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lunes, 17 de noviembre de 2008

"La renovación del catolicismo no llegará de la jerarquía"



El superior general de los jesuitas, Adolfo Nicolás, da pruebas de su carácter apaciguador en su primera visita oficial a España .


Fuente: "EL PAÍS". 16/11/2008
Autora: LOLA GALÁN


"La impresión que me llega de España es de un laicismo militante. Un laicismo 'anti' por encima de todo"

"Toda visión carismática, profética, provoca una respuesta positiva que puede ser manipulada. Es lo que pasa con Obama"



No se aprecia cansancio en los ojos de Adolfo Nicolás (Villamuriel de Cerrato, Palencia, 29 de abril, 1936), escondidos tras grandes gafas. El superior general de la Compañía de Jesús, desde enero pasado, se presenta animoso y sonriente ante los periodistas, en la sede de la curia jesuita catalana, en Barcelona. Nadie podría suponer al verle, enfundado en su impecable traje talar, que apenas ha dormido cuatro horas por culpa de una huelga salvaje de Alitalia que canceló su vuelo de Roma a Barcelona, y le obligó a tomar otro casi de madrugada. Es miércoles por la mañana, primera jornada del viaje oficial de tres días del papa negro a España, aunque en sus intervenciones él se referirá casi siempre a su destino como la "Península Ibérica". El líder de la mayor orden católica se desplaza escoltado por su consejero para Europa, Joaquín Barrero Díaz, y por el provincial de Cataluña (en el organigrama jesuita, la Provincia Tarraconense), Lluís Magriñà. La primera cita es con los medios, quizás lo que más teme Nicolás, porque en el programa de su visita abundan los encuentros educados y las conferencias, además de una visita casi privada a Montserrat y a la cueva que ocupó en Manresa San Ignacio de Loyola, que fundó la orden en 1540.



Adolfo Nicolás Pachón, el tercero de cuatro hermanos, hijo de un militar no de carrera, habla cuatro idiomas, aparte del español, y todavía no ha olvidado el catalán popular de la Barcelona de su infancia. En la capital catalana vivió nueve años, -entre los cuatro y los trece-, pero su saludo en la lengua local, en esta primera cita, no va más allá de unas pocas palabras. Aun así, le llueven preguntas en catalán, algunas de las cuales no entiende.



Un aura de lejanía envuelve al superior general de los jesuitas, como si más que llegar de Oriente (donde vivió 48 años, la mayor parte en Japón), llegara de otra galaxia. Delgado, de estatura media, bien peinado el escaso pelo gris, el sucesor de Peter-Hans Kolvenbach responde a todo con una voz juvenil que parece salir de otro cuerpo, y con prudencia oriental. Evitando suministrar titulares a los periódicos, temeroso de meterse en líos a la hora de pronunciarse sobre los problemas de las sociedades occidentales en general, y de la española, en particular.



Y en cuanto puede, se escapa hacia el terreno que domina, Asia. Un territorio de tolerancia, un valor poco apreciado en España, piensa él, quizás por inmadurez democrática. Adolfo Nicolás recibe después a EL PAÍS en un recinto inesperado, la iglesia de la curia barcelonesa, dominada por una gran imagen de San Ignacio. Su sucesor al frente de los jesuitas habla con una modestia que desarma de sus experiencias en Oriente, y de los grandes retos que afronta la Compañía.



El otrora impresionante ejército de San Ignacio es hoy una tropa menguante y envejecida. En poco más de un año, se ha pasado de 19.200 a 18.800 jesuitas, en una estadística siempre descendente. Y sin embargo, sus poderes en el mundo de la enseñanza y en un montón de iniciativas sociales son todavía grandes. En Cataluña, por ejemplo, con sólo 250 soldados, la Compañía tiene una importante presencia social. Aquí se fundó la escuela de negocios ESADE, hace 50 años, y los actos de su aniversario han congregado a firmas del máximo nivel como patrocinadores. Y a un invitado de excepción, el líder de los jesuitas. En los diez meses que lleva al frente de la Compañía, en Roma, Adolfo Nicolás ha hecho sólo un par de viajes, uno de ellos muy breve y casi secreto a Madrid; otro, oficial, a Brasil. Su tercera visita tiene el 50º aniversario de ESADE como pretexto, aunque coincide también con el 40º aniversario del Centro de Estudios Juan XXIII de Bellvitge, en L'Hospitalet de Llobregat, cerca de Barcelona. Una y otra institución representan lo que Nicolás considera las prioridades de la Compañía: "Apostolado intelectual y compromiso social".




-¿Y no es abarcar demasiado, querer educar a las élites y a los pobres?


-Las élites son necesarias. Un mundo sin líderes, sin gente que pueda estudiar los problemas con cierta profundidad, no es practicable. Nos llevaría al caos, y a un caos sin horizontes. Hay que reconocer con humildad que no podemos cambiar las cosas sin un equipo de líderes. Y los jesuitas deben contribuir, como muchos otros, a la formación de esos líderes. Al mismo tiempo, hay que abrir la puerta a una educación más elaborada a los que no pueden costeársela. Es algo que se ha hecho siempre. Yo mismo estudié en el colegio de La Salle de Barcelona con una beca. Es una manera de conseguir que las élites no vengan condicionadas por los recursos económicos, una manera de poner al servicio de la sociedad todo el talento del que disponemos. De lo que se trata es de educar a unas élites para que se pongan al servicio del pueblo, y educar al pueblo para que entienda que hacen falta distintas funciones, que no haya una proletarización ideológica que al final lleve a errores.



Nicolás suele echar mano de su experiencia asiática cada vez que se aborda un tema espinoso. Por ejemplo, el debate sobre la laicidad del Estado. "La impresión que me llega de España es la de un laicismo militante. Un laicismo anti por encima de todo. Anti-clerical, anti-Iglesia, anti-jerarquía. No pretendo defender a la jerarquía, ni al clero, pero un laicismo militante significa luchar contra la propia historia, contra la propia tradición. El laicismo japonés no elimina nada, simplemente dice: este espacio es laico. La Iglesia puede tener su opinión, se le deja hablar públicamente, pero la gestión política sigue siendo política. La Iglesia tiene su libertad, la política la suya, y hay un respeto mutuo. Creo que en España nos falta algo de madurez laica, o madurez democrática.



Y la Iglesia española, ¿qué juicio le merece? ¿Qué opina de los enfrentamientos de la jerarquía eclesiástica con el Gobierno socialista? Nicolás no tiene respuesta. España ha estado siempre lejos para él. "Sé por los periódicos que hay problemas. También sé de la COPE, pero no tengo una información como para opinar al respecto". Tampoco conoce personalmente a los miembros de la Conferencia Episcopal Española. "Acabo de encontrarme por primera vez en el sínodo
[la última asamblea del Sínodo de Obispos reunido el mes pasado en Roma] a dos cardenales y a algún otro obispo españoles. Yo soy nuevo, ésta es mi primera visita a España".



El líder de los jesuitas evita cuidadosamente los juicios personales, pero su aperturismo es total a la hora de enjuiciar la incapacidad de la Iglesia católica, o, como él mismo precisa, "de las religiones sistemáticas", para responder a los problemas que les plantea la sociedad del siglo XXI. Aborto, anticoncepción, eutanasia, son sólo una parte de las preguntas sin respuesta. Nicolás traslada el problema a la incomunicación que se da entre los jóvenes y las religiones. "Las generaciones jóvenes, y no por generación espontánea, sino por las experiencias negativas que se han ido acumulando, han perdido su confianza en las religiones sistematizadas, organizadas, porque han visto que la frescura del mensaje original se pierde por la insistencia en mantener ciertas formas, ciertos principios, de manera repetitiva. Y hemos perdido la capacidad de escuchar preguntas nuevas. Seguimos oyendo las palabras, pero hemos perdido la capacidad de oír la música, y cada palabra tiene su música, su contexto, creemos que las preguntas ya han sido formuladas, que ya las hizo Descartes, o Kant, y ya les hemos catalogado como enemigos de la Iglesia, o como lo que sea, pero no oímos la música, y las palabras pueden ser las mismas pero la música es distinta. Es un problema serio".



Los jesuitas, con su mensaje supuestamente abierto y progresista, no han sido capaces de conectar con estas nuevas generaciones. Sus seminarios están casi desiertos en la vieja Europa, y en cada estadística anual la orden sufre una merma. En el aula de ESADE donde Adolfo Nicolás habla para la élite educativa de la Compañía, y la intelectualidad académica catalana, los jóvenes escasean. El fenómeno se repite en el polideportivo del Centro de Estudios Juan XXIII de Bellvitge, donde se sienta el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, entre decenas de hombres y mujeres de edad media. Desde el estrado, el superior general de los jesuitas pronuncia su conferencia, finalmente, en catalán, para un público de L'Hospitalet, venido de Extremadura y Andalucía hace unas pocas décadas. Todos aplauden.



- ¿Está a tiempo todavía la Iglesia Católica de conectar con los problemas de la sociedad actual?


- Yo creo que sí podrá renovarse. Pero la renovación no llegará necesariamente desde arriba, desde la jerarquía. La Iglesia siempre se ha renovado gracias a grupos carismáticos, que puedan ser los franciscanos, los dominicos, grupos de base. Ha habido, es cierto, algunos excesos, pero la renovación siempre se ha producido cuando la gente ha vuelto al interior. El peligro de la religión organizada está en el exterior.



En sus intervenciones, Adolfo Nicolás habla siempre de la religión como un "camino interior", como una búsqueda obligada de la humanidad inspirada por la necesidad de vivir en paz, de evitar las tensiones entre los hombres. Cada vez que los pensadores y filósofos encuentran un camino viable es secuestrado por la política, dice. Así ha ocurrido históricamente, y así ocurre también en estos momentos.



