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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


¡Bienvenido/bienvenida! al "blog" de la HOAC diocesana de Cádiz y Ceuta.


domingo, 17 de abril de 2022

DONDE HABÍA MUERTE, AHORA HAY VIDA

Donde había muerte, ahora hay vida

17 ABRIL 2022 | POR 

El papa Francisco concluía, el año pasado, el Mensaje Urbi et Orbi de Pascua, diciendo: «En medio de las numerosas dificultades que atravesamos, no olvidemos nunca que somos curados por las llagas de Cristo (1 P 2, 24). A la luz del Señor resucitado, nuestros sufrimientos se transfiguran. Donde había muerte ahora hay vida; donde había luto ahora hay consuelo. Al abrazar la Cruz, Jesús ha dado sentido a nuestros sufrimientos».

En estos meses hemos experimentado sufrimiento, muerte, dolor y luto. Hemos «perdido» hermanos y hermanas que han pasado a la Casa del Padre. El dolor es quizá lo más humano que hay. En este tiempo de Pascua sentimos que, a la luz del Señor Resucitado, ese dolor, el sufrimiento que nos causa, resulta transfigurado y que donde había muerte ahora hay vida.

A la luz de la Resurrección llegamos a entender la dinámica del amor, trascendemos la existencia, alcanzamos el horizonte de la vida eterna. Del mismo modo que, por haber hecho de su vida una siembra de amor, por haber abrazado la Cruz, nuestras hermanas y hermanos fallecidos, han alcanzado la vida eterna. Por eso los recordamos entre el dolor y la esperanza, entre nuestro dolor humano y la luz del Señor resucitado.

Julio Arguedas, consiliario de la diócesis de León, hoacista de la primera hora, falleció el 27 octubre con 94 años. Lucía, madre de José Luis Lastra, consiliario de Burgos, pasaba a brazos del Padre, con 78 años, el 7 noviembre. En la misma fecha lo hacía Antonia, madre de Reyes Cordón, militante de Málaga, a la edad de 86 años.

El 9 de noviembre, pasaba a la misericordia plena Sebastián González Barroso, antiguo militante de la HOAC de Cádiz, cumplidos los 84 años. El 13 de noviembre, sintiendo que lo hacía pronto, culminaba su peregrinar Eloy, padre de Bernar Domínguez, militante de Madrid. E igualmente pronto, el 23 de noviembre, José Daniel Simeón Riera, marido de Yoli, militante de Valencia, fallecía víctima de un cáncer, con 61 años.

A los 92 años, el 20 de noviembre nos dejaba Ángeles Escartín, madre de Marga, militante de Huesca. Y el 27 de noviembre María, madre de Luis Villavieja, militante de Sevilla, tras una larga enfermedad. El 7 de diciembre, lo hacía en Valencia Esperanza, suegra de Toni Martínez Santamaría, militante de Sevilla también. Y ese mismo día, Juan Ríos, padre de Pepi, militante de Málaga.

Eulalia Gómez, militante de Murcia, pasaba a la vida plena el 21 de diciembre, a la edad de 88 años. Andrés, sobrino de Marichi Fedriani, militante de Sevilla, fallecía repentinamente, con solo 40 años, el 23 de diciembre.

Amparo, madre de Paco Porcar, militante de Segorbe-Castellón, terminaba su vida, rodeada de los suyos, el 2 de enero, y nos dejaba el 21 de enero Nieves, militante de Madrid a quien todos echamos de menos.

Ramiro Vega, militante de Barcelona-Sant Feliú, fallecía víctima del cáncer, el 23 de febrero, y en la misma fecha Felipe Fernández Alía, antiguo consiliario de Ávila, con 87 años.

El 4 de marzo fallecía Pepe Domínguez, que fue consiliario general entre 1974 y 1978, y cuya contribución a la reconstrucción de la HOAC y su acompañamiento a los militantes en los años de la dictadura y la transición democrática han sido muy importantes para el mantenimiento de una identidad cristiana fiel al mundo obrero y a la Iglesia. El mismo día fallecía Mari Carmen Muñoz, militante de la diócesis de Plasencia.

El 10 de marzo, a los 85 años de edad, Pepe Suárez, impulsor de la HOAC en Tenerife y Canarias, pasaba a los brazos del padre.

Que los obreros muertos

en el campo de honor

del trabajo y de la lucha,

descansen en paz.

María, madre de los pobres,

ruega por nosotros.

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viernes, 15 de abril de 2022

ORAR EN EL MUNDO OBRERO «DOMINGO DE RESURRECCIÓN» 1er. Domingo de Pascua
(17 DE ABRIL DE 2022) CICLO “C”


Domingo de Resurrección • 17 de abril

12 ABRIL 2022 | POR 

¡¡Feliz y Gozosa Pascua de Resurrección!!

Tras lo aparente,
la vida irrumpe
con fuerza.

La esperanza
se arraiga en
la existencia.

Jesús está vivo
y nos sigue mostrando
cómo vivir y amar.

Acompañando la precariedad,
construyendo juntas
la comunidad de iguales
que creó Jesús, o desde
el testimonio de vida.

Tantos signos
de vida y comunión,
de otro mundo posible,
del Reino,
por los que
alabar a Dios
cada día,
y sentirnos
concernidos
en la tarea de
la fraternidad.

Me hago consciente
de esos signos que,
también, existen
en mi propia vida
y en la de quienes
me rodean.

¡¡Feliz y Gozosa Pascua de Resurrección!!



Del evangelio según
san Juan 20,1-9:
«Vio y creyó».

Es Pascua. Es el triunfo de la Vida, del Amor,
de la Fraternidad y la Comunión.
Es el cumplimiento 
de la más honda esperanza.
Es el tiempo de la certeza de que la Vida
es más fuerte 
que la muerte,
y de que Dios quiere la vida para todos;
la vida resucitada que nos gana Jesucristo.

 

https://www.hoac.es/wp-content/uploads/2022/04/Domingo-de-Resurreccion.pdf

 

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«ORAR CON LA IGLESIA»

PASCUA DE RESURRECCIÓN (Ciclo ‘C’)

OCTAVA DE PASCUA
Del 17 al 23 de abril de 2022.


Domingo de Pascua de Resurrección.
Santa Catalina Tekawitha, virgen.
Patrona de la Naturaleza y la Ecología.
17 de abril de 2022.

 

Este es el día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua: La Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo según la carne (elog. del Martirologio Romano).


 

Creemos que Cristo ha resucitado de entre los muertos porque aceptamos el testimonio de los apóstoles, que vieron el sepulcro vacío y creyeron; que comieron y bebieron con Él, después de su resurrección; testimonio que se nos transmite por la Iglesia a lo largo de los siglos (cf. Ev. y 1 lect.).  Ocurrió el primer día de la semana que a partir de entonces es el día del Señor Resucitado, la piedra que desecharon los arquitectos, que es ahora la piedra angular de la Iglesia (cf. sal. resp.).  Por la fe y el bautismo hemos resucitado con Cristo, el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo, que muriendo destruyó nuestra muerte y resucitando restauró la vida (Pf.).  Por eso debemos buscar siempre los bienes del cielo, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios (2 lect.).


- Hch 10,34a.37-43. Hemos comido y bebido con él después de su resurrección
de entre los muertos.

- Salmo 117. R/. Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.

- Col 3,1-4. Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo.

- Secuencia. Ofrezcan los cristianos.

Del Evangelio de san Juan 20,1-9.

“Él había de resucitar de entre los muertos”

María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, y vio la losa quitada del sepulcro.  Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: -“Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”.  Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro.  Llegó el otro discípulo y Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.  Entonces entró también el otro discípulo, que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.  Hasta entonces no habían entendido la Escritura: Que Él había de resucitar de entre los muertos.

COMENTARIO

El camino que recorrieron los discípulos es el camino de la fe: Desde la inseguridad, la duda y la perplejidad, a la firmeza y proclamación de la fe: "Cristo ha resucitado".  La fe en el resucitado ha de ser la fuerza que nos hace vivir la "vida nueva" de Cristo.  Creer en Cristo resucitado es creer que Jesús camina con nosotros, los creyentes.  Es colaborar en las tareas de la Comunidad cristiana.  Es caminar por el mundo convencidos de que hemos sido llamados a vivir plenamente una vida nueva.  El día de Pascua nos dice Jesús, ¡levántate, sal de tu sepulcro, vive, camina, como un hijo de Dios!  ¡Aleluya!

ORACIÓN

Gracias Padre porque eres el autor de la vida; gracias porque Cristo ha resucitado y vive entre nosotros.  ¡Aleluya!.  Ahora recordamos sus gestos de amor y su entrega, recordamos que Él nos enseñó a vivir como personas y a proclamar que Tú nos regalas la vida.  Celebramos su resurrección y esperamos por tu misericordia que un día podamos compartir su vida nueva.  Permítenos expresar nuestra alegría diciéndote: ¡Gloria!, ¡Aleluya!.

¡¡Feliz pascua de resurrección!!


Lunes de la Octava de Pascua.
San Perfecto, presbítero y mártir.
18 de abril de 2022.

Del Evangelio de san Mateo 28,8-15.

“Comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán”

En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos.  De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: -"Alegraos".  Ellas se acercaron, se postraron ante Él y le abrazaron los pies.  Jesús les dijo: -"No tengáis miedo: Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán".

COMENTARIO

Primero fueron las mujeres.  Después vinieron Pedro, Juan y los demás apóstoles.  Y cuántas otras personas, a lo largo de la historia de la Iglesia, han dado testimonio de Cristo Jesús en la comunidad cristiana, en la familia, en la escuela, en los hospitales, en las misiones…  Y ahora, nosotros recibimos el encargo de anunciar a Cristo Resucitado, único salvador de la humanidad.  Nuestro testimonio será creíble si está convertido en vida.  Porque la Resurrección de Jesús no es sólo noticia para creer, es una fuerza de vida que el Resucitado nos comunica a cada uno de nosotros.

ORACIÓN

Cantemos al Señor de tierra y cielo que ha vencido a la muerte en duro duelo.  Cantemos a Jesús resucitado y a la lucha y a la fiesta nos invita.  Cantemos a Jesús que es el más fuerte, que al amor no le puede ni la muerte.  Cantemos y dancemos de alegría que ya pasó la noche y es de día.  Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa.  Amén.  Aleluya.


Martes de la Octava de Pascua.
San Expedito, mártir.
San León IX, papa.
19 de abril de 2022.

Del Evangelio de san Juan 20,11-18.
“He visto al Señor y ha dicho esto”.

 

Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando.  Da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.  Jesús le dice: -"Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?".  Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: -"Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré".  Jesús le dice: -"¡María!".  Ella se vuelve y le dice: -"¡Rabboni!", que significa: "¡Maestro!".  Jesús le dice: -"Suéltame, que todavía no he subido al Padre.  Anda, ve a mis hermanos y diles: -"Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro".  María Magdalena fue y anunció a los discípulos: -"He visto al Señor y ha dicho esto".

 

COMENTARIO

En las diversas apariciones del Señor sus discípulos no le reconocen fácilmente: Unos lo confunden con un caminante, otros con un fantasma y Magdalena con el hortelano.  El Resucitado no es “experimentable” como antes: Está en una existencia nueva.  Los que se encuentran con Él quedan llenos de alegría y su vida cambia por completo.  Magdalena le reconoce cuando Jesús pronuncia su nombre: “María”.  Es la experiencia personal de la fe.  Ojalá que también nosotros, ante el acontecimiento de la Pascua, tengamos un encuentro en la fe con Cristo y seamos testigos creíbles de su resurrección.

 

ORACIÓN

Gracias Cristo Jesús porque has resucitado para nuestra salvación.  Gracias porque seguimos conociendo tu voz.  Porque te reconocemos al partir el pan.  Gracias porque Tu presencia sigue dando ternura, compañía, humanidad; gracias porque nos das la vida del Espíritu.  Que Tu resurrección Señor encienda una nueva luz en nuestras vidas; una confianza inaudita en Cristo; un amor incondicional a todo ser humano.  Que Tu resurrección encienda la esperanza cierta de que un día resucitaremos contigo.  Amén.


Miércoles de la Octava de Pascua.
Santa Inés de Montepulciano, virgen.
20 de abril de 2022.

Del Evangelio de san Lucas 24,13-35.
Lo reconocieron al partir el pan

Dos discípulos de Jesús iban andando a Emaús; comentando todo lo que había sucedido.  Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos.  Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.  Ya cerca de la aldea donde iban, Él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo: -"Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída".  Y entró para quedarse con ellos.  Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio.  A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.  Pero Él desapareció.  Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y contaron cómo lo habían reconocido al partir el pan.

COMENTARIO

Los discípulos de Emaús, no reconocen al caminante que se les junta.  Siempre es difícil reconocer al Resucitado.  Se ha desmoronado su fe.  No creen en la resurrección.  Pero ha sucedido algo decisivo: El Señor Jesús les ha salido al encuentro.  Cristo Jesús sigue haciéndose presente a las generaciones siguientes.  Y está presente en nuestras vidas en los tres grandes momentos en que los discípulos de Emaús le encontraron: En la fracción del pan, en la proclamación de su Palabra y en la Comunidad.  Pidamos fe para decirle: Quédate con nosotros… y para reconocerle al partir el pan.

ORACIÓN

Señor, también yo marcho hoy por la vida como los discípulos de Emaús: Creyendo que en la vida todo es negro.  Yo, y otros muchos como yo, nos decimos que esto no tiene salida, que no hay quién lo arregle, que nos hemos hecho demasiadas ilusiones, y la realidad es muy distinta…  Señor creemos que nos has abandonado y nos vamos, cabizbajos, de retirada: "Porque ya no hay nada que hacer, porque ya todo está perdido…".  Señor, sal hoy al camino y pasea conmigo levanta mi esperanza quédate a comer y calienta mi corazón, hazme sentir el fuego de tu presencia, parte el pan que me llene de la luz de tu resurrección.


Jueves de la Octava de Pascua.
San Anselmo de Canterbury,
obispo y doctor de la Iglesia.
21 de abril de 2022.

Del Evangelio de san Lucas 24,35-48.

“Así está escrito: el Mesías padecerá y resucitará
de entre los muertos al tercer día”.

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.  Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: -"Paz a vosotros".  Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma.  Él les dijo: -"¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior?  Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona.  Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo".  Dicho esto, les mostró las manos y los pies.

COMENTARIO

También nosotros podemos reconocer a Cristo en la fracción del pan eucarístico, en la Palabra bíblica y en la comunidad reunida.  A nosotros que tantas veces andamos desconcertados el Señor se nos hace compañero de camino.  Aunque no lo reconozcamos fácilmente.  En más de una ocasión nos tendrá que decir: “¿por qué te alarmas?  ¿por qué surgen dudas en tu interior?”.  También nosotros necesitamos una catequesis especial que se nos abra el entendimiento, para captar el camino mesiánico de Jesús.

ORACIÓN

Quédate Señor, por favor, hoy quédate, que el camino es largo y ya se hace tarde.  Quédate, para que desaparezcan las dudas que hay en mi interior.  Quédate por favor que con tu palabra el corazón arde.  Quédate, para que pueda palparte, para que me dé cuenta que no eres un fantasma.  Por favor, hoy quédate, para que tenga la dicha de ver tus manos y tus pies.  Quédate, por favor, para que escuche de tus labios paz.  Hoy quédate a comer.  Quédate para que vuelva a la comunidad y allí mi vida recupere la esperanza.  Amén.


Viernes de la Octava de Pascua.
Santos Cayo y Sotero, Papas y Mártires.
22 de abril de 2022.

Del Evangelio de san Juan 21,1-14.
“Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado”.

Estaba amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.  Jesús les dice: -"Muchachos, ¿tenéis pescado?".  Ellos contestaron: -"No".  Él les dice: -"Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis".  La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces.  Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: -"Es el Señor".  Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua.  Los demás discípulos se acercaron en la barca remolcando la red con los peces.  Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.

 

COMENTARIO

Jesús se aparece a siete de sus apóstoles, que, invitados por Pedro, han vuelto a su ocupación anterior, la de pescadores.  Noche de trabajo infructuoso: Pero con Jesús, pesca milagrosa.  Nosotros también podemos tener fracasos en nuestro trabajo, decepciones en nuestro camino.  Podemos aprender la lección: Cuando no está Jesús, quedamos vacíos.  Con Él todo es plenitud.  Ese es el Cristo en quien creemos y a quien seguimos: El Resucitado que nos invita a no perder nunca la esperanza ni dejarnos llevar del desaliento.  Nuestras fuerzas serán escasas, pero en su nombre, con la fuerza del Señor, podemos mucho.

 

ORACIÓN

Señor Jesús, con tu resurrección triunfaste sobre la muerte y vives para siempre comunicándonos la vida, la alegría y la esperanza firme.  Tú que fortaleciste la fe de los apóstoles; fortalece también nuestro espíritu vacilante para que creamos en tu palabra; para que vivamos con la esperanza de que un día un gozáremos, resucitados, de la presencia del Padre.  Concédenos reconocer a Jesús en esta vida y confesar que Cristo es el Señor por los siglos de los siglos.  Amén.


Sábado de la Octava de Pascua.
San Jorge, mártir. Patrono de Inglaterra.
San Adalberto de Praga, obispo y mártir.
23 de abril de 2022.

Del Evangelio de san Marcos 16,9-15.

“Id al mundo entero y proclamad el Evangelio”.

Jesús, resucitado se apareció primero a María Magdalena.  Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando.  Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron.  Después se apareció en figura de otro, a dos de ellos que iban caminando a una finca.  También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron.  Por último, se apareció a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.  Y les dijo: -“Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”.

COMENTARIO

Los apóstoles no están muy dispuestos a creer la gran noticia de la resurrección de Jesús.  Parece como si el evangelista quisiera subrayar esta incredulidad.  También nosotros, en alguna etapa de nuestra vida, sintamos dificultades en nuestra propia fe.  A todos nos puede pasar lo que a los apóstoles, que tuvieron que recorrer un camino de maduración desde la incredulidad del principio hasta la convicción que luego mostraron ante el Sanedrín.  Ojalá tuviéramos la valentía de Pedro y Juan, y diéramos en todo momento testimonio vivencial de Cristo.  Ojalá pudiéramos decir: “No podemos menos de contar lo que hemos visto y oído”.

