Domingo 24º del Tiempo Ordinario.
San Pafnucio, obispo
y confesor.
11 de septiembre de 2022.
La misericordia de Dios es el eje central de las lecturas de
este domingo. Así, en la primera, por la
intercesión de Moisés, el Señor se arrepintió de la amenaza que había
pronunciado contra los israelitas que se habían puesto en el desierto a adorar
un toro de metal. El sal. resp. –«Me
levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre»– nos llama a la conversión. El Ev. Nos presenta las tres parábolas de la
misericordia: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo. Las tres terminan llamándonos a unirnos a la
alegría que habrá en el cielo por un solo pecador que se convierta. Jesús vino al mundo a llamar a los pecadores
(2ª lect.). Con Él debemos salir a
buscar a los que están perdidos para que vuelvan a la casa del Padre.
- Éxodo 32,7-11.13-14: El Señor se arrepintió de la
amenaza que había pronunciado.
- Salmo 50: R./ Me levantaré, me pondré en
camino adonde está mi padre.
- 1ª Timoteo 1,12-17: Cristo vino para salvar a los
pecadores.
Del Evangelio de san
Lucas 15,1-32.
“Habrá más
alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta”.
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los
publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre
ellos: -"Ése acoge a los pecadores y come con ellos". Jesús les dijo esta parábola: -"Si uno
de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve
en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los
hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos
para decirles: ¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había
perdido".
COMENTARIO
En el cielo hay fiesta. Y se hace fiesta cuando un pecador se
convierte de su mal camino; cuando un hombre-mujer vuelve sus pasos hacia Dios
después de haber tenido un tropezón o una mala caída. Se nos muestra la gratuidad del perdón y la
alegría gozosa de la misericordia de Dios para con los pecadores y para quienes
son considerados como "injustos" por la gente. Dios nos conoce y por eso nos concede su
perdón de modo total; un perdón que nos llena de alegría a nosotros, un perdón
que llena de alegría al mismo Dios. Dios
respeta nuestra libertad cuando nos alejamos de Él; y hace fiesta cuando
decidimos volver a casa. Y así, el amor
se hace alegría a la hora del perdón.
ORACIÓN
Señor, Tú eres mi pastor, Tú me guías con tu
presencia cargada de vida, Tú me curas cuando me siento herido, me enseñas
cuando he errado el camino, me cargas sobre tus hombros cuando me he
extraviado. Haz Señor que sepa disfrutar
de tu alegría, que me convierta y vuelva a Ti.
Que descubra Señor que aunque soy pecador Tú me quieres. Que me deje abrazar por Ti, que no me cierre
a tu amor, que me abra a tu cariño y al de mis hermanos. Señor, que me deje abrazar por Ti.
Lunes de la 24ª Semana T. Ordinario.
Dulcísimo Nombre
de la Bienaventurada Virgen María.
12 de septiembre de 2022.
Del Evangelio de san
Lucas 7,1-10.
“Ni en Israel he encontrado tanta fe”.
Un centurión tenía a punto de morir, a un criado
a quien estimaba mucho. Al oír hablar de
Jesús, le envió unos ancianos de los judíos para rogarle que fuera a curar a su
criado. Ellos, presentándose a Jesús, le
rogaban encarecidamente: -"Merece que se lo concedas, porque tiene afecto
a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga". Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el
centurión le envió unos amigos a decirle: -“Señor, no te molestes; no soy yo
quién para que entres bajo mi techo. Dilo
de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo tengo soldados a mis órdenes, y
le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; y a mi
criado: "Haz esto", y lo hace”.
Jesús se admiró de él, y dijo a la gente: -“Os digo que ni en Israel he
encontrado tanta fe”. Y al volver a
casa, los enviados encontraron al siervo sano.
COMENTARIO
El centurión, un pagano, es ejemplo de fe,
humildad y confianza para el pueblo judío creyente y para nosotros. Ya era bastante duro para él tener que pedir
un favor a un judío; pero su intuición religiosa descubre en Jesús a un hombre
de Dios. Para él la palabra de Jesús es
eficaz como la de Dios mismo; y esto le basta. El centurión es consciente de no pertenecer al
pueblo elegido, y sabe que para un judío suponía impureza legal el entrar en
casa de un pagano; por eso no se cree digno de hospedar a Jesús. ¿Por qué no alcanzamos ese nivel de fe
nosotros, que conocemos mucho mejor que el soldado el amor y el poder de Dios? Que cada uno se responda.
ORACIÓN
Señor no soy digno de que entres en mi casa
porque he sido rebelde y he buscado el peligro, y escudriño las cumbres y el
abismo, perdóname, Señor, y quédate conmigo.
