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martes, 12 de diciembre de 2023

¿ES EL “POSMODERNISMO” UNA IDEOLOGÍA FUNDAMENTALISTA Y DOGMÁTICA?, por José Antonio Hernández Guerrero.




¿Es el “posmodernismo” una ideología fundamentalista y dogmática?.



Helen Pluckros, teórica literaria, y James Lindsay, crítico cultural, tras establecer cierta analogía con el lenguaje de los gestos, del humor y de la ironía de la Escuela Cínica de la Antigua Grecia de la segunda mitad del siglo IV, explican cómo los defensores del “posmodernismo” rechazan los valores culturales de la Modernidad y se proponen mejorar la democracia representativa cultivando la ciencia, superando la superstición y defendiendo la libertad con el fin vivir de acuerdo con los valores personales y sociales. Advierten que estos movimientos revolucionarios y reaccionarios -calificados como populistas de extrema derecha o de extrema izquierda- amenazan las ideas básicas de nuestra civilización porque, en el fondo se alimentan de una ideología fundamentalista y dogmática.


Explican que los posmodernos condenan a todos lo que no hablan o no actúan como ellos piensan porque interpretan que los comportamientos –por simples y espontáneos que sean- responden siempre a opciones políticas. Según el “principio del conocimiento” proclamado por este movimiento, es imposible alcanzar conocimientos objetivos y, según el “principio político”, la sociedad está formada por unos sistemas de poder y de jerarquías que deciden lo que se puede saber y cómo, proponen plasmar de forma subjetiva las pautas para organizar la vida ciudadana. Sus temas principales son la difuminación de los límites éticos, aprovechar el poder determinante del lenguaje, defender el relativismo cultural asumiendo la pérdida progresiva de los valores individuales y universales.


Frente este posmodernismo -introducido en la investigación académica y, especialmente en las humanidades y en ciencias sociales- Helen Pluckros y James Lindsay proponen un “liberalismo” que, compatible con las diferentes opciones políticas, económicas y sociales de izquierdas y de derechas, religiosas y seculares, ofrezca un marco común que facilite las soluciones de los conflictos y la discusión de los problemas que surgen en las relaciones de las personas y de las instituciones privadas y públicas.


A juicio de los autores, la reacción de los posmodernos contra el modernismo, contra la búsqueda moderna de la autenticidad, contra “unos hilos narrativos unificadores”, contra el universalismo y el progreso científico y tecnológico, conduce a un escepticismo absoluto del valor de las tradiciones y de las certezas ilustradas a través de una crítica irónica que, en última instancia, desemboca en el nihilismo. Denuncian cómo, los análisis posmodernos proporcionan unas guías de los lenguajes y de las conductas que determinan unas maneras de pensar, de hablar y de actuar, simples y dogmáticas, que borran creencias religiosas e ideologías políticas, pero que, al mismo tiempo, generan otras convicciones firmes parecidas, paradójicamente, a las observancias religiosas y a los credos políticos tradicionales.


[Helen Pluckros, James Lindsay
Teorías cínicas
Madrid, Alianza Editorial, 2023].


José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.
PARA VER OTROS ARTÍCULOS DE JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ GUERRERO, PULSAR »AQUÍ«

«TEOLOGÍA Y TRABAJO EN LA IGLESIA»1,
por José Manuel Carrascosa Freire.




«Teología y trabajo en la Iglesia»1.



“Lo anunciaba ya el Padre griego, S. Clemente de Alejandría, cuando en su famosa Homilía ¿quién es el rico que se salva?2. Ante la diatriba de las riquezas y la caridad con el prójimo, manifiesta:

«No deben consiguientemente, rechazar las riquezas que pueden ser de provecho a nuestro prójimo».


Se llaman efectivamente posesiones porque se poseen, y bienes o utilidades porque con ellas puede hacerse el bien y para utilidad de los hombres han sido ordenadas por Dios. Son cosas que están ahí y se destinan, como patria o instrumento, para uso bueno en manos de quien saben lo que es un instrumento. Si el instrumento se usa cómo arte, es beneficioso; si el que lo maneja carece de arte, la torpeza pasa al instrumento, si bien éste no tiene culpa alguna. Instrumento así es también la riqueza. Si se usa justamente, se pone al servicio de la justicia. Si se hace uso injusto, se le pone al servicio de la injusticia. Por su naturaleza está destinada a servir, no a mandar. No hay, pues, que acusarle de lo que de suyo no tiene, al no ser buena ni mala. La riqueza no tiene la culpa. A quien hay que acusar es la que tiene facultad de hacer bien o mal de ella, por la elección que hace; y esto compete a la mente y juicio del hombre, que es en sí mismo libre y puede, a su arbitrio, manejar lo que se le da para su uso. De suerte que lo que hay que destruir no son las riquezas, sino las desordenadas pasiones del alma que no permiten hacer mejor uso de ellas. De este modo, convertido el hombre en bueno y noble puede hacer de las riquezas uso bueno y generoso”.


En nuestro tiempo, lo ha refrendado con sus palabras y su Vida Guillermo Rovirosa,3 al señala que:

«La Pobreza, como virtud evangélica no es a la mera situación de menesterosidad en que muchos nacen o a la que por culpa de las circunstancias que sea que le viene a parar. Ni es la virtud humana de la austeridad o sobriedad, que tanto cuidaron los estoicos y los cínicos buscando con ella la libertad del espíritu. Es la imitación de Cristo en cuanto al uso de los bienes materiales, uno de cuyos aspectos esenciales es la fácil comunión o comunicación de ellos viene do a Cristo en todos los necesitados. Es un desprendimiento, viendo a Cristo, lo que necesariamente implica comunión y no un mero uso».


1. Teología y trabajo en la Iglesia. Álvaro Sánchez Bravo. Doctor en derecho.
2. Extracto de Teodoto –Écoglas profética. Fragmentos editorial Ciudad Nueva Madrid 2011.
3. Rovirosa, Guillermo. Mística de la HOAC, Pobreza, Humildad y Sacrificio.



José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».