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sábado, 30 de mayo de 2026

FALLECE EL PADRE JUAN JOSÉ DEL JUNCO DOMENECH A LA EDAD DE 100 AÑOS, por José Antonio Hernández Guerrero.




Fallece el padre Juan José del Junco Domenech
a la edad de 100 años.



Tras su larga e intensa vida sacerdotal en la Línea de la Concepción, como me repetía Manolo Riveiro, un amigo común, el padre Junco seguirá vivo para siempre en esta tierra, en los corazones de quienes le conocimos, quisimos y admiramos e, incluso, en quienes confiaron en él aún sin conocerlo suficientemente. Lo seguirán recordando, sobre todo, aquellas personas a las que él dedicó su vida, sus trabajos pastorales y sus oraciones. Su seriedad, su entusiasmo y su fortaleza le impidieron que bajara los brazos ante las numerosas y, a veces crueles, realidades que vivió en este complejo rincón de nuestra Diócesis.


El padre Junco, apoyado en la solidez de unos principios teológicos básicos, siguiendo las pautas ascéticas trazadas en su niñez y alimentadas en su juventud, ha vivido con plena convicción y coherencia el ejercicio del ministerio con una fidelidad inquebrantable en unos momentos en los que esta virtud ha ido perdiendo aquella elevada cotización que había alcanzado en nuestra tradición occidental. Frente a quienes pensaban que ser fiel equivalía a renunciar a la libertad o a cerrarse a la búsqueda de un futuro mejor, él ha demostrado que la fidelidad consiste en la vinculación con las personas y con las instituciones a las que, con independencia de las circunstancias, respetamos y queremos. Ésta ha sido, paradójicamente, la mejor manera de ser fieles a él mismo.


Amable y de modales exquisitos, su aspecto de distraído le daba un toque de distinción no disimulada. Sus variadas tareas sacerdotales realizadas con elegancia, pero sin darse importancia, nos deja la impronta humana de un ser educado, atento y, sobre todo, dotado de sentido común. Con el paso de los años no perdió su espíritu perfeccionista ni su fidelidad a sus juveniles proyectos a través de los comportamientos coherentes, cada vez más libres y más entregados a un amor que se alimentaba de comprensión, de confianza y de gratitud. Como he comentado con algunos compañeros y amigos comunes, aunque él también cambiaba de manera permanente, siempre siguió conservando unas clara señas de identidad. Por eso podríamos afirmar que la fidelidad en él era creativa y gratificante para seguir siendo fiel a aquel modelo de sacerdote fiel al evangelio, a la iglesia y a la comunidad encomendada por el obispo. Nadie podrá negarle su permanente preocupación por acompañar, por ayudar y por servir a sus compañeros sacerdotes.


Su muerte deja un profundo vacío. Su vida larga y fructífera ha sido el resultado, por un lado, de la historia que le tocó vivir y, por otro, de su sentido sobrenatural. Nos queda la admiración por la devoción con la que asumió siempre su trabajo, por la valentía con la que afrontó su inevitable deterioro, por su aguante ante las adversidades y, sobre todo, por su modo directo de comportarse sin dobleces ni disimulos. Quizás su mejor retrato es que amaba su trabajo de “sembrar” y la tenacidad con la que se ha enfrentado a la vida, a la ancianidad y a la muerte. Que descanse en paz.










La Línea de la Concepción despide con profundo pesar al reverendo Don Juan José del Junco Domenech, conocido y querido por generaciones de linenses por su extensa labor pastoral, educativa y social.


Nacido en Santa Cruz de Tenerife el 4 de marzo de 1926, se trasladó siendo niño a Cádiz, donde cursó sus estudios en el colegio de San Felipe y en el Seminario de San Bartolomé. Fue ordenado sacerdote el 25 de junio de 1950.


Llegó a nuestra ciudad en la década de 1950, comenzando como sacerdote en el Sagrado Corazón. Trasladado en el 1958 a la Parroquia de la Inmaculada Concepción.


Nombrado Hijo Adoptivo de La Línea de la Concepción en el año 2000.


Don Juan José del Junco cumplió 100 años el pasado mes de marzo. Su fallecimiento deja una profunda huella en la comunidad religiosa y en toda la ciudad.


Descanse en paz.


Mañana 31 de mayo a las 13:00h se celebrará la Santa Misa exequial en la Parroquia de la Inmaculada de La Línea de la Concepción, presidida por el Administrador Apostólico, Mons. Ramón Valdivia.



José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Nos suele enviar también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.

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