
Introducción
Después de un tiempo de descanso de las tareas, de las reuniones, de las planificaciones… nos lanzamos nuevamente a la militancia más organizada y comunitaria, seguro que no hemos dejado de ser militantes, no es posible en un cristiano y menos en una o un militante hoacista, otra cosa es que desconectemos de lo más organizativo.
El retiro de comienzo de curso es una forma de encontrarnos para retomar los planes que tenemos y organizarnos comunitariamente. Eso se puede resolver con una asamblea, pero para nosotras y nosotros hay algo más estamos en el “cumplimiento de la voluntad del Padre” y eso requiere un “plus” no es cuestión de papeles, es, en primer lugar, cuestión de actitudes y de animarnos comunitariamente. Estamos en lo del Reino y requiere focalización, requiere apertura espiritual, conversión, y disponibilidad, personal y comunitaria.
Un retiro es también “kayros” es un tiempo especial, oportuno y decisivo, no cuantitativo (Kronos) sino cualitativo en el que Dios está presente especialmente, y le facilitamos la entrada con disponibilidad: ¿qué quieres de mí? ¿qué quieres de nosotras y nosotros?
Para este momento necesitamos aquella regla que Ignacio de Loyola pide para entrar en los EE: “entrar en ellos con grande ánimo y liberalidad con su Criador y Señor, ofreciéndole todo su querer y libertad, para que su divina majestad, así de su persona como de todo lo que tiene, se sirva conforme a su santísima voluntad”
Es un lenguaje típico de la mística del siglo XVI pero que nos puede ayudar por una parte el “con grande ánimo” que es una actitud que habla de la persona que se abre totalmente a la acción de Dios con ilusión, con “entusiasmo” y el otro aspecto de la “liberalidad” es más costoso de entender para nuestra cultura y nuestro sistema muy reivindicativo con la libertad, a Dios le regalo mi libertad… “toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad” (EE 234) no tiene nada que ver con la postmodernidad. Ante la grandeza de Dios, ante el reconocimiento de su amor al ser humano, yo le regalo lo mejor de lo que Él me ha dado la libertad. “A cambio” le pido que me conceda “su amor y su gracia”.
Sugerencias para el retiro
Hemos tenido en junio una Reunión General de Organización y Vida Comunitaria, en ella hemos hecho una reflexión con una ponencia que nos sirvió de marco: “Resistencia profética desde el cuidado y esperanza”. Al final se sugería que fuera una reflexión a trabajar en las diócesis de la forma que se creyera más oportuna. Sugerimos que desde las responsabilidades de Organización y Vida Comunitaria y Consiliaria y Animación en la fe se utilizara el texto de la ponencia de la forma que se considere más oportuna incidiendo en aquellas partes que puedan ayudar más a los equipos y a la Diócesis. Se les envía también el material de oración y celebración que utilizamos en la reunión general (con pequeños cambios), para que se use de la manera que pueda ayudar más a los equipos o a la diócesis, ¡todo es recortable y pegable!
Es importante tener claro que la vida comunitaria en la HOAC no tiene que ver con un concepto utilitarista, porque somos una organización que nace con una finalidad y la vida comunitaria es sólo un elemento útil para nuestros fines. La vida comunitaria de la HOAC forma parte de nuestra identidad que se funda en la fraternidad (Hermandad) que nace del seguimiento de Jesús. Somos hijos e hijas en el Hijo (Jn 1,12) y el Hijo nos incorpora a la “danza Trinitaria”, nuestro referente es la Trinidad no podemos dejar de ser un “nosotros/nosotras”.
Por otra parte, debemos asumir que la esperanza no es solo para para cada una o cada uno de nosotros, o para nuestra comunidad o para la gente que nos rodea, somos, también, esperanza para el Padre/Madre Dios para eso “nos consagramos a Él”:
“Yo los he enviado al mundo, como tú me enviaste a mí.
