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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
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martes, 19 de diciembre de 2023

«UNA NUEVA NAVIDAD EN LOS POBRES», por José Manuel Carrascosa Freire.




«Una nueva Navidad en los pobres».



Ahora que se acerca la Navidad he leído este texto reducido de un trabajo de Jon Sobrino que nos habla de un documento poco conocido “El Pacto de las catatumbas”, él mismo nos habla de lo escasa que era la preocupación por los pobres, durante los trabajos del Concilio Vaticano II, por parte de bastantes miembros del episcopado que asistieron al mismo.


Aunque también aquellos otros obispos que percibieron lo que el Papa Juan XXIII les trasmitía y que con valentía y compromiso propusieron a sus compañeros obispos: el compromiso por los pobres y la justicia necesaria hacia ellos, como respuesta a la llamada de Jesús de Nazaret.


Más la mayor cantidad de obispos que no siguieron la llamada del “Pacto de las Catatumbas”, me hace ver, lo que sucedería tras la celebración del Concilio Vaticano II, un progresivo alineamiento de los objetivos que pretendía el Concilio, los pobres no estaba prioritariamente en la Iglesia, salvo en la Iglesia de Iberoamérica con su “teología de la liberación”, en que incluso se trató de impedir su desarrollo por papas, como fueron Juan Pablo II y Benedicto XVI, y que, sólo gracias al Papa Francisco se trata de volver a lo que el Vaticano II trató de abrir la Iglesia al mundo y a los pobres cómo Francisco así lo anuncio cuando fue elegido papa “una Iglesia pobre y para los pobres” .

José Manuel Carrascosa Freire.
Pacto de las catacumbas. El impacto del pacto de las catacumbas en la Iglesia de hoy. Jon Sobrino, sj. Universidad Centroamericana. San Salvador.


“Poco antes del Concilio volvió a surgir con fuerza lo que en mi opinión es el problema histórico fundamental de una Iglesia que se remite a Jesús de Nazaret y que, en fe, confesamos como su cuerpo en la historia. Este problema fundamental es la relación de la Iglesia con los pobres reales, los que no dan la vida por supuesto, ni la seguridad, ni la dignidad.


Lo que acabamos de decir no es rutinario. Ni es una manera de defender la teología de la liberación, ni de apoyar al Papa Francisco, ni de recordar al pobre de Asís. Es central en nuestra fe. Jesús de Nazaret anunció la buena noticia a los pobres, y, escandalosamente, únicamente a los pobres. Y además los defendió y se enfrentó a los empobrecedores. Y por ello murió una muerte de esclavos, vil y muy cruel: fue crucificado.


En otro pasaje de los orígenes del cristianismo, no muy recordado pero muy importante, Pablo se defiende de los judeocristianos, que sospecharon mucho de él y nunca le dejaron en paz, con este argumento contundente: “en la reunión de Jerusalén solo nos pusieron una condición: que no olvidásemos a los pobres de Jerusalén”. Pablo lo cumplió a rajatabla, dio vueltas por el imperio recogiendo limosnas y volvió a Jerusalén, corriendo allí grandes peligros, para entregar las limosnas para aliviar a los pobres.


Desde sus orígenes en Jesús y en las comunidades de Pablo es esencial para la Iglesia hacer de los pobres reales una realidad central. Si los ignora, no es la Iglesia de Jesús.


1. Juan XXIII y el Concilio. “La Iglesia de los pobres”. 1962.

Un grupo de obispos retomaron el tema fundamental de la Iglesia y los pobres. Firmaron un pacto, no muy conocido, pero que estos días vuelve a salir a la luz. Fue un acontecimiento extraordinario, nada normal. Con este pacto quisieron apoyar al Papa Juan XXIII, y animarse unos a otros.


En efecto, poco antes de la inauguración del Vaticano II Juan XXIII había dicho en un radiomensaje, sosegada pero incisivamente, estas sorprendentes palabras:

“Para los países subdesarrollados la Iglesia se presenta como es y cómo quiere ser, como Iglesia de todos y, en particular, como la Iglesia de los pobres” ([1] 11 de septiembre, 1962).


Ya existían ideas e impulsos novedosos en esa dirección: los sacerdotes obreros en Francia con el apoyo del cardenal Suhard, voces del tercer mundo como la de Dom Helder Cámara en Brasil y la de monseñor Georges Mercier de los misioneros de África. Y es importante recordar que estos grupos también propugnaban una ruptura con la civilización del capitalismo con el que la Iglesia católica se había avenido a pactar.


Comenzado el concilio, otros obispos iban en la misma dirección. El cardenal Gerlier, arzobispo de Lyon, en una reunión en el colegio belga el 26 de octubre de 1962 habló del deber de la iglesia de adaptarse con la mayor sensibilidad posible al sufrimiento de muchísima gente. Refiriéndose a las tareas del concilio dijo:

“Si no examinamos y estudiamos esto, todo lo demás corre el riesgo de no valer para nada. Es indispensable que a esta Iglesia, que no quiere ser rica, la despojemos de todos los signos de riqueza. Es necesario que la Iglesia se presente como lo que es: la madre de los pobres, preocupada sobre todo por dar a sus hijos el pan del cuerpo y del alma” ([2] Citado en Giuseppe Alberigo, Historia del Concilio Vaticano II, edición española publicada por Peeters/Sígueme, 2002, pp. 197s.).


