzas, las que Dios nos da, en la construcción del Reino de Dios. Es el permanente compromiso de la Iglesia que quiere seguir, en fidelidad, los pasos de su Señor; es el compromiso que se nos ha invitado a vivir renovadamente con ocasión del reciente XX aniversario de "La pastoral Obrera de toda la Iglesia"




Tristemente, tenemos que seguir reconociendo la existencia de injusticias que afectan directamente a los hombres y mujeres del mundo del trabajo y a sus familias, deshumanizando la vida, precarizando el trabajo y la existencia, dificultando la vida familiar y los proyectos personales: el desempleo, la precariedad, la desregulación de las condiciones de trabajo, las inhumanas condiciones de trabajo en algunos sectores productivos, la falta de reconocimiento efectivo de derechos laborales que son expresión de los derechos humanos, y de la sagrada dignidad de la persona; se sigue anteponiendo el beneficio a la dignidad del trabajo humano.




En palabras del Papa Francisco: "Es hora de favorecer las políticas de empleo, pero es necesario sobre todo volver a dar dignidad al trabajo, garantizando también las condiciones adecuadas para su desarrollo. Eso implica, por una lado, buscar nuevos modos para compaginar la flexibilidad del mercado con la necesaria estabilidad y seguridad de las perspectiva laborales, indispensables para el desarrollo humano de los trabajadores; por otro lado, significa favorecer un adecuado contexto social que no apunte a la explotación de las personas, sino a garantizar, a través del trabajo, la posibilidad de construir una familia y de educar a los hijos... Ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana".




Esta tarea, que es de toda la sociedad, es también una tarea propiamente eclesial, porque lo que está en juego en un trabajo digno es la dignidad de la persona y la suerte de los pobres, por eso invitamos a toda la comunidad eclesial a implicarse en esta tarea como "nuestra causa". Es la invitación de san Juan Pablo II:




"Para realizar la justicia social... son siempre necesarios nuevos movimientos de solidaridad de los hombres del trabajo. Esta solidaridad debe estar siempre presente allí donde lo requiera la degradación social del sujeto del trabajo, la explotación de los trabajadores... La Iglesia está vivamente comprometida en esta causa, porque la considera como su misión, como verificación de su fidelidad a Cristo, para poder ser realmente la "Iglesia de los pobres". Y los pobres... aparecen en muchos casos como resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano: bien sea porque se limitan las posibilidades del trabajo -es decir por la plaga del desempleo-, bien porque se desprecia el trabajo y los derechos que fluyen del mismo, especialmente el derecho al justo salario, a la seguridad de la persona del trabajador y de su familia".




Es necesario poner en el centro de la vida social, política y económica a la persona, poner el trabajo por delante del capital. Es imprescindible el trabajo digno para hacer posible una vida digna hoy para personas y familias. Es necesario promover políticas de fomento del empleo digno y estable por encima de cualquier otra cosa.




Por eso adquiere especial significación en esta situación la campaña que diversas organizaciones católicas en nuestro país han puesto en marcha, acogiendo la Declaración por un trabajo decente que representantes de organizaciones de inspiración católica y de congregaciones religiosas, junto con las autoridades de la Santa Sede y los líderes de la Organización Internacional del Trabajo, hicieron pública en abril de 2014 con el objetivo de colocar explícitamente el "trabajo decente para todas las personas" entre los objetivos de desarrollo sostenible en la agenda post-2015 .




Igualmente es importante promover condiciones de justicia que posibiliten un domingo libre de trabajo, y activar la campaña que en la COMECE (Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea) se viene impulsando desde el año 2011




Queremos hacer nuestro ese objetivo de promover y crear un entorno propicio al trabajo decente. Es esencial para enfrentar los desafíos actuales de creciente injusticia social y desigualdad, reforzando al mismo tiempo la dignidad humana y contribuyendo al bien común. Un trabajo decente que, como nos recordaba Benedicto XVI retomando la iniciativa de San Juan Pablo II, "significa un trabajo que, en cualquier sociedad, sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer: un trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de su comunidad; un trabajo que, de este modo, haga que los trabajadores sean respetados, evitando toda discriminación; un trabajo que permita satisfacer las necesidades de las familias y escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar; un trabajo que consienta a los trabajadores organizarse libremente y hacer oír su voz; un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual; un trabajo que asegure una condición digna a los trabajadores que llegan a la jubilación."


En efecto, no podemos dejar sin respuesta el sufrimiento humano resultante tanto de estructuras injustas como del egoísmo de las personas que da lugar a formas de trabajo precario o mal remunerado, del tráfico de seres humanos y de trabajo forzado, de variadas formas de desempleo juvenil y de migración forzada. En España, en Europa y en todo el mundo, el acceso a un trabajo decente debe ser una meta prioritaria de las políticas públicas y de las organizaciones sociales, empresariales y sindicales. Es necesaria la articulación de políticas en España, en la Unión Europea y en el ámbito de Naciones Unidas de cara a la consecución de este objetivo. Es urgente la formulación y puesta en práctica de un nuevo conjunto de objetivos de desarrollo internacionales, junto con unas condiciones de ayuda y unas políticas económicas.


