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viernes, 18 de abril de 2025

«PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS DE NAZARET» (Quinta Parte), por José Manuel Carrascosa Freire.




«Pasión y muerte de Jesús de Nazaret» (V Parte).



9.- El entierro de Jesús.

Nosotros solemos entender que en el entierro de una persona está el difunto rodeado de sus amigos, su familia y otras personas que lloran su muerte. En el caso de Jesús de Nazaret no fue así, aunque se presenta su muerte de cuatro formas de cada uno de los evangelistas. Pero antes de ver lo que nos dicen los Evangelistas veamos como era la costumbre de los que le mataron los romanos y judíos. Los romanos no eran crueles en la aplicación de sus leyes, no solían castigar innecesariamente a las familias del condenado a muerte y solían entregar a sus familiares el cadáver del condenado para que fueran sepultados. Pero, en los casos que el condenado lo fuera por razones políticas, dejaban el cadáver expuesto y sin enterrar, para que las aves y animales salvajes se lo comieran. Luego, si Jesús se había proclamado Rey de los judíos, por lo tanto era un caso político, entonces ¿por qué Pilato entregó su cadáver a José de Arimatea para que fuera enterrado dignamente por sus familiares, pero en los Evangelio nada se dice que se entregará a su familia, o que no se presentarán ninguno? En lo referente a los judíos, según la Ley de Moisés (Dt 21,22-23) y como nos cuenta Flavio Josefo que dice:  "que ningún cadáver debía ser expuesto durante la noche, sino que debían ser enterrado ese mismo día para no contaminar la tierra".


Entrando ya en lo que nos dice (Marcos 15,42-47) José de Arimatea era un miembro respetable del Consejo. Pudiera parecer que José de Arimatea fuera seguidor de Jesús, pero no, este miembro del Sanedrín era un claro contrario a Jesús. Pero Marcos dice: esperaba también el Reino de Dios, sin embargo, las predicaciones del Reino de Dios solo se las enseñó a sus discípulos (Mc 4,10-12). Además todos los judíos esperaban el Reino de Dios. Parece ser que la razón que ese judío piadoso José de Arimatea quiso sepultar a Jesús, era para el cumplimiento de la Ley de Dios en el Deuteronomio, José de Arimatea que había comprado una sábana para descolgar el cuerpo de Jesús, que era la misma con la que envolvió el cuerpo, un acto este elemental para que el cadáver no permaneciera insepulto en la Pascua.


Sabemos que los judíos hacían distinción entre el enterramiento de una persona honorable, que incluían una serie se ritos: lavado del cadáver, lo ungían con aceite, perfumen y mirra, lo vestía con cuidado, y peinaban, cerraban sus ojos y cubrían su cabeza con un velo y lo acaban al mentón con un sudario. La otra clase de sepultura, la que se utilizaban para delincuentes, pecadores y los que morían de manera índole, eran echado en fosas comunes, pero mezclados, para más adelante sus huesos fueran entregado a sus familia ¿pero que tipo de sepultura recibió Jesús, porque según la costumbre judía Jesús no recibiría una sepultura honrosa, quizá por eso según nos cuenta en (Mc. 16,1), el Domingo de Pascua las mujeres fueron a la tumba para ungir con perfumen el cuerpo de Jesús. Por qué razón las mujeres no participaron en el entierro de Jesús, ellas solo miraban desde lejos donde José ponía el cuerpo de Jesús, quizá porque al no ser seguidor de Jesús sino miembro del Sanedrín, fariseo.


En el libro de los (Hch.13, 27-29) leemos: “Aquí también se dice que los que mataron a Jesús fueron los que lo enterraron”.


Diez años más tarde Mateo escribió su Evangelio y sobre José de Arimatea algo contrario a lo que escribió sobre él, que este era discípulo de Jesús y que este era rico, es difícil a Jesús con discípulo rico, cuando Jesús predicaba el abandono de la riqueza para entrar en el Reino de Dios. Es probable que en la comunidad de Mateo había gente muy rica.


Sobre José de Arimatea, Mateo dice que la tumba de Jesús era más digna, que José no bajó a Jesús del madero, sino que lo bajaron los soldados y se lo entregaron a José, sobre la sábana que no envolvió a Jesús, sino que lo cubrió. En Mateo dice que la sepultura era suya y era nueva, sin usar. ¿Cómo un hombre rico tendría su tumba en las inmediaciones de un lugar en el que se ejecutaban a los criminales?


El Evangelista Lucas, también tiene su versión, (Lucas 23,50-53) describe a José de Arimatea como un hombre bueno y justo. Pero cómo puede un hombre justo y bueno cuando condenó injustamente a Jesús. El Evangelista trata de salvar la figura de José diciendo que él no estaba de acuerdo, cuando un momento antes escribía que todo el Sanedrín habían condenado a Jesús 1 (Lucas 22,70-71)



10.- Fenómenos extraordinarios tras la muerte de Jesús.

Así en Mateo, Marcos y Lucas mencionan las tinieblas que cubrieron la Tierra desde las doce de la noche hasta las tres de la tarde, inmediatamente antes de la muerte, Lucas este hecho lo interpreta como un eclipse de sol. Mateos sorprende pues, añade otros fenómenos que ninguno de los otros Evangelistas mencionan: un temblor de tierra, rajarse las rocas, las tumbas que se abren, los muertos que resucitan que van a Jerusalén apareciéndose a muchos. Por último en el Evangelio de Juan el único gesto que menciona es cuando finalmente fallece Jesús y que dijo: “reclinado la cabeza, entregó el Espíritu” (Juan 19,30).


De todos estos fenómenos narrados sobre la muerte de Jesús, Mateo menciona seis de ellos, en dos de ellos Marcos y Lucas también los menciona y Juan incorpora otro nuevo. ¿Cómo pues, interpretar estos fenómenos? Está claro que cada evangelista pasa por su particular prisma la redacción simbológica y teológica de la muerte de Jesús en función del público a quienes se dirige. Sí vemos en lo que nos cuenta Mateo, vemos que en el fenómeno de “La tierra en tinieblas”, nos traslada al Éxodo en que el Señor mandó a Moisés: “extiende tu mano sobre el cielo, y se extenderá sobre Egipto una oscuridad palpable”. Estos tres días marcaron el comienzo de la liberación de los israelitas de Egipto. Las tinieblas al mediodía nos traslada al libro del profeta Amós, que ante la corrupción social de injusticias sobre el pueblo en uno de sus oráculos, lo culmina diciendo: “Aquel día -oráculo del Señor- haré ponerse el sol al medio día y en pleno día oscurece la tierra” (Amós 8,9) es pues, el A.T, la fuente en que vive Mateo. De manera que muestra a sus oyentes que esto se produce en clave de juicio y liberación. Parece acertado que Mateo era de procedencia judeo cristiano de habla griega, con formación rabínica.


La tierra tiembla, otro de los fenómenos naturales, nos traslada al libro del Éxodo, cuando Moisés recibió las tablas de la Ley:


“Al tercer día por la mañana hubo truenos y relámpagos y una nube espesa en el monte, mientras el toque de trompeta crecía en intensidad…y toda la montaña temblaba” (Ex 19,18). También el (Salmo 97,4) dice: “Sus relámpagos deslumbran el orbe y viéndolos la tierra se estremece”.



Las rocas se rajan. Éste fenómeno sólo tiene un lejano paralelismo en el A.T. y es en (Zacarías 14,1-21) donde el profeta anuncia que:


“el día de Yahvé no está lejos… Cuando esto suceda las piedras se partirán por medio, de levante a poniente, especialmente las del Monte de los Olivos…” (Zacarias 14,4)



Las tumbas se abren. Mateo cuando Jesús muere nos dice que muchos cuerpos de los santos que habían muerto, resucitaron. Semejante fenómeno es conocido en el profeta Ezequiel en tierras de Babilonia durante el destierro y les dice al pueblo judío: “Yo voy a abrir vuestros sepulcros, os voy a sacar de vuestros sepulcros, pueblo mío,…”. En un texto similar de Daniel: “Muchos de los que duermen en el polvo despertarán: unos para vida, otros para ignominia perpetua” (Daniel 12,2).



11.- El velo del Templo se rasga.

"Y he aquí, que el velo del templo se rasgó de arriba abajo, y la tierra tembló y las rocas se partieron y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que habían dormido resucitaron" (Mateo 27,32-55).