"Toda visión carismática, profética, provoca una respuesta positiva, que es susceptible de ser manipulada. Es lo que está pasando ahora con Barack Obama", explica el general de los jesuitas. "Yo no sé qué tipo de presidente será. Habrá que esperar un par de años para saberlo, pero ciertamente es un gran orador, y ha sido capaz de transmitir una esperanza a las masas. Pero esa respuesta tan positiva hace que desde la política partidista se le quiera controlar, o se le quiera vender como un producto. Se le quiera manipular. Creo que toda Iglesia auténtica se enfrenta a este problema. A la necesidad de discernir entre lo auténtico y lo que está manipulado".



Una Iglesia con tantos guardianes del dogma como la católica puede tener más dificultades para mantener su frescura. Y siendo el actual papa Benedicto XVI el antiguo guardián de la ortodoxia, cabría pensar que las dificultades son todavía mayores en esta etapa. Adolfo Nicolás lo niega.


-¿No son acaso jesuitas seis de los diez teólogos sancionados o apercibidos por la Congregación de la Doctrina de la Fe?



-Eso no me preocupa. Me preocuparía que perdiéramos profundidad, espiritualidad, que es lo que nos pide el Papa a los jesuitas. Porque perderíamos nuestro carisma. Es lógico que algunos de nuestros teólogos tengan problemas, porque tenemos más teólogos que otras órdenes. La Congregación para la Doctrina de la Fe está en una posición muy dialogante. Sé que el Papa quiere que esta Congregación tenga una postura más abierta de lo que la ha tenido hasta ahora, lo cual nos da mucha esperanza.



Quizás por eso, ha nombrado a un jesuita, el obispo español Luís Francisco Ladaria, como número dos del ex Santo Oficio, por detrás del Prefecto, cardenal Williams Joseph Levada. El nombramiento fue en julio. "Tuvimos no hace mucho un encuentro con miembros de esta Congregación. Fue una experiencia muy buena, con mucha apertura, con mucha flexibilidad para encontrar caminos de diálogo. Así que ahora veo una gran posibilidad de que eso ocurra". Nicolás es optimista. La Compañía de Jesús se siente ahora en Roma como en casa. -

domingo, 16 de noviembre de 2008

Creer, ¿para qué?



Fuente: Vida Nueva

Conversaciones con alejados.
Nuevo libro de éxito de José Antonio Pagola que ha agotado su 1ª edición en poco más de tres semanas (Editorial PPC 2008).

Creer, ¿para qué?
Autor: Pagola, José Antonio
Editorial: PPC
Precio (con IVA): 17.00 €
Páginas: 224


(Presentación) Escribo estas páginas pensando sobre todo en quienes a lo largo de estos años os habéis ido alejando de la fe que vivisteis de niños. He escuchado muchas veces vuestras preguntas e incertidumbres. Algunos me habéis contado con detalle vuestra trayectoria. Entiendo vuestras dudas y prejuicios: ya no sabéis si creéis o no; no sabéis si Dios os interesa para algo. Conversando con vosotros y «escuchando» vuestro corazón he llegado a una convicción: Dios puede ser una «sorpresa» para muchos de vosotros. Conoceríais una alegría nueva si aprendierais a vivir con él de otra forma. Vuestra vida se trasformaría si acertarais a vivir a gusto con ese Dios amigo que se nos revela en Jesús.


Sé que dentro de vosotros no se ha apagado la fe en Dios. Muchos seguís admirando a Jesús, aunque tal vez no lo conozcáis bien ni penséis en él con frecuencia. Habéis hecho lo más fácil: dejar a un lado una religión que no os ayudaba a vivir mejor. Otros muchos –hombres y mujeres– han hecho lo mismo a lo largo de estos años. ¿Ha sido lo más acertado?


Algunos de vosotros deseáis volver a creer, pero de manera diferente. No queréis retornar al pasado. No guardáis buenos recuerdos de vuestra experiencia religiosa de niños. No queréis retomar las creencias y prácticas de otros tiempos. Buscáis algo más auténtico y gozoso.


A veces os preguntáis qué podéis hacer ahora, después de tantos años. No es fácil. No os veis a estas alturas hablando con un cura. Tampoco sabéis a dónde acudir o qué pasos dar. De estas cosas no se puede hablar con cualquiera. Si decís entre vuestros amigos que andáis buscando a Dios, se sorprenderán. Alguno tal vez se sonreirá.


Lo cierto es que buscáis luz, verdad y paz. Queréis «entender» mejor algunas cosas sobre la fe, pero lo que sobre todo deseáis es comprobar si Dios os puede dar en estos momentos fuerza, alegría y esperanza para vivir. A veces intuís que vuestra vida cambiaría si pudierais encontraros con él. Querríais comunicaros con Dios de otra manera, pero no sabéis cómo. Ya no os sale rezar. También desearíais conocer mejor a Jesús, pero no sabéis por dónde empezar. ¿Qué hay que hacer para aprender a creer de una manera más viva?


De todo esto quiero hablar con vosotros en este pequeño libro. No os quiero exponer doctrinas teóricas. Os hablo desde muy dentro, tratando de sintonizar con lo que vivís en el fondo de vuestro corazón. Solo os quiero sugerir algunos pasos para aprender a vivir y a sentir a Dios de otra manera. Dios sigue vivo. Os puede «sorprender» en cualquier momento. No cerréis ninguna puerta. No desoigáis ninguna llamada.


En esta búsqueda, a muchos de vosotros os haría bien compartir vuestras inquietudes y experiencias con otros que están viviendo algo parecido. Siempre es estimulante y enriquecedor encontrarse con personas con las que uno puede compartir su búsqueda interior, sus dudas y prejuicios, sus dificultades para encontrarse con Dios o su deseo de creer de manera diferente.Pienso que lo que vosotros y vosotras necesitáis en estos momentos no es un proceso catequético, ni reuniones de formación religiosa, ni encuentros de oración para creyentes. A algunos de vosotros eso os puede hacer bien, pero probablemente lo más deseable es poder hacer vuestro recorrido en un grupo de personas que están dando sus primeros pasos hacia una fe nueva, después de haberla abandonado o descuidado durante bastante tiempo.


A estos grupos los llamo yo «grupos de buscadores». Mi deseo es que tantas personas que buscáis sinceramente a Dios podáis encontrar en alguna parroquia o comunidad cristiana, en el entorno de algún monasterio, en el interior de algún movimiento cristiano o en cualquier otro ámbito, la posibilidad de tomar parte en alguno de estos grupos. Movido por este deseo ofrezco al final de este libro algunas modestas sugerencias que puedan animar a alguien a crear un «grupo de buscadores». Nada puede sustituir la creatividad de los evangelizadores, pero en estos momentos es bueno que nos ayudemos mutuamente compartiendo nuestras pequeñas experiencias. Este es el sentido de los Anexos que encontraréis en las páginas 149-213.


Por último os quiero recordar a todos unas palabras de Jesús. Para mí encierran una gran verdad. Dicen así: «Buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá… porque quien busca está encontrando y al que llama, se le abrirá».


José Antonio Pagola
junio de 2008


viernes, 7 de noviembre de 2008

PRESENTACIÓN DEL PROYECTO EVANGELIZADOR



1. PROYECTO PERSONAL DE VIDA MILITANTE (P.P.V.M.)

El punto de partida para comprender los distintos conceptos que utilizamos, para comprender el Proyecto Evangelizador, es el:



En este esquema podemos ver todos los elementos que componen la construcción de la Vida nueva a la que somos llamados:

Proyecto Personal de vida Militante (P.P.V.M.):

1. Dimensión personal

2. Dimensión familiar

3. Dimensión eclesial

4. Dimensión socio-política

a) Proyecto Evangelizador

b) Proyecto Político Personal


Así hablamos de conciencia o dimensión personal, dimensión familiar, dimensión eclesial. Todas estas dimensiones afecta directamente a la dimensión socio-política, a la vez que se ven afectada por esta. Es aquí en la dimensión socio-política donde se desarrolla nuestro Proyecto Evangelizador y que configurará nuestro Proyecto Político Personal.

2.2. ¿CUÁL ES NUESTRO COMPROMISO?

Cuándo respondemos a la pregunta, solemos decir:

1. Es el sindicato o el partido político

2. Es la A.VV. o el AMPA

3. Es la Ong, el Movimiento social, la Plataforma u Otros?


Sin embargo esto no es exacto, no responde a todo lo que queremos expresar, por que esos, no son nuestros compromisos, esas son las mediaciones u organizaciones donde desarrollamos nuestro compromiso sobre una situación del mundo obrero.





Estas organizaciones, cada partido, sindicato, A.VV., ONG, etc. tienen su propio proyecto:

· Es un proyecto político- sindical

· Es un proyecto de solidaridad

· Son otros proyectos

· Es un proyecto vecinal o educativo


2.3. EL PROYECTO EVANGELIZADOR ES LO QUE CUALIFICA NUESTRO COMPROMISO?

Para nosotros el P.E. lo que hace es cualificar nuestro compromiso y lo hace porque es Jesucristo quien nos enseña:



1. Vivir en Comunión, con el Padre, con el Hijo, y con el Espíritu Santo.

2. Hacerlo viviendo en libertad desde la experiencia del amor incondicional de Dios.

3. Para que así podamos construir la justicia desde la pobreza y la debilidad del mundo obrero.


En el SER de nuestro Dios, en esa Comunión que se da en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, está la forma más humana de vivir y esa es, la propuesta de liberación para el mundo obrero.


Para ello desarrollamos un proyecto de trabajo:

4. Con las personas, que implica el trabajo

5. En los ambientes, y

6. En las instituciones.



El Proyecto Evangelizador, es el COMPROMISO visto como:

1. Proceso de Concienciación - Evangelización

2. Proceso de transformación de las estructuras

3. Proceso de conversión para el militante


Es lo que llamamos PROYECTO EVANGELIZADOR


2.5. IMPLICACIONES DEL PROYECTO EVANGELIZADOR

El Proyecto Evangelizador tiene unas implicaciones:

1. Un Quehacer, que es la actividad concreta con las personas, en los ambientes e instituciones. Pues al mismo tiempo se convierte como ya hemos visto en:

2. Una manera de concebir la acción política: Como el proceso de concienciación y personalización que experimentan las personas al intentar dar respuestas a los problemas que tienen y a las injusticias que padecen desde el trabajo en los ambientes y en las instituciones.