Nuestro compromiso cristiano es siempre Acción de Gracias. La mejor manera que tenemos de celebrar esta fiesta es mediante la Acción de Gracias que reconoce con gratitud los bienes recibidos del Señor y nos impulsa a compartirlos con nuestros hermanos para que todos puedan vivir. La mejor manera de celebrarlo es encontrarnos en el camino de la Vida, tras los pasos del Señor Resucitado, acompañando la vida de los pobres y trabajando por recuperar su dignidad. A esa tarea os invitamos. En esa tarea nos encontramos.

1 de mayo de 2015
 
 
+ Antonio Ángel Algora Hernando
Obispo prior de Ciudad Real
Obispo responsable de Pastoral Obrera de la CEE
 





COMUNICADO 1º MAYO 2015 JOC y HOAC






MIRAR EL PASADO,
 
 LUCHAR EL PRESENTE,
 
 CONSTRUIR EL FUTURO

 

Celebramos un año más el 1 de mayo, día festivo y reivindicativo para el movimiento obrero en todo el mundo, y día también de celebración en nuestra Iglesia, fiesta de San José Obrero, trabajador que nos mostró la dignidad de ser un obrero, herencia que compartió con el propio Jesús.

 

Para la JOC Y la HOAC, movimientos de militantes obreros cristianos, este día es especial por doble motivo. Como trabajadores, porque lo celebramos codo con codo con nuestros hermanos para que se realice de una vez la dignidad que no vemos reconocida, y como cristianos, porque en Jesús obrero tenemos el mejor fundamento de poder conseguir la utopía que anhelamos: una sociedad de hermanos donde todos y todas podamos tener un trabajo digno que nos permita nuestro sostenimiento y el de nuestras familias, nuestra realización personal y nuestra contribución a esa sociedad mejor (CV, 63).

 

Celebramos este 1º de mayo MIRANDO AL PASADO. Esta fiesta nació a finales del siglo XIX, en París. Se concibió como jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a aquellas y aquellos que murieron por reivindicar los tres 8 -8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 para la relación social- y marcó un punto de inflexión en el movimiento obrero mundial, de manera que el 1 de mayo quedó consagrado como día para manifestar la inalienable dignidad del trabajador frente al capital. Hoy nos seguimos preguntando ¿cuántas movilizaciones seguirán siendo necesarias para que se acaben aceptando las más justas reivindicaciones del mundo del trabajo? ¿Cuántas más para que recobremos la conciencia de la dignidad de las personas como lo más sagrado?

 

La Iglesia hemos ido acompañando a lo largo de la historia los procesos de cambio, intentando iluminar desde la fe los acontecimientos y la realidad social cambiante. Quizá muchas veces con nuestras sombras, en forma de tibieza, de confusión o de diagnósticos equivocados. A la vez también, con indiscutibles llamadas y manifestaciones en defensa de la dignidad de las personas: “Cuando la vida social –también el trabajo- pone en el centro al dinero, y no a la persona, negamos la primacía del ser humano sobre las cosas, negamos la primacía de Dios” (Evangelii Gaudium 55).

 

Hoy nos encontramos con graves situaciones de desempleo, desigualdad, pobreza y precariedad, en todo el mundo. Son signo y consecuencia de una forma de hacer y funcionar en la que la lógica prevalente es la del dinero, no la de procurar garantizar el bien-ser o bien-vivir de todas las personas.

 

El último informe Foessa indica cómo la crisis está causando un riesgo de falta de cohesión social en España que se ha fundamentado en estos últimos años en el incremento de la desigualdad, el aumento del desempleo, el descenso de los sistemas de protección social, el desgaste de los mecanismos de protección familiar, las desigualdades territoriales y las dificultades recaudatorias, debidas a la economía sumergida y el fraude fiscal.

 

Cuando observamos esta realidad, no podemos olvidar, como dice el Papa Francisco, que “el desempleo es consecuencia de un sistema globalizado en el cual el dinero es el ídolo y el único que manda”, o que “se descarta a los jóvenes y a los ancianos”.

 

No vivimos tiempos de recuperación laboral y social en nuestro país cuando:

    hay más de 12 millones de pobres, mientras que la riqueza de los más ricos sigue aumentando.

    persisten tasas desempleo superiores al 23%, y la precariedad laboral es cada vez mayor.

    el 90% de los empleos creados en los últimos años son temporales, y muchos a tiempo parcial

    los trabajadores pobres superan ya el 12% del conjunto de los trabajadores.

    En 1.700.000 familias, ninguno de su miembros tiene empleo y más de 700.000 no tienen ningún ingreso.

    más de la mitad de los desempleados (55,71%) ya no cobra ningún tipo de prestación.

    los desahucios siguen siendo una lacra para tantas familias arruinadas. Según el INE, fueron 184 desahucios al día en 2013, y se incrementaron un 7,8% en 2014.

    la mitad de los y las jóvenes están en desempleo, muchos abocados a la emigración forzosa, ocupando puestos de cualificación inferior a su nivel de estudios...

    las personas inmigrantes engrosan la bolsa de la economía sumergida y tienen los peores salarios.

    la brecha salarial entre ambos sexos sigue aumentando, (...)

