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martes, 9 de marzo de 2021

UN CÓMIC ABORDA LAS DESIGUALDADES QUE SUFREN LAS MUJERES

Un cómic aborda las desigualdades que sufren las mujeres

Acción Conjunta Contra el Paro de la Iglesia de Sevilla (ACCP) publica un nuevo cómic, en esta ocasión de Alicia Martínez Fedriani. Esta narrativa gráfica que pretende “crear empatía, provocar un cambio de mentalidad y una concienciación sobre la necesidad de trabajar por unas condiciones de trabajo dignas para todas las personas”.

Según señala el delegado diocesano de Pastoral Obrera, Diego Márquez, en esta ocasión se nos presenta “una oportunidad para acercarnos a la situación que viven muchas mujeres, especialmente en su relación con el trabajo, con el desempleo, con la desigualdad. Demasiadas mujeres sufren y lloran las injusticias de este mundo que las condena a seguir siendo discriminadas por ser mujer, por ser trabajadora y por ser pobre”.

Por eso, con esta nueva entrega del cómic “invitamos a profundizar en la situación que vive hoy la mujer y a que celebréis, en la Eucaristía, en una celebración de la Palabra, en oración o en reunión de grupo, la promesa de liberación que Dios nuestro Padre y Madre nos ofrece a todos los hombres y mujeres”.

Redacción de la revista Noticias Obreras.




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EL VIRUS DEL ODIO, por José Antonio Hernández Guerrero




El virus del odio.



Estoy de acuerdo en que, a veces, es necesario gritar, llorar o protestar para desahogarnos, para aliviarnos de la presión interior que nos provoca una injusticia flagrante, un reproche inmerecido o un trato vejatorio; las agresiones, efectivamente, reclaman una compensación que reestablezca el equilibrio emocional. Hemos de evitar, sin embargo, que nuestra reacción, en vez de curarnos el daño causado, agrave nuestro mal y nos despierte el virus mortífero, homicida y suicida del odio cuyo germen aletargado llevamos todos en los pliegues de nuestras entrañas.


Quizás sea inevitable sentir indignación, rabia, ira, cólera y hasta furia, pero el odio es otro impulso más grave y más peligroso: es un sentimiento permanente e intenso, que nos impulsa a aniquilar de la realidad y hasta del recuerdo a quien nos ha dañado. El odio es una relación con una persona a la que deseamos destruir.


En mi opinión, es posible que no tengamos claro que, frecuentemente, nuestra visión simplificadora vierte todo el mal sobre nuestros enemigos y consideramos que nosotros somos los buenos, los que estamos libres de culpa. En los deportes, en la política y en la religión es frecuente que definamos a los adversarios -a los otros, a los diferentes- como la encarnación del mal radical y que, por eso, los demonicemos y los pintemos como figuras monstruosas. No advertimos que las raíces del mal y del odio están también ocultas en el interior de nuestros propios corazones. Poner todo el mal en un platillo -el de los enemigos- es librarse inútilmente de un peso que cada uno de nosotros debemos soportar.


En el libro que tengo entre las manos dice lo siguiente: “Aunque no hubiese más que un solo alemán decente, él solo merecería ser defendido frente a esa banda de bárbaros y, gracias a él, no habría derecho a verter odio sobre un pueblo entero. Esto no significa ser indulgentes ante determinadas tendencias, hay que tomar posiciones, indignarse por algunas cosas en determinados momentos, tratar de comprender; pero ese odio indiferenciado es lo peor que hay. Es una enfermedad del alma”.


Estas palabras cobran todo su valor cuando sabemos que fueron escritas por Etty Hillesum (1914-1943), una joven judía que, antes de morir en Auschwits, contó sus dolorosas experiencias y sus profundas convicciones de que, incluso ante el supremo sufrimiento, hemos de alabar la vida y vivirla “con la plenitud de sentido que la vida requiere”.


José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Nos suele enviar, también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.

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