HOA DIOCESANA DE CÁDIZ Y CEUTA

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lunes, 30 de mayo de 2011

Especial 15-M y 22-M: ¿QUÉ FUTURO POLÍTICO PODEMOS CONSTRUIR?, por Rafael Díaz Salazar



¿QUÉ FUTURO POLÍTICO PODEMOS CONSTRUIR?
Por Rafael Díaz Salazar
Profesor de Sociología en la Universidad Complutense y
autor de "Desigualdades internacionales,
¡justicia ya!" (Icaria).

http://www.hoac.com.es/?p=3892
http://issuu.com/hoac/docs/15-mdiazsalazar




Con el título “15-M y 22-M: ¿Qué futuro político podemos construir?” de Rafael Díaz Salazar, los internautas tienen disponible un extenso artículo del profesor y autor de “Desigualdad Internacional, ¡justicia ya!” que podrán leer en pantalla directamente y en el caso de que quieran imprimir o enviar a sus contactos deberán darse de alta en el servicio gratuito que presta “issu.com”.



«Dos grandes explosiones políticas han tenido lugar
en nuestro país entre el 15 M y el 22 M.
¿Estamos esquizofrénicos los españoles?
Es hora de dar respuesta a esta pregunta y de reflexionar sobre los antagonismos
existentes entre ciudadanos que han tenido comportamientos bien diferentes.
Hemos de preguntarnos qué manifiestan el 15-M y el 22-M.»


De individuos siervos a ciudadanos precarios en lucha

En el primero de los casos, estamos ante la insurrección del «precariado».

Utilizo este término acuñado por Robert Castel para referirse al trabajador precario, al ciudadano que experimenta condiciones de vida cada vez más deterioradas.

El proletariado de siglos pasados se reencarna de alguna forma en el precariado del siglo XXI.

Está formado por parados, trabajadores con bajos salarios, jóvenes sin acceso a la vivienda, jubilados con bajas pensiones, inmigrantes explotados, graduados universitarios sin empleo o con trabajos mal pagados, parejas sin perspectiva de formar una familia, prejubilados, habitantes de barrios obreros desestructurados y de comarcas rurales deprimidas.

Hasta ahora estos ciudadanos explotaban hacia dentro de sí, asumían su infortunio con rabia contenida o con la desesperación de la impotencia, aguantaban la situación con ayuda familiar dispuestos a sobrevivir en la selva del «sálvese quien pueda».



Este precariado se ha ido extendiendo en diversas clases sociales, llegando a afectar incluso a familias burguesas.

Padres de clase media ven que a sus hijos, que han recibido mejor formación que ellos, les aguarda un futuro peor.

La sociedad se ha ido dividiendo en dos grandes bloques: los satisfechos e integrados, a quienes la crisis lo único que les ha provocado ha sido una disminución de su consumo, y los precarizados y expulsados de la sociedad del bienestar y de los trabajos dignos.



El 15 M ha significado la explosión hacia fuera de los humillados y ofendidos por la nueva exclusión social.

Se han dado cuenta que los partidos y los sindicatos representan ante todo a los ciudadanos satisfechos e integrados y a ellos sólo les aguarda la abstención, el voto nulo de la rabia o el voto desencantado cada vez más sin sentido.

Ante el aburguesamiento general de los que tienen voz y poder (políticos, sindicalistas, periodistas, profesores), han decidido ser portavoces de su situación y de sus demandas.

Y han atacado al centro de nuestro sistema: el poder político y el poder económico.

Y demandan más democracia, más soberanía popular, más poder ciudadano.

Déficit de democracia, obsolescencia de las organizaciones políticas y sindicales, repolitización y lucha de los ciudadanos que viven la precariedad: esto es lo que manifiesta el 15 M.

Su radicalismo no nace de ideologías izquierdistas, sino, por afirmarlo con palabras de Mounier, del «realismo como extremismo».

La tibieza de las políticas sociales, económicas y sindicales de estos años se debe a que han estado realizadas por los representantes de los satisfechos de la izquierda y la derecha que estaban sordos y ciegos ante las condiciones de vida del precariado o, al menos, no se sentían presionados por él.

Al contrario, han creído que favoreciendo la acumulación de plusvalía de los poderosos y desregulando cada vez más las condiciones de trabajo, a todos nos iría mejor, aumentaría el PIB y se crearía más empleo.

No importaba demasiado si éste era indecente o decente, según la distinción establecida por la OIT.