3. Una manera de concebir la acción militante: La cual posibilita el proceso de personalización y concienciación y que se haga desde Jesucristo.

4. Una espiritualidad: Este quehacer y esta manera de concebir la acción política y militante tiene su origen en la experiencia de sentirse amado por Dios. La respuesta que se da es ofrecerle una vida comprometida al servicio de los más pobres y necesitados.


Estas cuatro notas que hemos visto: el quehacer, la acción política, la acción militante y la espiritualidad determinan que:

a) El principio que lo dinamiza

b) El modo de realizarlo

c) La finalidad del compromiso


Hace que se convierta en una experiencia de fe.

• Y esto se hace: Afirmando a Dios, al hombre (varón y mujer) y a la moral.

• en las personas, en los ambientes y en las estructuras.


Al mismo tiempo que se convierte en:

1. Un proceso de evangelización para los otros

2. Un proceso de transformación del mundo

3. Un proceso de conversión para el militante.

Hasta aquí hemos visto lo que podríamos llamar la parte teórico - teológica del Proyecto Evangelizador. Ahora vamos a entrar en el aspecto práctico teológico del Proyecto Evangelizador


2.6. EL PROYECTO EVANGELIZADOR TIENE TRES DIMENSIONES

1. Situar el compromiso,

2. Concretar el quehacer, conociendo la situación

3. Realizar el Proyecto Evangelizador


1º Situar el compromiso:

• Un lugar: Donde trabajo, donde vivo, la parroquia...

• Una Sector o situación: Paro, pobreza-marginación, exclusión social, precariedad laboral,...

• Una organización: Partidos, sindicatos, A A.VV. AMPAS, ONGs, Otros







Es decir, primero vamos a elegir un lugar para concretar un compromiso Este puede ser el lugar donde trabajo, donde vivo, la parroquia u otros.

Segundo, vamos a elegir un Sector, una situación o problema del mundo obrero, puede ser uno de los que estamos trabajando ahora:

1. Flexibilidad y Precariedad del empleo y condiciones de trabajo.

2. Paro, pobreza-marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo.

3. Dificultades que vive la familia obrera y educación.

4. Desigualdades que viven y sufren las mujeres en el mundo obrero.

5. Condiciones de vida y de trabajo de los inmigrantes

Por último, vamos a elegir una organización en la que podamos llevar a cabo nuestro compromiso con el problema del mundo obrero en sus dimensiones: ECONÓMICA (subordinación de las personas al proceso productivo), POLÍTICA (subordinación de la capacidad de la persona a los intereses de otro) CULTURAL (subordinación de la persona para poder orientar su vida a fines humanizadores o SOCIAL. Dependencia que supone para la familia obrera las tres subordinaciones anteriores. Estas organizaciones son: los partidos, los sindicatos, AVV, AMPAS, ONG, Movimientos Sociales, AC, PO, otros.


2º Concretar el quehacer: para ello hemos de conocer la situación.

Veremos cuales son las situaciones de injusticia que se dan. Elijamos un problema, el que más nos preocupa, el que nos parece más llamativo, etc. Vamos a ver cuales son las instancias políticas, administrativas o sociales de las que dependen la solución al problema. Esto hemos de hacerlo con las personas, con el ambiente y con las instituciones.

Es fundamental también buscar las situaciones positivas, por que ello nos va a permitir construir la Comunión y la esperanza, debemos descubrir cuales son los signos de la presencia de Dios: estos se verán en gentes comprometidas, actitudes solidarias, logros conseguidos... A todo este quehacer hemos de ir incorporando las actividades evangelizadora de la HOAC (Centros de interés, el TU, Noticias Obrera, Ediciones HOAC...) (grupos de acción)

Hemos visto como intentamos conocer la situación, pues vamos a dar un paso más en ese conocimiento. Y para ello debemos conocer nuestro pequeño mundo.

a) Hemos de conocer el conflicto social y sus manifestaciones

b) Hemos de tener una definición y comprensión política del problema.

c) Hemos de planificar la acción.
a) El conflicto social y sus manifestaciones. Nosotros sabemos de los logros y de los problemas del mundo obrero y sabemos a las dependencia a la que está sometido este MO, estas dependencias son:

1. Dependencia económico social.

2. Dependencia política

3. Dependencia cultural.

Las manifestaciones de estas dependencias son: problemas de subsistencia, problemas de vivienda, de salud, de condiciones de trabajo… Una lectura de estos problemas que tienen las personas es fundamental para el proceso de concienciación que hemos de transmitir.

Pero el conocimiento de estas dependencia sería solo eso, conocimiento de conceptos si no llegamos a concretar el cómo se dan éstas en las personas y más en concreto como lo hace en ese lugar y en ese sector del MO que hemos elegido.
b) Definición y comprensión política del problema, es decir una comprensión de las relaciones que se dan en torno al problema. En este entorno nos planteamos:

1. La dimensión personal del problema: cómo se manifiesta en esas personas, y si se implican o preocupa.

2. Dimensión ambiental: cuáles son los juicios que se hacen, las explicaciones que se dan y las actitudes ante el problema.

3. Dimensión institucional: cómo se sitúa las instituciones que tienen relación con el problema, tanto las que quieren resolverlo como aquellas de las que depende la solución.

El problema también es manifestación de la injusticia, de una manera que tiene el mundo de organizarse para conseguir determinados fines, una sociedad que está orientada hacia la obtención del beneficio y no hacia el bien común y el desarrollo de la persona.

Las organizaciones en las que militamos generalmente tampoco son un medio que utilizamos para llegar a la gente. Ellas tienen sus propios objetivos y prioridades. Nosotros lo que podemos hacer en ellas es intentar modificar democráticamente esos fines y procesos para que se impliquen en el problema.

3º Realizar el Proyecto Evangelizador

a) El Equipo.

1) El PPVM

2) Los planes de formación.

b) Los Sectores y las Secciones.

a) El equipo es el medio de que nos valemos para definir, revisar y modificar el Proyecto evangelizador y para generar la espiritualidad y la encarnación necesaria para hacerlo

Dentro del PPVM, el Plan de Formación es el cause para ver y juzgar la realidad del Proyecto evangelizador y para definir el actuar con las personas y junto a ellas en los ambientes y en las instituciones. Cada compromiso que realizamos es un paso en la realización del Proyecto evangelizador y del PPVM

b) Para ello nos dotamos del grupo de reflexión, hoy Sector, que es la escuela del compromiso y cause para el diálogo de experiencias y para realizar el discernimiento cristiano. También tenemos las secciones que implica a cada responsabilidad en este proceso y planifican y revisan su quehacer.




c) Hemos de planificar la acción

Desde el principio dinámico que tanto utilizamos “-acción, reflexión sobre la acción-“hemos de ir dando los pasos necesarios para avanzar en la solución del problema:

1. Definición, comprensión y concreción del problema.

2. Personas afectadas por el problema.

3. Personas que puedan implicase en la búsqueda de solución.

4. Instituciones relacionadas con el problema, (Ayuntamientos, empresas, sindicatos, etc.)

5. Canales que relacionan el problema con la institución administrativa, política, etc. (ejemplo: una AVV con el Ayuntamiento, el Comité de empresa con el Sindicato)

6. Tipo de acción política necesaria para influir en su solución.





Conclusión:


En definitiva que, como para la fe cristiana el AT, el NT, la tradición de la Iglesia, la DSI... forma parte de un cuerpo armónico para el cristiano. O, como en una constitución política todos los derechos y deberes han de ser coherentes entre sí. Pues, el Proyecto evangelizador también forma parte de un cuerpo armónico para llevar a cabo la misión que tenemos encomendada de anunciar a Jesucristo y llevar la Buena Noticia de la liberación para el mundo obrero y en especial a los más débiles y empobrecidos. Y, como especialistas tiene la Iglesia para interpretar los Evangelios, la tradición, etc., las constituciones tienen especialistas en derecho, los cristianos, la HOAC, como dijo Guillermo Rovirosa necesita “especialistas en Cristo” y más en concreto, especialistas en Cristo y en el mundo obrero.

martes, 4 de noviembre de 2008

CARTA A IGNACIO ELLACURÍA: NUESTRA IGLESIA: RECORDAD, RESISTIR Y CAMINAR


Fuente: ADITAL


31.10.08 - AMÉRICA LATINA

Carta a Ignacio Ellacuría
de Jon Sobrino *

Adital -




Nuestra Iglesia. Recordar, resistir y caminar


Querido Ellacu:



Varias veces me he preguntado qué Iglesia nos han dejado ustedes y cómo andamos hoy. Posiblemente me ciegue el cariño, pero creo que aquella Iglesia, la de Monseñor Romero, era una Iglesia salvadoreña, popular, de pobres y mártires. Y era una Iglesia cristiana, pueblo de Dios, recuerdo vivo de Jesús y portadora de su Espíritu. Historia y trascendencia caminaban de la mano.


Rahner había hablado de "invierno eclesial", pero, con limitaciones y fallos ciertamente, entre nosotros florecía una Iglesia pujante. "Ustedes, una Iglesia tan viva", decía Monseñor Romero. La recuerdo con agradecimiento y con la convicción de que nos puede seguir ayudando.


Sobre esto quiero hablarte, Ellacu. Y también comentaré tres principios teológicos sobre los que solíamos platicar. Hoy todavía me parecen importantes.