Y añadió las palabras citadas de Juan XXIII.


Sin embargo, el 6 de diciembre, dos meses después de comenzado el concilio, el cardenal Lercaro dijo con cierto patetismo:

“[Tras] dos meses de fatigas y de búsqueda verdaderamente generosa, humilde, libre y fraterna… todos sentimos que al Concilio le ha faltado hasta ahora algo”.


Y también él prosiguió con las palabras de Juan XXIII: “Si es la Iglesia de todos, hoy es especialmente ‘la Iglesia de los pobres” . Ese día un periodista comentó que “el gran momento de la sesión de hoy se ha vivido.


Durante la intervención del cardenal Lercaro. Se podía cortar el silencio con un cuchillo. Al término del discurso de Lercaro la asamblea conciliar estalló en aplausos .


Pero la Iglesia de los pobres no prosperó. Es una notoria laguna en el concilio, con importantes excepciones como la de Mons. Charles Marie Himmer, obispo de Tournai, quien dijo lapidariamente “primus locus in ecclesia pauperibus reservandus est”. Es importante reconocerlo. Y en mi opinión no hace ningún bien ignorarlo aduciendo textos por muy importantes que sean por otros capítulos. Uno de ellos es el de LG 8. La Iglesia debe “recorrer los mismos caminos de Cristo, quien realizó la obra de la redención en pobreza y persecución”. Debe imitar y seguir a Cristo, quien se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo (Fil 2, 6-7) y quien por nosotros siendo rico se hizo pobre (2Cor, 8-9), y por ello la Iglesia “no fue instituida para buscar la gloria humana, sino para proclamar la humildad y la abnegación, también con su propio ejemplo”. La Iglesia abraza a todos los afligidos por la debilidad, pues “Cristo fue enviado a evangelizar a los pobres y levantar a los oprimidos (Lc 4,18)”. Finalmente, el texto hace una importante afirmación sobre el lugar en que se puede encontrar a Cristo en la historia:

“la Iglesia reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su fundador pobre y paciente”. Y sobre lo que hay que hacer con ellos: “se esfuerza en remediar sus necesidades y procura servir en ellos a Cristo“ (LG 8).


El texto es magnífico, pero no aborda el ser pobre de la Iglesia en sus diversos ámbitos de realidad, ni lo que los pobres hacen por la Iglesia, ni el destino de persecución que le sobreviene por defender a los pobres, con la radicalidad con que le sobrevino a Jesús.


El segundo texto es el más citado.

“Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias… sobre todo de los pobres y de cuantos sufren son gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo” (GS 1).


Es otro texto magnífico. Expresa lo que la Iglesia debe tener muy presente al estar en el mundo y ante el mundo, e implica en qué dirección ético-histórica debe moverse su misión. En el texto, sin embargo, no se dice cómo los pobres reales configuran a la Iglesia real en su identidad de Iglesia ni cómo la hacen ser sacramento de Jesús en la totalidad de sus dimensiones, ni cómo ellos son principios de salvación para la humanidad y para la Iglesia.


2. El pacto de las catacumbas. “Una Iglesia servidora y pobre”. 1965

En el Concilio varios obispos captaron pronto que para la mayoría de la asamblea una Iglesia volcada ella misma hacia los pobres en pobreza y sin poder no era asunto central. Los tiempos no estaban para eso. El grupo compartía la inspiración de Juan XXIII, y se reunió confidencialmente y con regularidad en Domus Mariae Domus Mariae a las afueras de Roma, evitando conscientemente dar la impresión de querer dar una lección a sus hermanos en el aula. Pensaron a fondo cómo debía ser la pobreza de la Iglesia. Y pocos días antes de la clausura del Concilio, el 16 de noviembre de 1965 cerca de 40 obispos celebraron una eucaristía en las catacumbas de santa Domitila .


Fue presidida por Monseñor Himmer, quien pronunció la homilía. Los obispos pidieron “ser fieles al espíritu de Jesús”, y al terminar la celebración firmaron lo que llamaron “pacto de las catacumbas: una Iglesia servidora y pobre” . El pacto era, objetivamente, un reto a los “hermanos en el episcopado” a llevar una vida de pobreza y a ser una Iglesia servidora y pobre. Y subjetivamente era una forma de animarse los firmantes, unos a otros, a cumplir una tarea nada fácil. Los signatarios, latinoamericanos, de otros lugares del mundo pobre, y también de países del primer mundo7, se comprometían a vivir ellos mismos en pobreza, a rechazar todos los símbolos o privilegios de poder y a colocar a los pobres en el centro de su ministerio pastoral.


Así comienza el texto:

“Nosotros, obispos, reunidos en el Concilio Vaticano II, conscientes de las deficiencias de nuestra vida de pobreza según el evangelio; motivados los unos por los otros en una iniciativa en la que cada uno de nosotros ha evitado el sobresalir y la presunción […] con humildad y con conciencia de nuestra flaqueza, pero también con toda la determinación y toda la fuerza que Dios nos quiere dar como gracia suya, nos comprometemos a lo que sigue”.