Crítica a la democracia realmente existente

Nuestra democracia sufre un déficit de republicanismo, entendido éste como un sistema de «no dominación».

El sufragio universal no conlleva por sí solo la soberanía popular en ámbitos económicos, sociales y culturales.

Tenemos una democracia unilateralmente identificada con el parlamentarismo, incapaz de expandirse y convertirse en democracia económica y democracia cultural.

Los partidos y sindicatos tienen una grave responsabilidad en esta reducción de la democracia.



La crítica explícita e implícita a partidos y sindicatos expresada por el movimiento del 15 M manifiesta con gran riqueza de lenguaje y de símbolos la baja confianza institucional en éstos expresada por la mayoría de los españoles, según puede verse en el estudio de Metroscopia, Pulso de España 2010.

En este estudio se pregunta por el nivel de confianza en 28 instituciones y grupos sociales.

Los sindicatos se sitúan en el puesto 26 y los partidos en el puesto 27; sólo las multinacionales (puesto 28) generan mayor desconfianza.

Partidos y sindicatos sufren una grave arterioesclerosis y son incapaces de innovar la acción política y sindical.



Los poderes económicos y financieros han sido desnudados por esta movilización ciudadana.

Uno de las mayores paradojas políticas de la democracia desde sus inicios es el mantenimiento de la fuerza dominadora de estos poderes.

A ellos no les afecta ni los cambios de gobiernos, ni las movilizaciones sindicales.

Han sido capaces de crear alianzas con los poderes políticos y mediáticos, enmascararse con sus obras sociales y sus patrocinios culturales para ocultar su sistema de explotación, mantener bien atados a los partidos por sus deudas con los bancos, ganar a los sindicatos en su capacidad de presión sobre los gobiernos, utilizar mecanismos financieros para reducir sus contribuciones a Hacienda y operar en paraísos fiscales, lograr que las Universidades investiguen sobre la situación de los pobres, pero no sobre el poder de los ricos.

El movimiento del 15 M ha puesto por fin el foco sobre ellos, ha exigido conocer su acumulación de riqueza y ha demandado que ésta se redistribuya justamente.



Cuando los trabajadores votan a la derecha

Las tesis que vengo sosteniendo en este texto pueden ser útiles para comprender lo sucedido en las elecciones del 22 M.

Sin duda alguna, ha habido un voto de castigo al gobierno y, especialmente, a su presidente.

Estos males tiene la política adoptada de identificar a un partido con su secretario general y presidente de gobierno.

Sin embargo, el voto masivo al PP tiene también que ver con la asunción por un sector importante de la ciudadanía de que vale más el original que una mala copia si de lo que se trata es de crear empleo a cualquier precio.

Si no hay más salida que hacer política objetivamente de derecha, pues que la haga ella, que lo hará mejor.

El PSOE, desde 1982, no sólo se ha derechizado él mismo, sino que ha derechizado a la sociedad.

Especialmente en los últimos ocho años ha confundido totalmente su papel y ha creído que progresismo es igual a socialismo.

Con ello habrá podido contentar a la burguesía progresista, pero el precariado esperaba otra cosa.

Un partido socialista no es lo mismo que una mezcla de partido radical italiano «pasado por agua» y el ala de izquierda del partido demócrata de Estados Unidos.

Es verdad que han pagado justos por pecadores, pero también los primeros han sido consentidores de la desorientación socialista que viene de muchos años atrás.

En la génesis y desarrollo del precariado están las políticas económicas y las reformas laborales llevadas a cabo por el PSOE y avaladas en parte por los principales sindicatos.

He analizado este hecho en “Trabajadores precarios: El proletariado del siglo XXI” (Ediciones HOAC).



IU también ha fracasado, antes y ahora, en la articulación y representación política del precariado.

IU no es vista ni como organización capaz de gobernar, ni como movimiento articulador de los trabajadores precarios.

Nunca como ahora tenía condiciones objetivas para haber captado el voto de los descontentos con el PSOE y, sin embargo, quien ha canalizado el malestar de una parte significativa de este precariado ha sido el PP.

Basta con analizar la distribución del voto en ciudades, pueblos y barrios de toda España en donde la cultura roja fue fuerte y los trabajadores tenían alta conciencia de clase.

La falta de arraigo entre el precariado de estas zonas, más allá del trabajo asistencial que desde las instituciones se haya hecho para mejorar algo sus condiciones de vida, ha provocado una metamorfosis social, cultural y política muy grande.

Desde hace años, no se incrementa significativamente el número de trabajadores que vota a IU.

Muchos prefieren la abstención o el voto nulo, precisamente porque piensan que ni PSOE ni IU les representan.

La novedad actual es el aumento del número de trabajadores que vota a la derecha y en las próximas elecciones autonómicas en Andalucía lo veremos con mayor claridad.

Desde hace más de un siglo, sabemos que la situación de clase no convierte a la «clase en sí» en «clase para sí».

Por supuesto, no todos los trabajadores votan al PP, pero sí crece el número de los que lo hacen.

Ello ha favorecido, además de la abstención y el voto nulo como formas de desafección hacia el PSOE e IU, el triunfo del PP y de CIU en barrios obreros y en ciudades en las que antes la izquierda era dominante y, en otros casos, un gran crecimiento de estos dos partidos.



El futuro político y el fortalecimiento del movimiento del 15 M

Con una parte del precariado votando al PP y con otra parte del mismo movilizándose por la democracia real y criticando a los partidos de derecha y de izquierda, ¿qué futuro político nos aguarda?

A corto plazo, no parece que haya condiciones para detener el triunfo del PP en las generales.

Si el PSOE e IU son capaces de reaccionar ante lo que significa el movimiento del 15 M, quizá puedan acortar la distancia entre el PP y ellos.


Pero lo importante es el medio plazo.

Hay que cambiar la forma de hacer política, desvelar la concentración de la riqueza en España y redistribuirla, elaborar nuevas políticas en fiscalidad, vivienda, trabajo decente, democracia en la empresa, educación.

Y para estos cambios necesitamos que el movimiento del 15 M se fortalezca, genere contrapoder ciudadano, cree un nuevo antagonismo social basado en el conflicto no violento y la propuesta de alternativas, penetre entre el precariado que ha votado al PP para reorientar su comportamiento cultural y político.

El Movimiento del 15 M necesita tiempo para crecer, pero a los partidos y sindicatos les urge aprender de lo que significa y demanda.

El debate en el Comité Federal del PSOE del 28 de mayo no ofrece indicios sobre la existencia de una fuerte catarsis en este partido más allá de las decisiones de quién ha de ser candidato a la presidencia de gobierno.

No se cambia fácilmente la cultura y la orientación económica y política de fondo que mantiene este partido desde hace años.



Organización, demandas y luchas del precariado sublevado

No sabemos todavía si las concentraciones y movilizaciones desarrolladas a partir de la segunda quincena de mayo van a cristalizar en un movimiento social o sólo van a ser una explosión social de corta o media duración.

También cabe la posibilidad de que se convierta en otro micromovimiento más de los muchos que existen, sin capacidad de expandirse y llegar a mucha gente.



La observación de las acciones combativas en Grecia y Francia nos enseña que la multiplicación de huelgas o de enfrentamientos con la policía no son ya las formas más eficaces de mantener viva una situación de antagonismo persistente.

Me parece que sería más útil una estrategia neogandhiana de resistencia, desobediencia civil, ocupación del espacio público. Una especie de guerra de guerrillas no violenta, de acción y retirada, de movilización y educación cívica, de protesta y elaboración colectiva de propuestas y alternativas.

Un movimiento sin prisa y sin pausa, que sabe que para crecer a largo plazo hay que saber ajustar el ritmo y el tiempo.



Se trata de crear un movimiento amplio de ciudadanos que sufren la precariedad, no una nueva vanguardia antisistema hiperideologizada.

Al igual que en los tiempos de las Acampadas por el 0,7, he observado una gran creatividad en las formas de acción colectiva.

Cuando los ciudadanos se reúnen y se liberan del tiempo reducido a la producción, el descanso y el consumo, despliegan una enorme creatividad social y las iniciativas de acción se multiplican.



Es muy importante generar antagonismo y conflicto.
La sociología nos enseña que sin ellos, no hay cambio social.

El conflicto social hoy día tiene que ser no violento, pero no por ello debe ser pacato.

Un intelectual nada radical como es Santos Juliá llamaba la atención sobre lo que supondría que los cinco millones de parados en vez de estar en sus casas, se manifestaran al unísono con cierta regularidad («Parados y en la calle, indefinidamente», El País-Domingo, 22 de mayo, 2011, pg. 16).

Está bien que se intente articular el movimiento a nivel de barrio, pero es imprescindible mantener la acción directa en los centros de las ciudades.




Movimiento 15-M en Cádiz, Plaza “El Palillero” Imagen de La Voz Digital.


