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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


¡Bienvenido/bienvenida! al "blog" de la HOAC diocesana de Cádiz y Ceuta.


jueves, 26 de marzo de 2020

UNA OPORTUNIDAD PARA LEER A ORTEGA Y GASSET, por José Antonio Hernández Guerrero




Una oportunidad para leer a
Ortega y Gasset.




En contra de la frecuente invitación que nos hacen algunos críticos y profesores para que leamos muchos libros y sobre cualquier asunto, me permito decirles -estimados amigos- que, en mi opinión, es preferible que seleccionen con esmero las obras y, en segundo lugar, que las lean con atención, con parsimonia y reflexivamente, y, sobre todo, que lean los libros relacionados con sus intereses, los que tengan que ver con sus pensamientos, con sus sensaciones y con sus sentimientos o, en resumen, con sus vidas. Sí; lean esos que les aporten alimentos, medicinas o diversión. Teniendo en cuenta la brevedad de nuestras vidas, es indispensable que administremos hábilmente las tareas y los descansos. Este principio de economía vital me ha servido como criterio para valorar la oportunidad de este libro de José Ortega y Gasset titulado Meditaciones y publicado por Hermida Editores. Parto del supuesto de que todas las actividades humanas poseen una esencial dimensión temporal (Kant, Hegel, Husserl, Heidegger e, incluso, Lévinas). Por esta razón aplaudo la decisión de la Editorial Hermida de publicar esta cuidada selección de textos extraídos de la revista unipersonal orteguiana. Este libro de bolsillo es una herramienta útil que nos ayuda a interpretar, a valorar, a disfrutar y, en resumen, a vivir más conscientemente nuestras vidas.


En mi opinión, esta selección de pensamientos tomados de El Espectador resume acertadamente ese “desbordante caudal” de análisis con lo que Ortega nos explica “el porqué de las cosas” y nos muestra su clara voluntad de dirigirse a un público de “amigos de mirar”, su decisión expresa de conectar con nosotros, con los lectores a quienes nos interesan los asuntos importantes de la vida. Pero, además, es que, como declara Francisco Fuster, autor del imprescindible prólogo, este libro merece ser degustado por “la brillantez de una prosa excelsa y sensual, llena de metáforas sugerentes y de un vocabulario riquísimo, exuberante”.


En la actualidad -como en toda la historia de la humanidad- resultan especialmente agudas, por ejemplo, las reflexiones de Ortega sobre el peligro de la política que, concebida como “el pensamiento útil”, puede convertirse en el imperio de la mentira. Fíjense en la oportunidad que nos proporciona para que reflexionemos sobre la frecuencia con la que el “progreso” se identifica con las ideas de quienes, desde las diferentes opciones ideológicas, definen sus propuestas como “progresistas”, o para que nos percatemos cómo los “tradicionalistas”, más que reconocer el valor del pasado, se esfuerzan inútilmente para que siga siendo “el presente”, o cómo los frívolos piensan que el progreso humano consiste en acumular bienes o ideas en vez de ahondar en los “misterios cardinales” de la vida. A mi juicio, son especialmente importantes las consideraciones sobre la necesidad de mejorar nuestras destrezas de la lectura crítica y sobre el frecuente error en el que nosotros caemos cuando confundimos una reseña literaria con un panegírico entusiasta o con un apasionado aplauso. Fíjense, por ejemplo, en sus agudas elucubraciones sobre el placer estético, el bienestar, la felicidad, la bondad, la ternura y sobre el amor.


Tras esta consideración me permito proponer su lectura a los profesores y a los alumnos de las diferentes Ciencias Humanas y, por supuesto, a los escritores, periodistas y lectores que necesitan conceptos bien definidos como herramientas necesarias para descifrar, para interpretar y para valorar la realidad social, económica, política y cultural actual.


[ José Ortega y Gasset
Meditaciones
Edición de Francisco Fuster
Madrid, Hermida, Editores, 2020].


José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.


ACTUALIDAD DE LA DIÓCESIS:
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ORAR EN EL MUNDO OBRERO «5º. DOMINGO DE CUARESMA» CICLO “A” (29 DE MARZO DE 2020)


5º Domingo de Cuaresma (29 marzo 2020)

26 MARZO 2020 | POR 
Queridas amigas y amigos
desde nuestro retiro en el hogar:


Todo este camino de Cuaresma
es un camino de luces y sombras.

