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UNA MIRADA CRISTIANA DEL TRABAJO HUMANO Y EL BIEN COMÚN
¡ACOGE, ABRAZA, CUIDA, ACOMPAÑA...!
LA VIDA DEL MUNDO OBRERO Y DE LOS POBRES,
CON MISERICORDIA Y COMPASIÓN.


¡Bienvenido/bienvenida! al "blog" de la HOAC diocesana de Cádiz y Ceuta.


martes, 11 de enero de 2011

ORAR EN EL MUNDO OBRERO: 2ª SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO (16 enero 2011)


http://www.servicioskoinonia.org/cerezo/indexAgraf.php


También nuestra sociedad, embriagada de egocentrismo consumista,
sueña con la justicia, la paz y el amor.
Jesús quita el pecado del mundo y bautiza con Espíritu Santo:
nos libera para acoger y compartir el amor de comunión.


VER


Los parias de la UE

“Los vecinos de El Gallinero son rumanos, gitanos y, desde 2007, ciudadanos europeos. Pero su vida nómada y marginal no ha cambiado. En Rumania, el segundo país más pobre de la UE, tienen pocas opciones de salir del fango, así que emigran; pero fuera, en los países que los reciben, no encuentran un paraíso. Sin ir más lejos, Francia deportó en agosto cientos de gitanos rumanos.

En Madrid se concentran en focos chabolistas. El principal es El Gallinero. En este lugar son 600. Los adultos, analfabetos, aislados en sus guetos de chabolas y marcados por una tradición étnica de supervivencia marginal, no tienen acceso al mercado laboral. La Administración (Comunidad y Ayuntamiento de Madrid) nunca ha aplicado un programa socioeconómico específico para tratar de integrarlos.

El Instituto de Realojamiento e Integración Social (Gobierno regional) les presta “atención básica”, según define un portavoz. Tratan de que todos tengan documentación y tarjeta sanitaria. De los niños se ocupa la Consejería de Educación, que escolariza a 123 chiquillos del poblado. El lugar es un gran basurero. El Ayuntamiento no recoge desperdicios allí.

La otra pata en la que se apoyan son los voluntarios de las parroquias vecinas. Siempre están allí, para ayudarles en cosas formales o domésticas y denunciar lo que consideran una situación de abandono público” (P. Ll ./J.A., El País 27/11/2010).



    Bajemos en la oración a los basureros de nuestra sociedad. ¿Cómo es posible que no se quite todavía ese pecado tan evidente de exclusión y marginalidad? Ahí resplandece realmente la inhumanidad. ¿Cómo nos interpela Jesús en esta y otras situaciones que conocemos de exclusión e injusticia?

TESTIMONIO

“Levantarme cada día me supone abrir mis ojos y mi corazón a un mundo ya redimido y salvado por Jesucristo, pero profundamente marcado por el pecado. Supone, además, hacer presente en mi vida las palabras de Juan: “Este es el que viene a quitar el pecado del mundo”. Yo no soy teóloga, pero estoy convencida de que el pecado del mundo es mucho más que los malos pensamientos, o mentiras piadosas, o enfados momentáneos. El pecado del mundo es todo lo que huela a egoísmo, a injusticia, a desigualdad, a falta de fraternidad y de libertad, tanto en nuestro interior, como en las relaciones sociales y en las instituciones económicas, políticas culturales o religiosas. Por eso, como cristiana, creo que el paro, la incultura, la exclusión social, la pobreza, las injusticias, la mentira, la violencia…, son manifestaciones de estructuras de pecado, que posibilitan la acumulación de la riqueza en manos de una minoría a costa de la mayoría que se empobrece, con lo que todos nos deshumanizamos. Este no es el mundo que yo quiero y aún menos el que Dios quiere. Como cristiana me siendo llamada a luchar contra el pecado estructural y a ponerme al servicio del proyecto de Dios” (EloísaVega).



Salmo por el hombre de hoy (Blas de Otero)


Salva al hombre, Señor, en esta hora
horrorosa, de trágico destino;
no sabe adónde va, de dónde vino
tanto dolor, que en sauce roto llora.


Ponlo de pie, Señor, clava tu aurora
en su costado, y sepa que es divino
despojo, polvo errante en el camino;
mas que tu luz lo inmortaliza y dora.


