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martes, 4 de junio de 2019

DÍA DE LA ACCIÓN CATÓLICA Y DEL APOSTOLADO SEGLAR 2019 «SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS» DOMINGO, 09 DE JUNIO DE 2019 «SOMOS MISIÓN»


Día de la Acción Católica y
del Apostolado Seglar 2019

El 9 de junio, solemnidad de Pentecostés, se celebra el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar con el lema, “Somos misión“. La Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (CEAS) es la encargada de elaborar los materiales para divulgar y preparar la jornada.

Los obispos de la CEAS recuerdan en su mensaje para este Día que la solemnidad de Pentecostés es “una de las más importantes en el calendario de la Iglesia, puesto que actualizamos el cumplimiento de la promesa de Cristo a los apóstoles de que el Padre enviaría al Espíritu Santo para guiarlos en la misión evangelizadora”. “En este contexto -continúan- celebramos el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar subrayando que cada fiel laico, animado por la fuerza del Espíritu Santo, está llamado a descubrir, en medio del Pueblo de Dios, que es una misión”.



“Somos misión” 9 de junio de 2019
(Solemnidad de Pentecostés)





Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar 2019: “Somos misión”

04 JUNIO 2019 | POR 

El 9 de junio, solemnidad de Pentecostés, se celebra el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar con el lema, “Somos misión“. Los obispos de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (CEAS) recuerdan que en la solemnidad de Pentecostés “actualizamos el cumplimiento de la promesa de Cristo a los apóstoles de que el Padre enviaría al Espíritu Santo para guiarlos en la misión evangelizadora”.
En su mensaje, los obispos recuerdan que la vocación y misión son dos caras de la misma moneda, a partir del encuentro personal con el amor de Jesús e invitan, una vez más, a los laicos a ser protagonistas, corresponsables y partícipes de la misión salvífica de la Iglesia. Además, como misterio de comunión que es la Iglesia, y en línea con el magisterio del papa Francisco, animan a caminar hacia la sinodalidad.
También renuevan el llamamiento a que los laicos, por sus condición personal, al estar más en contacto, inmersos en las realidades temporales, sigan siendo de un modo particular, Iglesia en medio del mundo y a vivir el sueño misionero de llegar a todas las personas y a todos los ambientes.
Concluyen los obispos de la CEAS invitando a los laicos y a sus organizaciones a participar en el próximo Congreso “Pueblo de Dios en salida” que se celebrará en febrero de 2020.

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Mensaje de los obispos
La solemnidad de Pentecostés es una de las más importantes en el calendario de la Iglesia, puesto que actualizamos el cumplimiento de la promesa de Cristo a los apóstoles de que el Padre enviaría al Espíritu Santo para guiarlos en la misión evangelizadora. En este contexto celebramos el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar subrayando que cada fiel laico, animado por la fuerza del Espíritu Santo, está llamado a descubrir, en medio del Pueblo de Dios, que es una misión. Ya lo dice el papa Francisco:
«La misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar, no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme. Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo (EG, n. 273)».
Cuando uno afirma «yo soy una misión», podemos decir que la Misión está dentro de la expresión “yo soy”. La pregunta «¿quién soy yo?» se responde con una más amplia: «quién soy yo para los demás», pues el ser humano, por Jesucristo, llega a su plenitud en la entrega gratuita, en la salida de sí para darse en la misión: ser misionero. Así podemos afirmar que vocación y misión son dos caras de la misma moneda.
La invitación del papa a sentirnos «misión en esta tierra», siguiendo la línea marcada por el Concilio Vaticano II (LG, n. 31), tiene su fundamento en nuestro bautismo. No es un apéndice o adorno, sino que es nuestra vocación. La motivación principal para realizar la misión evangelizadora se halla en el encuentro personal con el amor de Jesús. El papa Francisco afirma, en este sentido, que «no se puede perseverar en una evangelización fervorosa si uno no sigue convencido, por experiencia propia, de que no es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con Él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra, no es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en Él, que no poder hacerlo… El verdadero misionero, que nunca deja de ser discípulo, sabe que Jesús camina con él, habla con él, respira con él, trabaja con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera» (EG, n. 266).
Como laicos estáis llamados a ser discípulos misioneros de Cristo en la Iglesia y en el mundo, «bautizados y enviados». Sí, ¡bautizados y enviados! En cuanto a vuestra dimensión eclesial, es muy importante que os sintáis protagonistas, corresponsables y partícipes de la misión salvífica de la Iglesia (LG, n. 33). Los laicos sois Iglesia, en cuanto que, por el bautismo, os incorporáis a Cristo, participando de su triple función, y a su Cuerpo, la Iglesia.
Vuestro ser Iglesia pone de manifiesto que la Iglesia es un misterio de comunión, donde la diversidad de miembros está en función de la complementariedad y la unidad.
Para ir construyendo la comunión en la Iglesia, os invitamos a que, en la línea del magisterio del papa Francisco, desarrolléis un talante nuevo, de caminar juntos, que se denomina sinodalidad. «La puesta en acción de una Iglesia sinodal es el presupuesto indispensable para un nuevo impulso misionero que involucre a todo el Pueblo de Dios» (DF, n. 118).
Para poder crecer en sinodalidad es necesario que todos nos sintamos partícipes, corresponsables en la misión de la Iglesia. Que aprendamos a trabajar no por oficinas aisladas, sino por proyectos, que son los que nos ayudan a ir creciendo en búsqueda de objetivos y logros comunes.
Desde la sinodalidad os tenéis que sentir invitados a ser misioneros también en el interior de la Iglesia, participando activamente en tareas intraeclesiales, que son muy importantes: catequesis, liturgia, Cáritas, asistencia a la misa dominical… Además, este nuevo estilo evangelizador, marcado por la sinodalidad, evita que caigamos en la tentación del clericalismo, que es un mal demasiado frecuente en los sacerdotes y también en los laicos.
Los laicos, por vuestra condición personal, al estar más en contacto, inmersos en las realidades temporales, estáis llamados, de un modo particular, a ser Iglesia en medio del mundo.
El papa Francisco, cuando habla de la Iglesia en salida, subraya que se necesita un laicado en salida, que se arriesgue, que se ensucie las manos, que no tenga miedo a equivocarse y que mire siempre hacia adelante, hacia el futuro con alegría y esperanza.
En un momento histórico donde avanza a pasos agigantados el fenómeno de la secularización, la apatía y la indiferencia religiosa, estáis llamados a que vivir el sueño misionero de llegar a todas las personas (niños, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos) y a todos los ambientes (familia, trabajo, educación, compromiso socio-caritativo, ocio y tiempo libre…).
Es necesario, como afirma el papa Francisco, que descubramos la importancia de vivir la santidad encarnada en el contexto actual, «con sus riesgos, desafíos y oportunidades» (GE, n. 2). Que toda la Iglesia, y de un modo particular los laicos, que sois la inmensa mayoría del Pueblo de Dios, os sintáis invitados a ser santos en la vida cotidiana, porque ahí está la misión. «Me gusta ver la santidad en el pueblo paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo… Esa es muchas veces la santidad de la puerta de al lado, de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresión, la clase media de la santidad» (GE, n. 7).
Se trata, en definitiva, de que entendamos toda nuestra vida, que está animada por el Espíritu Santo y cuya meta es la santidad, como una misión. «Cada santo es una misión; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia un aspecto del Evangelio» (GE, n. 19).
En relación a esto, el papa Francisco nos dice a cada uno: «tú también necesitas concebir la totalidad de tu vida como una misión. Inténtalo, escuchando a Dios en la oración y reconociendo los signos que él te da. Pregúntale siempre al Espíritu qué espera Jesús de ti en cada momento de tu existencia y en cada opción que debas tomar, para discernir el lugar que eso ocupa en tu propia misión. Y permítele que forje en ti ese misterio personal que refleje a Jesucristo en el mundo de hoy» (GE, n. 23). Siguiendo el ejemplo de los santos, que nos descubren los amplios horizontes de Dios, os invito a preguntaros en todo momento: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?».
Nos estamos preparando para celebrar un Congreso de Laicos, los días 14-16 de febrero de 2020, en Madrid. Este Congreso, que lleva por lema «Pueblo de Dios en salida», pretende escuchar al laicado y reflexionar sobre la dimensión misionera de nuestra fe cristiana, tomando como pilares fundamentales la vocación, la comunión (sinodalidad) y la misión.
Animamos a todas las diócesis, especialmente al laicado, a título personal, grupal, a los que participan en la misa dominical, los que realizan servicios eclesiales; y hoy muy especialmente a los que forman parte de la Acción Católica, de los Movimientos y Asociaciones, a que se impliquen en el proceso sinodal que supone esta experiencia del Congreso, de cara a una mayor revitalización de los laicos, como miembros del Pueblo de Dios, que desea estar en continua actitud de salida para iluminar con la luz del Evangelio las periferias de nuestra sociedad.
Por último, agradecemos el trabajo de las Delegaciones de Apostolado Seglar de nuestras Iglesias diocesanas en su tarea de coordinación del Apostolado Seglar asociado y en la de promoción de la participación de los seglares en los Consejos Pastorales Parroquiales para llevar más eficazmente el Evangelio de Jesucristo a todos los rincones de nuestro mundo.
Que la Virgen María, Reina de los Apóstoles, y el Espíritu Santo, sigan animando al laicado en su compromiso de ser “una misión” en la Iglesia y en el mundo.
 Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (CEAS)




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