ORACIÓN

Señor Jesús, ¡cuántas veces estamos de vuelta de todo! ¡tantas veces estamos desengañados y tristes!.  Ayúdanos a creer en tu resurrección, a descubrirte en el camino de la vida, en la lectura de tu Palabra y en la celebración de la Eucaristía, donde te ofreces a nosotros como alimento cotidiano.  Que siempre nos lleve a Ti, Señor, un deseo ardiente de encontrarte también en los hermanos y hermanas.  Danos la valentía de aquellas mujeres, su fortaleza interior para hacer frente a cualquier obstáculo.  Que, a pesar de las dificultades, interiores o exteriores, sepamos creer, confiar y no nos dejemos vencer por la tristeza o el desaliento.



martes, 12 de abril de 2022

EL DÍA DE LA LANGOSTA: LAS BUENAS NOVELAS DIBUJAN LAS CONVICCIONES Y DE CONVENCIONES QUE SE REPITEN EN DIFERENTES ÉPOCAS Y EN DISTINTAS CULTURAS, por José Antonio Hernández Guerrero




El día de la langosta: Las buenas novelas dibujan las convicciones y de convenciones que se repiten en diferentes épocas y en distintas culturas.



En esta ocasión me permito confesar que, desde hace más de quince años, tenía curiosidad de leer esta obra a la que aludía el crítico Harold Bloom en aquel libro provocador titulado El canon occidental, “un catálogo de libros preceptivos” en el que, como es sabido, nos ofrece una relación crítica de los escritores más representativos e influyentes de nuestra literatura. Reconozco que Nathanael West era uno de los autores cuyas obras yo desconocía totalmente y cuya búsqueda ha sido baldía hasta que, finalmente, Hermida Editores ha publicado una traducción española de El día de la langosta, publicada en 1939 y que fue llevada al cine en 1975 con el mismo título. El relato se desarrolla en Hollywood, California, durante la Gran Depresión, y plantea la desasosegada convivencia de quienes merodeaban en los alrededores de la industria cinematográfica.


En mi opinión, uno de los mayores alicientes de esta obra de ficción es la eficacia con la que, a pesar de que nos traslada a un mundo alejado del nuestro, temporal, geográfica y culturalmente, nos explica unas actitudes y unas conductas que, en diferentes grados, son análogas a los comportamientos que, en la actualidad, son frecuentes en ambientes próximos a nosotros. También aquí y ahora, por ejemplo, gran parte de la gente viste ropa deportiva que no es para hacer deporte sino, simplemente, son “disfraces” para dar a entender lo que no somos, pero deseamos serlo. También aquí y ahora, “es difícil reírse de la necesidad de la belleza y del romance”. Tengo la impresión de que, en gran medida, ilusionarnos con las apariencias y con las aspiraciones es, simplemente, vivir.


Como es sabido, las peripecias humanas que narran las novelas -las buenas novelas- poseen un fondo de convicciones y de convenciones que, de manera más o menos explícitas, se repiten en las diferentes épocas y en las distintas culturas. Gracias a la descripción de los escenarios en los que se desarrollan los diversos episodios, a los escuetos dibujos de los personajes y, sobre todo, a la hábil narración de los sorprendentes episodios, la lectura de esta obra me ha generado la sensación de que yo también participaba como un espectador privilegiado en aquel mundillo.


Estoy convencido de que aquí, muy cerca de nosotros o, al menos, en algunos programas de televisión, podemos reconocer, aunque con diferentes nombres, a personajes como, por ejemplo, el pintor Tod Hackett, el ex-encargado de contabilidad en un hotel, Homer Simpson, o la aspirante a actriz Faye Greener, esos seres originales que merodean por los alrededores de las salas de cines, de las plazas de toros o de los estadios deportivos buscando oportunidades.


A mi juicio, uno de los valores literarios de este relato es la habilidad con la que el autor Nathanael West, estimula sensaciones y emociones que, en conjunto, proyectan una realidad humana que sigue vigente en nuestra sociedad actual. Todos hemos escuchado reiteradas veces que la literatura nace de un conflicto con el mundo, de un choque de conductas, de una puesta en cuestión de la realidad que vivimos. Esta novela explica nuestra reacción ante situaciones adversas, nos abre vías para expresar emociones negativas o para mostrar sentimientos positivos y, a veces, para manifestar el malestar interior por acciones inmorales que tienen lugar aquí mismito, a nuestro lado.


Parto del supuesto, sin embargo, de que la estética y, más concretamente, la literatura, poseen la autonomía de la imaginación del lector que interpreta, que valora y que disfruta con los relatos desde la profundidad y desde la originalidad de su yo. Curiosamente, Tod Hackett que había acudido para buscar inspiración para su pintura, descubrió un nuevo rumbo en medio de las violencias de las escenas finales.


[Nathanael West
El día de la langosta
Madrid, Hermida Editores, 2022].


José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.
PARA VER OTROS ARTÍCULOS DE JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ GUERRERO, PULSAR »AQUÍ«

lunes, 11 de abril de 2022

“NECESIDAD DE LA FE EN DIOS, EN SU HIJO JESÚS DE NAZARET EN SU IGLESIA PARA ACOMPAÑAR A LOS/AS TRABAJADORES/AS PRECARIZADOS/AS Y EXCLUIDOS/AS”, por José Manuel Carrascosa Freire


Bajar de la cruz a los pobres.

En estas fechas de Semana Santa suelo hacer alguna reflexión para situarme en la vida desde la fe, este año también lo hago. Que tengáis una Semana de la Pasión y Muerte de Jesús Obrero sentida y morada. Y que su Resurrección nos lleve al camino del compromiso con los pobres.

Pepe Carrascosa



“Necesidad de la fe en Dios, en su Hijo Jesús de Nazaret en su Iglesia para acompañar a los/as trabajadores/as precarizados/as y excluidos/as”.

Este trabajo forma parte de una reflexión que durante bastante tiempo he estado llevando a cabo sobre la ausencia o presencia de Dios en nuestras vidas y cómo esto afecta a las personas, en cómo se relacionan entre sí, en cómo desde la libertad buscamos la paz, la justicia, el bien común, el amor fraterno.  En esta Semana de la Pasión de Jesús podemos ver multitudes de personas que van a ver, que buscan por las calles de la ciudad o pueblo encontrarse con el Cristo, éste previamente ha sido vestido, enjoyado, decorado, subido a un pedestal.  Muchos asistentes a las procesiones tienen fe, en ese cristo, otros lo perciben de manera intimista, muchos también lo ven como una tradición cultural religiosa.  Cada uno es libre de manifestar la religión a su manera, pero ¿es esa la mejor manera de ir a encontrarse con Jesús el galileo?, pero seguramente éste transita por calles aledañas vestido de indigente, sin hogar, sin trabajo, mugrientos, con hambre, quizá enfermos en el cuerpo y en el alma.

