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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


¡Bienvenido/bienvenida! al "blog" de la HOAC diocesana de Cádiz y Ceuta.


martes, 27 de enero de 2026

«SI TRABAJAMOS Y ESPERAMOS, SOBREVIVIREMOS», por José Antonio Hernández Guerrero.




«Si trabajamos y esperamos, sobreviviremos».




Conscientes de que, a veces, vivimos situaciones límites, debemos seguir trabajando para abrir puertas a la esperanza de una vida más humana. Nos vendría bien recordar cómo, tras atravesar sendas angustiosas y luchar contra enemigos de la salud física y mental, aprendimos lecciones que nos han hecho más fuertes. Sin caer en ingenuos optimismos, podemos buscar fórmulas para evitar que la desolación nos tiña con los colores lúgubres.


Si buscamos, encontraremos acicates que nos ayuden a interpretar los signos de esperanza en medio de este oscuro paisaje. Si las sombras y los nubarrones resaltan las luces de los días soleados, la correcta interpretación de los errores nos ayuda a descubrir el germen vital que late en el fondo de nuestra existencia individual y colectiva.


Para hacer este pronóstico, no me apoyo en ideologías, en teorías filosóficas ni en consideraciones psicológicas sino en la observación de la Naturaleza. Los marineros saben que, tras la tempestad, llega la calma; los labradores conocen que al invierno le sigue la primavera y el verano; los psicólogos nos explican que la esperanza es la receta para evitar la depresión, los fieles de las diferentes creencias se consuelan con la vida futura y los cristianos fundamentan sus vidas en su fe en la resurrección de Jesús de Nazaret. En esta ocasión, me conformo con recordar una frase que me repite una persona respetada y querida: “Siempre que hemos sufrido algún contratiempo, han surgido beneficios”.


Para evitar el desánimo, junto a los malos tragos deberíamos situar los datos positivos y estimular nuestra capacidad para aprender de los errores. Reconociendo el declive que el individualismo ha introducido en las relaciones humanas, este deseo de mejorar nos permitirá compartir el sentido positivo de la vida, generar vínculos y recuperar el diálogo con los diferentes. Sólo así mantendremos la posibilidad del amor y el reencuentro del hilo que las re-hilvane y que proporcione unidad, armonía y sentido a nuestras vidas.


Fíjense cómo, durante la pandemia, hablábamos más con los vecinos, recuperábamos amigos y dimos mayor importancia a la salud, la familia, la amistad, el silencio, la lectura, la conversación, la sobriedad, el cariño o a la generosidad. Quizás sea verdad que “de grandes males, grandes bienes”. Esta contradicción entre la existencia del mal, la bondad y la capacidad de supervivencia del ser humano, plantea la urgencia de recuperar algunos valores que habíamos menospreciado y recobrar la “capacidad de sorpresa” y las ganas de soñar y de ilusionarnos.




José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Nos suele enviar también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.

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jueves, 22 de enero de 2026

ORAR EN EL MUNDO OBRERO «3er DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO» (25 de enero de 2026)
● CICLO “A”


3er Domingo del T.O.

22 enero 2026 | Por 

La propuesta es el Reino de Dios (cf. Lc 4, 43); se trata de amar a Dios que reina en el mundo.

En la medida en que Él logre reinar entre nosotros [y nosotras], la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos.

Entonces, tanto el anuncio como la experiencia cristiana tienden a provocar consecuencias sociales. Buscamos su reino: «Buscad ante todo el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás vendrá por añadidura» (Mt 6, 33).

El proyecto de Jesús es instaurar el reino de su Padre; Él pide a sus discípulos: «¡Proclamad que está llegando el Reino de los cielos!» (Mt 10,7).

Papa Francisco, EG 180



«El Señor es mi luz
y mi salvación».

(Salmo 26)


Del Evangelio de
san Mateo 4,12-23:

«Se estableció
en Cafarnaúm.
Así se cumplió lo que
había dicho Isaías».


El seguimiento de Jesús, vivir la fe como seguidores o seguidoras de Jesús, requiere el «nosotros y nosotras», porque en Jesús irrumpe una propuesta de fraternidad que quiere ser alternativa para el mundo, y eso es el reino.

No hacemos grupo para aguantar la tempestad que nos puede agredir desde fuera, o porque muchas veces caminamos en dirección contraria de lo que va la gente; necesitamos el grupo para fortalecer la identidad, para ser y resguardarnos de la incomprensión del mundo o, como diría el papa Francisco, para la «autopreservación», el «nosotras y nosotros» es una propuesta de vida para el mundo, es el «vengan y vean», otro mundo es posible, hay otras formas de relacionarnos…

Y tenemos que seguir diciendo: «conviértanse, el reino ha llegado».