El texto es magnífico, y varias cosas llaman poderosamente la atención.

Es importante recalcar este hecho. Hubo varios obispos latinoamericanos.

Los firmantes del pacto:

Brasil:
Dom Antônio Fragoso (Crateús-CE),

Don Francisco Mesquita Filho Austregésilo (Afogados da Ingazeira – PE),

Dom João Batista da Mota e Albuquerque, arzobispo de Vitória, ES,

P. Luiz Gonzaga Fernandes, que había de ser consagrado obispo auxiliar de Vitória

Dom Jorge Marcos de Oliveira (Santo André-SP),

Dom Helder Camara, obispo de Recife

Dom Henrique Golland Trindade, OFM, arzobispo de Botucatu, SP,

Dom José Maria Pires, arzobispo de Paraíba, PB.

Colombia:
Mons. Tulio Botero Salazar, arzobispo de Medellín

Mons. Antonio Medina Medina, obispo auxiliar de Medellín

Mons. Anibal Muñoz Duque, Obispo de Nueva Pamplona,

Mons. Raúl Zambrano de Facatativá

Mons. Angelo Cuniberti, vicario apostólico de Florencia.

Argentina:
Mons. Alberto Devoto de la diócesis de Goya

Mons. Vicente Faustino Zazpe de la diócesis de Rafaela

Mons. Juan José Iriarte de Reconquista

Mons. Enrique Angelelli, obispo auxiliar de Córdoba

Otros países de América Latina:
Mons. Alfredo Viola, obispo de Salto (Uruguay) y su auxiliar,

Mons. Marcelo Mendiharat, obispo auxiliar de Salto (Uruguay)

Mons. Manuel Larraín de Talca en Chile,

Mons. Gregorio McGrath Marco de Panamá (Diócesis de Santiago de Veraguas),

Mons. Leonidas Proaño en Riobamba, Ecuador

Francia:
Mons Guy Marie Riobé, obispo de Orleans,

Mons Gérard Huyghe, obispo de Arras,

Mons. Adrien Gand, obispo auxiliar de Lille

Otros países de Europa:
Mons. Charles Marie Himmer, obispo de Tournai, Bélgica,

Mons. Rafael González Moralejo, obispo auxiliar de Valencia, España,

Mons. Julius Angerhausen, obispo auxiliar de Essen, Alemania…

Mons. Luigi Betazzi, obispo auxiliar de Bolonia.

África:
Dom Bernard Yago, arzobispo de Abidjan, Costa de Marfil

Mons. José Blomjous, obispo de Mwanza, en Tanzania

Mons. Georges Mercier, obispo de Laghouat en el Sahara, África

Asia y América del Norte:
Mons. Hakim, obispo melquita de Nazaret,

Mons. Haddad, obispo melquita, auxiliar de Beirut, Líbano

Mons. Gérard Marie Coderre, obispo de Saint Jean de Quebec, Canadá,

Mons. Charles Joseph de Melckebeke, de origen un belga, obispo de Ningxia, China.

Estos datos han sido facilitados por José Oscar Beozzo.
La primera palabra del texto es de absoluta importancia: “nosotros”. Hablan, pues, obispos, pero no hablan doctrinalmente ni siquiera solo pastoralmente como obispos, sino –cosa rara– hablan personal y existencialmente. No hablan a otros ni de otros, sino hablan a sí mismos y de sí mismos. Y por la naturaleza del asunto, de lo que ellos hagan dependerá en buena medida que el pacto comience a ser fructífero o no.


Firmar ese pacto supone una sacudida importante para ellos y una llamada a su propia conversión. Tienen que pedir al Señor fuerza y energía para ellos mismos para actuar como Jesús. Desean que ese nuevo modo de vivir ellos como obispos anime a todos los demás, pero sin delegar en otros la exigencia de vivir en pobreza y servicio.


Enumeran su compromiso en 13 puntos, se obligan a sí mismos a su cumplimiento y lo hacen con palabras claras para que el texto no se evapore en palabras generales. Así se comprometen a vivir ellos mismos la pobreza real de las mayorías y a sufrir los menosprecios que ocasiona la pobreza real. Y lo deciden, no por razones ascéticas, sino para incorporar e introducir la pobreza real de la humanidad al interior de la Iglesia (nn.1-5). Exigen evitar favoritismos hacia los ricos (n. 6), y luchar en favor de la justicia y la caridad (n. 9). Animan a que los gobernantes pongan en práctica leyes, estructuras e instituciones en favor de la justicia, la igualdad, el desarrollo armónico (n.10). Hacia el final constatan el hecho de que en el mundo existen “mayorías en miseria física, cultural y moral, dos tercios de la humanidad”. Y recalcan el discurso de Pablo VI en Naciones Unidas, exigiendo estructuras económicas “que no fabriquen naciones pobres en un mundo cada vez más rico” (n.11). Si se me permite dar ya un salto de cincuenta años, estas palabras de aquellos obispos son de absoluta actualidad para que sean escuchadas y puestas en práctica por Naciones Unidas, Estados Unidos, la OEA, la Comunidad Europea…


El texto del pacto termina con el compromiso a compartir con todos los seres humanos y ser acogedores de todos ellos (n.12), y a dar a conocer el pacto a sus diocesanos, pidiendo su comprensión, colaboración y oraciones.


