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martes, 25 de abril de 2023

«LA FIESTA DEL 1 DE MAYO, DÍA DEL TRABAJO 2023»: “IGLESIA POR EL TRABAJO DECENTE” - #1M2023




27 de abril de 2023

Asunto: «LA FIESTA DEL 1 DE MAYO, DÍA DEL TRABAJO 2023»

Estimado/a amigo/a:

Reciba un saludo muy cordial del Secretariado diocesano de Pastoral Obrera de Cádiz y Ceuta y de la HOAC diocesana.

Queremos invitar a la celebración de la Eucaristía que con este motivo, tendrá lugar en Puerto Real en la Parroquia de San Benito Abad a las 19:30 horas, el viernes 05 de mayo.

“Reclamamos, junto al papa Francisco, el trabajo ‘especialmente trabajo decente y no de cualquier modo’, como garantía para la inclusión, el desarrollo y la dignidad de las personas.  Animamos a que en este 1º de Mayo nos unamos, como comunidad cristiana, en el compromiso por la defensa del trabajo decente, participando en los actos reivindicativos y celebrativos que se realicen en la diócesis; apoyando su visualización y difusión; contribuyendo así a que nuestro mensaje pueda llegar con fuerza en la esperanza de que el trabajo decente pueda ser una realidad para todas las personas”.

Con este motivo, aprovechamos la ocasión para saludarle cordialmente,

Eugenio Díaz Melero
Obispado de Cádiz y Ceuta
Secretariado Diocesano
de Pastoral Obrera
CÁDIZ

 

 

Francisco Güeto Moreno
Presidente Diocesano de la HOAC
e-mail:
guetomatavera@telefonica.net
Móvil: 660 137 231
Puerto Real


#1MAYO2023 MENSAJE DEL MOVIMIENTO MUNDIAL
DE TRABAJADORES CRISTIANOS (MMTC)

"RECORDAR - REFLEXIONAR - CONTINUAR LA LUCHA"



1º de mayo de 1886: gran día de movilización en todas las fábricas de Chicago (Estados Unidos) para exigir la jornada laboral de 8 horas. Esta huelga sienta las bases en la lucha para cambiar las condiciones laborales y de vida de los trabajadores de todo el mundo, que aún hoy continúa.

De hecho, los y las militantes de los movimientos del MMTC hoy se encuentran con muchos trabajadores y sus familias que experimentan condiciones de vida muy difíciles debido a la precariedad laboral y los bajos salarios. Algunos ni siquiera tienen lo mínimo para sobrevivir. En algunos países, como la República Dominicana, el sistema de seguridad social sólo sirve para enriquecer a los intermediarios conocidos como “Administradoras de Riesgos en Salud” - (ARS) y las Cajas de Pensiones (AFP), que no garantizan ninguna cobertura por enfermedad ni un ingreso justo en la jubilación o por desempleo. Los más pobres quedan excluidos del sistema.

La política económica, unida a la situación post pandemia, beneficia solo a un grupo, mientras la mayoría de la población sólo alcanza a cubrir un mínimo de la cesta básica familiar. Según la ONU la economía en las diferentes regiones del planeta, no es nada favorable. Plantea que para América Latina y el Caribe, las perspectivas económicas son complicadas debido a condiciones internacionales externas que están normalizando la macroeconomía, y a una inflación elevada y persistente.

Las nuevas tecnologías provocan la supresión o devaluación de ciertos tipos de trabajo, arrojando a muchas personas a la economía informal sin ningún tipo de protección o seguridad.

Actualmente, las consecuencias de la pandemia de la COVID-19 persisten, y la guerra entre Rusia y Ucrania agrava aún más las condiciones de vida de los más pobres: escasez de artículos de primera necesidad y subida de precios. Cada vez más caravanas de migrantes en busca de una vida mejor se dirigen a otros países que los rechazan.

La globalización del llamado mercado “libre” promueve la destrucción del planeta con la explotación de los recursos naturales principalmente por parte de empresas mineras, como sucede en la  República Dominicana, Guatemala, Chile, Brasil, entre otros. Este modelo se basa en la corrupción estatal y la impunidad. Así en nuestros países, después de la caída de un gobierno, a veces vemos a los que salen, llevados ante la justicia por corrupción. Pero lo robado nunca se devuelve. Este sistema de Estado cómplice e ineficaz engendra la pobreza y su procesión de criminalidad y violencia machista y comunitaria.

He venido para que tengan vida y vida en abundanciaLas palabras de Jesús muchas veces resuenan en el vacío. En el MMTC nos preguntamos, ¿Los que diseñaron este modelo económico tuvieron en cuenta a los trabajadores y sus familias?