Mira, Señor, que tanto llanto, arriba,
en pleamar, oleando a la deriva,
amenaza cubrirnos con la Nada.


¡Ponnos, Señor, encima de la muerte!
¡Agiganta, sostén nuestra mirada
para que aprenda desde ahora, a verte!



PALABRA DE DIOS

Juan 1,29-34

Al día siguiente, viendo a Jesús que se le acercaba, exclamó:

- Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es de quien yo dije:

“Detrás de mí viene un hombre que se me ha puesto delante, porque existía antes que yo”. Tampoco yo lo conocía, pero si yo he venido a bautizar con agua es para que se manifieste a Israel.


Juan declaró además:

- He visto al Espíritu bajar del cielo como una paloma y posarse sobre él.

Tampoco yo lo conocía, fue el que me envió a bautizar con agua quien me dijo:

“Aquel sobre quien veas que el Espíritu baja y se posa, ése es el que bautiza con Espíritu Santo”. Pues yo ya lo he visto, y doy testimonio que éste es el Hijo de Dios.




PARA ENTENDER EL TEXTO

Este es el cordero de Dios…

El cordero pascual significaba la liberación del pueblo de Israel en Egipto: la sangre rociada en los dinteles liberó del exterminio a los israelitas; compartiendo la carne, celebraban la vida y la libertad.

Jesús nos redime con su sangre derramada. Es una sangre redentora, el precio a pagar por la liberación y humanización que promovió Jesús. Es la sangre de la entrega de la vida en el amor hasta el extremo, hasta la muerte. Para Jesús, la entrega de la vida en el amor es la única y auténtica forma de vivir. Y ello conlleva dejar que le quiten la vida, aceptar la muerte injusta en aras de la liberación de la humanidad.
Nadie me quita la vida, soy yo quien la da libremente (Jn 10,18).

Es el cordero pascual de la eucaristía (o la eucaristía es la verdadera cena pascual). En la eucaristía hacemos memoria de Jesús en la entrega total de sí mismo. Jesús muerto y resucitado celebra la liberación pascual con nosotros. En la eucaristía comemos su carne entregada y bebemos su sangre derramada: nos identificamos con Jesús, que nos da su mismo ser, su misma vida, para que nosotros vivamos con El la entrega de nuestra vida por la liberación y humanización de todos. Así podemos recorrer, como Israel, el éxodo del pueblo de Dios en la libertad y la solidaridad.

… que quita el pecado del mundo.

Pecado es frustrar el proyecto de Dios de que todos tengan vida digna y feliz.

Pecado es no acoger la vida de Dios gratis para darla gratis.

Pecado es no compartir, no promover la vida, deteriorar, disminuir o destruir la vida.

Pero el pecado del mundo no es solamente el pecado personal, que se perdona. Es el pecado que oprime a la humanidad entera y que se plasma en sistemas sociales, económicos, políticos y culturales asentados sobre la desigualdad, la opresión y la injusticia. Es el pecado colectivo, o las estructuras de pecado. Este pecado no ha de ser expiado, sino eliminado, a través de la lucha y la acción liberadora o revolucionaria, desde el amor, por la justicia y la libertad para todos.

Cordero de Dios… Hijo de Dios

El texto comienza con la presentación de Jesús por parte de Juan como cordero de Dios, y termina con la confesión de Jesús como Hijo de Dios. Jesús es el Cordero de Dios por ser el Hijo de Dios, enviado por el Padre para que todos tengan vida: Así mostró Dios su amor al mundo, dando a su Hijo único, para que tenga vida eterna y no perezca ninguno de los que creen en él (Jn 3,16).

El Espíritu como una paloma…

La paloma representa el amor apasionado de un enamorado, que llama a su amada: Paloma mía… déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz (Cantar de los Cantares 2,14); ábreme, amada mía, mi paloma sin mancha (5,2). Un Espíritu de amor fuerte y apasionado es el que mueve a Jesús y mueve también a la Iglesia.