El pacto de las catacumbas ha sido raíz de reflexiones y textos posteriores. Pero no hay que olvidar que exige a los obispos –a todos– una decisión existencial a ponerlo en práctica personalmente”.



José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


FELICIDADES, por José Antonio Hernández Guerrero




Felicidades.



Les confieso que cada vez me cuesta más trabajo repetir la fórmula -“Muchas felicidades”- con la que, durante estas fiestas, saludamos a nuestros familiares, amigos y compañeros. No sólo pienso que, de tanto pronunciarla o escribirla, la estamos vaciando de significados, sino que, debido a la gravedad de las situaciones y de los hechos económicos, sociales y políticos que padece una gran parte de nuestros contemporáneos, resulta una frivolidad dar la impresión de que estamos convencido de que la felicidad es un estado de ánimo que depende de los deseos propios y ajenos o, como afirma mucha gente de “buena fe”, de la aceptación resignada de la realidad que nos ha tocado vivir o de la interpretación, más o menos benévola, que hagamos de ella.


Aunque es cierto que podemos controlar los estados de ánimo, la felicidad también depende de unos factores biológicos -en especial, la salud y la enfermedad- y de unas circunstancias externas y ambientales -familiares, sociales, laborales, políticas, culturales y económicas- que influyen en el bienestar personal y colectivo de una forma determinante. Quiero decir que la expresión de esos buenos deseos poco sirven para corregir o para paliar esos problemas ni siquiera para que se experimenten de una manera menos agresiva.


En mi opinión estos deseos son válidos si nos ayudan a preguntarnos qué podemos hacer para mejorar estas situaciones de dolor y de sufrimiento, y si nos sirven para buscar en las experiencias del pasado y en los proyectos del futuro algunas fórmulas para, al menos, atenuar estas situaciones de dolor. No es cierto que el pasado ya no existe ni que el futuro aún no ha llegado. El pasado deja unas semillas que germinan y que fructifican en el presente, unas heridas que hemos de curar, unas cicatrices que configuran nuestro rostro y nuestro espíritu, unos bienes patrimoniales que hemos de administrar y, a veces, unas deudas que hemos de saldar.


Estoy de acuerdo en que necesitamos aprovechar momentos -más o menos duraderos- de tranquilidad, de ocio, de diversión y de alegría. Pienso que debemos favorecer las fiestas que alimenten la paz interior y nos proporcionen una visión grata y una perspectiva esperanzadora, que nos ayude a administrar las relaciones con nosotros mismos, con los demás, con el entorno, con los objetos y con los episodios, pero a condición de que no nos anestesien. Podemos cerrar los ojos, podemos ignorar, olvidar e, incluso, negar la realidad, pero no está en nuestras manos hacerla desaparecer como si no hubieran existido. A pesar de esta reflexión -queridos amigos y amigas- permitidme que les desee MUCHAS FELICIDADES.



José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Nos suele enviar, también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.

PARA VER OTROS ARTÍCULOS DE JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ GUERRERO, PULSAR »AQUÍ«


sábado, 16 de diciembre de 2023

«VIDA NUEVA» Revista Núm. 3.345 del 16 al 22 de diciembre de 2023: «🎄 Cuento de Navidad: Un soplo de fantasía».



https://www.vidanuevadigital.com/
SUMARIO

REVISTA Nº 3.345

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NOTAS AL PIE

  • Gabilondo, a la derecha de Omella. Por José Beltrán, director de Vida Nueva [leer]

EDITORIAL

  • La Navidad es salir [leer]
  • Rigidez deshumanizadora para juzgar los abusos [leer]

TRIBUNA

  • Cristóbal López, cardenal arzobispo de Rabat: La Encarnación continúa
  • Jesús Sánchez Camacho, periodista: Bioética en clave de diálogo
  • Lucetta Scaraffia, biblista: Pagana y oculta
  • Fernando Vidal, sociólogo: Contemplación del infierno

A FONDO

  • Cuento de Navidad: un soplo de fantasía [resumen]

IGLESIA EN ESPAÑA

  • Roma archiva el caso de un seminarista abusado por considerarle adulto a los 16 años
  • El presidente de la Conferencia Episcopal Española se desmarca del rosario nacional que se reza junto a la sede del PSOE
  • El templo de Torreciudad será un santuario… diocesano
  • Un falso obispo celebra ‘misa’ en Granada
  • Abrazo papal a los consagrados ‘exclaustrados’
  • Adiós a Carles Soler, obispo emérito de Girona
  • La Sagrada Familia de Barcelona acoge una misa criolla para ayudar a Ucrania con las voces de Bisbal, Pasión Vega… y el Papa
  • El locutor Javi Nieves participa en ‘Haciéndote preguntas’ de la Fundación San Pablo CEU