La maduración y el crecimiento de un movimiento social de precarios en lucha van a necesitar una elaboración programática que vaya más allá del enunciado de demandas genéricas por más justas que puedan ser.

Nos enfrentamos a problemas muy complejos y ha llegado la hora de crear talleres ciudadanos de elaboración de propuestas políticas y económicas en los que confluyan activistas y expertos.

No es cierto que no haya alternativas.

Es mucho lo que ya está elaborado, pero los militantes más concienciados, los economistas críticos y los ciudadanos que sufren la precariedad han estado desvinculados.

Es hora de organizar la confluencia para ir elaborando una plataforma programática que se ofrezca desde la sociedad civil.

Quizá una de las innovaciones políticas más urgentes sea la de los mítines de los ciudadanos a los dirigentes políticos.

Los campos prioritarios han de ser:
el control democrático de la riqueza,
una nueva fiscalidad,
la creación de una banca pública,
nuevas leyes laborales para la democracia en la empresa,
la creación de empleo decente y
la progresiva extinción del trabajo precario,
formas para lograr «trabajar menos, trabajar todos y vivir mejor»,
cambios en las formas de elegir a los diputados,
creación de observatorios independientes de políticas públicas,
nuevas políticas de acceso a viviendas dignas,
etc.

Ante el nuevo ciclo político del PP, hay que organizar la movilización ciudadana.

Su receta neoliberal para el empleo es bien conocida: crear las condiciones para que haya más trabajo, pero asumiendo que éste sea cada vez más precario.

Un empresario catalán lo expresaba no hace mucho con gran claridad, según me contaba una persona que lo había escuchado: «ustedes tienen que elegir: o trabajan como los chinos, o nos llevamos nuestra empresa a China».



Tenemos que contemplar también el tiempo medio y largo, si se desea crear un movimiento social persistente.

La acción y la elaboración programática irán creando las condiciones para nuevas formas de representación política.

Hoy contemplamos el fracaso del capitalismo, de la socialdemocracia y del comunismo.

Palabras como izquierda y socialismo están muy vacías de contenido real.

Lo que hemos tenido en Europa es una izquierda sin socialismo.

No nos perdamos y enredemos con los nombres.

Lo que sí está claro es que hay que ir más allá del capitalismo y que un futuro con esperanza pasa por la construcción de alternativas anticapitalistas, ecologistas e internacionalistas.

Las luchas y las alternativas generadas desde las bases ciudadanas irán dando cuerpo a nuevas formas de hacer política que quizá con el paso de los años cristalicen en nuevas formaciones políticas.

Por ahora, estamos en el tiempo del «mientras tanto». ■





viernes, 20 de mayo de 2011

¡INDÍGNATE, REACCIONA, ACTÚA!


Editorial del número 1.524 de Noticias Obreras.


¡INDÍGNATE, REACCIONA, ACTÚA!


Ante la trascendencia de los acontecimientos relacionados con el llamado Movimiento 15 de Mayo la editora de la revista Noticias Obreras ha querido anticipar a los internautas la opinión editorial que saldrá impresa en el número 1.524.


Uno de los logros de nuestra sociedad y de nuestra cultura decimos que es la valoración, respeto y defensa de la dignidad humana. No faltan voces, sin embargo, que nos hablan de lo contrario, de una falta de respeto absoluto a la dignidad humana; y, de lo que es más grave, de una pasividad absoluta ante ello; de una falta de reacción. Y nos interpelan: ¡Indígnate!, ¡Reacciona!


Si nos preguntamos cómo podemos valorar o medir el aprecio por la dignidad humana, tendremos que convenir en que no hay tal aprecio allí donde no nos duela el alma ante el más mínimo atropello a la misma. ¿Tienen razón, entonces, los que nos interpelan o son los agoreros de siempre, incapaces de captar los signos positivos de los tiempos? Veamos:


Casi la mitad de los jóvenes menores de 25 años está en paro, una generación perdida, posiblemente la mejor preparada de nuestra historia. Más de la mitad de los pensionistas cobran una pensión que los sitúa bajo el umbral de la pobreza. Y no reaccionamos. Menos de la mitad de la población activa tiene un contrato indefinido a tiempo completo, un empleo generador de derechos sociales, como el derecho a una jubilación digna. Crece el número de pobres: ¡9 millones!, que se dice muy pronto. La pobreza infantil alcanza al 25%. El derecho a una vivienda, a la educación, a la atención sanitaria, al desempleo, a una pensión digna… desaparece, se recorta o se limita mientras se nos empuja a contratar esos servicios con los que nos han conducido a la ruina. Los que con su ambición han provocado esta crisis, los que toman las decisiones tras “los mercados”, han conseguido que entre todos los salvemos de la ruina. Ahora le dicen a nuestro gobierno lo que debe hacer para salir de la misma, y nuestro gobierno ejecuta sus órdenes para garantizar sus beneficios a costa de nuestra ruina. Y no reaccionamos.