Por otro lado, hoy parece que muchos creen que ya no necesitamos a Dios, algunos lo creen porque quizá su vida le haya sido muy dura con él y no han encontrado en su camino un auténtico seguidor del Nazareno que le mostrara cuanto amor este le tiene, los “seguidores de Jesús” estaban quizá en las procesiones y entre tanto bullicio, no se percatan de la presencia de tantos marginados que habían sido ocultados a nuestros ojos.  También los hay que ven a Dios como un estorbo, para ellos seguir dominando al mundo y cuanto en él existe sin medida: la vida vegetal, animal, y en muchos casos, hasta las personas, en no pocas ocasiones piensan que la felicidad se alcanza con el poder, el éxito, el ganar el gastar, el gozar sin límites, siendo estos los únicos criterios y valores que han de regir la vida y la sociedad.  Desde esta perspectiva y para seguir manteniendo en el ser humano, ese anhelo innato por la trascendencia, han sustituido a ese Dios que teníamos como referente para nuestros actos que tanto estorba, por ese otro que satisface nuestras ambiciones y placeres, un dios éste que no cuestiona ni la moral ni la ética, incluso que tengamos cualquier religión, a condición de que esta sea vivida de manera intimista y dual, sin que altere ni cuestione al dios de la economía y de la razón.

Quizá esta pretensión mía de escribir sobre la religiosidad popular en forma de religión cultural, y qué sienta la espiritualidad más apegada al Jesús, el Cristo que camina sin adornos pero que va sosteniendo a los pobres, sus preferidos.  Esto puede parecer pretencioso, “vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Eclesiastés 1,2) y se me puede decir que: “Doctores tiene la iglesia”, y he de dejar que sean ellos con todo su intelecto los que hagan teología, cristología, eclesiología.  Tendrían razón los que esta crítica me hicieran, si no fuera porque el conocimiento, la experiencia del encuentro, el sentir cercano a Dios, a su Hijo Jesucristo, al Espíritu Santo, a la Iglesia y, a los que “no tienen ni donde caerse muerto” que, no está cerrada a los no sabios, a los no intelectuales, a los no ordenados…, también tendrían razón si el objeto de estas páginas, fuera meramente académico, pero no son estas mis motivaciones, lo que trato es de manifestar por escrito.  Cuanto amor a puesto Dios en sus creaturas, en concreto, las personas que sufrieron amenazas, despidos e injusticia, que son invisibilizados por parte de la Iglesia diocesana por puras razones económicas, reflejándose pues, una fe dual e incoherente entre lo que se dice ser discípulos de Cristo y lo que realmente se práctica con los más débiles.  También en esta mi persona, que se siente violentada en su conciencia cristiana por quienes tienen la misión de ser, pastor bueno con sus hermanos más pequeños.  ¡Cuánto amor traicionamos nosotros los seres humanos!.  Un amor gratuito que recibimos en la vida cotidiana, en la relación con la familia, con los miembros de la comunidad eclesial y social más cercana, más afín a la vocación recibida.

En esta importante etapa de mi vida, que me llegó a partir de recibir el Sacramento de la Confirmación, cumplido ya los cuarenta años, creo que, como cristiano es significativo este hecho, pues, el Espíritu Santo sopla cuando quiere, hacia donde quiere y sobre quien quiere, una etapa esta, que alcanza hasta el momento presente y que son muchas las personas a las que tengo que mostrar mi agradecimiento por cuanto me acompañaron, me formaron, me mostraron que la manera de seguir a Cristo era estando sirviendo a los pobres, no decorando imágenes, y hacerlo con quienes compartí compromiso socio político en organizaciones del mundo obrero y de la iglesia, que me condujo a entrar en un movimiento especializado de Acción Católica, la Hermandad Obrera de Acción Católica, HOAC, y con otros que Jesús de Nazaret puso en mi vida que me ayudaron a sentirme orgulloso, de ser miembro de un pueblo que era pobre, obrero marginado y excluido de los bienes de la Creación y del trabajo, todos ellos grandes luchadores contra las injusticias que se dan en esta sociedad, personas que por razón de su dignidad y mi misión cristiana ha de ser los con que yo tendría que gastar mi vida, con mis aciertos y errores, pero convencido de que mi misión, mi camino, era, es, que junto con los obreros como protagonistas, buscar la justicia del Reino de Dios, en este tiempo que me ha tocado vivir.

En esta sociedad en que la ignorancia, la incultura, el sufrimiento de gran parte del pueblo obrero, fue y sigue siendo lo que llevó a Guillermo Rovirosa, su primer militante e impulsor de la Hermandad Obrera de Acción Católica  (HOAC) y a Tomás Malagón, consiliario nacional de la misma, a llevar, acercar los conocimientos básicos, social y eclesial a los trabajadores, para con ello, éstos, puedan saber cómo actuar ante las opresiones que recibían en la vida social, política y económica que tanto condicionaba sus vidas y las de sus familias, también desde dentro de la Iglesia, en la que generalmente muchos están relegados a ser simples monaguillos y el resto a simple espectadores.

No quiero decir que yo a lo largo de más de veinte años haya alcanzado un nivel de conocimiento que me permita debatir o rebatir, cuestiones teológicas o de fe, ni mucho menos, que el Señor me libre de tal vanidad, pero sí que digo que un mínimo de conocimiento como el mío es posible para los no intelectuales.  Como ejemplo de este razonamiento, podemos encontrarlo en los Evangelios con la frase:

«Te doy gracias, Padre de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las ha revelado a la gente sencilla». (Mt 11,25).

Otro ejemplo lo tenemos en S. Ignacio de Loyola, cuando él elaboro los “ejercicios espirituales” que tanto ayudó a los creyentes, era solamente un seglar, sin más conocimiento que el militar, ni conocimientos en teología o filosofía tenía.  Pero ese librito religioso suyo, sobre “los ejercicios espirituales" arrasó por toda Europa y el mundo, promoviendo una espiritualidad, también seglar.  Tristemente esa espiritualidad que manaba de los ejercicios espirituales, más tarde fue encerrada al uso exclusivo para los sacerdotes y religiosos, hasta que el cristianismo en la sociedad no entró en decadencia, entonces fue devuelto los ejercicios para su uso general de los creyentes católicos, aunque hoy aún sigue predominando su uso para los seglares de manera clerical el desarrollo de los mismos.