 

Esta situación, estos datos, son fuente de indignación y de dolor. También son una llamada a nuestra conciencia. No se puede construir un mundo que camine hacia la igualdad y la justicia desde las premisas sobre las que funciona nuestra economía nacional e internacional, nuestras relaciones laborales, nuestro funcionamiento social. No hay remedio si no empezamos a poner a las personas y a las familias, especialmente a las más empobrecidas y castigadas, en el centro. Por eso queremos LUCHAR EL PRESENTE, tratando de ser alza-voz del sufrimiento y las esperanzas de tantas personas trabajadoras y sus familias “He oído el clamor de mi pueblo” (Ex 6,5)

 

En el mundo obrero y del trabajo necesitamos que se promuevan políticas:

-   que recuperen el sentido humano del trabajo

-   que promuevan trabajo digno

-   que pongan sus objetivos en erradicar la pobreza y la desigualdad,

-   que fomenten una verdadera participación ciudadana

-   que defiendan los derechos sociales como un deber de justicia

-   que defiendan la vida en todas sus etapas

 


Ante esta situación recordamos las recientes palabras del Papa Francisco: "No es suficiente con que los pobres recojan migajas que caen de la mesa de los ricos, hay bienes básicos como la tierra, el trabajo y la casa, además de servicios públicos como salud, educación, seguridad o medio ambiente, de los que ningún ser humano debería quedar excluido (...). Mientras no se logre una distribución equitativa de la riqueza, no se lograrán resolver los males de la humanidad". (Acto inaugural de la VII Cumbre de las Américas).

 

Y ANUNCIAMOS como seguidores de Jesús de Nazaret en su Iglesia y como testigos de la resurrección, la ESPERANZA como programa de acción. Esperanza que nos ayude a cambiar la manera de sentir, pensar y actuar, superando los viejos planteamientos capitalistas del beneficio como único motor posible de la historia, para ir alumbrando y CONSTRUYENDO EL FUTURO, como ya ocurre en muchas partes, alternativas que vayan generando una nueva realidad desde la dignidad y la fraternidad donde la persona sea lo primero.

 

Feliz 1º de mayo, festividad de San José Obrero.



Secretariado de Pastoral Obrera
DIOCESIS DE CADIZ Y CEUTA


FOTOS DE LA MANIFESTACIÓN EN CÁDIZ
DEL PRIMERO DE MAYO

Realizadas por Pepe Carrascosa.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
LA HOAC DIOCESANA, COMPARTIENDO EN EL BAR DE LOS SINDICATOS TRAS ACABAR LA MANIFESTACIÓN EN CÁDIZ.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 




«43.- EL HAMBRE»
(Hacia un nuevo humanismo),
por José Antonio Hernández Guerrero




Aunque parezca una obviedad, hemos de seguir insistiendo en que el hambre no es una enfermedad social infecciosa, traumática o genética, sino que es una malformación humana -o inhumana- originada por la forma -inadecuada, arbitraria e injusta- de la que los hombres en sociedad manipulamos y gestionamos los recursos que nos proporciona el entorno natural en el que vivimos.


Reconocemos que, a veces, el hambre es el resultado directo de las catástrofes naturales, pero, incluso en estos casos, sus más amplias y más graves consecuencias dependen de nuestra manera razonable o irrazonable, justa o injusta, solidaria o insolidaria de distribuir y de aplicar los medios para prevenir y para paliar sus efectos devastadores.


Por eso hemos de denuncia que el hambre es un mal cuyos orígenes, causas y efectos dependen, sobre todo, de nuestras actitudes egoístas y de nuestras conductas insolidarias. En mi opinión, si, por ejemplo, hiciéramos un ejercicio de imaginación y si nos representáramos a nosotros mismos en las situaciones de esos mendigos con los que diariamente nos cruzamos y, sobre todo, si nos esforzáramos un poco por sintonizar con sus sensaciones y con sus sentimientos, es posible que se avivara nuestro sentido de la justicia para exigir una concepción diferente de la economía, y es probable que se “alimentara” nuestra solidaridad activa, al menos, con algunos de los más próximos.


José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo.
42.- « «RECUPERAR LA ALEGRÍA»
(Hacia un nuevo humanismo)





lunes, 20 de abril de 2015

ORAR EN EL MUNDO OBRERO:
«EL MODELO DE PASTOR»
4º DOMINGO DE PASCUA
(26 abril 2015) Ciclo “B”


VER: 

Vamos a fijarnos en aquellos hermanos nuestros
que han querido acompañar con su vida
la infame realidad de los excluidos y marginados,
de los olvidados y descartados…
vueltos ellos mismos uno más de los empobrecidos
y vejados del mundo obrero…
 



Dibujos de Cerezo



ORAR EN EL MUNDO OBRERO
Ciclo “B”  (2014-2015)

«EL MODELO DE PASTOR» 

4º DOMINGO DE PASCUA

(26 de abril de 2015)


«Las verdaderas víctimas del templo
no son los animales, sino el pueblo mismo;
mientras el templo se ha convertido
en una casa de negocios (Jn 2,16)
y acumula bienes en el tesoro (Jn 8,20),
el pueblo está reducido a la miseria...
No hay que estudiar nada
para trasponer aquel templo
al actual templo del Capital».

