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28 OCTUBRE 2021 | POR FERNANDO C. DÍAZ
Queridas hermanas y hermanos:
Si nos fijamos bien
en la respuesta de Jesús
en el evangelio
de este domingo,
el primer mandamiento
es la escucha:
“escucha, Israel”.
Ponernos a la escucha
para percibir que Dios
es el único Señor y
que el mismo amor
con que le amamos
ha de pasar por
el amor al prójimo.
Es la virtud de escuchar
lo que nos permite
sentir a Cristo
en cada persona,
y amar.
Me pongo hoy
a la escucha,
de Dios,
de las hermanas
y hermanos,
de la creación
y de la vida.
Me pongo
a la escucha
para reconocer
a Cristo en todo.
Me pongo
a la escucha
para amar
y servir.
Un abrazo en
Cristo obrero y
¡Hasta mañana en el altar!
Fernando Carlos Díaz Abajo
Consiliario General HOAC, y
Mª Ángeles Bayo Valderrama
Responsable de Organización
y Vida comunitaria.
San Marcos 12,28b-34:
«Con todo tu corazón,
con toda tu alma,
con toda tu mente,
con todo tu ser».
Mi
proyecto de vida
solo puede sostenerse
sobre la vivencia cotidiana
del mandamiento nuevo del amor.
¿Cómo seguir
asentando mi vida
en esta experiencia?
■ Accede
a más
oraciones aquí.
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«ORAR CON LA IGLESIA»
31ª Semana del
Tiempo Ordinario (Ciclo
‘B’)
Del 31 de octubre al 06 de noviembre de 2021.
31 de octubre de 2021.
El amor a Dios y al prójimo es el mensaje fundamental de este
domingo. Así, en la 1 lect.: «Amarás,
pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus
fuerzas». Y en el Ev., Jesús añade:
«Amarás a tu prójimo como a ti mismo».
Esta es la base de la moral cristiana, pues todos los demás mandamientos
son formas concretas de ese amor a Dios y al prójimo. Además, esta es la base del auténtico culto a
Dios: Ese amor vale más que todos los holocaustos y sacrificios. La eucaristía es el sacramento del amor de
Cristo que entregó su cuerpo y derramó su sangre para nuestra salvación. Así, ejerce su sacerdocio que no pasa,
ofreciéndose en sacrificio de una vez para siempre (2 lect.).
- Deut 6,2-6. Escucha
Israel: Amarás al Señor con todo tu corazón.
- Salmo 17. R/.
Yo te amo, Señor; tú eres mi
fortaleza.
- Heb 7,23-28. Como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa.
Del Evangelio de san
Marcos 12,28b-34.
“No estás lejos del reino de Dios”.
Un escriba le preguntó a Jesús: -“¿Qué mandamiento es el primero de todos?”. Respondió Jesús: -“El primero es: ‘Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser’. El segundo es éste: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. No hay mandamiento mayor que éstos”. Jesús, viendo, la sensatez del escriba, le dijo: -"No estás lejos del reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
COMENTARIO
La religión en el judaísmo del tiempo de Jesús era un marasmo de mandamientos controlado por los rabinos. Jesús desautoriza la posición ideológica de los "jefes", cuyo poder consiste precisamente en que son los únicos que saben determinar "lo que se puede" y "lo que no se puede" hacer. Jesús declara que amor a Dios y amor al prójimo son inseparables. Es como si Jesús nos dijera no te pierdas en lo que se puede o no se puede hacer; vive armando a Dios y al prójimo. ¿Nosotros tenemos claro que vivir la Ley de Dios es vivir amando a Dios y al prójimo?.
ORACIÓN
Ayúdanos Señor a vivir el mandato grande del amor, ayúdanos para que no hablemos bien del amor y maldigamos a nuestro enemigo; para que no digamos que amamos a Dios cuando ignoramos al prójimo. Recuérdanos que no tenemos que hacer cosas y más cosas; sino que tenemos que tener a Dios por Padre y al prójimo por hermano. Recuérdanos que el amor es servicio, entrega, donación de la propia vida. Ayúdanos Señor a vivir el mandato grande del amor.
TODOS LOS SANTOS
Lunes de la 31ª
Semana T. Ordinario.
01 de noviembre de 2021.