Por último, el más grande de los teólogos, Santo Tomás de Aquino, al final de sus días dejó de escribir y cayó en una angustia que no lo dejó hasta el último momento de su vida y que le hacía repetir sin cesar, “que todo lo que había escrito, no valía nada, ni servía para nada”.

A toda la situación que se daba y se da en la Iglesia sobre cuanto acontece a los pobres, los trabajadores mayoritariamente, la respuestas actual por parte de responsables de ésta, es encerrarse dentro de los templos, las distintas pastorales que se viven y se potencian son las que se desarrolla especialmente hacia el interior de los templos, la de la liturgia, la caridad que es la función más amorosa hacia los pobres, aunque insuficiente por la escasa promoción de éstos, que es lo que rompe los lazos con la reproducción de la pobreza, también es permanentemente la función catequética y poco más, en la mayoría de las parroquias sin embargo, esas otras pastorales de cercanía con las personas, en los barrios, en los ambientes con los que sufren injusticias, etc. no se desarrollan de la manera que la Iglesia debiera según nos relatan los Evangelios y la formación en los seminarios se centra fundamentalmente en formarlos como funcionarios en los sacramentos y en el gobierno de las parroquias, esas otras pastorales, como la Acción Católica, la pastoral de la juventud, la pastoral obrera, etc. se dan escasamente.  Se argumenta por parte de algún obispo, que esa necesidad pastoral se cubre con la actividad general parroquial, algo difícil de hacer si no se aceptan a los diferentes en los carismas que compone el Cuerpo Místico de Cristo.  La realidad es, que muchos curas sienten recelos de esas otras pastorales, por temor a que los laicos habituales de sus parroquias pasen a ser creyentes laicos fueras de los templos, en el fondo, muchos de ellos lo que quieren es ser los líderes de los laicos.  Un hecho es también que en los últimos tiempos es que cada vez más frecuentemente, hay sacerdotes en las ciudades que ya no residen en los mismos barrios en que se asientan las parroquias, con lo que el encuentro que propician el “conocer” a las familias, y los vecinos, con sus alegrías y dificultades, a los trabajadores cada vez más explotados y excluidos, y las enormes posibilidades para atraerlos a todos ellos a la misión de la Iglesia, que es evangelizar, esto se hace algo cada vez más difícil por la ausencia de sacerdotes y laicos que propicien con su testimonio el encuentro con Jesucristo en los ambientes en que viven su desarrollo humano, social o profesional.

Estas razones, como otras que hacen que en todo ello hacen sentirlas como participación en la obra creadora del Dios Creador, el cual quiso que el mundo fuera la casa común del ser humano, así pues, le concedió ser la fuerza motora de cuanto se tenía que hacer para modelar esta hermosa vasija en la que vivimos que es la tierra, toda ella repleta de vida vegetal, animal y humana, por lo cual es modelo a imitar y seguirlo, nos envió a su Hijo para liberarnos de toda esclavitud, a fin de que alcancemos lo que Dios quiso para todos los hombres y mujeres desde el principio de los tiempos, la vida eterna.

«¿Qué problemas reales plantea a la Iglesia y a sus teólogos el trabajo humano?  Hay que conciliar dos perspectivas.  Es necesario partir del término general de lo que significa teología: como ciencia que trata de Dios y del conocimiento del mismo a través de la fe o la razón teológica cristiana.  Por lo que teología del trabajo trata de dar un sentido al esfuerzo colectivo de la humanidad que intenta dominar el universo entero: bajo este aspecto la teología del trabajo será una teología de lo que hace el ser humano a través de su inteligencia, creatividad, ingenio y su fuerza física para transformar la naturaleza desde los criterios del Dios de la Creación.  Por otro hay que revalorizar, el aspecto personal del trabajo elaborando una teología de la acción: y en este sentido la teología del trabajo será una teología del acto humano.

Quizá algunos teólogos, dado el ambiente materialista, "las connotaciones históricas" y las condiciones inhumanas del trabajo, han descuidado este aspecto personal de la acción dedicándose tan sólo a elaborar una teología del producto.  Pero el acto no puede ser considerado como un simple medio, sino que tiene en sí mismo una consistencia de orden objetivo y una significación propia».[1]

Sin embargo, tanto amor manifestado en la creación para con los hombres por el Dios creador, recibiría como pago la expropiación egoísta de la naturaleza, el maltrato y el asesinato de hombres por los hombres, para así poseer en propiedad exclusiva la fuerza del trabajo de las personas y de los bienes de la naturaleza.  Lo que tenía que ser propiedad compartida, e incluso, la misma libertad de los hombres y mujeres las poseían.  Y lo que fue: “ganarás el pan con el sudor de tu frente”, frase ésta que muchos consideran como una maldición bíblica por nuestra traición al Creador, ha ocultado la verdad del deseo de Dios para con los hombres, que es hacernos copartícipes de la Creación, sin embargo, el sentido del trabajo se siente como algo indigno a causa del sufrimiento que este provoca, siendo pues rechazado por la perversión que el egoísmo humano ha hecho del trabajador y de su trabajo.  Y éste trabajo pasó a verse como, "ganarse el pan con el sudor del de enfrente".

