[hoac.gif]










UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


¡Bienvenido/bienvenida! al "blog" de la HOAC diocesana de Cádiz y Ceuta.


viernes, 25 de abril de 2014

«LA FIESTA DEL 1 DE MAYO, DÍA DEL TRABAJO»


El empeoramiento de la precariedad laboral y el paro ejes centrales del primero de mayo para la Pastoral Obrera 



Como cada año, el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera conmemora el 1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores y Festividad de San José Obrero.

Y nos dirige con este motivo, la siguiente invitación:

Queridos hermanos y hermanas os invitamos a los actos que el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera ha organizado con motivo del 1º de MAYO.
           
La situación que en estos momentos están viviendo muchas familias trabajadoras de nuestra Diócesis a causa  de la precariedad laboral y el paro y que ha empeorado con la crisis, es el marco en el que desarrollamos este año la celebración del 1º de Mayo. Hombres, mujeres, jóvenes y niños están siendo tocados en sus necesidades más vitales, comida, trabajo, vivienda, libros y un largo rosario de calamidades e injusticias. También en continuidad con el trabajo que el secretariado viene realizando para la evangelización del mundo obrero y en sintonía con el Programa Pastoral “Id y predicad el Evangelio”, en el que se nos anima a ser una Diócesis en Misión que salga al encuentro de los pobres y necesitados.

            Dichos actos se realizarán los día 26 de abril y 1 de mayo, en Algeciras.

         El día 26 de abril a las 11:30 h, se realizarán las VII Jornadas Diocesanas de Pastoral Obrera en la Parroquia de Santa María Micaela (Barriada de La Bajadilla) en Algeciras. La ponencia y la posterior reflexión serán expuestas por        D. Francisco José Carrillo Sánchez, miembro del Equipo Parroquial de Pastoral Obrera de la Parroquia de San Bernardo de  La Línea de la Concepción.

            El Día 1 de mayo a las 19:00 h. nos reuniremos para celebrar la Eucaristía del 1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores y Festividad de San José Obrero. Celebraremos la Eucaristía en la Parroquia de San Pedro y San Francisco Javier (Barriada de Pescadores) en Algeciras.

Invitamos a todos los sacerdotes que tengan posibilidad, a que concelebren la Eucaristía, y a todos los miembros de la comunidad diocesana que puedan desplazarse, a que participen en esta celebración diocesana. Animamos igualmente a las parroquias que puedan, a colaborar y facilitar el traslado de las personas interesadas.

Para mayor información os adjunto el cartel y el díptico de dichos actos.

Si necesitáis contactar con el Secretariado, podéis poneros en contacto al teléfono  696 55 10 00 o por correo electrónico a pobreracadiz@gmail.com.

Celebramos también este año un acontecimiento importante para la Pastoral Obrera. Se cumple el veinte aniversario del documento de la CEE “La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”, esto puede suponer para nuestra diócesis un análisis y una actualización de cómo estamos viviendo esta realidad en el ámbito pastoral en el que cada uno desarrollamos nuestra labor evangelizadora, apostólica y misionera.

Feliz Pascua de Resurrección y que la confianza en nuestro Padre dinamice y fructifique vuestro trabajo evangelizador y el de vuestra parroquia, comunidad y movimiento.

            A vuestra disposición y un fuerte abrazo en Cristo Obrero,
           
 Eugenio Díaz Melero
Director del Secretariado
Diocesano de Pastoral Obrera





VII JORNADAS DIOCESANAS
DE PASTORAL OBRERA
PARROQUIA DE SANTA MARIA MICAELA
BARRIADA DE LA BAJADILLA
ALGECIRAS
Sábado, 26 de abril
Desde las 11:30 h . hasta las 14:00 h.


“ANUNCIAR LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO EN TIEMPOS DE PRECARIEDAD”



1º DE MAYO
DIA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES EUCARISTIA
PARROQUIA DE SAN PEDRO Y SAN FRANCISCO JAVIER
BARRIADA DE PESCADORES
ALGECIRAS
Jueves, 1 de mayo
A las 19:00 h.

“ANUNCIAR LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO EN TIEMPOS DE PRECARIEDAD”