El templo de Jerusalén era el centro de la vida religiosa judía. En Hebreos 9,1-9, se nos dice que en el templo había un velo que separaba el lugar Santísimo terrenal donde moraba la presencia de Dios del resto de templo donde moraban los hombres. Esto significa que el hombre estaba separado de Dios por el pecado. Solo el sumo sacerdote podía pasar tras el velo una vez año para entrar a la presencia de Dios para hacer expiación por los pecados del pueblo.


El velo tenía dieciocho metros de altura y un espesor de diez centímetros. El hecho de que el velo se rasgase tras la muerte de Jesús simboliza que el sacrificio era razón suficiente para la expiación de los pecados de los hombres, ahora pues, ya no existe razón para la separación del templo entre Dios y los hombres, para todos los tiempos y para judíos y gentiles.


El velo simboliza a Jesús al que con la lanzada en su costado se abrió a la entrada a la presencia, al Dios que Él era a todos los hombres sin mediación de ningún tipo, ni de sacerdotes ni de hombres. Ya no era necesario el velo, se rompieron todas las barreras levantadas y en todos los templos, que, a los hombres por sus pecados habían levantados y así poder acercarnos confiadamente a Él como único templo vivo.


Jesucristo nos libera desde ahora y nos conduce a la liberación futura total, invitándonos a asumir su propio destino de crucificado. Su resurrección no anula la cruz, aunque, eso sí, la sitúa en un nuevo horizonte de esperanza, apuntando hacia la liberación total y plena. No podemos caminar por el falso atajo: solo siguiendo a Jesús -que supone tomar la cruz que general el pecado que se opone al Reino de justicia y fraternidad- podemos caminar por el sendero por él ha abierto y esperar con autenticidad la resurrección final, ésta, para nosotros, como para Jesús, no es promesa que pueda cumplirse al margen de la conflictividad de la historia, es decir, al margen de la tarea liberadora realizada en esa conflictividad. Desde ahí, y solo desde ahí, con la esperanza crucificada pero activa, sin los riesgos e la evasión, experimentando ya nuestra vida liberada cuando somos capaces de perderla en la lucha por la liberación de los pobres de la tierra, podemos confesar que Jesucristo es verdaderamente liberador y que con su venida final el último enemigo, la muerte, será vencida de manera definitiva.


Este maravilloso amor de Cristo fue el que hizo posible que el apóstol Pablo viviera una vida derramada hacia los otros, como lo hizo. Cuando miramos a Cristo no podemos olvidar que era el Santo de Dios, pero cuando pensamos en el apóstol Pablo sabemos que él se llamaba a sí mismo “el primero de los pecadores” y podemos ver de qué forma el amor de Cristo puede dar poder incluso a uno que era “el primero de los pecadores”. Es imposible estimularnos para llegar a este amor. Podemos decir lo malo que somos; confesar que nos aborrecemos, y con todo, seguir siendo tan egoísta como siempre. ¿Cómo viene esta nueva vida de modo tan real? Vivimos insertos en la sociedad actual con unos problemas que son los de nuestro tiempo, al igual que Moisés se los encontró en la sociedad egipcia de los faraones, con el trabajo esclavista que tanto degradada la vida de los judíos, o, a Jesús en su tiempo, con el dominio de los romanos con sus políticas y leyes que estaban desangrando al pueblo judío en su economía, en su libertad…, también a los hombres y mujeres de la edad media con su trabajo como siervos de los señores feudales, y, en el periodo de León XIII, durante la Revolución Industrial con el capitalismo en el que los obreros estaban encadenados a las máquinas durante horas sin poder defenderse.


Hoy tenemos que asumir el grave deterioro contra la vida de las personas, cuya raíz se encuentra en la disolución de lo humano en beneficio del mercantilismo con toda una estrategia que lleva formándose hace décadas. Ante ello se ha de recuperar lo humano, tenemos que poner en el centro de toda la actividad política, económica, social, cultural…a la persona. Hemos visto en párrafos anteriores como el ejercicio político, económico del poder en Egipto por los faraones y en Judea por los romanos en connivencia con la religión que rompía con los Planes de Dios sobre la Creación, esta no fue realizada para el uso y abuso de minorías que se apoderaban de las riquezas que la tierra daba para todos los hombres y mujeres. Esta usurpación de los bienes constituye el gran pecado del hombre contra Dios.


Es necesario desarrollar una analogía de la crucifixión. Se puede decir, que cuando la muerte propia no es sólo consecuencia de las limitaciones biológicas, ni del desgaste de la propia vida, sino de cuando es consecuencia de la entrega por amor a los otros y a los pobres, y producto de la injusticia, entonces se da una analogía entre esa vida y esa muerte y la vida y la muerte de Jesús. Entonces, y solo entonces desde el punto de vida cristiano, se podrá decir la “esperanza de la resurrección”…




José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


jueves, 17 de abril de 2025

«PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS DE NAZARET» (Cuarta Parte), por José Manuel Carrascosa Freire.




«Pasión y muerte de Jesús de Nazaret» (IV Parte).



7.- La crucifixión de Jesús.

Tal como describen en los Evangelios, era habitual que los reos de muerte fueran flagelados previamente por los soldados romanos o del Sanedrín en las instalaciones que servían para prisión, aunque también lo hacía en el trayecto hacia el lugar de la ejecución. Los romanos utilizaban tres grados de dureza en la flagelación con látigo, así la más dura era para los reos de muerte. Luego le cargaban el travesaño a la espalda y les hacían llevarlo hasta el lugar de la ejecución, donde el madero vertical estaba clavado de forma fija, esperando al condenado. El hombre era tumbado en el suelo boca arriba y sus brazos se clavaban al travesaño (no en las palmas de las manos, pues los clavos desgarrarían las manos fácilmente, por eso se hacía por debajo de las muñecas entre los dos huesos del cúbito y el radio). Luego se subía el travesaño al madero vertical, con ello el reo estaba en posición vertical, sus pies se apoyan en un listón de madera que servía de asiento. Luego le subían los pies y le clavaban los talones al madero. Así colgado todo el cuerpo quedaba con el peso de todo su cuerpo sobre los brazos y los clavos iban desgarrando la carne de los antebrazos hasta que los huesos de las muñecas frenaban el descenso, y, comenzaba una agonía que duraba horas hasta que fallecía por asfixia entre terribles dolores.


En los condenados a morir en la cruz se solía poner por encima de sus cabezas un cartel donde se escribían los delitos del reo. En el caso de Jesús su delito era: INRI: “Jesús de Nazaret Rey de los judíos”


Esta fue la perspectiva de la muerte de Jesús y como conocedor que era de la crueldad de los romanos, de los sacerdotes y de los fariseos, pues dada su edad e itinerante misión por toda Judea probablemente había visto algunas ejecuciones de este tipo. Pero este conocimiento no le hizo desistir de la búsqueda de la justicia, del amor a los empobrecidos y a los más débiles, hacerlos partícipe a todos del Reino de Dios, aún sabiendo cuáles iban a ser las consecuencias para su vida: la muerte en cruz.


Pero, ¿por qué tenía que ser así? Él era el Hijo de Dios, Él podría haber resuelto de otra manera la instauración del Reino, además, sus discípulos se sintieron como defraudados, todos unos sueños de libertad y justicia quedaron rotos, estos huyeron despavoridos para evitar el mismo castigo, se escondieron sintiéndose fracasados. Sin embargo, nuevamente los Planes de Dios no coincidía con los de los hombres, y, muy lejos del sentimiento de fracaso, Dios siguió operando en la historia de la humanidad, y la cruz que lo alzaba sobre la tierra la transformó en su trono y siguió mostrando su gran amor para con los hombres.

“Cuando lo hubieron crucificado le dieron a beber vinagre mezclado con hiel, pero al probarlo no quiso beberlo” (Mt.27, 33). (esta es una mezcla de vinagre que los soldados romanos utilizaban como bebida. No se sabe la intención para ello, si era para reanimarlo, o para acelerar su muerte)

“Junto a Jesús habían crucificado a otros dos bandidos, uno a su izquierda y otro a su derecha”1 (Mateo 27)


Tradicionalmente se dice que eran dos ladrones, uno el bueno, el otro el malo. Esto es inexacto, a los ladrones no se les crucificada, estos eran bandidos, rebeldes, disidentes al imperio romano y al poder religioso, probablemente fueran zelotes. Pero he aquí que en este drama de la vida de Jesús y la de los bandidos surgiría la primera persona que alcanzaría la salvación eterna, Dimas el ladrón.