El pasado 15 de mayo los indignados salimos a la calle, prueba de que antes no lo habíamos hecho, en cincuenta ciudades. Fuimos una multitud con multitud de mensajes llenos de ingenio: “Me sobra mucho mes al final del sueldo”; “Esto no es una crisis, es una estafa”. Otros llevaban su título de licenciado colgado del pecho, o la cartilla del desempleo. Y todos clamando democracia de verdad.


Este paso es importantísimo, porque por fin nos mostramos indignados y lo manifestamos públicamente. Ahora queda un largo camino de organización, movilización y gestión de todo como respuesta a los problemas que tenemos. Pero esto será sólo la parte menos importante. El trabajo duro que debemos acometer es depurar las motivaciones que nos impulsan, si no queremos reproducir la ética y la moral de los que nos han conducido hasta aquí. ¿Somos conscientes de que nos han inoculado el virus del individualismo y de la satisfacción individual del tener y el poseer? Si pretendemos defender la dignidad humana sin cuestionar ni lo uno ni la otra, el resultado será la reproducción del hábitat cultural que nos ha conducido a esta situación; aun en el caso de que hayamos conseguido un empleo y nuestro horizonte personal se haya despejado.


El gran reto que tenemos es mostrar que no hay salida individual, que la salida individual es la suya, la del neoliberalismo; que frente a ella solo cabe la salida de la donación, la experiencia de que la única manera de luchar por mis problemas es luchando por los problemas de los otros. Es la experiencia del amor la que esconde el secreto de la felicidad humana: el que entrega su vida a otros por amor, la recupera renovada, plena y radiante.


Así que, ¡Indígnate! ¡Reacciona! y ¡Actúa! ante la injusticia cometida contra el otro, pero no busques tu salida, esa se te dará por añadidura.




lunes, 16 de mayo de 2011

CHARLA – COLOQUIO DEL «DÍA DE LA HOAC»: 25 DE MAYO DE 2011



CHARLA – COLOQUIO DEL «DÍA DE LA HOAC»

La Hermandad Obrera de Acción Católica, con motivo de la celebración del Día de la HOAC, tenemos el gusto de invitarle a la CHARLA-COLOQUIO, que tendrá lugar D.M.


DÍA: Miércoles, 25 de mayo de 2011

HORA: 6:15 de la tarde.

LUGAR: Puerto Real (Cádiz)

Parroquia de San Sebastián

Sala de reuniones por c/Ancha


Queremos acercarnos a los rostros sangrantes de la crisis que reclaman Justicia y
proponer a Jesucristo como respuesta y a la Iglesia como servidora de los pobres.



ESQUEMA DEL ACTO:

18:15 h. Acogida.

18:30 h. Presentación y Marco de la reflexión:

             1. Una mirada a la realidad.

             2. Un juicio cristiano ante esta dolorosa situación.

             3. Algunas ideas para la acción: La Caridad Política:

                 Somos llamados a:

              • Vivir una vida desde el Evangelio.

              • Una vida camino de encarnación con las víctimas.

              • Poner del revés la normalidad.

              • Construir desde las comunidades más pequeñas.

              • La comunidad cristiana en medio de ese trabajo.

19:15 h. Testimonios.

19:30 h. Diálogo en torno al tema.

19:45 h. Despedida.




«…Porque tuve hambre y me disteis de comer,
tuve sed y me disteis de beber,
fui forastero y me hospedasteis»
(Mateo 25,35)


¡ESTÁS INVITADO/A!

¡SI QUIERES VIVIR TU COMPROMISO EN EL MUNDO OBRERO!

¡LA HOAC PUEDE AYUDARTE!

¡ASISTE Y PARTICIPA!



CRISIS ECONÓMICA:
¡JUSTICIA PARA EL MUNDO OBRERO EMPOBRECIDO!


«¡Ay de vosotros! Los que a pesar de obtener cuantiosos beneficios, despedís a miles de trabajadores»


I. UNA MIRADA A LA REALIDAD:

La realidad actual nos muestra un panorama sombrío para muchos trabajadores y trabajadoras y para sus familias. Todos conocemos el rostro de estas personas si no somos una de ellas.