PLIEGO

  • Cuidar la creación: de Laudato si’ a la COP28 de Dubái

VATICANO

  • Francisco ya tiene listo su funeral: será en Santa María la Mayor

IGLESIA EN EL MUNDO

  • La guerra invisible de Ucrania: un país en ‘shock’ permanente. Por Raquel Martín
  • Un Centro de Atención al Trauma ante la ola terrorista de Nigeria
  • Una COP28 a mayor ‘gloria’ de las petroleras
  • Emilce Cuda, secretaria de la Pontifica Comisión para América Latina: “El cambio debe ser inminente”
  • La Iglesia encarga a Milei que sostenga la “fraternidad social”
  • Alerta papal a la India: “No os convirtáis en una secta”
  • Entrevista a Linda Pocher, salesiana, asesora del Consejo de cardenales: “Las mujeres de la Iglesia no son un grupo político”

CULTURAS

  • CULTURA: Pedro Roldán: el Barroco da la talla
  • CINE: ‘Anatomía de una caída’: Autopsia de una familia
  • DE PALABRA: Escáner bíblico, por Pedro Barrado. Orar en un tuit, por Xiskya Valladares. Más listo que un profeta, por Mateo González
  • CUESTIÓN DE FE: Jaime Peñafiel, escritor: “Letizia debería tener mucho cuidado porque España sigue siendo católica”

LIBROS

  • ‘El carisma profético de la Iglesia de hoy’, Mónica Díaz Álamo, (PPC)
  • ‘Mujeres sacerdotes, ¿cuándo?’, María José Arana y Adelaide Baracco, (Desclée De Brouwer)
  • ‘El Dios de la Biblia y de la vida’, Teresa Iribarnegaray, (Sal Terrae)
  • ‘Las grandes controversias de Jesús’, Armando Noguez, (Verbo Divino)

LA ÚLTIMA

  • Pedagogía del mantra, por Pablo d’Ors

  

Cuidar la creación:
de Laudato si' a la COP28 de Dubái

Por Gonzalo Tejerina Arias, OSA

En la perspectiva de la Cumbre del Clima en Dubái, Francisco publicaba la exhortación 'Laudate Deum' y enviaba después un discurso a esta cita.  Ambas intervenciones completan su magisterio sobre el desequilibrio ecológico, ya expuesto en la encíclica Laudato si’.  En este momento comprometido que vive la humanidad por el cambio climático, es oportuno recoger la rica enseñanza pontificia sobre tan acuciante problema.


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PARA MÁS INFORMACIÓN: PULSAR

https://www.vidanuevadigital.com/sumario/revista-3345/

https://sm-ppc.app.teenvio.com/v4/public/estadisticas/lee/sm_ppc/970/6469/e9e8b96a1fa81e29543325a9f60a5c4c/


Descripción del Audio 131.
Un soplo de esperanza informativa

En el episodio de esta semana, analizamos varias noticias del ámbito eclesial vertebrándolas alrededor del cuento de Navidad de Vida Nueva.  El caso de abuso sexual archivado por Doctrina de la Fe, la crisis climática y la COP, la guerra de Ucrania, católicos disidentes en India.  Todas esas informaciones muestran la realidad rota del mundo y de la Iglesia, pero el episodio no se queda ahí, sino que las evalúa desde la perspectiva de una esperanza de futuro en la línea del relato principal del número 3345 de la revista.

https://www.ivoox.com/131-un-soplo-esperanza-informativa-audios-mp3_rf_121143694_1.html

Podcast archivos (vidanuevadigital.com)
https://www.vidanuevadigital.com/categoria/podcast/




jueves, 14 de diciembre de 2023

ORAR EN EL MUNDO OBRERO «TERCER DOMINGO DE ADVIENTO » (17 DE DICIEMBRE DE 2023)
● CICLO “B”

3er Domingo de Adviento (17 diciembre)

14 DICIEMBRE 2023 | POR 

Celebramos este domingo
el llamado de la Alegría (gaudete),
por las numerosas referencias
a la alegría que hacen las lecturas.



Del evangelio según
san Juan 1,6-8.19-28:

«En medio de ustedes
hay uno que no conocen».

Vivir con el convencimiento
de que tenemos una misión
es un reto para cada cristiano,
es tener la vida llena de sentido,
y, si es así,
experimentaremos la alegría
de la que nos hablaba Pablo.

Es una invitación a tener
un proyecto de vida,
que vamos concretando cada día
y que da sentido a todo
lo que somos y tenemos;
da sentido a cada mañana
en la que soy invitado a concretar
ese proyecto que vivo
como invitación de Dios
a formar parte de sus sueños.

Y con la generosidad
de que no es mío,
que formó parte de él,
que señalo a quien es
el que lo llena de sentido,
Jesús, el Señor.

¿Anuncio a Jesús, ofrezco
su propuesta de liberación
a gente que tengo cerca?

¿Mi vida es testimonio?

¿mi estilo de vida
tiene hechos
que muestran
qué es el cambio
de mentalidad?

¿Señalo a Jesús
su propuesta
de sentido?

¿Facilito el crecimiento
autónomo de las personas?

¿Soy consciente de que
lo más importante es que
se encuentren con Jesús?