 
 

 
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26 de abril de 2015
Cuarto Domingo de Pascua (B)

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4,8-12
Ningún otro puede salvar.

Salmo 117 1 y 8-9. 21-23. 26 y 28-29
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.


Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-2
Veremos a Dios tal cual es.

Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 11-18
El buen pastor da la vida por las ovejas.

El pastoreo de Jesús y de la Iglesia.
La liturgia nos presenta la imagen mesiánica del pastor.
Aparece ya en el AT, prefigurando al Mesías.
Jesús, el Buen Pastor, conoce a sus ovejas
y ofrece su vida por ellas (Ev.).
Pedro, después de haber curado al paralítico, reconoce que,
fuera de Cristo muerto y resucitado, no hay salvación,
sólo él puede curar y salvar (1 lect.).
Dios Padre nos ha amado por Cristo hasta tal punto que
nos ha hecho sus hijos y herederos de su reino (2 lect.).

Las oraciones semanales y el material de la HOAC
lo podéis encontrar archivado en:
http://issuu.com/hoac/docs


REUNIÓN EN LA PARROQUIA DE SAN BENITO (PTO. REAL), MIÉRCOLES 22 DE ABRIL de 2015, A LAS 18:00 HORAS. GRUPO «POR LA SOLIDARIDAD CON LAS PERSONAS EN PARO Y PRECARIEDAD»

PARROQUIA SAN BENITO
PUERTO REAL



En nuestro deseo de ser Iglesia cercana y solidaria con:

LAS FAMILIAS Y LAS PERSONAS EN PARO.
LOS EMPOBRECIDOS POR LA CRISIS.
LOS EXCLUIDOS POR EL SISTEMA.




La Comunidad Parroquial de “San Benito Abad” de Puerto Real, tiene el gusto de invitarte a que participe con nosotros en la próxima reunión, del «GRUPO POR LA SOLIDARIDAD CON LAS PERSONAS EN PARO Y EN PRECARIEDAD».

Tendrá lugar el próximo:


MIÉRCOLES, 22 DE ABRIL DE 2015
A LAS 18:00 HORAS
EN LOS LOCALES DE
LA PARROQUIA.



Te invitamos a que participes con nosotros en esta próxima reunión, del “GRUPO POR LA SOLIDARIDAD CON LAS PERSONAS EN PARO Y EN PRECARIEDAD”, para dialogar y solidarizarnos con el drama de estas personas y sus familias que viven y padecen el PARO Y LA PRECARIEDAD.

  En esta reunión, pondremos en común las situaciones que estamos viviendo y/o que conocemos, de personas en paro, precariedad laboral o de otra índole.

Y reflexionaremos desde la Doctrina Social de la Iglesia sobre: «EL SER HUMANO SER POLÍTICO», el Concepto de Política.



¡Te esperamos!







Orden del día reunión del 22-04-2015
  1. Oración.
  2. Breve dialogo de la situación de las personas en paro y precariedad de nuestro entorno.
  3. Reflexionamos sobre las «EL SER HUMANO SER POLÍTICO», el Concepto de Política, desde la Doctrina Social de la Iglesia.
  4. Diálogo sobre el tema.
  5. Próxima reunión.


SEGUIMIENTO DEL GRUPO«POR LA SOLIDARIDAD CON LAS PERSONAS EN PARO Y EN PRECARIEDAD» EN NUESTRO “BLOG”:

Reunión anterior (núm. 22):
Celebrada el: Jueves, 19 de marzo de 2015.



Primera reunión, celebrada:
Presentación por Alfonso Alcaide Maestre.
Jueves, 7 de junio de 2012




Gesto Comunitario: «La Persona es lo Primero»
Eucaristía y manifestación, realizado en
Puerto Real, el domingo 19 de enero de 2014

viernes, 17 de abril de 2015

«42.- RECUPERAR LA ALEGRÍA»
(Hacia un nuevo humanismo),
por José Antonio Hernández Guerrero




En mi opinión, en este nuevo tiempo primaveral, deberíamos hacer un renovado esfuerzo por recuperar, no la alegría forzada y obligatoria de las fiestas convencionales, sino esa otra alegría profunda, serena y constante, que consiste en comprender y en sentirse comprendido, en amar y en sentirse amado. Como todos sabemos, en la vida real, a veces, la alegría es compatible con los golpes del dolor e, incluso, con los crujidos de la tristeza. La alegría -la expresión directa del bienesentir, del bienpensar, del bienquerer, del bienser, del bienestar y del bienhacer- es la manifestación humana del gozo interior que nos produce la posesión de un bien o la esperanza de alcanzar un beneficio sustancioso como, por ejemplo, el placer sereno o exultante de la existencia y de la vida, la dicha honda del amor, la fruición placentera de la contemplación apacible de la naturaleza, la paz íntima del trabajo esmerado, la satisfacción profunda del deber cumplido, el gusto duradero de los bienes compartidos o de los servicios prestados.


