
«El amor y los amores».
El término amor encierra una amplia diversidad de significados determinados por las situaciones históricas, culturales, sociales, religiosas y estéticas en la que lo empleemos. Si, por ejemplo, aplicamos la definición de “sentimiento de afecto profundo” o de “cariño intenso hacia una persona, un lugar o un objeto”, llegamos a la conclusión de que posee diversas interpretaciones en los distintos ámbitos culturales, sociales y religiosos. Si comparamos el amor de una madre a su hijo, con el amor de una pareja o la atracción afectiva entre dos personas, a menudo acompañada de deseo y compromiso, concluiremos que son actitudes y comportamientos diferentes.
En Cuando el amor se vuelve apego, Boris Cyrulnik explica con detalle, claridad y rigor cómo se forjan los vínculos que nos sostienen apoyándose en los análisis actuales de las neurociencias, la psicología, la historia, la antropología y, por supuesto, en las descripciones literarias. Aborda asuntos tan actuales como los trastornos, las prácticas sexuales, las representaciones de género y los ideales conyugales y parentales, explica cómo, en la actualidad, se reformulan los conceptos, las actitudes y las conductas del “amor” y del “apego”.
Analiza de manera clara, por ejemplo, cómo el amor erótico, relacionado con la atracción física y el deseo sexual, es diferente al amor fraternal o amistoso, al afecto basado en la amistad, la solidaridad o los lazos familiares y, especialmente, al amor altruista, y al amor religioso, a los sentimientos de benevolencia y a la preocupación por el bienestar de los demás o hacia la divinidad.
Recuerda como la existencia de amor en encuentros personales no era un factor que estructuraba la sociedad donde la “jerarquía de valores” en las “cortes de amor” y en las celebraciones populares. Entonces, el hombre, “transido de amor”, no podía permitírselo todo y los trovadores descalificaban la brutalidad de las costumbres de pasar al acto sexual sin cortesía.
Importantes y, a mi juicio, sugerentes, son sus reflexiones sobre las estructuras sociales y la afectividad, sobre los circuitos neuronales, sobre, la guerra y la afectividad o sobre los amores patológicos y las nuevas maneras de amar. En mi opinión, estos análisis, además de explicar las acepciones de la afectividad, muestran las razones sociológicas que determinan las diferentes y opuestas maneras de interpretar y de valorar las reacciones afectivas y agresivas de los niños, jóvenes y adultos en, por ejemplo, Finlandia o Estados Unidos.
Señala cómo las sensaciones experimentadas desde el útero y, después, en el contacto directo con la piel, con la luz de los ojos y con las caricias de su madre constituyen las primeras improntas de una memoria feliz que explica los enamoramientos durante la juventud.
En Cuando el amor se vuelve apego, Boris Cyrulnik explica con detalle, claridad y rigor cómo se forjan los vínculos que nos sostienen apoyándose en los análisis actuales de las neurociencias, la psicología, la historia, la antropología y, por supuesto, en las descripciones literarias. Aborda asuntos tan actuales como los trastornos, las prácticas sexuales, las representaciones de género y los ideales conyugales y parentales, explica cómo, en la actualidad, se reformulan los conceptos, las actitudes y las conductas del “amor” y del “apego”.
Analiza de manera clara, por ejemplo, cómo el amor erótico, relacionado con la atracción física y el deseo sexual, es diferente al amor fraternal o amistoso, al afecto basado en la amistad, la solidaridad o los lazos familiares y, especialmente, al amor altruista, y al amor religioso, a los sentimientos de benevolencia y a la preocupación por el bienestar de los demás o hacia la divinidad.
Recuerda como la existencia de amor en encuentros personales no era un factor que estructuraba la sociedad donde la “jerarquía de valores” en las “cortes de amor” y en las celebraciones populares. Entonces, el hombre, “transido de amor”, no podía permitírselo todo y los trovadores descalificaban la brutalidad de las costumbres de pasar al acto sexual sin cortesía.
Importantes y, a mi juicio, sugerentes, son sus reflexiones sobre las estructuras sociales y la afectividad, sobre los circuitos neuronales, sobre, la guerra y la afectividad o sobre los amores patológicos y las nuevas maneras de amar. En mi opinión, estos análisis, además de explicar las acepciones de la afectividad, muestran las razones sociológicas que determinan las diferentes y opuestas maneras de interpretar y de valorar las reacciones afectivas y agresivas de los niños, jóvenes y adultos en, por ejemplo, Finlandia o Estados Unidos.
Señala cómo las sensaciones experimentadas desde el útero y, después, en el contacto directo con la piel, con la luz de los ojos y con las caricias de su madre constituyen las primeras improntas de una memoria feliz que explica los enamoramientos durante la juventud.
[Cuando el amor se vuelve apego
Boris Cyrulnik
Editorial Paidos 2026].
José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.
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