«Así, casi desde el principio de los tiempos el trabajo pasó a ser algo detestado e indigno por los poderosos, a la vez que necesario para sus vidas de placeres y seguridades, por lo que ellos se rodearon de una serie de hombres y mujeres que les resolvieran esa necesidad, pero que lo harían teniéndolos como esclavos, criados, campesinos, obreros, artesanos que trabajaban para ellos, y los poderosos pasaron a ser dueños del trabajo y que cínicamente  decían que “gracias a su benevolencia” nos permitían realizarlos a nosotros los obreros y trabajadores.  Y el trabajo nos fue robado, y con ello nuestra capacidad creadora de las cosas necesarias, a la vez que nos impedían que fuésemos con-creadores junto con Dios de la naturaleza.  Pero ellos eran conscientes de su mal y se sentían inseguros ante tantos trabajadores expoliados y ellos, los poderosos crearon a partir de trabajadores sumisos, una clase intermedia, los gobernantes, los jueces, los soldados, los policías… que los defendían de los trabajadores molestos por las injusticias sufridas.  El amor, la justicia, la paz, fueron mareados hasta lo que hoy conocemos, una sociedad pervertida y corroída, sin sentimiento de servicio y entrega a los demás, solo es natural el ‘gozar’, ‘ganar’ y ‘gastar’ y para ello hay que ser competitivos adaptado a las necesidades de la economía, Dios hoy es usurpado por el dios dinero y el dios mercado»[2]

Pero en esta realidad que nos narra el anterior “cuento del trabajo” en la que hoy se ha convertido la Creación y el trabajo humano, se produce una apatía e indiferencia para que el hombre-mujer pase a ser lo que fueron llamados a ser: sujetos del trabajo cuya dignidad es sagrada y que todo cuanto acontece en la sociedad, en la economía, en la política ha de estar subordinado al ser humano.

Por supuesto que existen grandes personas, grupos, organizaciones que están en permanente tensión y que luchan contra la realidad dominante, muchos de ellos aún creen que este cambio de paradigma se ha de llevar a cabo devolviendo a Dios a la historia del hombre-mujer para así traer la liberación del pueblo, de los trabajadores, todos ellos son también santos por sus vidas de entrega.  También los hay que no son creyentes y esta liberación también les ha de venir desde un humanismo social, pero no antagónico, siendo los verdaderos héroes en la sociedad, no los artistas, futbolistas o políticos.  Ninguno de éstos, están excluido de esta ansia liberadora para el hombre-mujer, pero todos tenemos necesidad de razones para la lucha por el bien, entre estas razones está el conocimiento que nos dé argumentos religiosos, históricos, ideológicos, sociales, etc.  Conocimientos y argumentos para compartir.  Y la fe, “que aunque se guarde en vasijas de barro, no es para tenerla oculta, sino para ofrecérsela a todos”, hasta para los que no creen en Dios.

Ante esto, ¿Qué hacer?.  Esta es la gran pregunta que se viene haciendo y cuya respuesta no puede ser la de siempre, evasiva, como si no fuera conmigo, o, “ya soy mayor”, “somos muy pocos”..., la respuesta tiene que responder a las necesidades de las personas, a los problemas que le aquejan, a la dignidad arrebatada, y decir:

«¡Aquí estoy Señor
para hacer tu voluntad!.
Tú no quisiste víctima ni oblación;
pero me diste un oído atento;
no pediste holocaustos ni sacrificios,
entonces dije: “aquí estoy"»
. (Salmo 39)

También hay que colocar en su justo lugar la teología, la espiritualidad.  La teología como ciencia de Dios y que en formulación de Tomás Malagón Almodóvar dirigió a los obreros, a los que les abrió la mente para un mayor conocimiento de la Iglesia, de la sociedad y de sus propias capacidades para ser apóstoles de Jesús de Nazaret en el mundo obrero.

«Como una teología social y haciendo una distinción entre la fe y la teología, porque ambas son realidades distintas, aunque en un plano de continuidad.  Porque mientras la fe es entrega amorosa del hombre a Dios, la teología es una actividad humana, una ciencia elaborada por la razón creyente.
 

El papel de la teología es estudiar los elementos de la Revelación sobrenatural, profundizando en ellos, hallar sus relaciones recíprocas, reducirlos a sistemas ordenados de pensamiento, deducir consecuencias de todo orden.  Pero ha de ser todo esto mirando al hombre, al que ha de ayudar así a sumergirse en la vida de la Iglesia como realidad colectiva.  La teología pues, perfecciona al hombre, lo humaniza, lo ayuda… a sobre naturalizar su existencia; pero hace todo esto socializando…, al hombre en la iglesia y haciendo de él un hombre con viva comunión social.  Más aún, la teología ha de enseñarnos cuál es el Plan de Dios sobre la vida individual y colectiva, aquí, en este mundo…  Ella no debe ser solamente un conjunto de ideas abstractas, ni una especie de metafísica religiosa de las realidades humanas y temporales que nos dice cuáles son las primeras causas y las últimas finalidades de las cosas, y esto sólo como apéndice o como una consideración que se expone a propósito de otra cosa que es la que de verdad se toma en consideración.  La teología ciertamente deberá estudiar las realidades que constituyen el universo sobrenatural (Dios, la Trinidad, Cristo, la Gracia, los Sacramentos, la Iglesia…todo lo cual está lleno de aspectos sociales); pero debe además enseñarnos a mirar sobrenaturalmente todas las cosas (el universo entero de la naturaleza de la historia y de la conciencia), mostrarnos como deben ser según las exigencias de su propio ser y de la Revelación que sobre todo ello es preciso realizar.

«Los tiempos, sin embargo, han cambiado.  La teología hoy quiere abrirse al mundo, al diálogo con todos los hombres, a todos los problemas de la humanidad.  Se pone de relieve la importancia del laicado, se estudia el compromiso temporal de los seglares, las relaciones de la Iglesia con la sociedad, se da importancia a los aspectos comunitario del mensaje cristiano...  Es que la teología está tomando conciencia más clara de cuál es su objeto, del principio o facultad que la edifica, de su fin y de los métodos que se le adaptan, todo lo cual hace de ella la ciencia social por excelencia».[3] (Teología fe y creencia en Tomas Malagón, por Alfonso Fdez. Casamayor)

Además, es necesario recuperar la filosofía, las ciencias sociales, la historia, las tradiciones..., porque los gobiernos los estudios de humanidades los están sacando de los planes de estudios, porque éstos junto con los compromisos sociopolíticos, la solidaridad y el gastar la vida para que otros vivan con alegría y eficiencia la fe y la razón que la sociedad y el trabajo requieren son más necesario que nunca.