“¿No eres tú el Cristo? Sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros. Pero el otro tomando la palabra le reprende diciendo: ¿ni tú que estás sufriendo el mismo suplicio, temes a Dios? Y nosotros justamente, porque recibimos el digno castigo de nuestras obras, pero éste ningún mal ha hecho. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando entre en tu Reino. Y Jesús le dijo: en verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso”.



Guillermo Rovirosa primer militante de la HOAC sobre este momento de la Pasión de Cristo escribió: “El primer santo, Dimas el ladrón”:


“…Dimas acepto a Jesús como su Dios sin haberle visto milagros, ni prodigios, ni saber que resucitaría; conociéndole, en cambio, en la situaciones más oprobiosa y en el estado más abierto y de la humillación lo ganó Jesús con tanta ventaja que jamás nadie se lo podrá disputar.

…Solamente Dimas no necesitó de la fe para ver a Cristo en el otro, porque el otro era Cristo abatido en persona. Tenía bastante con mirar para ver. Y el Espíritu del Amor lo invadía por momento. Con la vista puesta en Jesús, veía como la luz de aquellos ojos se extendía a todo su rostro… Después vio… una doble corriente que iba de Jesús a él y le inundaba una paz, un gozo…, junto con toda corriente que iba de él a Jesús en la que había todas las maldades y pecados que había almacenado durante su vida azarosa… Fue cuando al otro miserable, que no tenía nada más que para sí mismo”.

“Dimas no tenía ojos ni pensamiento nada más que para Aquel. Cada mirada de Jesús era una avalancha de felicidad que le caía encima, al mismo tiempo que le venía a la memoria toda su vida pasada, tan ruin y miserable. El Cristocentrismo iba desplazando con marcha rápida el egocentrismo. Por momento Cristo se iba convirtiendo en TODO para él.

¡Aquella mirada! ¿Qué había en aquella mirada? Dios no hubiera podido explicarlo, ni nadie, pero vio una luz nunca vista. El bautizado acepta su mala inclinación que le llevaba referir lo todo a sí mismo, para referir lo todo, y Él mismo, a Cristo. Entonces todo se le transforma en don de Dios, incluso los mismos pecados que le servirán para humillarse y estar más cerca de Jesús
2 (Guillermo Rovirosa. “Dimas el ladrón” Obras Completas volumen 6)




8.- Las últimas siete palabras de Jesús en la cruz.

Sobre las últimas palabras que Jesús pronuncia en la cruz antes de su muerte recoge la predicación más importante, una auténtica síntesis del Evangelio, ahí se recoge resumido el carácter de Jesús y el plan divino para con los hombres. En el Evangelio de Marcos que recoge el aspecto más humano y radical de Jesús de Nazaret, esto se recoge en las dos primeras y en la séptima palabra, a partir de aquí los otros evangelistas incorporan las otras cuatro: Juan la tercera, quinta y sexta, Mateo y Marco incorporan la cuarta palabra, Juan desarrolla las quinta y la sexta junto con las palabras que le dijo Jesús a Dimas:

Hoy estarás conmigo en el paraíso”,

Jesús pronunció otras frases verdaderamente importantes que ponían en el centro del momento de Jesús a su Padre, a Dios, al igual que durante su peregrinar por Israel, su Padre estaba siempre presente en cuanto hacia y decía. Estas siete frases o palabras son mencionadas en los cuatros Evangelios, aunque fue Lucas el que mejor expresa la humanidad y la radicalidad de Jesús, en esa línea van las dos primeras palabras: las que le dirigió a Dimas:

Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso (Lc 23,43).


También la petición de perdón a todos los que participaron en su muerte en cruz:

Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen (Lc 23,34).


Sí todo lo que estaba pasando en esos momentos eran por el perdón de nuestros pecados, no podía Jesús morir sin dar testimonio, de ahí que pronunció una petición de perdón. El mundo no conocía el perdón. Sé implacable con tus enemigos decían los romanos, el perdonar es de cobarde, “ojo por ojo, diente por diente”, la ley del talión era la que se practicaba. Pero Jesús que es amor le confirió al perdón la máxima expresión del amor.


¡Madre, ahí tienes a tu hijo!, ¡Hijo, ahí tienes a tu Madre!
(Jn 19,2627).

María estaba allí junto a la cruz de su Hijo, viendo todo el dolor que éste sentía tratando ella de consolar a su Hijo, pero también soportando tan terrible dolor, con Jesús ella ya lo perdía todo, pero Jesús la hace nuevamente Madre, en ese discípulo suyo, Juan, y también de toda la humanidad. Jesús, lejos de estar centrado en su dolor, piensa en la situación de abandono y de pobreza en que quedaba su madre. No olvidemos el único rol que en la tradición y la ley judía: “ser esposa y ser madre", ya a María nada le quedaba, al concederle Jesús en adopción un hijo a su madre le vuelve a dar una vida digna con un hijo. Más tardes Jesús parece que le recrimina al Padre lo que le está sucediendo:

Padre, Padre ¿por qué me has abandonado?
(Mt 27,46; Mc 15,34)

Pero en modo alguno era así, posiblemente Jesús estaba orando el (Salmo 22,1), escrito unos mil años antes que Jesús por el Rey David:

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de día; y no responde, y de noche, y no hará para mí reposo. Pero Tú eres Santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. En Ti esperaron nuestros padres; Esperaron y Tú los libraste. Clamaron a Ti, y fueron librados; Confiaron en Ti, y no fueron avergonzados. Más yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová, líbrelo Él; Sálvale, puesto que en Él se complacía…”



Es tremendo este Salmo, es extenso, pero que recomiendo a todos, para poder visualizar algo, de cuanto sufrimiento, entrega y amor por los hombres que sintió Jesús de Nazaret en su primera mitad, que lejos del lamento que este Salmo describe, en su segunda mitad, se muestra su confianza, su obediencia, y su total disponibilidad al Padre. Veamos también esta segunda mitad:


“Sí, Tú del vientre me sacaste, me diste confianza a los pechos de mi madre; a Ti fui entregado cuando salí del seno desde el vientre de mi madre eres Tú mi Dios. ¡No andes lejos de mi, que la angustia está cerca, no hay para mí socorro!...

….¡Anunciare tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré!: Los que a Yahveh tenéis, dadle alabanza, raza toda de Jacob, glorificarle, tenerle, raza toda de Israel. Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le oculto su rostro, más cuando le invocaba le escuchó. De ti viene mi alabanza en la gran asamblea, mis votos cumpliré ante los que le temen. Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le alabarán: ¡viva por siempre vuestro corazón! Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra, ante Él se postrarán todas las familias de las gentes. Que es de Yahveh el imperio, del Señor de las naciones. Ante Él se postrarán todos los poderosos de la tierra, ante Él se doblaran cuantos bajan al polvo. Y para aquel que ya no viva. Le servirán su descendencia: ella hablará del Señor a la edad venidera, contará su justicia al pueblo por nacer: esto hizo Él”.



Tengo sed (Juan 19, 28)

Uno de los tormentos de los crucificados era la sed. La deshidratación debida a la pérdida de sangre, esta es una sed física, cómo cualquier enfermo o moribundo pidió agua.


Todo está cumplido (Juan 19,30),

Jesús vino al mundo para cumplir la voluntad de su Padre, Éste le había dicho lo que tenía que hacer y lo hizo, anunciar a los hombres la pobreza y nació entre los pobres. Le dijo que anunciara el trabajo y vivió toda su vida trabajando. Le dijo su Padre que anunciara Reino de Dios y murió anunciando ese Reino de Amor. Una vida la suya plena e intensa que ya rinde a su Padre: esto se interpreta, no como una derrota su agonía, sino la victoria por haber concluido su misión entre los hombres: “manifestar el amor de Dios por los hombres”, “la liberación que trajo para todos”, “la inauguración del Reino de Dios”


Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu (Lucas 23,46).