Solemnidad de Todos los Santos, que están con Cristo en la
gloria. En el gozo único de esta
festividad, la Iglesia Santa, todavía peregrina en la tierra, celebra la
memoria de aquellos cuya compañía alegra los cielos, recibiendo así el estímulo
de su ejemplo, la dicha de su patrocinio y, un día, la corona del triunfo en la
visión eterna de la divina Majestad (elog. del Martirologio Romano).
Todos estamos llamados a la santidad cristiana. Esta es la plenitud de la vida cristiana y la
perfección de la caridad, y se realiza en la unión íntima con Cristo y, en él,
con la Santísima Trinidad. El camino de
santificación del cristiano, que pasa por la cruz, tendrá su cumplimiento en la
resurrección final de los justos, cuando Dios sea todo en todos (CEC,
Compendio, 428). Los santos, habiendo
alcanzado la salvación eterna, cantan la perfecta alabanza a Dios en el cielo e
interceden por nosotros. Al celebrar la
fiesta de los santos, la Iglesia proclama el Misterio pascual cumplido en
ellos, propone a los fieles sus ejemplos, los cuales atraen a todos por Cristo
al Padre, y por los méritos de estos implora los beneficios divinos (cf. SC
104).
Del Evangelio de san
Mateo 5,1-12a.
“Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será
grande en el cielo”.
Jesús
subió a la montaña, y se puso a hablar, enseñándoles: -"Dichosos los
pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán
consolados. Dichosos los sufridos,
porque ellos heredarán la tierra. Dichosos
los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos
alcanzarán misericordia. Dichosos los
limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos
de Dios. Dichosos los perseguidos por
causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
COMENTARIO
Hoy
celebramos con gozo, a esa muchedumbre inmensa de hombres y mujeres, que son
felices, santos, bienaventurados, porque hicieron caso a Dios, y tomaron en
serio a Dios; vivieron su fe con alegría y contento; pasaron por el mundo
haciendo el bien. Es el Señor, quien
afirma que “el Reino de Dios”, la bienaventuranza, la santidad, está cerca de
los pobres, de los afligidos, de los hambrientos, de los pacíficos, de los
limpios de corazón. “Santo” no significa
el hombre que hace milagros, sino el que vive con gozo y fidelidad el milagro
de su fe y pasa por el mundo haciendo el bien.
ORACIÓN
Quiero oírte decir Señor que mis padres, los abuelos los que han convivido conmigo son dichosos. Quiero escuchar de tus labios: Dichosos los pobres, los que no ponen su corazón en la riqueza, ni en el lujo. Dichosos los que saben compartir, los que confían en el diálogo, los que hacen suyas las penas del hermano, dichosos los que tienen limpia la mirada la conciencia, las manos. Dichosos los que hacen sitio a todos en su corazón. Dichosos los que trabajan por la paz y la justicia y saben disculpar comprender y perdonar. Dichosos los que tienen a Dios por Padre y al prójimo por hermano.
FIELES DIFUNTOS
Martes de la 31ª
Semana T. Ordinario.
02 de noviembre de 2021.
Conmemoración de todos los fieles difuntos. La santa Madre
Iglesia, después de su solicitud para celebrar con las debidas alabanzas la
dicha de todos sus hijos bienaventurados en el cielo, se interesa ante el Señor
en favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe y
duermen en la esperanza de la resurrección, y por todos los difuntos desde el principio
del mundo, cuya fe solo Dios conoce, para que, purificados de toda mancha de
pecado y asociados a los ciudadanos celestes, puedan gozar de la visión de la
felicidad eterna (elog. del Martirologio Romano).
Del Evangelio de san
Juan 14,1-6.
“En la casa
de mi Padre hay muchas estancias”.
Dijo Jesús a sus discípulos: -“No perdáis la calma: Creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias, y me voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y a donde yo voy, ya sabéis el camino”. Tomás le dice: -“Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” Jesús le responde: -“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí”.
COMENTARIO
Todos queremos vivir. Vivir más. Vivir mejor. Hoy y siempre. No se trata de ser un “vividor” ni de “ir tirando de la vida”. Se trata de descubrir cuál es la manera más acertada, más humana y más plena de enfrentarse a una existencia que se nos presenta con frecuencia oscura y enigmática. Ser cristiano es, ante todo, creer en Jesús. Lo verdaderamente decisivo en la experiencia cristiana es el encuentro con Cristo. Ir descubriendo por experiencia personal, toda la fuerza, la luz, la alegría, la vida que podemos recibir de Él. Poder decir desde la propia experiencia que Jesús es “el camino, la verdad y la vida”. Cristo es la culminación de la vida porque en Él está la resurrección, la superación de la muerte.
