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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


¡Bienvenido/bienvenida! al "blog" de la HOAC diocesana de Cádiz y Ceuta.


lunes, 20 de abril de 2026

NOTA DE PRENSA CON MOTIVO DEL DÍA MUNDIAL DE LA SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO DE LA COMISIÓN EPISCOPAL PARA LA PASTORAL SOCIAL Y PROMOCIÓN HUMANA

Nota de prensa con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo

Madrid, 28 de abril de 2026
José Luis Méndez, director del Departamento de Pastoral de la Salud
Antonio Javier Aranda, director del Departamento de Pastoral del Trabajo

Vivimos un tiempo de desgaste profundo. El cansancio se ha vuelto el paisaje cotidiano de nuestros barrios y transportes públicos; un agotamiento que no es fruto del esfuerzo sano, sino de una economía que exige demasiado y devuelve demasiado poco. Desde los departamentos de la Pastoral del Trabajo y la Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española, alzamos nuestra voz para denunciar que hemos normalizado la precariedad y que es urgente transitar hacia una ética del cuidado que ponga la vida en el centro.

La precariedad ya no es una excepción, sino un sistema que corroe la vida común. Según el reciente Informe PRESME 2025, el 47,5% de los trabajadores en nuestro país vive bajo algún tipo de precariedad. Esta inseguridad estructural impide planificar el futuro, rompe los vínculos familiares y debilita el tejido social. Como sociedad, no podemos permitir que el trabajo, que debería ser fuente de dignidad, se convierta en una herramienta de erosión humana.

Es un escándalo ético que el 90% de las mujeres jóvenes migrantes en trabajos manuales sufran precariedad severa. Ellas sostienen nuestros hogares, cuidan a nuestros mayores y limpian nuestras ciudades, a menudo sin derechos básicos ni protección. Una sociedad que descansa sobre el sacrificio invisible de las más vulnerables ha perdido su brújula moral. La verdadera justicia exige que quienes más cuidan sean, precisamente, las más protegidas.

La precariedad enferma y, en demasiadas ocasiones, mata:

  • Salud Mental: El riesgo de sufrir problemas psicológicos se multiplica por 2,5 bajo condiciones precarias. En el último año, las bajas por causas psicológicas han rozado las 600.000. El estrés crónico y la ansiedad no son debilidades personales, son consecuencias de ritmos inhumanos.
  • Siniestralidad Laboral: En 2025, 735 personas perdieron la vida en accidentes de trabajo. En los últimos 30 años (1996-2025) han sido 30.129 las muertes registradas en el trabajo. No son cifras; son familias truncadas por una cultura que antepone la rentabilidad a la prevención.
  • Pobreza Laboral: El Informe FOESSA 2025 nos alerta de una realidad dolorosa: tres de cada cuatro hogares en exclusión severa cuentan con personas trabajadoras. Trabajar ya no garantiza salir de la pobreza.

Nadie puede decir que no lo sabía: La precariedad es un hecho público con datos indiscutibles.

  • Gobernar es, en su esencia, cuidar. Exigimos políticas valientes: estabilidad real, salarios suficientes, una inspección de trabajo robusta y la integración de la salud mental en el cuidado de la vida de las personas trabajadoras.
  • La dignidad del trabajador debe estar por encima de la lógica del beneficio. Las empresas que cuidan no solo son más éticas, sino más sostenibles y humanas.
  • No podemos ser indiferentes. El cuidado no es una opción secundaria; es la base de una comunidad sana y la mayor forma de justicia.

El cuidado empieza hoy

Inspirados en el Evangelio y en una ética humana universal, decimos: ¡Basta de una economía que mata!, de ritmos que enferman y de muertes que pudieron evitarse.

Es tiempo de un país que cuide, donde el trabajo sostenga la vida en lugar de desgastarla. Hacemos un llamamiento a las instituciones, sindicatos, organizaciones empresariales y ciudadanos para despertar a esta urgencia. La dignidad humana no es negociable: Es tiempo de justicia, ¡es tiempo de un país que cuide!




Es tiempo de un país que cuide

Ante el Día de la Seguridad y la Salud en el Trabajo
28 de abril de 2026

Cuadernos de la Pastoral del Trabajo #4 – Descargar versión en PDF

Introducción

España vive un tiempo en el que el cansancio humano se ha vuelto un paisaje cotidiano. En el ir y venir de las personas trabajadoras de camino al trabajo, en los barrios donde las madrugadas empiezan demasiado temprano, en las conversaciones que apenas encuentran aliento al caer la noche, se percibe una sensación extendida de desgaste. Es un cansancio que nace de vivir en una economía que exige demasiado y devuelve demasiado poco. Es el cansancio de un país que ha normalizado la precariedad.

Ese cansancio colectivo recuerda, sin necesidad de mencionar versículos, a las multitudes que buscaban alivio cuando las cargas de la vida se volvían insoportables. Porque cada vez que una sociedad deja que su gente cargue pesos que no le corresponden, surge un clamor que atraviesa generaciones. Ese clamor hoy es audible en toda la sociedad. Está en la voz temblorosa de quienes encadenan contratos breves; en el silencio de quienes no saben si podrán pagar el alquiler; en la fatiga de las mujeres migrantes que sostienen trabajos esenciales sin protección; y en la angustia de jóvenes que dudan de su futuro.