    Podemos orar:
    - agradeciendo al Padre el poder entregar nuestra vida, como Jesús, para contribuir a quitar la injusticia, la prepotencia deshumanizadora… tan activas en nuestra sociedad;
    - pidiendo a Jesús y experimentando la liberación de nuestro pecado, de todo lo que no dinamiza nuestra vida ni favorece la vida de los demás;
    - adentrándonos en la belleza de la eucaristía, que expresa sacramentalmente el máximo amor de Dios en Jesucristo y nuestra comunión fraterna.



ACTUALIZACIÓN DE LA PALABRA

No podemos conformarnos con el conformismo –valga la redundancia-, que se torna hipocresía:

“… Quisiéramos un cristianismo de hipócritas para hipócritas. Y nos extrañamos que no avance y prospere. No nos damos cuenta de que cuando el cristianismo de hipócritas retrocede, ello representa que el cristianismo de Cristo avanza.

Transformar un hipócrita que vive entre hipócritas en persona honrada y cristiana, solamente Dios puede hacerlo mediante un milagro…

… Nuestro vivir, hasta ahora, se caracteriza por un vivir en la mentira y en el solitarismo, esperando que Dios haga milagros, y nos presentamos ante Él con reclamaciones…

… Vivir honradamente veinticuatro horas cada día en gracia santificante y pedir (y exigir con lágrimas ´de verdad`) que Dios haga dentro de cada uno de nosotros (de mí) el milagro de cambiar mi corazón de piedra por el Suyo de carne. Y no pedir otros milagros…

… empezar a construir ´Ambientes de Honradez`. Cinco hombres frente a millones y millones. No importa. Cinco hombres que se dedican a vivir el Mandamiento Nuevo entre sí, que tomen como norma de su acción el Sermón del Monte… pueden crear un ambiente de cristianismo auténtico. Con posibilidades infinitas…

… se trata de crear ´puntos` de verdad y de honradez con los Equipos de la HOAC. Si son fieles a Cristo y a la Iglesia, podrán ser fermento salutífero” (G. Rovirosa, OC V, 580-2, Bol 149).


Inmersos en un sistema de pecado:

“Aquí también vemos un dualismo falso, o sea un positivismo económico que piensa que puede realizarse sin el componente ético, un mercado que se regularía exclusivamente por sí mismo, por las meras fuerzas económicas, por la racionalidad positivista y pragmatista de la economía; la ética sería algo ajeno, extraño a ella. En realidad, ahora vemos que un pragmatismo económico puro, que prescinda de la realidad del hombre –que es un ser ético-, no acaba de manera positiva, sino que crea problemas insolubles. Por eso es ahora el momento de comprobar que la ética no es algo exterior, sino interior a la racionalidad y al pragmatismo económico. Por otro lado, también debemos confesar que la fe católica, cristiana, a menudo era demasiado individualista: dejaba las cosas concretas, económicas, en manos del mundo y pensaba tan sólo en la salvación individual, en los actos religiosos, sin percatarse de que éstos entrañan una responsabilidad global, una responsabilidad hacia el mundo”
(Benedicto XVI, Entrevista en el vuelo a Portugal, 11/5/2010, Ecclesia 3.519-2010).



    Demos gracias al Padre por haber recibido la gracia de recibir y acoger el evangelio de Jesucristo, que nos arranca de este mundo de pecado, de injusticia, para vivir la comunión fraterna en la HOAC y en la Iglesia y ofrecerla a todos, especialmente a las víctimas del actual sistema económico y cultural. Somos agraciados por el don de entender nuestra vida y misión desde los empobrecidos del mundo obrero. La oración nos sumerge en el corazón amoroso del Padre, en que son abrazados todos los hijos/hermanos privados de dignidad. Hacemos la oración unidos a ellos, teniéndolos presentes, animándonos a compartir nuestra vida con ellos.
El Espíritu se posa también sobre toda la Iglesia, al igual que acompañó toda la vida y misión de Jesús, desde su comienzo hasta su muerte y resurrección. Pero hemos olvidado demasiado al Espíritu. La Iglesia ha caído en lo que Y. Congar denominaba el “cristomonismo”, es decir, la referencia directa y exclusiva a Cristo a través de la mediación del Ministerio Pastoral. Pero el mismo Jesús dice: el Espíritu Santo, ese os lo enseñará todo y os irá recordando todo lo que yo os he dicho (Jn 14,26).