ORACIÓN
Señor, mantén viva mi esperanza ante la realidad de la muerte, para que sepa esperar el sol sin ocaso, el día sin noche, la luz sin tinieblas, el fuego que renueva el amor, la resurrección que hace nueva la vida. Cristo, Tú eres mi esperanza de vida nueva, en tus manos pongo a todos los seres queridos que ya han pasado por la muerte, recíbelos con amor en tu casa. Porque eres misericordioso da también el perdón y la resurrección a los que mueren en las guerras o víctimas del odio. Señor a todos los difuntos dales el descanso eterno y que brille para ellos la luz perpetua. Amén.
Miércoles de la 31ª
Semana T. Ordinario.
San Martín de Porres, religioso.
03 de noviembre de 2021.
Del Evangelio de san
Lucas 14,25-33.
“El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser
discípulo mío”.
Mucha
gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: -“Si alguno se viene conmigo
y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus
hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede
ser discípulo mío. El que no renuncia a
todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.
COMENTARIO
Cristo
Jesús tiene que ser el primer valor del discípulo. Valores tan importantes como la familia, el
padre, la madre, la mujer, los hijos, las hermanas, incluso uno mismo, tienen
que ser pospuesto en la decisión de seguir a Jesús. No podemos ser seguidores de Jesús sin cruz,
sin renuncias, sin esfuerzos. Tenemos
que calcular si de verdad queremos ser discípulos; tenemos que optar. A nosotros nos toca ahora tomar la decisión.
ORACIÓN
Señor queremos decir sí a la invitación que nos haces para seguirte; pero nos da miedo. Quisiéramos decirte que sí, pero decir a la vez que sí, también a las cosas del mundo. Sabemos que nos estamos engañando, pero es que nos falta coraje señor. Coraje para tomar la cruz, para renunciar a nuestros bienes, posponer a la familia. Queremos una vida cómoda, que la cruz sea muy llevadera. Nos cuesta aceptar que seguirte es ir entregando la vida poco a poco como Tú lo hiciste. Ayúdanos a tomar una decisión valiente Señor.
Jueves de la 31ª Semana
T. Ordinario.
San Carlos Borroneo, obispo.
04 de
noviembre de 2021.
Del Evangelio de san
Lucas 15,1-10.
“Habrá alegría en el cielo por un solo
pecador que se convierta”.
Jesús les dijo esta parábola: -"Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: ‘¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido’. Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta".
COMENTARIO
Las parábolas del perdón ponen paz en el corazón y llenan de alegría a todos los que han hecho la experiencia del perdón de Dios, que es al mismo tiempo experiencia de su amor. Hacer la experiencia del amor de Dios es tomar conciencia de lo que uno ha sido y lo que está llamado a ser, de que en Dios está la vida y también la fuente de la dicha. En Dios encuentra su plenitud nuestro propio ser. Es también comprender y aceptar que Dios ama primero: Por eso va en busca de lo perdido o espera paciente a las puertas de la casa. La llamada del Señor a la conversión no es amenaza sino invitación a la fiesta.
ORACIÓN
Dios de ternura y misericordia que la tierra y el cielo se alegren porque Tú te alegras de acogerme cuando estoy perdido. Padre de paciencia infinita, Tú me buscas y me invitas al gozo del reencuentro. Bendito seas Pastor y Guía de mi vida. Haz que me atreva a creer en tu benevolencia. Que acepte la dicha de ir sobre tus hombros. Que diga sí a la invitación que me haces a convertirme, que es invitación a la fiesta del perdón y el amor. Dios de ternura y misericordia haz que me atreva a creer en tu benevolencia.
Viernes de la 31ª Semana T. Ordinario.
Santa Ángela de
la Cruz Guerrero González, religiosa
y fundadora de las Hermanas de la Santa Cruz.
05 de noviembre de 2021.
Del Evangelio de san
Lucas 16,1-8.
“Los hijos de este mundo son más
astutos con su gente que los hijos de la luz”.
Dijo Jesús a sus discípulos: -"Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido". El administrador fue llamando uno a uno a los deudores de su amo rebajándoles la deuda. Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz".
COMENTARIO
El Señor nos exhorta a trabajar por los bienes del Reino con la misma astucia, sagacidad y eficacia con que lo hacen los hijos de este mundo para conseguir los bienes de la tierra. Todos nuestros recursos y capacidades debemos ponerlos al servicio de los bienes del Reino, porque somos hijos de la luz.
ORACIÓN
Señor y Dios de bondad infinita, concédenos administrar fielmente la parte del Reino que Tú nos confías. Pero si al final el balance de mi gestión es pobre, que tu bondad me perdone Señor, por haber derrochado tus bienes. En esta hora de fe y entrega te pido Señor, que mis capacidades y recursos; mis cualidades y mi inteligencia sirvan al bien de mis hermanos y para alabanza y gloria de tu santo nombre. Amén.
Sábado de la 31ª Semana T. Ordinario.
Santos Pedro
Poveda Castroverde e
Inocencio de la Inmaculada Canoura Arnau,
presbíteros, y compañeros, mártires.
06 de noviembre de 2021.
Del Evangelio de san
Lucas 16,9-15.
“Si
no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras?”.
Decía Jesús: -“Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar, el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, lo vuestro, ¿quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos: No podéis servir a Dios y al dinero”.
COMENTARIO
Hoy Jesús nos hace una invitación a la honradez y sabia inversión del dinero mediante el empleo altruista y religioso del mismo. Vivid la fidelidad cotidiana, y Dios os dará lo que vale de veras: El Reino. El que adora al Dios verdadero y ama a sus hermanos no puede hacer de la riqueza la meta de su vida. Si el dinero y los bienes no nos valen para “ganar amigos” poniéndolos al servicio de los demás, se convierten en un ídolo incompatible con Dios.
ORACIÓN
Te pido Señor que defiendas al
pobre y el oprimido frente a nuestro dinero injusto que los oprime. Hazme persona de fiar en el dinero y en mi
responsabilidad frente al hermano. Te
pido que no se vuelvan atrás aquellos que han elegido compartir tu pobreza y la
de sus hermanos. Te pido por los que
saben poner su dinero al servicio de los demás.
Mi oración es para que nos libres
de buscarte donde Tú no estás: En la fuerza orgullosa, en la seducción de la
riqueza.


21 OCTUBRE 2021 | POR FERNANDO C. DÍAZ
Queridos hermanos y hermanas:
“Ojos que no ven,
corazón que no siente”,
dice el refrán.
Y esta es
una de las verdades
de nuestra vida.
Si vivimos ciegos y sordos
ante lo que nos rodea,
terminamos por vivir
en la insensibilidad,
ante todo.
Nada nos afecta.
Podemos
pasar de largo
ante las personas
y sus sufrimientos.
Porque la mirada
nos hace conscientes,
y nos empuja a
la responsabilidad fraterna…
si miramos correctamente,
si estamos situados
donde debemos.
No es lo mismo
mirar desde fuera,
desde lejos,
o desde arriba,
que hacerlo desde dentro,
desde la cercanía
de la encarnación,
desde abajo.
"El mundo se ve
más claro desde
las periferias"
recuerda el papa.
Necesitamos que
la compasión de Dios
nos salve.
Un abrazo en Cristo obrero y
¡Hasta mañana en el altar!
Fernando Carlos Díaz Abajo
Consiliario General HOAC, y
Mª Ángeles Bayo Valderrama
Responsable de Organización
y Vida comunitaria.
San Marcos 10,46-52:
«Ten compasión de mí».
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oraciones aquí.
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«ORAR CON LA IGLESIA»
30ª Semana del
Tiempo Ordinario (Ciclo
‘B’)
Del 24 al 30 de octubre de 2021.
Domingo 30º del Tiempo Ordinario.
JORNADA MUNDIAL Y
COLECTA POR LA
EVANGELIZACIÓN DE LOS PUEBLOS
San Antonio María Claret, obispo,
fundador de los misioneros claretianos.
24 de octubre de 2021.
En la 1.ª orac. de hoy pedimos a Dios que aumente nuestra fe,
esperanza y caridad. A través de estas
virtudes —dones de Dios— alcanzaremos la salvación. El pueblo de Israel, y especialmente los más
pobres y necesitados (ciegos, cojos, preñadas y paridas…), experimentó el amor
de Dios cuando lo salvó del destierro y lo llevó de nuevo su tierra: «Vendrán
todos llorando y yo los guiaré entre consuelos» (1 lect.). Se anuncia aquí la plenitud de la salvación
que nos viene por la fe en Jesucristo.
Esa fe que curó al ciego de Jericó cuando le pidió a Jesús: «“Rabbuní”,
que recobre la vista» y que nos empuja a seguirlo por el camino de la vida
hasta que un día lo veamos cara a cara en el cielo (cf. Ev.).
- Jer 31,7-9. Guiaré
entre consuelos a los ciegos y los cojos.
- Salmo 125. R/.
El Señor ha estado grande con
nosotros, y estamos alegres.
- Heb 5,1-6. Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec.
Del Evangelio de san
Marcos 10,46-52.
“Rabbuní, haz que pueda ver”.
El ciego Bartimeo hijo de Timeo estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús empezó a gritar: -“Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí”. Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: -“Hijo de David, ten compasión de mí”. Jesús se detuvo y dijo: -“Llamadlo”. Llamaron al ciego, diciéndole: -“Ánimo, levántate, que te llama”. Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: -“¿Qué quieres que haga por ti?”. El ciego le contestó: -“Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: -“Anda, tu fe te ha curado”. Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.
COMENTARIO
Hoy muchos han roto sus relaciones con "el Dios de su infancia", y se han quedado vacíos de vida religiosa; otros, en sus dudas o en su búsqueda, han hecho la oración del ciego y viven la nueva experiencia de creer en un Dios cercano que nos llena de paz en nuestras luchas diarias. En Jesús se nos ofrece luz para nuestra ceguera, para nuestras vacilaciones, para nuestras dudas, para nuestras limitaciones. Es la actitud del ciego de Jericó: Gritar a Jesús y decirle con fe: -“¡Maestro, que vea!”. Y Jesús hará brillar su luz sobre ti. La Iglesia, y cada uno de nosotros los cristianos, hemos de decir a todos los que dudan o vacilan o carecen de la luz de la fe: -“¡Animo, el Maestro te llama!”.
ORACIÓN
Que esté atento a tu paso por mi vida Señor. Que pueda ver dónde está la Salvación, donde está la vida, que pueda ver Señor. Ten compasión de mí porque no veo, estoy ciego; ciego de ambición, de orgullo; tal vez ciego de envidia; ciego para ver al prójimo que me necesita. Que sepa silenciar las voces de los que me dicen cállate; y que tenga oídos para escuchar a los que me animan diciéndome: ánimo, levántate, que te llama.
Lunes de la 30ª Semana T. Ordinario.
San Frutos, Santa
Engracia y San Valentín, mártires.
25 de octubre de 2021.
Del Evangelio de san
Lucas 13,10-17.
Jesús al ver a una mujer enferma la llamó y le dijo: -"Mujer, quedas libre de tu enfermedad". Pero el jefe de la sinagoga, indignado dijo a la gente: -"Seis días tenéis para trabajar; venid esos días a que os curen, y no los sábados". Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: -"Hipócritas: Cualquiera de vosotros, desata del pesebre al buey o al burro y lo llevaba a abrevar, aunque sea sábado. Y a ésta, que es hija de Abrahán, ¿no había que sanarla en sábado?". A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.
COMENTARIO
La actitud de Jesús curando a una enferma en sábado, muestra que ha venido a salvar, a liberar y a compartir la condición humana, aunque para ello haya que quebrantar unos preceptos de la ley erróneamente interpretados. Si el sábado ha sido hecho para el hombre, la importancia de la persona está por encima de las prescripciones humanas. Todos ven las cosas maravillosas que hace Jesús, pero no todos las interpretan como signo de la bondad de Dios.
ORACIÓN
Gracias Señor, porque me liberas del pecado que me tiene esclavizado, Tu enderezas mi vida y me llevas a glorificar tu nombre porque para ti Padre lo importante no son las normas sino las personas. No me dejes caer en la hipocresía del cumplimiento de unas leyes haz que imitando tu manera de ser me preocupe de las personas por encima de normas, de leyes y de preceptos. Alegrándome por tu manera de ser te alabo y te glorifico proclamando tu bondad. Gracias Señor, porque me liberas.
Martes de la 30ª Semana T. Ordinario.
San Evaristo,
Papa y Mártir.