Dime una palabra que me sane, que no me deje solo o desvalido; una
palabra que me aliente en mi camino. Señor,
no soy digno de tu favor divino, pero confío en tu misericordia, en que Tú eres
mi amigo. Aunque, Señor, no soy digno,
me atrevo a pedirte mayor fe, en Ti, en tu palabra y en el amor que Tú me has
traído. Señor, no soy digno de tu favor divino, pero
confío en tu misericordia.
Martes de la 24ª Semana T. Ordinario.
San Juan
Crisóstomo, Obispo de Constantinopla
y Doctor de la Iglesia.
13 de septiembre de 2022.
Del Evangelio de san
Lucas 7,11-17.
“¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!”.
Iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e
iban con él sus discípulos y mucho gentío.
Resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que
era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: -“No
llores”. Se acercó al ataúd, lo tocó y
dijo:-“¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!”.
El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su
madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria
a Dios, diciendo: -“Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado
a su pueblo”.
COMENTARIO
El Señor da la vida al joven muerto y la sigue
dando a todos los que confían en Él y tienen fe en su palabra: "Yo soy el
Camino y la Vida". Quien no acepta
la invitación vive viviendo "muerto". Quien acepta la invitación de Jesús vive la
"verdadera vida". Para todos
Jesús ofrece su mensaje: "¡A ti te lo digo: Levántate!". Cuando aceptes este mensaje, como lo hizo el
joven del Evangelio, ¡volverás a la vida!; ¡saborearás lo que es vivir!.
ORACIÓN
Señor donde Tú estás, está la vida; donde Tú
estás hay alegría; donde Tú estás vemos las obras que nos hacen alabar a Dios. Dame Señor un oído de fe que me haga escuchar
tu voz que me dice: Levántate. Dame un
amor que me guíe en el camino, una esperanza a prueba de fracasos, una pasión
que arda con el fuego del Espíritu. Quiero
Señor verte más claramente, amarte más tiernamente; seguirte más fielmente. Amén.
Exaltación de la Santa Cruz.
Miércoles de la 24ª Semana T. Ordinario.
14 de septiembre de 2022.
Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, que, al día siguiente
de la dedicación de la basílica de la Resurrección, erigida sobre el Sepulcro
de Cristo, es ensalzada y venerada como trofeo pascual de su victoria y signo
que aparecerá en el cielo, anunciando a todos la segunda Venida (elog. del
Martirologio Romano).
Del Evangelio de san
Juan 3,13-17.
“Tiene que ser elevado el Hijo del
hombre”.
Dijo Jesús a Nicodemo: -“Nadie ha subido al
cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el
desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree
en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios
al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que
creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para
que el mundo se salve por él”.
COMENTARIO
El diálogo de Jesús con Nicodemo, se centra en la
gran opción, creer o no creer en Jesús como Mesías. En esta opción está la salvación o la
perdición. La fiesta en honor de la Cruz
de Cristo significa la victoria del amor sobre el pecado y la seriedad del
camino de la Pascua. Se puede decir que
esta fiesta condensa en un solo día el Misterio Pascual, que abarca la
renuncia, la cruz, la muerte, y termina en la vida plena. Mira a la cruz y cree para tener vida eterna.
Cree en este Dios que tanto amó al
mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que
creen en Él, sino que tengan vida eterna.
ORACIÓN
Haz, Señor, que te mire y después de mirarte y
volverte a mirar en la cruz haz que tenga el valor de dejarme amar por Ti, de
dejarme contemplar por tu mirada. Ven a
mí con el fuego de tu Espíritu Santo para que en mi vida tome una decisión
definitiva de creer que Tu eres el Salvador y vivir de acuerdo con lo que creo. Configúrame con tu Hijo Jesucristo en los
misterios de su muerte y resurrección él que trae salvación al que con fe va
por sus caminos. Haz, Señor, que te mire en la cruz y tenga el
valor de dejarme amar por Ti.
Nuestra Señora de los Dolores (Angustias).
Jueves de la 24ª Semana T. Ordinario.
15 de septiembre de 2022.
Memoria de Nuestra Señora de los Dolores, que de pie junto a la
cruz de Jesús, su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a su pasión
salvadora. Fue la nueva Eva, que por su
admirable obediencia contribuyó a la vida, al contrario de lo que hizo la
primera mujer, que por su desobediencia trajo la muerte.
Del Evangelio de san
Juan 19,25-27.
“Triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la
pena”.
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la
hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo
que tanto quería, dijo a su madre: -"Mujer, ahí tienes a tu hijo". Luego, dijo al discípulo: -"Ahí tienes a
tu madre". Y desde aquella hora, el
discípulo la recibió en su casa.