Es el Espíritu de Jesús quien actualiza en cada comunidad y personaliza en cada cristiano el conocimiento vivencial del misterio salvador de Jesús. Desde el bautismo y la confirmación, ilumina y anima la vida de todo el Pueblo de Dios, de todos los cristianos/as.

Es el Espíritu quien ha de iluminar y abrir el camino de la evangelización en la historia.

Es el Espíritu el que ha de renovar y dinamizar la organización y la vida de la Iglesia.


    El Espíritu es libertad, vitalidad, creatividad, renovación, alegría, entusiasmo… y comunión. Y hemos sido bautizados con Espíritu, hemos sido sumergidos en el Espíritu de Jesús. Cantemos al Espíritu, que nos motiva y nos moviliza. Promovamos, al ritmo del Espíritu, la renovación personal, de la HOAC, de la Iglesia y la sociedad. Aunque la música a veces sea bronca

SALMO 74

Te damos gracias, oh Dios,
te damos gracias,
invocando tu nombre,
contando tus maravillas.

“Cuando elija la ocasión,
yo juzgaré rectamente.
Aunque tiemble la tierra
con sus habitantes,
yo he afianzado sus columnas.

Digo a los jactanciosos: no os jactéis;
a los malvados: no alcéis los cuernos.
No alcéis los cuernos contra la Altura,
no digáis insolencias contra la Roca.

No es el Oriente ni el Occidente,
no es el Desierto ni la Montaña;
Dios es quien gobierna:
a uno humilla, a otro ensalza.

El Señor tiene una copa en la mano,
un vaso lleno de vino drogado;
lo da a beber hasta las heces
a todos los malvados de la tierra.

Yo siempre proclamaré su grandeza
y tañeré para el Dios de Jacob.

“Arrancaré los cuernos de los malvados,
se alzarán los cuernos del honrado”.




COMENTARIO

1 Samuel 2,3-4,8-10: No multipliquéis discursos altivos, no echéis por la boca arrogancias… Se rompen los arcos de los valientes… pues del Señor son los pilares de la tierra y sobre ellos afianzó el orbe. El guarda los pasos de sus amigos… el Señor juzga hasta el confín de la tierra.

Jn 5,27: El Padre dio al Hijo el poder de juzgar.

Apocalipsis 6,10: Tú, el soberano, el santo y leal, ¿para cuándo dejas el juicio de los habitantes de la tierra y la venganza de nuestra sangre?

El juicio se suele interpretar en sentido escatológico, el juicio final de la historia. Nos cuesta recoger los juicios históricos de Dios y de Jesucristo glorificado. Podemos reconocer en determinados acontecimientos históricos la realización del juicio divino, de condena y salvación, por medios inmanentes a la historia. La condena y ejecución del culpable (persona o sistema o institución) sucede en orden a la salvación del inocente.



    Dios garantiza la justicia final para todas las personas de todos los momentos de la historia. Pero, también hoy hace justicia. El Espíritu va empujando la historia hacia la libertad y la justicia. Somos las personas, individual y colectivamente, quienes, movidos por el Espíritu, estamos llamados a hacer justicia. Nosotros, la HOAC, la Iglesia… Pongámonos en sintonía con Dios, cantemos, con el salmo, su compromiso por la justicia a favor de todos los oprimidos.


Ha de haber justicia y, por eso, Dios tiene que existir;
o más bien, porque Dios existe, está garantizada la justicia.
Porque solo Dios puede hacer justicia verdadera y cabal.

Será irracional e inhumano que, definitivamente,
    la injusticia y el crimen queden impunes;
    triunfen los opresores;
    los poderosos y los ricos no rindan nunca cuentas;

las víctimas caigan en el olvido, en la “sin-memoria”;
todo dé lo mismo al fin y al cabo.

Es racional y realmente humano que
    las heridas sean curadas;
    lo tenebroso se esclarezca;
    los que lloran sean consolados;
    los sedientos y hambrientos sean saciados;
    los no violentos hereden la tierra en paz.


No:
    la vida no ha de ser una pasión inútil;
    lo absurdo no es el fondo de las cosas.


Dios es quien garantiza para todos
    la vida,
      la verdad,
        la justicia,
          el amor,
            la reconciliación y la paz.