26 de octubre de 2021.
Del Evangelio de san
Lucas 13,18-21.
“Crece el grano y se hace
un arbusto”.
Decía
Jesús: -"¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre
toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en
sus ramas". Y añadió: -"¿A qué
compararé el reino de Dios? Se parece a
la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo
fermenta".
COMENTARIO
Dos
breves parábolas nos hablan de la extraordinaria fuerza de la semilla de Reino
y su imparable crecimiento a pesar de la sencillez y humildad de sus comienzos. El Reino, sí tiene algo misterioso y oculto
es el fruto, la cosecha, que la semilla produce exclusivamente por la fuerza
que lleva en su entraña. A nosotros se
nos entrega como semilla que hemos de sembrar, de cuidar. Pero la semilla lleva en sí misma la fuerza
para dar el fruto “sin que sepamos cómo sucede”. La fuerza del Evangelio la fuerza intrínseca
de la semilla nos invita a colaborar con optimismo y esperanza, porque el Reino
de Dios está en buenas manos.
ORACIÓN
Dios padre y mamá, haz que mis ojos vean lo que Tú ves: La fuerza imparable del mensaje de la salvación. Haz que mi voz sepa sembrar semillas de tu Reino y que mis labios canten los cantos de tu amor y tu alegría porque la fuerza interior de tu Reino se impondrá sobre los negros horizontes de la injusticia. Haz que tu Evangelio transforme este mundo en Reino de Dios. Haz que tu Evangelio transforme este mundo en Reino de Dios.
Miércoles de la 30ª
Semana T. Ordinario.
Santos Vicente, Sabina y Cristeta de Talavera (Toledo),
hermanos mártires del siglo IV
27 de octubre de 2021.
Del Evangelio de san
Lucas 13,22-30.
“Vendrán de oriente y occidente, y se sentarán a la mesa
en el Reino de Dios”.
En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: -"Señor, ¿serán pocos los que se salven?". Jesús les dijo: -“Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán”.
COMENTARIO
Nunca dijo Jesús "qué es" el Reino de los Cielos, sino "a qué se parece". Y se parece a un banquete, allí donde se ofrece gratis la comida abundante y la alegría en el gozo de la amistad. Salvarse es entrar en la sala del festín. Para entrar en la sala hacen falta dos cosas: Recibir la invitación y encontrar la puerta abierta. La invitación se pasa a todos. La tarjeta de invitación es la fe y en este peregrinar hacia Dios cabe la posibilidad de hacer elecciones libres acertadas o equivocadas. Mientras hay vida es posible corregir lo equivocado. Tras la muerte ya no es posible elegir. Se cerrará la puerta: Unos quedarán dentro y otros serán excluidos fuera. La puerta cerrada o abierta por nuestras obras es incumbencia personal porque la estrechez de la puerta puede entenderse en el sentido de que la práctica del bien es costosa y supone esfuerzo. Esfuérzate por entrar en la vida.
ORACIÓN
Dios y Padre nuestro, ven a abrir las puertas selladas de nuestro corazón. Penétranos con el soplo de tu Espíritu, y que Cristo sea la puerta que abra nuestra existencia a la libertad y a la vida. Bendito seas Jesucristo, puerta del cielo. Dichoso el que camina hacia Ti y persevera en tu amor. Bendito seas Señor que a todos abres la puerta de la salvación. Gracias Señor por la invitación a la fe que nos abre la posibilidad de participar de tu vida. Dios y Padre nuestro, ven a abrir las puertas selladas de nuestro corazón.
San Simón y San Judas
Tadeo, apóstoles
Jueves de la 30ª Semana T. Ordinario.
28 de
octubre de 2021.
Fiesta de san Simón y san Judas, apóstoles, el primero
apellidado Cananeo o Zelotas, y el segundo, hijo de Santiago, llamado también
Tadeo, el cual, en la última Cena preguntó al Señor acerca de su manifestación,
recibiendo esta respuesta: «El que me ame, observará mi palabra, y el Padre mío
le amará, y vendremos a él y haremos nuestra mansión en él» (elog. del
Martirologio Romano).
Del Evangelio de san
Lucas 6,12-19.
“Escogió a doce de ellos
y los nombró apóstoles”.
