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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


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jueves, 26 de octubre de 2023

ORAR EN EL MUNDO OBRERO «XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO» (29 DE OCTUBRE DE 2023) ● CICLO “A”


30º Domingo del Tiempo Ordinario (29 octubre)

26 OCTUBRE 2023 | POR 

Se nos invita a mirar
nuestra historia
de personas extranjeras,
las historias de tanta gente
que llegan a lugares
con la esperanza
de mejorar sus vidas
y las de su familia…
hoy la mirada es ver
el rostro de Dios en ellos.

Están en nuestras calles,
autobuses o guaguas,
metros, trenes,
supermercados…
sus rostros están,
sus colores y sus miradas.

Dios no está tan lejos…

Un gran abrazo
en Cristo migrante
y hasta mañana en el altar.

Jorge



Del evangelio según
san Mateo 22,34-40.


«Amarás al Señor tu Dios
y al prójimo como a ti mismo».

Nos preparamos
para la escucha
de la Palabra,
nos centramos
para ser capaces
de reconocernos
débiles, distraídos
y en un acto
de conciencia
decimos
ante el Señor
que está
en medio:

«Estamos Contigo
y para Ti»,
porque Tú eres
nuestra Fortaleza.

No es ingenuo
el planteamiento cristiano
y el papa lo expresa
de una forma clara y potente,
invitando a que se convierta,
el amor a los demás,
en acción política:

Se trata de avanzar
hacia un orden
social y político
cuya alma sea
la caridad social.

Una vez más convoco
a rehabilitar la política,
que «es una altísima vocación,
es una de las formas
más preciosas de la caridad,
porque busca el bien común»
(FT 180),
nos dice en la Fratelli tutti,
que requiere hoy,
más que nunca
una lectura sosegada,
para que esa
«música del Evangelio»
no se apague en cada
personas cristiana
y menos en la Iglesia (FT 277).

Compártelo en redes y entre tus contactos:

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«ORAR CON LA IGLESIA»
30ª Semana del Tiempo Ordinario (Ciclo ‘A’)
Del 29 de octubre al 04 de noviembre de 2023.


Domingo 30º del Tiempo Ordinario.
San Feliciano, mártir de Cartago.
San Narciso de Jerusalén, obispo.
29 de octubre de 2023.

«Para que merezcamos conseguir lo que prometes, concédenos amar tus preceptos» (Co).  Y sus preceptos son los mandamientos de la ley de Dios que Jesús nos enseña.  Y se resumen en «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente» —el principal y primero— y «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».  Y como modelo de ese amor, Cristo mismo que nos ha amado hasta dar su vida por nosotros.  Y nosotros debemos amarnos unos a otros, como él nos ha amado.  La eucaristía, en la que Cristo sigue entregándose por nosotros, es la fuente donde bebemos el amor de Dios.

- Éxodo 22,20-26: Si explotáis a viudas y huérfanos se encenderá mi ira contra vosotros.

- Salmo 17: R./ Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza.

- 1ª Tesalonicenses 1,5c-10: Abandonasteis los ídolos para servir a Dios y
vivir aguardando la vuelta de su Hijo.

Del Evangelio de san Mateo 22,34-40.
“Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo”.

Un fariseo, le preguntó a Jesús: -“Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?”.  Él le dijo: -"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.  Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.  Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas".

COMENTARIO

Los maestros de la Ley insistían en tres grandes cumplimientos: El sábado, la pureza ritual y los diezmos.  El amor al prójimo no tenía en esa lista más relevancia que otros.  La originalidad de Jesús está: En que une con idéntica importancia y considera inseparables el amor a Dios y el amor al prójimo; eso es lo que significa la expresión “el segundo es semejante al primero”.  Para Jesús: “Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas”.

ORACIÓN

Te doy gracias Señor, porque eres bueno, porque es eterno tu amor.  Perdonas mis debilidades y pecados porque es eterno tu amor.  Me ofreces la luz de la vida y tu misericordia porque es eterno tu amor.  Me llamas a vivir en la fe y en la esperanza porque es eterno tu amor.  Porque tu amor es eterno, que yo sepa Señor vivir amándote a Ti y al prójimo con todo mi corazón, con toda mi alma, con todo mi ser.  Amén.


Lunes de la 30º del Tiempo Ordinario.
San Marciano de Siracusa, obispo.
30 de octubre de 2023.

Del Evangelio de san Lucas 13,10-17.
“A ésta, que es hija de Abrahán, ¿no había que sanarla en sábado?”.