Hoy tienes un día ante ti
lleno de signos de
vida y de muerte.

¿Cuál va a ser
tu clave de lectura
ante esta realidad
que te rodea?

Distingue
los signos
que te rodean.

¿Cómo puedes
potenciar vida
a tu alrededor?

Determina
gestos
concretos.

Hazte el propósito de
ser transmisor de vida.

Y pídele a Jesús,
hermano y amigo,
que te comunique
la fuerza para ello:

Que sea Él quien
guíe tu mirada,
tu gesto,
tus manos,
tus pies a lo largo
de tu camino
en cada encuentro.

¡Hasta mañana en el altar!

Fernando Carlos Díaz Abajo
Consiliario General HOAC, y

Mª Ángeles Bayo Valderrama
Responsable de Organización
y Vida comunitaria


San Juan 11,1-45:
«Yo soy la resurrección y la vida».
A las puertas de la Semana Santa,
después de este camino de Cuaresma,
nos queda el último tramo del camino:
la Pasión y la Cruz.

Ya casi estamos.

Después la muerte provisoria,
y la Resurrección convocada.

Pero el tramo que queda
es el más difícil,
porque es el que pondrá
en cuestión toda nuestra fe.

Volveremos a la tentación:
la de abandonar.

Seguiremos esperando
solucionar los problemas del mundo
sin comprometer nuestra vida
ni tener que jugárnosla.

Solo si llegamos a la misma Cruz,
otearemos el sentido de la vida,
de la resurrección.

Tu empeño, guiado por el Espíritu,
ha de ser dejarte sostener por el amor,
a la vez que descubres tu vida
como siembra que ha de granar.

Para resucitar:
¿A qué has de morir?

¿Dónde te has de sembrar?

Vuelve a mirar tu proyecto de vida.

Concreta tu compromiso.

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REZA: Ante esta pandemia del corona-virus:
reflexiona, ora, reza, se solidario, respetuoso y
RESPONSABLE con la salud propia y la de los demás.






lunes, 23 de marzo de 2020

UNA APASIONANTE HISTORIA BELLAMENTE CONTADA, por José Antonio Hernández Guerrero




Una apasionante historia
bellamente contada.




Como todos sabemos, la palabra más persuasiva es la que pronunciamos con la vida: nuestros comportamientos son más claros, más interesantes y más convincentes que los sonidos. El lenguaje oral y el escrito sirven, si acaso, para explicar los mensajes que dictamos con nuestras conductas. Este principio básico de la educación es aplicable en las relaciones familiares, docentes y pastorales. Esta es la razón por la que afirmo que el libro titulado La esclava indomable es un instrumento singularmente eficaz no sólo para preparar las homilías, las catequesis y las demás tareas pastorales, sino también para aprender y para disfrutar en nuestros ratos de ocio. ¿Por qué? Porque posee dos ingredientes que lo hacen especialmente valioso y atractivo. En primer lugar, por la apasionante historia que cuenta, y, en segundo lugar, por la manera bella de narrarla.


Bakhita es una santa sudanesa que, durante su infancia, fue secuestrada, vendida y torturada. Posteriormente fue acogida y adoptada en Italia, y, tras un regreso temporal a África, se incorporó como un miembro más en la familia de Iluminalo Chechini. Ingresó posteriormente en el Instituto de los catecúmenos de Venecia y, tras su fallecimiento, fue canonizada por San Juan Pablo II en el año 2.000.


En segundo lugar, en mi opinión, el valor de este libro estriba en la belleza de su lenguaje. Con su manera sencilla, clara y hermosa de contarnos esta vida ejemplar, pone de manifiesto cómo la literatura -la buena literatura- nos proporciona una nueva visión de las cosas y, por lo tanto puede cambiar la vida de los escritores y la de los lectores, haciéndonos sentir distintas sensaciones y emociones, y proporcionándonos unas ideas diferentes: podemos afirmar que nos puede ayudar a crecer, a mejorar como personas y a ser más humanos y más buenos. La lectura de este libro puede ser un estímulo contra la apatía y un recurso contra el aburrimiento, una defensa contra el miedo que nos produce el paso irrevocable del tiempo y una invitación para que vivamos plenamente cada uno de los intensos segundos que componen nuestra existencia. Ya verán -estimados amigos- cómo nos sirve para vincular el tiempo a la eternidad, a la fe, a la esperanza de una vida que, alimentada por el amor, nos redime de la tiranía del tiempo: creer, esperar y amar es empezar a vivir otra vida o, mejor, adelantar la otra vida.


