HOA DIOCESANA DE CÁDIZ Y CEUTA

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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO, CON MISERICORDIA.


¡Bienvenido/bienvenida! al "blog" de la HOAC diocesana de Cádiz y Ceuta.


miércoles, 29 de febrero de 2012

«ESTAMOS “AMENAZADOS” DE RESURRECCIÓN»
ORAR EN EL MUNDO OBRERO
2ª SEMANA DE CUARESMA
(4 marzo 2012)


Dibujos de Cerezo



ORAR EN EL MUNDO OBRERO

Ciclo “B”  (2011-2012) 

2ª SEMANA DE CUARESMA

(4 marzo 2012) 

Hay que bajar con Jesús
del monte de la Transfiguración
al valle de la debilidad, la necesidad
y el dolor humano,
donde Jesús mismo
perderá pronto la vida.

Al rememorar esta escena,
en medio de nuestro compromiso sacrificado,
consecuencia de haber escuchado sólo a Jesús,
sentimos el amparo de Dios.

ESCUCHAR reflexivo

I. Cuando Jesús dice:
“no estéis agobiados por vuestra vida
pensando qué vais a comer…”
no se dirige, claro está,
a sus contemporáneos ricos,
pues éstos disponen de suficientes propiedades
y mandan sobre tantas personas
que pueden vivir holgadamente
sin trabajar poco ni mucho.

Más bien se dirige a los trabajadores
por cuenta ajena en paro
o con salarios de miseria,
a agricultores llenos de deudas,
a los pobres de los caminos…
“¿cómo no vamos a estar agobiados?”
—le respondemos al sentir que la crisis
ya visita nuestras casas.

Pero él sigue diciendo:
“mirad los pájaros del cielo,
no siembran ni siegan, ni almacenan y,
sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta.

¿No valéis vosotros más que ellos?...

Ya sabe vuestro Padre celestial
que necesitáis de todo eso
(la comida y el vestido y la casa…,
la educación de los niños, su salud…)”.

“Sí, le decimos, el Padre sabe lo que necesitamos,
pero los que dirigen la economía
no parece que lo sepan,
o sería mejor decir que sí lo saben,
pero no están dispuestos a mover ni un dedo,
ni a cambiar una coma de su dogma capitalista neoliberal,
para que las necesidades de los trabajadores
y los pobres sean atendidas prioritariamente


“Vosotros no seáis como ellos
—sigue diciendo Jesús—,
esos pobres diablos
que han puesto su confianza en el dios dinero,
y cuyo único afán parece ser acumularlo
en las cuentas bancarias de paraísos fiscales.

Vosotros buscad por encima de todo
que la economía esté al servicio
de todas las personas que habitan esta tierra,
empezando por las necesidades de los últimos…

El Padre os ha dotado de
una razón creativa y de
un corazón solidario:
¡ponedlos al servicio de
la gran familia humana!

No sigáis engordando
con vuestras prácticas
económicas insolidarias
(Lc 12,16-21:
parábola del rico insensato)
y derrochadoras
(Lc 16,19-31:
parábola del rico Epulón
y el pobre Lázaro),
este sistema que condena al paro
a tantos millones de hombres y mujeres,
hermanos vuestros…
y en donde los que tienen la suerte de seguir trabajando
ven como se les recortan sus derechos y salarios.
 

Vosotros compartid el trabajo,
practicad la solidaridad,
luchad por la justicia social…
buscad la “comunión de vida, de bienes y de acción”,
que eso es lo que quiere el Padre.

Entonces sentiréis su Espíritu
como un viento que os empuja,
como un fuego que os da vida,
y experimentaréis el abrazo tierno de Dios
que nunca os abandona, porque sois sus hijos…”



II. Sabemos que el capitalismo
es incompatible con la
dignidad divina del trabajador.

Sabemos, sí, lo sabemos,
que los derechos inalienables del trabajador
no son respetados en este sistema.

En este sistema capitalista,
si no fuese por la fuerza que
le han opuesto los trabajadores
a lo largo de la historia,
éstos seguirían siendo
puro proletariado:
mercancía barata
que se compra y se vende,
como esclavos en el mercado,
para servir a los amos capitalistas.

Si ello no es así, se lo debemos,
principalmente, a la lucha obrera,
y a una mayor conciencia de
la dignidad inalienable de las personas,
después de la experiencia de tantas barbaries.

Ahora bien, esta lucha ha conseguido
mejoras en el salario,
en los horarios,
en las leyes laborales…
sobre todo,
unció a la masa obrera al carro
de “cierto” consumismo burgués.

Las cadenas de hierro
fueron cambiadas por cadenas de oro.

