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sábado, 24 de enero de 2015

PEPE VITINI, EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO: EUCARISTÍA PARROQUIA DE SAN BENITO ABAD (PUERTO REAL). MIÉRCOLES 28 DE ENERO A LAS 7:30 DE LA TARDE, OFICIADA POR EL P. ANTONIO TROYA.


Queridos amigos/as: 

Recibid un saludo muy cordial. 

La Comunidad Arciprestal de Puerto Real, a través del Secretario del C.P.A., nos hace partícipe y nos invita a la Eucaristía que se celebrará (D.m.) con motivo del Primer Aniversario del fallecimiento del padre JOSÉ VITINI DÍEZ (Pepe Vitini), ocurrido el 28 de enero de 2014, en su ciudad natal de San Fernando (Cádiz), a los 68 años de edad y 38 de sacerdocio. 

La EUCARISTÍA oficiada por el Padre D. Antonio Troya Magallanes, se celebrará en la parroquia de san Benito Abad de Puerto Real (Barriada 512 viviendas). 

El día: 28 de enero de 2015 (miércoles). 

A las 7:30 horas de la tarde.
 

Foto de: Tele Puerto Real 
PEPE VITINI, estuvo en diversas parroquias del Arciprestazgo de Puerto Real, como la de San Sebastián, Rio San Pedro, el Buen Pastor, San Benito Abad, también estuvo en Medina Sidonia y en Algeciras.
 
Fue cura obrero en Astilleros de Puerto Real, hasta su jubilación.  Acompañó y promocionó la Pastoral Obrera en la diócesis y sus movimientos apostólicos de JOC y HOAC.

 
¡¡PEPE VITINI SIGUE SIENDO
MUY QUERIDOS POR TODOS!!

Os invita a que participe en la Eucaristía

LA COMUNIDAD ARCIPRESTAL,
AMIGOS Y COMPAÑEROS.



PEPE VITINI.
PRIMER ANIVERSARIO
DE SU FALLECIMIENTO

Por José Antonio Hernández Guerrero

A pesar de que ya ha transcurrido un año del fallecimiento de Pepe Vitini -uno de los escasos santos que he conocido y tratado-, me sigue resultando duro hablar de él en pasado. Créanme si les confieso que, en cuanto recuerdo su conducta ejemplar y algunas de sus frases, vuelvo a ver su noble figura y a escuchar sus palabras precisas, como si nuevamente estuviera paseándome con él en Puerto Real. En más de una ocasión me he sorprendido conversando con él sobre los episodios actuales y contrastando mis opiniones con las suyas, formuladas siempre con un tono controlado y evitando que sus juicios, por muy críticos que fueran, pudiera interpretarlos yo como tentaciones mesiánicas de salvar a la Humanidad o como una sutil murmuración. Me fijo en esos pequeños detalles que definen toda su personalidad, y me sigue llamando la atención su permanente preocupación por cuidar con esmero las palabras exactas que explican las actitudes y las conductas de Jesús de Nazaret.


Pepe Vitini sigue siendo uno de los sacerdotes cristianos a los que acudo en búsqueda de luz y de calor, porque, en vez de hablarme de Teología, él hacía una Teología viva, profunda y sencilla: cuando conversaba sobre cualquier asunto de actualidad, ahondaba en los sentidos más íntimos de los Evangelios, traspasaba la nebulosa de palabrería tecnicista tan apreciada por algunos de sus colegas. Me fijaba en la manera sencilla de plantear los problemas actuales de la sociedad y de la Iglesia y, sobre todo, en la formulación de unas soluciones en las que siempre empleaba el modelo de Jesús. En estas conversaciones periódicas que mantenía con este hombre sencillo, sobrio y pobre, adquiría consciencia de la cantidad de teorías que son inútiles para vivir una vida cristiana. Reconozco que es un lujo seguir conversando con este hombre bueno que, aunque no esté físicamente presente, sigue siendo capaz de transmitirme esos mensajes que me impulsan a vivir de una manera más auténtica. Ahora me doy cuenta de que estoy contando todo esto en presente como si Pepe no hubiese fallecido. Gracias Pepe.