 

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«ORAR CON LA IGLESIA»

TIEMPO DE ADVIENTO (Ciclo ‘B’)
Domingo 3º de Adviento y Feria de la Navidad
Del 17 al 23 de diciembre de 2023.


Domingo, 3ª Semana de Adviento «Gaudete».
Santa Yolanda de Vianden.
17
de diciembre de 2023.

Escuchamos la voz de un profeta que anuncia la buena noticia de la salvación.  Y escuchamos también la voz de su pueblo que entona una acción de gracias por este anuncio.  Es un pueblo pobre y necesitado, pero en medio de su pobreza sabe ver los signos de la salvación de Dios, y por eso se alegra.  Y nosotros también lo hacemos con el Salmo responsorial.  San Pablo nos da la clave de esta alegría: oración y agradecimiento para saber discernir y así mantenernos alejados de todo mal.  Juan el Bautista es como el profeta Isaías de la primera lectura, pobre y humilde, para anunciar la salvación que viene de Dios a través de Jesús.

- Isaías 61,1-2a.10-11: Desbordo de gozo con el Señor.

- Salmo: Lucas 1,46-54: R./ Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

- 1ª Tesalonicenses 5,16-24: Que vuestro espíritu, alma y cuerpo se mantenga
hasta la venida del Señor.

Del Evangelio según san Juan 1,6-8.19-28.
“En medio de vosotros hay uno que no conocéis”.

 

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: Éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vieran a la fe.  No era él la luz, sino testigo de la luz.  Y éste fue el testimonio de Juan: -"Yo soy la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor, Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia".
 

COMENTARIO

Juan Bautista no se arroga falsas identidades.  Reconoce lo que es: Sólo "una voz que grita en el desierto; un hombre enviado por Dios para dar testimonio de la luz".  Hoy, igual que siempre, se necesita que surjan personas que den testimonio.  Que anuncien la buena nueva a los pobres.  Que denuncien de la mentira y testifiquen que el amor, la justicia, la liberación y la paz no son sólo palabras y tópicos, sino realidades del Reino de Dios.

ORACIÓN

Preparemos los caminos ya se acerca el Salvador y salgamos, peregrinos, al encuentro del Señor.  Que sepa prepararte los caminos de tu venida Señor poniendo luz en mi vida allanando los caminos de la fraternidad, escuchando tu voz.  Ven, Señor, a libertarnos, ven, tu pueblo a redimir; purifica nuestras vidas y no tardes en venir.  Alegraos, que ya viene, ya está cerca, Él es nuestra Salvación.


Feria de la Navidad, 18 diciembre.
Lunes, 3ª Semana de Adviento.
Nuestra Señora de la Esperanza,
o Virgen de la O.
18 de diciembre de 2023.

Del Evangelio de san Mateo 1,18-24.
“Jesús nacerá de María, desposada con José, hijo de David”.

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.  José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto.  Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: -"José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.  Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados".

COMENTARIO

El gran acontecimiento que celebramos en la Navidad es que Jesús nace como Salvador.  La Navidad no tiene sentido para el cristiano si no se acentúa y se vive alrededor de esta verdad: Jesús salva; Jesús es Enmanuel, es decir el Dios-con-nosotros.  De ahí nace la alegría y la paz cantada en la Navidad.  A pesar de los signos de desesperanza y de los retos y problemas que con frecuencia nos desbordan: Dios está con nosotros, su Espíritu nos sostiene: Es Espíritu de consuelo y fortaleza.  Navidad no es un paréntesis de sonrisas en medio de la monotonía y la aspereza del resto del año.  Navidad es llamada intensa al esfuerzo de fraternidad que nunca debe cesar.

ORACIÓN

Quiero avivar mi fe Señor para ver que: Todo sucede, para que se cumpla tu voluntad salvadora.  Que sepa aceptar la fe en Jesús, que nos abre las puertas de la vida a todos/as los que le acogemos con buena voluntad.  Ayúdame a creer Señor, creer en tu fuerza, la fuerza de Dios que grita su presencia en la debilidad de un niño, en lo cercano de su nacimiento.  Ayúdame a creer que tú nunca me abandonas que no abandonas nunca a tu pueblo.  Que Tú siempre eres el Dios con nosotros.  Que sepa mirar y admirar el misterio de: “La Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa Dios-con-nosotros”.


Feria de la Navidad 19 de diciembre.
Martes, 3ª Semana de Adviento.
Santa Eva.
19 de diciembre de 2023.

Del Evangelio de san Lucas 1,5-25.
“El ángel Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista”.
Fe y confianza en la Palabra de Dios.

Una vez que Zacarías oficiaba delante de Dios se le apareció el ángel del Señor.  Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.  El ángel le dijo: -“No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan”.  Zacarías replicó al ángel: -“¿Cómo estaré seguro de eso?.  Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada”.  El ángel le contestó: -“Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia.  Pero mira: te quedarás mudo, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento”.  Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: -“Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres”.