Sus últimas palabras: Él que no tenía pecado, que había gritado ¿por qué me has abandonado? No tiene miedo, Él sabe que le espera el Amor de su Padre. La muerte se encuentra en lo más profundo del ser humano, el saber que ese punto final, el fin de la existencia personal ha hecho estremecer a todas las personas a lo largo de la vida, el no ser, está siempre presente en nuestro pensamiento. Sin embargo, muchas personas viven peor que si hubiesen muertos, una vida que ya no es suya porque están condenadas a un sufrimiento tal que la crucifixión les es preferible.3 (“Estudio bíblico sobre las últimas palabras de Jesús en la cruz”)


“¿Qué sucedió a lo largo de la historia para que la reflexión cristológica de la cruz quedará sustraída de la misma historia, ocultándose la vida de Jesús? Que el Jesús histórico quedó reducido a un símbolo de nuestra redención, un símbolo del precio a pagar para aplacar la ira de Dios.


La cruz no puede estar reducida a un símbolo de reparación o expiación del hombre pecador con Dios, sino como un acontecimiento histórico, como consecuencia del conflicto por la acción y la predicación de Jesús frente a los poderes de su tiempo. Fue el resultado de la lucha de Jesús frente a los opresores. Un acontecimiento de nuestra historia en conexión con la vida de Jesús desde que se encarnó en un hombre y pobre obrero, en un mundo de pecado contra el Dios de Jesús”4 (Julio Louis. “Jesús de Nazaret el Cristo liberador". Ed. HOAC, Pág.128.)


Luego, los únicos culpables de su muerte fueron los poderosos de la religión y políticos de su tiempo, porque lo consideraron blasfemo y subversivo siendo intolerable para ellos su forma de hablar y actuar. Eso lo llevó a la muerte en cruz, no la ira de Dios Padre como castigo por nuestros pecados. No se podría entender que un Dios que tanto amó a los hombres se vengará de nosotros entregando a su Hijo a la muerte de mano de los hombres. El misterio de la cruz, ha sido durante mucho tiempo deformado para beneficio de los poderes de todas las épocas, que veían la vinculación de la muerte de Jesús por la lucha contra la injusticia de los poderosos.


En el mundo hoy existe un número incalculable de crucificados sociales como lo fue Jesús, su muerte no ha evitado la muerte de los hombres, muchas personas no creen en el crucificado, tampoco que los crucificados de la actualidad nos puedan hablar de Dios, ni que estos nos puedan evangelizar, ¿Quién puede creer en un Dios que yace inerte en la cruz? Es mejor creer en ese dios todo poderoso que resuelve todos los problemas, (el dios dinero) sin embargo la justicia y la verdad complica mucho la vida y preferimos callar, mirar para otro lado. Los crucificados y abandonados de la época de Jesús, los pecadores, leprosos, ciegos, tullidos, viudas…, hoy, son los pobres, personas excluidas, emigrantes, ancianos sin atender, niños mal alimentados, drogadictos, desempleados, trabajadores precarios, los que no tienen ni quien los defiendan, los que solo tienen puesta su confianza en Dios. La Pasión y Muerte de Jesús que es causa y principio de salvación del mundo está ausente en nuestra sociedad. Sin embargo, los crucificados de hoy son cómo una posibilidad de salvación, de conversión de esperanza de perdón, ante una realidad que está oculta ante tanto mirar a otro lado en la sociedad, en la política, en la religiosidad popular. Nuestra misión es seguir a Jesús, abrir la esperanza a la resurrección que está ligada a bajar de la cruz a los crucificados del mundo, acudir a ese sufrimiento de hermanos nuestros como el que tiene un tesoro escondido. Tenemos que integrar en la cruz la experiencia de un Dios que se deja conmover por el sufrimiento humano.


“La cruz es el principio y fin del sacerdocio cristiano. La cruz es morir al yo, la cruz es el Señor y ellos. A ningún discípulo de Cristo se le escapa que hay cosas cruciales, la del Señor y la nuestra. La cruz del cristiano, cómo la cruz de Cristo, es una forma de vida. El centro de la cruz de Cristo es el amor del Padre por nosotros, entregando a su Hijo, y el amor del Hijo entregándose por nosotros por amor al Padre y a nosotros. El centro de la cruz del cristiano es, como no podía ser de otro modo, por su origen el amor al Señor quien nos amó hasta la muerte, y muerte de cruz, y es el amor al prójimo, porque este es el mensaje que salvará las almas de los que a él se entregan por la fe en su cruz, para, la eternidad.

La Pasión de Cristo por nosotros y su gran amor le llevaron a entregar su vida para volverla a tomar, sentándose a la diestra del Padre. Esa pasión que cambia nuestros corazones, nos lleva a la transformación espiritual que hace que nuestro corazón y nuestra alma se enamoren de él. Un horno de fuego espiritual es lo que prende en el alma del cristiano; un horno que lentamente va dando forma al nacido de nuevo en todo su ser, espíritu, cuerpo y alma, hasta convertirlo en templo de Dios vivo”.5 (1° Tesalonicences 5,23)

"Creció delante de él como rebrote tierno, como raíz de tierra seca, no tiene aspecto hermoso ni majestad para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos. fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción; y como de uno de quienes los hombres esconden el rostro, fue despreciado, y no lo estimamos.

Todos nosotros no descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el Señor hizo que cayera sobre él la iniquidad de todos nosotros". 6 (Isaías 53,2-6)

“La cruz del cristiano trae persecución, trae desprecio de los que no aman a Dios, trae lucha con el enemigo espiritual que no quiere perder las almas que ahora tiene bajo su poder, a los que quiere llevar a la muerte eterna del infierno; pero también trae gozo por las almas que se salva y que compensa con crece la persecución, trae afecto fraternal y amor a Dios desde los hermanos que se han salvado por la fe en la cruz, que también compensa con creces todo el desprecio de otros, y trae Victoria, el Reino de Dios en las almas y en la eternidad, porque el Reino de Dios está entre nosotros".7 (Carlos Padilla. “La Cruz”)

“…Como resultado de la obra salvífica de Cristo, el hombre existe sobre la tierra con la esperanza de la vida y de la santidad eterna. Y aunque la Victoria sobre el pecado y la muerte, conseguida por Cristo con su cruz y resurrección no suprime los sufrimientos temporales de la vida humana, sin embargo, sobre toda esa dimensión y cada sufrimiento está la victoria que proyecta una luz nueva, que es la luz de la salvación. Es la luz del Evangelio, es decir, de la Buena Nueva…” Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito hijo".

Esta verdad cambia radicalmente el cuadro de la historia del hombre y su situación terrena. A pesar del pecado que se ha enraizado en esta historia como herencia original, como “pecado del mundo" y como suma de los pecados personales, Dios Padre ha amado a su Hijo unigénito, es decir, lo ama de manera duradera; y luego, precisamente por este amor que supera todo, Él “entrega" este Hijo, a fin de que toque las raíces mismas del mal humano y así se aproxime de manera salvífica al mundo entero del sufrimiento, del que el hombre es partícipe".8 (Juan Pablo II. Carta apostólica, “Salvifici doloris", 15 [Sobre el sentido cristiano del sufrimiento humano], 1.984).


La respuesta de Dios al sufrimiento de la humanidad está en el rostro del crucificado. El mismo Dios padece solidariamente el sufrimiento de los hombres. Un Dios crucificado pone en crisis todas nuestras imágenes de Dios. El crucificado no tiene tantos rostros que la humanidad ha atribuido a la divinidad. En la cruz no hay poder, belleza, fuerza, sabiduría, majestad. En la cruz o se termina la fe en Dios o se comprende de una forma totalmente nueva, En la cruz se revela el verdadero poder del amor de Dios. El amor de Dios es infinito, perdona siempre, salva desde el fracaso, encerrado desde la impotencia, suscita vida desde la muerte y recibe al hombre cuando éste comete en su Dios el mayor pecado…El silencio de Dios ante nuestro dolor no es silencio de alguien lejano e indiferente. Es el silencio de un Dios que sufre con nosotros y habita desde dentro de nuestro dolor".9 (Carlos García de Andoin. “El anuncio explícito de Jesucristo” Ed. HOAC)


"Después del medio día la región quedó sumida en tinieblas. hacia las tres de la tarde gritó Jesús con voz potente: Elí, Elí, ¿lema sabactani? (Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?) y Jesús entregó su Espíritu".




José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


miércoles, 16 de abril de 2025

«PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS DE NAZARET» (Tercera Parte), por José Manuel Carrascosa Freire.




«Pasión y muerte de Jesús de Nazaret» (III Parte).