Esta alegría sí que es, efectivamente, el resplandor directo y expansivo de una luz interior, el reflejo de un alma sencilla que disfruta cuando saborea la vida. Para sentir alegría, por lo tanto, no son necesarios los pensamientos sublimes, las grandes palabras, las elevadas metas ni los horizontes maravillosos, sino que son suficientes los paisajes cercanos, los momentos cotidianos y los pequeños pasos que damos para movernos por nuestra propia existencia, sobre todo cuando acompañamos y nos sentimos acompañados.


La “alegría” es un lenguaje que nos revela el bienestar que, “por dentro”, experimenta la conciencia cuando, a pesar de todos los pesares, la realidad coincide con los deseos, los hechos con las esperanzas, los esfuerzos con los resultados. Es alegre el que, sabiendo encajar las dificultades y los contratiempos, descubre el sentido a la vida, dirige una mirada positiva a las cosas, a los sucesos y a las personas; el que extrae lo mejor de la vida y mantiene el aliento, incluso, en los desalientos y, sobre todo, el que, por sentirse bien consigo mismo, tiene ganas de vivir y de servir. La senda más directa y más segura para lograr alegría es esforzarnos por transmitirla a los que nos rodean.


José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo.
41.- «RESURRECCIÓN PRIMAVERAL»
(Hacia un nuevo humanismo)





martes, 14 de abril de 2015

ORAR EN EL MUNDO OBRERO:
«APARICIÓN A LOS APÓSTOLES»
3er. DOMINGO DE PASCUA
(19 abril 2015) Ciclo “B”


VER: 

Ibraima Dabo, (joven de 28 años
originario de Guinea Bissau)

Llegó a Tenerife en barca
tras un viaje de más de un año
atravesando Guinea Bissau,
Senegal, Mauritania,
Sahara y Marruecos:

“Sólo comíamos pan
con sardinas y agua,
algunos días
no teníamos nada”…
 


 


Dibujos de Cerezo


 

ORAR EN EL MUNDO OBRERO
Ciclo “B”  (2014-2015)

«APARICIÓN A LOS APÓSTOLES» 

3er. DOMINGO DE PASCUA

(19 abril 2015)
 

«¿Comerán hoy los cuerpos de los pobres?
¿Se les seguirá considerando simples fantasmas,
o por fin nos acercaremos a tocarles y curarles
sus manos y sus pies heridos…?
¿Seguiremos encontrando hoy aquella
«sorpresa horrorizada» de los discípulos
en nuestro contacto
con los empobrecidos del  mundo obrero,
en cuya carne y huesos
se nos aparece nuevamente
Jesús resucitado?».



 

 
 

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19 de abril de 2015
Tercer Domingo de Pascua (B)


 

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 3,13-15.17-19
Matasteis al autor de la vida, pero Dios
lo resucitó de entre los muertos.


Salmo 4, 2. 7. 9 (R.: cf. 7)
Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor.

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2, 1-5
Él es víctima de propiciación por nuestros pecados
y también por los del mundo entero.


Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 35-48
Así estaba escrito: el Mesías padecerá y
resucitará de entre los muertos al tercer día.


La conversión, signo pascual.
¿En el Tiempo Pascual se debe hablar de conversión?
Pascua es tiempo de conversión.
Cristo resucitado y Pedro hablan de conversión.
El Resucitado se aparece a los suyos, les instruye
y les manda a predicar a Cristo muerto y resucitado
y exhorta a la conversión (1 lect.).
Juan afirma que Cristo es el abogado ante el Padre
y la víctima propicia por nuestros pecados (2 lect.).

Las oraciones semanales y el material de la HOAC
lo podéis encontrar archivado en:
http://issuu.com/hoac/docs


FRASE DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, ABRIL 2015


UN FARO ANTE LA CRISIS


DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA


«En la historia del mundo del trabajo, que es una parte muy importante de la historia de los pobres, está ya presente y actuante el Espíritu de Dios, antes de que llegue la Iglesia, suscitando aspiraciones, valores, ideas, actitudes y comportamientos, que preparan el camino al Evangelio y que son perfectamente compatibles».
(Juan Pablo II, año 1981.
Laborem Exercens 8,2)


ABRIL 2015


Publicamos un texto breve de la Doctrina Social de la Iglesia.
Lo tenéis disponible en DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA,


Se trata de una acción sencilla y concreta, con el objetivo de darla a conocer.

Queremos ayudar a hacer una lectura creyente en la situación de crisis y recortes sociales que perduran largos años.

Los valores cristianos aplicados a la realidad social por la Doctrina Social de la Iglesia,
ofrecen principios orientadores que muestran un proyecto de persona y de sociedad diferente del que nos muestra “la crisis”.

Así que cada mes publicaremos un texto breve, seleccionado de entre los documentos de la DSI.
También estará disponible en la http://dpt.archimadrid.es, sección NOTICIAS, web de la Delegación de Pastoral del Trabajo.



viernes, 10 de abril de 2015

CONVERSACIONES CON PACO PORCAR
EN EL FORO “GOGOA” (PAMPLONA)



Paco Porcar: “Ahora hay que optar entre dos modelos sociales:
vivir para trabajar o trabajar para vivir”

Conversaciones en el Foro GOGOA

• Entrevista a Francisco Porcar, historiador del movimiento obrero, militante de la HOAC y colaborador de Noticias Obreras.
Por Javier Pagola • vía Alandar.

Francisco Porcar es concejal por Esquerra Unida en el municipio castellonense de La Val d’Uixó y militante de HOAC.

 Es autor del libro «Una Historia de Liberación, que hace una mirada cultural a la historia del movimiento obrero».


—¿Por qué le interesó hacer una aproximación cultural a la historia del movimiento obrero?
—Porque históricamente el movimiento obrero ha sido, en gran medida, un movimiento cultural de liberación. Ha hecho grandes aportaciones para la humanización radical de la sociedad y ha supuesto un gran impulso ético para vivir. El espacio que ocupó la cultura obrera como manera alternativa de pensar y organizar la sociedad ha sido llenado por la cultura neocapitalista dominante, caracterizada por el individualismo posesivo y la deshumanización. Muchos hombres y mujeres trabajadores —con y sin empleo— y gran cantidad de sindicalistas desconocen la trayectoria del movimiento obrero y su cultura de solidaridad e internacionalismo.


—¿Estudiar la historia del movimiento obrero a dónde le ha llevado?
—No se ama lo que no se conoce. Pero a mí no me mueve un mero ejercicio intelectual. A mí me guía un deseo de ayudar a participar hoy en su vida y a comprometerse con su causa, especialmente con la causa de las personas más débiles y empobrecidas. En una sociedad desmemoriada como es la nuestra, estudiar la historia del movimiento obrero puede servir para varias cosas. Yo destacaría tres: cultivar una memoria agradecida a todos y todas los que gastaron su vida por un mundo más justo, aprender de los errores e incoherencias del pasado para no repetirlos, y asumir un compromiso renovado de liberación. Además, yo soy miembro de una organización de militantes cristianos que, en el encuentro del Evangelio con el mundo obrero, aprende a alejarse de un catolicismo aburguesado y a rescatar elementos muy importantes del cristianismo originario.


—¿Cómo se explica la desunión histórica en el mundo del trabajo?
—La diversidad del movimiento obrero no hay que verla como un mal. El pluralismo ha sido una gran riqueza. Pero, históricamente, se ha vivido una fuerte tensión entre el pluralismo y la búsqueda de la unidad. La solidaridad ha sido la clave de esa búsqueda. Sin embargo, un gran problema del movimiento obrero ha sido el sectarismo, teñido de fundamentalismo, que ha aparecido con frecuencia en todas sus corrientes.



¿Qué aportaciones emancipadoras más importantes ha hecho?

—Acaso la más importante ha sido plantear el valor del trabajo como factor principal de la producción. Porque el trabajo está vinculado a la persona que trabaja y a su dignidad. La persona no es un instrumento y a ella se deben subordinar la economía, los sistemas productivos, la retribución y la organización de la vida social. Pero ha habido otras aportaciones importantes: la crítica radical a la propiedad privada capitalista, la insistencia en el bien común y en un proyecto de comunidad de bienes, el internacionalismo y la evitación de enfrentamiento entre pueblos, su aprecio de la educación para hacer frente a la degradación moral de la sociedad, la búsqueda de la emancipación femenina y la insistencia en que la gente trabajadora se organice.


¿Por qué se ha debilitado la cultura del movimiento obrero?

—Esa cultura se desdibujó, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, porque se dejó de cultivar la educación del deseo de las personas para construir una sociedad a la medida del ser humano. Esa convicción se desplazó y fue sustituida por la idea de que el desarrollo económico significaba progreso social. Los efectos de ese cambio se agrandaron a medida que Europa fue convirtiéndose en una sociedad satisfecha de consumo de masas y fue extendiéndose la dominación cultural del capitalismo. Otras causas fueron el acceso a la protección social, la fragmentación del mundo obrero, la influencia de los medios de comunicación, la diversificación de las formas de explotación de las personas y la dualización de una sociedad con un creciente número de excluidos sociales. Las organizaciones del movimiento obrero se burocratizaron y no han sabido atender eficazmente a las demandas de los desempleados, trabajadores eventuales y empobrecidos. Se ha perdido aliento ético.


¿Ahora, en nuestro tiempo, cuál es el desafío fundamental?

—El desafío es plantear la necesidad de un trabajo digno para alcanzar una sociedad decente. Una sociedad decente es aquella en la que las instituciones no humillan a las personas. Tenemos que optar por un modelo social y elegir si queremos vivir para trabajar o si queremos trabajar para vivir. ¿Vamos a aceptar la esclavitud o queremos la libertad para las personas? Hemos de plantearnos qué queremos hacer con el trabajo para construir transformación social. Como dice el teólogo brasileño Elio Estanislau Gasda, “Se trata de liberar al trabajo de la esclavitud economicista a que está sometido, al haberlo reducido a un mero instrumento de la economía”.


¿Cómo saldremos de la situación actual?

—No ha habido una crisis, sino una vuelta de tuerca del sistema, para precarizar más el empleo y reducir derechos laborales. Los planteamientos políticos que hoy dicen que la respuesta a la situación actual está en un crecimiento económico que genere empleo, están equivocados. Porque está más que demostrado que el sistema económico no necesita generar pleno empleo y lo que únicamente va a crear es un empleo más precario, que no permite vivir con dignidad. Al capital le resulta mucho más rentable invertir en actividades no productivas que generar empleo en actividades productivas. Un problema político decisivo es considerar qué queremos hacer con el trabajo humano y, sin embargo, no está planteado en los programas de los partidos.


¿Qué diferencia hay entre trabajo y empleo?

Hemos identificado trabajo y empleo, pero son cosas distintas. El empleo no es más que una forma de trabajo. Empleo es trabajo asalariado, aquel por el que se paga un precio de mercado. Hay muchas actividades humanas que son trabajo y no son empleo, El problema es que, como no se paga por ellas un precio de mercado, no suelen tener ni valoración ni reconocimiento social. El trabajo es esencial para el ser humano, las personas no podemos vivir sin trabajar, porque el trabajo es aquello que necesitamos para hacer de nuestro mundo un lugar habitable. Por eso es tan importante para la vida de las personas lo que hagamos con el trabajo.


-¿Qué ha hecho el capitalismo con el trabajo?

-El capitalismo ha convertido al trabajo humano en una mercancía a la que hay que poner precio para obtener de ella rentabilidad. Eso es destructivo para la persona, es poner precio a la vida y, cuando se le pone precio, la vida tiende a ser destruida. Una sociedad de creciente producción y creciente consumo tiene muy poco de humana. Hemos aceptado la destrucción de muchos derechos porque hemos aceptado la misma lógica que niega esos derechos. En los últimos 25 años hemos entrado en un modelo social, distinto del anterior, que mercantiliza el empleo hasta el extremo. Si no lo cambiamos, este modelo se va a caracterizar, cada vez más, por un desempleo estructural muy alto y por una extrema precarización del empleo. Los trabajadores que no se adaptan, no resultan competitivos para el mercado y quedan excluidos. Como dice el sociólogo Bauman, ha venido a repetirse lo que pasaba en el primer capitalismo: muchos trabajadores están sometidos al dilema de “o trabajas así o te mueres de hambre”, con todo lo que significa en nuestra sociedad no tener empleo.


-Para construir una sociedad más humana, ¿qué podemos actualizar de la mejor tradición del movimiento obrero?

-Que la persona es el sujeto y no un instrumento o mercancía, en el trabajo. Que las personas no son animales de carga y tienen derecho político a decidir cómo organizar la vida social y, para ello, deben movilizarse y no abandonar nunca esa responsabilidad trasladándola al Estado. Que la economía tiene que subordinarse a fines sociales y no conducir a una sociedad que tiene, cada vez más y en múltiples aspectos, la forma de un mercado. Y que, dado que los individuos competimos por nuestro propio interés egoísta, si queremos que la sociedad progrese tenemos que llegar a comprender que cooperando unidos conseguimos mejor lo que nos conviene.


-¿Qué se puede hacer en favor de quienes viven de manera precaria?

-Hoy, dada la precarización del empleo, muchas personas viven en una situación permanente de inseguridad vital. Como el sistema capitalista, para lograr sus objetivos, necesita sumisión, ataca los derechos sociales y laborales y utiliza el pretexto de que no se pueden pagar, porque son muy caros. Pero eso no es verdad. Sí hay dinero para lo que se quiere: en los Presupuestos del Estado para 2015 hay una partida de 38.000 millones de euros para pagar los intereses de la deuda. En diciembre pasado se acordó entre Gobierno, patronal y sindicatos una ayuda de 421 euros a parados de larga duración que no tienen ningún tipo de ingresos. En España hay más de dos millones de parados en esa situación, pero sólo una cuarta parte de ellos podrá acogerse a esa ayuda, que va a costar unos 1.200 millones de euros. Dinero hay, pero según para qué.


-¿Qué poder político real tienen las instituciones frente a la gran banca, el capital y el mercado?

-Un poder muy restringido. Tenemos una democracia de medio pelo. Y con los tratados de mercado, acordados en secreto entre la Unión Europea y los Estados Unidos o las potencias del Pacífico, se está creando un marco regulatorio internacional que ata de pies y manos a los gobiernos para que no puedan tomar decisiones contrarias a los intereses de las grandes empresas, de los fondos de inversión y de quienes controlan el capital financiero. La capacidad de decisión política es cada vez menor.