Pero estas víctimas no son sólo resultado de la crisis económica y de los sacrificios que se piden para afrontarla. La crisis y las políticas para hacerle frente están suponiendo una vuelta de tuerca más en el proceso de cambio de modelo de organización social que estamos viviendo.


Un cambio donde se está configurando una nueva lógica económica, política y cultural. Algunas de sus características son:


• La subordinación de la economía productiva a la especulación financiera; el consumismo y el endeudamiento de las familias como eje del crecimiento de la economía.


• La incorporación de la flexibilidad a los procesos productivos y la generalización del trabajo precario, barato y sin derechos.


• Una profunda crisis de la democracia y una transformación del papel de la política y del Estado cediendo su soberanía a grandes complejos multinacionales y financieros y una ruptura del Estado de Bienestar.


• Una cultura que configura unos valores y una persona capaz de habitar el nuevo escenario social que se está, silenciosa y dramáticamente construyendo.


II. UN JUICIO CRISTIANO ANTE ESTA DOLOROSA SITUACIÓN:

Esta realidad es para los cristianos experiencia de Dios. Él nos interpela en el rostro sufriente de los empobrecidos, de las víctimas. Nuestro encuentro con Él no nos puede dejar indiferentes a estas transformaciones sociales y ante las víctimas que van produciendo.



«…el grito de los pobres atraviesan las nubes y hasta alcanzar a Dios no descansan;
no desiste hasta que Dios le atiende, y el juez justo le hace justicia»

(Eclesiástico 35,17-18)



El Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia nos aportan un proyecto de humanización, de ser y vivir desde Jesucristo, y otra manera de comprender y construir las relaciones sociales -la economía, el trabajo, la política, la cultura…- que ponen a la persona en el centro de la realidad y, especialmente, a los empobrecidos. Los cristianos estamos llamados a vivir desde ahí y a poner en diálogo con otras personas, creyentes o no, esta nueva normalidad para que fecunden proyectos que transformen la realidad de los empobrecidos, desde las víctimas.


III. ALGUNAS IDEAS PARA LA ACCIÓN: LA CARIDAD POLÍTICA:

Los cristianos que hemos de actuar. Y hacerlo junto a nuestros compañeros y compañeras, cristianas o no, uniendo nuestras vidas a las suyas. Y hemos de hacerlo siendo fieles a la realidad que vamos descubriendo, sintiendo, entendiendo y que nos con-mueve. En este sentido es importante que personal y comunitariamente vayamos dando pasos. Algunas ideas para la acción:


• Nuestros hábitos de vida tienen que estar construidos desde la normalidad del Evangelio.


• Nuestra vida ha de ser camino de encarnación con las víctimas.


• Poner del revés la normalidad de cómo nos sentimos, entendemos y actuamos ante el cambio de la sociedad que está operando, la crisis y las víctimas que están generando.


• Construir, desde las comunidades más pequeñas hasta las más amplias, estructuras, iniciativas, normas, leyes… que sean liberadoras. Hemos de desarrollar la caridad política. Unir amor y justicia. Unir atender las consecuencias de la crisis y del cambio social con atajar las causas que generan tanto sufrimiento.


• La comunidad cristiana tiene que ser parte de todo este trabajo. Y debe realizar con su testimonio y compromiso una importante aportación: la búsqueda de otro mundo posible solo será real si se realiza desde y con las víctimas.




Día de la HOAC 2011

«CRISIS ECONÓMICA:

¡¡Justicia para el mundo obrero empobrecido!!».


Este Día de la HOAC, para nosotros y nosotras, es un momento privilegiado de encuentro donde celebrar y compartir la vida de la HOAC con el mundo obrero y de reflexión y denuncia de la realidad conflictiva que está afectando a la vida de tantos trabajadores y trabajadoras. Con él queremos reafirmar nuestro compromiso de recuperar el sentido de la dignidad de la persona, de ser obrero y de ser hijo e hija de Dios, así como nuestra esperanza de contribuir en devolver a Cristo a los pobres, al mundo obrero y del trabajo.


Este año queremos acercarnos a los rostros sangrantes de esta crisis económica que padecemos y presentar la realidad creciente de empobrecimiento y deshumanización que padece el mundo obrero. La actual situación de precariedad laboral y empobrecimiento no es producto solamente de la crisis económica, sino efecto de un mal endémico al sistema económico y productivo vigente, agravado aún más por la crisis, especialmente, en nuestro país, en lo referente al desempleo.