6.- La oración en el Monte de Getsemaní.

Acabada la cena Jesús y los suyos como solían hacer desde que estaban en Jerusalén marcharon a orar al huerto de Getsemaní o Montes de los Olivos, en la cordillera de Montes de Judea situada en el valle de Kidron al este de Jerusalén. En esta ocasión se describe la angustia que Jesús vive a la espera del acontecimiento inmediato de su muerte. Iba acompañado por Pedro, Santiago y Juan a quienes pidió que orasen con él, Jesús se separó de ellos alejándose un poco, sintiendo una enorme tristeza se dirigió al Padre orando. Hasta tres veces suplicó Jesús al Padre:


“Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz; pero no sea yo quien quiera, sino como tú quieras. Se acercó a sus discípulos, pero estos estaban dormidos. Jesús dijo: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. 1
Mateos 26,36-41


La agonía creciente descrita en los Evangelios durante esa noche en el Monte de los Olivos pone de manifiesto nuevamente, como ya hizo en el desierto, tentar a Jesús para quebrar su voluntad de obedecer al Padre. Satanás que posee el imperio de la muerte se emplea con fuerza para vencer a Dios. Con la sombra de la muerte que cayeron sobre él, con su alma abatida y que, como hombre buscó, anhelo la cercanía, apoyo de sus amigos más íntimos y fue en su búsqueda, pero los halló dormidos. Ya con la decisión de derrotar al tentador volvió de nuevo a orar al Padre decidido a cumplir con la voluntad del Padre.


“Se apartó nuevamente Jesús para orar diciendo: Padre mío si no puede pasar de mí este cáliz sin que yo lo beba, hágase tu voluntad. Viendo que sus discípulos dormían les dijo: Dormid ya y descansad. He aquí que ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. Les dijo: vamos, ved que se acerca el que me va a entregar".2
Mateos 26,36-41


Ninguna reprimenda, ningún reproche, ninguna advertencia por su total fracaso. Él clemente los despierta y prepara para el encuentro con Judas y los soldados que venían a prenderlo, Jesús tras el beso de Judas fue apresado sin resistirse a ello, solo le dijo a Judas: ¿amigo a qué vienes? No le increpó ni le reprendió, a los demás que fueron a prenderlo con espadas y palos, sí que les dijo: que cómo un ladrón habían ido a prenderlo. Estos lo llevaron ante el Sumo Sacerdote Caifás, mientras los discípulos de Jesús huían, solo Pedro lo siguió a distancia. Jesús por problemas de jurisdicción tuvo que ser juzgado en las tres instancias gobernantes: primero por el sumo sacerdote, segundo el rey Herodes y por último por el gobernador romano Poncio Pilatos. En medio de este proceso Jesús fue torturado e insultado varias veces, tanto por los soldados del Sanedrín (Asamblea de sabios, un rabino por cada una de las ciudades de Israel que actuaban como jueces), así como por los soldados romanos.


Los jefes de los sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban pruebas que condenaran a Jesús, pero no la encontraban por lo que recurrieron a falsos testigos, dos declararon: éste ha dicho que puede destruir el Templo y reconstruirlo en tres días. El sumo sacerdote se levantó y le preguntó a Jesús: ¿no responde nada ante esta acusación? pero Jesús callaba. El sumo sacerdote le dijo: te conjuro por Dios vivo; dime si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. Jesús le respondió: Tú lo has dicho; y además os digo que veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Todopoderoso, y que viene sobre las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote se rasgó las vestiduras y dijo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. Ellos respondieron: es reo de muerte. Entonces se pusieron a escupirle en la cara y a darle bofetadas; otros lo golpeaban diciendo: Mesías adivina quién te ha golpeado".3
Marcos 15,2



 7.- La negación de Pedro.


Mientras esto sucedía, Pedro que se encontraba afuera negaba a Jesús, hasta tres veces lo hizo. Este hecho a Pedro dada su condición de galileo firme en sus convicciones le produjo una gran angustia cuando recordó lo que Jesús le había dicho: “antes de que cante el gallo, me habrás negado tres veces", 4
 (Mat 26,34-35) una angustia ésta que Pedro no superaría hasta que Jesús se le apareció tras su resurrección. (Posiblemente si Judas Iscariote, el apóstol que traicionó a Jesús de Nazaret por 30 monedas de plata. Se cree que era miembro de la secta judía radical de los zelotes que buscaba la liberación de Judea. También se le describe como un hombre de negocio astuto, fue elegido tesorero de los doce apóstoles. Sí hubiera hecho Judas lo que Pedro, arrepentirse y confiar en que el Señor lo perdonaría, como perdonó a Pedro, posiblemente la soberbia, o la ambición fue la que lo llevó al suicidio.)


Dentro del Sanedrín, en el interrogatorio a Jesús éste no pronunció ni una palabra más, sólo su afirmación de ser el Hijo de Dios le era suficiente, y se puso en manos del Padre cómo muestra de su total disponibilidad a su voluntad.


“Al amanecer de aquel día los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo tomaron la decisión de matar a Jesús y lo llevaron atado ante Pilato" (Mt. 27, 1). Jesús compareció ante Pilato y este le pregunto: ¿Eres el rey de los judíos?, tú lo dices, pero nada respondió de las acusaciones que le hacían los jefes de los sacerdotes y ancianos. Entonces Pilato le preguntó

¿no oyes todo lo que dicen contra ti? Pero Jesús nada respondió” 5
Mat 27,11-56

“Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿Qué has hecho? Jesús le contestó: mi reino no es de este mundo, si fuera de este mundo mi guardia habría luchado para que yo no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí. Pilato le dijo: Conque ¿tú eres rey?, Jesús le contestó: Tú lo dices, soy rey, yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz. Pilato le dijo: y, ¿Qué es la verdad? Dicho esto, salió Pilato hasta donde estaban los judíos y les dijo: Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos? A ese no, a Barrabas…Entonces Pilato mandó azotar a Jesús. Los soldados trenzaron una corona de espina, se la pusieron sobre su cabeza y le echaron por encima un manto color purpura: y acercándose a él le decían: ¡salve rey de los judíos! Y le daban bofetadas…Jesús salió afuera. Pilato dijo: aquí lo tenéis. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron: ¡crucifícalo, crucifícalo!” 6
Jn 18,35-40; 18,1-6




José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


lunes, 14 de abril de 2025

«PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS DE NAZARET» (Segunda Parte), por José Manuel Carrascosa Freire.




«Pasión y muerte de Jesús de Nazaret» (II Parte).



3.- La cena del Señor con sus discípulos.

La noche antes de su crucifixión, Jesús se reunió con los apóstoles para cumplir con la Cena de Pascua. El pan sin levadura que se empleó representa la Palabra de Dios que equivale al cuerpo de Cristo, mientras que el vino representa a su sangre derramada y al Espíritu Santo. Jesús les prometió a sus apóstoles que si vivían el Evangelio, sus obras serían buenas, si no lo hacían serían como ranas que se cortan de la planta que ya no producirán frutos. El papa Francisco en la encíclica “Amoris letitia”: que la Eucaristía reclama la integración en un único cuerpo eclesial. Quien se acerca al cuerpo y sangre de Cristo no puede al mismo tiempo ofender ese mismo cuerpo provocando escandalosas divisiones y discriminación. Se trata pues, de discernir el Cuerpo del Señor, de reconocerlo con fe y caridad, tanto en los signos sacramentales cómo en la comunidad. No hay que olvidar que la mística del sacramento tiene un carácter social, como nos dijo Benedicto XVI en “Deus caritas est”. Cuando quienes comulgan y se resisten a un compromiso con los pobres y sufriendo o consienten divisiones, desprecios o iniquidad, la Eucaristía es recibida indignamente.


Durante la cena con sus discípulos en la que bendijo e impartió el pan y el vino, anunció por última vez su muerte y la traición de Judas Iscariote.


“Cuando llegó la noche, fue Jesús con los doce. Cuando se sentaron a la mesa, mientras comían, dijo Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me va a entregar. Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle uno por uno: ¿seré yo? Él respondiendo, les dijo: es uno de los doce, el que moja conmigo en el plato. En verdad que el Hijo del Hombre va según está escrito de él es entregado. Mejor sería a ese hombre no haber nacido.