Hoy «más que nunca» necesitamos pequeños grupos, comunidades, movimientos en la Iglesia que construyan, den visibilidad a experiencias alternativas que sean capaces de vivir los valores del Evangelio, ser buena noticia.

Este es nuestro reto.

Dice el papa Francisco en la Fratelli tutti (99):

«Que todos [y todas] puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis: “En esto reconocerán que sois mis discípulos, en el amor que os tengáis unos a otros” (Jn 13,35)».


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«ORAR CON LA IGLESIA»

[Oraciones de y para la semana]

«TERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO»
Del
25 al 31 de enero de 2026.
● CICLO “A”

https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy.html




martes, 20 de enero de 2026

NI MÁS NI MENOS: «UNA INVITACIÓN PARA INTERPRETAR Y VALORAR LOS MENSAJES POLÍTICOS», por José Antonio Hernández Guerrero.




Ni más ni menos: «Una invitación para interpretar y valorar los mensajes políticos».



Con la expresión coloquial –“ni más o menos"- que utilizamos para referirnos con “exactitud” a una idea o a un dato, Fernando Savater explica la necesidad y a la obligación de interpretar y de valorar las palabras y las decisiones de los políticos y cómo es imprescindible que apliquemos principios, criterios y pautas racionales, y, sobre todo, que evitemos los prejuicios ideológicos impulsados por reacciones emocionales hondamente arraigadas. El problema aumenta cuando los medios de comunicación están “descaradamente” apoyados y orientados por una determinada opción y cuando “prioritariamente” tratan de acreditar o desacreditar alguna corriente ideológica.


A los lectores nos advierte la necesidad de cotejar más de un periódico y comparar sus explicaciones con el fin de identificar los juicios más convincentes sobre la solución de los problemas importantes de la actualidad. Las dificultades aumentan cuando los debates de los políticos o de los críticos se conciben como batallas en las que los contendientes se expresan con agresividad guerrera cuyo objetivo principal es desacreditar y destruir al adversario.


Fernando Savater analiza el lenguaje y las propuestas políticas que, autodenominadas progresistas, carecen de contenidos y de expresiones realmente democráticas. Denuncia las falsedades, amenazas o propuestas de los gobernantes que “sacan a los monstruos feroces que atacan las murallas de la democracia para motivar a los electores más ingenuos”, y solicita que los políticos sean reflexivos, razonables y respetuosos entre ellos y con los demás ciudadanos. A nosotros, los lectores, nos pide que tratemos de interpretar y valorar los contenidos de sus propuestas y hasta de sus formas de agresivas de exponerlas.


Los “problemas humanos” y el “bienestar público” sólo se pueden solucionar mediante la comunicación y la colaboración a través del diálogo. Tengamos en cuenta que las complejas cuestiones políticas, jurídicas y morales buscan la felicidad humana individual y social.


[Fernando Savater
Ni más ni menos
Barcelona, Ariel, 2025].


José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.
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lunes, 19 de enero de 2026

COMUNICADO DE LA HOAC ANTE EL TRÁGICO ACCIDENTE FERROVIARIO EN ADAMUZ (CÓRDOBA)

Comunicado de la HOAC ante el trágico accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba)

19 enero 2026 | Por 

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) expresa su más profundo pésame y su cercanía a las familias y a todas las personas afectadas por el trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba).

Nos unimos al dolor de quienes han perdido a sus seres queridos, muchas de ellas familias trabajadoras.

En medio de tanto sufrimiento, reconocemos también los signos de esperanza que brotan de la solidaridad. Dios se ha hecho presente, una vez más, en el gesto sencillo y valiente de un pueblo que ha sabido cuidar a quienes más lo necesitaban. Como ha relatado el párroco de San Andrés Apóstol, Rafael Prados: “La gente del pueblo trajo mantas, comida, agua, calefactores, leche y café caliente, por si tenían que pasar la noche aquí”.

La HOAC se solidariza con las víctimas, sus familias y con todas las personas trabajadoras que están en las labores de emergencia y acompañamiento.

Elevamos nuestra oración para que encuentren consuelo, fortaleza y apoyo en esta hora de dolor, y renovamos nuestro compromiso de seguir cuidando la vida y la dignidad de quienes trabajan y de quienes sufren.

 






La Diócesis de Cádiz y Ceuta se une en oración
por las víctimas de los accidentes ferroviarios
de Adamuz y Gelida


La Catedral de Cádiz acogió en la tarde del 27 de enero una Misa funeral por el eterno descanso de las víctimas de los accidentes ferroviarios ocurridos en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona). La celebración reunió a numerosos fieles y a representantes de la comunidad diocesana, que quisieron unirse en oración y solidaridad ante esta tragedia.