[…] Te pido que sean uno lo mismo que lo somos tu y yo, Padre. […]
Yo en ellos y tú en mí, para que lleguen a la unión perfecta
y el mundo pueda reconocer así que tú me has enviado,
y que los amas a ellos como me amas a mí.” (Jn 17,18-26)
“Como yo les he amado, así también ámense los unos a los otros.
Por el amor que se tengan los unos a los otros
reconocerá la gente que son discípulos míos” (Jn 13,34ss)
La comunidad fraterna no es una consecuencia ética del seguimiento de Jesús, es revelación. La fraternidad es presencia real (Mt 18,20) como lo son los pobres (Mt 25), como lo es la eucaristía y el servicio (Lc 22,19… ICor 11,24; Jn 13,1-17). Demos a nuestra reflexión esta dimensión evangelizadora “por Cristo, con Él y en Él”. Esto es ser la “profecía social” a la que nos invita la sinodalidad (DF 47)
Posiblemente en nuestros retiros incidiremos más en lo que nos toca como equipos o como diócesis. Puede que para la parte más general o interdiocesana las preguntas puedan ir en la línea de cómo acompañamos y nos responsabilizamos de lo general:
A nivel personal y de equipo. ¿Cómo recibo, cuido, trabajo todo aquello que me viene de la comunidad interdiocesana y general de la HOAC? ¿Cómo colaboro con el enriquecimiento general? ¿En qué me noto que quiero, participo y cuido la HOAC a nivel general?
ADJUNTAMOS:
1. La ponencia: “Resistencia profética desde el cuidado y esperanza”
2. Las oraciones y celebraciones que se utilizaron en la Reunión General
Confiamos que esta reflexión nos ayude a crecer como comunidad y ser un motivo de alegría y esperanza para el mundo obrero y la Iglesia. Hasta mañana en el altar.
La Comisión Permanente

ORACIÓN PARA COMENZAR
“En su grado más alto, la atención es lo mismo que la oración” Simone Weil
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Ambientación (Música – Canción)
· Nos predisponemos a la oración, todo mi yo, todo mi cuerpo, mi espíritu queda abierto a al Espíritu que ora en nosotras y nosotros.
· Tomamos conciencia de estar en presencia del Señor: “… donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos y ellas” (Mt 18,20). Conectamos con el Señor, él es nuestra fuente de vida. Venimos con nuestras mochilas llenas de vida, preocupaciones, nombres, conversaciones pendientes, agradecimientos, cansancios, sueños, alegrías, enfados, ganas de encontrarnos… ¿sería capaz de poner nombre a la emoción que en este momento predomina en mí?
· Ponemos todo eso en manos del Señor: Hacemos nuestra oración preparatoria.
(Breve silencio)
(Sugerencia de oración preparatoria en silencio)
Señor quiero detenerme en este momento
y tomar conciencia de tu presencia.
Te pido que tu Espíritu esté en mí,
pero también le reconozca
en cada una de las personas que están aquí.
Concédeme, en este rato de oración,
que toda mi persona esté orientada hacia ti
y que eso nos ayude a la comunión entre todas y todos contigo,
con el Padre y el Espíritu.
Amén.
V/. – Señor, ábreme los labios.
R/. – Y mi boca proclamará tu alabanza.
(Oración de todos y todas)
Al nacer la luz del día, mis ojos y mi corazón, se levantan hacia ti.
Escucha las palabras de quien siente la vida nueva.
Ayúdanos, Tú que eres el Señor y el Dios en quien confiamos.
A ti, abro mi ser, mis ganas de vivir, mi despertar.
De mañana, pongo en tus manos mis miedos y mis ilusiones.
De mañana, en tus ojos pongo la sinceridad de mi búsqueda.
De mañana, en tu camino quiero dirigir mis pasos.
Oye nuestra voz, Señor, Tú que eres bueno y compasivo.
Alienta nuestra vida que busca en ti, luz y calor.
Mira, Señor, mi corazón de pobre, toma mi arcilla y moldéala
según los proyectos que tienes sobre mí en este día.
Quiero estar ante tus ojos, y dejarme penetrar por tu mirada.
Derrama tu ternura y tu bondad al comenzar la mañana,
para que nuestro corazón, se sienta fuerte y animoso.