Jesús
pasó la noche orando a Dios. Cuando se
hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró
apóstoles: Simón, al que se puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano,
Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado
el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Venían las gentes a oírlo y a que los curara
de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados,
y la gente trataba de tocarlo, porque salía de Él una fuerza que los curaba a
todos.
COMENTARIO
En
la lista aparecen los dos apóstoles que hoy recordamos: Simón Zelotes y Judas
el de Santiago (o Tadeo). A todos “los
nombró apóstoles”, o sea, “enviados”, “mensajeros”. Jesús es el verdadero pastor, luz, guía y
maestro de la humanidad y de la comunidad de sus seguidores. Él es el “apóstol”, el auténtico “enviado de
Dios. Y en Él se basa nuestra fe
cristiana y el edificio de la Iglesia. Pero
ha sido Él mismo quien ha querido que el grupo de los Doce fuera el fundamento
visible de la comunidad, colaboradores suyos, evangelizadores.
ORACIÓN
Creo en la Iglesia apostólica, a pesar de que en ella hay fallos y pecados. Creo en la Iglesia instituida por Cristo porque en ella está el Espíritu de Jesús resucitado. Creo en el colegio apostólico que hoy se hace visible en los obispos unidos al papa. Creo en la comunidad fundada sobre la roca apostólica. Creo Señor Jesús que Tú nos has dejado un medio a través del cual podemos vivir la comunión contigo. Señor aumenta mi fe en la Iglesia.
Viernes de la 30ª Semana T. Ordinario.
San Narciso,
Obispo de Jerusalén
29 de octubre de 2021.
Del Evangelio de san
Lucas 14,1-6.
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Jesús se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los letrados y fariseos, preguntó: -"¿Es lícito curar los sábados, o no?". Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: -"Si a uno de vosotros se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?" Y se quedaron sin respuesta.
COMENTARIO
La mejor manera de honrar este día santo es practicar la caridad con los necesitados. Jesús les echa en cara a los fariseos que por interés personal -por ejemplo, para ayudar a un animal de su propiedad- sí suelen encontrar motivos para interpretar más benignamente la ley del descanso. Por tanto, no pueden acusarle a Él si ayuda a un enfermo. Una reglamentación, por religiosa que pretenda ser, que impida ayudar al que está en necesidad, no puede venir de Dios. ¿Qué excusas ponemos nosotros para no salir de nuestro horario, en ayuda del hermano, y tranquilizar así nuestra conciencia?
ORACIÓN
Padre bueno: Ayúdame a amarle al prójimo sin reservas, a recibirle con un corazón puro a renunciar a todo lo que podría impedir su propio bien. Envía sobre mí tu Espíritu de santidad, para que aclare mi camino, fortifique mi voluntad y me dé la perseverancia en tu servicio. Que sepa honrarte en el día de fiesta poniendo mi vida al servicio de los demás, especialmente al servicio de los más necesitados. Amén.
Sábado de la 30ª Semana T. Ordinario
San Alonso
Rodríguez, religioso
en la Compañía de Jesús
Santo Patrono de Mallorca.
30 de octubre de 2021.
Del Evangelio de san
Lucas 14,1.7-11.
“Todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido”.
Dijo Jesús: -"Cuando te conviden a una boda, no te sientes en puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: -‘Cédele el puesto a éste.’ Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: -‘Amigo, sube más arriba’. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido".
COMENTARIO
El humilde es capaz de comprender y compartir los problemas del prójimo y por eso tiene una actitud servicial para todos; mientras que el soberbio se despreocupa de todos y solamente le interesa aquello que le favorezca a él, aunque perjudique a otros. Pero Dios sabe situar a cada uno en el puesto que le corresponde, tal como nos lo dice el Señor en el Evangelio de hoy. Por eso se realizará lo que Jesús dice: “El que se humilla será ensalzado y el que se ensalza será humillado”.
ORACIÓN
Abaja mi orgullo Señor, quita mis soberbias, enséñame a vivir con humildad, con sencillez, mirando siempre las necesidades y el bienestar del prójimo. Tú que colocas a cada uno en su puesto, abaja del trono a los soberbios y enaltece a los humildes. Tú que te revelas a los sencillos y humildes concédeme la sabiduría de los sencillos. Tú que ciegas a los arrogantes, no permites que “los poderosos” dominen y esclavicen a los más pobres. Abaja mi orgullo Señor, quita mis soberbias, enséñame a vivir con humildad.