Los avatares de nuestra Iglesia hoy

Nuestra Iglesia es compleja, Ellacu, y hay opiniones distintas sobre qué es lo que va bien y qué lo que va mal. Dicen que es un tema "sensible", pero me parece importante abordarlo. Con buena voluntad, por supuesto, y ojalá también con lucidez. En cualquier caso, si cometemos errores, otros los podrán subsanar.

En primer lugar, lo positivo. Las raíces de la Iglesia que ustedes nos dejaron no se han secado y siguen produciendo frutos, no escasos y muy meritorios, muchas veces admirables. Hay comunidades comprometidas y entregadas, verdaderamente cristianas. Defienden a los pobres, trabajan con maras y enfermos de sida, apoyan a inmigrantes y a víctimas de la opresión, luchan para que el medio ambiente sea humano, denuncian la minería explotadora, y cada vez más trabajan seriamente por la juventud. Celebran liturgias con creatividad salvadoreña, no importada, y practican devociones populares romerizadas: se sigue cantando "los manteles largos y el conqué" de Rutilio. Estudian teología, también la de la liberación, y se familiarizan con la Biblia. Y para comprender las cosas de Dios también usan la cabeza, lo que es muy importante en una cultura mediática y manipuladora, que no invita a pensar. Y así quedan también más protegidos contra la avalancha de fundamentalismos que abundan. Creo, Ellacu, que viven en la Iglesia con madurez.



En las comunidades sigue habiendo acompañantes, muchas veces de gran calidad. Hay religiosas, mujeres que saben bien del cuido de lo humano. No les mueve la búsqueda del poder, sino el servicio. Se entregan sin pedir nada para sí. Sin ellas la Iglesia se desmoronaría. En circunstancias muy distintas a las de ustedes, ciertamente, hay celosos pastores. Recuerdan la entrega del Padre Rafael Palacios y la bondad y sencillez de Frei Cosme Spezotto. Estos días ha salido en televisión el Padre Rogelio Ponceele, a quien conociste y apreciaste. Acompañó a los campesinos en Morazán durante la guerra, y veinte años después todavía sigue con ellos. Lo hace como sacerdote, e insiste en ello, no para defenderse de inquisidores, sino porque piensa que lo mejor que puede hacer por la gente es mantenerles en la fe. Lo repite con frecuencia: "La fe en Dios da felicidad a esta gente. Yo también lo he experimentado. Con Dios soy más plenamente humano". De estas cosas tú también hablaste en el prólogo a la edición italiana del libro sobre Rogelio Ponceele Vida y muerte en Morazán. Con poco viento a favor, pero con tenacidad salvadoreña, recuerdan, resisten y caminan.

Y hay fe en comunidades escondidas de gente pobre, alejados de todo tipo de poder, civil o eclesiástico. Hace poco un amigo me decía con la solemnidad propia del cariño: lo que salva a nuestra Iglesia es la fe de los pobres. Así es, Ellacu. Misteriosamente, nos llevan en su fe. Y para evitar malos entendidos, aunque sea en dos palabras quiero insistir en que esos pobres y esa Iglesia de pobres reza. Espera y cree en Dios.

Pero no todo es así. El cansancio que produjo un pasado muy duro y el "invierno eclesial", que también nos llegó, hace que otros se encaminen por derroteros distintos. De ese peligro nos avisa Aparecida, y con palabras muy fuertes, por cierto. "Nuestra mayor amenaza es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad" (n. 12). Es importante analizar ese desgaste. Y si se hace con objetividad, sólo bienes puede producir. La realidad eclesial es distinta según lugares y diócesis, y no podemos analizarla en detalle. Nos fijaremos en las novedades que, en su conjunto, pienso que hay que tener en cuenta.

En estos años mucha gente se ha visto empujada a una religiosidad, más de devociones que de compromiso. En ella han buscado alivio para la dura carga que es su vida, así como muchos buscan escapar al norte -y sólo con gran respeto podemos cuestionar estas cosas los que tenemos la vida asegurada. Se apuntan a nuevos grupos y movimientos, evangélicos y pentecostales. Entre ellos surgen dirigentes de todo tipo, predicadores, pastores, cantantes, sanadores, pero, dicho con respeto, muchas veces dan la sensación de caminar como ovejas sin pastor. Faltan Romeros, Proaños, Gerardis.

Hay otros, gente más sofisticada, que entienden bien lo que se pretende con estas novedades: que no vuelva a prosperar Medellín ni la Iglesia de Monseñor. Y no pueden disimular su satisfacción: "ahora vamos bien". En una reunión parroquial una señora empezó a hablar de Monseñor, pero un clérigo de cierto rango la detuvo: "hemos venido a celebrar la liturgia, no a hablar de Monseñor Romero". A veces tienen que callarse, por ejemplo cuando el papa Benedicto XVI dijo en uno de sus viajes que "no hay problemas para canonizar a Monseñor Romero".

El impacto de la Iglesia para generar conciencia colectiva en el país ha cambiado mucho. No resuenan con claridad palabras como las de los profetas de Israel, la de Jesús contra escribas, fariseos y sumos sacerdotes, y las denuncias a poderosos sin conciencia -como en las homilías de Monseñor. Tampoco se publican mensajes, cartas, sobre temas candentes, preparados en equipo, con consultas previas a las comunidades, todo lo cual solía generar sentido de "cuerpo". No es que nada se diga, pero dada la magnitud de los problemas podríamos hacer más.

La religiosidad no ha desaparecido, al contrario: ha explotado en diversas direcciones. En conjunto predomina una religiosidad que podemos llamar de "lo que hace feliz": sanaciones en provecho propio, deseo comprensible, pero peligroso si lleva a ignorar la exigencia del seguimiento; alabanzas innumerables, a veces bien elegidas, otras más en línea intimista; peregrinaciones, a veces a lugares lejanos, mezcla de devoción y turismo.

No quiero exagerar, Ellacu, pero siento que la religiosidad popular de antaño era más recia. Y ciertamente para ser Iglesia de Jesús había que pagar un alto precio: tensiones y discusiones internas, siempre dolorosas; conflictos externos con poderosos y opresores; insultos y persecuciones. Ahora no. Y algunos no disimulan el alivio: "ya pasó el chaparrón".

Novedad importante es el uso de los medios de comunicación. Es evidente que pueden ser útiles para la evangelización, pero tal como funcionan da que pensar. Se puede caer en una especie de ex opere operato mal entendido: "cuantos más medios mejor", "cuantas más horas de programación mejor", sin preocuparse en demasía por el contenido y calidad del mensaje, ni de la organización y coordinación de las miles de horas de programación del total de emisoras de la Iglesia. Retransmiten cosas buenas en sí mismas, y a veces bien logradas: eucaristías, algunas homilías y charlas de teología, pero se centran excesivamente en devociones, milagros, apariciones, leyendas esotéricas. Y aparece poco la realidad, noticias y comentarios sobre lo que ocurre en esta maltrecha creación de Dios, que es nuestro país, y sobre qué justicia hay que practicar para sanarla. Según la Evangelii Nuntiandi lo que da eficacia a la evangelización es el "testimonio". Y eso, si se me perdona la obviedad, no lo suple ningún éxito mediático -ni académico, para que se nos entienda bien.

Ellacu, no quisiera ser injusto en cosas tan delicadas, pero no creo que es bueno silenciarlas. El problema de fondo parece ser querer sustituir una Iglesia "difícil", la del seguimiento, la que trabajaba por unificar la lucha por la fe y por la justicia, por una Iglesia "fácil", de liturgias y devociones, con obras de misericordia, pero sin mayores problemas por promover la justicia. Y así, crecer en número.

Tampoco en esta Iglesia ser cristiano es tarea fácil, evidentemente. Cumplir los mandamientos siempre es tarea ardua. No quiero, pues, ser simplista. Pero también es verdad que hoy la Iglesia no nos confronta con las locuras, por decirlo de alguna manera, de Mons. Romero. Mencionemos sólo una, que tú también solías recordar en momentos solemnes, y perdónesenos si, al recordarla, pareciera que hemos perdido el juicio: "Sería triste que en una patria donde se está asesinando tan horrorosamente no contáramos entre las víctimas también a los sacerdotes. Son el testimonio de una Iglesia encarnada en los problemas del pueblo". No es verosímil que estas cosas ocurran ahora, pero es importante recordar estas palabras de Monseñor porque ilustran aquellas otras de Jesús, que, ésas sí, no pueden ser ignoradas: "Quien quiera ganar su vida, la perderá. Pero el que la pierda por el evangelio, la ganará".

Después de lo dicho es comprensible que algunos se alegren de que ya pasó aquella Iglesia. Otros añaden además -aunque no de forma tan burda- lo que el gran inquisidor le dijo a Cristo: "Vete, Señor, no vuelvas". Otros, con cierta lógica, pero interesadamente, sentencian: "las cosas han cambiado", aunque de acuerdo a esa lógica, lo mismo debieran decir del evangelio de Marcos -y de Jesús de Nazaret.

Sí tienen razón los que nos llaman la atención sobre las novedades que debemos tener en cuenta. Entre otras, la evangelización y misión, tal como nos lo pide Aparecida; tomar en serio a la mujer en la Iglesia; repensar las relaciones con otras iglesias y religiones, con evangélicos y pentecostales; la ecología; cada vez más, la juventud… Pero tampoco esas novedades hacen que la Iglesia de Monseñor sea ya superflua. Lo que hay que hacer, como tú decías, es "actualizar sus virtualidades", poner a producir la "virtud" -fuerza, energía- de aquella Iglesia para afrontar lo nuevo y actualizar lo perenne: orar, celebrar la eucaristía, vivir con fe, esperanza y caridad. Creo que entre nosotros todavía no ha aparecido nada mejor que aquella Iglesia de Monseñor, para ser el principio y fundamento sobre los que construir la Iglesia de hoy.

Así veo los avatares en que estamos, Ellacu. Lo que he dicho, lo más positivo y lo más negativo, no tiene por qué darse siempre en estado químicamente puro. A veces, se mezclan. Pero lo importante es "caminar" como Dios manda. Y para ello quiero recordar ahora algunos "principios" sobre los que solíamos platicar. Entonces nos parecieron fundamentales para elaborar una teología de la Iglesia, y pienso que todavía lo son. Me voy concentrar en tres.

1. La centralidad del reino de Dios

Es el cambio copernicano que nos tocó vivir. En el centro está el reino de Dios. Yo había escrito que "Jesús no se predicó a sí mismo, ni siquiera sólo a Dios, sino el reino de Dios". Tú le diste vueltas a la idea, y en un congreso sobre las tres religiones abrahámicas te salió una formulación redonda: "Lo mismo que Jesús vino a anunciar y realizar, esto es, el reino de Dios, es lo que debe constituirse en el objeto unificador de toda la teología cristiana… La mayor realización posible del reino de Dios en la historia es lo que deben proseguir los verdaderos seguidores de Jesús". Para Jesús, ese reinado de Dios es "un mundo en el que reine la paz con justicia y la solidaridad universal", como repite nuestro amigo Xavier Alegre. Veamos algunas implicaciones de ese cambio fundamental para el ser y hacer de la Iglesia.

Desde el reino la Iglesia sabe qué es lo último. Esto es, dicho lapidariamente, "Dios" y "los pobres". El reino pertenece únicamente a los pobres", escribía J. Jeremias. Y en un lenguaje equivalente, "la gloria de Dios es que el pobre viva", decía Monseñor. Desde su contrario, Casaldáliga lo ha formulado con absoluta claridad: "todo es relativo menos Dios y el hambre". La consecuencia es que la Iglesia debe estar al servicio del reino de Dios y del Dios del reino, superando la recurrente tentación de ponerse ella en el centro.

Debe sintonizar con el Dios del reino, con su misericordia: "hagamos redención", en palabras de san Ignacio en la meditación de la encarnación, y con su indignación: "¡ay de los que venden al pobre por una par de sandalias!". Debe enfrentar y denunciar la idolatría, pero no como tautología estéril: no hay que absolutizar nada creado, cuya denuncia no molesta a nadie, sino como lo que es: dar culto a ídolos, realidades históricas existentes, que dan muerte y, por necesidad, exigen víctimas para subsistir. Bien lo dijo Monseñor, con tu ayuda, en la cuarta carta pastoral.

Ellacu, en asunto tan grave como lo es combatir la idolatría, más allá de proclamaciones éticas, hay déficit. Y la razón es que enfrentarse con los ídolos lleva al conflicto, lo que se rehuye comprensiblemente. Y para hacerlo con buena conciencia se ideologiza una falsa paz, estar a bien con todos, incluso, a veces, con quienes promueven el antirreino.

El reino impulsa a la Iglesia a la historia. En ella debe encarnarse para propiciar gracia: verdad, compasión, firmeza, liberación, y para erradicar pecado: mentira, injusticia, opresión, superando la tentación de espiritualismos y de abandono de lo histórico. Lo debe hacer con solidaridad, haciendo suyos los gozos y esperanzas, tristezas y angustias de todos, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren. Y lo debe hacer con seriedad. Sin tomar en serio el reino, el pecado se trivializa y la salvación se vuelve etérea.

Y algo verdaderamente central es que con el reino de Dios se recupera a Jesús de Nazaret, tarea siempre necesaria, pues no hay que dar por descontado que siempre lo recordamos en la Iglesia. Cuando se olvida el reino se produce el olvido de Jesús. Con el cuidado y respeto con que hay que hablar de estas cosas, entonces parece que vivimos en una vorágine de "cristos", "niños dios", "divina misericordia"; de un Cristo, Kyrios omnipotente, pantocrator; o de una abstracción conceptual: "una persona divina que subsiste en dos naturalezas". Para ello puede haber legítimo lugar en la teología y en la piedad. Pero en la vida real, tras todo ello puede -y suele- desaparecer Jesús de Nazaret. Es tarea de siempre trabajar para que reaparezca aquel "Jesús histórico" que nos tocó enseñar, Ellacu, y que hoy nos lo vuelve a ofrecer como precioso regalo el libro de Pagola.

En segundo lugar, en relación y al servicio del reino se entiende mejor quién es Jesús de Nazaret, y qué debe hacer la Iglesia en su seguimiento: pasar haciendo el bien, anunciar buenas noticias a los pobres y devolver dignidad a los despreciados; confortar a débiles y curar a enfermos; decir siempre verdad, la que viene de Dios, para consolar a oprimidos y apostrofar a opresores; hablar con autoridad sin dogmatismo, enseñar con claridad sin adoctrinamiento, exigir con radicalidad sin sometimiento; resistir hasta el final, con altibajos de miedo y esperanza. Y de Jesús de Nazaret cada vez me impacta cómo respetaba y valoraba la libertad y la razón de los seres humanos.

Por último, con Jesús la Iglesia puede entender mejor la realidad y el destino de los pueblos crucificados. Apresado de noche y a traición, acusado falsamente, insultado, torturado y abandonado, murió en una cruz no por error ni por causalidad -y no hay que olvidar la inmensa fineza que tuvo de despedirse de sus amigos con una cena. Todo ello por introducirse, libremente, en el conflicto fundamental de la historia: a favor de los oprimidos y en contra de los opresores.

Ellacu, hoy no se habla mucho de ese Jesús de la cruz, ni de los conflictos históricos que siguen llevando a la cruz a innumerables seres humanos. Ni siquiera Aparecida, con tantas cosas bien dichas -la necesidad de "recomenzar desde Cristo" para que la Iglesia siga el proceder de Jesús, dice bellamente en el n. 41- y con sinceros impulsos para actuar como Jesús, se pregunta por qué le mataron. Tú sí lo hiciste en un escrito fundamental: "Por qué muere Jesús y por qué le matan". Te preguntaste por las dos cosas. La primera, por fidelidad al misterio de Dios, presente, silente y acogedor en la cruz. Y la segunda, para no ser ciegos ante la crueldad de este mundo. Nadie en la Iglesia debiera olvidarlo, ni rehuír el conflicto.

2. Iglesia "maternal" antes que "magisterial"

Te lo oí cuando comentabas la Mater et magistra de Juan XXIII. Por aquel entonces era una manera de defender la ortopraxis ante ortodoxias intemperantes, incluso de darle prioridad. Pero tu reflexión iba más allá. Se refería a lo que la Iglesia es por esencia. Es, ante todo, madre, partera de vida. Lo suyo es generar, visible y palpablemente, bondad, amor, misericordia, fraternidad, justicia, reconciliación, solidaridad. Es propiciar estructuras que, por su naturaleza, den vida a las mayorías, y enfrentarse con las que la impiden o anulan. Hoy insistimos en el "cuido", que es cosa tan maternal, también de la naturaleza. Y en la ternura.

En la actualidad hay que hacer una advertencia: que, por ser madre, la Iglesia no infantilice a sus hijos, no piense por ellos, no los sobreproteja y decida por ellos, de modo que nunca lleguen a ser adultos en la Iglesia. Ambos peligros son claros en muchas pastorales y liturgias, pero se toleran, pues cualquier cosa parece ser buena con tal de no recaer en comunidades de base y teologías de liberación.

Y hay que hacer también una petición, con delicadeza. Es bueno, como lo hizo el concilio, poner en relación a la Iglesia con María de Nazaret, la madre de Jesús. Pero con cuidado. Bueno es presentar a María con los apóstoles en el cenáculo después de la resurrección, pero hay que empezar desde el principio y volver al reino de Dios. A su disponibilidad ante Dios en la anunciación va unida una esperanza: que Dios ponga patas arriba a nuestro mundo, ensalce a los humildes y derribe a los poderosos -que los multimillonarios pasen hambre alguna vez, para ver si eso los conmueve y los convierte. Es este reino de Dios lo que, como María, debe anhelar -y construir- la Iglesia Y también debe mantener centralmente la fidelidad de María hasta el final: madre al pie de la cruz. Es la imagen de dónde debe estar hoy la Iglesia y qué debe hacer ante un pueblo crucificado. "Were you there when they crucified my Lord?", cantaban los negros esclavos del norte

Historizar así a María de Nazaret es el mejor antídoto contra el peligro recurrente de desencarnarla con un exceso de apariciones y devociones, a veces más allá de toda razón. Entonces ya no es la mujer y madre María, la de Nazaret y la del Gólgota, lugar de la calavera, a pocas leguas de Jerusalén. Y entonces María de Nazaret, al igual que su hijo Jesús, desaparece.

La Iglesia también es maestra. ¿Cómo no lo ibas a valorar tú, Ellacu, convencido de la importancia del saber y de comunicar saber? Pero de nuevo, una advertencia: que la Iglesia no haga de la ortodoxia lo central ni la use como forma de indoctrinar. Y lo que es más peligroso, que no se considere dueña de la verdad. Cuando eso ocurre, la Iglesia queda definida, una vez más, desde el poder. Si por el contrario es maestra mystagógica, no impositivamente, y enseñando con el ejemplo, no sólo de palabra, entonces también genera vida en cuanto maestra.

3. La Iglesia de los pobres

Ellacu, hablaste de la Iglesia de los pobres con creatividad y originalidad, sin reducir la novedad de Medellín a "la opción por los pobres". La verdadera Iglesia "es" una Iglesia de los pobres, no sólo "para" ellos. Lo proclamó Juan XXIII, e indagaste lo que de ella había quedado en el concilio. No mucho, la verdad. Sí insistió en ello el cardenal Lercaro con clarividencia y pasión. Y de Monseñor Himmer, obispo de Tournai, citabas esta frase lapidaria: primus locus in Ecclesia pauperibus reservandus est, hay que reservar a los pobres el primer puesto en la Iglesia.

Y teorizaste qué es esa Iglesia. Es una Iglesia "en la que los pobres son su principal sujeto y su principio de estructuración interna". Con esto no se opera una "reducción", pero sí una "concreción" de todo lo eclesial desde los pobres. Escribiste que en su misión ad extra, la Iglesia se dedica a ellos y, sobre todo, da la vida por ellos, reflexión ésta última nada habitual en otros lares. Y ad intra insististe en que está basada sobre la realidad, es decir, sobre los pobres. Y de ahí proviene otra formulación tuya lapidaria: "lo más importante de las comunidades eclesiales de base es que son de base". Es decir, son comunidades de pobres.

Y esa Iglesia es la más verdadera, si se me permite hablar así, por una razón teologal, a lo que tampoco se le suele dar la importancia debida. Escribiste: "la unión de Dios con los hombres, tal como se da en Jesucristo, es históricamente una unión de un Dios vaciado en su versión primaria al mundo de los pobres". Hay que explicarlo bien, pero creo que quieres decir que la Iglesia será verdadera presencia de Dios, si está hecha de lo que Dios ha elegido para hacerse Él presente entre nosotros. Con nada se puede diluir la centralidad de la "Iglesia de los pobres".


Sobre esa Iglesia escribiste ya en 1979, y a ella volviste en tu último escrito de 1989. Así termina el texto: "la lglesia de los pobres se constituye en el nuevo cielo, que se necesita para superar la civilización de la riqueza y construir la civilización de la pobreza, nueva tierra, en la que habite, como en un hogar acogedor y no degradado el hombre nuevo". Iglesia de los pobres y civilización de la pobreza fueron tu utopía, que formulaste desde la fe y desde la historia. Ellacu, ambas cosas han quedado olvidadas, y es urgente volver a ellas. Pero ahora, aunque sea muy brevemente, quiero mencionar dos noticias de pobres y ricos que nos abruman.

Nos acaban de decir que hoy 923 millones de seres humanos pasan hambre y desnutrición en todo el mundo. Son 75 millones más que el año pasado, pese a que el mundo es más rico que nunca y que las cosechas de 2007 han batido records. Detrás del incremento de pobres está la subida del precio de los alimentos entre 2007 y 2008, el 52% en promedio. Algunos productos básicos, como el arroz, sufrieron un incremento de más del 200%. Y a esta tragedia se junta lo que José Saramago llama "crimen (financiero) contra la humanidad: el cataclismo financiero, producto de egoísmo, y con impunidad total. Lo pagan los pobres. Ante esto bueno es enseñar la doctrina social de la Iglesia, pero no basta. Se necesita una profecía estruendosa. La Iglesia de los pobres debe hacer ambas cosas. Y sobre todo puede hacer la segunda.

Y una última cosa. Jesús nos dijo que el reino de Dios es de los que son como los niños, y que no hay que seguir el ejemplo de los que gobiernan este mundo, los grandes. También en la Iglesia hay que ser pequeños y servidores, pero sigue siendo un problema mayor. Dicho con sencillez a la Iglesia le cuesta dejar de estar arriba y suele aferrarse a su dimensión jerárquica. Es lo que dicen nuestros amigos jesuitas de Cristianisme i Justícia, en Barcelona. Acaban de publicar un cuaderno sobre cómo está la Iglesia, y recordando a Rosmini, mencionan "las nuevas ‘cinco llagas’ de la Iglesia". La primera, la principal, es no ser Iglesia de los pobres y olvidarse de ellos, pero también mencionan el exceso de jerarquía, de poder institucional y de centralismo romano. Y hacen notar que, ante las críticas, la Iglesia reacciona a la defensiva, "sin parar ni un minuto a preguntarse si habrá hecho algo mal". Esto es un serio problema eclesial. Hace difícil la solidaridad al interior de la Iglesia: ser "pueblo de Dios", todos con la misma dignidad.

Entre nosotros, también hay problemas ambientales en la Iglesia. Menciono uno que me parece importante: creo que hay excesiva prudencia y menguada libertad, como si el pueblo de Dios tuviera miedo de dejar oír su palabra. Las reuniones de gente de Iglesia no se parecen a las de antes, con diálogo, discusiones y decisiones de poner en práctica, como cuerpo, lo decidido. Evidentemente, aquí sí hay que decir que eran otros tiempos: qué hacer tras el asesinato de Rutilio y el del Chino Navarro. Tampoco se puede esperar que haya semanas de pastoral que se parezcan a las de los setenta. Pero sí que haya algo de parresía, como la de Pablo.

Nuestros hermanos de Barcelona, al terminar sus reflexiones dicen que "hubiese sido más cómodo y menos peligroso cerrar los ojos y dedicarnos a una vida más tranquila", pero han preferido hablar, con respeto, con ánimo de diálogo, sin pretender tener toda la verdad. Y terminan "testificando abiertamente nuestro amor a la Iglesia". Nos sumamos a todo ello, pues esto sólo puede ayudar. Por cierto, el libro de Rosmini, de 1832, fue puesto en el índice. En noviembre del 2007, el autor fue beatificado. Una buena señal.

Ellacu, esto es lo que quería contarte. En medio de venturas, la gracia mayor de mártires y pobres con esperanza, y de desventuras, nuestra pequeñez y nuestros pecados, recordamos, resistimos y caminamos. Y mi deseo es que los "principios" que he recordado: el reino, la maternalidad y la Iglesia de los pobres, nos ayuden a mantener -o retomar- el rumbo salvadoreño y romeriano del caminar de la Iglesia.

Jon Sobrino
31 de octubre de 2008

* Teólogo

viernes, 24 de octubre de 2008

La HOAC recogerá firmas contra la siniestralidad laboral

La Junta asegura que los accidentes de trabajo aumentaron un 10% en 2007

Fuente: El Día de Córdoba
Un momento de la presentación de la campaña.
La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) presentó ayer la campaña de recogida firmas contra la siniestralidad laboral que llevará a cabo en toda Andalucía. Con esta nueva iniciativa, la HOAC quiere que no se produzca ningún otro accidente laboral, ni que ninguna persona fallezca en el trabajo.

La organización recogerá las firmas hasta el próximo 28 de abril -Día Internacional de la Salud y Seguridad en el Trabajo-, fecha en la que entrará las firmas en el Parlamento andaluz.

Los accidentes laborales crecieron en 2007 un 10% en Andalucía, según informó ayer en Córdoba el consejero de Empleo, Antonio Fernández.

jueves, 23 de octubre de 2008

Presentación de la recogida de firmas de la HOAC

Fuente: ECCLESIA
“¡Ni un muerto más!
No a la siniestralidad laboral” 2008/2009
La Hermandad Obrera de Acción Católica ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para denunciar la siniestralidad laboral a nivel de toda Andalucía, con la intención de dirigirlas al Parlamento Andaluz el próximo 28 de abril de 2009 “Día Internacional de la Salud y Seguridad en el Trabajo”.

Foto: Cardenal Carlos Amigo, Arzobispo de Sevilla
Con esta iniciativa -explica Juan Francisco Garrido, miembro de la Comisión diocesana de la HOAC de Córdoba- se pretende instar al Parlamento “a que abra un debate para afrontar este probema y se tomen medidas serias al respecto”.

Francisco Povedano Cáliz, Presidente de la HOAC de Córdoba, manifiesta que “la siniestralidad aparece invisible a pesar de los accidentes mortales que hay cada año”, concretamente este año los accidentes en Andalucía han crecido casi un 80% respecto al año anterior.


Con esta iniciativa, la HOAC, como Iglesia inserta en el mundo del trabajo, quiere contribuir a denunciar la creciente siniestralidad laboral en la sociedad actual y a sensibilizar sobre un problema social y político con unas causas y unos responsables concretos. Hasta el 31 de julio (últimos datos oficiales del Ministerio de Trabajo e Inmigración): 683 muertes en España (diariamente más de 3 trabajadores, 2 más que en 2007); 120 en Andalucía, (1 muerto cada 2 días en la Comunidad Autónoma andaluza); y 13 en Córdoba. Para la Hermandad Obrera de Acción Católica “se trata, sin duda, de una realidad que desgarra y destruye cualquier proyecto de familia. Los accidentes laborales son la punta del iceberg de la salud laboral y de las condiciones de trabajo; lo que se ve es la mínima expresión del problema aunque, en muchos casos, es la más terrible”.
Por ello, la Iglesia, desde su preocupación, respeto, promoción y cuidado de la vida humana, tiene que alzar su voz profética ante esta amenaza que es la precariedad y la siniestralidad laboral. El Evangelio lleva a proclamar con fuerza que el trabajo es para la vida. Son contrarias al mismo unas condiciones y organización del trabajo y de la producción que generan precariedad y muerte. En este terreno los empresarios y las instituciones públicas tienen mucha responsabilidad. Francisco Povedano manifiesta “que los accidentes no son causa de una fatalidad, sino un problema de la justicia que es la que tiene que actuar”; “esto es evitable, la ambición desmedida no puede llevar a las empresas a que lo primero sea el benefico y lo último la vida de los trabajadores”.

Maribel Magro, hija de una víctima de accidente laboral, pide que se haga justicia, porque aunque “se que a mi padre no me lo van devolver por lo menos nos sentiremos reconfortados si se puede evitar que alguna persona muera en su puesto de trabajo”.

lunes, 20 de octubre de 2008

CURSO BÁSICO DE FORMACIÓN POLÍTICA

¡TÚ FORMACIÓN POLÍTICA,
CON LA H.O.A.C.!

LA ESPIRITUALIDAD DEL COMPROMISO POLÍTICO Y SINDICAL CON LA SOCIEDAD Y EL MUNDO OBRERO




CURSO BÁSICO DE
FORMACIÓN POLÍTICA




TEMAS DE FORMACIÓN POLÍTICA 

Tema 01.    EL SER HUMANO COMO SER POLÍTICO
                      Es evidente que la política es una de las actividades más desprestigiadas en nuestra sociedad. Pero, ¿qué significa en realidad este desprestigio de la política? Para contestar esta pregunta es importante reflexionar sobre qué es la política, sobre la concepción de la política. Esta pregunta por el sentido de la política puede parecer algo teórico, pero no lo es en absoluto.
I.       La concepción de la política que propone la D.S.I.
                      II.     La concepción de la política dominante en nuestra sociedad. 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
                      Publicado en NN.OO. nº 1.445  (1-12-07/15-12-07) 





Tema 02.    LA DIGNIDAD DE LA PERSONA
                      La política, instrumento para la realización del ser humano.
                 En el tema 1 describimos la concepción de la política que propone la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) como propia de la naturaleza humana.  Vimos que la política es característica propia de la persona e instrumento para construir un orden social a la medida del ser humano: la política está llamada a ser un camino de realización de la persona. Esa concepción se concreta en un conjunto de principios fundamentales de la vida social y la acción política que la DSI considera que son aquellos que, cuando se viven y se llevan a la práctica, hacen de la política una actividad humanizadora.  En sucesivos temas plantearemos estos principios de la vida social y política.
                      I.       Dimensión personal de la dignidad humana.
                      II.     Dimensión social y comunitaria de la dignidad humana.
                      III.    Los derechos humanos.
                      IV.    Algunas consecuencias prácticas. 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
                      Publicado en NN.OO. nº 1.449  (1-02-08/15-02-08) 





Tema 03.    LA SOLIDARIDAD CON LOS EMPOBRECIDOS
                      La lucha contra la pobreza como centro de la acción política.
                      I.       Una clave para la vida de la Iglesia.
                      II.     Una clave para construir humanidad. 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
                      Publicado en NN.OO. nº 1451-1452  (1-3-08/31-3-08) 





• Revisión de Vida Obrera: «¿Cómo estamos viviendo nuestra encarnación en la realidad de los empobrecidos del mundo obrero?»





Tema 04.    EL BIEN COMÚN
                      El fundamento y sentido de la comunidad social y política.
                      I.       ¿Qué es el bien común?.
                      II.     El bien común es responsabilidad de todos.
                      III.    El bien común como responsabilidad de la comunidad política.
                      IV.    Malos tiempos para el bien común.
                      V.     El bien común tiene un fundamento trascendente.
Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
                      Publicado en NN.OO. nº 1.454  (16-04-08/30-04-08) 





Tema 05.    EL DESTINO UNIVERSAL DE LOS BIENES Y EL DERECHO A LA PROPIEDAD
                      La propiedad a la medida del ser humano.
                      I.       El destino universal de los bienes.
                      II.     El derecho de propiedad.
                      III.    La propiedad de los medios de producción.
                      IV.    El papel del Estado.
                      V.     La responsabilidad en el uso de los bienes. 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
                      Publicado en NN.OO. nº 1.456  (16-05-08/31-05-08) 





Tema 06.    LA RESPONSABILIDAD HUMANA DE LA NATURALEZA
                      El cuidado de la Creación
                      I.       El problema ecológico.
                      II.     El ser humano, responsable de la creación.
                      III.    Una ecología humana.
                      IV.    El cuidado de la naturaleza es una tarea política. 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
                      Publicado en NN.OO. nº 1458  (16-06-08/30-06-08) 







Tema 07.    LA SOLIDARIDAD Y LA SUBSIDIARIDAD(a):
                      Caminos para construir el bien común.
                      I.       La Solidaridad.
                      II.     La subsidiaridad.
                      (a)   «Subsidiaridad» o «subsidiariedad» 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
                      Publicado en NN.OO. nº 1467  (1-11-08/15-11-08) 





• Revisión de Vida Obrera: «¿Cómo es nuestra comunión de bienes con los empobrecidos del mundo obrero?»





Tema 08.    LA PARTICIPACIÓN EN LA VIDA POLÍTICA:
                      La persona como sujeto responsable de la vida política.
                      I.       El fundamento del valor de la participación.
                      II.     El ejercicio de la participación en la vida política.
                      III.    La complejidad de la participación y las condiciones que la hacen posible.
                      NOTAS. 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
                      Publicado en NN.OO. nº 1469  (1-12-08/15-12-08) 





Tema 09.    LA VERDAD, LA JUSTICIA Y LA LIBERTAD:
                      Los valores fundamentales de la vida social.
I.                    La verdad.
II.                  La justicia.
III.                La libertad.
IV.                El problema de la honradez en la vida social y en la acción política. 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
                      Publicado en NN.OO. nº 1473  (1-02-09/15-02-09) 





 • Revisión de Vida Obrera: «¿Cómo es nuestra forma cristiana de vivir la política?»





Tema 10.    LA COMUNIDAD INTERNACIONAL Y EL DERECHO AL DESARROLLO:
En unos momentos de crisis económica, que golpea a los ya empobrecidos, nos replanteamos el modelo de sociedad que hemos construido.  Y una dimensión fundamental es la comunidad internacional.
I.           La necesidad de construir una verdadera comunidad internacional.
II.         El derecho al desarrollo integral:
   El desarrollo integral de personas y pueblos.
   Los obstáculos para el desarrollo.
III.       Para caminar hacia el desarrollo integral de los pueblos.
Notas. 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
Publicado en NN.OO. nº 1480  (16-05-09/31-05-09) 





Tema 11.    LAS MIGRACIONES Y EL DERECHO DEL EMIGRANTE:
En el tema 9 anterior, ofrecemos una reflexión desde la DSI sobre la comunidad internacional y el derecho al desarrollo integral de los pueblos.  Continuando con esa reflexión nos centramos ahora en un aspecto fundamental de la comunidad internacional, el fenómeno migratorio, también desde la perspectiva que nos ofrece la DSI.
I.           Emigrar es un derecho de las personas.
II.         La emigración como fenómeno humano.
Sus causas, males y oportunidades
III.       La imagen de la emigración y el desafío de la hospitalidad.
IV.      Derechos y deberes de los emigrantes.
Notas. 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
Publicado en NN.OO. nº 1482  (16-06-09/30-06-09) 







Tema 12.    LA COMUNIDAD POLÍTICA (1): SOCIEDAD, INSTITUCIONES SOCIALES Y ESTADO:
Vamos a plantearnos cómo entiende la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) la «comunidad política» como forma institucionalizada de la vida social del ser humano.  Dicho de otra manera, la relación entre sociedad, instituciones sociales y Estado.  Para ello, primero que nada, vamos a intentar clarificar algunos conceptos que utiliza la DSI para comprender mejor lo que ésta plantea.
I.           La comunidad política es una necesidad del ser humano.
II.         La comunidad política necesita del Estado.
III.       El Estado al servicio de la sociedad.
IV.      La comunidad política necesita de una sociedad civil activa y responsable.
Notas. 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
Publicado en NN.OO. nº 1499  (01-03-10/15-03-10) 





Tema 13.    LA COMUNIDAD POLÍTICA (2): LA DEMOCRACIA COMO SISTEMA POLÍTICO:
Después de haber tratado en un anterior Tema 12 cómo la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) entiende la comunidad política, en éste vamos a considerar cómo entiende una forma concreta de organizar la comunidad política: la democracia.  Como en el anterior Tema 12, lo que aquí exponemos es una síntesis de los contenidos del Plan Básico de Formación Política de la HOAC.
I.           Características de la democracia.
II.         Las insuficiencias y perversiones de nuestro sistema democrático.
III.       La democracia republicana.
Notas.

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
Publicado en NN.OO. nº 1500  (16-03-10/31-03-10) 






Tema 14.   LA COMUNIDAD POLÍTICA (3): IGLESIA Y COMUNIDAD POLÍTICA:
                   DEMOCRACIA LAICA Y RELIGIÓN PÚBLICA
En los dos anteriores Temas 12 y 13 dedicados a la comunidad política hemos ofrecido una reflexión sobre cómo la Doctrina Social de la Iglesia entiende el sentido de la comunidad política como una dimensión constitutiva de nuestra humanidad («Sociedad, instituciones sociales y Estado») y sobre la democracia como sistema político.  Para completar esta reflexión ofrecemos en este Tema una mirada sobre cómo la DSI entiende la relación entre la Iglesia y la comunidad política.  La perspectiva que hemos elegido para ello es la del carácter laico de la democracia y el carácter público de la religión.
I.                    Democracia laica y religión pública.
II.                  Iglesia y comunidad política.
III.                La construcción de la laicidad: diálogo, tolerancia, justicia y solidaridad.
Notas. 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
Publicado en NN.OO. nº 1500  (16-03-10/31-03-10) 





Tema 15.    EL TRABAJO HUMANO: «UN BIEN DE LA PERSONA Y DE LA SOCIEDAD AL SERVICIO DE LA VIDA»
Desde hace algunos meses venimos publicando en esta sección diversas reflexiones sobre la realidad política de nuestra sociedad a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), leída desde la vivencia de la HOAC en el mundo obrero y del trabajo. Son síntesis de algunos de los contenidos del Plan Básico de Formación Política de la HOAC. Continuando con ello, en este Tema y los siguientes vamos a ofrecer algunas consideraciones sobre el trabajo humano como cuestión política fundamental. Comenzamos por abordar cómo plantea la DSI el sentido y el valor del trabajo.
I.                    El trabajo en sentido objetivo.
II.                  El trabajo en sentido subjetivo.
III.                Persona, familia, sociedad.
IV.                El trabajo, un deber y un derecho.
V.                  El trabajo fuente de derechos.
Notas. 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
Publicado en NN.OO. nº 1506  (16-06-10/30-06-10) 


 



Tema 16.    LA EMPRESA: «COMUNIDAD DE PERSONAS AL SERVICIO DE LA SOCIEDAD»
En el anterior Tema 15 hemos ofrecido una reflexión sobre el sentido y el valor que para la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) tiene el trabajo humano.  Continuando con esa reflexión (tomada del Plan Básico de Formación Política de la HOAC), vamos a plantear en este el sentido y el valor de una institución social estrechamente relacionada con el trabajo: la empresa
I.                    Los fundamentos de la empresa.
II.                  El sentido y la finalidad de la Empresa.
III.                Las responsabilidades de la Empresa.
IV.                El funcionamiento de la empresa. La participación.
V.                  La propiedad de la empresa.
Notas. 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
Publicado en NN.OO. nº 1507  (1-07-10/15-07-10) 





Tema 17.    EL TRABAJO CONVERTIDO EN MERCANCÍA
En los dos anteriores Temas hemos reflexionado sobre cómo la Doctrina Social de la Iglesia plantea el sentido y el valor del trabajo para la persona y para la sociedad (Tema 15) y la empresa como institución básica de la organización del trabajo (Tema 16).  En este vamos a considerar lo que ocurre en nuestra sociedad con el trabajo, también desde la perspectiva de la valoración y la crítica que de esta situación hace la Doctrina Social de la Iglesia.
I.                    La crítica de la DSI a la actual situación del trabajo.
II.                  El modelo de la flexibilidad-precariedad laboral.
III.                Una cuestión política.
Notas. 

Autor:         Comisión Permanente de la HOAC.
Publicado en NN.OO. nº 1513  (1-10-10/15-10-10) 





Tema 18.    LAS POLÍTICAS FAMILIARES
La acción política (que es todo lo que hacemos las personas para organizar la vida en sociedad) necesita, entre otras cosas, de diálogo social. Para que el diálogo social sea posible es imprescindible la tolerancia. Y la tolerancia es, ante todo, tomarse en serio al otro, hacernos cargo los unos de los otros para buscar construir juntos las mejores condiciones posibles de vida social.
     I. La familia en la DSI
    • La familia tiene una misión: construir humanidad
    • Las funciones sociales de la familia
    • Derechos de las familias

    II. El sometimiento de la familia al sistema de producción y consumo

    III. El cuidado de la vida

    Autor: Comisión Permanente de la HOAC.




Aspectos que corresponden a las siguientes Revisiones de Vida Obrera: 

• Revisión de Vida Obrera: «¿Cómo condiciona nuestra vida la forma de ser que genera nuestro sistema de producción y consumo?» 

• Revisión de Vida Obrera: «¿Qué necesitamos mejorar en nuestra participación en las organizaciones sociales del mundo obrero?» 

• Revisión de Vida Obrera: «¿Cómo estamos colaborando a generar una cultura humanizadora en el mundo obrero?»




En internet, podemos encontrar diversos vínculos y enlaces que pueden ser de interés:








·           Curso virtual de Doctrina Social de la Iglesia:
http://magisterio-social.blogspot.com.es/



·           Sobre otros temas formativos, pueden consultar nuestro archivo en: 
       http://www.hoac.es/hoacrecursos/?page_id=1740

·           Así como estos materiales que corresponden a una versión particular de un antiguo curso de formación cristiana, que tiene a su entera disposición pulsando «AQUÍ»


·           El método que empleamos en nuestras reuniones de formación y estudio, son el de la Revisión de Vida y la Encuesta Sistemática, que puede encontrar pulsando «AQUÍ»




CUESTIONARIO PARA TRATAR Y REFLEXIONAR SOBRE LOS TEMAS DE FORMACIÓN:


1.        ORACIÓN: Tomamos conciencia de la presencia “real y efectiva” de Jesucristo en medio del Equipo.  El Equipo se reúne en el nombre de Jesucristo.


2.        ACLARACIONES SOBRE EL PLANTEAMIENTO: ¿Entendemos el material? Dudas y dificultades surgidas en la preparación personal del material.



3.        DE LO PERSONAL A LO COMUNITARIO: Lo que pensamos.  ¿Asumimos el contenido del material?  Comunión y comprensión del planteamiento.  Lo que compartimos, lo que es común, lo que es diverso, lo que es contradictorio.  ¿Qué consecuencias tiene con la fe y con la HOAC?



4.        LA ACCIÓN DE DIOS EN NUESTRA VIDA: Lo que vivimos.

4.1.‑   Logros: ¿Qué tengo hecho vida del planteamiento?  ¿Y los demás miembros del Equipo?  Presentamos hechos:

·                 





Minuto de silencio, para dar gracias a Dios.

4.2.‑   Dificultades: Del planteamiento señalado,  ¿Cuáles son los aspectos que no tengo incorporados a mi vida militante o los tengo de una manera insuficiente?  ¿Y los demás miembros del Equipo?  Presentamos hechos:

·                 





Minuto de silencio, para tomar conciencia de la presencia de Dios en nuestras vidas.

4.3.‑   Interpelaciones: ¿Qué interpelaciones para la vida del Equipo recibo del planteamiento:

·                 





5.        ASPECTOS A TENER EN CUENTA PARA LA REVISIÓN DE VIDA OBRERA:

·                 




6.        ORACIÓN FINAL: Terminamos la reunión agradeciendo a Dios su presencia entre nosotros, su bondad y sabiduría manifestadas en la experiencia de fe que acabamos de vivir.





REVISIÓN DE VIDA OBRERA: Primera Sesión


PREPARACIÓN PERSONAL: DIOS NOS HABLA.  Contemplamos, Oramos, Reflexionamos y Damos Gracias.

REUNIÓN DE EQUIPO: LA COMUNIDAD NOS HABLA.  Comunicación y comunión.

VER.‑               Preparación personal: Cada miembro del equipo, contempla y reflexiona un hecho de su vida que le parezca importante, referido al aspecto que se ha seleccionado y sobre el que se van a centrar la Revisión de Vida Obrera.

Reunión de equipo: Cada miembro aporta el hecho de su vida que le parece importante sobre el aspecto que se ha seleccionado. El hecho puede ser positivo o negativo.

Aspecto seleccionado:



Hecho:  



PUESTA EN COMÚN.‑         De todos los hechos presentados por cada militante, el equipo elige “un solo hecho”.  Así tenemos el hecho y el aspecto para la Revisión.  Anotamos el hecho “elegido” por el equipo y el aspecto a que se refiere.




REVISIÓN DE VIDA OBRERA: Segunda Sesión


PREPARACIÓN PERSONAL: DIOS NOS HABLA.  Contemplamos, Oramos, Reflexionamos y Damos Gracias.

REUNIÓN DE EQUIPO: LA COMUNIDAD NOS HABLA.  Comunicación y Comunión.

VER.‑               Preparación personal: Contemplamos el hecho y el aspecto que ha elegido el equipo.  Nos fijamos en otros hechos semejantes que hayamos en nuestra vida referido al mismo aspecto.

Reunión de equipo: Se parte de la contemplación del hecho y el aspecto que seleccionó el equipo en la sección anterior y desde donde el equipo va a realizar la R.V.O.

Aspecto:               


Hecho:  



JUZGAR.‑       Preparación personal: A partir del Evangelio, la D.S.I. y el material de consulta, reflexionamos y oramos nuestra vida en presencia del Señor  ¿Qué mandáis hacer de mí?  Desde la preparación que hemos hecho anotamos nuestro criterio de juicio.

Reunión de equipo: A partir de la preparación que hemos hecho, ponemos nuestra vida ante el equipo para escuchar qué nos dice la comunidad.. Poniéndose en común los criterios de juicio de los militantes y haciéndose una síntesis de los mismos.

Comenzando por el militante que expuso el hecho, todos los demás miembros del equipo van aportando sus juicios.

·                Juicio sobre el hecho a la luz del Plan de Dios.  Se trata de juzgar el hecho a la luz de algún texto del Nuevo Testamento o del Magisterio de la Iglesia.





Después de poner en común los juicios se puede ir dialogando a tenor de las interpelaciones recibidas.




REVISIÓN DE VIDA OBRERA: Tercera Sesión

ACTUAR.‑      Preparación personal: Teniendo en cuenta lo que nos ha dicho Dios sobre nuestra vida y con la ayuda del Espíritu, tomamos las decisiones necesarias en el ámbito de personas, ambientes e instituciones.  Haciendo nuestros planes y compromisos.

REUNIÓN DE EQUIPO: LA COMUNIDAD NOS HABLA.  Comunicación y comunión.

Reunión de equipo: Teniendo en cuenta lo que nos ha dicho Dios y la Comunidad concretada en el equipo, sobre nuestra vida y con la ayuda del Espíritu, tomamos las decisiones necesarias en una doble vertiente: hacia nosotros mismos y hacia fuera, siguiendo el esquema de personas, ambientes y estructuras.  Haciendo nuestros planes y compromisos personales y comunitarios.

Si es posible, todos aportan su Actuar sobre el hecho que se ha revisado.  Si no lo fuera, cada uno se lo marca sobre el hecho semejante que aportó.


1.         Personas: Plan y compromiso de cara a uno mismo y en relación con el hecho:



2.         Plan y compromiso de cara a:

·       Otras personas:


·       Ambientes


·       Instituciones



3.         Actuar del equipo: En ocasiones, se pueden plantear acciones como equipo en relación al hecho revisado, o bien, en relación al aspecto formal.



4.         Diálogo para enriquecernos y si es necesario replantearse los planes y compromisos marcados:




ORACIÓN FINAL.‑    En este momento es conveniente que cada uno exprese su oración relacionada con la revisión realizada.


·         Puede ser como acción de gracias por la vivencia tenida.


·         O bien una petición de perdón por algo que se ha descubierto.


·         O el ofrecimiento de los compromisos a Jesucristo, pidiéndole fuerzas para responder a las llamadas recibidas.


·         O cualquier otra vivencia o sentimiento en relación a la Revisión realizada.


 
Responderemos siempre con todo nuestro amor a Cristo Jesús y su Iglesia, a cuantas personas quieran consultarnos al respecto.