La Pastoral del Trabajo y la Pastoral de la Salud llevan años escuchando ese clamor en parroquias, barrios obreros, campos agrícolas, centros sanitarios y entornos laborales dañados. Lo han escuchado en palabras concretas, en lágrimas contenidas y en miradas que piden un respiro. De esa escucha nace esta reflexión y del convencimiento de que ninguna sociedad puede permitirse que el trabajo, que debería ser fuente de vida, se convierta en un peso que rompe cuerpos, desgasta mentes, deteriora vínculos y provoca muertes.

Esta reflexión quiere ser palabra de denuncia, de cuidado y de esperanza. Una palabra inspirada en la ética del cuidado, profundamente vinculada al corazón del Evangelio y plenamente asumible por toda persona que busque justicia, sea creyente o no. Porque la ética del cuidado no pertenece a ningún credo ni ideología: pertenece a la condición humana. Y es desde esa convicción que la Iglesia quiere hablar a toda la sociedad, a todos los actores laborales y sociales: sociedad civil, políticos, sindicatos y empresarios, para despertar juntos a un país que necesita urgentemente aprender a cuidar.

  1. La precariedad como estructura que corroe la vida común

La precariedad laboral se ha convertido en una herida profunda que atraviesa la vida de millones de personas trabajadoras. No es una excepción: es un sistema. El Informe PRESME 2025 revela que el 47,5% de los trabajadores vive algún tipo de precariedad, y esta cifra muestra que casi la mitad del país trabaja sin estabilidad, sin horizonte y sin sentido de seguridad. Esta inseguridad estructural no es solo un fallo económico: es un fracaso moral y social. Una sociedad que precariza a su gente deja de cuidar lo esencial.

La precariedad es agotadora en lo laboral, pero devastadora en lo humano, ya que impide planificar el futuro, interrumpe el descanso, tensa la convivencia familiar, deteriora la salud mental e impone un clima de amenaza permanente. Conocemos testimonios de personas que no pueden dormir, que viven con miedo y que sienten que su vida está siempre pendiente de un hilo. La precariedad es la antítesis de la ética del cuidado, porque convierte el trabajo en un espacio donde la vida se erosiona, no donde se sostiene.

Esa precariedad rompe también los vínculos sociales, cuando millones viven al borde del agotamiento, disminuye la participación comunitaria, se debilita la confianza entre las personas y se extienden sentimientos de soledad y abandono. Una sociedad que no cuida a las personas trabajadoras destruye, sin quererlo, su propia arquitectura moral. El Evangelio muestra que cuidar no es un gesto accesorio: es la base de una comunidad sana. Y cuando falta cuidado, se resquebraja el tejido social.

León XIII, en Rerum novarum, afirmó que el trabajo era uno de los temas que ocupaban “más hondamente los anhelos de los hombres”. Por eso la Iglesia denuncia una lógica laboral que castiga en lugar de proteger, que sobrecarga en lugar de acompañar, que exige sin cuidar. Necesitamos una estructura laboral fundada en la ética del cuidado: un modelo que proteja, que alivie, que sostenga, que respete la vida.

  1. Precariedad y desigualdad claman al cielo

El informe PRESME muestra que el 90% de las mujeres jóvenes migrantes en trabajos manuales viven en precariedad severa. Esto no es un dato: es un escándalo. Una sociedad que descansa sobre el trabajo invisible de las más vulnerables, mientras les niega derechos básicos, ha perdido el sentido del cuidado más elemental. Estas mujeres son las que limpian hogares, cuidan ancianos, sostienen el sector de cuidados, trabajan en hostelería, en agricultura, en servicios que permiten que la vida diaria funcione. Y, sin embargo, viven al margen de las protecciones que deberían ser universales.

Como creyentes acompañamos a mujeres que encadenan jornadas interminables, que duermen pocas horas, que no pueden enfermar porque nadie las reemplaza, que asumen discriminación racial y precariedad estructural. Muchas sostienen familias completas dentro y fuera de España. Son el rostro más claro de un país que no ha sabido aplicar la ética del cuidado a quienes más cuidan.

La Doctrina Social de la Iglesia recuerda que toda discriminación que niegue la dignidad humana es contraria al designio de Dios. Gaudium et spes exige que las desigualdades que humillan sean eliminadas, afirmando que “Más aún, aunque existen desigualdades justas entre los hombres, sin embargo, la igual dignidad de la persona exige que se llegue a una situación social más humana y justa. Resulta escandaloso el hecho de las excesivas desigualdades económicas y sociales que se dan entre los miembros y los pueblos de una misma familia humana. Son contrarias a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y a la paz social e internacional”. La precariedad de las mujeres migrantes es esa desigualdad. Su situación revela una sociedad que aprovecha su trabajo, pero no protege su vida. El Evangelio, que siempre miró con sensibilidad a las mujeres relegadas, ilumina esta denuncia: la fragilidad nunca debe ser una puerta para la explotación.