La Eucaristía estuvo presidida por el Administrador Apostólico de la diócesis, Mons. Ramón Valdivia Jiménez, y contó con la presencia de un destacado número de autoridades civiles, militares y académicas. Durante la homilía, el prelado invitó a dirigir la mirada a Dios “Señor de la vida y vencedor de la muerte”, para que el dolor y el sinsentido provocados por la muerte inesperada puedan transformarse en esperanza.

Mons. Valdivia subrayó la dificultad de encontrar palabras de consuelo en momentos como este y apeló al silencio, la prudencia y el acompañamiento cercano ante el sufrimiento. En este contexto señaló que, ante la Cruz, “no caben discursos, solo mirar, amar y acompañar”, como hizo la Virgen María. Asimismo, afirmó que cada una de las víctimas forma parte de un misterio que sobrepasa al ser humano y que Cristo quiere acoger con el amor de su entrega.

Durante la celebración se tuvo también un recuerdo especial por Álvaro García Jiménez, ceutí, capitán del Tercio “Duque De Alba”, fallecido el pasado 18 de enero, en el trágico accidente ferroviario sucedido en Adamuz, y por las personas y profesionales que intervinieron en las labores de rescate, atención y socorro tras el accidente, reconociendo públicamente su generosidad, entrega y servicio en medio de la tragedia.

En otro momento de su intervención, el Administrador Apostólico evocó la noche del accidente en Adamuz, marcada por el silencio y el dolor, pero también por la solidaridad de un pueblo que abrió sus casas y su esperanza a los heridos. En este sentido, pidió que el sufrimiento no quede anclado en la oscuridad, sino que pueda abrirse a la luz de Cristo y a la esperanza de la vida eterna.

La Misa concluyó con una oración por las familias y amigos de las víctimas, por la pronta recuperación de los heridos y por el valor de la vida humana, confiando a todos al amor misericordioso de Dios.



¿Dónde estaba Dios en el accidente de tren de Adamuz? El Obispo de Córdoba responde

Mons. Jesús Fernández, Obispo de Córdoba (España), durante la homilía del funeral por el accidente de tren en Adamuz. | Crédito: Diócesis de Córdoba.

El Obispo de Córdoba (España), Mons. Jesús Fernández, presidió en Adamuz una Misa funeral por los fallecidos en el accidente de tren y afirmó que “Dios estaba allí” a través de todos quienes acudieron a atender a los afectados. 

Durante la homilía, el prelado instó a todos a abrir “nuestros oídos y nuestros corazones a la palabra de Dios que nos acerca al que, siendo el Sol que nace de lo alto, siendo luz, sostiene nuestra esperanza”.  

Aunque subrayó que “la misericordia de Dios no termina y no se acaba su compasión”, el obispo no fue ajeno a las preguntas que suscita una tragedia como el accidente de tren sucedido el domingo 18 de enero en el que fallecieron 45 personas: "¿Cómo Dios permitió esto? ¿Dónde estaba Dios? ¿Qué hacer para recuperar la esperanza?"

Mons. Fernández animó en un primer momento a “hacer un esfuerzo por apartar nuestros pensamientos de la dirección de lo trágico” y dirigirlos a Dios.  

“Él no nos ha ahorrado a nadie pasar este trago amargo de muerte y dolor, ni siquiera a su propio Hijo Jesucristo. También él tenía una madre que lloró la muerte más injusta y dolorosa”, constató el prelado, antes de apuntar que Cristo “sabía que la vida es más fuerte que la muerte”.  

Respecto de la pregunta acerca de la presencia de Dios en mitad de la tragedia, Mons. Fernández consideró que la cuestión “parte de un presupuesto erróneo” que consiste en “creer que el Dios que estableció un mundo regido por sus propias leyes ha de contradecirlas continuamente para asumir la limitación de la naturaleza y del propio ser humano”.

Sin embargo, añadió, la pregunta “tiene tal calado que da lugar a otra respuesta”, contenida en la parábola del buen samaritano.  

“A la pregunta inicial, dolorida y hasta escéptica, podemos responder que sí, que Dios estaba allí, que la oscuridad fue vencida por la luz en los mismos vagones accidentados”, expresó el prelado.  

Su presencia se hizo patente “porque muchos lo invocaron al ver el inminente peligro. Y, estamos seguros, a 45 se los llevó en paz, a otros les curó sus heridas y los trasladó a la posada, en este caso, al hospital”

Asimismo, el Señor estaba en los “buenos samaritanos” llegados de Adamuz y otras localidades cercanas y que “rescataron a los heridos de los vagones, ofrecieron los primeros auxilios, los trasladaron, organizaron el operativo”

También en los hospitales, donde “se vistió de blanco para poner en marcha los quirófanos” o en los lugares habilitados en Adamuz y Córdoba “donde los familiares, invadidos por una tristeza y una ansiedad indescriptibles, esperaban noticias y rezaban a Dios para que todo terminara bien”.  

“Dios estaba allí, en los servicios de emergencia, en los médicos, en los psicólogos, en los sacerdotes, en las fuerzas y cuerpos de seguridad, en los responsables políticos”, añadió el Obispo de Córdoba.

Los sacerdotes no pudieron administrar los sacramentos en el accidente 

Antes de entrar en la parroquia de Adamuz, donde tuvo lugar el funeral, Mons. Fernández fue preguntado por el hecho de que se hubiera impedido a varios sacerdotes acceder en el primer momento tras el accidente para ofrecer el auxilio espiritual.  

Mons. Jesús Fernández achacó esta circunstancia a que “fue un momento de tanta confusión al que no estamos acostumbrados, tampoco las autoridades, y quizás no se midió o se tuvo en cuenta esto, porque pensaban que los muertos ya están todos muertos, y que los vivos que se les puede hacer algo por ellos”.  



“Dios estaba allí,
en los mismos vagones
accidentados”

El obispo de Córdoba ha presidido la misa esta mañana (domingo, 25 de enero) en Adamuz, en la Caseta Municipal, donde se han concentrado más de setecientas personas

Adamuz vuelve a tener en el centro de su corazón a las 45 personas que perdieron la vida en el trágico accidente de tren ocurrido hace justo una semana, así como sus familiares, al celebrar la misa funeral por las víctimas en esta mañana de domingo, en la Caseta Municipal de la localidad.

El obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, ha presidido la santa misa ante más de setecientas personas y en la que, de manera excepcional, ha estado la imagen de la Virgen del Sol, patrona de Adamuz en el altar. Junto a él, el obispo emérito de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, y el párroco de la localidad, Rafael Prados, han concelebrado la Eucaristía junto a un buen número de sacerdotes, autoridades civiles, militares y académicas, además de personas que vivieron en primera persona el accidente, también voluntarios y efectivos de Protección Civil que prestaron un servicio en la noche del 18 de enero y días posteriores. Guardia Civil y Policía Local de Adamuz han estado representadas en esta misa para  rezar por los fallecidos y sus familiares.

El Obispo ha recordado esa noche “oscura y trágica” en la que varios cientos de personas emprendieron un viaje en direcciones opuestas. “Cuarenta y cinco de ellas, nunca llegaron al destino buscado. Su trágica muerte llenó de dolor a sus familias y de consternación a toda España. Otras resultaron heridas de distinta gravedad. La preocupación por su recuperación, continúa. Abramos ahora nuestros oídos y nuestros corazones a la Palabra de Dios que nos acerca al que es la luz: Jesucristo, nuestro Señor”, ha comenzado diciendo en su homilía recordando así a las personas que han visto truncadas sus vidas tras el accidente ferroviario.

Monseñor Jesús Fernández ha aludido al autor del Libro de las Lamentaciones cuando expresa su dolor con palabras trágicas: “Me han arrancado la paz, se me acabaron las fuerzas y mi esperanza en el Señor” y se muestra incapaz de olvidar lo sucedido hasta que decide echar mano de algo que tiene en la memoria y le da esperanza: “que la misericordia de Dios no termina y no se acaba su compasión”. Al hilo de esto, el prelado ha manifestado cómo el domingo pasado “se apagaron las luces de los dos trenes y las vidas de cuarenta y cinco hermanos nuestros”. “Hemos escuchado el lamento de sus familias y allegados. También su corazón se vio privado de la paz y sus labios llegaron a dar por agotada la esperanza. Incluso la fe de algunos se tambaleó brotando más preguntas que respuestas: ¿Cómo Dios permitió esto? ¿Dónde estaba Dios? ¿Cómo siendo una persona tan buena le pudo pasar lo que le pasó?”, ha expresado el Obispo recordando a tantas familias y al pueblo de Adamuz que quedó sumido en la tristeza.

“Aunque nos resulta imposible vivir plenamente el gran dolor causado por el trágico accidente, tampoco somos capaces de apartar de nuestra mente y de nuestro corazón la impresión de tristeza y perplejidad que nos embargan”, ha dicho el prelado planteando la siguiente pregunta: ¿Qué hacer, pues, para recuperar la esperanza? El pastor de la Diócesis ha instado a los fieles a hacer un esfuerzo por apartar nuestros pensamientos de la dirección de lo trágico para recordar, “para volver a pasar por el corazón los regalos que nos fueron proporcionando, no sólo a su familia, sino a todos, en su condición de abuelos, padres y madres, hijos, nietos, vecinos, feligreses”. “Recordemos sobre todo su generosidad, su apertura social, su fe y piedad y volvamos nuestro pensamiento a Dios”, ha aclamado.

“Él no nos ha ahorrado a nadie pasar este trago amargo de muerte y dolor, ni siquiera a su propio Hijo Jesucristo, pero no olvidemos que el amor de Dios Padre hacia nosotros fue tan grande que nos entregó a su propio Hijo al que no le ahorró la muerte con el fin de que “no se pierda ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna”, ha subrayado.

Lo acontecido hace una semana en Adamuz ha planteado a muchos preguntar: ¿Dónde estaba Dios cuando esto sucedió? El Obispo ha respondido que a la pregunta inicial “dolorida y hasta escéptica, podemos responder que sí, que Dios estaba allí, en los mismos vagones accidentados. Estaba allí porque muchos lo invocaron al ver el inminente peligro. Y, estamos seguros, a cuarenta y cinco se los llevó en paz, a otros les curó sus heridas y los trasladó a la posada, es decir, al hospital. Se sirvió para ello de buenos samaritanos, alguno muy joven, llegados de Adamuz, de Villafranca y de otros lugares, buenos samaritanos que rescataron a los heridos de los vagones, ofrecieron los primeros auxilios, los trasladaron, organizaron el operativo…”. Recordando que Dios estaba también allí, en los hospitales, en el hogar de jubilados de Adamuz y en el Centro cívico de poniente en Córdoba, ha concluido pidiendo a todos llenarse de fe y esperanza “para levantarnos y seguir caminando”.

Visita a la zona cero

Tras la celebración eucarística, el Obispo y el alcalde de Adamuz, Rafael Ángel Moreno, han depositado una corona en la zona cero del accidente junto al párroco y una representación de la Guardia Civil.

De esta forma, la diócesis de Córdoba ha querido recordar y rendir un sentido homenaje a las víctimas del trágico suceso, así como a todas aquellas personas que han estado al frente para atender, ayudar y colaborar en todo lo que ha sido necesario estos días.

 Fuente: https://www.diocesisdecordoba.es/noticias/dios-estaba-alli-en-los-mismos-vagones-accidentados

A continuación, pueden ver la Misa especial desde Adamuz en homenaje a las víctimas del accidente ferroviario:



PUEBLO DE DIOS QUE SALE AL ENCUENTRO

Presencia en la vida pública

15 enero 2026 | Por 

Para continuar desarrollando los itinerarios marcados por el Congreso de Laicos (2020), la Conferencia Episcopal Española ha decidido promover en el curso 2025-2026 un discernimiento en profundidad a nivel general de la Iglesia acerca del itinerario de presencia en la vida pública.

Para ello, la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida ofrece una sugerente reflexión en el documento Pueblo de Dios que sale al encuentro, acompañado de una propuesta de trabajo para ese discernimiento de manera sinodal. El documento señala que «tenemos la misión y el reto de presentar a Cristo y de construir la fraternidad, ambas cosas indisolublemente unidas», y constata que «tenemos una carencia grave en la vinculación de nuestra fe con un compromiso evangélico en lo concreto de la vida».

En el Documento final del Sínodo sobre Sinodalidad y en el magisterio de Francisco y de León XIV se plantean con claridad algunas claves esenciales para avanzar en una presencia pública de la Iglesia y de las personas cristianas en coherencia con el Evangelio de Jesús.

El Sínodo ha subrayado la necesidad de que la sinodalidad de la Iglesia se sitúe en el discernimiento de la realidad de nuestra sociedad para concretar el servicio que hoy el Evangelio nos pide prestar a nuestras hermanas y hermanos, pues la acción de los discípulos misioneros tiene que incidir en la construcción de un mundo más justo y fraterno.

Así, «el compromiso por la defensa de la vida y los derechos de la persona, por el orden justo de la sociedad, por la dignidad del trabajo, por una economía justa y solidaria, por una ecología integral, forma parte de la misión evangelizadora» (n. 151). Asimismo, la sinodalidad debe convertirse «en profecía social, inspirando nuevos caminos también para la política y la economía, colaborando con todos los que creen en la fraternidad y la paz, en un intercambio de dones con el mundo» (n. 153).

Francisco insistió en que esa transformación del mundo necesita estar presidida por el amor a las personas pobres, la solidaridad con ellas y el combate y remover las causas estructurales de la pobreza. Así, «cualquier comunidad de la Iglesia, en la medida en que pretenda subsistir tranquila sin ocuparse creativamente y cooperar con eficacia para que los pobres vivan con dignidad y para incluir a todos, también correrá el riesgo de la disolución, aunque hable de temas sociales o critique a los gobiernos. Fácilmente, terminará sumida en la mundanidad espiritual, disimulada con prácticas religiosas, con reuniones infecundas o con discursos vacíos» (Evangelii gaudium, 207).

León XIV, en Dilexi te (DT), insiste en la centralidad de ese amor a las personas pobres y subraya que «la opción preferencial por los pobres genera una renovación extraordinaria tanto en la Iglesia como en la sociedad» (n. 7). Además, sitúa la presencia pública en lo que llama «la hora del amor» en la construcción de un mundo justo y fraterno. La presencia pública necesita estar marcada por lo que la Iglesia ha llamado la caridad política, el amor en la vida social: «El amor es ante todo una manera de concebir la vida, un modo de vivirla. Pues bien, una Iglesia que no pone límites al amor, que no conoce enemigos a los que combatir, sino solo hombres y mujeres a los que amar, es la Iglesia que el mundo necesita hoy» (DT 120).

El compromiso en la transformación de la sociedad hacia la justicia y la fraternidad, la solidaridad con las personas empobrecidas y la vivencia del amor en la vida social son tres claves esenciales de la presencia pública que necesitamos discernir, vivir e impulsar en la realidad concreta de nuestra sociedad.

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viernes, 16 de enero de 2026

«ANALIZAR LAS MENTIRAS BULOS Y OTRAS FORMAS DE DESINFORMAR Y MANIPULAR LA REALIDAD QUE VIVIMOS»,
por José Manuel Carrascosa Freire.




«Analizar las mentiras bulos y otras formas de desinformar y manipular la realidad que vivimos».



Últimamente hemos leído como determinados miembros políticos o religiosos mostraban su intención de inmiscuirse en asuntos religioso o político, algunos lo hacían vertiendo mentiras o bulos sobre algunos de esas entidades, incluso se daba a conocer el término que se empleaba para alguno de ellos es: “Cristo fascista”, o si es su contrario: “bolivarianos” antiguamente se les llamaban “filocomunista”.


La intromisión de la política en la religión o de la religión en la política no es nuevo. Esto se denominó “Alianza del trono y el altar”, el primero de ellos fue Constantino I, que a fin de controlar los grandes territorios que había conquistado se alió y abrazó a la Iglesia cristiana de su época.


También durante la revolución francesa se le arrebató a la iglesia tierras y propiedades que había adquirido además los sacerdotes franceses tenían que recibir su aprobación del Papa Pío VI y rechazo la constitución civil del clero de manera que, los sacerdotes que juraron la constitución fueron llamados “clero constitucional” y los que no lo aceptaron el “clero refractario” que tuvieron que huir para no ser ejecutados.


Más tarde, tras terminar la guerra civil española el cardenal Isidro Gomá y Tomás, definió la guerra civil española como: una lucha de los sin Dios contra España y contra la religión católica y en una Eucaristía Franco le entregó su espada de general a Gomá y Franco fue coronado como si fuera un emperador de la antigüedad. La Iglesia católica obtuvo por eso muchos privilegios de la dictadura franquista.


Ante este dueto “Trono-Altar” la democracia española fue eliminando determinados privilegios, aunque determinados grupos quieren imponer su religión e ideología y consideran la guerra civil como “una cruzada” contra el comunismo y el ateísmo. Por lo que se hace necesario profundizar en el conocimiento de la teología política y la teología política critica por parte de creyentes implicados en las situaciones de compromiso con el pueblo en las distintas tas situaciones que acontece.


A continuación expongo un resumen de teología política y está misma desde una perspectiva crítica:



Teología política.


La teología política es el estudio de cómo conceptos, narrativas y símbolos religiosos se transfieren y se usan en la esfera política, analizando la relación entre fe y poder, la legitimación de Estados y soberanos (como en las alianzas "trono y altar"), y la interpretación de la secularización moderna.


Impulsada por pensadores como Carl Schmitt, (filósofo, teórico político, jurista alemán y activista nazi), busca entender la política a través de categorías teológicas y la teología desde su dimensión política, explorando cómo lo sagrado fundamenta lo secular y viceversa, y reflexionando sobre el origen del Estado y la soberanía.


Origen y significado: El concepto moderno fue acuñado por Carl Schmitt para mostrar analogías entre teología y política, especialmente en la soberanía y el estado de excepción.


Transferencia de conceptos: Examina cómo ideas, como creación, pecado, salvación o Apocalipsis se reinterpretan en la política (por ejemplo, el soberano como figura salvadora).


Secularización: Cuestiona la idea de que la modernidad, es un mero abandono de la religión, proponiendo que los conceptos políticos modernos son "teologías secularizadas" (ej. el Estado moderno como sustituto de la Iglesia).


Aplicaciones Históricas: Alianzas Iglesia-Estado, teocracias, justificación de monarquías. contemporáneas: Reflexión sobre el poder, la legitimidad, los fundamentos de la sociedad y la crítica a discursos opresivos desde la fe.


Otras figuras relevantes: Jacob Taubes: sociólogo de la religión austriaco, especialista en judaísmo. Ernst Kantorowicz: historiador medievalista, Henry de Lubac: Cardenal jesuita francés uno de los teólogos más influyente. Influyó en la teología del Vaticano II y en cierta medida, Baruch Spinoza, filósofo neerlandés de origen sefardí, Enrique Dussel, filosofía y teología de la liberación, argentino (con perspectivas críticas).


¿Para qué sirve? Para Comprender el poder: Permite ver las raíces religiosas de estructuras políticas y sociales. Analizar la modernidad, Ofrece herramientas para entender la secularización no como un fin, sino como una transformación ética y política: Ayuda a pensar la dimensión ética de la política y los fundamentos de la vida social, aunque también puede ser criticada por justificar opresiones.


Teología política critica. En parte va más allá que la simple teología política cuestionando activamente las estructura del poder. Esta es un campo que examina la relación de lo religioso y lo político, analizando como conceptos, narrativas y estructuras teológicas influyen o se incrustan en el poder y la sociedad, buscando desmitificar y desideologizar la fe para recuperar la historicidad y la relatividad de la política, criticando visiones que confunden lo sagrado con lo secular… Su objetivo es entender como conceptos teológicos informan la política y viceversa, para luego desmantelar usos ideológicos y construir una esfera política más autónoma y justa.


Sus puntos clave son: La relación Iglesia Estado. La crítica a la secularización. La desmitificación y la desideologización.


La Función crítica: desmitificar y desideologizar los conceptos religiosos para entender su impacto político real para evitar que la teología sirva ciegamente a los intereses políticos. Entender la secularización no como una negación de lo religioso sino como una liberación de la política de un fundamentalismo, permitiendo la verdadera autonomía y disputa política.


Crítica al secularismo: Combatir la idea de una fe privatizada y una política secularizada que ignora las implicaciones sociales y políticas del mensaje cristiano.


Raíz en la modernidad: Surge la tensión moderna entre lo religioso y lo político, analizando como conceptos teológicos (como la soberanía) se secularizan en la teoría política.


¿Qué busca? desacralizar la política. Mostrar que el Reino de Dios no es un proyecto político mundano, sino que fundamenta una crítica a todas las formas de poder terrenal.


Reconciliar fe y compromiso: encontrar un espacio donde la fe impulse una acción política radical y liberadora sin confundirse en ideologías ni regímenes.


José Manuel Carrascosa Freire




José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


jueves, 15 de enero de 2026

ORAR EN EL MUNDO OBRERO «2º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO» (18 de enero de 2026)
● CICLO “A”


2º Domingo del T.O.

15 enero 2026 | Por 

Este tiempo, el tiempo ordinario, comienza el lunes que sigue al domingo posterior al 6 de enero.

El lunes pasado y llega hasta el miércoles de Ceniza y la segunda parte del tiempo ordinario comienza el lunes después de Pentecostés y termina al comienzo del Adviento.

En este tiempo no se celebra ningún aspecto peculiar de la vida de Jesús, vamos recorriendo la vida de Jesús fundamentalmente, en este ciclo A siguiendo al evangelista Mateo.



Aquí estoy, Señor,
para hacer tu voluntad.

(Salmo 39)


Del Evangelio de
san Juan 1,29-34:

«Este es el Cordero de Dios

que quita el pecado del mundo».


La clave sigue siendo el Espíritu que nos invita a vivir la vida de Dios, que nos fortalece contra la mentalidad del mundo.

La fuerza de Dios, que nos inspira en cada momento para ir escribiendo nuestro evangelio, para ir poniendo nuestros pequeños pies en las huellas que el Maestro, el Hijo de Dios, dejó y que nosotros pisamos y caminamos en un paisaje distinto, en estos tiempos distintos, donde el reino de Dios, la buena noticia tiene que hacerse carne, liberación, perdón, solidaridad…



Hoy, más que nunca, necesitamos acercarnos al Espíritu de Dios, ese personaje que anima la vida de la Iglesia y que tenemos un poco abandonado los cristianos… es tiempo del Espíritu, estamos en el tiempo del Espíritu.

Hoy, más que nunca, tenemos que recuperar el sacramento de la Confirmación, recibir de forma consciente, el Espíritu para que él nos transmita la vida de Cristo y como Juan demos testimonio de Él, Él es propuesta de liberación para los hombres y mujeres de hoy.

Es el remedio ante los valores y mentalidades deshumanizantes de este «mundo».


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«ORAR CON LA IGLESIA»

[Oraciones de y para la semana]

«SEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO»
Del 18 al 24 de enero de 2026.
● CICLO “A”

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martes, 13 de enero de 2026

«PENSAR TENIENDO EN CUENTA LA CAMBIANTE REALIDAD», por José Antonio Hernández Guerrero.




«Pensar teniendo en cuenta
la cambiante realidad».




Las cosas son como son, los hechos son los hechos y la vida de cada uno de nosotros es compleja. Estas afirmaciones, repetidas por quienes no somos filósofos muestran nuestra convicción de que las teorías filosóficas a veces no tienen en cuenta la complejidad de la vida real. Ésta puede ser una de las explicaciones de la orientación que ha seguido el existencialismo propuesto por Søren Kierkegaard y que ha influido en la ética, en la psicología, en la literatura, en las artes y en los comportamientos de muchos ciudadanos. Es una reacción al Idealismo que formula principios abstractos sin aplicarlos a los detalles de la realidad “finita, transitoria y cambiante” de nuestras vidas cotidianas.


En Apoteosis de lo infundado el filósofo ruso Lev Shestov (1866 – 1938) explica su identificación con el pensamiento existencialista de Kierkegaard, su rechazo del idealismo y su defensa de la subjetividad como método para cultivar el conocimiento. En contra de los idealistas que defienden la “verdad inmutable”, él concede especial importancia a la subjetividad en la ética, en el arte y en la literatura.


Apoyado en los principios básicos de la tradición judía, Shestov critica el pensamiento de los filósofos clásicos y o contemporáneos que, a su juicio, encierran la realidad en unas estructuras excesivamente rígidas. Para él, la verdad, más que en el rigor de la razón, está contenida en creencias transmitidas culturalmente y en datos suministrados por las experiencias personales. Defiende que, en vez de limitarnos a las respuestas lógicas, deberíamos asumir que la incertidumbre es un estímulo para alcanzar una verdad personal que desborda las limitaciones del pensamiento racional. Reivindica la importancia de los descubrimientos de las experiencias subjetivas y de los encuentros individuales con la trascendencia frente a las verdades absolutas, generales e inmutables de la razón.


Esta obra es una estimulante invitación para que asumamos que razonar no es la panacea infalible para apoyar y orientar nuestros comportamientos. Si observamos las actitudes y los procedimientos de algunos intelectuales profesionales llegamos a la conclusión de que, a veces, sus reflexiones, por muy lógicas que sean, poco tienen que ver con la realidad de nuestras vidas y con el crecimiento moral de la sociedad. Los hechos demuestran que frecuentemente benefician a los más fuertes, a los más listos y a los más poderosos.


Los “razonamientos” de Shestov, enraizados en las teorías de Platón, Nietzsche, Pascal, Schopenhauer, Dostoievski y Kierkegaard, son –pueden ser- orientadores para profesores de Filosofía, Teología, Psicología, Ética e Historia, y nos pueden ayudar a todos para identificar nuestras maneras de razonar, de elaborar juicios y de calibrar nuestros prejuicios.


Aunque es comprensible que experimentemos temores cuando advertimos que quien pilota el barco de nuestros asuntos comunes es un inepto, también, a veces, deberíamos desconfiar de los listos, de esas personas que poseen una elevada capacidad para razonar, para explicar sus convicciones y para demostrar sus decisiones. En mi opinión, con independencia de los conocimientos que posean los líderes y sean cuales sean sus capacidades mentales, si, por ejemplo, son excesivamente categóricos, dogmáticos y tajantes, pueden desviarnos del rumbo que nos acerque al puerto prometido por ellos mismos. Muchos de los dictadores, como es sabido, están adornados de esas destrezas intelectuales: son inteligentes y, quizás, “demasiado” listos.


[Lev Shestov
Apoteosis de lo infundado
Intento de pensamiento adogmático

Madrid, Hermida Editores, 2025].


José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.
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