COMENTARIO

Zacarías al salir del santuario donde había tenido la revelación y la promesa de Dios, no puede hablar.  Toparse a Dios es acercarse al silencio.  Es quedar mudo ante el misterio.  Hay algo de Dios que se gusta sólo en el silencio.  El silencio es tiempo de interiorización.  Después las cosas toman cuerpo en nosotros y las podemos anunciar, hablar...  El silencio es una señal de presencia de Dios.  No todos los silencios son iguales.  Hay silencios impuestos, silencios que son acallamiento obligado, y hay silencios de espera gozosa.  Nos quedamos con el silencio de Zacarías e Isabel.

ORACIÓN

En tu poder y en tu bondad fundo mi vida, en ellos espero filialmente, en Ti Padre y en tu Hijo, en cada circunstancia creo y confío.  Quiero permanecer en silencio ante Ti contemplando el misterio de tu venida, de tu presencia entre nosotros; vivir en silencio el misterio de tu amor y tu salvación.  Que desde la contemplación silenciosa del misterio sepa después Señor anunciar La Buena Noticia de todo lo que Dios hace en mi vida: Amar, perdonar, salvar...  Ven Señor.


Feria de la Navidad 20 de diciembre
Miércoles, 3ª Semana de Adviento.
Santo Domingo de Silos, abad.
20 de diciembre de 2023.

Del Evangelio de san Lucas 1,26-38.
“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo”.

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una virgen llamada María.  El ángel, entrando en su presencia, dijo: -"Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.  No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios.  Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.  El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra".  María contestó: -"Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra".

COMENTARIO

San Lucas nos presenta a María como la joven-virgen de Nazaret, que encarna al Enmanuel, Dios con nosotros.  Si el anuncio de Juan Bautista se hizo a una persona destacada (a un sacerdote) y en el lugar más apreciado y respetado (el templo), la anunciación de Jesús, se hizo a una sencilla joven (María), y en un humilde pueblo (Nazaret).  Las grandes obras de Dios se realizan en el silencio.  La fortaleza de Dios se manifiesta en la pobreza y sencillez de las criaturas.  Dios no necesita apoyarse en ninguna fuerza humana porque es Él quien actúa.  Solamente pide: La generosidad y la humilde acogida a sus acciones.  Sólo necesita que alguien diga “aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”, para que realice verdaderos milagros.  En estos días muy próximos a la Navidad, preparemos nuestro corazón para decirle al Señor lo que María dijo: “Hágase en mí según tu palabra”.

ORACIÓN

Haznos, Señor como María, sencillos en la fe, sumisos a tu voluntad, abiertos al Espíritu, disponibles al Dios que está con nosotros.  Que siempre encontremos gracia ante ti Señor.  Que tu vida y tu Evangelio nos llene de alegría.  Danos la esperanza cierta de quien lo espera todo de tu amor.  Danos el acoger a Cristo como María; que al acogerle, ensanchó su vida como mujer, como creyente.  Bendito seas, Señor, en María, la virgen, pues en ella se realizó el misterio de la encarnación de Cristo tu hijo.  Con María te digo Señor: “Hágase en mí según tu palabra”.


Feria de la Navidad 21 de diciembre.
Jueves, 3ª Semana de Adviento.
SAN PEDRO CANISIO, presbítero y doctor de la Iglesia.
21 de diciembre de 2023.

Del Evangelio de san Lucas 1,39-45.
“¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”.

María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.  En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre.  Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: -"¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!.  ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?.  En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.  Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá".

COMENTARIO

María llena de gozo por saberse la madre del Salvador, sale corriendo hacia la casa de su prima Isabel.  Le desborda la alegría y tiene que compartirla con quien la necesita.  También Isabel se llena de alegría y, ante la visita, no puede contener su gozo y grita un canto de alabanza al Señor.  Juan Bautista, salta de alegría en el vientre de su madre.  Quienes tenemos fe y, por tanto, tenemos a Dios en el corazón, somos dichosos y felices porque se cumple lo que Dios ha prometido.  Ante la cercanía de la Navidad la alegría tiene que inundar nuestra vida como le pasó a Isabel y Juan Bautista.  Quien espera a Cristo, quien lo lleva en su vida por la fe, tiene que disfrutar de la vida que Dios concede a quien cree en él.  “Dichosa tú, feliz tú, que has creído”.  En estos días tenemos que decirle a Jesús que venga a nuestros corazones y que, nos inunde de la alegría de su presencia.  Así se lo pedimos hoy.

ORACIÓN

Cuando Tú estás con nosotros, Señor, vibra tu Espíritu en nuestros corazones y exultan nuestros labios de gozo.  Visítanos, ven a nosotros, libera nuestras vidas estériles; haz que podamos recorrer los caminos e invitar a nuestros hermanos/a a sumarse a la alegría que ha de prolongarse por los siglos de los siglos.  Desde el Espíritu que habita en nuestro interior, queremos felicitarte María, porque has creído, porque la palabra de Dios se ha cumplido en tu persona.  Que en estos días ya próximos a la Navidad puedas renacer en mí Señor y que tu nacimiento me llene de la alegría del Espíritu.  Que tu nacimiento, Señor, me llena de la alegría del Espíritu.


Feria de la Navidad 22 de diciembre.
Santa Francisca Javier Cabrini, Virgen.
Viernes, 3ª Semana de Adviento.
22 de diciembre de 2023.