Una sociedad justa cuida especialmente a quienes más cuidan. Por eso, necesitamos políticas laborales y sociales que reconozcan derechos, que garanticen protección y que devuelvan dignidad. La ética del cuidado exige poner a estas mujeres, no al final, sino en el centro.

  1. La precariedad que enferma: la herida visible e invisible

La precariedad laboral es hoy una de las principales causas de deterioro de la salud mental. El informe PRESME señala que la precariedad severa multiplica por 2,5 el riesgo de problemas psicológicos. Este sufrimiento no es una debilidad personal: es la consecuencia directa de un sistema laboral que ha olvidado el cuidado.

En 2023 se registraron 597.686 bajas laborales por causas psicológicas. Cada una de ellas tiene una historia detrás: estrés crónico, ansiedad persistente, desaliento, agotamiento emocional. Debemos escuchar el clamor de los trabajadores que sienten que están perdiendo la alegría, que ya no pueden más, que viven atrapados en un ritmo inhumano. Cuando el trabajo enferma, la sociedad se desequilibra.

La ética del cuidado exige que el trabajo sea espacio de protección, no de daño. Exige ritmos humanos, descansos reales, apoyo emocional, prevención de riesgos psicosociales y organización laboral que ponga a la persona en el centro. El Evangelio muestra que acompañar al que sufre, aliviar su carga, sostenerlo en su fragilidad, es una responsabilidad colectiva.

Ningún país puede permitir que la salud mental de millones de personas se desgaste por el modo en que se trabaja. La precariedad que enferma es una urgencia sanitaria, económica, social y moral, y exige una transformación profunda.

  1. La precariedad que mata: la tragedia que nadie debería aceptar

En 2025 murieron 735 personas en accidentes laborales, muertes que no deberían haberse producido, muertes que no podemos normalizar. Cada una de esas vidas truncadas debería interpelarnos como sociedad, porque no son cifras: son padres, madres, hijos, compañeras que no regresaron a casa.

Las causas son conocidas: ritmos imposibles, presión productiva, falta de prevención, contratos precarios, subcontratación desordenada, ausencia de supervisión. Todo ello refleja una cultura laboral que antepone la productividad a la vida. Es una cultura contradictoria con el Evangelio y con cualquier ética mínimamente humana.

En Rerum novarum se nos recuerda que no es justo exigir a las personas trabajadoras más de lo que sus fuerzas pueden soportar, y hoy se exige demasiado. Hemos escuchado testimonios estremecedores de accidentes que pudieron evitarse, de familias que viven entre el dolor y la rabia y de compañeros que vuelven al trabajo con miedo.

Una sociedad que cuida no acepta la muerte laboral; una empresa que cuida invierte en prevención. Un Estado que cuida refuerza la inspección; una sociedad que cuida nunca permite que la vida se ponga en riesgo para poder trabajar.

Nos recordaba el Papa Francisco que “La seguridad en el trabajo es como el aire que respiramos: ¡nos damos cuenta de su importancia solo cuando falta de forma trágica, y siempre es demasiado tarde! … La seguridad en el trabajo es parte integrante del cuidado de la persona”. 

  1. La pobreza laboral: el nuevo rostro de la exclusión

El Informe FOESSA 2025 muestra que tres de cada cuatro hogares en exclusión severa tienen personas con empleo. Esto revela que tener un empleo no garantiza salir de la rueda de la exclusión. La pobreza laboral es una de las heridas más profundas y silenciosas de España. Desde una ética del cuidado no cabe sino la denuncia de esta realidad como inaceptable.

La Iglesia acompaña a trabajadoras y trabajadores que viven atrapados entre sueldos indignos, alquileres imposibles y empleos que no permiten construir una vida estable. Familia tras familia, joven tras joven, se repite el mismo patrón: esfuerzo sin recompensa.

Caritas in veritate afirma que ningún desarrollo es verdadero si sacrifica la dignidad del trabajador. Cuando el salario no permite vivir, la dignidad se erosiona. El Evangelio invita a compartir la mesa, no a sobrevivir con lo mínimo. Y esta lógica humana y social debe inspirar políticas públicas que protejan a los trabajadores pobres.

La pobreza laboral no es un fallo individual. Es una falla estructural. Una sociedad que cuida no puede tolerar que quien trabaja viva en la pobreza.

  1. La responsabilidad moral y política: nadie puede escudarse en el desconocimiento, ni mirar hacia otro lado 

Una mirada desde el cuidado y la centralidad de la persona exige actuar, aliviar cargas y no aumentarlas.   El Evangelio es claro denunciando a quienes imponen cargas pesadas y difíciles de llevar. Una denuncia que puede ser compartida por actores sociales a los que mueve la profundidad de lo humano. La sociedad, sus leyes, sus instituciones deben estar para proteger, no para oprimir. Por eso, afirmamos con claridad: ningún responsable político puede decir que no sabía. La ética del cuidado exige actuar para aliviar cargas, no para aumentarlas.