Señor, aparta de mi camino el mal que me rodea.
Dame mansedumbre y humildad.
Quiero ser una persona honesta contigo
y con las demás que me rodean,
dame tu Espíritu porque sólo así es posible.
Confiamos en la abundancia de tu amor.
Haz que caminemos hoy en tu presencia.
Guíame, Señor, Tú que eres bueno y santo.
Guíame hacia la luz, y haz que camine en tu luz.
Guíame y allana mi camino para que te sea fiel.
Que tu Espíritu nos ayude en cada paso.
Que nuestras palabras
arranquen de lo profundo y sean verdaderas.
Señor, dame un corazón limpio que pueda verte.
Señor, dame un corazón misericordioso que derrame misericordia.
Señor, dame un corazón que tenga hambre y sed de justicia.
Que nuestro corazón, se alegre y se regocije hoy
porque todo lo esperamos de ti.
A ti nos acogemos, Señor, al comenzar el día: ¡Protégenos!
En ti ponemos nuestra confianza: ¡Ayúdanos!
A ti abrimos nuestros proyectos de este día: ¡Acompáñanos!
A ti ofrecemos lo que somos y tenemos: ¡Acógelo!
Tú que eres el Dios de la vida: ¡Anímanos!
Danos la gracia de ser generosas y generosos ante tu voluntad.
Bendícenos Señor y guíanos por el camino justo.
Guárdanos mientras vivimos el día que hoy nos regalas.
De Guillermo Rovirosa (OC TIII, pág. 29)
“Aquí entramos de lleno en la Comunión; en este sentido de comunión que es esencial al cristiano que quiere ser (y es) la base y la fuerza de los equipos de la HOAC.
Comunión con Cristo y para lograrla ahí está toda la ascética cristiana y la unión de unos con otros, en Cristo, la cual exige una nueva ascética del Cuerpo Místico. La Comunión como meta de la unidad y como punto de partida para la unidad.
De Magnifica humanitas (239)
¡Cuidemos las relaciones! En una época que tiende a acelerar y a fragmentar, la carne humana sigue pidiendo ser cuidada y reconocida por manos capaces de ternura, por mentes atentas y buenas palabras. La cultura digital multiplica las conexiones y ofrece nuevas posibilidades de encuentro; sin embargo, el corazón humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad. Invito a salvaguardar los espacios y los momentos en que la presencia física sigue siendo decisiva: la mesa compartida, la comunidad cristiana que se reúne, la visita a quien está solo, el servicio a los pobres. Son signos de una humanidad que sigue creyendo que cada cuerpo es templo del Espíritu y casa de Dios, y precisamente esta alianza entre gloria y fragilidad se convierte en criterio para evaluar los modelos antropológicos propuestos por la cultura actual.
Lectura del libro de los Hechos (2,42-47)
Quienes habían sido bautizados se dedicaban con perseverancia a escuchar la enseñanza de los apóstoles, vivían unidos y participaban de la fracción del pan y en las oraciones […] Los creyentes vivían unidos y lo tenían todo en común. […] Alababan a Dios y se ganaban el aprecio de todo el pueblo. Por su parte, el Señor cada día agregaba al grupo de los creyentes aquellas personas aceptaban la salvación.
Palabra de Dios
(Silencio)
Señor Jesús aquí estamos todas y todos,
conscientes de tu presencia,
necesitamos que nos regales tu Espíritu
y “hoy más que nunca”
porque queremos ser fieles a tu voluntad,
es lo que da sentido a la Iglesia, y a la HOAC.
Inspíranos la palabra oportuna,
danos capacidad de escucha,
y valorar sin prejuicios lo que se dice;
concédenos el espíritu de la sinodalidad.
Danos actitud constructiva y fraterna.
La mayor seguridad es tu promesa de que
nos acompañarías en este camino
de hacer presente hoy, aquí el Reino del Abbá.
Que tu Espíritu nos siga animando y acompañando.