Había una mujer que andaba encorvada, sin poderse enderezar.  Al verla, Jesús la llamó y le dijo: -"Mujer, quedas libre de tu enfermedad".  El jefe de la sinagoga, estaba indignado porque Jesús había curado en sábado.  El Señor, dirigiéndose a él, dijo: -"Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro, y lo llevaba a abrevar, aunque sea sábado?.  Y a está, que es hija de Abrahán, ¿no había que soltarla en sábado?".  Sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

COMENTARIO

El sábado judío era signo de libertad y alabanza a Dios por sus obras.  Pero, de hecho, se convertía en esclavitud a fuerza de imposiciones legales.  Jesús quiere devolver su sentido real al sábado: Un día consagrado al Señor en servicio del hombre-mujer.  Y lo hace mediante la curación de una mujer que está allí con su enfermedad.  La mujer, ni habla, ni pide, simplemente deja ver su necesidad.  Jesús se hace cargo del problema y, enseña: Que ante un ser que sufre no se admiten ideologías que pongan límite a una acción benéfica.  La ley de hacer el bien es la ley más universal y el valor de la persona es el principal valor.

ORACIÓN

Te alabo, te adoro y te glorifico Dios Padre porque en Jesús me curas los sentimientos heridos, las depresiones sentidas.  Pon sobre mí tus manos, y mi vida se enderezará por el camino de la alegría, por la senda de la fe confiada, de la dignidad recuperada.  Líbrame de la enfermedad y de la esclavitud de la ley, y que viendo Tu bondad Señor mi vida haga el bien siempre y que las personas sean el principal valor.  Pon sobre mí tus manos, y mi vida se enderezará Señor.


Martes de la 30ª Semana T. Ordinario.
San Quintín de Vermand, mártir.
31 de octubre de 2023.

Del Evangelio de san Lucas 13,18-21.
Crece el grano y se hace un arbusto”.

 

Jesús decía: -"¿A qué se parece el reino de Dios?.  ¿A qué lo compararé?.  Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en un huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas".  Y añadió: -"A qué compararé el Reino de Dios?.  Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta".

 

COMENTARIO

Una semilla germina y se desarrolla en misterioso silencio según sus leyes; y el fermento transforma la masa sin que su acción se advierta.  Dios trabaja en el silencio con hondura y eficacia.  Jesús y sus discípulos son ya un núcleo de Iglesia, grupo diminuto como una semilla con vocación de universalidad.  No hay sectarismos ni exclusivismos.  La Iglesia es invitación para todos, es campo, es como un sembrado donde el Reino es como una semilla con tal vitalidad interior que un día se transformará en un frondoso árbol de vida y salvación.

 

ORACIÓN

Dios, fuente de todo amor, gracias por la Iglesia, santa y bella, hazla fecunda para que sea fermento de tu Reino.  Tú que me llamas a crecer en el amor, siembra en mí el Espíritu de Cristo, para que crezca en mi interior y se desarrolle tu misericordia y tu bendición para que se desarrolle en mi vida la fuerza interna de tu perdón, tu salvación y tu bondad.  Transforma mi vida desde dentro para que resplandezca tu santidad y justicia.  Dios, fuente de todo amor, transforma mi vida desde dentro.  Dios, fuente de todo amor, transforma mi vida desde dentro.


FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS
Miércoles de la 30ª Semana T. Ordinario.
01 de noviembre de 2023.

 

Solemnidad de Todos los Santos, que están con Cristo en la gloria.  En el gozo único de esta festividad, la Iglesia Santa, todavía peregrina en la tierra, celebra la memoria de aquellos cuya compañía alegra los cielos, recibiendo así el estímulo de su ejemplo, la dicha de su patrocinio y, un día, la corona del triunfo en la visión eterna de la divina Majestad (elog. del Martirologio Romano).

Hoy miramos hacia el cielo, la vida del mundo futuro que profesamos en el Credo.  Y contemplamos a Dios, con la Virgen María y todos los santos que nos han precedido en el camino de la fe.  Ellos interceden por nosotros (Co y So) y eternamente alaban a Dios en la Jerusalén celeste.  Hacia ella caminamos guiados por la fe y gozosos por la gloria de los mejores hijos de la Iglesia en quienes encontramos ejemplo y ayuda para nuestra debilidad (Pf).  La eucaristía es anticipo de esa gloria celestial: «pasemos de esta mesa de los que peregrinamos, al banquete de la patria celestial» (De).


- Apocalipsis 7,2-4.9-14:
 Apareció en la visión una muchedumbre inmensa,
                  que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lenguas.

- Salmo 23: R./ Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor.

- 1ª Juan 3,1-3: Veremos a Dios tal cual es.