Y mientras comían, Jesús tomó pan y lo bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: tomad, este es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado las gracias, les dio; y vivieron todos. Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada. de cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta el día en que beba de nuevo en el Reino de Dios” 1
Marcos 14,12-25



Durante la Última Cena del Señor Jesús les dio a los apóstoles una nueva enseñanza mediante el:



4.- Lavatorio de los pies.

Les dio una enseñanza sobre la humildad, servicio y la igualdad que han de tener sus seguidores. Y les mostró una vez más, que él siendo rey se quitó el manto, se recogió la túnica y poniéndose de rodilla como solían hacer los sirvientes les lavó los pies a sus discípulos, no sin el escándalo que estos sintieron, instándole Jesús a que ellos tenían que actuar también como servidores de los demás para que fueran auténticos discípulos suyos.

"Terminada la cena se levantó el Señor, se quitó el manto y, tomando una toalla se la ciñó; luego echó agua en una jofaina y se puso a lavar los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla. Llegó a Simón Pedro, y este le dijo: ¿lavarme los pies tú a mí? Jesús le replicó: lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tardes. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le contestó: si no te lavó, no tienes que ver conmigo. Simón Pedro le dijo: Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque lo demás está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos". 2
Juan 13,1-15.



El origen del lavatorio de los pies radica en el comienzo de la costumbre de lavar parte del cuerpo como práctica medicinal. Los lavatorio no sólo de pies, sino para todas las partes del cuerpo que eran necesarias para evitar enfermedades. En este sentido el agua simboliza pureza y los pies la sumisión de quien los lava o besa.


También Jesús una vez terminada la cena les dio instrucciones a los discípulos de amarse los unos a los otros.



5.- El Mandamiento nuevo.

“Un Mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.3
Juan, 13,33-35



A pesar de su nombre el Mandamiento no es técnicamente nuevo. El Mandamiento de amarnos unos a otros se encuentra en el Antiguo Testamento, en concreto en el Levítico:


“No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová “. 4
Levítico. 19,18.



Este Mandamiento aparece hasta trece veces en doce versículos  del NT. Teológicamente, se interpreta como el dual Amor de Cristo para sus seguidores. También puede verse como el último deseo en el discurso de despedida a los discípulos.




José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


«PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS DE NAZARET» (Primera Parte), por José Manuel Carrascosa Freire.




«Pasión y muerte de Jesús de Nazaret» (I Parte).



Habría de ser en tierras de Palestina en el corazón del judaísmo, en un periodo de la historia en donde el Imperio romano imponía su cultura, su política, sus leyes con mano de hierro con su poderoso ejército. Toda la vida del pueblo hebreo estaba marcada por los invasores romanos, todo menos la religión. El pueblo judío, el pueblo elegido por Dios, la tierra prometida de Judea era dominada por un pueblo pagano, el politeísmo de los romanos querían introducir sus dioses en esta tierra, sin embargo, la fidelidad del pueblo de Abraham, de Jacob, de Isaac habría de provocar muchas fricciones incluso sangrientas con los romanos. Las autoridades judías eran fundamentalmente religiosas, el Templo, no los sacerdotes eran los garantes de las leyes judías y que también la aplicaban con sangre; junto a lo anterior, la clase dirigente la componían también los fariseos, estrictos cumplidores de la Ley. El descontento del pueblo se repartían por igual contra los romanos y contra el poder religioso, pues la situación de pobreza y marginalidad que vivían el pueblo judío contrastaba con la riqueza del imperio, del tetrarca Herodes el Grande y la del poder religioso. Necesariamente tenían que surgir las disidencias hacia estos poderes, entre ellos: el movimiento revolucionario de los zelotes, los cuales provocaban asaltos a las caravanas, muertes de soldados romanos, etc. No olvidemos que cerca de allí se encontraba la ruta comercial más importante de la época, la de Damasco, encrucijada de caminos que transportaban la riqueza de oriente hacia Roma. También estaba el grupo de los esenios que preferían apartarse al desierto para preservar la religión.


Un contexto este en el que aparecería un hombre que cambiaría el curso de la historia de la humanidad, un judío de Galilea, (región que fue anexionada a Israel en el 102 a.C. por Aristóbulo y que pronto sería poblada por los judíos, ya que era una zona fértil por su clima subtropical de abundantes lluvias. Allí crecía según Flavio Josefo: palmeras datileras, higueras, olivos, vid y lino. En el mar de Galilea abundaba la pesca) este galileo, Jesús de Nazaret le calentará y mucho, la cabeza tanto a los romanos, como a los sacerdotes y fariseos por sus críticas, así como a los zelotes por no aceptar la lucha armada para liberar al pueblo. Este es el contexto en que apareció Jesús de Nazaret y que durante tres años recorrió las tierras de Palestina, proclamándose el enviado de Dios, el Mesías que anunciaba la llegada del Reino de Dios en el que el pueblo sería liberado de toda esclavitud. Este hombre, Jesús de Nazaret, nacido en Belén, hijo de José el carpintero y de María, se llamaba a sí mismo" el “Hijo de Dios".


En una sociedad como es en la que nació Jesús, esa pretensión no pasaría ignorada y lo haría en doble sentido: por una parte, en las gentes sencillas del pueblo que acudían a escucharlo, a verlo, a tocarlo, algunos de ellos para que los sanase de su enfermedad. Por otro lado, el poder dominante en Palestina y en Jerusalén que veían como cada vez acudían a él muchas personas y que estos poderes del Estado judío eran denunciados por Jesús por sus prácticas políticas y religiosas muy alejadas del “bien del "Pueblo”.


Jesús durante su misión por esta tierra rompió todos los moldes pre establecidos, entrando en conflicto con el sistema imperante con sus enseñanzas, discursos, milagros y relaciones, él optó por los que no contaban, el pueblo, los enfermos, los pobres desde el principio, rechazando la riqueza del poder político y religioso. El resultado ya lo conocemos, el sistema político, militar y religioso lo vejaron, torturaron y lo ejecutaron cómo sólo se hacía con los antisistema de aquella época, con la crucifixión. Pero Jesús no se resistió a emprender ese camino, no huyó del mandato de su Padre, del que siempre fue un hijo obediente hacia Dios. Un itinerario este de Jesús con los últimos, empezando por sus discípulos que eran gentes sencillas con las que compartió y abrazó sus vidas. Ya hemos visto lo que les fue mostrando y enseñando por esos caminos, ahora tocaba poner fin a ese itinerario derramando la semilla de su frutos y se dirigieron a Jerusalén.



1. Entrada triunfante en Jerusalén.

          Este no fue el único viaje que Jesús hizo a Jerusalén durante su ministerio, fueron tres, la primera vez fue cuando sus padres lo llevaron para iniciarlo en la fe cuando solo tenía ocho días de edad. La segunda vez fue cuando tenía doce años para aprender ávido de saber. La necesidad de saber es común a todo ser humano, así Jesús crecía en sabiduría y estatura pues la adoración que significó su primera visita al Templo de Jerusalén sin formación, de la segunda visita significa lleva a la superstición, al fanatismo. En esta tercera visita se trata del paso concreto para realizar la misión, compromiso y servicio a llevar a cabo. En esta su participación la realiza con gesto de autoridad mesiánica y conocimiento. Las tres visitas son una invitación a la vida cristiana: adoración, formación y servicio (corazón, alma y fuerzas). Cuando se acercaban a Jerusalén frente al monte de los olivos:


“Jesús mandó a dos de los discípulos a una aldea cercana, allí encontrarán un pollino atado que aún no había sido montado. lo hizo triunfalmente, sorprendiendo a propios y a extraños, la liberación que esperaban llegaba montado sobre un sencillo asno, caminando sobre alfombras extendidas con los mantos de los que les esperaban” 1
(Marcos 11. 2-7).


No, no era lo que se solía esperar que un rey utilizara tan humilde cabalgadura, pues lo usual era hacerlo sobre un orgulloso caballo como signo de poder y majestuosidad. Tal hecho los tenía confundidos. Es sorprendente que una semana después de llamarlo cómo a el Mesías poco después los que clamaban al Mesías, estuvieran gritando: “Barrabas, Barrabas". Verdaderamente no habían entendido nada de cuanto Jesús había dicho y hecho, y, es que el Reino que el había anunciado no se construiría con riquezas y violencia, sino que tendría que alcanzarse desde el amor, desde el servicio, desde la entrega de la vida. Las razones para esto quizá fueran varias: que veían a Jesús como un Mesías político que se levantaban contra el poder opresor de los romanos, o por que se sintieran contagiados por el entusiasmo popular, otros, como los líderes religiosos, sólo observaban mientras preparaban su arresto para asesinarlo. ¿Habría allí alguien que entendieran que Jesús era el rey manso y humilde del que había profetizado Zacarías:


“Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén: he aquí, tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, así sobre un pollino hijo de asna". 2
Zacarías 9, -11.



2. Jesús purifica el templo. O la expulsión de los mercaderes del Templo.

Jesús que había ido a Jerusalén para la fiesta de la Pascua, gesto este que era de obligado cumplimiento para todos los hebreos según la Ley. Fue Jesús al templo de Jerusalén tal como lo había anunciado el Profeta Malaquías en: 3
Malaquias. 3, 2-3


“Cuando el Mesías viniera, iba a limpiar “a los hijos de Leví: (los sacerdotes)”, y a purificar las ofrendas en justicias”.



Este es el sentido que tenía la acción de Jesús de Nazaret cuando entró en el templo Jesús demostró su autoridad divina y su pasión por defender la santidad y la pureza allí era donde se encontraba el verdadero problema por el que los lideres judíos rechazaron violentamente a Jesús, es que los sacerdotes hacían un uso de los servicios del templo, la comercialización en el templo, el monopolio comercial con sus beneficios económicos en vez de los beneficios espirituales de la búsqueda de Dios. El pecado de aquellos sacerdotes era muy grave, porque robaban a Dios y trataban a las personas cómo propiedad de los usuarios del mercado en el templo que tenían en exclusividad. De manera tal qué, esa primera parte del templo, el Atrio, lugar designado para los gentiles, para aquellos no judío que quisieran acercarse a Dios se les arrebataba esa posibilidad a través de un mercado de ganado con todos sus olores e inmundicias y en mercado de cambistas con toda su corrupción y extorsión ¿quién podría en medio de esa situación acercarse a Dios? Fueron varios los profetas que ya alertaban de los abusos que se producían en el templo por parte de la clase sacerdotal: Zacarías, Jeremías, Isaías, de este último se puede ver cómo Jehová había admitido a gentiles de todas las naciones, a ser miembros de su casa y para lo cual se construyó la zona del atrio en el templo de Jerusalén:


“Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sacrificios serán adeptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos” 4
Isaias 56, 6-7


En este contexto es el que Jesús encontró en el templo la noche antes de cuando llegó, hizo un azote improvisado con cuerdas que se encontraría allí tiradas por el suelo, éste hecho para arrojar a mercaderes y cambistas del templo, no suponía en sí mismo una fuerza física tal, dada la presencia de la policía del templo que perfectamente lo habrían reducido rápidamente, y si no lo hicieron es porque éstos sabían de la autoridad mesiánica de Jesús y porque estos sabían de lo que los profetas habían anunciado, igualmente los sacerdotes conocían el acto de la purificación del templo que Jesús estaba realizando y pensarían que el intervenir podría incitar al pueblo contra ellos. Pero sin duda, esto aumentó sus deseos de acabar con Jesús, también porque ponía en riesgo los intereses económicos de los líderes judíos.





José Manuel Carrascosa Freire, presidente diocesano de la HOAC (de 2014 a 2019), Representante de la HOAC en el Secretariado diocesano de Pastoral Obrera y Coordinador del Sector 2: «Paro, pobreza‑marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo».


domingo, 13 de abril de 2025

«CONCIERTO DE SEMANA SANTA (ORQUESTA Y CORAL DE LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ)», por José Antonio Hernández Guerrero.




«CONCIERTO DE SEMANA SANTA (ORQUESTA Y CORAL DE LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ)».



El concierto de Semana Santa que ofreció el día 12, la Orquesta y Coral de la Universidad gaditana en el Gran Teatro Falla ha constituido un acontecimiento musical. Al repertorio clásico de Felix Mendelssohn y de Gioachino Rossini se añadió una obra instrumental innovadora del joven compositor gaditano Manuel Sánchez García, un estreno absoluto titulado Muerte de la Palabra – Carne, compuesta este año por encargo de la Orquesta de la Universidad y apoyada por la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz. Es una propuesta valiente y arriesgada, que nace de una personal lectura de los textos narrados por los evangelistas sobre la Pasión de Jesucristo en la que la música emitida por los instrumentos se combina con otros sonidos que evocan momentos de los pasajes evangélicos.


Estas programaciones, además de preservar los valores patrimoniales, nos ayudan a entender el contexto religioso, social y artístico en el que surgieron, nos explican por qué son valoradas por los amantes del arte, con independencia de sus convicciones religiosas, y estimulan el saludable diálogo cultural.


Un cambio de registro se produce con la Sinfonía nº 4 de Mendelssohn, conocida como Sinfonía Italiana (1833) compuesta tras un viaje a Italia. Es una obra en la que el autor refleja las sensaciones recibidas durante su recorrido por este país. Como simple curiosidad, apunto que el segundo movimiento (“Andante con moto”) -según confiesa el propio Mendelssohn- nace de la impresión que produjo al compositor su estancia en Roma y, singularmente, las celebraciones de Semana Santa.


El carácter instrumental de esta primera parte refleja la elevada calidad alcanzada por la joven Orquesta de la Universidad de Cádiz durante su primer año de vida. Nacida de un empeño largamente acariciado por esta Universidad e impulsada por el actual Rector y su equipo de gobierno, durante este tiempo ha sido capaz de consolidarse como una formación solvente. La violinista gaditana Lara Sansón, en su puesto de primer violín de la agrupación, ha logrado reunir un conjunto de músicos profesionales que durante este Concierto demuestra su capacidad de conexión entre sus miembros, y su vigor de transmisión estética y emocional al público. La segunda parte estuvo dedicada íntegramente al Stabat Mater de Rossini, obra que fue encargada al músico italiano durante una estancia en España, y se estrenó en Madrid en 1833. Posteriormente fue modificada por su autor: el reestreno se llevó a cabo en París el año 1842.


El éxito de Rossini, ligado a su amplia obra operística, dota a esta composición de intensidad y de dramatismo acordes a la tragedia que sufre María, la Madre doliente, que contempla y escucha las súplicas del pueblo para que interceda a fin de alcanzar la Salvación Eterna. Esta expresividad la han transmitido conjuntamente el cuarteto solista, la coral y la orquesta. Resalto la calidad del cuarteto solista: las voces bien timbradas de la soprano Lucía Millán y de la mezzo María Ogueta -habituales en los conciertos de la Coral de la UCA- han brillado con fuerza en la ejecución de los diversos números del Stabat Mater. Aplaudo la recuperación para este concierto del excelente barítono David Lagares cuyo amplio registro como intérprete de óperas redunda en sus intervenciones en esta obra. Y celebro la presencia por primera vez en los conciertos de la Orquesta y Coral de la Universidad del tenor Juan de Dios Mateos, reconocido internacionalmente, figura habitual en los centros operísticos más importantes del mundo, que ha dejado constancia de su indiscutible calidad como experto en Rossini.


La Coral de la UCA sigue creciendo en el número de sus miembros, en la calidad de sus voces y en la variedad de sus interpretaciones, y, por supuesto, no obvio la dificultad de esta obra para unos coralistas que, sin ser profesionales, con su tesón, esfuerzo y estudio, alcanza cotas de expresividad notablemente elevadas.


Elogio el trabajo, la entrega y el buen hacer profesional del responsable de que este proyecto se haga realidad: me refiero a Juan Manuel Pérez Madueño, Director de la Orquesta y de la Coral (a cuyo frente está desde 2001). Su preparación musical, su capacidad didáctica y su entusiasmo por el trabajo bien hecho nos aseguran la consecución de logros cada vez mayores en los próximos conciertos. Su destreza para marcar los compases y para dibujar las melodías constituyen, a mi juicio, una amable invitación para que disfrutemos. La sensibilidad estética y la cultura musical hacen posible que este grupo de entusiastas intérpretes nos regalen intensos ratos de saludables placeres.




José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Nos suele enviar también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.

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«SUFRIMOS, PERO, SÍ CREEMOS Y ESPERAMOS, RESUCITAREMOS», por José Antonio Hernández Guerrero.




«Sufrimos, pero, sí creemos y esperamos, resucitaremos».