José Antonio Hernández Guerrero

MISA DE DIFUNTOS POR PEPE VITINI.1er. Aniversario

Celebrada el 28 de enero de 2015

 

Homilia de Antonio Troya 

Introducción: Comunicando espiritualidad.  Ya hace un año que se nos fue Pepe.  Y esto nos lleva a considerar la estela que ha dejado en muchos su vida y su muerte.  ¿Qué duda cabe que en bastantes de sus amigos ha dejado una impronta difícilmente cuantificable, pero realmente perceptible?  Y esa impronta es una impronta de espiritualidad.  Porque muchos de ellos ni son muy espirituales ni siquiera viven una comunión visible con la Iglesia de la que él fue servidor.  Pero Pepe conjugaba una personal espiritualidad con un cariño cercano a todas las personas con las que se trataba.  Y es precisamente este cariño el que servía de vehículo conductor de su espiritualidad.  Y esa espiritualidad es un camino abierto hacia Dios, aunque no siempre culmine en una confesión de fe en Jesucristo que los mueva claramente a trabajar por el reinado de Dios en el mundo.  Naturalmente que muchos de sus amigos ya éramos creyentes y también hemos recibido el impacto de su entrega a Jesús a través de su elección de la condición de obrero; pero insisto en lo primero, porque pienso que retrata mejor su sentido de evangelizador de la clase obrera, aspecto poco cuidado por la Iglesia oficial.
  
1. La eficacia del Evangelio.  Porque entre los presbíteros que han optado por evangelizar a la clase obrera desde dentro de ella, hay muchos modelos, todos ellos sin duda válidos porque todos están basados en aquellas palabras de Pablo de Tarso: «Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles; me he hecho todo a todos, para ganar, como sea a algunos» (1Co 9,22).  Pero Pepe siempre se distinguió por querer mantener la pureza del Evangelio sin completarla con otros medios, ciertamente válidos, pero para él, superfluos.  A mí siempre me ha impresionado muchos esta actitud suya, porque leía en ella la seguridad que el Evangelio de Jesús tiene la fuerza suficiente para cambiar el mundo y que sólo con practicarlo y difundirlo la clase obrera recobraría su dignidad.  Esto sin querer de ningún modo desvalorizar otras opciones, ya que el Evangelio puede y debe valerse de los medios humanos a nuestro alcance para trasmitir su  mensaje.  Lo que sí quiero dejar claro es la fe de Pepe en la eficacia del  mismo Evangelio.
  
2. Su servicio en esta parroquia.  Y, como estamos recordándolo desde esta parroquia que fue su último destino, no quiero dejar de hacer memoria de su entrega a esta feligresía en un tiempo en que ya su enfermedad le hacía muy difícil realizar las tareas propias de un párroco y que en muchas ocasiones pudo llevar a cabo gracias a vuestra generosa ayuda.  Seguramente que su abnegación, más que otra cualquier acción pastoral ha influido en que ésta sea una parroquia viva y evangelizadora.  Conscientes de ello algunos de vosotros lo habéis acompañado después en su enfermedad con gran cariño.  Era un acto de agradecimiento y de amistad, un reconocimiento de que hay personas que marcan nuestra vida; y Pepe ha sido una de ellas.
 
Conclusión:  Una vida marcada con la cruz del Señor.  Pero también la vida de Pepe ha estado marcada por la cruz de Cristo.  Así tenía que ser porque él eligió unirse a Cristo para rescatar para la fe a la clase obrera.  Para la fe y para la dignidad humana, que le es debida como a personas y a miembros del cuerpo místico de Cristo.  A partir del desgraciado accidente sufrido en este pueblo su vida se ha ido agotando poco a poco hasta llegar a ser el varón de dolores que hemos contemplado en sus últimos tiempos.  Él unió sus dolores a los de Cristo al celebrar la Eucaristía, a veces con no poco dolor.  Recordando esas eucaristías nosotros queremos unirnos a él, que a través de ellas ha llegado a participar de la gloria eterna del gran Pastor de las almas, Jesucristo nuestro Señor.




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