Juan Pablo II llamó "capitalismo salvaje" a este modelo económico que daña la vida de las personas, porque fragmenta a la clase trabajadora, porque promueve la destrucción acelerada de los recursos naturales del planeta, porque crea desesperación, porque nos atrapa en el consumismo y anestesia nuestras capacidades de reacción.

 El Papa Francisco expresa que «Una nueva economía, inspirada en Francisco de Asís, hoy puede y debe ser una economía amiga de la tierra, una economía de paz. Se trata de transformar una economía que mata en una economía de la vida, en todas sus dimensiones.

Es necesario una economía que crea oportunidades de empleo digno, que no exploten al trabajador mediante condiciones laborales degradantes y horarios extenuantes".

Un trabajo que no cuida, que destruye la creación, que pone en peligro la supervivencia de las generaciones futuras, no es respetuoso con la dignidad de los trabajadores y no puede considerarse decente.

El evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia nos emplaza a enfrentar esta realidad y a renovar nuestro compromiso cristianoDenunciar las injusticias y anunciar mensajes de esperanza, la Buena Nueva.

Que el sacrificio de los obreros de 1886, nos toque, nos llame a organizarnos y luchar.

Como trabajadores cristianos organizados estamos unidos en un mismo objetivo: hacer un mundo más justo para todos, especialmente para los más pobres.

Juntos, debemos marchar y movilizarnos en todo el mundo por una seguridad social digna, para que todos tengan garantizado un ingreso básico, suficiente para cubrir las necesidades de su familia. Los sindicatos deben trabajar juntos, en solidaridad, como una sola familia, como un solo cuerpo.

La seguridad laboral, ingresos suficientes para la familia, mejoría de los servicios sanitarios y una seguridad social digna son objetivos inmediatos, pues son asuntos de vida.

Es un desafío integrar a más jóvenes en la lucha por los derechos sociales y laborales, propiciar y demandar un orden económico orientado al desarrollo integral que nos lleve a la eliminación de la pobreza.

 

Por una economía para el bien común, por una economía para la vida.

¡Vivan los hombres y las mujeres en el mundo del trabajo!

¡Por un 1º de mayo fuerte y solidario!

¡QUE VIVA EL MMTC MÁS FUERTE, UNIDO Y SOLIDARIO!



1º Mayo 2023: «Un trabajo decente tiene que ser un trabajo saludable»

Manifiesto para el Primero de Mayo de 2023

En el año 2022 se produjeron en España 1.196.425 accidentes laborales, 631.724 causaron baja, de las cuales 4.714 fueron consideradas graves y 826 mortales. Estos datos solo reflejan una parte de la siniestralidad laboral en nuestro país, pues lo que aquí no se recoge es lo que sucede a quienes se encuentran en la economía sumergida, ni de quienes trabajan sin contrato o se les paga en negro, ni a quienes no se les ha diagnosticado una enfermedad laboral porque no se especifica su origen, o sus patologías no son reconocidas como tales o los profesionales desconocen los procedimientos para calificarla como laboral. Por lo tanto, podemos afirmar que esta situación es más grave que lo que nos dicen las estadísticas, y más aún si extendemos nuestra mirada al mundo donde se calcula que en el año 2020 murieron 2,7 millones de personas por accidente o enfermedades laborales.

El trabajo es para la vida y este sistema, con su lógica economicista, separa el trabajo de la persona, la despoja de su esencia y capacidad creadora y de su propio SER; construye precariedad, inseguridad y somete al trabajador y la trabajadora a largas jornadas laborales, a altos ritmos de producción y le priva del merecido descanso. Las secuelas no son solo personales y familiares, sino también sociales pues inciden en la convivencia y en las relaciones, convirtiéndose así en un problema político que requiere una respuesta también política.

Desde Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) queremos contribuir a visibilizar esta situación y a denunciar las causas que la provocan, para que la precariedad laboral deje de considerarse como lo normal y natural y exigir a las administraciones públicas que velen por el cumplimiento de la legislación laboral, pongan más recursos para que se investiguen los accidentes y muertes en el trabajo, se depuren responsabilidades, se pongan los medios para que no vuelva a suceder, y se facilite los trámites burocráticos a las víctimas y sus familias para que les sea reconocida su situación de siniestralidad.

Como hijos e hijas de Dios y constructores del reino de Dios, que defendemos la vida por encima del beneficio, la dignidad de la persona por encima de la productividad y el bien común por encima de los intereses personales, queremos revertir esta situación de injusticia con nuestro compromiso personal y comunitario desde la cultura del cuidado y la solidaridad.