Me atrevo a proponer que, siendo conscientes de que, a veces vivimos situaciones límites, debemos seguir trabajando para descubrir y abrir puertas a la esperanza de una vida más humana. Recuerdo cómo tras atravesar sendas angustiosos y tras luchar contra enemigos implacables de nuestra salud física y mental, hemos aprendido lecciones que nos han hecho más fuertes. Sin caer en ingenuos optimismos, podemos encontrar fórmulas eficaces para evitar que la desolación pesimista nos contagie y tiña nuestra existencia con los colores lúgubres de los que carecen de esperanza.


Si luchamos, encontraremos acicates en los que agarrarnos y claves que nos ayuden a interpretar los signos de esperanza que lucen en medio de este oscuro paisaje. Si las sombras y los nubarrones nos sirven para resaltar las luces y para aprovechar mejor los días soleados, la correcta interpretación de estos dolores y de los errores que hemos cometido nos puede ayudar para que descubramos el germen vital que late en el fondo de nuestra existencia humana individual y colectiva.


Permíteme que te confiese que, para hacer este pronóstico, no me apoyo en ideologías, en teorías filosóficas ni siquiera en consideraciones psicológicas sino, simplemente, en la observación de la Naturaleza, sí, en el funcionamiento del Universo. Los marineros saben que, tras la tempestad, llega la calma; los labradores conocen que al invierno le sigue la primavera y el verano; los psicólogos nos explican que la esperanza es la receta imprescindible para evitar la depresión, los fieles de las diferentes creencias se consuelan con la vida futura y los cristianos fundamentan sus vidas en su fe en la resurrección de Jesús de Nazaret. Pero yo me conformo con recordarte esa frase que tanto te repetía mi madre: “Siempre que hemos sufrido algún contratiempo, han surgido insospechados beneficios”.


Si pretendemos evitar el desánimo, junto a los malos tragos deberíamos situar los datos positivos y tener en cuenta, por ejemplo, nuestra capacidad para mejorar las situaciones y para aprender, sobre todo, de los errores. Reconociendo el declive que el individualismo contemporáneo ha introducido en las relaciones humanas, este deseo de mejorar nos permitirá compartir el sentido positivo de la vida, generar unos vínculos más estrechos entre los hombres y recuperar el diálogo con los diferentes y el reconocimiento del mundo que nos rodea. Sólo así mantendremos la posibilidad del amor y los gestos supremos de la vida. Si pretendemos que nuestras vidas no sean escenas sueltas -hojas tenues, inciertas y livianas, arrastradas por el furioso y sin sentido viento del tiempo-, deberíamos buscar ese vínculo, ese hilo conductor, que las re-hilvane y que proporcione unidad, armonía y sentido a nuestros deseos y a nuestros temores, a nuestras luchas y a nuestras derrotas. Fíjate, por ejemplo, cómo, gracias a aquella pandemia, hablamos más con los vecinos, hemos recuperado amigos y, sobre todo, damos mayor importancia al cuidado de la salud, al valor de la familia, a la amistad, al silencio, a la lectura, a la conversación, a la sobriedad, al cariño o a la generosidad.


Es posible que sea verdad aquel viejo adagio que dice que “de grandes males, grandes bienes”. Esta aparente contradicción entre la existencia del mal, la bondad y la capacidad de supervivencia del ser humano, plantea la urgencia de recuperar esos valores que habíamos menospreciado. Quizás incluso podamos recobrar la “capacidad de sorpresa” y esas ganas de soñar y de ilusionarnos que habíamos perdido por el pragmatismo de la cultura utilitarista dominante. Estoy convencido de que las situaciones límites que estamos viviendo pueden conducirnos a un replanteamiento del sentido de la vida.




José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Nos suele enviar también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.

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sábado, 12 de abril de 2025

«FRANCISCO JAVIER LORCA NÚÑEZ, UN CONVECINO RESPONSABLE Y DETALLISTA», por José Antonio Hernández Guerrero.




«Francisco Javier Lorca Núñez, un convecino responsable y detallista».



Francisco se toma la vida en serio y, a mi juicio, reúne los rasgos que definen a los conciudadanos conscientes de la necesidad y de la obligación de responsabilizarse y de colaborar en las tareas comunes. Detallista, eficaz y disciplinado, conjuga su capacidad de trabajo con una cauta discreción, con una notable habilidad para administrar las informaciones e, incluso, con una singular destreza para controlar sus emociones. Observador, intuitivo y servicial, nos dicta unas importantes lecciones con su manera exquisita de tratarnos: correcto y minucioso, nos ha dado pruebas de su disposición servicial, de su sentido del deber y de un ilimitado aprecio a nuestra comunidad de convecinos.


Se entrega sin reservas a las tareas, a esos “eternos problemas” de la comunidad de vecinos que, en la práctica, son imprescindibles. Y es que, efectivamente, está dotado de esa extraña cualidad de ayudar, de servir y de resolver los pequeños problemas haciendo fácil lo que a muchos de nosotros nos resulta difícil. Su nobleza destaca, precisamente, por su sencillez, por la simplicidad de su vida y por la claridad de los mensajes que nos transmite sin necesidad de pronunciar palabras. Ojalá que todos los que lo tratamos, copiemos ese ejemplo humano de responsabilidad y ese estilo de vida sencilla que sobresale en unos ambientes en los que, a veces, valoramos más los gestos teatrales y los gritos estridentes.


En más de una ocasión me ha repetido que él respeta a las personas con independencia de lo que cada una piense, diga o haga: “todos tenemos –son sus palabras– cosas buenas y cosas malas”. Está convencido de que, si a las personas no las aceptamos como son sino a sus imágenes idealizadas, nuestras amistades se arruinan y se empobrecen nuestras vidas. Su actitud de servicio y su interés en resolver los problemas adquieren mayor valor gracias a la seriedad y a la preocupación con la que resuelve los problemas comunes.






José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Nos suele enviar también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.

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ORAR EN EL MUNDO OBRERO «DOMINGO DE RAMOS Y SEMANA SANTA» (13 DE ABRIL DE 2025) ● CICLO “C”


Domingo de Ramos y Semana Santa

10 abril 2025 | Por 

Queridas hermanas y hermanos: la Semana Santa está llena de polaridades de todo tipo que aparecen en los relatos evangélicos: amor/odio; ternura/crueldad; cercanía/soledad; de gritos/silencios; altura humana/inhumanidad; mentiras/verdades; poder/vulnerabilidad… hay una muy superficial pero que forma parte de la forma de afrontar estos días: vacaciones (con todos los argumentos que necesitamos para justificarlo que son muchos)/ tiempo de oración y celebración personal y comunitaria del misterio central de la fe, vivirlo con nuestro pueblo pero también convirtiéndolo en un tiempo para meditación y contemplación… Esto último lo necesitamos. Creo que nos puede ayudar una buena lectura… Feliz Pascua de Resurrección y hasta mañana en el altar. Jorge



Del Evangelio de
san Lucas 19,28-40:

«¡¡Bendito el que viene
en nombre del Señor!!
».


«Pasión de nuestro Señor Jesucristo».

Del Evangelio de san Lucas 22,14–23,56


La celebración de hoy tiene dos partes la bendición y procesión de los ramos y la eucaristía. Para la primera parte tenemos el relato de Lucas de la entrada «triunfal» de Jesús en Jerusalén sobre un borrico y el júbilo de un pueblo que esperaba, soñaba y confiaba en un cambio que les diera la libertad. La segunda parte está centrada en la pasión según san Lucas. Las dos partes están íntimamente unidas y lo dramático es que esa unión hace más dolorosa y frustrante el desenlace del relato de los últimos momentos de la vida de Jesús.



Lucas invita a recorrer el camino de la cruz como discípulo, como discípula, y nos va invitando a acompañar a Jesús sintiéndonos aquellos personajes que de una forma u otra intervienen en ese camino de cruz, como Pedro, o el buen ladrón, pueblo que grita, mujeres que lloran y mujeres que le siguen acompañando, Simón de Cirene… y dejarnos mirar por el maestro. Para Lucas es clave el concepto de discipulado como seguidor del Jesús el Señor y «el discípulo no es superior a su maestro» (Lc 6,40).



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«ORAR CON LA IGLESIA»

[Oraciones de y para la semana]

«SEMANA SANTA».
Del
13 al 19 de abril de 2025.

https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy.html