La lectura de la vida heroica de La esclava indomable, además de hacernos más conscientes de la importancia trascendental de nuestra existencia y del significado hondo de cada una de nuestras acciones nos puede arrancar, al menos, unos gratificantes sentimientos de alegría y de gratitud que suavice, alivie y, a lo mejor, cure los ineludibles sufrimientos y dolores que, a veces, comporta la vida. Obras como estas nos estimulan para que pensemos, para que leamos, para que interpretemos y para que vivamos de una manera plena la vida. Este libro -auténtico, transparente y luminoso- nos estimula para para que nos recreemos en el doble sentido de esta palabra, y, sobre todo, para que, entregándonos al Amor, vivamos la vida de una manera más lúcida y más honda. Tengo la seguridad de que, a los que lean detenida y plácidamente estos relatos bellos, amenos y sencillos, les proporcionará una intensa luz capaz de iluminar sus propias vidas.


[Hervé Roullet
La esclava indomable
Madrid, Rialp, 2019].



José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.



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YO ME QUEDO EN CASA, LA ORACIÓN DE LA CUARENTENA


“También esto,
me lo enseñaste Tú
viviendo,
obediente al Padre,
durante treinta años
en la casa de Nazaret
esperando
la gran misión”


¡Yo me quedo en casa, Señor!

Y caigo en la cuenta
de que, también esto,
me lo enseñaste Tú
viviendo, obediente al Padre,
durante treinta años
en la casa de Nazaret
esperando la gran misión.

¡Yo me quedo en casa, Señor!

Y en la carpintería de José,
tu custodio y el mío,
aprendo a trabajar, a obedecer,
para lijar las asperezas de mi vida
y preparar una obra de arte para Ti.

¡Yo me quedo en casa, Señor!

Y sé que no estoy solo
porque María, como cada madre,
está ahí detrás haciendo las tareas de casa
y preparando la comida para nosotros,
todos familia de Dios.

¡Yo me quedo en casa, Señor!

Y responsablemente lo hago por mí bien,
por la salud de mi ciudad, de mis seres queridos,
y por el bien de mi hermano, el que Tú
has puesto a mi lado pidiéndome
que vele por él en el jardín de la vida.

¡Yo me quedo en casa, Señor!

Y, en el silencio de Nazaret,
trato de orar, de leer,
de estudiar, de meditar, y ser útil
con pequeños trabajos
para hacer más bella
y acogedora nuestra casa.

¡Yo me quedo en casa, Señor!

Y por la mañana Te doy gracias
por el nuevo día que me concedes,
tratando de no estropearlo,
de acogerlo con asombro
como un regalo y
una sorpresa de Pascua.

¡Yo me quedo en casa, Señor!

Y a mediodía recibiré de nuevo
el saludo del Ángel,
me haré siervo por amor,
en comunión Contigo
que te hiciste carne
para habitar en medio de nosotros;
y, cansado por el viaje, Te encontraré
sediento junto al pozo de Jacob,
y ávido de amor sobre la Cruz.

¡Yo me quedo en casa, Señor!

Y si al atardecer me atenaza
un poco de melancolía,
te invocaré como
los discípulos de Emaús:

“Quédate con nosotros,
porque atardece
y el día va de caída”.

¡Yo me quedo en casa, Señor!

Y en la noche, en comunión orante
con tantos enfermos y personas solas,
esperaré la aurora para volver
a cantar tu misericordia
y decir a todos que,
en las tempestades,
Tú eres mi refugio.

¡Yo me quedo en casa, Señor!

Y no me siento solo
ni abandonado,
porque Tú me dijiste:
“Yo estoy con vosotros
todos los días”.

Sí, y sobre todo en estos días
de desamparo, Señor,
en los que, si mi presencia
no es necesaria,
alcanzaré a todos con
las únicas alas de la plegaria.

Amén.

Traducido al español
de la
oración original en italiano
realizada por monseñor
Giuseppe Giudice,
obispo de Nocera Inferiore (Italia)





domingo, 22 de marzo de 2020

LA MALDAD: A PESAR DE LOS INDUDABLES PROGRESOS, AÚN QUEDAN RINCONES EN LOS QUE PROLIFERAN VICIOS INCOMPATIBLES CON LA DIGNIDAD HUMANA, por José Antonio Hernández Guerrero




La maldad: A pesar de los indudables progresos, aún quedan rincones en los que proliferan vicios incompatibles con la dignidad humana.



