FELICITACIÓN
DE NAVIDAD
DE LA HOAC DIOCESANA
¡GOZOSA Y SOLIDARIA NAVIDAD!
¡FELIZ, PRÓSPERO Y SOLIDARIO
AÑO NUEVO 2026!
Querido
amigo/a:
Que en esta Navidad
sigamos
haciendo posible
el
cuidado del trabajo
y el cuidado de la vida.
Que
sigamos siendo testimonio
de esa comunidad de Iglesia
que
nace entre los empobrecidos
del Mundo Obrero y del
Trabajo,
tejiendo
vínculos de fraternidad.
Que
el Señor les llene
de bendiciones junto
a su familia y
seres queridos…
Reciba
junto a su familia
toda nuestra cercanía,
nuestro abrazo
fraternal
y nuestras más sinceras
felicitaciones.
«FELIZ
Y SOLIDARIA NAVIDAD»
LA
COMISIÓN DIOCESANA DE LA HOAC DE CÁDIZ Y CEUTA
MENSAJE
DE NAVIDAD 2025
¡Tiempo
para escudriñar
y transformar!
Los tópicos sobre el Adviento, la
Navidad
se nos vienen encima, tiempo de espera, de preparación, de ayuno,
penitencia y reflexión… pues sí, pero a mí no me seduce.
Me gustaría que me inquietara el Adviento,
que fuera capaz de colocarme en tensión, que me sorprenda y que no
sea la competición de luces o el cambio de color en la liturgia y el
consabido maranatha.
El Evangelio del primer domingo de
adviento nos
coloca en tono apocalíptico en esa espera (Mt 24,37-44) pero me
quedo con ese «estén atentos
porque no saben qué día llegará elSeñor».
De niño/adolescente quise que el Señor
se me apareciera como a Marcelino pan
y vino y me facilitara las
decisiones.
Si se me aparece ahora –que no va a ocurrir claramente–,
me daría mucha rabia, porque indicaría que soy muy torpe para leer
sus mensajes en la vida cotidiana.
Y no son señales que tenemos que
descifrar cómo en una yincana: ¡está gritando!
Dos actitudes ayudan: saber que el reino
es una realidad dinámica que llega, que está y que hay que estar
preparados y atentos (Mt 3,1-12) para hacerlo posible, visible, real.
El reino, en su misma esencia, es liberador,
es revolución porque es esperanza para las personas empobrecidas.
Ya Jesús en la sinagoga hablaba de que «era
ungido por el Espíritu para la liberación de…»
(Lc 4,18) y les dice a los discípulos de Juan que cuenten lo que
están viendo y oyendo: «Las personas
ciegas ven, las cojas andan… y a las pobres se les anuncia una
buena noticia» (Mt 11,2-11).
Aparece en todos los documentos del papa
Francisco,
de León XIV
en Dilexi te,
donde queda recogida la centralidad de los pobres, y en el Documento
final del Sínodo: desde el comienzo
(19):
«La opción preferencial por los pobres está implícita en la fe
cristológica».
El Dios de Jesús grita en la voz de las personas empobrecidas
y ellas tienen «un conocimiento
directo de Cristo sufriente» (DFS
19; EG 198) grita en la realidad de este mundo…
¡Hay
que estar pendiente!
El Dios en quien creemos tiene un
sueño, el reino del Abba,
siempre presente, siempre por hacer, siempre en dialéctica
constante, porque tiene que ser buena
noticia para cualquier hombre,
cualquier mujer, cualquier pueblo, cualquier comunidad y en todo
momento, y necesita de nuestra complicidad siempre.
Para eso, primero, se hace humanidad,
porque Dios hace las cosas desde dentro, y para
eso necesita a una mujer a la que
presenta el proyecto y ella, fiándose, dijo «sí»
(Lc 1,26-38).
Un
SÍ que cambio la historia de la humanidad
y también «cambio a Dios»,
en Jesús Dios se complicó la vida… y aparece como Enmanuel
y de esa entraña de mujer servidora nació un Dios/humanidad
servidor (no podía ser menos) para enseñar a servir… y su
preferencia estaba clara.
Las personas empobrecidas (Mt 3,13-17) y
extranjeras: fueron sus primeros visitantes… y
la Palabra se hizo carne (Jn
1,1-18), se hizo historia, se hizo humanidad, se hizo gente y nos
hizo grandes.
Nos regala la marca de los príncipes: bautizados como Él
(Mt 3,13-17) impregnados del Espíritu para ser hijos e hijas de un
Dios llamado Padre, que, en esa danza trinitaria en la que nos ha
implicado, somos grito de
liberación. •
«Nos visitará el sol que nace de lo alto»
Comisión Permanente de la HOAC
Tozudamente otra Navidad «para iluminar y guiar nuestros pasos por el camino de la paz». Se habla mucho de resiliencia (re de «insistencia» y siliencia de «saltar»); oficialmente es «la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversa».
Dios en Jesús sigue «saltando» insistentemente, un Dios resiliente ante una humanidad que sigue sin saber resolver sus conflictos sin creatividad, incapaces de poner en práctica lo que Luther King o Mahatma Gandhi o el propio Jesús practicaron.
Y una vez más, el Dios de Jesús sigue dispuesto a recordarnos que es posible otro mundo, otro tipo de relaciones: la fraternidad.
Pero la tozudez segunda, es que su resiliencia requiere de la complicidad del ser humano y cuenta con una mujer, María, que no parecía tener el perfil para hacer realidad su proyecto, una mujer adolescente, escondida entre el anonimato de su religión, el anonimato de su género, el anonimato de su pueblo, el anonimato de su raza… y dijo SÍ, y la Palabra, resiliente también, se hizo carne y todo un Dios volvió a desatar su pasión por la humanidad con su sueño:
Entonces harán de sus espadas arados, / de sus lanzas podaderas… (Is 2,4).
Y en María, nosotros y nosotras, aceptamos la complicidad con la que Dios nos lanza el guiño y la resiliencia, ya no es un acto de voluntad personal, es su Espíritu que obra en cada uno, en cada una, en el nosotros y nosotras. Y nuestra resiliencia nace de la comunión: formamos parte de la danza Trinitaria en el Hijo (Col 1,18; 1Cor 12,27) y la promesa:
«Y sepan que yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos» (Mt 28,20).
La resiliencia en Dios es toda una danza en una Trinidad en la que el Hijo nos ha implicado y los pasos de este baile los marca un Espíritu que grita en nosotras y nosotros ¡PAZ! Si Dios es resiliente, yo no puedo dejar de serlo. Hoy, «más que nunca», la paz requiere urgencia, rebeldía, audacia y paciencia, o sea, resiliencia.
¡GOZOSA Y SOLIDARIA NAVIDAD!
¡FELIZ , SOLIDARIO Y PRÓSPERO
AÑO NUEVO 2026!