-¿Cómo se puede avanzar hacia una sociedad decente?

-Insistiré en algunas ideas. Creo que debemos repensar la economía y la política desde una comprensión comunitaria del ser humano y el trabajo, como un bien de las personas. Afirmar, en la práctica, el destino universal de los bienes y la distribución social de la riqueza y, para ello, establecer un sistema fiscal progresivo y justo y perseguir el fraude y la evasión. Valorar socialmente el trabajo que no es empleo, especialmente el de cuidados de las personas y del medio ambiente. Pensar no en una sociedad de empleo sino de trabajo, que responda a necesidades humanas y con participación de todos. Luchar por la reforma de la empresa y exigir su responsabilidad civil. Desvincular los derechos sociales del empleo y conseguir rentas sociales básicas. Renovar el sindicalismo y centrarlo en la atención a las necesidades y derechos de trabajadores y trabajadoras empobrecidos y vulnerables. Recuperar la política y nuestra continuada responsabilidad en ella. Y una cuestión nada fácil: cambiar nuestra forma de vivir.


-¿Son posibles cambios en un solo país?

-La mundialización de la economía y la globalización han vuelto a poner de actualidad el internacionalismo del movimiento obrero. Hay cuestiones que se pueden afrontar a nivel local. La regulación de algunos derechos y las políticas fiscales precisan marcos continentales o universales. Los sindicatos de todo el mundo han logrado confluir en una única Confederación Mundial, pero su fuerza es todavía muy débil para enfrentarse a quienes tienen muchísimo poder económico.


-Una buena parte del mundo ha acogido con alegría y esperanza los mensajes y gestos del papa Francisco. ¿Qué pasa en la Iglesia de nuestro país?

-Los Estudios de la Fundación FOESSA, vinculada a Caritas, dejan bien claro el crecimiento de la desigualdad social en España y que no es la crisis su causa principal, sino el sistema capitalista. El papa llama la atención sobre las políticas de trabajo y empleo -para que no haya explotación ni exclusión- y pide que la organización social no gire en torno a la economía sino a la dignidad de la persona humana. La mayoría de nuestros obispos no parecen entender al papa. La HOAC, movimiento eclesial que ha cumplido 68 años, tuvo buena comunicación con los obispos años atrás. Queremos plantear con ellos la necesidad y líneas de una pastoral obrera, pero ahora no hay diálogo. Otra cosa que sentimos es una creciente clericalización de la Iglesia y desinterés de los sacerdotes jóvenes por la acción social y evangelizadora de los laicos.



«41.- RESURRECCIÓN PRIMAVERAL»
(Hacia un nuevo humanismo),
por José Antonio Hernández Guerrero



El comienzo de la primavera y, para los creyentes, la celebración de la Resurrección de Jesús de Nazaret constituyen unas estimulantes llamadas para que adquiramos conciencia de la necesidad de reiniciar un inaplazable proceso de re-nacimiento, de re-juvenecimiento, de re-novación de la vida humana, personal, familiar y colectiva. De la misma manera que, por ejemplo, en los árboles brotan frondosas hojas, las plantas florecen y los pájaros se cortejan para alumbrar nuevas vidas, los seres humanos deberíamos secundar esos impulsos que nos lanzan las intensas luces de cada amanecer y esforzarnos en descubrir unos paisajes vitales que, por muy parecidos que sean a los de los días pasados, son completamente diferentes. Si afinamos el oído y, sobre todo, si abrimos nuestras entrañas, advertiremos que estamos rodeados de múltiples panoramas preñados de novedades, de sorpresas y, también, de interrogantes. Sí estamos atentos y esperanzados, advertiremos cómo cada primavera encierra un misterio que hemos de desvelar y un reto que hemos de afrontar. Si aprendemos a mirar el discurrir del tiempo, advertiremos que cada día encierra lecciones inéditas que nos orienta y nos animan para que vivamos experiencias inexploradas. La etapa que ya hemos cubierto -sea cual sea nuestra edad- no resta nada al camino que nos queda por recorrer sino que, por el contrario, potencia nuestra marcha, asegura nuestros pasos, ensancha nuestros horizontes y profundiza nuestra conciencia de que, efectivamente, cada minuto es una nueva oportunidad de vida que no hemos de desperdiciar.


En contra de todas las apariencias, los caminos ya recorridos nos descubren unos horizontes más diáfanos, nos abren nuevas puertas y nos rompen ataduras convencionales. Madurar humanamente es ensanchar nuestra libertad para acercarnos a nuestra meta personal, para cumplir nuestra peculiar misión, para realizar nuestro proyecto inédito y para alcanzar ese bienestar razonable, necesario y, por lo tanto, posible.


José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo.
40.- «LA FRATERNIDAD, LA RAZÓN QUE DA SENTIDO A LA JUSTICIA Y AL AMOR»
(Hacia un nuevo humanismo)