Del Evangelio de san Lucas 1,46-56.
“El Poderoso ha hecho obras grandes en mí”.

María dijo: -"Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.  Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.  Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.  Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre".

COMENTARIO

María recibe el regalo de un hijo, fruto del amor de Dios.  Y un hijo que es el consagrado de Dios.  María comprendió que se cumplía en ella la promesa hecha por Dios a su pueblo desde antiguas generaciones y entona un cántico de agradecimiento y de alabanza y, a la vez, de gozo porque Dios estaba con nosotros y con nuestras luchas para “derribar del trono a los poderosos y exaltar a los humildes”.  El cántico de María manifiesta lo bien que ella conocía el modo de proceder de Dios y que sus caminos no son nuestros caminos.  Ante la cercanía de la Navidad piensa: Dios se acerca a nosotros para que demos un sentido nuevo a nuestra vida.  No le cierres la puerta.

ORACIÓN

Dichosa la que creyó en tu palabra y dichosos los que creen sin haber visto.  Tu Espíritu, Señor, supera siempre nuestras expectativas, y tu poder es más fuerte que nuestros temores.  Concede una vez más a tu Iglesia la gracia de acogerte, y que todo suceda para nosotros, como tú puedes hacerlo posible.  Que mi experiencia religiosa Señor me llevé, como a María a vivir en alegría, a conocerte mejor, a alabarte por tu manera de proceder, a reconocer que tú estás en nuestras luchas por hacer un mundo más humano, más de Dios.  Señor que en este día mi suerte no sea que me toque la lotería, suerte, que tantos te han pedido; que mi suerte seas tú Señor.  Con María te digo Señor: Mi espíritu se alegra en Ti, mi Dios, mi salvador.


Feria de la Navidad 23 de diciembre.
Sábado, 3ª Semana de Adviento.
SAN JUAN DE KETY, presbítero,
23 de diciembre de 2023.

Del Evangelio de san Lucas 1,57-66.
“Nacimiento de Juan Bautista”.

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo.  Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.  A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre.  La madre intervino diciendo: -"¡No!.  Se va a llamar Juan".  Le replicaron: -"Ninguno de tus parientes se llama así"  Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase.  Él pidió una tablilla y escribió: -"Juan es su nombre".  Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: -"¿Qué va a ser este niño?".  Porque la mano del Señor estaba con él.

COMENTARIO

Con Juan nace un mundo nuevo un mundo de gracia como lo anuncia el propio nombre de Juan.  El anunciará una gran misericordia; señalará al que viene para anunciar a su pueblo la Salvación.  El nacimiento de Juan nos abre hacia el porvenir.  Juan será el precursor de la gracia llamando a los hombres-mujeres a superarse para ir al encuentro de Dios.  La venida del Señor no será para destruir sino para alcanzar la reconciliación que ahora se encuentra rota.  Jesús cumple la misión de salvar y redimir todo lo que estaba perdido.  No viene a destruir el mundo, sino a que el mundo se salve por Él.  Abramos el corazón a la venida del Señor y pidámosle nos ayude a aceptarla con fe y confianza.

ORACIÓN

Bendito seas Dios mío, que te compadeces y renuevas todas las cosas.  Concédeme llegar a la fiesta de la Navidad como quien llega a un esperado nacimiento que lleva en sí la aurora de un futuro nuevo.  Señor te doy las gracias con todos los profetas, que esperaron el día de tu venida.  Te doy las gracias con Juan Bautista, que señaló al Cordero de Dios y preparó en el desierto el camino de tu venida.  En comunión con la Iglesia, de todos los tiempos, te alabó por Tú inmenso amor.  En comunión con la Iglesia de todos los tiempos, te alabó por tú inmenso amor.


LECTURA DE LA PALABRA
EN CLIMA DE ORACIÓN

1.      Hago silencio, exterior e interior.

Estoy en la presencia del Señor:

Contemplo a Dios que me quiere, me acoge, me escucha, me habla.

2.      Petición:

«Humildemente te pido, a ti, Señor, que eres la luz verdadera y la fuente misma de toda luz, que, meditando fielmente tu Palabra, viva siempre en tu claridad.  Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor».

3.      Palabra de Dios:

Leo tranquila y detenidamente el texto evangélico para hoy, en comunión con toda la Iglesia.  Me fijo bien en todos los detalles.

4.      Ante la Palabra leída:

Ø  ¿Qué dice este texto? (Lectura honda: circunstancias, actitudes…).

Ø  ¿Qué me dice a mí personalmente? (Meditación).

Ø  Desde esto, ¿qué te digo yo ahora, Señor? (Oración).

Ø  ¡Quiero identificarme contigo, Señor!.  ¿Qué hacer?.

(Contemplación, iluminación de mi vida concreta).

5.      Oración:

Hay una oración-reflexión propia de cada día, como inicio de respuesta al texto evangélico.  Al final puede añadirse la siguiente:

«Gracias, Señor, por tu presencia y tu cercanía en este rato de oración; y por la luz y la fuerza que me has dado.  Ayúdame a vivir según tu voluntad y sirviendo siempre a mis hermanos/as. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor».