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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
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LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


¡Bienvenido/bienvenida! al "blog" de la HOAC diocesana de Cádiz y Ceuta.


martes, 13 de septiembre de 2011

FALLECE EN ACCIDENTE LABORAL "In-itinere" UN TRABAJADOR DE "AIRBUS" PUERTO REAL

Pagina nueva 1
El martes 13 de septiembre de 2011, fallece en Accidente Laboral (In-itinere) un trabajador de Airbus Puerto Real


Comunicado de la HOAC diocesana de Cádiz y Ceuta sobre el accidente de tráfico ocurrido en Puerto Real y que se ha cobrado la vida de un trabajador de AIRBUS.

 

Durante años vienen sucediéndose numerosos accidentes de tráfico, considerados "in itínere" porque la víctima es un trabajador o una trabajadora que se desplaza desde su domicilio al puesto de trabajo o desde éste a aquél.

 

Las causas son múltiples: cansancio por las muchas horas de trabajo, escasa luminosidad y acondicionamiento de las carreteras y vías urbanas, largos trayectos como consecuencia de la movilidad geográfica, afluencia de tráfico, etc.  Como se advierte por las causas, el accidente de tráfico y, más concretamente, el llamado "in itínere" es una consecuencia de las condiciones de vida, trabajo y del entorno de ida y vuelta del conductor.

 

Son muy acertadas, por tanto, las observaciones de los que  demandan soluciones al cruce o punto conflictivo, que se ha cobrado la vida de este ciudadano y compañero.  Pero, además, es necesario cuidar de la seguridad del trabajador dentro y fuera del puesto de trabajo.  La vida es el don más preciado que tenemos y la sociedad -sus responsables políticos, empresariales, los/as propios/as trabajadores/as y la ciudadanía en general- debemos velar con más compromisos y exigencias a fin de  evitar, en la medida de lo posible, que una vida se trunque por el descuido de algunos, a veces, investidos de gran responsabilidad, o por la falta de medidas de prevención en el trabajo  o la rutina diaria.

 

Desde la HOAC, movimiento obrero católico, queremos enviar nuestro más sincero pésame a la familia del fallecido, uniendo su dolor -por la pérdida irreparable de su ser querido- al nuestro, al ver como tantos y tantas trabajadores y trabajadoras se dejan la vida en la carretera o en el tajo.  Ofrecemos asimismo nuestro modesto apoyo moral y social para lo que necesiten.



Francisco González Álvarez, Presidente diocesano de la HOAC de Cádiz y Ceuta.


 



ACCIDENTE CON VÍCTIMA MORTAL FRENTE A LA FACTORÍA DE AIRBUS DE PUERTO REAL
Fuente e Imágenes de: Puerto Real Web.

El suceso se produjo sobre las 6.30 de la mañana por colisión entre dos vehículos







Un vehículo y una motocicleta han colisionado esta mañana, sobre las 6.30 am en la Avenida de Portugal.
Según informan fuentes policiales a PRW fue a esa hora cuando recibieron una llamada de emergencia en la que comunicaban que la motocicleta y el coche habían impactado frontolateralmente en la carretera donde se encuentra ubicada la factoría de Airbus en Puerto Real.

AVENIDA de Portugal, frente a la factoría de Airbus, en Puerto Real

La colisión provocó daños materiales en ambos vehículos, heridas leves en el conductor del turismo y lo que es peor, la muerte del hombre que conducía la motocicleta.
Hasta el momento se desconocen las causas oficiales del choque, aunque la policía tiene abiertas diligencias y continúa investigando este accidente mortal de tráfico sucedido en el término municipal de Puerto Real.




Fallece un hombre de 53 años en accidente de tráfico en Puerto Real


El fallecido, natural de Cádiz, se dirigía a la factoría de Airbus en Puerto Real, donde trabajaba desde 1981


Fuente: DIARIO DE CÁDIZ Redacción | Actualizado 14.09.2011 - 07:43





Un hombre de 53 años falleció ayer como consecuencia del accidente de tráfico ocurrido a primera hora de la mañana en Puerto Real. El siniestro se produjo, según fuentes policiales, a las 6:30 horas, en la intersección de la Avenida de Portugal y la Calle Luxemburgo, por un choque fronto-lateral entre un turismo y una motocicleta.


Nada más producirse el incidente, al lugar se desplazaron efectivos de la Policía Local de Puerto Real y de emergencias. Una UVI móvil trasladó al conductor de la motocicleta hasta el Hospital de Puerto Real, donde falleció como consecuencia de las heridas. El conductor y único ocupante del turismo es natural de Puerto Real y, al parecer, no sufrió heridas de gravedad.


Se da la circunstancia de que el fallecido, Ramón C.M., era trabajador de la factoría puertorrealeña de Airbus desde el año 1981 y, según fuentes consultadas, en el momento del impacto se dirigía desde su domicilio, en Cádiz capital, hacia la factoría. Desde el comité de empresa de la fábrica mostraron ayer su pesar por lo ocurrido, ya que el finado era muy conocido en la fábrica debido a su extensa vida laboral en Airbus Puerto Real.


Por otra parte, fuentes cercanas al suceso, explicaron ayer a Europa Press que se está investigando si el siniestro podría constituir un accidente laboral 'in itinere'.


En este sentido, las mismas fuentes señalaron que el seguro tendrá que recabar información sobre la hora exacta a la que se produjo el siniestro y a dónde se dirigía el fallecido, cuestiones determinantes para catalogar o no el accidente como laboral.


Por el momento, la investigación se centra en determinar cómo se produjo el impacto entre el vehículo y la motocicleta.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Curas obreros. Compromiso de la Iglesia con el mundo obrero.


El movimiento de Curas Obreros
ha sido una de las experiencias más importantes
y originales que se han dado en la Iglesia del siglo XX.
Este cuaderno pretende ser un homenaje
a los que participaron en aquella aventura
y sufrieron la dureza inherente a la vida laboral,
la pobreza, el anonimato
así como la desconfianza
por parte de muchos dentro y fuera de la Iglesia.
Un camino así, sólo podía ser fruto de
una honda vivencia espiritual del evangelio.


El cuaderno presenta dos partes.
Una donde se expone el origen,
sentido y algunos de los avatares históricos
del movimiento de los curas obreros y
una segunda parte donde se da la palabra
al testimonio y a la espiritualidad de los
protagonistas de esta historia.




INTRODUCCIÓN

El movimiento de curas obreros (CO) ha sido una de las experiencias más importantes y originales que se han dado en la Iglesia del s. XX.

Un hecho de esta envergadura, por la dureza inherente a la vida laboral, por la pobreza y por el anonimato buscados, por la desconfianza que de inmediato suscitó en la jerarquía y por el compromiso total que suponía, sólo podía ser fruto de una vivencia espiritual honda del evangelio por parte de aquellos que escogieron este camino.

Es también uno de los capítulos más logrados de la historia de la espiritualidad cristiana.
El movimiento ha sido objeto de innumerables estudios desde la sociología, la teología, la política, y de él se ha llegado a escribir incluso alguna novela.

Este cuaderno se centra en la espiritualidad.

Por suerte disponemos de un valioso material de primera mano:
las “Memorias” de los encuentros anuales de CO de Cataluña, Valencia y Baleares desde el año 1978.
No obstante, el presente escrito sólo es el borrador de una descripción muy fragmentaria.
Se hace evidente la necesidad de un estudio más en profundidad que, superando la descripción de los hechos históricos y la espontaneidad e inmediatez de los testimonios,
intente ir más allá con el fin de que esta espiritualidad de encarnación pueda encontrar nuevas formas en el futuro.

No se trata de la crónica de un pasado o presente heroicos sino de extraer de los hechos aquello que aún tiene validez universal, que tenga capacidad de concretarse en el futuro y en otras situaciones o contextos culturales.

Hoy, sin embargo, la necesitad de comprender su sentido real, nos obliga aún a situarla en el contexto histórico en el que se ha dado.

Por eso estas páginas empiezan con una breve descripción del origen y la evolución del movimiento.



1. ORÍGENES Y EVOLUCIÓN

Después de la II Guerra Mundial se empieza a hacer evidente en los países de centro-Europa el imparable proceso de descristianización, especialmente de la clase obrera.

Cardijn y la JOC ya habían dado un toque de alerta.

Por otro lado se mantenía fresco en el recuerdo el testimonio de los curas movilizados
durante la guerra y que convivieron en las trincheras con la tropa en igualdad de condiciones, sin que su estado clerical impidiera que fuesen deportados a campos de concentración.



2. ESPIRITUALIDAD

Una de las características más remarcables del grupo de CO de Cataluña, Valencia y Mallorca es la discreción: escasamente se han manifestado públicamente, o han sido noticia, o han intervenido en los medios de comunicación.

Han preferido hablar más con hechos que con palabras.

Han encarnado, valga la redundancia, aquello de “la Palabra se hizo carne”.

No ha sido tanto por pudor como por fidelidad al principio de estar debajo de todo,
conscientes de que esto de ser cura obrero es una opción arriesgada y puede ser objeto de instrumentalización:

“Los pobres te hacen socialmente y políticamente poderoso,
tienes relaciones con la prensa, con el mundo político...
y poco a poco puedes dejar de ser uno de ellos”.


Documento en formato PDF, disponible en:



ALLENDE, SALVADOR DE UTOPÍAS. (*), Por Daniel E. Benadava

ALLENDE, SALVADOR DE UTOPÍAS. (*)
Publicado el 12 de septiembre de 2011
 
 
Salvador Allende nació el 26 de junio de 1908 en la ciudad chilena de Valparaíso.  A lo largo de su juventud participó en diferentes movimientos sociales y ocupó distintos cargos políticos hasta que en noviembre de 1970, liderando el Movimiento de Unidad Popular (en donde confluían comunistas, socialistas, radicales y socialdemócratas), fue elegido presidente de Chile.
   
En los primeros tiempos de su gobierno Allende procuró que los trabajadores participaran en todas las esferas de la sociedad y mejoraran las condiciones laborales en las que realizaban sus tareas;  los chicos tuvieran acceso a una educación gratuita;  y todos pudieran ejercer su derecho a una vivienda digna.  Así mismo, el Estado recuperó la explotación del cobre y comenzó una reforma agraria con la que se benefició a los campesinos que no tenían tierras para trabajar.
 
Pero al mismo tiempo que se desarrollaban estas transformaciones políticas, muchos de los bienes de Chile que estaban en el exterior fueron embargados, grupos de derecha realizaron numerosas acciones subversivas atacando oleoductos, caminos y vías férreas; existieron huelgas de comerciantes que provocaron la escasez de bienes; y muchos empresarios cerraron sus fábricas.
 
Ante estos acontecimientos el gobierno chileno llamó a los obreros a ocupar las empresas cerradas y, así mismo, se conformaron los “Comandos Comunales” los cuales eran organizaciones populares que, principalmente, estaban integradas por campesinos y las Juntas de Abastecimiento y Precios que habían sido creadas por Allende para distribuir equitativamente los alimentos.
 
En forma paralela a que Allende encontraba escollos para construir una sociedad mas justa, en abril de 1972 se desarrolló en Chile el Primer Encuentro de Cristianos por el Socialismo quienes percibían en el accionar de Cristo un signo crítico de las culturas dominantes y, por tal motivo, consideraban que existía una imperiosa necesidad de que exista una explícita interacción entre fe y praxis revolucionaria que favorezca la liberación integral de todos los seres humanos.
 
En el año 1973, mientras las fuerzas gobernantes chilenas no podían concensuar si era conveniente (o no) que Allende profundizara los cambios sociales que estaba realizando, la crisis anteriormente descripta se profundizó ya que (entre otras cuestiones) la estatización de la banca no había logrado detener la fuga de capitales;  existían muchas empresas que habían sido estatizadas y no estaban bien manejadas;  y, por último, la reforma agraria en ocasiones había resultado “problemática” ya que, por ejemplo, en ocasiones quienes eran beneficiados con el otorgamiento de tierras no abonaban los créditos estatales que habían recibido para comprar maquinarias.
   
En este contexto, en el que los poderes económicos transnacionales claramente percibían que el gobierno chileno era contrario a sus intereses y afecto al bienestar popular, el 11 de septiembre de 1973 el General Pinochet encabezó un golpe cívico militar que finalizó con la democracia de su país y con la vida de Salvador Allende.
 
Hoy en día muchos entienden que una de las razones por la cual millones de latinoamericanos viven en la pobreza debería encontrarse en la falta de movimientos políticos y religiosos que, tal como ocurrió bajo el gobierno de Salvador Allende en Chile, tengan la utopía de transformar en forma radical -y no solo decorativamente- la realidad de un continente estructuralmente injusto e inequitativo.
 
 
(*) Este texto fue originalmente publicado en el Número 280 de la Revista Alandar.



sábado, 10 de septiembre de 2011

NOTICIAS OBRERAS: Septiembre 2011 | Nº 1.527: «LABOREM EXERCENS: LA CULTURA DEL AMOR AL PRÓJIMO»


Editorial de Noticias Obreras
Núm. 1.527 [01-09-11 / 30-09-11]




El 14 de Septiembre se cumplen 30 años de la publicación de la encíclica sobre el trabajo humano.  Justo es que dediquemos nuestra reflexión a un documento tan importante como este en unos momentos en que “los mercados” siguen imponiéndonos su cultura, moral y fe.



Podemos decir que en toda la encíclica subyace un diálogo entre la antropología y el derecho de propiedad desde la óptica de la primacía del hombre (LE. 12 y capítulo III).



El hombre, todo él, es lo que debe tomarse en consideración para reflexionar sobre el sentido y finalidad de todas las actividades que realiza, entre las que destaca de manera fundamental el trabajo.  Mirado así, el trabajo pertenece a la misma esencia de la naturaleza humana, es necesario para que el hombre se haga a sí mismo y constituye una dimensión esencial de su proyecto de humanización (LE. 6 y 9).



Por otra parte, la propiedad, que procede del trabajo, adquiere su legitimidad cuando sirve a la realización del hombre, varón y mujer, y la pierde cuando no lo hace.  Por ello, la doctrina social de la Iglesia (DSI) siempre ha subordinado el derecho de propiedad al “destino universal de los bienes”, a la voluntad de Dios de que todos los bienes estén al servicio de todos los hombres para lograr su plena realización (LE. 14).



Destaca, por tanto, una visión antropocéntrica del trabajo y de la economía.  Visión que nos permite conectar con los humanismos y con las ciencias sociales (LE. 4) y nos abre las puertas a la evangelización, pues antropología cristiana y cristología están unidas indisolublemente: Dios, por su propia voluntad y deseo, ha quedado unido a todo hombre en Jesucristo.  Amar a Dios es amar al hombre, procurarle la justicia que le pertenece y ayudarle a descubrir la presencia de Dios en su vida.  El trabajo tiene que ser expresión y realización de esta verdad.



La Iglesia y la HOAC como parte de ella debemos preguntarnos cómo es posible que la DSI tenga tan poca relevancia social y permanezca tan alejada del mundo del trabajo y de la economía.  Posiblemente, una de las razones sea que hemos olvidado la gran fuerza personalista y personalizante que tiene, su exigencia de conversión.  Es muy difícil conseguir el destino universal de los bienes del Banco Santander, pero nadie nos impide, a cada uno y a la Iglesia, aplicarlo a nuestros bienes.  Lo mismo ocurre con la prioridad del trabajo sobre el capital.  “Los mercados” y sus mercaderes nos están mostrando qué fácil les resulta pervertir este principio.  Pero nada nos impide hacer valer esta prioridad en los puestos de trabajo que dependen de nosotros, de nuestros movimientos o de nuestra Iglesia.



Nos hemos cansado de repetir que la DSI propone principios de reflexión, criterios de juicio y orientaciones para la acción (OA, 4; SRS, 41), y nos hemos olvidado de añadir: “y exige nuestra conversión”.  Esto es así porque el motor de la DSI es el amor de Dios, un amor a todo hombre con independencia de lo que él sea, piense o haga.  Un amor que nos llama a sustituir el amor propio por el amor al prójimo, y que sólo Jesucristo, muerto y resucitado, hace razonable.  Nosotros podemos amar así si tenemos la experiencia personal y social de ser amados tal como somos, lo que convierte a Jesucristo en una necesidad pues nos amó hasta la muerte, y nos sigue amando, sin exigirnos nada a cambio.



Frente a la cultura de “los mercados” necesitamos oponer la cultura del amor al prójimo contenida en la DSI y muy remarcadamente en la Laborem Exercens.  Sin conversión personal no puede haber cambio de las estructuras.



Editorial del número 1.527 de Noticias Obreras.

 







EDITORIAL

Publicado en NOTICIAS OBRERAS:
Núm. 1527 [01-09-11 / 30-09-11] pág. 5






Sumario de otras informaciones de

Noticias Obreras núm. 1527 de septiembre 2011:

“La dignidad del trabajo”

01 septiembre 2011 | Por Olga

La portada del nº 1527 de Noticias Obreras se abre con el tema “La dignidad del trabajo”, dedicado al 30 aniversario de la encíclica “Laborem Exercens”, donde Luis González-Carvajal recuerda su importancia y la vigencia de la misma.



Laboral | La multinacional Zara no deja de aumentar sus beneficios, una situación que contrasta dramáticamente con el trato a las trabajadoras de sus tiendas (ver también en nuestra web: “Denuncian a Zara en Brasil por explotación”).



Política | En esta primera entrega de dos artículos sobre otro derecho penal posible, José Luis Segovia repasa la situación de la población reclusa en nuestro país.



Entrevista | El jesuita Daniel Izuzquiza, director de Pueblos Unidos, nos habla de la situación de los Centros de Internamiento de Extranjeros.



Experiencia | Cuatro meses y medio ha durado el encierro en el centro de personas con discapacidad intelectual “Magerit” de Carabanchel (Madrid), para evitar su cierre.



Otros titulares: “El fin de las Cajas de Ahorro, ¿sanear o extirpar?”, de José Luis Palacios; “Disentimiento y comunión en la Iglesia”, de Jesús Espeja; “Derecho de Acceso”, de Víctor Manuel Marí Sáez; “Nos dejó el trovador de los pobres”, de Manolo Copé.

  



Números anteriores de Noticias Obreras:







Números del Periódico ¡TÚ!:







jueves, 8 de septiembre de 2011

VIDA NUEVA: «JOAO BRÁZ DE AVIZ: "HEMOS TENIDO PROBLEMAS DE COMUNIÓN"»


08/09/2011 Boletín semanal número 110
Joao Bráz de Aviz: "Nunca se debe apagar la luz de la vida consagrada en la Iglesia"
Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica
El papa Benedicto XVI le nombró a principios de enero para ponerse al frente del organismo que atiende a los religiosos y religiosas. Dejó Brasilia, de donde era arzobispo, para instalarse en Roma. Desde el primer momento ha mostrado su clara intención de restañar las heridas abiertas entre su dicasterio y la Vida Religiosa. El arzobispo brasileño Joao Bráz de Aviz, la nueva cara de la Vida Religiosa (VR) en la Santa Sede, analiza para Vida Nueva los desafíos que afronta en su dicasterio.




Y ADEMÁS...
10 Años después del 11-S
Religión, violencia y diálogo
Cuando se cumple el décimo aniversario de los terribles atentados del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos, son muchas aún las preguntas por responder. Y no solo sobre su autoría o sus trágicas consecuencias, sino también a propósito del nuevo escenario religioso que se ha dibujado durante la última década a raíz de aquellos ataques. Estas páginas, que quieren ser un ejercicio contra la desmemoria, nos invitan a recorrer el camino que va de la violencia al diálogo. El mismo que vienen cultivando islam y cristianismo en su afán por superar fundamentalismos y ambigüedades, para descubrir a Dios en cada prójimo, especialmente en las víctimas de nuestros egoísmos.

La Santa Sede niega que obstaculizara las investigaciones de abusos
Irlanda había pedido explicaciones al Vaticano por el Informe Cloyne
Con determinación, pero con humildad. Así ha respondido la Santa Sede a las duras acusaciones vertidas en julio por el Gobierno de Irlanda tras la publicación de llamado Informe Cloyne, en el que se detallan denuncias de abusos sexuales a niños y jóvenes por autoridades eclesiásticas de esa diócesis.

De Escolapios a Cooperatores Veritatis
Se cierra un proceso de división
El arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, erigió canónicamente el pasado 8 de septiembre una nueva congregación religiosa de derecho diocesano que se dedicará a la formación y educación de niños y jóvenes. Esta nueva realidad se denomina 'Cooperatores Veritatis, Pobres de la Madre de Dios'

Rebelión clerical en el viejo Imperio austriaco
'La crónica del director', por Juan Rubio
Al "Emperador del pueblo", como lo definió el periódico Arbeiter Zeitung, le rezan ahora para que no se rompa la comunión eclesial, tras la llamada a la desobediencia de un considerable número de sacerdotes para actuar "ante la negativa de Roma a tratar sus propuestas de reforma, mucho tiempo pospuestas"
El diálogo con lefebvristas
'A ras de suelo', por Juan Rubio
Con los seguidores de Lefebvre se estableció un diálogo en el que Benedicto XVI confió hasta el punto de dar el primer paso de una rehabilitación contestada. En Francia se echaron las manos a la cabeza, aunque callaron por prudencia y sentido de la comunión. Los cambios, lejos de unir, parece que separan más.

América Latina: Fuerte tensión en Nicaragua entre los obispos y el Gobierno
Entrevista: Aniano Álvarez-Suárez, OCD. Director de Teresianum
Cultura: Modernidad y fe en la Parroquia de Nuestra Señora de Euroa, en Chiclana
En vivo: Los salesianos siembran esperanza entre los más pobres de R.D. Congo



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CON LA BANCA HEMOS TOPADO, AMIGO SANCHO


Dibusjos Cerezo


ORAR EN EL MUNDO OBRERO

Ciclo “A”  (2010-2011)

  

24ª SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

(11 septiembre 2011)
 

Desentenderse de la enseñanza
de Jesús sobre el perdón
no tiene perdón de Dios.



VER





Con la banca hemos topado, amigo Sancho



El Banco de Santander ofrecerá a partir del 1 de agosto (2011) un periodo de carencia de tres años a los titulares de una hipoteca que pierdan su empleo, de forma que sólo tendrán que hacer frente a los intereses que genere el préstamo



Para Sáenz (consejero delegado de la entidad) esta medida, que puede parecer un gesto a los “indignados” del 15-M, ayudará a mejorar la percepción que tiene la sociedad sobre la actuación de bancos y cajas en la crisis, algo a lo que “somos sensibles”, ha reconocido.  La entidad ofrecerá este periodo de carencia, que afectará al pago del capital principal, a sus clientes particulares o autónomos que tengan una hipoteca con el banco para una vivienda habitual y que se hayan quedado en paro o hayan perdido más del 25 % de sus ingresos.



“Creemos que será un alivio importante” para estas personas, ha dicho Sáenz, que puso como ejemplo que una hipoteca de 125.000 euros, a devolver en 25 años y con un interés equivalente al euribor más 0,70 puntos, que pagaría una letra de casi 600 euros, con esta “moratoria” vería reducida la cuota a poco más de 300.



Tal es, en resumen, la noticia que leemos en los periódicos del 28 de julio.  Pero profundicemos un poco más en ella, como es de justicia.  Resulta que esta política light ya la practican todas las entidades porque les resulta más rentable que efectuar provisiones de morosidad y gestionar los desahucios.  Además, está el detalle de que los beneficiarios no dejarán de pagar al final del crédito los más de 12.000 € aparcados provisionalmente.  Mientras tanto resulta que el sueldo de la cúpula del Banco Santander aumentó el 24% en el primer semestre de 2011 (en el mismo periodo que el beneficio del banco caía el 21%); en concreto: según la documentación enviada a la CNMV, los miembros del consejo de administración recibieron 5,7 millones como retribución salarial fija, 780.000 euros en dietas y 918.000 euros en otras retribuciones, lo que suma casi 7 millones y medio.  A ello hay que añadir más de 1 millón de euros en operaciones sobre acciones y otros instrumentos financieros...  Pero hay más: los miembros de la alta dirección del banco recibieron en total remuneraciones por importe de casi 18 millones de euros hasta junio.  Esas cifras, tanto de los consejeros como del resto de la alta dirección, no incluyen la retribución variable anual o bono percibido correspondiente al ejercicio 2010...  ¡Sobran comentarios!



Sobre lo que dice Sáenz que esta medida puede parecer un gesto de cara a las protestas callejeras, recordemos que una de las reivindicaciones del movimiento 15-M fue desde el principio el impedir los desahucios de aquellos titulares de hipotecas que, bien por haber perdido su empleo o por ver perjudicada su situación económica por culpa de la crisis, no podían hacer frente al pago del préstamo.  Ahora bien, la propuesta es la dación en pago, esto es, que la devolución del piso suponga saldar la hipoteca.  Hasta ahora, la dación en pago no es bien vista por los partidos políticos mayoritarios en el Congreso... demostrando de parte de quién están, pobrecillos.






ORAMOS (A.M.)



Escúchanos, Señor, cuando gritamos pidiendo justicia,

ten compasión de tu pueblo, escucha nuestros gritos censurados.



¿Hasta cuándo, Señor, bancos y banqueros

amasarán su fortuna riéndose del pobre?

¿Hasta cuándo, Señor, soportaremos la desvergüenza

de indecentes financieros y mercados terroristas?



Muestra tu poder, Señor, y ven a salvarnos.

Que sepan todos de qué lado estás.

Que tiemble ante Ti la clase indeseable

y nunca más se enriquezca con las desgracias ajenas.

Dales insomnio, Señor, que no duerman, tripas de dolor,

para que reflexionen en sus lechos

y conozcan el destino que a todos les aguarda.



¡Ojalá aprendieran y se convirtiesen

de tanta estupidez malvada,

de tan encorbatada cretinez!

Son como animales que no entienden

y hay que atar con huelgas y protestas si quieres acercarte...



Pero a nosotros, pequeños y oprimidos,

danos, Señor, tu luz y tu alegría,

Ilumina nuestras vidas con tu abrazo solidario.

Que en tu paz nos acostemos y enseguida nos durmamos...



¡Y tú, Jesús, guardián que nunca duermes,

vela en nuestra noche tu sueño subversivo!






El deudor implacable (Mt 18,21-35)



Entonces se adelantó Pedro y pregunto:

“Señor, y si mi hermano me sigue ofendiendo, ¿cuántas veces lo tendré que perdonar?

¿Siete veces?”

Jesús le contestó:

«Siete veces, no; setenta veces siete».



«Por eso el reino de Dios se parece a un rey que quiso saldar cuentas con sus empleados.

Para empezar, le presentaron a uno que le debía diez billones.

Como no tenía con que pagar, el Señor mandó que lo vendieran a él, con su mujer, sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara con eso.

El empleado se echó a sus pies suplicándole: “Ten paciencia conmigo, que te lo pagaré todo”.

El Señor, conmovido, dejó marcharse a aquel empleado, perdonándole la deuda.

Pero, al salir, el empleado encontró a un compañero suyo que le debía algún dinero, lo agarró por el cuello y le decía apretando:

“Págame lo que me debes”.

El compañero se echó a sus pies suplicándole:

“Ten paciencia conmigo, que te lo pagaré”.

Pero él no quiso, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

Al ver aquello sus compañeros, quedaron indignados y fueron a contarle a su señor lo sucedido.

Entonces el señor llamó al empleado y le dijo:

“¡Miserable!

Cuando me suplicaste te perdoné toda aquella deuda.

¿No era tu deber tener también compasión de tu compañero como yo lo tuve de ti?”

Y su señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda su deuda.



Pues lo mismo os tratará mi Padre del cielo si no perdonáis de corazón, cada uno a su hermano».






Pequeña exégesis (lectura con lápiz)



1.               El domingo anterior (Mt 18,20-25) quedó clarificado lo que debe hacer el ofensor: escuchar (akoúô), que implica reconocimiento del pecado y petición de perdón.

La pregunta de Pedro se centra, por el contrario, en cómo debe actuar el ofendido.

¿Hay un límite máximo para el perdón?

La pregunta de Pedro consiste en saber si está obligado al perdón perfecto (=número siete).

La respuesta de Cristo viene a decirle que no está obligado al perdón perfecto, sino al ¡perfectísimo! (=setenta veces siete).

No hay límites para el perdón del que reconoce su culpa.




2.              ¿Será verdad que el perdón incondicional y reiterado al infinito, del que uno puede estar seguro en todo momento, anima sólo a los malos?

¿Será esta suposición la base del uso restrictivo del sacramento de la penitencia, es decir, el que no pueda administrarse «a la buena de Dios/Jesús»?

Para Mateo, sin embargo, el perdón ilimitado en la convivencia concreta de hermanas y hermanos es el verdadero camino señalado por Jesús, el camino perfecto, el mejor.

¿No vemos, entonces, una tensión entre la excomunión de 18,15-17 y el perdón ilimitado de 18,21-22?

¿Cómo llegar a la síntesis superadora?



Sólo la experiencia (contradictoria en sí misma) nos irá enseñando -con la gracia de Dios y el viento del Espíritu, más fuertes que nuestros errores– la dialéctica de la gracia.




3.              La conexión de la parábola con la cuestión planteada por Pedro no sería original, sino un añadido propio de Mateo del que aún quedarían marcas de las puntadas del hilo: el rey sólo perdona una vez, no repetidamente; más aún, retira el perdón concedido cuando el siervo deja de perdonar una sola vez ¡y lo envía a los torturadores!

Por otro lado, sabemos que las parábolas son creadoras de su propio “mundo”; en este caso ha utilizado la realidad de los reyes tiranos con el fin de inculcar el perdón mutuo.  Dado este descosido, esta herida sin suturar, me permito yo también practicar un desgarrón interpretativo.

Vayamos a la parábola.






“Desentenderse de la enseñanza de Jesús sobre el perdón  no tiene perdón de Dios.”



[Lo que viene a continuación es lo que yo llamo una «lectura onírica»]





1.               El primer deudor (un ministro o un arrendador general de impuestos) [hoy sería, por ejemplo, Grecia] debía al rey [al mercado] diez mil talentos (= el número máximo de la moneda máxima, como si dijésemos: diez billones de euros).

Al no poder pagar, el rey [mercado, Bruselas, FMI] mandó ponerlo en venta junto con su familia [=recortes sociales, bajada de salarios, aumento de la edad de jubilación, doble pago sanitario...] para cubrir con el producto, al menos, una pequeña parte del perjuicio causado.




2.              El deudor [Grecia en este caso] se postra ante el rey-mercado, como un adorador se postra ante su dios.

Pide un plazo, o pide paciencia.

El lector [aquí los analistas económicos avispados] no puede menos de sonreír ante la aseveración de que lo devolvería todo.

¿Qué trapacerías inventará semejante “personaje” [una nación que se ha permitido vivir por encima de sus posibilidades (tal es la síntesis majadera de los medios de desinformación)...] para conseguir el dinero?

¿estará pensando en robarle a los pobres trabajadores lo poco que les queda?

¿Hipotecará el futuro de la nación pagando intereses desorbitados a los azules lobitos, al ritmo de las infames agencias de descalificación?]




3.              Pero el relato da ahora un giro sorprendente [como el de Zapatero aquel fatídico mayo, pero al revés].

El rey [aquí, por desgracia, la actualización onírica sólo puede ser referida a Dios] ¡se apiada! de aquel miserable, lo deja marchar ¡¡y le condona la fabulosa deuda billonaria!!

Es entonces cuando uno despierta del dogmático sueño capitalista.




4.             Sigue una segunda escena onírica.

El «gran personaje» condonado [ahora este personaje puede representar a uno de los bancos a los que se le ha inyectado dinero público] se encuentra con un «compañero» [un hipotecado, por ejemplo] que le debe una suma muy modesta, un 1/600.000 de lo que acaban de condonarle.

¡Y el tipo bancario casi lo estrangula!

El pequeño deudor hace ahora exactamente lo mismo que el “grande” había hecho ante el rey: pide un plazo a su acreedor para poder restituir.

Petición que no carece de realismo, dada la cantidad adeudada.

Pero el “grande” se niega y le aplica el desahucio personalmente [si no fuese porque recibió dinero del Estado, tal sería la normal normalidad pasando desapercibida para el común de los comunes mortales, pues ¿no es eso lo que han de hacer los bancos con los morosos, mi amor?].

Y aquí está la madre del cordero: que la “divina” condonación anterior nos ha abierto los ojos para contemplar la acción del primer deudor [los bancos en su actuar cotidiano] como lo que es: de una inusual brutalidad a lo que nos habíamos acostumbrado.

¡La condonación de lo inmenso, por parte del Estado, convierte en escándalo la negación de lo mínimo a los hipotecados!




5.              Los compañeros esclavos [trabajadores y otras gentes de mal vivir] que lo ven, se indignan y ponen al rey [ahora la ciudadanía, el demos soberano] al corriente de lo sucedido.




6.             Tercera escena onírica (por desgracia para muchos escatológica, utópica, literaria; para nosotros, sin embargo, simplemente teológica):

El rey (¿la ciudadanía, el pueblo soberano votando a los corruptos?

Al parecer sólo Islandia) va a tratar a ese “sinvergüenza” “sin-entrañas”, a ese banco despiadado, según la medida que ha usado con su compañero (cf. Mt 7,2b):

no saldrá el miserable de la cárcel hasta que pague todo lo que debe.




7.              Los versículos importantes de esta escena son v. 32-33: ¡el esclavo/banco debía haber imitado la misericordia con la que fue tratado!

Lo que nos hace escandalizarnos del “justo” (!) orden capitalista establecido en nuestro “mundo” es la revelación que Jesús nos ha dado del Padre: a su luz (fraternidad universal, destino universal de los bienes) el tal orden se nos aparece como un vil desorden de inhumana brutalidad.




8.             La parábola es una llamada intempestiva a actuar como actúa Dios, ni más ni menos.

A la luz de tal actuación somos juzgados, no sólo las personas, sino también las instituciones (que no lo olvidemos, son realizaciones éticas).

Una persona, una institución, un sistema que actúa como ese primer deudor, es una persona, una institución, un sistema miserable e indecente.

Algunos plantean aquí el tener muy en cuenta la distinción/complementariedad de esta ética de la convicción personal (evangélica) con la ética de la responsabilidad institucional (hacer lo que vaya siendo posible en ese nivel)




9.             Viniendo al aspecto interpersonal del texto, a su literalidad dominical, el v. 35 muestra claramente que la parábola pretendía hablar de Dios y del perdón de los pecados (ver Mt 6,14-15: en el padrenuestro también le pedimos -muchas veces sin saber a lo que nos comprometemos- que perdone nuestras “ofensas” así como nosotros perdonamos a nuestros deudores).

La parábola nos interpela, es decir, interpela a la comunidad (“hermanos”): le anuncia el juicio de su Padre del cielo cuando no practica el perdón en su seno.

¡Ojala los cristianos no desempeñemos nunca el papel del «inútil despiadado»!

¡Y ojala no cejemos nunca -imitando a Jesús- en nuestra denuncia, en nuestra lucha contra las instituciones indecentes, así allá arriba en las palabras/reuniones como aquí abajo en los hechos de la lucha!




10.        La formulación final, de nuevo en dimensión dominical comunitaria, que pide literalmente perdonar «de corazón», nos alienta a que el perdón de los pecados no signifique sólo una reanudación externa de las relaciones con los hermanos, sino una relación “cordial” con ellos.

El perdón de pecados fraternal no es algo accesorio, y la falta de amor interhumano no es un pecado menor, sino que afectan al núcleo de la relación con Dios.







REFLEXIÓN PERSONAL



(Escuchar y entender para dar fruto)



No sé si la lectura onírica del evangelio ayuda o no;
lo importante, con todo, era traducir a conceptos sociales el relato personal del evangelio, pues la iglesia espera de nosotros no sólo que seamos personas evangélicas (intentar llegar ¡ay! en las relaciones comunitarias al perdón perfectísimo, como Jesús), sino trabajar institucionalmente por una sociedad, siempre in fieri, que sea realmente un anticipo del Reino que anhelamos y por el que oramos cada día a Jesús obrero.

Intentamos descubrir las interpelaciones que el texto nos lanza personalmente, como obrero, como equipo, como iglesia, etc.






SALMO 3 (Salmo de lamentación)



Yhwh, cuánto son mis opresores,

        cuántos se levantan contra mí;

cuántos dicen de mí:

“No hay salvación para él en Dios”. (SELA).



Pero tú, Yhwh, eres escudo entorno a mí,

eres mi gloria,

        el que me hace levantar la cabeza.

Con mi voz grito a Yhwh,

        él me ha respondido

        desde su monte santo. (SELA).



Me acuesto, me duermo y me levanto,

        porque Yhwh me sostiene.

No tendré miedo a las miríadas de gente

        que contra mí han puesto cerco.



¡Levántate, Yhwh, sálvame, Dios mío!:

        Tú has abofeteado a mis enemigos,

        has roto los dientes de los malvados.



A Yhwh pertenece la salvación,

        [venga] sobre tu pueblo tu bendición.






Los salmos de lamentación, a muchos que pisan los atrios de las iglesias, pueden parecerles, a primera vista, poco cristianos, en cuanto que expresan sentimientos de venganza, etc.  Pero ¿podemos quitar de la oración la realidad de la violencia, del sufrimiento, de la opresión?  ¿No correríamos así el riesgo de encubrir la violencia, esto es, de hacer su juego?






Una de las características de la violencia es que tiende a camuflarse, a permanecer oculta, a justificarse.  Por eso, el primer paso para superarla es reconocerla, denunciarla.

Los salmos de lamentación son fundamentalmente un grito de protesta contra la injusticia, tanto a nivel personal como social.

Exteriorizar la protesta es esencial para un sano desarrollo tanto del individuo como de la sociedad.

El callar puede llevar a trastornos de la personalidad, a un comportamiento no auténtico...y a perpetuar la injusticia social.



En el plano social sabemos que la gente suele adoptar un comportamiento irenista y de ignorancia interesada, es decir, a idealizar las relaciones sociales, a dar razón a los más fuertes, a cerrar los ojos frente a la injusticia, o, peor aún, a no creer que el mundo pueda ser distinto, a no luchar por un mundo mejor.

Es la conducta contraria a la del Éxodo, que se podría definir como “una lamentación escuchada”

(«He escuchado el lamento de mi pueblo», Ex 3,7).

La oración de las lamentaciones ayuda a poner con autenticidad todos nuestros problemas y los problemas de los pobres a la luz de Dios.



¿Podríamos componer una lamentación individual (expresando los sufrimientos e injusticias que estamos padeciendo...) y también una social, expresando el dolor y la injusticia que han de soportar los pobres de nuestro mundo...?






CANCIÓN ELEMENTAL (A.M.)



Señor, Tú has sido un trabajador, como nosotros,

tú nos comprendes...

Mira, pues, nuestro insultado trabajo de peones,

danos el poder de humanizarlo

y hacerlo fuente de vida,

un trabajo digno del hombre, como Dios manda,

como tú quieres.



Necesitamos tu ánimo, Jesús,

muchos no podemos más,

enfrentados tanto tiempo

a los que esclavizan y mienten...

¡Cuándo será que veamos el triunfo

de los que perdemos siempre!



Fortalécenos en la lucha,

cólmanos de solidaridad,

ven con nosotros,

reclamemos juntos unas condiciones laborales

dignas de la persona humana.

No pedimos la luna,

solo un trabajo decente...

y una sociedad libre

y de iguales.



No permitas que olvidemos a los que sufren,

a quienes se les robó trabajo y dignidad:

jóvenes sin clase descartados

que ni pinchan ni cuentan,

mujeres con familia sin ingresos,

tirando con lo que les llega,

de caridades y monsergas,

viviendo, si es vivir

el vivir de caridad...



Nos gustaría ofrecerte, Jesús, nuestro trabajo,

los frutos de nuestras manos creadoras,

todo el trabajo del mundo...

pero aún no es nuestro...

aunque nos pertenece...



Acepta, Señor, lo que tenemos y

nadie ha de quitarnos:

la lucha por la vida y esta canción elemental.






Los ricos y el culto



El amor-verdad (profesión de labios) que la Biblia reconoce es el amor-justicia (la verdad de las obras).

Y este amor es un derecho que los pobres tienen sobre nosotros.

(Leer, por ejemplo, 1 Jn 3,7s).

Los ricos, como el hijo de labios serviles, «el que dice sí, pero luego es no», no cumplen la voluntad de Dios, pues su declarado amor es una farsa, pura y dura palabrería.

Que no se imaginen los tales que con culto y oración y donativos a la iglesia pueden sobornar a Dios, como sobornan a gobiernos, para que haga la vista gorda a sus desmanes e injusticias.

Al prescindir de los menesterosos y su justicia, rompió el rico el único puente que lo podía llevar hasta Dios, pues Yahvé, el Padre de Jesús, es inseparable de su intimación a la justicia a favor del pobre.

Qué bien lo expresó Isaías:

«Cuando extendéis las manos, cierro los ojos; aunque multipliquéis las plegarias, no os escucharé (...)

Buscad el derecho, socorred al oprimido,

defended al huérfano, proteged a la viuda...» (Is 1,15ss).



Reconocer nuestra injusticia antes del culto debe impedir hacer de él un acto hipócrita.

Pero este reconocimiento se nos ha convertido poco a poco en un simple rito que hay que observar porque está en las rúbricas, y cuya implicación, por desgracia, no va más allá de mover los labios para recitar el “yo confieso” (A.M.).






La esperanza cristiana



Los que hemos tenido la suerte de conocer a Jesús y creer en él somos irremediablemente hombres y mujeres de esperanza:

Dios, a través nuestro, a veces a pesar nuestro y también contra nosotros, hará que la semilla del Reino que Jesús plantó produzca fruto abundante.

Es esta esperanza la que nos hace afirmar que «no estamos fatalmente condenados a una política económica que considera intocables las actuales estructuras de poder y propiedad, que ahonda las desigualdades sociales de todo tipo y redistribuye a favor de quienes tienen más; una política económica que recorta la seguridad social y la calidad de vida de los asalariados, que asume un paro insoportable y degrada aún más el mercado de trabajo, que no toma medidas contra la desertización de nuestro país o el «efecto invernadero», priva a las generaciones futuras de los bienes ambientales básicos que necesitarán, y estimula el insoportable deterioro de nuestros campos y de nuestras ciudades.

Hay alternativa, hermanos.

Podemos vivir, trabajar y consumir de otra manera».

El día que la fraternidad sea una realidad en nuestras vidas, la libertad y la igualdad que anhelamos dejarán de oponerse.

Las tres formarán la sociedad-comunión (Reino de Dios), imagen insuperable de la trinidad-Amor.






ORAMOS Y CANTAMOS



Felices las pobres en espíritu,

las ‘pequeñas’ que luchan sin parar,

ahora y siempre.

Las que lloran su audacia y su esperanza

en paros o destierros,

y las que tienen el hambre de justicia,

la sed de libertad.



Felices los que piensan

y actúan limpiamente,

a cara descubierta,

los que luchan cada día,

sin descanso, por la paz;

y aquellos perseguidos,

por justos y exigentes,

odiados, porque buscan

un mundo compartido y transparente,

de hombres y mujeres,

libres y solidarias,

amando de verdad.











Si 27, 33-28, 9. Perdona la ofensa a tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas.



- Sal 102. R. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en clemencia.



- Rm 14, 7-9. En la vida y en la muerte somos del Señor.



- Mt 18, 21-35. No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.










                El perdón cambia el mundo.



Un aspecto importante en la vida familiar, social y eclesial es saber perdonar.

El domingo pasado, Jesús enseñaba cómo corregir al hermano, hoy a perdonar.

La primera lectura del libro del Sirácida invita a perdonar al hermano;

en caso contrario, Dios usará la misma medida con el que no perdona (1 lect.).

¿Cuántas veces se debe perdonar al hermano? (Ev.).

Por el bautismo nos hemos incorporados al Resucitado, le pertenecemos en la vida y en la muerte somos de él (2 lect.)