Como cada año, el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera conmemora el 1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores y Festividad de San José Obrero.
Bajo el lema Anunciar la alegría del Evangelio en tiempos de precariedad han organizado una serie de actos que realizarán los día 26 de abril y 1 de mayo, en Algeciras.
El día 26 de abril a las 11.30 horas, se celebrarán las VII Jornadas Diocesanas de Pastoral Obrera en la Parroquia de Santa María Micaela (Barriada de La Bajadilla) en Algeciras. La ponencia y la posterior reflexión serán expuestas por Francisco José Carrillo Sánchez, miembro del Equipo Parroquial de Pastoral Obrera de la Parroquia de San Bernardo de La Línea de la Concepción.
De otro lado, el 1 de mayo a las 19.00 horas se celebrará, en la Parroquia de San Pedro y San Francisco Javier (Barriada de Pescadores) en Algeciras la Eucaristía del 1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores y Festividad de San José Obrero.
Desde la Pastoral Obrera aseguran que la situación que en estos momentos están viviendo muchas familias trabajadoras de nuestra Diócesis a causa  de la precariedad laboral y el paro y que ha empeorado con la crisis, es el marco en el que desarrolla este año la celebración del 1º de Mayo. “Hombres, mujeres, jóvenes y niños están siendo tocados en sus necesidades más vitales, comida, trabajo, vivienda, libros y un largo rosario de calamidades e injusticias. También en continuidad con el trabajo que el secretariado viene realizando para la evangelización del mundo obrero y en sintonía con el Programa Pastoral Id y predicad el Evangelio, en el que se nos anima a ser una Diócesis en Misión que salga al encuentro de los pobres y necesitados”.
Además, la organización diocesana recuerda que se cumple el veinte aniversario del documento de la CEE La Pastoral Obrera de toda la Iglesia, lo que puede suponer para nuestra diócesis un análisis y una actualización de cómo estamos viviendo esta realidad en el ámbito pastoral en el que cada uno desarrollamos nuestra labor evangelizadora, apostólica y misionera.


Fotos de la jornada de P.O.,
celebrada en Algeciras el 26 de abril de 2014
que nos envía Paco González















Fotos de la Manifestación del Primero de Mayo,
celebrada en Cádiz.
De izquierda a derecha: Pepe Carrascosa, Sebastián Henry,
Miguel Mougán, Joaquín Cruz, Carmen Guerra, Eduardo Soto,
María Matavera y Fco. Güeto Moreno,









La Pastoral Obrera celebró el primero de mayo en Algeciras

Por: Francisco González





Con motivo del 1º de Mayo, festividad de San José Obrero y en  el día en que los hombres y mujeres del trabajo celebran su día internacional, se ofició una eucaristía en la Parroquia de San Pedro y San Francisco Javier de Algeciras, presidida por Fernando Campos, vicario general de Pastoral, y concelebrada por los sacerdotes Eugenio Díaz Melero, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera, el párroco Andrés Avelino González y Pedro Gómez, párroco del Espíritu Santo. Asistieron a la misma,  militantes de la HOAC, de la JOC, Equipos de Pastoral Obrera (EPPOS) de Cádiz y de La Línea, comunidad de religiosas y feligreses de la parroquia anfitriona.

El lema de la celebración fue: “Anunciar la alegría del evangelio en tiempos de precariedad”, muy oportuno cuando tantos trabajadores y sus familias están padeciendo la cruel realidad del paro, la precariedad, e incluso la pobreza.

En nombre de la parroquia, una feligresa expuso la situación de paro y necesidad en que vive la barriada de “Pescadores” y el compromiso de su párroco Andrés Avelino que durante tantos años ha venido trabajando por los más pobres de la barriada y de los emigrantes que acuden a la parroquia buscando un cobijo provisional. Refirió, además, que la puertas de la iglesia y de sus dependencias están abiertas a todas las personas en situaciones, muchas veces desesperadas, que recurren a Andrés, “un sacerdote que no tiene nada suyo”, en busca de un techo o solución a sus problemas. Recordó también como la HOAC se había iniciado en la parroquia y a tantos sacerdotes que consagraron su ministerio a la evangelización del mundo obrero y la defensa de los derechos sociales y laborales de las personas del trabajo.

En su homilía, Fernando Campos destacó la situación de cambio social y económico en que nos encontramos, de tal manera que está suponiendo un real y verdadero cambio de época, con todos los sufrimientos que estas situaciones han provocado a lo largo de la historia, y la necesidad de una fe fuerte y arraigada que nos permita enfrentarnos a las graves dificultades de este presente que nos ha tocado vivir.

En el momento de las ofrendas, la HOAC presentó los materiales de “La Persona es lo Primero”, Gesto Andaluz recientemente clausurado en Córdoba, tras dos años de actos públicos, y la documentación editada por este movimiento con motivo del cincuenta aniversario de la muerte  de su promotor, Guillermo Rovirosa. Los Jóvenes de la JOC ofrecieron  la camiseta de la “marea verde”, como símbolo del esfuerzo que, por una educación de calidad y sin recortes económicos, realiza este colectivo social, en el que participan muchos jóvenes. Los EPPOS diocesanos exhibieron el cartel de  jornadas de P.O., recientemente celebradas en la Parroquia de Sta. María Micaela de La Bajadilla de Algeciras. Con esta ofrenda presentaron “el sufrimiento de tantos hombres y mujeres” y el “compromiso de la pastoral obrera” de estar al lado de ellos” a fin de conseguir la “transformación social que  permita un trabajo digno”. Finalmente, feligreses de la parroquia ofrendaron ante el altar el pan y el vino para la consagración.

Finalizada la eucaristía, Eugenio Díaz, Director de Secretariado, invitó a dar gracias al Padre  por el trabajo que se realiza  en la Pastoral Obrera, orando la “plegaria en el día de los trabajadores”.

Como conclusión, podemos decir que fue una jornada de oración sentida y vivida en un ambiente de amable convivencia, que nos ha dado fuerzas e ilusión a las personas que desarrollamos la pastoral obrera en el  mundo del trabajo gaditano.





Fotos de la Eucaristía del Primero de Mayo,
celebrada en la Bda. de Pescadores de Algeciras.










1º DE MAYO

ANUNCIAR LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO EN TIEMPOS DE PRECARIEDAD
Texto: Eugenio Díaz Melero


El Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera tiene más que nunca en estos tiempos de crisis y de precariedad una labor y una misión muy importante a desarrollar, ésta no es otra que la de llevar, anunciar y proclamar la alegría del Evangelio al Mundo Obrero.  Esta labor es, en realidad, preocupación, responsabilidad y tarea de toda la Iglesia diocesana.  Es la diócesis y nuestro obispo, D. Rafael quien nos envía a anunciar y proclamar con gozo el mensaje de salvación y liberación de Jesús al Mundo Obrero.


El Mundo Obrero ha ido cambiando como realidad a lo largo del tiempo, como nos recuerda el documento de la Conferencia Episcopal Española “La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”, de cuya publicación se cumple este año su XX aniversario.  Podemos decir que el Mundo Obrero es una realidad compleja, pero desde luego, continúa siendo la realidad más importante social y numéricamente en nuestra sociedad.  Esta realidad se encuentra hoy en un fuerte proceso de transformación.  El Mundo Obrero no se encuentra hoy día sólo en la industria y en los servicios, sino que forma también parte del mismo el trabajo en el campo, en el mar, los trabajadores emigrantes que llegan a nuestra diócesis, etc.  Está formado el Mundo Obrero por quienes trabajan legalmente con algún tipo de contrato o por los que tienen que hacerlo en la economía sumergida; por los obreros fijos, eventuales y en paro; por los parados de larga duración, con contratos intermitentes; por trabajadores con una alta cualificación profesional que, o no tienen trabajo, o lo tienen inestable y mal pagado.  Forman parte también del Mundo Obrero, los trabajadores autónomos a menudo con dificultades de subsistencia.  Lo forman quienes tienen conciencia clara de ser obreros y también aquellos que no la tienen.  Todos ellos: jóvenes y adultos, activos y jubilados, trabajadores y trabajadoras que viven en los barrios populares y pueblos de nuestra diócesis, familias enteras con sus condiciones de trabajo y de vida marcadas por la precariedad, por la crisis económica y social, con sus diferentes situaciones, constituyen la realidad del Mundo Obrero actual.




Desde la JOC (Juventud Obrera Cristiana) vamos compartiendo la vida de los jóvenes estudiantes y trabajadores, analizando y viendo las situaciones que están viviendo en la realidad de cada día: en su familia, en su barrio, en sus institutos o en la universidad, en su trabajo o en su condición de parados, de jóvenes que buscan empleo; iluminándola desde el Evangelio y desde el encuentro con Jesús; llevándonos todo ello a un compromiso y acción transformadora que comienza por el mismo joven y que se desarrolla también en el ámbito en el que están, con sus amigos y compañeros de estudio o trabajo, en su barrio, etc.  Hace poco en un encuentro, Cintia, una joven de la JOC de Zaragoza, compartía con nosotros una oración de acción de gracias al Padre que refleja muy bien la labor que desarrollamos: “Todo al principio cuesta, comenzar a andar sin saber muy bien donde pueden acabar las cosas, pero la verdad que cuando vas pasando etapas y ves que van saliendo bien, te llena de energía y te dan ganas de seguir y ver que puedes.  Esto es lo que me pasó con la acción de equipo y la verdad que ahora cada vez que pienso en ella me doy cuenta de todo lo que he aprendido y del buen sabor de boca que me produce pensar en ella.  Te doy gracias por habernos atrevido a hacer esta acción, por todo lo que hemos aprendido y porque también me ha servido para madurar y ver que somos capaces de hacer más cosas de las que nos creemos.  Gracias también, Padre, por tener esta mirada crítica y estas ganas de poder cambiar las cosas que creemos que no están bien y no pueden seguir así”.


La HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) está compuesta por hombres y mujeres que desde la reflexión y la acción están siempre atentos al sufrimiento y a las reivindicaciones de los trabajadores y trabajadoras de nuestra diócesis, especialmente en la zona de la Bahía de Cádiz, donde se encuentran los equipos de militantes de la HOAC en nuestra diócesis.  En este último año, han desarrollado un gesto comunitario en toda Andalucía, “La persona es lo primero”, consistente en una eucaristía y una concentración en alguna de las plazas, denunciando la situación de paro que es cada vez mayor en nuestra diócesis, así como el sufrimiento producido en las familias como consecuencia de la crisis económica y social que estamos padeciendo, sin olvidar la deshumanización social producida por la mercantilización del trabajo, la siniestralidad laboral o el drama que viven las familias afectadas por los desahucios.


Los EPPOS (Equipos Parroquiales de Pastoral Obrera) tienen la labor de anunciar la alegría del Evangelio en los barrios en los que se encuentran las parroquias en los que están, y de llevar la vida del barrio y sus problemas a la comunidad parroquial, ayudando a la formación de la conciencia social de los miembros de la comunidad parroquial y tratando de responder pastoralmente a las situaciones que se van presentando, siendo en medio del barrio, semilla de Esperanza.  Toda esta labor la animamos, impulsamos y coordinamos desde el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera, pero en realidad es una labor de todos los cristianos y parroquias de nuestra diócesis, por eso os animamos más que nunca en este 1º de Mayo, fiesta de San José Obrero y de los trabajadores, a que anunciéis la alegría del Evangelio en el Mundo Obrero al que todos pertenecemos y a que seáis semillas de Esperanza en vuestros barrios y pueblos.

Piedras Vivas




Ver páginas 4 y 5 dedicadas a la Pastoral Obrera
y el Primero de Mayo




CARTA PASTORAL DEL OBISPO DE CÁDIZ Y CEUTA CON MOTIVO DE LA FESTIVIDAD DE SAN JOSÉ OBRERO, 1 DE MAYO

SAN JOSÉ OBRERO

OBISPO Carta Pastoral del obispo de Cádiz y Ceuta con motivo de la festividad de San José Obrero, 1 de mayo.



Queridos hermanos,
El trabajo es una dimensión fundamental de la existencia humana de perenne actualidad  que exige, sobre todo para los cristianos, una renovada atención y un decidido testimonio. Continuamente surgen nuevos interrogantes y problemas y nacen nuevas esperanzas, pero afloran también temores y amenazas relacionadas con el. En la celebración de San José Obrero, el día 1 de mayo, se nos ofrece una oportunidad para actualizar nuestra fe y nuestro compromiso.

El sufrimiento de los millones de parados de nuestra sociedad, muchos de ellos en trágicas situaciones por faltarles el subsidio de desempleo, y miles de jóvenes sin esperanza de empleo, o los adultos que nunca llegaron a trabajar, o quienes son víctimas de trabajos inhumanos o viven explotados, nos obligan a orar y comprometernos más por ellos y a recordar el Evangelio de Cristo que nos enseña a ver la imagen de Dios en cada uno y a buscar caminos nuevos para un mundo más justo y fraterno.

La vida del hombre está hecha cada día a base de trabajo. En el se juega la propia dignidad específica, al tiempo que contiene la medida incesante de la fatiga humana, y del sufrimiento.  También constatamos en la vida laboral el dolor y las injusticias que invaden profundamente la vida social dentro de cada nación y a escala internacional.

Es verdad que el hombre se nutre con el pan del trabajo de sus manos, pero no sólo de ese pan de cada día que mantiene vivo su cuerpo, sino que también necesita del pan de la ciencia y del progreso, de la civilización y de la cultura. Ese pan que consigue con el sudor de su frente no sólo supone el esfuerzo y la fatiga personales, sino también las tensiones, conflictos y crisis que, en relación con la realidad del trabajo, trastocan la vida de cada sociedad y aun de toda la humanidad.

No podemos conformarnos, por esto, sólo con discursos sobre la dignidad del trabajo sino que con el papa Francisco quisiéramos más todavía, que nuestro deseo llegara más alto. Porque no se trata tan sólo de asegurar a todos la comida, o un «decoroso sustento», sino de que todos tengan prosperidad sin exceptuar bien alguno. Esto implica educación, acceso al cuidado de la salud pero, sin duda, especialmente tener trabajo, porque en el trabajo libre, creativo, participativo y solidario, el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida. El salario justo permite el acceso adecuado a los demás bienes que están destinados al uso común.

Debemos interpelar a nuestra comunidad cristiana. Cuando san Pablo se acercó a los Apóstoles de Jerusalén para discernir «si corría o había corrido en vano» (Ga 2,2), el criterio clave de autenticidad que le indicaron fue que no se olvidara de los pobres (cf. Ga 2,10). Este gran criterio para que las comunidades cristianas no se dejaran devorar por el estilo de vida individualista de los paganos, tiene una gran actualidad en el contexto presente, donde tiende a desarrollarse un nuevo paganismo individualista. La belleza misma del Evangelio no siempre puede ser manifestada por nosotros adecuadamente. No obstante hay un signo que no debe faltar jamás: la opción por los últimos, nuestra preocupación por aquellos que la sociedad descarta y desecha. Hoy para la gran máquina de la economía neoliberal los últimos son los trabajadores poco productivos por su edad, por su condición de madre o padre, o simplemente por ser considerados  un número más que se puede sacrificar por la supuesta e inevitable reducción de costes de producción u otras causas.

Estas cuestiones nos tienen que hacer pensar a cada uno personalmente pues a veces nos hacemos duros de corazón y de mente, y nos olvidamos, nos entretenemos,  o nos extasiamos con las inmensas posibilidades del consumo y de distracción que ofrece esta sociedad. Se produce así una especie de alienación que nos afecta a todos. Ciertamente si está alienada una sociedad en sus formas de organización social, de producción y de consumo, se hace más difícil la realización de esta donación y el desarrollo de esa solidaridad humana. Nos jugamos mucho en ello.

En mis visitas por las parroquias escucho las situaciones laborales tan duras que muchos de vosotros tenéis que afrontar. El Señor está con vosotros, no dejéis de confiar, de luchar, de buscar apoyo. La situación es grave y está en juego la paz social que no puede entenderse como un irenismo o como una mera ausencia de violencia lograda por la imposición de unos sobre otros.  Es necesario reivindicar con voz profética la dignidad de la persona humana, los derechos humanos y el bien común. Rechacemos las actitudes insolidarias  y egoístas que no asumen riesgos por asegurarse más beneficios y defendamos unas condiciones laborales con la seguridad suficiente que permita a los jóvenes afrontar su futuro, formar una familia, tener hijos. 

Pido a los responsables del mundo empresarial y laboral, a los políticos, que se sitúe siempre en el centro de las decisiones a la persona, a cada persona, que se mire, ante todo, su bien. Cada prójimo es Cristo mismo, el cual se identificó con cada hombre y mujer por su Encarnación.  Es urgente no sólo refundar en el amor la vida social y económica, sino nuestra propia humanidad. Sólo desde una nueva concepción del hombre surgirá una manera adecuada de vivir el trabajo como un bien solidario y una oportunidad de colaborar con el plan del Creador, un bien del que ninguno podemos quedar privados pues el Señor de la viña nos ha llamado a todos a trabajar.

Prestemos especial atención a la justa distribución de los trabajos, al respeto a la mujer trabajadora, especialmente en su maternidad, a la conciliación familiar, a los inmigrantes y sus derechos laborales, reivindicados en tantas ocasiones, idénticos a los de cualquier otro ciudadano. Apoyemos toda iniciativa empresarial, el riesgo de los emprendedores y cuanto fomente el trabajo digno, y fomentemos la colaboración, la participación solidaria. Desterremos además toda interpretación ideológica o política sectaria de nuestras actividades evangelizadoras en el mundo del trabajo y dejemos que la caridad de Cristo nos urja a cambiar nosotros, los primeros, el estilo de nuestra vida, sobre todo cuando exigimos que otros cambien las suyas.

Quisiera que sintiésemos a Jesús, el trabajador de Nazaret con nosotros. Los militantes de los movimientos obreros tenéis la misión de hacerle presente, fortaleciendo vuestro compromiso, siempre reflejo del amor cristiano, con la oración, la eucaristía y la penitencia, que os haga fiel reflejo de Cristo, capaces de comprometeros por la justicia y de acercar con paciencia la misericordia de Dios a todos.


Que la mirada del Señor transforme la nuestra y que san José, el hombre santo y justo ante Dios, nos enseñe a trabajar con las manos bien asidas a la tierra y el corazón y la mirada puestas en el cielo.


Vuestro Obispo, que está con vosotros en el nombre del Señor,



+Rafael Zornoza Boy,

Obispo de Cádiz y Ceuta




miércoles, 23 de abril de 2014

COMUNICADO ANTE EL 1º DE MAYO DE LA JOC Y LA HOAC: «LA TIRANÍA DE LOS MERCADOS FRENTE A LA VIDA DEL MUNDO OBRERO»

Ante un nuevo 1º de mayo, día internacional de los trabajadores y las trabajadoras, fiesta del movimiento obrero mundial, la HOAC y la JOC, movimientos de Acción Católica especializada en el mundo obrero, queremos ofrecer nuestra reflexión.



Recordamos en este día a tantos trabajadores y trabajadoras que sufrieron y continúan sufriendo a lo largo de la historia condiciones precarias e inseguras de trabajo, lo que les ha llevado a perder la salud e incluso la vida. Trabajadores explotados por la usura de los empresarios, o de grupos multinacionales o financieros, que especulan y no dudan, en poner como centro de la actividad económica el beneficio y el dinero.
Así la persona y sus familias, son mercancía que se compra a cambio de un salario cada día menor. También recordamos a quienes, siendo un ejemplo de resistencia y lucha, han permitido que el colectivo obrero y la sociedad en general, avanzáramos hacia un mundo de justicia, igualdad, paz y desarrollo y nos implicáramos en la construcción de un mundo más fraterno.
Denunciamos que el Mundo obrero está sufriendo las consecuencias de una desigualdad cada vez mayor, entre países y dentro de cada país. El trabajo convertido en un factor más de la producción y al servicio del capital, está dejando de ser un elemento esencial para que las personas y las familias puedan vivir con dignidad. Un escenario nefasto para el desarrollo de la vida de tantas personas ¿Por qué no podemos vivir sin trabajo, y si trabajamos perdemos la vida? puede parecer exagerado… ¡pero no! Actualmente en España nos encontramos  con una escalofriante tasa de desempleo del 26% (5.896.300 de personas) [1],  del 56% si hablamos de jóvenes. Quienes encuentran trabajo, casi en su totalidad, obtienen empleos precarios e inestables [2] que también nos van quitando la vida, a veces incluso con salarios que no permiten salir de la pobreza.
Hay un ataque planificado y dirigido a redistribuir la riqueza desde la mayoría humilde obrera y trabajadora  hacia un grupo dominante minoritario, aplicando la despiadada ideología neoliberal en un mundo con fronteras para las personas, pero no para el dinero.
El reciente Informe Foessa “Precariedad y cohesión social”, presentado por Cáritas y cínicamente cuestionado por el gobierno, constata el empeoramiento de la situación laboral y social que se extiende a amplios sectores de la población.
En España la fractura social entre los más pobres y los más ricos se ha ensanchado un 45%. Cinco millones de personas se encuentran afectadas por situaciones de exclusión severa, un 82,6% más que en 2007, en su mayoría familias trabajadoras. Las diferencias son mucho más claras según la edad: los jóvenes menores de 29 años representan el 44% de las personas excluidas, y la exclusión social en la infancia se está convirtiendo en un problema de primer orden.
Es evidente el empobrecimiento acelerado del mundo obrero, que día a día encuentra más dificultades en el acceso a sus necesidades y derechos más básicos (alimentación, salud, vivienda, educación…) Esto contrasta con el creciente enriquecimiento de las élites económicas y financieras.
Ante la situación de insolidaridad estructural que se vive en todo el mundorespecto a los trabajadores, y más si cabe respecto a jóvenes que quieren y no pueden trabajar, observamos que las condiciones de vida que ofrece nuestra sociedad no son decentes porque humillan a grandes cantidades de personas abocándolas al desempleo o a trabajos precarios permanentes y mal remunerados que no garantizan una vida digna; a la pobreza que impide un mínimo proyecto de vida personal y familiar sostenible y duradero.
¿Tiene sentido seguir hablando de trabajo digno? ¿Cómo mirar desde una perspectiva cristiana la realidad del trabajo? ¿Puede ser hoy Buena Noticia nuestra manera de comprender el trabajo a la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)?
Ofrecemos la reflexión de la DSI, que establece el trabajo como la clave de la cuestión social. El Papa Francisco se ha referido repetidamente a la importancia del trabajo para tener una vida digna: “Donde no hay trabajo, falta la dignidad. Y esto (…) es consecuencia de una elección mundial, de un sistema económico que lleva a esta tragedia; un sistema económico que tiene en el centro un ídolo, que se llama dinero.” [3]
La persona  debe ser y estar en el centro de la actividad económica, de la política, de las relaciones laborales, del trabajo. La forma en que se está organizando el trabajo y la sociedad nos deshumaniza, nos impide el desarrollo personal, familiar, social y nos condena, a vivir para trabajar, dispuestos a aceptar cualquier condición laboral. Se supedita al ser humano y a la familia a esta lógica.
Reconocemos que a pesar de esta situación, amigos, vecinos y familiares, voluntarios anónimos, movimientos y entidades sociales, organizaciones obreras, colectivos de Iglesia como Cáritas o Manos Unidas y otros muchos están ofreciendo experiencias de apoyo mutuo, de resistencia pacífica, de alegría en el compartir lo que no sobra. Experiencias que rechazan el individualismo, que mantienen viva la esperanza en que el tiempo dará la razón a los que ahora son olvidados por las estructuras.
Proponemos la Buena Noticia de Jesús de Nazaret, que sigue teniendo una extraordinaria fuerza profética y revolucionaria, pues la escala de valores que nos propone subvierte de raíz el orden establecido. El Evangelio anuncia que la vida humana no tiene otro sentido que dar vida, gastarse en la tarea de hacer posible que otros tengan vida. Por eso hoy debemos “convertir en actores a los que sólo son espectadores”, como decía Guillermo Rovirosa, promotor de la HOAC, o recordar nuevamente que “un joven trabajador vale más que todo el oro del mundo” como afirmaba Cardjin, fundador de la JOC.
Nos sentimos llamados y llamadas a repensar la economía y la política desde el carácter humanizador que tiene el trabajo, y sabiendo que el empleo fijo y para toda la vida probablemente ya no volverá, mientras perdure este sistema capitalista. Hemos de trabajar por garantizar una renta básica para que todas las personas tengan los mínimos para vivir con dignidad, sin renunciar a la defensa de un trabajo digno. Debemos poner nuestra mirada en los que no pueden esperar, no podemos conformarnos con que nuestro modelo de vida se caracterice por la precariedad vital que la crisis ha generado.
Reivindicamos seguir luchando por la defensa y extensión de los derechos sociales y por la necesaria renovación y fortalecimiento del movimiento sindical. Es hora de seguir construyendo pequeñas alternativas en lo económico y en lo relacional, basadas en el incremento del compartir, a veces incluso lo que no sobra, a contracorriente y en contraposición de la cultura falsa e inhumana del “tener más para vivir mejor”. Pequeñas, pero imprescindibles experiencias para imaginar e ir viviendo desde ya un futuro mejor posible frente al “único” pretendido por los que nos han traído hasta la situación actual. Es imprescindible que los cristianos y cristianas trabajemos activamente, junto a nuestros hermanos de trabajo, en la radical “defensa del pueblo deshumanizado, empobrecido y crucificado” en palabras de Ignacio Ellacuría.
Animamos a seguir construyendo esa nueva sociedad, de relaciones humanas, sociales, laborales, que sean  camino de humanización, de fraternidad y vida de comunión.
Anunciamos que las tristezas y las angustias de los trabajadores y trabajadoras, sobre todo de quienes más sufren, son también las  tristezas y angustias de quienes seguimos al Cristo obrero, al carpintero de Nazaret, que proclamó el Reino de Dios y su justicia. Continuamos celebrando la lucha obrera y mientras, tenemos el reto de seguir mostrando el amor al mundo obrero  y la fuerza solidaria  que tiene Jesucristo.
1 de mayo de 2014

[1] Datos de la EPA (1Trim. 2014)
[2] El 92,3% de los contratos registrados durante 2013 fueron de carácter temporal según el informe Foessa “Precariedad y cohesión social”.
[3] Discurso del Papa en su encuentro con el mundo del trabajo en Cagliari, 22-9-2013
Comparte y difunde esta información


lunes, 21 de abril de 2014

TRAS LA PASIÓN DE CRISTO,
por José Manuel Carrascosa Freyre




Tras esta Semana Santa con una climatología buenísima, por nuestras ciudades hemos podido disfrutar con las distintas procesiones que han recorrido nuestras calles, a muchos espectadores les ha emocionado las magnífica tallas de Nuestro Señor y de su Santísima Madre, pero, hemos vivido su atentico sentido religioso, o el denominado: religiosidad popular, con el que hay que ser respetuoso, pero, mayoritariamente nos hemos planteado lo que significan esas imágenes? Eso es algo que cada uno deberá preguntarse. 


Pensemos solo en algunos aspectos de algunas cofradías:




1-La de la borriquita, es decir la Entrada Triunfante de Jesucristo en Jerusalén? Cuánto de triunfante quería Cristo hacer su entrada en la capital religiosa del pueblo hebreo? Poco creo, de lo contrario no lo habría hecho en un borriquito, sino en un hermoso caballo como lo hacían las fuerzas de ocupación romana, o la guardia del templo, o los acaudalados y poderosos de Judea. 



2-La Cena del Señor: Jesús se reúne con sus amigos para comer y lo aprovecha para darle su última enseñanza con Él aun en vida. Él entrega a sus discípulos lo que habría de ser una de las señas de identidad del cristianismo, la Eucaristía, Él nos entrega su cuerpo y su sangre para que lo recordemos siempre, pero en la catequesis de la cena nos enseña algo más, el lavatorio de los pies a los discípulos, cabe mayor seña de humildad que el más grande, el mismo Dios lavase los pies a unos insignificantes hombres para darles ejemplo de lo que ellos deberán hacer con sus hermanos.





3-La Oración en Getsemani. Ya Jesús sabia que se acercaba su hora y sentía miedo, zozobra y necesitaba estar con el Padre para coger fuerza para los momentos tan duros que ya veía llegar y marchó junto a los suyos a Orar a Getsemani, cuando llegaron, Jesús le pidió a los discípulos que velaran mientras Él oraba, no fue así, las veces que fue a ver a los discípulo ellos dormían, la soledad lo entristecía amargamente, ya entonces sintió que poco podía contar con los hombres y que solo en el Padre podía hallar consuelo y con Él se quedó, poniendo su vida en sus mano hasta que llegaron a prenderlo, con un beso, Judas entrego a Jesús, pobre Judas, no entendió nada de las intenciones del Cristo, como nosotros dos mil y pico de años después seguimos sin entender a Jesús y a traicionarlo continuamente. A partir de esos momentos todo cuanto aconteció prácticamente lo vivió y sufrió en íntima soledad con el Padre y fueron pocas las palabras que pronunció y que conocemos por “Las siete palabras”, aunque en realidad fueron siete frases. 