El Evangelio denuncia a quienes imponen cargas sin aliviarlas, esta denuncia puede ser compartida por cualquier actor social, porque es una verdad profundamente humana: el poder debe proteger, no oprimir. Por eso, la irresponsabilidad política ante la precariedad es una forma de injusticia.

Como Iglesia proponemos medidas realistas y urgentes: estabilidad laboral, salarios suficientes, protección social robusta, conciliación familiar, seguridad y salud en el trabajo, salud mental integrada en el sistema laboral, inspección fuerte, límites a la subcontratación abusiva. La política no puede mirar hacia otro lado.

España necesita políticas que cuiden, no que parcheen, no que maquillen, que cuiden de verdad. Porque gobernar, en su esencia más profunda, es cuidar.

  1. La responsabilidad empresarial: el cuidado como principio

Las empresas son espacios donde la ética del cuidado puede transformarlo todo. No basta con la responsabilidad social corporativa: se necesita responsabilidad humana. El Papa Benedicto XVI, en Caritas in veritate nos recuerda “que el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad: Pues el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económico-social” (n. 25).

Hay empresas que cuidan: protegen, escuchan, respetan y acompañan. Y esas empresas funcionan mejor. No por moralismo, sino porque la ética del cuidado genera compromiso, estabilidad, creatividad y confianza. El cuidado es rentable en términos humanos y también en términos económicos

Pero también conoce empresas que precarizan, que exprimen, que exigen sin límites, que dejan a las personas al borde del agotamiento. En ellas, la vida se deteriora, y una empresa que deteriora la vida no contribuye al bien común.

La ética del cuidado exige poner a la persona por encima de la productividad, de los ritmos, de los indicadores. Una empresa que cuida construye país. Una empresa que cuida salva vidas.

  1. La misión de la sociedad: el despertar colectivo

La precariedad no es solo un problema laboral: es un problema moral, político, sanitario y comunitario, y afecta a la convivencia, a la salud mental, a la natalidad, a la participación democrática, al futuro del país. Afecta a la vida en su núcleo.

El Evangelio denuncia la indiferencia como una forma de injusticia. La ética del cuidado coincide: no podemos normalizar la precariedad. No podemos mirar hacia otro lado cuando tantas vidas se sostienen con esfuerzo extremo. No podemos permitir que el cansancio colectivo se vuelva paisaje permanente.

Necesitamos una cultura laboral del cuidado, una cultura que ponga la vida en el centro, que proteja la salud mental, que respete los tiempos humanos, que devuelva dignidad, que fortalezca la cohesión.

La Iglesia estará donde ha de estar: al lado de quienes sufren, con quienes luchan, con quienes quieren transformar esta realidad, ofreciendo esperanza y denunciando cuando peligra la dignidad humana, ofreciendo acompañamiento, solidaridad, verdad, porque cuidar es la mayor forma de justicia.

  1. El cuidado empieza hoy

Necesitamos despertar, despertar de verdad, despertar a la dignidad que está siendo vulnerada, despertar al sufrimiento que no podemos seguir ignorando, despertar a la urgencia de construir una sociedad que cuide.

El Evangelio nos recuerda, sin imponer nada, que la vida es sagrada, que toda persona merece descanso, respeto y protección. Nos recuerda también que nadie debe cargar pesos que destruyen y que la dignidad humana debe ser defendida siempre. Estos principios son universales y pueden unir a creyentes y no creyentes, sindicalistas, movimientos obreros, organizaciones sociales, empresas responsables y a cualquier persona o colectivo que anhele justicia.

Por eso decimos con toda claridad: basta de precariedad, ¡esta economía mata!

Basta de vidas al límite, basta de trabajadores pobres, basta de mujeres invisibles, basta de jóvenes sin horizonte. Basta de ritmos que enferman, basta de muertes laborales. ¡Basta de indiferencia! 

Es tiempo de un país donde el trabajo sea para la vida, la sostenga, no la rompa ni la desgaste. Un país donde la dignidad no sea negociable, donde nadie quede atrás. Es tiempo de un país que cuide, y el cuidado empieza hoy. ⬛

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL Y DE GRUPO

  1. ¿Cómo se manifiesta la precariedad laboral? Escribe hechos o situaciones concretas. Di consecuencias que se derivan de estos hechos.

  2. En el trabajo, ¿qué situaciones vives que pueden afectar a tu salud o provocar un accidente en tu entorno laboral? 

  3. Desde tu experiencia personal o cercana ¿Cómo afecta la precariedad laboral a la salud y seguridad de las personas trabajadoras?

  4. ¿Cómo podemos crear conciencia en nuestras comunidades y en la sociedad sobre la importancia de un trabajo digno, un trabajo que cuide? 

jueves, 16 de abril de 2026

ORAR EN EL MUNDO OBRERO «3er. DOMINGO DE PASCUA» (19 de abril de 2026) ● CICLO “A”


3er Domingo de Pascua

16 abril 2026 | Por 

El prodigio cósmico, inenarrable, infinito, de Dios dejándose matar por los hombres, era demasiado grande y lo tenían demasiado cerca para que pudieran, no digo verlo, sino ni siquiera sospecharlo, y tomaron la Gran victoria como si fuera el fracaso definitivo, como lo confirman las palabras «desinfladas» de los discípulos que iban a Emaús. ¡Y eso que entonces ya se corría la voz de que había resucitado!

Guillermo Rovirosa OC, TI pág. 485



«Señor, me enseñarás
el sendero de la vida».

(Salmo 15)


Evangelio según
san Lucas 24,13-35:

«Lo reconocieron
al partir el pan».


Y, en el relato hay otro elemento clave: «reconocimiento de Jesús al partir el pan».

La Eucaristía como lugar de encuentro.

La Eucaristía, la fracción del pan como expresión de la totalidad de la vida de Jesús, una vida dada, entregada hasta la muerte y confirmada como referente por la resurrección.

El partir el pan es el GESTO que resume la vida de Jesús.

No es posible otro mundo sin que haya vidas que se parten, que se dan como la de Jesús.

Un pan para ser partido, repartido y comido y menos para ser adorado.




Y le reconocemos en la comunidad, donde nos reunimos en su nombre y juntos y juntas compartimos la fe, la esperanza, también los dolores y angustias; donde compartimos la vida entregada, la vida comprometida con la causa de Jesús en la cotidianidad de nuestras vidas.

En el «partir el pan» le reconocemos y nos reconocemos, y cuando comulgamos decimos públicamente: quiero ser como tú, queremos ser como tú.

Así lo expresa una preciosa oración que se reza en la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC): «pensar como tú, trabajar contigo y vivir en ti» o en la doxología eucarística «por Cristo con él y en él».

Comulgamos en pie, que es la postura del resucitado y en Él estamos resucitados todos y todas.


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https://www.hoac.es/2026/04/16/3er-domingo-de-pascua-3/


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https://www.hoac.es





«ORAR CON LA IGLESIA»

[Oraciones de y para la semana]

«3ª SEMANA DE PASCUA»
Del 1
9 al 25 de abril de 2026
● CICLO “A”

https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy.html




martes, 14 de abril de 2026

NUESTRAS BUENAS GENTES: «D. RAMÓN VALDIVIA JIMÉNEZ», por José Antonio Hernández Guerrero.




Nuestras buenas gentes:
«Ramón Valdivia Jiménez».



Empujado por reiteradas peticiones de algunos lectores, finalmente, he decidido trazar un “perfil provisional”, de D. Ramón Valdivia Jiménez, el Administrador Apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta. Adelanto que es un dibujo de las impresiones que sus actitudes me han generado y, sobre todo, de los comentarios que he escuchado a un sacerdote, a varios fieles e, incluso, a algunos amigos que se autodefinen como agnósticos. Sólo me refiero a varios rasgos en los que coinciden quienes lo han observado desde sus diferentes y, a veces, opuestas perspectivas y prejuicios ideológicos.


Algunos valoran su preparación científica como jurista, filósofo y teólogo o como profesor de Filosofía, Teología y Derecho Canónigo, otros se han fijado en sus experiencias pastorales como capellán de hospital, coadjutor, párroco, arcipreste, canónigo, vicario episcopal u obispo auxiliar. Todos, sin embargo, reconocen que es un hombre cercano que establece un contacto vivo con las gentes gracias a sus cualidades naturales y a unas virtudes pacientemente trabajadas. Posee –me dicen- esos valores cristianos que reflejan unas dimensiones humanas y evangélicas: esa amabilidad no prefabricada sino familiar, esa cortesía campechana que, al mismo tiempo, distingue a quien lee y vive el Evangelio. “Fíjate –precisan- cómo siempre está dispuesto a oír, a comprender, a ayudar y a servir.


Además de la intensa agenda de celebraciones, el notable acercamiento a las hermandades y cofradías, su humildad y su disposición a servir, y su cercanía preferente a los pobres reflejan a esa Iglesia de Jesús de Nazaret que abraza, consuela y sirve. “Por eso -me repite Salvador- resulta tan fácil conversar con él sobre lo divino y lo humano”.


Es un hombre respetuoso, sencillo y esperanzado que, consciente de la gravedad de las guerras actuales, del virus mortífero del odio y de la vergüenza de las desigualdades, mira el futuro con esperanza porque hay “gente buena”, aunque otras personas hagan barbaridades y nos metan en conflictos”. Sus actitudes discretas y sus palabras medidas constituyen amables invitaciones para que cultivemos valores importantes como la sencillez, la laboriosidad, la alegría y la solidaridad. Es posible que el origen de estas impresiones radique en la valoración de quienes, más que a presumir de perdonar, se muestran dispuestos a pedir perdón, a servir, a escuchar y a aprender.






José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Nos suele enviar también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.

PARA VER OTROS ARTÍCULOS DE JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ GUERRERO, PULSAR »AQUÍ«


sábado, 11 de abril de 2026

MUERE UN TRABAJADOR EN UNA OBRA TRAS CAERLE ENCIMA LA PLATAFORMA DE UN CAMIÓN EN ATLANTERRA. Ha ocurrido el viernes 10 de ABRIL de 2026.


Vista general de Atlanterra. / Erasmo Fenoy DIARIO DE CÁDIZ

Los servicios médicos sólo han podido certificar el fallecimiento de la víctima y de momento no han trascendido más datos de las circunstancias en las que se han producido los hechos.


Un hombre ha muerto este viernes por la tarde en la urbanización de Atlanterra, en Tarifa, después de que la plataforma de un camión se precipitara sobre él en una obra, en un suceso que ha movilizado a los servicios de emergencia.

Según ha informado el 112, perteneciente a la Agencia de Emergencias de Andalucía, adscrita la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta, han recibido una llamada a las 15,30 horas en la que se pedía ayuda porque a un varón se le había caído encima la plataforma de un camión en una obra.

La sala coordinadora ha dado aviso al Centro de Emergencias Sanitarias 061, a la Guardia Civil, a la Policía Local, a los bomberos, a la Inspección de Trabajo y al Centro Provincial de Riesgos Laborales.




Los agentes de la Guardia Civil han indicado al 112 que los servicios médicos solo han podido certificar el fallecimiento del afectado y de momento no han trascendido más datos de las circunstancias en las que se han producido los hechos.


La urbanización de Atlanterra, en Tarifa, donde ha fallecido el hombre.

Fuentes: DIARIO DE CÁDIZ

              LA VOZ DIGITAL

                    EL CORREO DE ANDALUCÍA

                     LA VOZ DEL SUR



NOTA DE LA HOAC DE CÁDIZ Y CEUTA


La muerte en accidente laboral es una tragedia humana porque el trabajo es para la vida. Una tragedia que pocas veces es reconocida, que se vive al interior de las familias. Detrás de cada trabajador o trabajadora está su familia, sus amigos y amigas, sus compañeros y compañeras…


Tomemos conciencia de la importancia que tiene el trabajo en nuestras vidas, así como de la necesidad de realizarlo en condiciones dignas y seguras. La dignidad humana en el terreno laboral, como en cualquier sitio o situación tenemos que estar dispuestos a defenderla, porque es lo que nos hace sentirnos personas e hijos/as de Dios.


Ante este nuevo suceso de siniestralidad laboral la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) queremos expresar nuestro dolor y solidaridad con los familiares, amigos y compañeros de este trabajador.


Recordamos en estos momentos lo que nos dice el papa Francisco:


“…Una vez más dirijo un apremiante llamamiento para que no prevalezca la lógica del provecho, sino la de la solidaridad y la justicia. En el centro de toda cuestión, también la laboral, hay que colocar siempre a la persona y su dignidad. ¡Con el trabajo no se juega!” (Roma, 3 de septiembre de 2014).


El trabajo es para la vida: ¡Ni un muerto más!


HOAC Cádiz y Ceuta



Desde estas líneas transmitimos
nuestras condolencias a familiares,
allegados y compañeros/as.






Por un trabajo para la Vida

Para los cristianos, seguidores de Jesucristo, para la Iglesia, la dignidad, la salud y la vida de cualquier trabajador/a vale más que todo el oro del mundo. El valor del trabajo no reside en su rentabilidad económica, ni siquiera en el producto o servicio que genera; radica en la persona que lo realiza, imagen e hija de Dios, que quiere que el trabajo sea para la vida, y no al contrario. Por eso, también forma parte de nuestra tarea evangelizadora el velar y luchar por esa vida, por esa dignidad. Les rogamos hagan extensible a todos/as las personas que forman parte de su comunidad/institución que en las celebraciones litúrgicas pidamos al Padre por el alma de estos trabajadores muertos en el campo del trabajo.




EL TRABAJO ES PARA LA VIDA
¡NI UNA MUERTE MÁS!





«...Y que los obreros muertos en el campo de honor del trabajo,
de la lucha y del sacrificio, descansen en paz».


jueves, 9 de abril de 2026

ORAR EN EL MUNDO OBRERO «2º DOMINGO DE PASCUA» (12 de abril de 2026) ● CICLO “A”


2º Domingo de Pascua

09 abril 2026 | Por 

Después de estos días intensos de Semana Santa, donde todavía se nos agolpan las reflexiones, sensaciones, imágenes en la que los textos y la liturgia nos imbuíamos nos toca durante 50 días celebrar el acto final pero fundamentalmente principio, creer en el crucificado es el comienzo de una propuesta que es posible el reino que predicó y por el que entregó su vida.

Él es el principio esperanza para toda la humanidad y, sobre todo, para las víctimas: «el crucificado es el Resucitado».



«Los creyentes vivían todos unidos
y lo tenían todo en común».

(Hch 2,42-47)

«A los ocho días,
llegó Jesús».

(Jn 20,19-31)


Hay que denunciar
a los que nos llenan de miedos,
a los que rompen la esperanza,
a los agoreros de desastres,
a los que mienten para
que tengamos más miedo,
a los que viven en la queja permanente,
a los oportunistas que se aprovechan
del dolor de los demás
y del miedo legítimo
para ganar dinero o ganar votos;
hay que denunciar a quienes
rompen escaleras de esperanza.


Tomás necesitaba ver para creer y confiar.

Tomás necesitaba tocar para ponerse en camino.

Estaba lleno de dudas que le paralizaban,
las dudas las tendremos,
los miedos también,
pero Dios en Jesús
el crucificado/resucitado
nos regaló el principio de esperanza.

No hay que dejar de tocar las heridas,
hay y muchas, pero son lugar
de encuentro con el Resucitado
y desde ahí organizamos la esperanza.


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https://www.hoac.es/2026/04/09/2o-domingo-de-pascua-2/


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https://www.hoac.es





«ORAR CON LA IGLESIA»

[Oraciones de y para la semana]

« SEMANA DE PASCUA»
Del
12 al 18 de abril de 2026
● CICLO “A”

https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy.html




martes, 7 de abril de 2026

«LAS SINRAZONES DE LOS DISCURSOS POLÍTICOS ACTUALES», por José Antonio Hernández Guerrero.




«Las sinrazones de los discursos
políticos actuales».



En mi reflexión sobre los discursos políticos parto de dos supuestos fundamentales en teoría aceptadas por todos: La actividad democrática se debe apoyar en la racionalidad de las argumentaciones, pero los hechos nos demuestran que unos y otros sólo pretenden desacreditar al contrario mediante ataques demoledores. En la situación actual es impensable que un político de cualquier ideología pretenda construir un discurso con la intención de “persuadir generosamente” al adversario de la bondad política, social, ética o, incluso, económica de sus propuestas. Se da por supuesto que su función no es comunicativa sino defensiva y, sobre todo, ofensiva.


Lo peor a mi juicio es que, con estas prácticas, nos han convencido a los demás ciudadanos de que los mejores discursos no son los que se apoyan en los argumentos más racionales, sino los más contundentes en el sentido más agresivo, más bruto y más grosero de esta palabra. La oratoria política se entiende, por lo tanto, como una técnica de dominio y no como una vía de entendimiento racional. Por eso, a veces los oyentes aplauden con entusiasmo los discursos “desaforados” que, en vez de llegar a acuerdos, pretenden vencer incluso a través de la manipulación, de la irracionalidad de la mentira y de la agresión.


Con estos comportamientos logran que una notable mayoría de ciudadanos vea con buenos ojos y escuche con buenos oídos esas intervenciones adoptando unas actitudes parecidas a los que asisten, por ejemplo, a un combate de boxeo o de lucha libre. No tenemos en cuenta que un buen discurso –incluso político- es el que, tras escuchar al adversario, propone en vez de imponer, y el que apoya su legitimidad no en la estridencia de sus gritos sino en la fuerza de sus razones y de sus razonamientos desapasionados.


Si olvidamos que la legitimidad nace del mejor argumento y si, por el contrario, la apoyamos en la sinrazón, en el poder bruto, en los debates distorsionados y, en lugar de la razón y de las razones, se utilizan “oráculos tecnológicos”, en vez de argumentar, profetizan y, en lugar de debatir, lo que consiguen es acumular fanáticos seguidores. Quizás nos suene a temores exagerados, pero me permito preguntar si ese uso de la fuerza desenfrenada de las palabras puede desembocar actualmente en las brutalidades físicas de otros tiempos o de otros lugares. Recuerdo que “quien siembra vientos, recoge tempestades”.




José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Nos suele enviar también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.

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viernes, 3 de abril de 2026

NOTICIAS OBRERAS NÚM. 1693 DE ABRIL 2026:
«EL RIESGO DEL AUTORITARISMO Y EL FUNDAMENTALISMO»

El riesgo del autoritarismo y el fundamentalismo

02 abril 2026 | Por 



Presentamos la portada y el sumario de contenidos de Noticias Obreras de abril de 2026 (número 1.693).

 Tema del Mes   La amenaza del populismo autoritario y el fundamentalismo. El avance del populismo autoritario y el auge del fundamentalismo religioso no son fenómenos aislados. José A. Zamora, filósofo e investigador social, realiza un análisis que desvela sus raíces comunes en la crisis social y cultural contemporánea, mostrando cómo se refuerzan mutuamente y planteando el desafío de una respuesta crítica y emancipadora. Te animamos a su valoración en los comentarios y a compartirlo en redes sociales con la etiqueta #ReligiónYPolítica.

 Editorial   Cuidar a las personas trabajadoras. El 28 de abril, Jornada Mundial por la Seguridad y Salud en el Trabajo, y el 1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores y las Trabajadoras, son dos momentos íntimamente relacionados y decisivos para el mundo del trabajo, para el conjunto de la sociedad y también para la Iglesia. Te animamos a comentar este texto de la Comisión Permanente de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), movimiento de trabajadoras y trabajadores cristianos que edita la revista, y a compartirlo en las redes sociales con la etiqueta #CuidarElTrabajoCuidarLaVidaSe hará pública el 15 de abril (ahora solo las personas suscritas pueden acceder al texto completo).

 Entrevista   Emilio José Gómez Ciriano, coautor de La hora de la ciudadanía«No hay paz sin estructuras justas». Profesor de la Facultad de Trabajo Social en la Universidad de Castilla-La Mancha y recién elegido presidente de Justicia y Paz, firma, junto al recordado Federico Mayor Zaragoza, una obra que nace de la urgencia de despertar conciencias ante el avance del miedo, la desigualdad y los discursos de odio. Una entrevista de Ángel Aguas, responsable general de Difusión de la HOAC.

 Eutopía   Tres coberturas para una misma urgencia: dignidad, trabajo y esperanza. En las próximas semanas, Noticias Obreras afronta tres coberturas que son expresión de una misma agenda y preocupación: «cuidar la dignidad en un tiempo de incertidumbre». El 28 de abril, el 1º de Mayo y la preparación de la visita del papa León XIV a España se presentan como momentos decisivos para mirar y atender la realidad con compromiso.

 El trabajo es para la vida   Trabajo decente, mente sana. Por José Quero, militante de la HOAC.

 Laboral   El mito del absentismo: cuando enfermar se convierte en sospecha. Cada cierto tiempo, como si de una coreografía perfectamente ensayada se tratara, leemos y escuchamos desde los altavoces de la cúpula empresarial titulares alarmantes sobre los miles de millones de euros que las empresas pierden porque las plantillas «no van a trabajar». Por Saúl Pérez, economista y politólogo.

 Vidas precarias   La siniestralidad laboral no es inevitableEsperanza Ocaña, vicepresidenta de la Asociación de Víctimas de Accidentes y Enfermedades Laborales de Andalucía (AVAELA), comparte su experiencia de sufrir un accidente laboral, las secuelas y la recuperación, que pasa por apoyar a aquellas personas que también la han sufrido.

 Política   Respuestas públicas ante la soledad no deseada. El Gobierno ha aprobado el primer Marco Estratégico Estatal de Soledades (2026-2030) para aunar, reforzar y coordinar los esfuerzos de las administraciones y la sociedad civil contra la soledad no deseada. Por José Luis Palacios, redactor jefe de Noticias Obreras.

 Viñeta   Peón solitario. Por Mi+.

 Economía   El euro digital. Algunas personas lectoras de Noticias Obreras habrá escuchado últimamente hablar sobre el euro digital. La previsión del Banco Central Europeo (BCE) es que este esté operativo en 2029, es decir, dentro de tres años. Por Enrique Lluch, profesor de Economía.

 Otro estilo de vida es posible   Cristiana, feminista y de izquierdasCarmen León fue presentada así en un homenaje popular en diciembre de 2025. La vida de esta militante obrera cristiana está profundamente enraizada a la justicia social. Movimiento vecinal, feminismo y compromiso político jalonan una trayectoria imparable de trabajo y lucha apoyada por su marido, militante fallecido en 2011. Por Luis Santiago Ocejo, periodista.

 Iglesia   Por una cultura del cuidado que ponga la vida en el centro. La pesada carga de una economía que exige demasiado a cambio de muy poco enferma cuerpos, desgasta mentes, tensa vínculos y, en demasiadas ocasiones, siegan vidas. Llevamos años escuchando ese clamor en parroquias, barrios obreros, campos agrícolas, centros de salud y entornos laborales dañados. Por Antonio J. Aranda, director de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española (CEE).

 El cuidado de la creación   La huella de la guerra. Por Araceli Caballero, periodista.

 La Mundialización   Democracia en las empresas. Por Paco Porcar, militante de la HOAC   Los empobrecidos en el mundo   Transición justa en el sector textil | Europa: Trabajo en plataformas | Inteligencia artificial (IA). Y  El amor en el mundo   Erradicar el trabajo infantil | México: Homicidio industrial.

 Experiencia   Un espacio de hermandad y fe cristiana en Petrer. A mediados de la década de 1970, un pequeño grupo de familias de Petrer tomó una decisión que marcaría de forma profunda su vida comunitaria y espiritual. Por Paqui Mallebrera, militante de la HOAC, en representación de Comunidades Cristianas de Petrer.

 El Termómetro   Mujeres y profecía: la mística como acción transformadora en el mundo. Escribe Antonina Wozna, de la Asociación de Teólogas Españolas.

 El Evangelio en tu vida   La Pascua de «los nadie». Por José García Caro, consiliario de la HOAC de Sevilla.

 Cultura   A propósito de la tecnología y nuestra humanidad, ¿Quo Vadis? Maite Valdivieso, militante de la HOAC, nos habla del nuevo documento de la Comisión Teológica Internacional, Quo vadis, humanitas? pensar la antropología cristiana ante algunos escenarios futuros de la humanidad.

 Libro   Salir del enredoJosé Luis Palacios reseña Redes vacías. Tecnología catastrófica y el fin de la democracia, de César Rendueles.

 Cine   ¿Sueña la IA con Dios? Por Rafael de la Fuente, de iniciación a la HOAC.

 Dos Minutos   Una vida de altura, a ras de suelo. Por el profesor José María Toro.

 La oración de cada día   ¡El amor vive! Por Fefi Valerón, militante hoacista.

 In memoriam   Yo soy la resurrección y la vida… Por Jorge Hernández, consiliario general de la HOAC.