SIN necesidad de caer en catastrofismos, hemos de reconocer serenamente que, a pesar de los indudables progresos alcanzados por la humanidad, aún quedan fondos tenebrosos de maldad en amplios sectores de nuestro mundo contemporáneo y charcos encenagados en rincones oscuros de nuestra sociedad avanzada. Es cierto que la humanidad, globalmente considerada, ha progresado de manera ininterrumpida en los ámbitos científico, técnico, económico, sociológico, jurídico e, incluso, moral. A pesar de los graves problemas que padecemos en la actualidad, una consideración histórica desapasionada pone de manifiesto que hemos superado trágicas situaciones de mortandad, de enfermedad, de esclavitud, de injusticias y de guerras. También podemos constatar cómo, en muchas partes de nuestro mundo, gracias al progresivo imperio del Derecho, las relaciones sociales son más justas y más equitativas las reglas económicas. De manera progresiva -y, a veces a costa de sangre y de vidas- se va extendiendo la democracia apoyada en la valoración real de los ideales de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad.


Pero este reconocimiento de los progresos logrados no debería impedirnos considerar el abandono y el menosprecio de unos valores éticos que son imprescindibles para el logro de una vida individual más digna y de una convivencia social más justa. Debería llamarnos la atención, por ejemplo, la reticencia de muchos intelectuales para abordar los temas relacionados con las virtudes morales y la escasez en los medios de comunicación de unas críticas serias sobre la proliferación de vicios éticos tan mortíferos como el odio, la envidia, la maledicencia, la calumnia, la avaricia o el orgullo.


Nos da la impresión de que denunciar la maldad que encierran algunos comportamientos depravados de personajes públicos puede sonar a consideraciones moralizantes y a sermones de piadosos predicadores, pero el hecho cierto es que, en el fondo de esas acciones que devastan la naturaleza, en las raíces ocultas de las injusticias sociales, de la siniestralidad laboral, de las calumnias con las que tratan de argumentar algunos políticos, de las corrupciones administrativas y, por supuesto, en las guerras internacionales, late un profundo vacío de esas virtudes que constituyen los cimientos de la integridad personal, y palpita la ausencia de esos valores que proporcionan cohesión a la estructura de las relaciones sociales y que han de guiar las decisiones y los comportamientos políticos por los senderos de la racionalidad.


Nos resulta fácil admitir el “mal de la naturaleza” e, incluso, tenemos cierta propensión a concederle una influencia determinante pero, por el contrario, constatamos una sorprendente resistencia a reconocer que, en muchos rincones de nuestra sociedad y en capas profundas de nuestras entrañas personales, se agolpan montones de podredumbre y depósitos siniestros de maldad, ese veneno mortal que, inoculado en las arterias de este organismo inhumano, malea las relaciones internacionales entre los pueblos y provoca altercados políticos entre los partidos. La mayoría de los problemas graves que, en estos momentos, tiene planteados nuestra sociedad exige que revisemos unos valores morales que, de hecho, deberían fundamentar los objetivos que los partidos pretenden alcanzar e, incluso, las estrategias que emplean en sus actividades. Al lamentarnos del triste espectáculo que nos ofrecen algunos políticos no nos sirven los calificativos con los que valoramos los efectos devastadores de los fenómenos atmosféricos porque, en aquellos casos, se trata de acciones humanas voluntarias, perpetradas por unos hombres dedicados a la destrucción de otros.



José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. También nos envía reseñas sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.