COMENTARIO
Ahí tienes a tu madre; ese es el gran regalo que
Jesús te hace desde la cruz. Ahí tienes
lo que más quiere, su madre que desde ahora es tuya. Es la maternidad espiritual de María. Pero recuerda que si la recibes como la
recibió el discípulo tienes que vivir como hijo, tienes que recibirle en tu
casa. Acércate a la cruz para que puedas
recibir el gran regalo de Jesús y deja que hoy resuene en tu corazón: Ahí
tienes a tu madre.
ORACIÓN
De pie junto a la cruz, quiero recibirte María
como el gran regalo que me hace tu hijo Jesús; quiero recibirte viviendo como
hijo tuyo. Enséñame a estar al pie de la
cruz, enséñanos a encajar el dolor injusto y la pérdida de los seres queridos
con la serenidad del que sufre con esperanza.
Desde mi dolor,
que sepa mirar a los demás y seguir preocupándome por ellos; y que al
contemplarte, María, sepa como tú, unir mi dolor al de tu Hijo para que mi
sufrimiento sea también sufrimiento redentor.
Amen.
Viernes de la 24ª Semana T. Ordinario.
San Cornelio, Papa, Mártir y
San Cipriano, Obispo, Mártir.
16 de septiembre
de 2022.
Del Evangelio de san
Lucas 8,1-3.
“Las mujeres
acompañaban a Jesús y le ayudaban con sus bienes”.
Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de
pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los
Doce y algunas mujeres que Él había curado de malos espíritus y enfermedades:
María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de
Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus
bienes.
COMENTARIO
La actitud de Jesús respecto de la mujer
contrasta con la de los maestros de su tiempo, que dudaban de la capacidad de
la misma para estudiar y comprender la Torá, la ley mosaica, que ellos
enredaban a placer. Ningún rabino tenía
mujeres entre sus discípulos; no las consideraban aptas. En los evangelios , en cambio, las mujeres
aparecen como muy receptivas al mensaje de Cristo, comenzando por María la
madre del Señor, hasta el punto de que son ellas las primeras que llevan a los
apóstoles la alegre noticia de la resurrección de Jesús. ¿Cómo vivimos hoy en la Iglesia y fuera de
ella la relación entre hombres y mujeres?.
ORACIÓN
Señor, hoy te pido por tantas mujeres como te
siguen; que encuentren en Ti la paz; por tantas que no te conocen, para que te
conozcan como el Salvador, por tantas que están explotadas para que encuentren
en Ti liberación, por tantas madres, esposas hijas para que encuentren en Ti el
camino, la verdad, la vida. ¿Por qué
Señor nos cuesta tanto a mujeres y hombres complementarnos, colaborar juntos,
ayudarnos a realizar unos con otros el camino de la vida?. Quizás necesitamos curarnos de creernos superiores unos respecto a
otros, curarnos de querer dominar... sánanos Señor para que vivamos en respeto
mutuo , en colaboración, en justicia y dignidad. Amén.
Sábado de la 24ª Semana T. Ordinario.
San Roberto
Belarmino, obispo y doctor de la Iglesia,
miembro de la Compañía de Jesús.
17 de septiembre de 2022.
Del Evangelio de san
Lucas 8,4-15.
“Los de la
tierra buena son los que guardan la palabra
y dan fruto con perseverancia”.
Jesús les dijo esta parábola: -"Salió el
sembrador a sembrar su semilla. Al
sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo
comieron. Otro poco cayó en terreno
pedregoso, y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas,
creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El
resto cayó en tierra buena, y, al crecer, dio fruto el ciento por uno". Dicho esto, exclamó: -"El que tenga
oídos para oír, que oiga".
COMENTARIO
Dios brinda al hombre-mujer gratuitamente la Salvación
que el Reino aporta; pero tal Salvación no se logra de manera automática y
fulminante, no se logra sin la colaboración del ser humano. Para que se produzca el fruto es fundamental
la iniciativa de Dios, y también la respuesta afirmativa del hombre y de la
mujer, a quienes Dios quiere con amor gratuito.
Para que fructifique en nosotros la palabra del Reino hemos de
despojarnos de cuanto la asfixia: superficialidad, oportunismo, inconstancia,
afán de riqueza e idolatría del placer, para poder ofrecerle un suelo mullido,
con la hondura suficiente y el calor que necesita la simiente para germinar y
granar.
ORACIÓN
Mira Señor vivimos un consumismo que nos asfixia.
¡Sánanos!. Vivimos un materialismo que
poco a poco nos seca el Espíritu. ¡Cúranos!.
Estamos inmersos en un relativismo que nos vuelve indiferentes. ¡Sálvanos!. Nos invade un individualismo que potencia que
los fuertes pisen a los débiles. ¡Perdónanos!.
Nos envuelve una agresividad que nos destruye. ¡Restáuranos!. Pero también tenemos solidaridad,
preocupación por la justicia, amor a la verdad... Fortalécenos Señor en todo lo positivo de nuestras vidas para que la
semilla del Evangelio de fruto del ciento por uno.