TIPOS DE ENCARNACIÓN EN LA HISTORIA DE LA HOAC

(“Testigos de Jesucristo en el Mundo Obrero. X A. General de la HOAC”, 1999, Ed. HOAC, 91-93)


“Natural: … es la que realizan aquellas personas que pertenecen a los sectores en los que se da la pobreza y debilidad del mundo obrero, cuando descubren la Fe y viven desde ella su situación.


De inserción: … militantes que al encontrarse con Jesucristo en el mundo obrero renunciaron a estudios, trabajos y profesiones para situarse en el corazón de los sectores más empobrecidos y explotados y luchar con ellos contra la injusticia y explotación dando testimonio de su Fe para evangelizar.

… Pero esta renuncia personal sólo tiene sentido en el marco de unas relaciones comunitarias, y sólo desde ellas se pueden crear las condiciones propicias para conseguir que una persona sea capaz de asumir, por encargo de la comunidad y por vocación, la precariedad y el paro de manera voluntaria y como expresión de nuestra misión evangelizadora…


De servicio: … militantes que se han acercado a la HOAC dispuestos a evangelizar al mundo obrero desde la situación profesional y laboral que tengan… Hoy… muchos militantes de la HOAC estamos en esta situación.


Para poder realizar la encarnación en la pobreza y debilidad del mundo obrero desde esta situación es necesario…:

  • Vivir la pobreza evangélica desde la opción por los pobres en el mundo obrero, y para ello vivir pobremente y renunciando a todo cuanto nos impida hacerlo.

  • Conocer, desde la perspectiva de los pobres, los problemas obreros…, las luchas obreras… dedicar todo el tiempo, esfuerzo y capacidad para defender y difundir la causa obrera como un aspecto indispensable de la tarea apostólica y de la fidelidad a los pobres y a la Iglesia…”


POEMA-ORACIÓN (Fl. Ulibarri, “Conocer, gustar y vivir la Palabra”, 224-225)

EL PECADO DEL MUNDO

Juzgaste certeramente
las mentiras sociales
y las injusticias del mundo.

Tomaste partido,
empeñaste tu palabra y vida,
y diste un veredicto inapelable

que hirió a los más grandes,
a los ricos de siempre,
a todos los pudientes.

Y a nosotros nos hiciste caer en cuenta
de lo implicados que estamos
en esta situación colectiva de pecado.

Todo un entramado social
que no respeta los derechos humanos,
que no hace hijos
ni hermanos
ni ciudadanos,
y es contrario a la voluntad del Padre.

Justificamos nuestro status
porque hemos hecho del lujo necesidad,
y de la abundancia dignidad,
aun a sabiendas
de que no es sostenible nuestro bienestar
sin expolio,
sin desigualdad,
sin defensas,
sin mentiras.

Y nosotros, cómplices
-conscientes o inconscientes-
de este pecado colectivo,
en momentos de lucidez,
nos reconocemos corresponsables.

Con nuestra connivencia y nuestra omisión,
con nuestras normas y murallas
fomentamos y perpetuamos
el pecado del mundo.

Tú, que viniste a quitar
el pecado del mundo
y te sumergiste hasta el fondo
en nuestra historia,
bautízanos con agua
y, sobre todo, con tu Espíritu,
para que contigo,
podamos hacernos cargo de la realidad,
cargar humildemente con ella,
y encargarnos de que sea
lo que Dios quiere y sueña,
y no lo que a nosotros nos interesa.




No queremos a los grandes palabreros.
Queremos a un hombre que se embarre con nosotros,
que llore con notros, que ría con nosotros,
que beba con nosotros el vino en la taberna,
que coma en nuestra mesa, que tenga orgullo y rabia,
que tenga corazón y fortaleza.
Los otros no interesan…

No queremos a engañosos pregoneros.
Queremos a un hombre que se acuerde de nosotros,
que luche con nosotros, que cante con nosotros,
que beba con nosotros el vino en la taberna,
que sepa nuestras penas, que tenga orgullo y rabia,
que tenga corazón y fortaleza.
Los otros no interesan…


(Ricardo Cantalapiedra)

Orar en el Mundo Obrero
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