Según el VI Informe de la Fundación FOESSA, entre 1994 y 2007 España experimentó un crecimiento económico superior a la media europea, pero los índices de pobreza se mantuvieron en estos años en torno al 20%. Es decir, que el empleo creado en estos años no ha servido para reducir la bolsa de pobreza y que muchos trabajadores y trabajadoras permanecen en ella a pesar de estar trabajando.


Por tanto, el empobrecimiento es una injusticia estructural de nuestra sociedad, consecuencia de la distribución injusta de los bienes, es un problema radicalmente político. Tomar conciencia del empobrecimiento como injusticia es hoy tarea fundamental, porque en nuestra sociedad se tiende a ocultarlo y a culpabilizar y responsabilizar a las personas empobrecidas de su propia situación. Construir una sociedad a la altura de la dignidad del ser humano pasa porque la lucha contra la pobreza ocupe el centro de la acción política.


El Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia nos aportan un proyecto de humanización, de ser y vivir desde Jesucristo, y otra manera de comprender y construir las relaciones sociales -la economía, el trabajo, la política, la cultura…- que ponen a la persona en el centro de la realidad y, especialmente, a las personas empobrecidas. La tarea de promoción de la justicia en el mundo obrero forma parte de nuestra misión evangelizadora como creyentes y como Iglesia, desde el ánimo que nos da la fe en Jesucristo, que vino a anunciar la Buena Noticia a los pobres.


Nuestra pretensión es que podamos compartir, ahora y siempre, la vida y las aspiraciones de las víctimas del mundo obrero; en primer lugar, con ellas y también con nuestras parroquias, grupos y movimientos cristianos, organizaciones ciudadanas y con todos los trabajadores y trabajadoras.


La Comisión Permanente de la HOAC

Nuevo cuaderno de Ediciones HOAC
PUlsa <AQUI>, para ACCEDER el Cuaderno
con la reflexión completa.

Publicada por Ediciones HOAC
Cuaderno nº 4, título: “CRISIS ECONÓMICA.
¡Justicia para el mundo obrero empobrecido!”.
Una reflexión que presenta la realidad de
creciente empobrecimiento y deshumanización en el mundo obrero.
“La crisis económica es una manifestación más
de la expansión del sistema capitalista neoliberal,
que utiliza y explota a los trabajadores en función de
la obtención del máximo beneficio económico”.

En la HOAC, este tema se integra en el proceso
continuado de reflexión-acción
que se viene realizando a través del compromiso de cada militante
y del quehacer comunitario diocesano y general.
Y, concretamente, en el Día de la HOAC,
un día dedicado a “compartir y celebrar la vida,
el sufrimiento y las luchas del mundo obrero”.


jueves, 5 de mayo de 2011

«22 DE MAYO: ¿ELECCIONES, PARA QUÉ?» Nuestra Editorial 1523 de mayo 2011


Editorial de Noticias Obreras
Núm. 1.523 [01-05-11 / 31-05-11]



«Elecciones, ¿para qué?
Para reaccionar como seres humanos,
para oponernos a la destrucción
de la naturaleza humana»





Todos estamos convocados para elegir a nuestros representantes en los municipios y en la mayoría de las comunidades autónomas. Convocatoria que nos llega cuando la imagen de los partidos políticos y los políticos es una fuente inagotable de corrupción, de incumplimiento de las promesas electorales, de afloramiento de lo más bajo y ruin que hay en el proceder humano. Sorprende y angustia que ante las acusaciones de corrupción que se lanzan unos a otros, la respuesta sea «y vosotros más», como si la corrupción ajena justificara la propia. Y debería hacernos reflexionar que, según el barómetro del CIS del pasado febrero, la clase política y los partidos políticos sean el tercer problema para los ciudadanos, precedido sólo por la crisis económica y el paro.


Esta visión no sería completa si no caemos en la cuenta de que en la decisión electoral de los ciudadanos se ha instalado un proceder perverso: los corruptos vuelven a ser elegidos abrumadoramente, como si recibieran un premio por su corrupción.


En este contexto nos llaman a votar y en este contexto nos preguntamos: ¿para qué? Nuestra respuesta es que hay que participar y votar.


Estamos convencidos de que no tenemos conciencia del momento histórico que estamos viviendo. La historia se referirá a él como la era del triunfo del mercado, como el proceso en que todo fue sometido a la racionalidad del mercado. La racionalidad del mercado consiste en dos cosas: una, todo se puede comprar y vender. Dos, todo tiene un solo objetivo: la eficiencia económica. Y se está construyendo siguiendo distintas fases.