Como iniciativa de iglesia, nos comprometemos a generar movimientos de solidaridad que defiendan la salud y la seguridad en el trabajo, implicando a otras personas y colectivos, potenciando el asociacionismo, para que se conviertan en interlocutores con las administraciones; apoyando la labor que realizan los sindicatos desde la prevención y la exigencia del cumplimiento de la normativa laboral; fomentando y difundiendo lo que ya se viene realizando en el seno de la Iglesia y desde la Pastoral de Trabajo.

Por ese motivo, debería ser obligatorio seguir aquel consejo que nos dio el papa Francisco en la Nochebuena del 2021: “En el día de la Vida repitamos: ¡No más muertes en el Trabajo!” y, sobre todo, hagamos mandato de lo que dijo para terminar esa frase: “y esforcémonos por lograrlo” “Dios viene a colmar de dignidad la dureza del trabajo. Nos recuerda qué importante es dar dignidad al hombre con el trabajo, pero también dar dignidad al trabajo del hombre, porque el hombre es señor y no esclavo del trabajo”.

El síntoma más trágico de la precariedad y la falta de respeto a la salud de las personas trabajadoras es, que sigamos sufriendo en nuestro país más de dos muertes diarias por accidente laboral.


ITD insta a garantizar la salud y seguridad laboral para evitar más muertes en el trabajo

En el Manifiesto con motivo de la Fiesta del Trabajo reclama a los poderes públicos medidas legales y recursos que eviten nuevas muertes en el puesto de trabajo. En 2022 se produjeron en España 826 accidentes laborales mortales, dos cada día.

Bajo el lema “Un trabajo decente tiene que ser un trabajo saludable”, la iniciativa de Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) lanza un Manifiesto con motivo del Primero de Mayo en el que pone el foco sobre el drama de la siniestralidad laboral en España y el resto del mundo, una realidad que arroja unas cifras de escándalo. Esta demanda confluye, además, con los objetivos del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, que se celebra hoy.

Según se denuncia en el Manifiesto, en el año 2022 se produjeron en España, de acuerdo a los datos del Ministerio de Trabajo y Economía social, un total de 1.196.425 accidentes laborales, de los cuales 826 resultaron mortales, un 17,2% más que en 2021. Esto supone la muerte de más de dos personas al día. Además, dentro de este cómputo total de accidentes laborales, 3.801 fueron siniestros graves, 631.724 causaron baja laboral y otros 564.701 no produjeron baja laboral. A nivel mundial, se estima que en el año 2020 perdieron la vida 2,7 millones de personas por accidente o enfermedades laborales.

Estos datos sólo muestran una parte de la siniestralidad laboral, dado que las estadísticas no recogen los casos que, como señala el Manifiesto, se producen en el ámbito “de la economía sumergida, de quienes trabajan sin contrato o se les paga en negro, de quienes no se les ha diagnosticado una enfermedad laboral porque no se especifica su origen, o sus patologías no son reconocidas como tales o los profesionales desconocen los procedimientos para calificarla como laboral”.

El trabajo es para la vida

Las entidades que forman la ITD recuerdan que “el trabajo es para la vida” y denuncian que la “lógica economicista de este sistema separa el trabajo de la persona, la despoja de su esencia y capacidad creadora y de su propio SER; construye precariedad, inseguridad y somete al trabajador y la trabajadora a largas jornadas laborales, a altos ritmos de producción y le priva del merecido descanso”. Las secuelas, además de personales y familiares, son también sociales, pues inciden en la convivencia y en las relaciones, lo que lo convierte en un problema político que requiere una respuesta también política.

Con objeto de revertir la situación actual de precariedad laboral que provoca la alta tasa de siniestralidad en el puesto de trabajo, ITD exige a los poderes públicos que velen por el cumplimiento de la legislación laboral, se generen más recursos para que se investiguen los accidentes y muertes en el trabajo y se depuren responsabilidades, se pongan los medios para que no vuelva a suceder, y se facilite los trámites burocráticos a las víctimas y sus familias para que les sea reconocida su situación de siniestralidad.

ITD apuesta por seguir “defendiendo la vida por encima del beneficio, la dignidad de la persona por encima de la productividad y el bien común por encima de los intereses personales, y revertir esta situación de injusticia con nuestro compromiso personal y comunitario desde la cultura del cuidado y la solidaridad”.

Para ello, Iglesia por el Trabajo Decente se compromete en esta Fiesta del Trabajo a impulsar movimientos de solidaridad que defiendan la salud y la seguridad en el trabajo junto a otras personas y colectivos; a potenciar el asociacionismo para reforzar la interlocución con las Administraciones; y a apoyar la labor que realizan los sindicatos para extremar la prevención y exigir el cumplimiento de la normativa laboral.

El Manifiesto concluye con la exhortación del papa Francisco en la Nochebuena del 2021. “En el día de la Vida repitamos: ¡No más muertes en el Trabajo! (…) y esforcémonos por lograrlo (…) Dios viene a colmar de dignidad la dureza del trabajo. Nos recuerda qué importante es dar dignidad al hombre con el trabajo, pero también dar dignidad al trabajo del hombre, porque el hombre es señor y no esclavo del trabajo”.

Modelo del buen samaritano

Esta misma demanda de Francisco es la elegida por los obispos de la Subcomisión para la Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española en la nota publicada con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, donde reclaman el fin de las muertes en el trabajo. En este sentido, ITD valora esta declaración, comparte su orientación que plantea seguir que “el modelo del buen samaritano” para “actuar ante la siniestralidad laboral y para implicarnos y comprometer a otras personas e instituciones” y reconoce la tarea de esta iniciativa en la promoción de la defensa de la vida en el trabajo, “creando conciencia en nuestras comunidades eclesiales, implicándonos en la denuncia de esta injusticia y apoyando las iniciativas y campañas, como la que ya lleva a cabo Iglesia por el Trabajo Decente”. •






EL AMOR NOS LIBERA DE LOS INEVITABLES PROBLEMAS PERSONALES, por José Antonio Hernández Guerrero.




El amor nos libera de los inevitables
problemas personales.




A los lectores que piensen que los espacios adecuados para tratar los asuntos del amor son las páginas de las revistas del corazón, los suplementos literarios o los púlpitos religiosos, les recuerdo que, desde los mitos y desde la Antigüedad Clásica el amor ha sido uno de los temas fundamentales de la Filosofía. Fueron objeto de los análisis de Platón o de Aristóteles, y la Historia de la Filosofía nos muestra que, como afirma Freud en su obra El malestar de la cultura, el amor constituye uno de los fundamentos de la vida civilizada. Él llega a la conclusión de que, si nos adentramos en la hondura de nuestras conciencias, descubrimos que las experiencias más gratificantes han sido las que, realizadas de manera gratuita, han nacido por un generoso impulso de amor.


En esta selección de pensamientos de Simone Weil, filósofa definida por Albert Camus como “el único gran espíritu de nuestro tiempo”, encontramos los agudos, claros y estimulantes análisis que la escritora francesa hace partiendo de sus propias experiencias y de las lecturas críticas de autores clásicos y contemporáneos, de su interpretación personal de los textos evangélicos y, sobre todo, de su compromiso con el mundo y con la vida: “Amad como brilla el sol. Hay que llevar el amor a uno mismo para esparcirlo sobre todas las cosas”. Para ella el amor constituye la fuerza liberadora de los inevitables problemas personales porque “el que ama se muestra indiferente a sus miserias, a su sufrimiento, a su indignidad, en tanto sepa que aquello que ama es feliz”. Su personal interpretación del mensaje cristiano del “amor al prójimo”, por ejemplo, está apoyada en su convicción de que “amar al prójimo como a uno mismo no es otra cosa que contemplar la miseria humana en uno mismo y en los demás”.


El mensaje fundamental de esta honda reflexión es, a mi juicio, la conclusión de que mediante el amor alcanzamos la dimensión de seres humanos en la medida en que nos despojamos de la coraza de los instintos “naturales”, nos libramos de las trabas biológicas impuestas por nuestra condición de “animales” y nos constituimos en unos seres superiores. Ésta es la razón por la que el amor es capaz de desafiar a todos los instintos que están determinados por la naturaleza e, incluso, ésta es la explicación de cómo su fuerza llega a superar, a veces, nuestra natural inclinación a la supervivencia temporal. Por amor, efectivamente, podemos poner en peligro nuestros bienes materiales e, incluso, perder nuestras vidas. Como indica agudamente en el imprescindible y luminoso prólogo la profesora Mónica Mesa Fernández, “el valor del libro reside en que ofrece una visión singular del ser humano dotada de una sutil moralidad y pergeñada con fina sensibilidad, hondura, ingenio y, por supuesto, riqueza expresiva”.


[Simone Weil
El amor
Madrid, Hermida Editores 2023].

Edición y prólogo de Mónica Mesa Fernández.
Traducción de José Luis Piquero.


José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.
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