Pero las cadenas nunca fueron rotas.
La necesidad sigue atando al obrero
a la cadena del patrón.

La conciencia de la dignidad
(fruto maduro y sinuoso del cristianismo)
se quedó a la puerta del
sistema económico, no entró en él.

La conciencia común
aún no quiere reconocer públicamente
lo que el capitalismo es:
un residuo de feudalismo.
 

¿No crees que un Estado
que esté a la altura de la dignidad
alcanzada por la humanidad
y de la tecnología disponible,
debería tener resuelto
la necesidad de todos sus ciudadanos?

¿No debería ser este el tema principal
que ocupara la agenda política europea?

¿No debe ser el norte de nuestras luchas cotidianas? 

A la vista de lo que has estado meditando,
¿qué entiendes tú por
“buscad primero el Reino de Dios,
y lo demás se os dará por añadidura”?



¡Cuántas bellas palabras ya hemos dicho!

«−Amigos, vamos a prohibir los fondos especulativos,
nos dedicaremos a controlar los movimientos de capitales,
sobre las transacciones financieras impondremos un impuesto,
¡ay! de los paraísos fiscales…
 

¿No es de tontos querer vender rebajando salarios?
¿No es de idiotas aguantar este sistema ecocida?
¡Qué asco de beneficios robados al obrero!»
 

«−Amigos, impongamos impuestos sobre las fortunas,
¡nos sobran necesidades sociales y ecológicas!
Anulemos las deudas ilegítimas
y no paguemos –sin antes consensuarlas−
las que deba el pueblo…
 

Bandidos con corbata me son insoportables,
gente inmoral, financieros, ¡que nunca pierden
la complicidad de los gobiernos!
¡Nacionalicemos, pues, el crédito!»
 

«−Una economía que produzca
en función de las necesidades sociales
democráticamente determinadas
y respetando los límites naturales.

Un sistema social que reduzca
el tiempo del trabajo,
sin pérdida de salario,
con contratos compensatorios
y reducción de la cadencia de trabajo…

eso reivindicamos, amigos,
en contra de la memez del proyecto capitalista
con sus reformas infames y sus vilezas sin cuento».
 

¡Ay del que no haya bramado denuncias como estas!

Pero después, ¿qué?  ¿En qué me comprometo?

¡No confundamos, amigos,
acciones con sermones y sonetos!
 

Jesús se preparó cuarenta días y cuarenta noches,
y después marchó a incendiar la tierra con su reino,
¡no soltó su cruz hasta el infierno!
 

Una vez más, Señor, una cuaresma más,
cuaresma de una infamia que no acaba,
echamos nuestra suerte contigo, sin retorno,
para seguirte, Señor, adonde vayas.



EVANGELIO (Mc 9,2-10)

«Seis días más tarde
Jesús toma consigo a
Pedro, a Santiago y a Juan,
sube aparte con ellos solos a un monte alto,
y se transfiguró delante de ellos.

Sus vestidos se volvieron de
un blanco deslumbrador,
como no puede dejarlos
ningún batanero del mundo.

Se les aparecieron Elías y Moisés,
conversando con Jesús.

Entonces Pedro tomó la palabra
y dijo a Jesús:
“Maestro,
¡qué bueno es que estemos aquí!

Vamos a hacer tres tiendas,
una para ti,
otra para Moisés y
otra para Elías”.

No sabía qué decir,
pues estaban asustados.

Se formó una nube que los cubrió
y salió una voz de la nube:

“Este es mi Hijo amado;
escuchadlo”.

De pronto, al mirar alrededor,
no vieron a nadie más que a Jesús,
solo con ellos».



 
Pequeña explicación
Como sucede en Mc 8,27-33,
también en el pasaje de
la Transfiguración (Mc 9,2-8)
vemos cómo una revelación cristológica
(es decir, de quién es Jesús)
va acompañada de la torpeza de los apóstoles.
Sería muy deseable, por nuestra parte,
no olvidar nunca el aviso
que nos lanza Mc
a todos los cristianos:
¡tenemos una torpeza congénita
que nos incapacita para comprender a Cristo!
Jesús escoge a tres discípulos
para una revelación especial
y los conduce a la cima
de una montaña elevada.
Se nos dice que esta experiencia
ocurrió “seis días después”.
[Número simbólico que tal vez
haga referencia a la subida de Moisés
al Sinaí referida en Ex 24,16]
Para Mc, a diferencia de Mt y Lc,
lo que se vuelve radiante
no es su faz (como en Moisés),
sino su ropa.
La vestimenta brillante y celestial evoca a Adán.
[Según ciertas creencias vivas
entre judíos y cristianos de ese periodo,
el Mesías recuperaría en el eschaton
es decir, los tiempos últimos)
las gloriosas vestimentas adámicas].
El llamativo ropaje de Jesús
evoca también la vestimenta de los reyes
en ocasiones importantes,
en especial en la entronización,
cuando es proclamado rey.
Así pues,
la deslumbrante vestidura
de Jesús es un código pictórico
que sugiere su estado como
nuevo Adán y rey Mesías
en camino hacia su entronización.
En la escena siguiente
aparecen de repente Elías y Moisés
(en ese orden insólito)
conversando con Jesús.
Mc, a diferencia de Lc 9,31,
no nos dice de qué conversaban.
Simplemente resalta
la capacidad de Jesús
para entablar una conversación
con esos dos héroes bíblicos
fallecidos hacía tanto tiempo.
La atmósfera entera es numinosa
(perteneciente a la esfera divina).
Jesús, Moisés y Elías
parecen existir en un plano peculiar,
separado de los tres mortales
que miran como de lejos, atónitos.
¿Qué significado puede tener que
Elías aparezca en primer lugar?
No está claro todavía.
Sin embargo, la aparición repentina
de estos dos personajes
(aquí «Elías con Moisés»),
de quienes se creía que habían eludido la muerte
y se esperaba que viniesen justo
antes del eschaton,
sugiere que la Transfiguración
es una anticipación de la gloria divina
que estaba a punto de inundar la tierra.
Este acontecimiento de la Transfiguración
anticiparía, por su parte, la resurrección.
Se esperaba entre los judíos que
cuando tuviera lugar este último acontecimiento,
cuando el Reinado de Dios viniera en poder,
no sólo el mesías,
sino toda la humanidad redimida,
representada por Adán,
recuperaría el esplendor perdido.
¡Vuelta al Paraíso!
Es natural que Pedro
quisiera prolongar su estancia
en esta recreación del Edén;
interrumpe la conversación “celestial”
con su entusiasta comentario:
«Rabí, bueno es que nos quedemos aquí».
Y luego añade la sugerencia de las tiendas.
Las tiendas están muy relacionadas con Moisés
y el vagabundeo del pueblo por el desierto.
Este modo de vida
se rememoraba en la fiesta
de los tabernáculos (Sûkkôt).
La experiencia de vida en tiendas, o chozas,
durante esta festividad
se consideraba con frecuencia
un anticipo de la existencia escatológica
y de la dicha futura del justo ya fallecido.
Pedro anhela (¿y nosotros no?)
quedarse en el lugar divino en que se encuentra.
Pero para Mc tal deseo
(permanecer en la montaña edénica con Jesús)
es un serio error.
Hay que bajar con Jesús
del monte de la Transfiguración
al valle de la debilidad,
la necesidad y el dolor humanos,
donde Jesús mismo perderá pronto la vida.
Otro error serio es que Pedro
equipara a Jesús con los otros dos personajes.
La continuación del relato
(aparición de la nube cubriendo
a Jesús y a ellos,
y el contenido de la voz)
deshará esos errores.
La nube que
«los cubre con su sombra»
recuerda que el camino de Jesús
(que le lleva a la cruz)
responde a la iniciativa divina.
[Esta es una imagen importante
para los cristianos hostigados,
seguidores de un mesías muerto
de un modo horrible e inesperado.
Rememorando esta escena,
en medio de nuestro compromiso sacrificado,
sentimos el amparo de Dios:
“Con sus plumas te cubre,
bajo sus alas hallas refugio”
(Sal 91,4)]
La singularidad de Jesús
es destacada por la voz:
«Este es mi Hijo,
el amado:
escuchadlo».
En primer lugar
la designación
«Hijo de Dios»
(cf. 1,11:
«Tú eres mi Hijo,
el amado…»];
pero en este pasaje,
sobre todo,
se subraya el mandato de Dios
de ESCUCHAR a Jesús.
Y este mandato
es tanto más apremiante
cuanto más el discípulo,
adentrándose tras Jesús
en un compromiso como el suyo,
prueba en sí mismo
la dureza de la cruz inevitable.
Entonces sólo se ha de escuchar a Jesús,
y a nadie más que a Él.
Mientras que Moisés y Elías
desaparecen con la nube,
Jesús «está con ellos».
Este «estar-con nosotros»
es el don inefable que Jesús
nos regaló para siempre a sus discípulos.
Ser discípulo es haber sido escogido por Jesús
«para estar con él» (Mc 3,14),
e incluye el privilegio de
tenerlo con nosotros siempre,
en medio de los sufrimientos.
En la Transfiguración, pues,
los cristianos hemos tenido
una visión de Jesús
en su gloria adámica,
que es también mesiánica;
una visión que contrapesa
la participación sufriente
que nos aguarda inevitablemente:
«El que quiera venirse detrás de mí,
reniegue de sí mismo
y cargue con su cruz;
entonces que me siga».
Podemos llegar en
nuestro compromiso
hasta la muerte
porque Él, Jesús,
¡siempre estará con nosotros!
Y la gloria que nos mostró en la montaña
se nos aparecerá una y otra vez
incluso en los momentos
en que nos encontremos tan asustados
y perdidos que no sepamos qué decir…
ni qué hacer.

SALMO (Poema. Del obrero precario)
No cantes victoria, enemigo del pueblo;
si ahora soy débil es por mis propias culpas,
por ellas he pagado… ¡con creces!
y he de soportar a burlones financieros,
y a empresarios mediocres.
Pero el Señor está por mí, y no me abandona,
mientras que tus días están tasados.
Cuando los trabajadores juzguen mi causa,
cuando reconstruyan la fuerza sindical,
mis ojos gozarán su lucha solidaria,
mientras que tú, al verlo,
te habrás de avergonzar.
Llegó ya el día de juzgar mi causa,
despedido me encuentro sin trabajo ni pensión,
pero, ¿dónde se encuentra el leal sindicato?
Pero, ¿dónde el parado en manifestación?
Señor, ¿no estás por mí?
¿Ahora me abandonas?
A ti lanzo mi grito, Señor, no te estés lejos.
Tu voluntad persigo, tu Reino busco.
Respóndeme, Señor, atiende mis anhelos.
Voy a escuchar lo que dice el Señor,
lo que anuncia a los pobres de su pueblo:
Cuando los cristianos juzguen tu causa,
y los obreros te ofrezcan su fuerza sindical,
te haré gozar su lucha solidaria,
en una tierra nueva que nombro “Libertad
”.



«Dicen que estoy “amenazado de muerte”…
Tal vez.
Sea ello lo que fuere, estoy tranquilo.
Porque si me matan,
no me quitarán la vida.
Me la llevaré conmigo,
colgando sobre el hombro,
como un morral de pastor…
A quien se mata
se le puede quitar todo previamente,
tal como se usa hoy, dicen:
los dedos de la mano, la lengua, la cabeza…
Se le puede quemar el cuerpo con cigarrillos,
se le puede aserrar,
partir, destrozar, hacer picadillo…
Todo se le puede hacer,
y quienes me lean
se conmoverán profundamente
y con razón.
Yo no me conmuevo gran cosa.
Porque, desde niño,
alguien sopló a mis oídos
una verdad inconmovible que es,
al mismo tiempo,
una invitación a la eternidad:
“No temáis a los que pueden matar el cuerpo,
pero no pueden quitar la vida”.
La vida –la verdadera vida−
se ha fortalecido en mí cuando,
a través de Pierre Teilhard de Chardin,
aprendí a leer el evangelio:
el proceso de la resurrección
empieza con la primera arruga
que nos sale en la cara;
con la primera mancha de vejez
que aparece en nuestras manos;
con la primera cana
que sorprendemos en nuestra cabeza
un día cualquiera, peinándonos;
con el primer suspiro de nostalgia
por un mundo que se deslíe y se aleja,
 de pronto, frente a nuestros ojos…
Así empieza la resurrección.
No eso tan incierto que algunos
llaman “la otra vida”,
pero que en realidad no es la “otra vida”,
sino la vida “otra”…
Dicen que estoy amenazado de muerte…
De muerte corporal a la que amó Francisco.
¿Quién no está “amenazado de muerte”?
Lo estamos todos desde que nacemos…
Amenazados de muerte.
¿Y qué?
Si así fuere, los perdono anticipadamente.
Que mi cruz sea una perfecta geometría de amor,
desde la que pueda seguir amando,
hablando, escribiendo y haciendo sonreír,
de vez en cuando, a todos
mis hermanos los hombres.
Que estoy amenazado de muerte…
Hay en la advertencia un error conceptual.
Ni yo ni nadie estamos amenazados de muerte.
Estamos amenazados de vida,
amenazados de esperanza,
amenazados de amor…
Estamos equivocados.
Los cristianos no estamos amenazados de muerte.
Estamos “amenazados” de resurrección.
Porque además del camino y de la verdad,
él es la vida, aunque esté crucificada
en la cumbre del basurero del mundo…»
(Texto anónimo atribuido
a un periodista guatemalteco)
.


-           Lectura del libro del Génesis 22,1-2. 9-13.15-18
El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.

-           Salmo 115. 10 y 15. 16-17. 18-19 (R.: Sal 114, 9)
Caminaré en presencia del Señor en el país, de la vida.

-           Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 31b-34
Dios no perdonó a su propio Hijo.

-           Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 2-10
Éste es mi Hijo amado.


De la cruz a la transformación.
El mensaje de las lecturas es muy lineal:
Se pasa de la fe de Abrahán y del sacrificio de Isaac (1 lect.).
Al Hijo de Dios Crucificado (2 lect.).
La visión del sacrificio nos conduce a
la visión de Cristo transfigurado y glorioso,
preanuncio de la Pascua de Resurrección (Ev.).

viernes, 24 de febrero de 2012

BOLETÍN SEMANAL DE “VIDA NUEVA”:
«LA PRIMAVERA ÁRABE DEJA A LOS CRISTIANOS ENTRE DOS FUEGOS».


24/02/2012 Boletín semanal número 133
Cristianos entre dos fuegos
Un año después de la primavera árabe, no todo ha cambiado para mejor
Tres meses después de la caída del dictador Hosni Mubarak en Egipto, un ataque a un barrio cristiano de Imbaba, en El Cairo, sacudió el país. Dos iglesias fueron arrasadas y quemadas. El balance: 12 muertos y centenares de heridos. Y una gran desconfianza en el futuro de la sociedad egipcia en su camino hacia la democracia.



Y ADEMÁS...
Ante los nuevos desafíos, nuevos catequistas
La experiencia de fe y la formación son cuestiones imprescindibles
La Iglesia, en España y en el mundo entero, aborda durante todo este año la cuestión de la Nueva Evangelización, de volver a transmitir la fe con desafíos que exigen un modo de actuar diferente; nuevos métodos, nuevos lenguajes y expresiones. En este contexto, ¿es necesario hoy un nuevo perfil de catequista, un nuevo catequista?

Santos Abril: "Espero ser un alivio para el Papa"
El turolense se convierte en el décimo cardenal español en la actualidad
Al español Santos Abril y Castelló se le acumulan los cargos en el Vaticano. En poco más de un año, ha sido nombrado vicecamarlengo y arcipreste de la Basílica de Santa María la Mayor, una responsabilidad que le ha supuesto estar en la lista de 22 cardenales recién creados por el Papa.

Tijera para los enfermeros de la crisis
Los recortes públicos en la Ayuda Oficial al Desarrollo ponen en riesgo a las ONG
Pese a que parezca sumergido en el olvido, el 19 de diciembre de 2007, las fuerzas parlamentarias firmaron el Pacto de Estado contra la Pobreza. Este acuerdo, ratificado por todas las comunidades autónomas y ayuntamientos, suponía un compromiso por el que antes de 2012 se destinaría el 0,7% de la Renta Nacional Bruta a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD).

El humanismo cristiano del Partido Popular
'La crónica del director', por Juan Rubio
Pero ahora, en Sevilla, han votado por mantenerse fieles al humanismo cristiano. Una caja de Pandora para un partido sin raíces ideológicas, como sucede en el socialismo histórico. La definición tiene mucho de indefinición y de táctica política. El posibilismo juega malas pasadas a la larga. La borrachera de poder.
Antonio María Claret
'A ras de suelo', por Juan Rubio
Confieso que en mi última crónica cometí un craso error, un error por el que pido disculpas a los hermanos claretianos. Hablando de outsiders en la Iglesia, y poniendo como ejemplos a Juan de la Cruz y Teresa de Jesús, incluí al P. Claret, del que dije injustamente y sin rigor histórico que "había sido expulsado de la congregación que él fundó".

Iglesia en España: El Informe FOESSA 2012 revela que la crisis azota profundamente a España
América Latina: La Iglesia de Honduras denuncia el hacinamiento en las cárceles
Cultura: Tarazona, la resurrección de una catedral
Libro del mes: Monjas, de Laia de Ahumada
Pliego: Mis vivencias en el monasterio de Silos, por Antonio Gil



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lunes, 20 de febrero de 2012

«AMIGOS DE JESÚS Y
SOLIDARIOS DE LOS POBRES».
ORAR EN EL MUNDO OBRERO
1ª SEMANA DE CUARESMA
(26 febrero 2012)


Dibujos de Cerezo



ORAR EN EL MUNDO OBRERO

Ciclo “B”  (2011-2012)


1ª SEMANA DE CUARESMA

(26 febrero 2012)


A lo largo de toda su vida pública,
Jesús va a ser tentado, es decir,
va a ser incitado a desviarse de su línea mesiánica,
del compromiso expresado en su bautismo.

¿No experimentamos también nosotros
la tentación de abandonar y traicionar
la evangelización de los obreros con la excusa
de las dificultades y otras asquerosas pamplinas?



I. «Esta mañana he visto
a un padre trabajador
cogido de la mano de su hijo,
acompañándolo a la escuela.

Y he de confesar
que se me han saltado
las lágrimas de los ojos
al contemplar algo inaudito,
utópico, impensable.

¡Qué maravilla!

¡Un simple trabajador
teniendo tiempo
para estar con su hijo!

Luego, de repente, me encontraba en la cama…
estaba sonando el despertador».


La situación de la familia trabajadora,
¿cómo va a quedar tras esta nueva reforma laboral?

La oración es el tiempo
de ver la realidad actual
con el corazón de Dios…
de esforzarnos por entender
lo que lleva a la salvación o
a la condenación de los pobres…


Testimonio de Mari Carmen:

«Cuando dicen que el trabajo
y la vida familiar en una mujer
hoy en día es fácil de compaginar,
me pregunto si se refieren a la mujer en general
o la mujer con estudios de clase alta.



Mi propia experiencia me demuestra,
por todo lo que he vivido
y he compartido con otras mujeres
simples amas de casa
de clase media baja y sin estudios,
que por circunstancias de vida
tenemos que salir a trabajar
en condiciones precarias.

No tenemos más remedio
que tragar porque nos hace falta
y la gente se aprovecha
de nuestra falta de medios
para buscar otra cosa
en mejores condiciones.


Cuando comencé a trabajar,
mis hijas contaban con
la edad de cuatro años,
mi marido estaba en paro
y encontré una casa.

Al principio estaba muy bien.

Me levantaba a la siete de la mañana
para realizar las tareas de la casa
y llevaba a las niñas a
casa de mi suegra o de mi madre
para que las llevase al colegio.


Luego iba a trabajar
hasta las tres de la tarde
desde las ocho y media de la mañana.

Años más tarde,
la señora necesitaba más horas y,
si yo no quería, buscaba otra mujer,
aunque llevaba seis años trabajando con ella.

No podía permitirme el lujo de perderlo,
ya que mi marido trabajaba de vez en cuando,
no le salía un trabajo estable.

No tuve más remedio que
quedarme y trabajar 9 horas al día,
saliendo a las cuatro y a las cinco de la tarde
por 400 euros al mes,
sin derecho a pagas dobles,
ni estar dada de alta.

Así aguanté catorce años
porque con tanto paro
había mucha gente como yo,
que por necesidad
estaría dispuesta a hacerlo,
y a mí me hacía mucha falta.

Durante estos años viví para trabajar
sin apenas tiempo libre para
poder dedicarlo a mí y a mi familia.

Cuando llegaba a casa cansada
me tenía que poner a hacer
todas las tareas de mi casa.

Así estuve hasta que decidí
valorarme y mirar por mí,
porque ningún sueldo precario
paga la pérdida de la dignidad.

Así que, cuando pedí mis derechos
y harta de aguantar tantas cosas,
me tuve que ir sin nada
después de tantos años de
darlo todo por esa familia.

De la noche al día me encontré en la calle
con casi cuarenta años y
sin saber por dónde empezar
porque para la gente que contrata
ya eres mayor y no interesas».
(Sacado de “El libro del trabajo”,
HOAC Ciudad Real).


II. Las reformas laborales
en contra de los trabajadores
vienen de muy antiguo
:

«Aquel día el faraón ordenó a
los capataces y a los inspectores:
“No volváis a proveer de paja
al pueblo para fabricar adobes,
como hacíais antes;
que ellos vayan y se busquen la paja.

Pero les exigiréis la misma cantidad
de adobes que hacían antes,
sin disminuir nada
”».


Pero hay un Dios que ha optado
por los explotados
:

«Yo soy el Señor y os sacaré de
los duros trabajos de Egipto,
os rescataré de vuestra esclavitud…
para que sepáis que yo soy el Señor vuestro Dios,
que os saca de los duros trabajos de Egipto.
»




ORAMOS

¡Dios, que nos derrotan!

¡Que tiran nuestras conquistas sociales a la mierda!

Míralos como imponen a tu pueblo duras pruebas,
haciéndole beber el vino amargo del Ajuste:
ni un trabajador se salva, ni uno solo.

¡Respóndenos, Señor,
que están aniquilando
los derechos laborales!

Desde sus poltronas,
desde la fachada de la Bolsa de valores,
desde la escalinata del Parlamento nacional,
como peleles en manos de Mamón,
políticos vendidos y banqueros sinvergüenzas
someten el país al mandato de los mercados.

Fortalécenos, Señor,
que en tu nombre
salgamos a la calle
con aquella confianza que das a
los obreros curtidos en conflictos:
que organizados permanezcamos
unidos en la lucha necesaria,
en comunión de acción,
sin romperla, como siempre,
por viles protagonismos estériles y sectarios.

¡Es mucho lo que nos jugamos con estos vainas!

¡Dios, que fracasen sus ajustes recesivos,
que el pueblo eche abajo
sus planes sanguinarios!




EVANGELIO (Mc 2,1-12)

«Inmediatamente el Espíritu
lo empujó al desierto.


Estuvo en el desierto cuarenta días,
tentado por Satanás;
estaba entre las fieras y
los ángeles le prestaban servicio.


Después que entregaron a Juan
llegó Jesús a Galilea
y se puso a proclamar
la buena noticia
de parte de Dios.


Decía:
“Se ha cumplido el plazo,
está cerca el reinado de Dios.

Enmendaos y tened fe
en la buena noticia».




Pequeña explicación

El Espíritu
(al que vio Jesús descender
sobre él en el bautismo)
lo “empuja” al desierto.

Se trata de un impulso irresistible
el que experimenta Jesús,
porque el Espíritu es un constituyente de su ser:
En su labor Jesús va a actuar siempre
movido por el Espíritu, que está en él.


El plan de Dios sobre Jesús
consistía figuradamente en
recorrer el camino de un éxodo
(Mc 1,2).

El “desierto” representaría el lugar
donde Jesús ha de recorrer su camino
hacia la tierra prometida.


Veamos los datos literarios del texto:
Jesús entra en el desierto
llevado por la fuerza del Espíritu;
permanece en él por un periodo
(“cuarenta días”), es tentado,
se encuentra rodeado de fieras
y se le presta servicio;
finalmente, no ejerce actividad alguna
(ni ora ni ayuna)
ni recibe comunicación divina
(ya recibida en el Bautismo).


La calidad de los seres que pueblan este desierto
(Satanás, las fieras, los ángeles)
lo convierten en un desierto figurado-teológico.

Podemos formular la siguiente hipótesis:


·         El desierto representa a la sociedad
en la que Jesús va a ejercer su ministerio,
pero en cuanto que no comparte sus principios,
no acepta sus valores, no se integra en ella.
El Espíritu empuja a Jesús
a entrar en la sociedad judía,
pero manteniendo
la plena ruptura con sus valores.


Destaquemos la realidad de la tentación:
a lo largo de toda su vida pública,
Jesús va a ser tentado,
es decir, va a ser incitado a
desviarse de su línea mesiánica,
del compromiso expresado
en su bautismo.



Satanás
(que significa
“adversario”, “acusador”)
en tiempos de Jesús
significaba el que quiere destruir
la obra de Dios en el hombre.
Es el que querrá apartar a Jesús
de su compromiso,
el que lo inducirá a
traicionar su compromiso.
El poder de las ideologías.



Para el significado de las “fieras”
podemos formular otra hipótesis:



·         Serían un complemento de “Satanás”.
Mientras “Satanás” sería figura del
poder como ideología,
-que va corrompiendo
el interior del corazón de
las personas y se ejerce
por vía de persuasión−,
las “fieras” serían figuras
de los poderes que actúan
desde el exterior del hombre,
ejerciendo la violencia física
e imponiendo el miedo
sobre las personas.


[“No tengáis miedo a los que matan el cuerpo,
pero no pueden matar el alma” (Mt 10,28).
A las “fieras”, a los poderes políticos y económicos,
no debemos tenerles ningún miedo;
a lo que tenemos que tener miedo es
a las “maneras de pensar, sentir y actuar
que nos pueden apartar
de los valores del evangelio”].


La función de los ángeles
es colaborar con Jesús.
El verbo “servir” admite
una variada gama de matices,
desde “servir a la mesa”
(ama de casa, camarero),
hasta “colaborar, ayudar”.
Los ángeles representarían a los que,
por adhesión a Jesús,
le ayudan en su tarea y
colaboran con su misión.


[En el material “Orar en el mundo obrero”
de la semana 3ª del tiempo ordinario
(domingo 22 de enero)
se puede volver a repasar
para meditar la segunda parte
del evangelio de hoy].

JESÚS EN EL DESIERTO


Vamos a rumiar nuestro compromiso:
¿qué tentaciones (ideológicas)
están intentando apartarnos
del compromiso,
traicionarlo?
Pensemos en los miedos
que nos van atenazando…
¿Y la presencia del Espíritu?
Recordemos con el corazón
el compromiso adquirido
en el Bautismo.
Y otras cuestiones que
nos suscite el texto del evangelio.

SALMOS DE HOY

I.
Señor, nosotros los obreros
ya no somos lo que fuimos:
fuerza incontenible
de libertad y justicia…


Ahora somos el hazmerreir
de banqueros y políticos,
leones sin dientes
guardados en zoológicos,
perritos falderos de
señoras burguesas...
eso somos.

Sindicatos divididos
en guerras intestinas
para alegría de los amos;
partidos de nuestra clase,
que reniegan de nosotros…
eso somos.

¿Y qué se puede hacer
con gente tan cobarde?

¿Cómo hacer frente a
Estados y banqueros,
si el miedo nos ahoga
y aterra el sacrificio?

Del obrero seguirán riéndose
por generación y generación a no ser…


II.
Por amor de mi pueblo,
mi pobre pueblo,
no callaré,
por amor de todos los olvidados
no descansaré,
pues llegó la aurora de la justicia,
y el Reino de Dios llegó con Él.


Jesús, los que creemos en ti
no vamos a concederte descanso,
no te concederemos descanso
hasta que tu reino triunfe en esta tierra
y la igualdad habite entre nosotros.

«Ese día la tierra será del que trabaja,
y el vino de los que pisan el lagar».


Con María, tu madre
y nuestra madre,
gritaremos su canto por las calles
en medio de las luchas de tu pueblo,
por ofrecer la esperanza que nos llena
a quienes tienta la prueba y el cansancio.

¡Entonemos, pues, su canto subversivo
marchando entrelazados codo a codo!


LEYENDO A ROVIROSA

− Sin aquella «amistad íntima»
propia de los “verdaderos”
seguidores de Jesús,
¿qué clase de «místicos obreros» seríamos?
Seríamos sencillamente un engaño monumental.

Pero lo nuestro es llegar a ser “místicos obreros”.

− Sin aquella «praxis evangélica»
propia de los “verdaderos”
trabajadores del Reino de Dios,
¿qué clase de militantes seríamos?


Un inútil engañabobos.

Pero nosotros hemos de llegar a
ser “militantes del reino”.


Todos sabemos,
¡bien que lo sabemos!,
que para ser cristianos
necesitamos ser místicos y militantes,
amigos de Jesús y solidarios de los pobres.

Se trata de la «y» propia de Jesús,
verdadero Dios y verdadero hombre,
sin distinción ni confusión.

Cuanto más amigos de Jesús,
más solidarios con los pobres;
cuanto más solidarios con los pobres,
más amigos de Jesús.

Una amistad con Jesús
que no me lanza a
la praxis del Reino,
a la lucha solidaria…
es pura palabrería de
«obradores de iniquidad»
(cf. Mt 7,21ss).

Una praxis solidaria
con los últimos…
sin la fuerza íntima
de la amistad con Jesús,
tiene el peligro cierto
de durar lo que el rocío mañanero,
cuando viene inmisericorde
la crisis y el fracaso de la cruz,
que vienen sin remedio.

La amistad la cultivamos
en la soledad de
la oración personal
y en el bullicio de
la comunidad orante.


Pero sólo fructifica
al cumplir cada día
la voluntad del Padre.


¡Nuestra militancia
no es para los ratos libres,
ni para cuando
las circunstancias son favorables!

Nosotros nos hemos comprometido
con los últimos
para siempre y hasta el final,
como Jesús.

Lo podemos hacer,
no por nuestras fuerzas,
que son las que son,
sino porque el Espíritu de Dios
habita nuestros corazones.

¿Aún no hemos experimentado que
“necesitamos la oración de Jesús
como el aire los pulmones”?

“Sin Mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5).



-           Lectura del libro del Génesis 9,8-15:
El pacto de Dios con Noé salvado del diluvio.

-           Salmo 24,4bc-5ab. 6-7bc. 8-9:
Dios salvador, Dios de la alianza, que olvida nuestros pecados para no recordar más que su ternura.

-           Lectura de la primera carta del apóstol
san Pedro 3,18-22:
Actualmente os salva el bautismo.

-           Lectura del santo evangelio según San Marcos 1,12-15:
Se dejaba tentar por Satanás, y los ángeles le servían.



Convertíos y creed en el Evangelio.

La conversión va seguida de un pacto gozoso, de la creencia y del agua bautismal.

Después que la creación entera fuera lavada y purificada por el diluvio, Dios establece un pacto con Noé, llenando el universo de color y de esperanza (1 lect.).

Jesús vive la experiencia del desierto, supera la tentación e invita a la conversión y a la creencia (Ev.).

El diluvio, figura del bautismo.

La conversión purifica y transmite vida y gracia en virtud de la resurrección de Cristo (2 lect.).