A esa pregunta que antes me hacía, hay que sentir la necesidad de conocer a Dios, a su obra creadora, al ser creado, su devenir histórico, a pensadores cristianos, al sentido del trabajo, de cómo lo percibieron antes que nosotros, también lo que escribieron, y comenzar a buscar a través de textos escritos, razones para compartir: en la Biblia y sus distintos libros ¿la Iglesia, la HOAC busca la dignificación del trabajo y del trabajador?.  Esto lo confronté con esos textos que leía, haciéndolo a través de documentos, de Rovirosa, de Malagón, de Asambleas generales, planes de formación, cuadernillos…, testimonios de militantes, y la respuesta que de todo ello recibía, y, es que “sí”, que toda la acción liberadora de Jesucristo, de la Iglesia, de tantos creyentes de la historia lo atestiguan y que, no puede ser un obstáculo para seguir los pasos del Nazareno el que algunos o muchos no sigan ese camino que nos señaló Jesús de Nazaret. 

En este discernir la historia desde el misterio del Dios de la Creación por el que fuimos creados para compartir todo lo creado, que en Jesucristo se perfecciona la Creación de la humanidad terminada, que por Él los hombres-mujeres alcanzarán su misma condición: la de ser todos hijos/as del mismo Dios, que, para ello tuvo que morir de manera ignominiosa en la cruz, para redimirnos con el Padre al que apartábamos de nuestras vidas para que nuestro yo ocupara su lugar, y, que a pesar de ello, Él sigue estando entre nosotros en el Espíritu Santo para inspirarnos actitudes, valores, conocimientos.  Que Dios en la historia del hombre-mujer: -Dios Creador del universo entero - nos hace con creadores - Él siempre está presto a acudir en nuestro socorro - Por su Amor para con nosotros nos envió a su Hijo Encarnado entre los hombres, pobre y obrero - para liberarnos de toda esclavitud.

¿Podemos pues, encerrar a Jesús el Nazareno en una serie de pasos de cofradías en la que se representa su Pasión y Muerte durante una semana y no seguir el camino que nos señaló?:

«Ama a Dios con todo tu corazón, con  toda tus fuerzas y ama al prójimo como a ti mismo» (Mt 22,37-39)

Tomás Malagón, como ya hemos visto antes, y Guillermo Rovirosa, tuvieron una gran preocupación por los cambios que se estaban produciendo en la sociedad de una España convulsa tras una terrible guerra civil, y cómo esto afectaba a la Iglesia, y en cómo debía responder ésta a esos cambios.  Ambos en sus escritos hablan de la teología social, y a lo largo de sus vidas tanto las que vivieron dentro de la HOAC como las que pasaron apartados de ella por decisión de la jerarquía eclesial.  Fue tal la aportación que realizaron en materia eclesial y social que pueden considerarse a ambos como unos adelantados al Concilio Vaticano II.

«Todo cuanto existe tiene una especie u otra de amor, que es buscar la propia perfección adecuada.  Esta perfección, en los seres inorgánicos, está en el hecho de existir; en los seres vivos consiste en alcanzar el desarrollo de su vida determinada.  En los hombres está, además, la de amar en el sentido propio de la palabra.

 

En Dios el amor solamente es dar.  Su acción hacia fuera no tiene el carácter perfectivo.  En la Creación el amor es equilibrio: dar y recibir.

 

En el hombre tiende a hacerse centro.  Es la forma rudimentaria de afirmar la propia imperfección: buscar una perfección en un punto falso.

 

La realidad del paraíso  la renueva el hombre, cuando se sitúa en la verdadera jerarquía de valores.  La visión y el uso de las cosas creadas es lo que convierte en paraíso o en adversarias, según que este uso sea correcto o incorrecto.

 

La creación en sí misma no ha sido afectada por el pecado.  Solo cuando se usa para un fin indebido se convierte en hostil y trágica para el hombre.

 

El hombre que usa mal la creación experimenta que ella se rebela: la creación se ve como forzada a ser para lo que no debería ser, y, en este sentido san Pablo afirma que la creación espera también su propia redención.

 

El hombre, a pesar del pecado, no ha perdido la imagen de Dios (la inteligencia), y por ello pueden aún dominar la creación.  Pero al perder la semejanza de Dios y usando mal de las criaturas constata que este dominio no es un dominio pacífico, sino que se convierte en una continua hostilidad.

Solamente con el amor pueden cambiar las perspectivas.  Pues con el amor puede el hombre encontrar el equilibrio en la creación.

 

Hay que buscar pues, el punto de partida para la sociología en el amor o tendencia a la perfección; y el desarrollo total de la perfección del individuo será también constituir el Cuerpo Místico de Cristo. El Cuerpo Místico será, pues, la finalidad totalmente perfectiva, capaz de ofrecer toda la perfección al hombre…  Como la única perfección total está en Dios, el Cuerpo Místico encuentra su última razón de perfección en ser ordenado a la Gloria de Dios. Aquel crear desinteresado no tiene otra finalidad que Dios: tender hacia la causa de donde procede, Dios… La primera relación social, pues, está en Dios como causa, orden y término de la creación».[4]

En la actualidad puedo decir que las razones que provocan dudas, interpelaciones, crisis de pertenencia a esta mi Iglesia van desapareciendo, no podía ser de otra manera, el pecado de algunos, incluido el de éste que escribe, no puede ensuciar las vidas cristianas llenas de amor hacia los más débiles y excluidos de ésta mi diócesis o la del resto de las diócesis que tengan pastores entregados en servir a sus feligreses, empezando por los más empobrecidos. Reconozco que, aunque dada mi permanente insatisfacción a cuanto hago en la vida, en algún otro momento tendré que volver a profundizar en la fe en Jesús de Nazaret y en orarle a Cristo, para estar más cerca de los empobrecidos, los excluidos de los bienes de la Creación, de la justicia, de la dignidad de Hijo de Dios.  Razones todas estas que provocaron este trabajo que tanto me ha enriquecido espiritualmente, y que confió que de alguna manera pueda ser útil a mis hermanos en la fe en nuestro Señor Jesús de Nazaret.

Bajar de la cruz al pobre que por justicia a éstos, también serían resucitados en Él,  esto es lo que Jesús desde su trono, “La Cruz”, mandó a sus discípulos hacer. 

Semana Santa del año 2022
José Manuel Carrascosa Freire


[1] Joseph Thomas. "Hacia una teología del trabajo"

[2] Alfonso Alcaide. Cuaderno HOAC n° 1. “El cuento del trabajo”

[3] Manuscritos Tomas Malagón. “Teología,  fe y creencia en Tomás Malagón”.

[4] Guillermo Rovirosa Obras completas volumen. III.  “Gremio de teología social”.