Ofrecimiento, intenciones, comentario… (compartimos desde las llamadas de la oración, o podemos repetir en alta voz alguna frase de las que hemos oído, o hemos rezado… desde nuestras mochilas personales y como responsables de OyVC cargadas y cargados de vida y vidas, de vida obrera)
Necesito de ti (Fabiola Torrero)
(la escuchamos o lo rezamos en grupo)
https://www.youtube.com/watch?v=SItX2sWJMac
Espíritu Santo,
irradia en nosotros la luz de lo alto
Padre de los pobres, luz de corazones,
y dador de dones (bis)
Consuelo completo,
dulce huésped nuestro, dulce refrigerio,
descanso en la brega, brisa en la solana
Consuelo en el llanto. (bis)
Luz gratificante, llena lo más hondo de los corazones
Cuando tú no alientas nada hay nada en nosotros
Nada que esté sano. (bis)
Espíritu tu ven a mí,
necesito de ti. Espíritu necesito de ti.
Límpianos lo turbio, riega lo que es árido y sana lo enfermo,
suaviza lo rígido, calienta lo frígido y orienta el desvío. (bis)
Da todos tus bienes que en ti confiamos tu caudal de dones
Haz que merezcamos la patria esperada y el gozo perpetuo. (bis)
Espíritu tu ven a mí,
necesito de ti, Espíritu necesito de ti.
Oración a Jesús Obrero
Canto final:
ORACIÓN
“Una comunidad de cristianos (si de veras lo es) no solamente es lo más fuerte del mundo,
sino lo único fuerte del mundo.” (G. Rovirosa)
CANTO ambiental:
Ambientación
Nos predisponemos para la oración, todo mí yo, sentimientos, emociones, mi cuerpo se predispone para el encuentro. En nuestro interior podemos escuchar la voz de Jesús “Mira que estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y compartiremos la cena” (Ap 3,20).
(Breve silencio)
(Sugerencia de oración preparatoria en silencio)
Señor quiero detenerme en este momento
y tomar conciencia de tu presencia.
Te pido que tu Espíritu esté en mí,
pero también le reconozca
en cada una de las personas que están aquí.
Concédeme, en este rato de oración,
que toda mi persona esté orientada hacia ti
y que eso nos ayude a la comunión entre todas y todos contigo,
con el Padre y el Espíritu.
Amén.
Dir. Padre, gracias por el regalo de este nuevo día
que nos permite reunirnos para que nuestros labios te alaben
y que nuestra vida sea una alabanza a tu nombre:
Señor, ábreme los labios
Tod Y mi boca proclamará tu alabanza.
Señor Jesús,
tu palabra nos recuerda siempre:
“que donde haya dos o más reunidos en tu nombre,
allí estás tú”
que toda mi mente,
que todo mi ser dé cabida a tu presencia, Señor,
“porque tú me sondeas y me conoces…
de lejos penetras mis pensamientos…
todas mis sendas te son familiares”
Dir Envía Señor tu Espíritu
Tod. Y renueva la faz de la tierra
Manos vacías (Karl Barth)
«A los hambrientos colma de bienes.» Lc 1,53
¡Padre nuestro que estás en el cielo!
Nuestra vida es muy confusa:
¡muéstranos el orden que tú le diste
y que quieres darle de nuevo!
Nuestros pensamientos andan completamente dispersos:
¡reúnelos en torno a tu verdad!
El camino que tenemos por delante
está envuelto en tinieblas:
¡precédenos con la luz que nos prometiste!
Nuestra conciencia nos acusa:
¡haznos caer en la cuenta de que
podemos levantarnos para servirte a ti y al prójimo!
Nuestro corazón anda inquieto
en nuestro interior: ¡danos, Señor, tu paz!
Tú eres la fuente de todo bien,
eres la bondad misma,
junto a la cual no hay ninguna otra.
Tú no quieres que cada cual te busque por su cuenta
e intente arreglárselas por sí solo con sus problemas.
Tú quiere que en nuestra miseria
y en nuestra esperanza seamos
un único pueblo de hermanos.
Como tal pueblo, nos tomamos ahora de la mano
para darte juntos las gracias
y extender hacia ti estas manos nuestras,
siempre tan vacías. Amén.
Encíclica Magnifica Humanitas (89)
“Vivir la justicia en la Iglesia significa sanear las relaciones y las estructuras eclesiales de aquellas distorsiones que generan desigualdades, falta de claridad y atropellos. […] Siguiendo el ejemplo de la Iglesia primitiva, los recursos eclesiales están llamados a ser realmente comunes, para que entre nosotros no haya necesitados (cf. Hch 4,34) y para que su administración sostenga la misión de anunciar el Evangelio a los más pobres. Han de promoverse formas regulares de evaluación del ejercicio de las responsabilidades ministeriales, que no sean un juicio sobre las personas, sino instrumentos de formación y de corrección orientados a la misión.
Estos principios de la Doctrina social se encarnan en la vida eclesial en la medida en que estemos abiertos a la acción del Espíritu Santo. De ese modo, la Iglesia es capaz de ofrecer a la sociedad un signo creíble: porque buscar juntos el bien de todos, en la corresponsabilidad y en la fraternidad, no es una utopía, sino una posibilidad real.
De Guillermo Rovirosa (OC TII, pág 231)
“Cuando mi reunión con otros se fundamenta en que yo veo a Cristo en ellos, y ellos ven a Cristo en mí, entonces la lucha se emprende con seguridad absoluta de victoria…si somos fieles.”
De la carta a la Comunidad Hebrea (10,24-25)
“Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, pues quien nos ha hecho la promesa es digno de confianza. Procuremos animarnos mutuamente para poner en práctica el amor y las buenas obras; no abandonemos nuestras reuniones, como algunas personas tienen por costumbre, sino fortalezcámonos mutuamente, tanto más cuanto que ya ven que el día se acerca.”
Porque pienso que debes estar cansado
de gente que hable siempre de servirte
con aire de capitanes;
de conocerte con ínfulas de profesor;
de alcanzarte a través de reglas del deporte;
de amarte como se ama un viejo matrimonio rutinario.
[…]
Haznos vivir nuestra vida,
no como un juego de ajedrez en el que todo se calcula,
no como un partido en el que todo es difícil,
no como un teorema que nos rompe la cabeza,
sino como una fiesta sin fin
donde se renueva el encuentro contigo,
como un baile, como una danza entre los brazos de tu gracia,
con la música universal del amor.
(Madeleine Delbrêl)
Aquí estamos, en pie.
Aquí estamos en esta comunidad
en la que sentimos el orgullo
de ser cómplices contigo
en la construcción del Reino
en este lugar tan especial:
en el mundo obrero, en la clase obrera,
sobre todo, en donde están las personas empobrecidas.
Aquí estamos porque necesitamos volver
siempre al “primer amor”.
Necesitamos recordar que el Reino está ya aquí,
y, nosotras y nosotros, tenemos
que ser señal de que está, de que se puede ver,
que lo tenemos que anticipar para que el mundo crea;
y que es puerta abierta a un recinto
de libertad, de justicia, equidad y paz,
y a quien se acerca le podemos decir “no tengas miedo”.
Pero tu Reino en nuestros equipos,
en nuestras asambleas, en nuestros encuentros,
están llenos de relaciones que constantemente
tenemos que cuidar…
ya que la rutina, el orgullo, el poder…
y la mentalidad capitalista se nos cuela con facilidad
y nos rompe la fraternidad y ralentiza el ya del Reino…
Nos cuesta aceptar con alegría que
la pobreza, la humildad y el sacrificio
son también herramientas de ese Reino
pero en él está garantizada la felicidad.
Por eso tenemos que revisar, pedir perdón,
afrontar retos y volvernos a “entusiasmar”
con el cuidado de este trocito de Reino
que nos has encomendado.
Estamos agradecidos por la esperanza
que has puesto en nosotras y nosotros,
eres un Dios paciente, misericordioso, constante,
y tozudo en esa esperanza.
Concédenos la gracia de estar pendientes de lo que el Espíritu
dice a las iglesias, a esta que camina en al mundo obrero
y de escuchar de tu Hijo:
“conozco tus obras, tu amor, tu entrega y tu paciencia.
Tus últimas obras son incluso mejor que las primeras” (Ap 2,19)
Danos la gracia de seguir a Jesús
y que vivamos ya como resucitados en Él. Amén
Oración a Jesús Obrero
CANTO FINAL: Espíritu del Señor
EL SEÑOR OS DARÁ SU ESPÍRITU SANTO
YA NO TEMÁIS, ABRID EL CORAZÓN,
DERRAMARÁ TODO SU AMOR. (bis)
___________________
PARA LA REUNIÓN DE GRUPOS
(Adsumus, Sancte Spiritus)
Estamos ante ti, Espíritu Santo,
reunidos en tu nombre.
Tú que eres nuestro verdadero consejero:
ven a nosotros, apóyanos,
entra en nuestros corazones.
Enséñanos el camino,
muéstranos cómo alcanzar la meta.
Impide que perdamos el rumbo
como personas débiles y pecadoras.
No permitas que la ignorancia
nos lleve por falsos caminos.
Concédenos el don del discernimiento,
para que no dejemos que nuestras acciones se guíen
por prejuicios y falsas consideraciones.
Condúcenos a la unidad en ti,
para que no nos desviemos
del camino de la verdad y la justicia,
sino que en nuestro peregrinaje terrenal
nos esforcemos por alcanzar la vida eterna.
Esto te lo pedimos a ti,
que obras en todo tiempo y lugar,
en comunión con el Padre y
el Hijo por los siglos de los siglos. Amén.
EUCARISTÍA
Monición de entrada:
En el libro del Apocalipsis el ángel llama la atención a las Iglesias, y a la de Éfeso le reprocha que dejó “enfriar el primer amor” (Ap 2,4). El cuidado de la vida comunitaria es clave y fundamental y la Eucaristía que celebramos es el centro que alimenta la comunión, la fraternidad, la hermandad. Unidos a Cristo para, vivir la fraternidad “para que el mundo crea”, mirémonos a los ojos y agradezcámonos que estamos aquí no por un deber que nos marca la tarea comunitaria sino por agradecimiento, “nadie se salva solo o sola” (EG 113), sino en el nosotros y nosotras.
Canto de entrada:
Acto penitencial
“La evaluación no constituye un juicio sobre las personas, sino que permite poner de relieve los aspectos positivos y las áreas de posible mejora en la actuación de quienes tienen responsabilidades ministeriales, y ayuda a la Iglesia a aprender de la experiencia, a recalibrar los planes de acción y a permanecer atenta a la voz del Espíritu Santo, centrando la atención en los resultados de las decisiones en relación con la misión.” (DF 100)
– Por las veces que no hemos sido capaces de cuidar las relaciones evitado los juicios, chismes y cotilleos y la rutina que deteriora los vínculos y todas aquellas actitudes que rompen la fraternidad. Señor ten piedad.
– Cuando hemos convertido la “Triple comunión” en pura “eficiencia”, ha faltado el amor, y hemos perdido su capacidad transformadora de nuestra propia vida militante y la llamada a la permanente conversión. Cristo ten piedad
– Porque muchas veces cualquier disculpa nos alejan de lo comunitario y olvidamos que nuestra presencia y participación es necesaria para todo lo comunitario. Cristo ten piedad.
– Porque algunas veces no somos “testimonio de comunión fraterna atractivo y resplandeciente”, no cuidamos la vida de equipo y a las personas. Cristo ten piedad
– Porque muchas veces nos ha faltado el espíritu sinodal en nuestras asambleas, encuentros, reuniones. Señor ten piedad.
Revisamos en un momento de silencio las actitudes, y como he ejercido mi responsabilidad y comunión fraterna en este encuentro.
Yo confieso ante Dios Padre y ante ustedes
hermanas y hermanos, que he pecado,
que he puesto obstáculos al Plan de Dios
a la construcción de la fraternidad que nos presenta Jesús.
Que he puesto obstáculos a la construcción en mí,
de la persona nueva que Jesús propone.
Que no me he esforzado en sentir con Él,
sentir con la Iglesia y con el Mundo Obrero.
Y ha sido mi responsabilidad.
Por lo tanto,
ruego a todas las personas creyentes
que han alcanzado la plenitud de la vida en el Señor,
santas y santos que han formado parte de nuestro movimiento,
a María la Madre de Jesús,
y a ustedes, hermanas y hermanos de la HOAC,
que intercedan por mí al Padre/Madre Dios,
por Jesucristo nuestro Señor. Amén
LITURGIA DE LA PALABRA
Las lecturas dependerán de las que ofrezca la Iglesia en la liturgia del día o aquellas que consideremos oportunas.
Homilía
LITURGIA EUCARÍSTICA
PLEGARIA EUCARÍSTICA
Realmente es justo y necesario
darte gracias, siempre y en todo lugar,
Padre/Madre lleno de ternura y misericordia,
Dios grande y “débil”, vulnerable…
Sí, así lo has querido y así nos has hecho de libres.
Tu poder nos ha dado la libertad
para mejorar o no, el mundo que has creado,
para hacer posible o no, tus sueños.
(Todos/as)
Así es, Dios creador, arriesgado y confiado,
todo lo pones en nuestras manos.
(Izq)
No querías normas ni leyes externas
que nos hicieran esclavas o esclavos de un enigma sin rostro.
Pero sí has querido siempre comunicarte
desde lo más profundo de ti mismo.
Y nos regalaste a Jesús
y nos animaste a que le tuviéramos como referente,
que le siguiéramos, porque tú y él eran uno.
Y desde el comienzo de dos en dos,
mandó al discipulado más frágil
a anunciar que el Reino estaba cerca, a sanar heridas
y a liberar aquellas personas esclavas del sistema del mal.
Y se asombraban de la fuerza de la palabra dicha en su nombre.
Así es, Dios apasionado por la humanidad,
que con Jesús nos regalas la Buena Noticia
(Dch)
Con Jesús, el Señor, nos enseñaste como invertir la libertad
y, con el regalo del Espíritu, nos sigues animando,
iluminando, para ser audaces y creativos
en el anuncio de la Buena Noticia,
y a nosotras y nosotros militantes de la HOAC también,
de seis en seis, o de cuatro en cuatro…
nos sigues animando para seguir
buscando operarios para que, en el mundo obrero,
Jesús sea propuesta de liberación.
Para seguir haciendo el Reino
y digamos “vengan y vean”, es posible.
Así es, Dios solidario, maestro de “quehaceres”,
pecho de desalientos, tienda de “entusiasmo”.
Bendito seas, Padre/Madre, por tantos hombres y mujeres,
que sin hacer nada extraordinario dan cada día su cariño a los demás
y saben compartir lo que son y lo poco o mucho que tienen,
son luz y sal y esperanza de las personas consideradas últimas.
Bendito seas, por todas aquellas y aquellos que construyen fraternidad
y nos recuerdan, con su vida, que otro mundo es posible
Por todos ellos y ellas te damos gracias y proclamamos tu gloria
cantando este himno, porque estamos orgullosos de ti.
Santo, santo…
Consagración
Este es el misterio de nuestra fe;
misterio porque es incontrolable,
no podemos poseerle,
sólo podemos anhelar amarle más y servirle,
y pensar como él, trabajar con él y vivir en él.
Y así lo pedimos:
(Todos/as)
Con las personas empobrecidas y descartadas
reconocemos tu muerte solidaria,
Con nuestra vida comprometida y entregada
proclamamos tu resurrección.
¡Ven Señor Jesús!
Así pues, Padre/Madre,
al celebrar ahora este misterio en el que se hace presente
tu Hijo, con su vida, muerte y resurrección,
te queremos agradecer este gesto de Jesús:
de hacerse presente en el pan y en el vino
que nos une en la fe y en la tarea.
(Izq)
Danos entrañas de misericordia ante toda miseria humana,
inspíranos el gesto y la palabra oportuna
ante nuestros hermanos y hermanas
y toda persona que se sienta sola, desamparada, deprimida.
Ayúdanos a mostrarnos disponibles, entregados y comprometidos
ante aquellas que se sientan explotadas, excluidas y descartadas.
(Dch)
Que tu Iglesia, Señor,
que tu Iglesia sea un espacio de acogida, de fraternidad,
un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz,
“un hospital de campaña”,
para que toda persona que se acerque a ella
encuentre motivos para seguir luchando, para seguir esperando,
y que su esperanza sea la nuestra y que nunca “quede defraudada”
(Izq)
Recordamos a toda la Iglesia:
al Papa León, al obispo de esta Diócesis …..,
y a todas las personas que cuidan la vida de la Iglesia,
a los grupos y movimientos,
que seamos auténticos servidores y servidoras
y nos creamos y vivamos la auténtica sinodalidad y fraternidad.
Recordamos a todas las personas que sirven
a las consideradas últimas y descartadas,
que sientan la fuerza del Espíritu que las sostiene,
son un orgullo para la Iglesia.
Recordamos a todas las personas que han muerto
a nuestros familiares y amigos,
A los obreras y obreros muertos en el campo del honor,
del trabajo y de la lucha,
y a todas las personas que ya nadie recuerda,
pero que están presentes
en tu memoria llena de ternura, misericordia,
y de VIDA.
(Breve silencio)
Padre queremos brindar por todo esto,
por la vida, y por la oportunidad
que tenemos en ella de descubrirte presente
y cercano, misterio y transparencia...
y por aquel que nos ha vinculado
a ti y al Espíritu y nos enseñó a ver y verte:
POR CRISTO, CON ÉL Y EN EL...
Amén
PADRE NUESTRO……
Líbranos de todos los males
Líbranos de este sistema que descarta a personas,
que genera paro, marginación, pobreza, miseria... que mata.
Cambia el corazón de la gente poderosa,
explotadora, de las que son violentas.
(Todos y todas)
Líbranos de las críticas, mentiras y calumnias,
Líbranos de creernos mejores personas que las demás.
Líbranos de los misiles, tanques, armas,
de quienes creen en la guerra, y trafican con la muerte,
Líbranos de quienes juegan con las vidas de las personas.
¡Transforma su corazón,
dales un corazón de carne!
¡Inúndales de compasión!
Padre bueno, concédenos la paz.
Concede la paz a toda la tierra a todos los pueblos,
una paz “desarmada y desarmante”.
Que seamos cada una, cada uno de nosotros y nosotras
testigos de tu paz en todo rincón que estemos.
Sabemos que pedirte todo
es para sentirnos acompañados por ti,
pedirte todo es tomar conciencia de la tarea que tenemos,
pedirte todo, “Dios mendigo supremo”,
es para que nos sostenga tu gracia,
pedirte todo es para no creernos autosuficientes,
También nosotros y nosotras mendigamos tu amor y tu gracia.
Padre nuestro
Canto de comunión:
Oración final.
Padre, tu llamaste a Guillermo Rovirosa,
le mostraste la grandeza de tu amor, manifestado en Jesucristo,
el obrero de Nazaret entregado hasta la muerte y resucitado,
y lo enviaste como apóstol al mundo obrero.
Concédenos vivir, con su misma coherencia,
el bautismo que nos ha hecho hijos e hijas tuyos,
de modo que en el trabajo de cada día
lleguemos a transformar la sociedad según tu voluntad
y a transmitir la alegría de la fe
a nuestras hermanas y hermanos trabajadores.
Te pedimos, por su intercesión,
ayuda ante las necesidades que te tenemos
y que en estas jornadas hemos puesto en común
hemos trabajado y conversado,
y el gozo de agradecer su intercesión
con un mayor compromiso
a favor del amor y la justicia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
María Madre de la Iglesia que camina en el mundo obrero
Ruega por nosotras y nosotros
Bendición final
CANTO FINAL: Cuidar trabajo y vida


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