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viernes, 20 de marzo de 2020

«VIDA NUEVA» REVISTA Nº 3.170 (del 21 al 27 de marzo de 2020)


https://www.vidanuevadigital.com/sumario/revista-3170/



SUMARIO
Portada VN 3170

REVISTA Nº 3.170

Todos los artículos, solo disponibles para suscriptores en el visor (botón Leer)

NOTAS AL PIE

  • Mi héroe es carnicero. Por José Beltrán, director de Vida Nueva [leer]

EDITORIAL

  • En primera línea de batalla contra el coronavirus [leer]
  • Justicia para san Óscar Romero… y para todo el pueblo [leer]

TRIBUNA

  • Carlos Amigo, cardenal arzobispo emérito de Sevilla: El coronavirus y Dios
  • Jesús Sánchez Camacho, periodista: Una transformación, no solo en el clero
  • Ianire Angulo Ordorika, religiosa esclava de la Santísima Eucaristía: Aprender a vivir de un modo nuevo
  • José Lorenzo, redactor jefe de Vida Nueva: Virus sacralizados [leer]

A FONDO

  • Más que nunca, hospital de campaña [resumen]
  • Una Iglesia en estado de alarma
  • La procesión va por dentro
  • Juan José Omella: “Estamos a disposición de lo que necesite el Gobierno”
  • La creatividad pastoral no está en cuarentena
  • Las familias son la Gran Muralla, por Fernando Vidal
  • Francisco, en la Via del Corso
  • El cardenal Krajewski, limosnero apostólico: “Seguimos abiertos”
  • Fe (y medios) ante un contagio global

PLIEGO

  • Carta a todas las mujeres y hombres viri-coronables: “Ánimo, no tengáis miedo” (Mc 6, 50) [resumen]

IGLESIA EN ESPAÑA

  • Sacerdotes y misioneros, ¿una especie más que protegida?

IGLESIA EN EL MUNDO

  • Entrevista a John Connor, director general de los Legionarios de Cristo: “Mi prioridad es acompañar a las víctimas”
  • Romero, caso abierto después de 40 años
  • La ‘pastoral de la pantalla’, en la hoja de ruta de Fernández Artime para los salesianos
  • El cardenal Sérgio da Rocha, nuevo primado de Brasil
  • Cinco años de cárcel por abusos para Bernard Preynat, ex sacerdote de Lyon

CULTURAS

  • CULTURA: El cura que ayudó a creer a Graham Greene
  • CINE: Cholitas: Cinco mujeres en la cumbre
  • DE PALABRA: Escáner bíblico, por Pedro Barrado. Orar en un tuit, por José María Rodríguez Olaizola, sj. Más listo que un profeta, por Mateo González
  • CUESTIÓN DE FE: Maite Egoscozabal: “Urge un pacto por la conciliación”

LIBROS

  • ‘Diccionario Bergoglio’, Francesc Torralba (San Pablo)
  • ‘Una nueva forma de ser Iglesia es posible y urgente’, José María Arnáiz (PPC)
  • ‘Oremos los Salmos’, Daniel Bourguet (CPL)
  • ‘Los trabajos y los días de San Juan Bautista de La Salle’, Javier Burrieza Sánchez (Dykinson, S.L.)

LA ÚLTIMA

  • Repetidos errores de la Historia. Por María de la Válgoma




jueves, 19 de marzo de 2020

ORAR EN EL MUNDO OBRERO «4º. DOMINGO DE CUARESMA» CICLO “A” (22 DE MARZO DE 2020)


4º Domingo de Cuaresma (22 marzo 2020)

19 MARZO 2020 | POR 
¿Cómo es la luz que
nos ofrece Jesús?

Podemos
reconocerla
porque es
una luz
humilde.

No es una luz
que se impone,
es humilde.

Es una luz apacible,
con la fuerza de
la mansedumbre;
es una luz que
habla al corazón
y es también una luz
que ofrece la Cruz.

Pidamos al Señor
que nos dé hoy
la gracia de su luz
y nos enseñe
a distinguir
cuándo la luz
es su luz.


(Papa Francisco, Meditación
3 septiembre 2013)


San Juan 9,1–41:
«Fue, se lavó y
volvió con vista».
Me propongo
un plan y un compromiso
que concrete lo que voy a hacer,
para que mi Proyecto de Vida
esté constantemente iluminado
por la manera de ver de Dios,
para mirar y ver como
Él mira y ve la vida.

Accede a más oraciones aquí.

También en Issuu

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https://www.hoac.es/2020/03/19/4o-domingo-de-cuaresma-22-marzo-2020/

 

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martes, 17 de marzo de 2020

¡¡QUIEN DICE QUE ESTE AÑO NO HAY SEMANA SANTA!!

DE ESAS COSA QUE CIRCULAN POR LOS TELÉFONOS EN ESTOS DÍAS
Y QUE MÁS QUE ARRANCARTE UNA SONRISA,
TE DAN UN PELLIZCO EN EL CORAZÓN
(Publicamos este bonito texto. Reconociendo los buenos sentimientos que su autor quiere transmitir a todos, con sus palabras, en estos momentos difíciles.
Podemos encontrar publicadas diversas adaptaciones conforme a las devociones populares
de la localidad de cada autor
)

https://www.religiondigital.org/america/dicho-Cristo-ano-sale-sanitarios-servicios-emergencias-alimentacion-transporte-lucha-coronavirus-semana-santa_0_2218278157.html



¡¡QUIEN DICE QUE ESTE AÑO NO HAY SEMANA SANTA!!

¿Quién dice que este año
el Cristo de la Salud no sale,
si está vestido de verde
de azul o blanco en los hospitales?


¿Quién dice que los nazarenos
no harán su penitencia
si vienen con sus enfermos
a las puertas de urgencias?


¿Quién dice que Jesús Caído
no saldrá el Miércoles Santo
si vemos a nuestros médicos
caídos y agotados
con humildes cireneos:
celadores, limpiadoras
y personal sanitario
?


Y al igual que en la Borriquita
Cristo
nos trajo la Buena Nueva
nuestros héroes camioneros
pasan las noches en vela
para traernos a todos
alimentos para nuestra despensa.
Y desafían los caminos
por donde el virus ya vuela,
pensando en sus familias
y en no quedar en cuarentena.


Y la Virgen de la Paz
lucirá su manto blanco
en tantas hermanas de ADL
que cuidan de nuestros ancianos
llevándoles la paz del cariño
con sus uniformes también blancos.



Y con el cansancio en la mirada
como cuando en el Huerto estaba orando
también Cristo está presente
en los que en cualquier supermercado,
o en una pequeña tienda
de esas que están en nuestros barrios,
reponen las estanterías
o están en las cajas cobrando
para saciar nuestra hambre
como hiciera en aquel milagro,
con la misma Humildad y Paciencia
con la que sale el Jueves Santo.


Y nuestros santos sacerdotes
con la Virgen del Rosario
ofrecen sus oraciones
por el pueblo encomendado.

Y en nuestra Policía y Guardia Civil,
también está Crucificado,
dándonos todo su Amor
y su tremendo cuidado
para que pase de pronto la plaga
y no suframos ningún daño,
que ellos no se quedan en casa
y están en la calle velando.


¿Y cómo no va a salir la Esperanza
si eso es lo que ha quedado?
la Esperanza para aquellos
que tienen negocios cerrados,
y miran pidiendo Remedios
en sus casas confinados.


Y la Virgen de la Palma
también sale este año
por el agradecimiento del pueblo
que toca las palmas en un aplauso
a aquellos que se juegan la vida
para que nosotros estemos sanos.


Y a la Virgen de la Concepción
le pedimos este año
que al igual que ella que fue tan Pura
así nos preserve bajo su manto
y quede este pueblo puro
sin ningún contaminado.


Y si piensas en cuántos de los nuestros
se sienten solos y abandonados
comprenderás que también el Cautivo
sale a la calle este año
porque encerrados en sus casas,
sin poder ir a ningún lado,
se sienten como Jesús Preso,
que sale sin ser Martes Santo,
y solo sienten la compañía
de la Virgen de los Desamparados.


Y cuando veo la de gente
que sin un ser querido se han quedado
y lloran mirando al cielo
buscando un Consuelo santo,
siento que también ha salido
la Piedad del barrio bajo
o la Virgen de las Angustias
con su Hijo en el regazo.


Y también saldrá de Madrugá
el Cristo de la Expiración,
que muriendo salvó al mundo
y de sus pecados lo limpió,
en nuestros hermanos de la limpieza,
que para que no haya infección,
recogen nuestras basuras
en Silencio y Abnegación.



Qué importantes son estos hermanos
que trabajan en el campo
llevando pesada cruz
como el Cristo del Calvario,
demostrando su fortaleza
expuestos a ser contaminados,
pero siguen siempre de frente,
como anda el Señor en su paso.


Por eso que no me digan
que nos quedamos
sin Semana Santa
que ya lo dijo el Señor,
Divino Maestro
que Él mismo estaba
en aquel que es tu prójimo
y de tu Amor necesitaba.


Que tal vez no habrá procesiones
de bellas imágenes talladas
pero como ves, Cristo sale a la calle
junto con su Madre cada mañana.


Y descubrirás el rostro de la Virgen
cuando mires a una anciana
que está pasando la cuarentena,
tan solita en su casa,
y al cerrar los ojos verás
que esa abuelita santa
es la Virgen de la Soledad,
con el pelo lleno de canas.


Y la Virgen de los Dolores
aunque con sus mantillas no salga
también estará en la calle
en nuestros hermanos de las farmacias
que para aliviar nuestros dolores
las medicinas nos despachan.



Y aunque a todos nos asuste
el pasar por el Sepulcro,
incluso ahí está la fortaleza
del que es el Rey del mundo,
y refugiarte en la Amargura,
que la Estrella es puerto seguro,
que en sus Lágrimas hay dulzura
y después de esto habrá triunfo.


Que cada día nos bendice
Nuestro Padre Jesús Nazareno
sin salir a la cuesta o a la plaza
Él sigue cuidando de nuestro pueblo,
para que vivamos esta Semana Santa
con el corazón y el sentimiento.


Una Semana Santa diferente,
y cuando ya todo haya pasado
comprobaremos realmente
que Cristo ha Resucitado,
y nos traerá con Él la Alegría
de un pueblo recuperado
para bailar como baila la Victoria
y vivir mejor como hermanos.


Que aunque no haya procesiones
en nuestro pueblo por primavera
sigue oliendo el incienso
que pone su gente buena,
porque nuestro sentir no se suspende,
porque nuestra fe es verdadera,
porque siempre es Semana Santa.



lunes, 16 de marzo de 2020

EL EXCESIVO AFÁN DE “ÉXITO” PUEDE PARALIZAR EL CRECIMIENTO HUMANO, por José Antonio Hernández Guerrero




El excesivo afán de “éxito” puede paralizar el crecimiento humano



Como hace el autor, las reflexiones de este libro sólo nos servirán si nos estimulan para que efectuemos un análisis autocrítico que descubra las motivaciones profundas de nuestras aspiraciones, de esas “metas económicas” que, a veces, son las impulsoras reales de nuestros proyectos vitales, humanos, profesionales, sociales, políticos o religiosos. El autor se refiere a los criterios que aplican los alumnos para elegir las titulaciones y los centros universitarios más prestigiosos en los Estados Unidos pero, sin duda alguna, sus comentarios son aplicables a las demás decisiones que adoptamos en los demás niveles y ámbitos profesionales. Es normal que todos elijamos los caminos que nos conducen al “éxito” pero también es frecuente que ese “éxito” comporte el freno y, a veces, la parálisis del crecimiento humano y, por lo tanto, la frustración y la pérdida del bienestar personal, familiar y social.


Este ejercicio de introspección nos anima para que cada uno de nosotros nos adentremos en nuestro mundo interior y allí, en la soledad de la conciencia, reflexionemos sobre el riesgo de dejarnos arrastrar por ese afán de éxito “atrapados en una burbuja de posibles privilegios” que nos roban lo más valioso de nuestra libertad para construir un futuro realmente provechoso y gratificante.


Hemos de tener claro que, con mucha frecuencia, la lucha por el éxito impide el verdadero aprendizaje de la vida porque hace que olvidemos que la educación es -debe ser- la senda por la que una sociedad articula y transmite sus ideales, esos contenidos fundamentales para el bienestar personal, familiar y social. Importantes, a mi juicio, son las pautas que traza para orientar a los alumnos en la búsqueda de caminos que le ayuden a crecer como seres humanos que, desprendidos de las “garras del sistema vigente”, se formen como seres libres de esas influencias tóxicas que, alimentando el miedo, la ansiedad, la depresión y el vacío, conducen a la soledad y a la falta de sentido.


Como el autor señala, la ausencia en nuestros vocabularios de la palabra “ideales” es indicativa de la devaluación de nociones tan importantes como “justicia”, “belleza”, “bondad”, “bien”, “verdad” que, como es sabido, constituyen las bases de una vida humana, del bienestar psicológico, de la convivencia familiar y de la paz social. Por eso nos llama la atención sobre la sustitución del término “virtud” por otro algo más “ligero” como “valor”. Tras la lectura de este libro he llegado a la conclusión de que las aspiraciones profesionales y la elección de centros de estudio y de proyectos profesionales aplicando criterios preferentemente económicos, además de ser una ingenua simplificación del bienestar humano, entraña un empobrecimiento dañino de la vida individual y social. La experiencia nos muestra cómo cuando mutilamos el cuerpo de los principios éticos, sociales y religiosos, se resiente todo el equilibrio personal y se derrumba, incluso, la estructura de la vida familiar: nos hacemos más vulnerables porque perdemos de vista que la vida humana posee unos contenidos morales, sociales y religiosos que son complementarios y que, cuando olvidamos o prescindimos de cualquiera de ellos, se devalúan los demás bienes personales y colectivos.