4- La crucifixión: Es difícil imaginar que en esa tortura de tal crueldad alguien pueda expresar palabra alguna, solo los gritos de dolor sería lo normal en el calvario, sin embargo algunas de las frases que dijo difícilmente podrá olvidarse: "Padre, perdónalos que no saben lo que hacen" Pero cómo va a pedir a su Padre que perdone a aquellos salvajes asesinos? Nos imaginamos el sufrimiento que estaba pasando en la cruz? Según expertos en ciencias forenses referida a la crucifixión dicen que los clavos que clavaron en las muñecas y en los pies uno puesto sobre el otro le produjeron grandes desgarros en huesos, músculos, nervios y vasos sanguíneos, además de que la posición que tenía en la cruz le provocaba asfixia por lo que se izaba sobre los clavos para coger un poco de aire con lo que el dolor era aun mayor, para evitar este acto instintivo solían fracturar las rodillas a los crucificados para acelerar la muerte por asfixia, aunque a Cristo no le partieron las piernas, de manera que además de la pérdida de sangre por los azotes, la corona de espina hay que sumar la hemorragia por los desgarros de los clavos, esos forenses entienden que la muerte a Jesús le vino por hemorragia y así seria, porque uno de los síntomas que acompaña a esta muerte es la sed y esta es otra de las frases que pronuncio Jesús, "Tengo sed" y pensemos que cuando el romano le clavo la lanza en el costado lo que le salió por la herida era agua. 




5- Pero antes de llegar al momento álgido de la Pasión de Cristo, que es su muerte, el crucificado habría de manifestar su gran humanidad-divinidad, como es el momento de su breve conversación con Dimas y que supuso, que ante el reconocimiento de su condición de pecador por parte del buen ladrón, Jesús pronunciara esa frase: "Hoy estarás conmigo en el paraíso", a Jesús además de la confesión habría de haberle bastado una mirada a los ojos de Dimas, pero que mirada sería aquella que desnudó el corazón de Dimas, y Jesús por unos solos instantes de una vida le concedió la dicha de convertirse en el primer santo cristiano. 




Otro momento terrible que desborda todas las razones humana y que nos hace vislumbrar el final tal como lo entendemos los hombres, el de la muerte, pero no había llegado el Hijo de Dios hasta ese extremos para no mostrar cuanta era su humanidad y su gran confianza en el Padre y así está escrito: "Dios mío, Dios mío, porqué me has abandonado?" Como todo humano en los momentos más extremo interroga, quiere saber el porqué de todo ese sufrimiento, ya no queda mucho, Él comprende que el sentido de su vida se ha cumplido y lo manifiesta con esa otra frase: "Todo está consumado". Lucas escribe el final de la muerte física de Jesús así: "Padre, en tus manos encomiendo mí espíritu". 




Podría decirse que hasta aquí llega la historia de un fracaso y eso puede parecer, dada la escasa o nula participación de la religiosidad popular en los acontecimientos que se produjeron tras la muerte de Cristo. La Resurrección, el tiempo que va de esta hasta la Ascensión de Jesús de Nazaret a la casa del Padre y de aquí hasta Pentecostés no existe para la mayoría del mundo cristiano, y es cuando es en esos tiempos posteriores a la Pasión donde se pone de relieve que la Historia de Jesucristo muy lejos de ser un enorme fracaso fue y aun hoy es la historia del gran Amor que Dios tiene por sus hijos. 






También habría que poner de manifiesto que la Pasión de Cristo no nos lleva a vivirla en la pasión del hermano parado, precario, desahuciado, emigrante... cuando es en todas esas situaciones y otras más las que nos llevaría a darle sentido al sacrificio de Cristo por todos nosotros. 



No nos quedemos en esta semana de la Pasión – Muerte - Resurrección de Cristo, seamos también seguidores de sus pasos, sus mensajes y milagros por las tierras de Judea, al igual que sigamos sus huellas tras el acontecimiento de Pentecostés, historicemos a Cristo en la historia de todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo, para cuando llegue el día de rendir cuenta al Padre, el Hijo nos reciba con: 




"Venid bendito de mi Padre por que cuando tuve hambre me diste de comer, tuve sed me diste de beber, estuve en el paro, precario, desahuciado, fui emigrante, sin techo... y me acompañaste, te solidarizaste conmigo".


Aleluya, Aleluya, Cristo a Resucitado.


Feliz Pascua a tod@s.