Del Evangelio de san Mateo 5,1-12a.
Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa
será grande en el cielo
”.

 

Jesús subió a la montaña, y se puso a hablar, enseñándoles: -"Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.  Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.  Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.  Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.  Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.  Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.  Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.  Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.  Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa.  Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo".

 

COMENTARIO

Hoy celebramos con gozo, a esa muchedumbre inmensa de hombres y mujeres, que son felices, santos, dichosos y bienaventurados, porque hicieron caso a Dios, y tomaron en serio a Dios.  No tuvieron miedo a las exigencias de su fe sino que las vivieron con alegría y contento; pasaron por el mundo haciendo el bien.  Las bienaventuranzas son mensajes de salvación, son caminos de santidad.  Es Cristo Jesús, el Señor, quien afirma que “el Reino de Dios”, la bienaventuranza, la santidad, está cerca de los pobres, de los afligidos, de los hambrientos, de los pacíficos, de los limpios de corazón.  Todos aquellos que miren a Jesús con fe y se esfuercen en dar acogida a su Evangelio de salvación, están en camino de la santidad.  “Santo” no significa el hombre-mujer que hace milagros, sino el que vive con gozo y fidelidad el milagro de su fe y pasa haciendo el bien en el mundo.

 

ORACIÓN

Quiero oírte decir Señor que mis padres, los abuelos los que han convivido conmigo son dichosos.  Quiero escuchar de tus labios: Dichosos los pobres, los que no ponen su corazón en la riqueza, ni en el lujo.  Dichosos los que saben compartir, los que confían en el diálogo, los que hacen suyas las penas del hermano/a, dichosos los que tienen limpia la mirada la conciencia, las manos.  Dichosos los que hacen sitio a todos en su corazón.  Dichosos los que trabajan por la paz y la justicia y saben disculpar comprender y perdonar.  Dichosos los que tienen a Dios por Padre y al prójimo por hermano/a.


FESTIVIDAD DE LOS FIELES DIFUNTOS.
Jueves de la 30ª Semana T. Ordinario.
02 de noviembre de 2023.

Conmemoración de todos los fieles difuntos. La santa Madre Iglesia, después de su solicitud para celebrar con las debidas alabanzas la dicha de todos sus hijos bienaventurados en el cielo, se interesa ante el Señor en favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección, y por todos los difuntos desde el principio del mundo, cuya fe sólo Dios conoce, para que, purificados de toda mancha de pecado y asociados a los ciudadanos celestes, puedan gozar de la visión de la felicidad eterna (elog. del Martirologio Romano).



Del Evangelio de san Marcos 15,33-39;16,1-6.
“Jesús, dando un fuerte grito, expiró”.

Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta media tarde.  Y, a la media tarde, Jesús clamó con voz potente: -“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.  Algunos de los presentes, al oírlo, decían: -“Mira, está llamando a Elías”.  Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo: -“Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo”.  Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró.  El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.  El centurión al ver cómo había expirado, dijo: -“Realmente este hombre era Hijo de Dios”.

COMENTARIO

La muerte es algo serio.  Cuando nos toca de cerca, nos llena de dolor y nos infunde miedo cuando pensamos en ella.  Nos plantea interrogantes y sigue siendo un misterio.  También Cristo tuvo miedo ante su propia muerte.  Pero lo que nos distingue de los demás es que miramos la muerte con fe.  La Pascua de Cristo ilumina este hecho, no resolviendo el misterio, sino dándole sentido a su vivencia; y, así, llena de esperanza nuestra mirada al futuro.  La impregna de la Buena Noticia de la vida, a pesar de las apariencias en contra.  No sabemos cómo, pero la última palabra no la tiene la muerte.  Dios nos ha creado para la vida.

ORACIÓN

Señor nuestros antepasados nos han transmitido la vida.  Una vida fruto del amor.  Por eso creemos que su vida sigue.  Porque el amor nunca muere.  Celebramos tu amor que da vida.  Tu amor que no se vuelve atrás.  Tu amor que en Cristo Jesús nos da Salvación.  Te damos las gracias porque eres el Dios de la vida.  Aunque tenemos que pasar por el trance inevitable de la muerte.  Creemos que en Cristo podemos morir de manera nueva.  Con la esperanza cierta de la resurrección.  Porque eres Dios de amor y misericordia, concede a todos los difuntos la vida eterna.


Viernes de la 30ª Semana T. Ordinario.
San Martín de Porres, religioso.
03 de noviembre de 2023.



Del Evangelio de san Lucas 14,1-6.
“Si a uno se le cae al pozo el burro o el buey,
¿no lo saca aunque sea sábado?”.