En la primera, se ha convencido a los Gobiernos de que era necesario eliminar todo control sobre la actividad económica. El resultado ha sido la mayor crisis económica de la historia; los culpables: el poder financiero y los Gobiernos.


En la segunda, han uniformado el quehacer político de los Gobiernos haciendo desaparecer las diferencias entre los distintos proyectos políticos. El resultado ha sido la entrega al mercado de los sindicatos y de la clase obrera convenientemente atada y amordaza; los recortes sociales, la privatización de servicios básicos y la disminución progresiva del Estado del Bienestar. Los culpables: el poder político, los Gobiernos.


En la tercera, que es en la que estamos, se pretende romper definitivamente la confianza entre los ciudadanos, la política y los políticos; lograr la desafección total entre los ciudadanos y la política. Angustia y acongoja que, según el mismo barómetro y sorprendentemente, la corrupción y el fraude sólo es un problema para el 3%, y la crisis de valores para el 2,5%. Es decir, para nadie.


El resultado es el sometimiento de todo al mercado: economía frente a mercado; política frente a mercado; individuo frente a mercado en aras de una eficiencia económica que, se olvidan de señalar, es sólo para unos pocos; que condena al hambre a miles de millones de seres humanos; que ha destrozado el planeta; que, cada vez más, necesita de conflictos bélicos permanentes para mantenerse, y que precisa destruir todo vestigio moral, ético y religioso que pueda suponer una limitación para la hegemonía del mercado. Todo esto supone una nueva concepción, del mundo y del hombre, profundamente materialista, amoral, economicista, perversa y antihumana. Esta concepción es uno de los principales problemas que tenemos la Iglesia para que el Evangelio sea tenido en cuenta como propuesta de vida plena y definitiva.


La respuesta a la pregunta «¿Elecciones, para qué?» es: para reaccionar como seres humanos, para oponernos a la destrucción de la naturaleza humana; para recuperar el sentido de la honradez, la moral y la ética; para construir un mundo en que los seres humanos podamos ser felices. La política, otra política, es el principal instrumento que tenemos para liberar a la economía, a la política y al hombre de la tiranía del mercado.




EDITORIAL
Publicado en NOTICIAS OBRERAS:
Núm. 1523 [01-05-11 / 31-05-11] pág. 5

Suscripción a Noticias Obreras




lunes, 2 de mayo de 2011

NOTICIAS OBRERAS: Mayo 2011 | Nº 1.523: «1º de mayo: Por la dignidad del trabajo»




Abrimos el Noticias Obreras nº 1523 con el título del comunicado sobre el 1º de mayo, Día de los trabajadores/as, emitido por Mujeres Trabajadoras Cristianas (MTC), Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y Juventud Obrera Cristiana (JOC). “Celebremos el 1º de mayo de 2011 y hagámoslo denunciando a los culpables de la crisis y de la pérdida de trabajo (…) Pero también anunciando que hay esperanza si somos capaces de orientar el trabajo para que colabore en la humanización de las personas”.


Laboral | ¿Qué pasaría si trabajáramos 21 horas a la semana? La New Fundation Economics (NEF) se lo ha preguntado y el resultado es una interesante provocación con muchas ventajas.


Economía | El 75% del mantenimiento de la Iglesia procede directamente de los fieles y el otro 25% de la asignación tributaria. El ecónomo episcopal, Giménez-Barriocanal, lo explica.


Tema del Mes | Publicamos el capítulo del último libro de la teóloga Lucía Ramón “Queremos el Pan y las Rosas”, dedicado a promover una nueva espiritualidad cristiana ecofeminista.


Entrevista | Jesús Paéz ha dedicado su vida a la cooperativa Claros y defiende este modelo de empresa social que redistribuye mejor la riqueza y refuerza la democracia.


Experiencia | “Tarragona por la paz” es un colectivo que se opone a la militarización de la sociedad, empezando por la misma ciudad, cuyo puerto ha albergado a la VI Flota americana.


Otros títulos:

- “Mujeres inmigrantes y crisis económica”, de Irene Gómez Santos (coordinadora de AMUINCA);

- “Santana Motor de Linares (Jaén) llega a su fin”, de Sebastián Fernández;

- “El valor de la lucha obrera”, de Javier Madrazo;

- “¡Larga vida al ECOE!”, de Víctor Manuel Marí, etc.