[ William Deresiewicz
El rebaño excelente
Madrid, Rialp, 2019].



José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.



ACTUALIDAD DE LA DIÓCESIS:
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sábado, 14 de marzo de 2020

COMUNICADO DEL OBISPADO DE CÁDIZ Y CEUTA SOBRE EL CORONAVIRUS EN NUESTRA DIÓCESIS

Fuente: Obispado de Cádiz y Ceuta

COMUNICADO DEL OBISPADO DE CÁDIZ Y CEUTA
SOBRE EL CORONAVIRUS EN NUESTRA DIÓCESIS

Cádiz, 13 marzo de 2020

La Iglesia de Cádiz y Ceuta no es ajena a la complicada situación que vive todo nuestro país. Este delicado momento nos sitúa ante la realidad de nuestra vulnerabilidad y pone a prueba nuestra responsabilidad como ciudadanos y también como cristianos. Vivimos momentos excepcionales que requieren medidas excepcionales. Por ello, desde el inicio de esta crisis sanitaria, el Obispado de Cádiz y Ceuta ha recomendado a los fieles seguir, en todo momento, las indicaciones emitidas por las autoridades competentes.

Derivadas de estas indicaciones, el Obispo de Cádiz y Ceuta ha dispuesto lo siguiente para todos los fieles, parroquias y lugares de culto público:

  • Las iglesias han de permanecer abiertas mientras las autoridades no dispongan lo contrario.
  • Las misas diarias y dominicales, la administración de los sacramentos, así como las celebraciones litúrgicas, se mantienen.
  • Se dispensa del precepto dominical a todos los fieles. Rogamos a las personas  que, por sus condiciones de salud, edad o contacto con población de riesgo, no asistan a celebraciones. Se recomienda seguir estas celebraciones a través de los medios de comunicación.
  • Suspender toda actividad formativa (catequesis, reuniones, convivencias, encuentros) prevista. Suspender concentraciones, como encuentros devocionales, retiros, etc, habituales en la pastoral ordinaria.
  • Se suprimen las visitas turísticas a las Iglesias y museos diocesanos.

Como se indicó anteriormente:
  • Se aconseja a los fieles, en todo momento, seguir las pautas de prevención dispuestas por las administraciones sanitarias y profesionales de la salud.
  • En el caso de los templos, ha de retirarse el agua bendita de las pilas que hay en las entradas de las iglesias y en otros lugares de devoción.
  • En las celebraciones eucarísticas, los celebrantes y ministros de la comunión, deberán lavarse las manos antes y después de distribuir la comunión.

En este tiempo de Cuaresma, de especial importancia e intensidad espiritual para los cristianos, hemos de ser conscientes de que vivimos un especial momento de prueba en el que hemos de unirnos especialmente a Cristo en su pasión. Esta experiencia espiritual hemos de intensificarla personalmente a través de las prácticas devocionales privadas, como el rezo del Santo Rosario, el ejercicio del Via Crucis, la Liturgia de las Horas y la oración, que han de ser en estos días la muestra de nuestro amor y confianza en Dios. Intensifiquemos, además, la oración por todos los enfermos y por los que trabajan en los servicios de salud y el cuidado de las personas, pidiendo al Señor que, en su infinita bondad, permita el fin de esta pandemia.

Los cristianos hemos de caracterizarnos en estos momentos por el ejercicio de nuestra caridad expresada en la solidaridad para con todos, comenzando por ser rigurosos en el cumplimiento de las indicaciones expresadas por las autoridades competentes, así como en la atención a los necesitados y sus familias.

Se pide a los sacerdotes disponibilidad y especial esmero para atender a los enfermos llevando la fuerza de la Palabra de Dios y la Eucaristía y acompañando a los profesionales sanitarios y voluntarios en este especial momento.

Nos encomendamos a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Salud de los Enfermos, y a nuestros patronos San Servando y San Germán para que intercedan por nosotros.