 

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.  Jesús se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los letrados y fariseos, preguntó: -“¿Es lícito curar los sábados, o no?”.  Ellos se quedaron callados.  Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.  Y a ellos les dijo: -“Si a uno de vosotros se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?”.  Y se quedaron sin respuesta.

 

COMENTARIO

Los fariseos se preocupaban mucho de la obediencia a la ley y olvidaban lo esencial: El amor y la misericordia.  Jesús les recuerda que el reino de Dios no llega al mundo de los hombres-mujeres por la mera fidelidad a la ley y a los ritos, sino por el amor a las personas y por la misericordia con el hermano/a.  Éstos son los valores que tienen la primacía sobre todos los demás, incluida la ley, aunque sea una ley tan sagrada como la del sábado.  San Martín de Porres, hizo su profesión como Hermano Cooperador en los Dominicos de Lima.  Dedicó su vida a la oración, era muy devoto de la Eucaristía y de la Santísima Virgen María.  Fue para todos los habitantes de Lima espejo de caridad y humildad.

 

ORACIÓN

Martín de Porres tú supiste vivir la entrega sacrificada, alegre y gozosa al servicio de los necesitados, más allá de la norma o de la ley.  Concédenos saber imitar tu vida de fidelidad a las bienaventuranzas y tus ejemplos de caridad universal, de manera que, vivamos en evangelio en la entrega generosa y sacrificada a todos los necesitados sin distinción.  Que por tu intercesión los frailes dominicos, los enfermos, los que viven la caridad, sientan la cercanía de Cristo en sus vidas.  Que así sea.


Sábado de la 30ª Semana T. Ordinario.
San Carlos Borroneo, obispo.
04 de noviembre de 2022.

Del Evangelio de san Lucas 14,1.7-11.
“El que se enaltece será humillado;
y el que se humilla será enaltecido”.

Entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer.  Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso este ejemplo: -"Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal.  Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: ‘Amigo, sube más arriba’.  Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.  Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido".

COMENTARIO

Conscientemente o no, el hombre-mujer busca situaciones de privilegio, ejercer influjo y dar culto al propio “yo”.  Jesús recuerda que todo el que quiera pertenecer al Reino de los Cielos y comprender sus misterios debe empezar por hacerse sencillo como un niño.  Jesús condena la autosuficiencia, la vanidad, el orgullo humano.  Nadie puede reclamar un puesto como exigencia.  Dios que lee en el fondo de los corazones nos colocará en el puesto que nos corresponde.  Escucha la palabra de Jesús: “todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

ORACIÓN

Padre de bondad, Tú no dejas de sorprenderme; fue preciso que tu Hijo ocupara el último lugar para entrar en tu gloria.  Haz que yo comprenda que el camino del Reino es camino de humillación y no de soberbia, de humildad y sencillez y no de hacerme el importante.  No tengo ningún derecho a sentarme en la mesa de la boda, pero Tú me sientas en el banquete de la Eucaristía.  Yo no soy nada y 

Tú Señor me haces de tu propia casa, de tu familia.  Gracias.  Señor concédeme un corazón humilde.


LECTURA DE LA PALABRA
EN CLIMA DE ORACIÓN

1.      Hago silencio, exterior e interior.

Estoy en la presencia del Señor:

Contemplo a Dios que me quiere, me acoge, me escucha, me habla.

2.      Petición:

«Humildemente te pido, a ti, Señor, que eres la luz verdadera y la fuente misma de toda luz, que, meditando fielmente tu Palabra, viva siempre en tu claridad.  Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor».

3.      Palabra de Dios:

Leo tranquila y detenidamente el texto evangélico para hoy, en comunión con toda la Iglesia.  Me fijo bien en todos los detalles.

4.      Ante la Palabra leída:

Ø  ¿Qué dice este texto? (Lectura honda: circunstancias, actitudes…).

Ø  ¿Qué me dice a mí, personalmente? (Meditación).

Ø  Desde esto, ¿qué te digo yo ahora, Señor? (Oración).

Ø  ¡Quiero identificarme contigo, Señor!.  ¿Qué hacer?.

(Contemplación, iluminación de mi vida concreta).

5.      Oración:

Hay una oración-reflexión propia de cada día, como inicio de respuesta al texto evangélico.  Al final puede añadirse la siguiente:

«Gracias, Señor, por tu presencia y tu cercanía en este rato de oración; y por la luz y la fuerza que me has dado.  Ayúdame a vivir según tu voluntad y sirviendo siempre a mis hermanos/as. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor».